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La Educación Social y la Escuela

Autoría: Carlos Sánchez-Valverde, Educador Social e Historiador

Palabras clave

Reseña de libro 

TÍTULO:

La Educación Social y la Escuela.
AUTORES: P. Dumonchel, A. Belot, J.H. Badley y A. Scott
EDITORIAL: Espasa-Calpe SA, Madrid, 151 páginas.
AÑO: 1935

 

Sí, no es una equivocación: el año de edición, en castellano, del libro que reseñamos es 1935. Es un libro del que se hicieron diferentes ediciones, difícil de encontrar, pero que aún se puede localizar en algunas librerías de viejo.1Y el título es bien explícito.

Uno puede pensar que la relación entre estas dos instancias educativas sea una cuestión de actualidad, pero la historia, como maestra de la vida, nunca deja de depararnos sorpresas.

La Educación Social estuvo muy actual en los años 30 en toda Europa. De hecho hasta se realizó en nuestro país algún que otro congreso sobre el tema. Como el celebrado en octubre de 1933 en Barcelona, convocado en mayo del mismo año, desde el Ateneo Enciclopédico Popular, para

“… estudiar en el más ajustado funcionamiento de la vida colectiva de Cataluña, cuestiones de orden social, como el aprendizaje en la enseñanza primaria, las escuelas especializadas o técnicas para obreros, las rurales, las escuelas de complementación de cultura y para analfabetos, las de especialización femenina, las guarderías y jardines para niños, las escuelas al aire libre y cerca del mar durante todo el año, la inspección médica escolar y la de talleres y fábricas, el sport para amateurs, los baños públicos municipalizados, la casa y la escuela higiénicas con relación a la ciudad, la Universidad popular, con todo un plan de organización expositiva de ideas sociales de divulgación técnica y científica y creación de misiones pedagógicas; bolsas de estudio, becas y viajes, etc., para obreros; las bibliotecas públicas y los museos técnicos como complemento cultural; en fin: instituciones de previsión social y humana, tales como atenciones a los niños anormales, la vida penal del hombre, asistencia pública, mutuas y cooperativas, seguros de paro, etc., las cuales no pueden dejarse olvidadas al ocuparse de la. educación popular” (La Vanguardia, 17 de mayo de 1933, pág.8).

En algunos de los ítems y propuestas de este congreso nos reconocemos. En otros no. Es decir, que lo que se quería expresar con esta locución en aquel momento no se corresponde del todo con lo que nosotros entendemos hoy que engloba la Educación Social. Tenía más que ver con la función socializadora de la escuela y todas sus posibilidades. Cabe recordar también que una de las primeras veces que aparece esta locución, “educación social”, ya en tiempos más actuales (1989), lo hacía en su carácter asimilable a la educación cívica y por la ciudadanía.2 Que tampoco es lo que hoy diríamos. La reflexión quiere poner en evidencia cómo la construcción del campo semántico de la Educación Social es muy rica y cómo, en cada momento histórico, deberemos hacer el esfuerzo de ubicación en el sentido y significado que en aquel momento tuviera.

Pero volvamos al libro que queremos reseñar. La obra contiene 7 aportaciones que versan sobre temas como el “el autogobierno en la escuela”, el significado de la “Escuela Nueva” y cómo es la disciplina en ella, la escuela como organismo (república), el trabajo “por proyectos”, la enseñanza cívica en la escuela… Y todo ello precedido de un estudio sobre “la educación social del niño y del adolescente”, realizado por Dumonchel, donde revisa las experiencias suizas (escuela nueva), inglesas (repúblicas escolares), americanas (escuelas democráticas), que tienen todas ellas en común el poner el énfasis en que la educación de los individuos, en su faceta ciudadana, cívica y social, la hace el grupo. La revisión es crítica y expone los riesgos que para el autor tiene fiar al grupo ese encargo, frente a la disciplina autónoma vigilada por los adultos.

Una lectura refrescante que nos conecta con las interpelaciones que hace 80 años se hacían otras y otros educadores y nos confiere una identidad que va más allá de lo cotidiano.

 


1 Gracias a Marcos Álvarez Zarzuelo, de Asturias, por habérmelo facilitado.

2 Ver por ejemplo PETRUS ROTGER, A. (1989). “La educación social. Estado de la cuestión”. En Delgado, B. y Rodríguez, M.L. (coords.). Homenaje al profesor Alexandre Sanvisens, 159-198. Barcelona: PPU.