{"id":9922,"date":"2013-07-24T00:00:00","date_gmt":"2013-07-23T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/la-incidencia-terapeutica-en-la-actividad-del-centro-de-educacion-e-internamiento-por-medida-judicial-de-zaragoza\/"},"modified":"2021-01-06T19:24:43","modified_gmt":"2021-01-06T18:24:43","slug":"la-incidencia-terapeutica-en-la-actividad-del-centro-de-educacion-e-internamiento-por-medida-judicial-de-zaragoza","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/17\/miscelanea\/la-incidencia-terapeutica-en-la-actividad-del-centro-de-educacion-e-internamiento-por-medida-judicial-de-zaragoza","title":{"rendered":"La incidencia terap\u00e9utica en la actividad del Centro de Educaci\u00f3n e Internamiento por Medida Judicial de Zaragoza"},"content":{"rendered":"<blockquote dir=\"ltr\" style=\"margin-right: 0px;\">\n<p align=\"right\"><strong><a href=\"http:\/\/www.eduso.net\/res\/pdf\/17\/tera_res_17.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2443.jpg\" alt=\"\" width=\"131\" height=\"27\" align=\"top\" border=\"1\" hspace=\"0\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<h2 dir=\"ltr\"><strong>I.\u00a0Introducci\u00f3n.<\/strong><\/h2>\n<p dir=\"ltr\">La primavera de 1943 discurr\u00eda tan discretamente en los laboratorios Sandoz como hab\u00eda finalizado el invierno y Suiza, el lugar donde se encontraban los mismos, segu\u00eda manteniendo su eterna neutralidad mientras Europa era el escenario en el que 60 millones de personas iban a dejar sus vidas en la segunda gran guerra. Albert Hoffmann, por aquel entonces, era un prometedor investigador que indagaba en las propiedades del cornezuelo del centeno, un par\u00e1sito de los cereales que gener\u00f3 ingentes epidemias en el Medioevo europeo, dando lugar a terribles casos de gangrena, pero del cual se pod\u00eda extraer determinados alcaloides apreciados en la industria farmac\u00e9utica. Despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de la s\u00edntesis del compuesto 25 del \u00e1cido lis\u00e9rgico, Hoffmann decidi\u00f3 retomarlo para establecer un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de sus propiedades pero aquella tarde de un viernes de trabajo tuvo que ser interrumpido porque el cient\u00edfico comenz\u00f3 a encontrarse aquejado de una intensa inquietud y un cierto mareo. Posteriormente y a lo largo de varias horas la sintomatolog\u00eda aument\u00f3 y aflor\u00f3 otra mucha m\u00e1s grave y acusada, formada por alucinaciones coloristas, transformaciones de la realidad, y una intensa vivencia de extra\u00f1eza; su conclusi\u00f3n cient\u00edfica a todo ello era que estaba sufriendo un claro brote esquizofr\u00e9nico. S\u00f3lo el trascurrir de las horas, y de la disipaci\u00f3n del efecto del LSD-25, permiti\u00f3 corregir el diagn\u00f3stico del cient\u00edfico para llegar a la conclusi\u00f3n de que su salud mental segu\u00eda tan intacta como al principio de haber entrado en su laboratorio y que un elemento extra\u00f1o hab\u00eda sido el causante del primer viaje alucinatorio en el que se embarcar\u00eda toda una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p><img style=\"width: 292px; height: 195px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4446.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Es curioso como el ser humano tiende constantemente a necesitar estructuras de referencia para interpretar la realidad, de tal modo que si se nos presenta algo desconocido, d\u00edgase un centro o instituci\u00f3n determinada, inmediatamente rebuscaremos en el ba\u00fal de nuestra experiencia para encontrar ese algo que nos permita proyectar unas expectativas de aquello que nos va a acontecer. En definitiva el\u00a0 ser humano necesita de un suelo virtual sobre el cual proyectar su existencia para seguir creyendo que va caminando.<\/p>\n<p>El Centro de Educaci\u00f3n e Internamiento por Medida Judicial es inicialmente para los menores reci\u00e9n internados, para familiares de \u00e9stos y para profesionales, una inc\u00f3gnita con la cual deben de enfrentarse, lo que les exige ir construyendo ese suelo al que anteriormente hac\u00edamos referencia. Y en este punto, en el de la recreaci\u00f3n fant\u00e1stica, el CEIMJ abandona su nomenclatura para pasar a ser \u201cel reformatorio\u201d, y ah\u00ed es donde amanece ese imaginario colectivo en el que el\u00a0 cine, la literatura y las miles de historias que hemos ido oyendo a lo largo de nuestra vida han ido creando un paisaje poblado de tipos violentos, vestidos con pijamas naranjas, m\u00fasculos imposibles y tatuajes identificativos de bandas y otras corporaciones similares.