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El Libro Rojo de las Niñas

Autoría:

Paloma Rosauro Moragues, Graduada en Educación Primaria. Pedagogía Terapéutica

Reseña de libro

TÍTULO El Libro Rojo de las Niñas
AUTORÍA Romero Miralles, Cristina; Marín, Francis (ilust.)
EDITORIAL Ed. Contar en Tribu, Barcelona, 50 páginas
AÑO 2015 (3ªed)

 

La llegada de la madurez, casi siempre, ha sido experimentada como un hecho traumático para muchas niñas, un suceso inesperado que revoluciona, por completo, su microcosmos y llega para permanecer en su vida. Supone una ruptura abrupta con la etapa feliz y despreocupada de la infancia. Desde la más profunda ignorancia ingenua, pueden incluso sentirse víctimas de una maldición o prisioneras de un conjuro diabólico. Otras, con incredulidad, se miran frente al espejo del baño del colegio y se preguntan, como un mantra sin fin, “¿por qué a mí?”. 

Precisamente, para evitar la aparición de sentimientos y actitudes relacionadas con la vergüenza, la culpabilidad y el miedo, la escritora Cristina Romero, junto al ilustrador Francis Marín, nos regala un cuento, que algunos sectores de la sociedad, califican como subversivo. En efecto, El Libro Rojo de las Niñas persigue la finalidad última de devolverle a la mujer el lugar que le corresponde en el mundo.  

Un detenido análisis de su prosa nos permite determinar cómo, a través de afirmaciones categóricas y apelando directamente al lector, trata de empoderar a las niñas. Uno de los lugares donde reside este poder es en sus cuerpos infantiles, cuerpos singulares eternamente poderosos y sabios, capaces de generar nuevas vidas. Para ello, un ingrediente indispensable es la sangre que es al ser humano tan importante como el agua a las plantas, sin la cual las semillas no podrían germinar en tierra fértil. Igualmente, su sabiduría radica en la capacidad renergizante y regenerativa de la menstruación a nivel físico, mental y espiritual. Destacando estas dos cualidades, la autora pretende hacer entender a las niñas el sinsentido que supone el rebelarse contra el fluir natural y cíclico de sus cuerpos, animándolas a aceptar que sangramos y que transitamos por diversos estados emocionales.

Las emociones también están muy presentes a lo largo de toda la narración. Así, podemos leer pasajes metafóricos como los siguientes: “[…] no siempre sientes que es primavera dentro de ti” y “A veces es invierno” (Romero, 2021: 26 y 28). Al respecto, se pone de manifiesto la necesidad de ser auténtica en la expresión de todas las emociones. Lejos de ocultarlas o fingirlas, debemos acompañarlas. No obstante, la autora es consciente de que, a veces, este proceso no resulta fácil, sobre todo, cuando nos sentimos recorridas por un mar embravecido. En estos casos, cuando nadamos a contracorriente y nos sentimos perdidas, recomienda: hacer un alto en el camino, cerrar los ojos, respirar profundamente, reconectar con nuestro interior, escuchar lo que necesitamos y coger impulso para continuar la andadura. Una técnica psicológica-relajante. 

En relación a las ilustraciones, estas reflejan la estrecha conexión existente entre la naturaleza y el ente femenino. Observamos cuerpos totalmente desnudos, con y sin vello, con pechos más o menos prominentes, diversos, infantiles, jóvenes y maduros. En definitiva, cuerpos reales. 

Por otro lado, las figuras femeninas, coronadas por guirnaldas de flores y envueltas en una atmósfera de frondosidad mágica, nos recuerdan a bellas ninfas. Los dibujos de la Luna en sus diferentes fases e, incluso, en estado de eclipse total (Luna de sangre) son también nucleares, debido a la relación que nuestras antepasadas establecieron entre el ciclo lunar y el ciclo menstrual, y contribuyen a crear un ambiente primitivo, tribal y telúrico. El concepto de cambio se plasma a través de crisálidas, por ser esta la fase intermedia en la metamorfosis de las mariposas. Mientras, la sororidad se evidencia en una de las escenas, donde todas las mujeres se concentran alrededor del lobo feroz de Caperucita Roja para rescatar de sus entrañas a una de las suyas. Finalmente, como no podía ser de otra manera, el color rojo, por su simbolismo, predomina, formando una perfecta armonía cálida junto a los tonos anaranjados y marrones.

La riqueza de los temas tratados así como la calidad artística de las ilustraciones hacen de este cuento un recurso fundamental para ser empleado tanto en contextos de educación formal como no formal. Centrándonos en este último, el educador social, como pieza clave del mismo, puede utilizarlo en programas y proyectos comunitarios, que favorezcan la educación afectivo-sexual en general y, en particular: la salud sexual y reproductiva; la aceptación del propio cuerpo y de los cambios internos y externos; la eliminación de los prejuicios, los complejos y la violencia estética; la creación de redes de apoyo entre mujeres y la corresponsabilidad afectiva. De esta forma, el educador social se convierte en un agente actualizado y activo de cambio social, que lucha contra la desinformación y los mitos más arraigados en el imaginario popular. 

Cabe mencionar que, aunque el libro está dirigido principalmente a las niñas en edad menárquica, prepuberales y adolescentes, también son destinatarias las mujeres adultas, madres y abuelas, debido a su enfoque curativo que sana las heridas de la infancia. Asimismo, teniendo en cuenta la diversidad de identidades de género y evitando caer en el feminismo radical trans-excluyente, cuando lo utilicemos, conviene aclarar la idea de que no solo las mujeres que menstrúan son poderosas, sino que, toda mujer lo es por el hecho de ser libre y poder decidir quién y cómo quiere ser…