<\/p>\n<p>Este hecho, que ha sido y sigue siendo constatable cl\u00ednicamente, es un h\u00e1ndicap;\u00a0 de hecho, nos sit\u00faa a los profesionales que intervinimos en \u00e9l en las ant\u00edpodas del escenario adecuado para implementar una intervenci\u00f3n, ll\u00e1mese educativa o terap\u00e9utica. El desmontar todo ese aparataje ficticio se va consiguiendo con el peso de la realidad que los protagonistas de la escena van viviendo, pero no por ello se disuelve de la misma manera una cruda realidad, en la que un menor cuya trayectoria vital, generalmente, ha estado encuadrada en un sistema socio-familiar donde los roles, las normas, horarios, los afectos, los referentes\u2026 difieren notablemente del ideal que propone la Ley de Infancia, donde se obliga a limitar libertad del menor a un espacio comprimido, a que sus derechos como ciudadanos queden restringidos y a que indudablemente existe una resistencia del menor a todo ello. Este es sin duda el panorama en que los profesionales nos encontramos y donde se exige que se implemente toda intervenci\u00f3n terap\u00e9utica y educativa.<\/p>\n<h2 dir=\"ltr\"><strong>II. Presentaci\u00f3n del CEIMJ.<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p dir=\"ltr\">El Centro de Educaci\u00f3n e Internamiento por Medida Judicial (CEIMJ) es la \u00fanica instituci\u00f3n en toda la Comunidad Aut\u00f3noma de Arag\u00f3n dirigida al cumplimiento de las medidas judiciales de internamiento para j\u00f3venes en aplicaci\u00f3n a la normativa L.O. 5\/2000 con respecto a la responsabilidad penal del menor.<\/p>\n<p>El centro es destinado al cumplimiento de todas las medidas de internamiento por orden judicial (lo cual puede conllevar desde un fin de semana a m\u00e1s de 8 a\u00f1os) para todos aquellos individuos que durante la comisi\u00f3n del delito su edad comprendiese entre los 14 a 18 a\u00f1os, teniendo en cuenta que cuando la medida impuesta conlleve que el joven internado cumpla la mayor\u00eda de edad pueda seguir residiendo en la instituci\u00f3n hasta los 21 a\u00f1os, e incluso en determinados casos m\u00e1s all\u00e1 de esta edad.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n por sexos denota que mayoritariamente los menores internados son generalmente varones variando a lo largo de los a\u00f1os el porcentaje su porcentaje entre el 85% al 95%.<\/p>\n<p><img style=\"width: 300px; height: 225px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4487.jpg\" alt=\"Persona\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"16\" \/>Con respecto a la edad, la franja mayoritaria a lo largo de los a\u00f1os es la comprendida entre los 16 a 17 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otra tendencia que hemos ido observando es el aumento de la poblaci\u00f3n de origen extranjero, situ\u00e1ndose en el a\u00f1o 2011 por encima del 53%. Dentro de \u00e9ste grupo las nacionalidades han ido variando, pudiendo observarse como cada vez van teniendo m\u00e1s presencia los internos de origen latinoamericano, y por otro lado la disminuci\u00f3n considerable del grupo denominados MENAS (menores extranjeros no acompa\u00f1ados) de origen magreb\u00ed.<\/p>\n<p>Los delitos por los cuales son internados se estratifican en tres grandes grupos: delitos contra la propiedad (hurtos y robos), delitos contra las personas (robos con intimidaci\u00f3n, robos con agresi\u00f3n, peleas\u2026) e incumplimientos de la libertad vigilada.<\/p>\n<p>El tiempo de estancia de internamiento va sufriendo variaciones a lo largo de los a\u00f1os pero suele rondar entre los tres y seis meses. (2) Durante el a\u00f1o 2011 se ha ido comprobando como sigue en aumento los ingresos con r\u00e9gimen terap\u00e9utico as\u00ed como el cumplimiento de internamiento por fines de semana frente a un descenso en los internamientos de r\u00e9gimen cerrado.<\/p>\n<h2 dir=\"ltr\"><strong>III. El sentido del elemento terap\u00e9utico.<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p dir=\"ltr\">A trav\u00e9s de los t\u00e9rminos Centro de Educaci\u00f3n e Internamiento por Medida Judicial (CEIMJ) se da a conocer a la poblaci\u00f3n lo que antiguamente se consideraba como reformatorio, o aqu\u00ed en Zaragoza, m\u00e1s propiamente, \u201cel Buen Pastor\u201d. Toda una metamorfosis de palabras, y de conceptos, para constatar, parafraseando a Bob Dylan, que los tiempos cambian y que con ellos nosotros y las instituciones. La distancia, en el tiempo, entre el antiguo Buen Pastor y el presente CEIMJ es algo innegable, al igual que tambi\u00e9n lo es la realidad de aquel momento frente al actual. Poco queda de la forma y el modo de c\u00f3mo nuestros predecesores entendieron y afrontaron la delincuencia juvenil del modo y manera que hoy nosotros la entendemos. Pero con ello no queremos infiltrar un mensaje subliminal que pueda generar una idea equ\u00edvoca de que nosotros, por venir despu\u00e9s, nos creamos m\u00e1s modernos o m\u00e1s vanguardistas que ellos. Su trabajo lo entendemos como un legado de experiencia que nos sirve de referencia, y el valor fundamental del mismo radica en un modo de interpretar y actuar frente a una realidad determinada y concreta. Y ese diagn\u00f3stico social de aquel momento, as\u00ed como la praxis realizada ha sido tan moderno o experimental como la que nosotros podamos llevar actualmente en otro escenario radicalmente distinto al que los antiguos profesionales se enfrentaron. Y sin embargo algo ha cambiado, o m\u00e1s bien casi todo ha cambiado. En primer lugar los menores, y tambi\u00e9n los profesionales, y es que por mucho que lo intentemos, somos hijos de nuestro tiempo, un tiempo que en el trascurrir de treinta a\u00f1os la actualidad es una ciencia ficci\u00f3n de los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4449.jpg\" alt=\"Espacio\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>A\u00fan cuando el \u00e1rea terap\u00e9utica se constata como una realidad palpable en el a\u00f1o 2005 con el traslado del centro de reforma desde el antiguo Buen Pastor a las nuevas dependencias ubicadas en Juslibol, y se crea un espacio f\u00edsico determinado y denominado como secci\u00f3n terap\u00e9utica, la necesidad de introducir un \u00e1mbito de influencia de una proped\u00e9utica terap\u00e9utica ya sobrevolaba en las distintas intervenciones que eran llevadas a cabo en el quehacer de la actuaci\u00f3n profesional. Hasta ese momento el modelo de intervenci\u00f3n educativa se basaba en los cl\u00e1sicos pilares conductistas, entendiendo que las conductas disruptivas ocasionadas por una poblaci\u00f3n juvenil, el cual presentaba un perfil muy determinado, se originaban por una falta de contenci\u00f3n, baja tolerancia a la autoestima, inexistencia de elementos normalizadores y positivos de referencia, de un contexto sociofamiliar marginal. Esta forma de intervenci\u00f3n alcanzaba hasta unos l\u00edmites y daba respuesta eficaces a un determinado perfil de menores, sin embargo se pod\u00eda comprobar c\u00f3mo algunos de los menores internados viv\u00edan en un conflicto continuo y exacerbado con la instituci\u00f3n o como los \u00edndices de reincidencia se repet\u00edan en grupos determinados, donde algunos de los cuales volv\u00edan al centro, o ya dada su condici\u00f3n de mayor\u00eda de edad, ingresaban en el centro penitenciario de adultos. La incorporaci\u00f3n de nuevos profesionales, de \u00e1reas distintas a la educativa, permiti\u00f3 generar una nueva visi\u00f3n del menor, no centr\u00e1ndose en la conducta observable, si no ir un poco m\u00e1s all\u00e1 e introducirse dentro de la singularidad y subjetividad del menor, y reinterpretar desde unos par\u00e1metros que ir\u00e1 facilitando el menor el sentido de su conducta. \u201cLa individualizaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n supone ajustar el tratamiento a las necesidades y factores de riesgo y protecci\u00f3n que presenta cada menor. Si hasta ahora ha venido desarroll\u00e1ndose una intervenci\u00f3n global sobre las circunstancias generales de desarrollo del menor, dando por hecho que \u00e9stas tienen una relaci\u00f3n directa con los comportamientos que son constitutivos del delito penado, desde la Agencia intentamos avanzar en el an\u00e1lisis y la comprensi\u00f3n de su comportamiento antisocial, entendi\u00e9ndolo como resultado no s\u00f3lo de factores gen\u00e9ricos, sino tambi\u00e9n de otros factores, tanto externos como internos, espec\u00edficos y determinantes en cada individuo.<\/p>\n<p>Y para ello se platea la llegada de un nuevo menor, no como un menor delincuente m\u00e1s que se caracteriza por el tipo de delito que ha cometido, sino como una inc\u00f3gnita, a la cual deberemos de ir conociendo desde las distintas \u00e1reas de intervenci\u00f3n del centro para poder ir ensamblando una idea general. Esta nueva perspectiva de trabajo obliga a que las estructuras r\u00edgidas con las cuales se interven\u00eda y donde el menor era el que deb\u00eda de adaptarse a ellas, ocasiona que la instituci\u00f3n deba de ir mutando su forma de trabajar a expensas de la particularidad de cada nuevo menor\u201d. (Biezma, 2010, p.11)<\/p>\n<p><img style=\"width: 292px; height: 301px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4493.jpg\" alt=\"Persona\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>El marco jur\u00eddico que sustentan el sentido de la intervenci\u00f3n terap\u00e9utica en un centro de internamiento judicial para menores queda encuadrado dentro de la ley org\u00e1nica 5\/2000 reguladora de la responsabilidad penal de los menores. Donde se expresa que el objetivo \u00faltimo de dicha normativa es aplicar un modelo de intervenci\u00f3n basados en \u201c\u2026 la reeducaci\u00f3n de los menores de edad infractores, en base a las circunstancias personales, familiares y sociales\u2026\u201d (L.O. 5\/2000, p. 1422). Para llevar a cabo tal fin en la disposici\u00f3n de motivos de la presente ley comienza a detallar las diferentes medidas que podr\u00e1n implementarse, y en particular las medidas destinadas al internamiento: \u201c\u2026El objetivo prioritario de la medida es disponer de un ambiente que provea de las condiciones educativas adecuadas para que el menor pueda reorientar aquellas disposiciones o deficiencias que han caracterizado su comportamiento antisocial\u2026\u201d (LO 5\/2000, p.1424). Siguiendo el texto, \u00e9ste habla de que la instituci\u00f3n tiene que generar un clima de seguridad para que el menor sea capaz de llevar un proceso psicol\u00f3gico normalizado.<\/p>\n<p>El marco jur\u00eddico establece un objetivo final claro, pero a la vez establece un contorno sobre el cual debe de desarrollarse la intervenci\u00f3n, es decir, establece los l\u00edmites que deber\u00e1n de tenerse en cuenta a la hora de trabajar, y dichos l\u00edmites, no s\u00f3lo se ejercen su funci\u00f3n de barrera de la intervenci\u00f3n, sino que son tambi\u00e9n se postulan como referentes a tener en cuenta. En este caso se explicita la necesidad de llevar a cabo todas las intervenciones en un \u201cambiente\u201d propicio. Con ello queda claro que se delimita el espacio pero tambi\u00e9n lo define.<\/p>\n<p>Entendemos que una instituci\u00f3n educativa para poder ejercer su funci\u00f3n no puede quedarse en la implementaci\u00f3n de una estructura r\u00edgida a la que adaptarse sus internos, sino que deber\u00e1 de facilitar un clima de facilitaci\u00f3n, a medio camino entre lo educativo y lo terap\u00e9utico, donde cada una de estas dos \u00e1reas facilite el alcance de los objetivos de sus propias \u00e1reas, de las otras, as\u00ed como de las comunes; y para ello entendemos que la acci\u00f3n terap\u00e9utica y educativa no puede restringirse a una secci\u00f3n determinada o particular, sino que en la medida de lo posible se extienda a toda la instituci\u00f3n para que todos los menores puedan beneficiarse de la misma. M\u00e1s all\u00e1 del concepto terap\u00e9utico global, que entendemos que se busca para el centro, establecemos la necesidad de generar un \u00e1rea particular y determinada donde se priorice una labor primordialmente terap\u00e9utica.<\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><strong><em>La medida de internamiento terap\u00e9utica.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Entre los diversos tipos de internamiento (cerrado, semiabierto, abierto\u2026) destacamos particularmente, y por el enfoque del presente documento, el terap\u00e9utico, el cual la presente ley define su finalidad como \u201cEl internamiento terap\u00e9utico se prev\u00e9 para aquellos casos en los que los menores, bien por raz\u00f3n de su adicci\u00f3n al alcohol o a otras drogas, bien por disfunciones significativas en su psiquismo, precisan de un contexto estructurado en el que poder realizar una programaci\u00f3n terap\u00e9utica, no d\u00e1ndose, ni, de una parte, las condiciones id\u00f3neas en el menor o en su entorno para el tratamiento ambulatorio, ni, de otra parte, las condiciones de riesgo que exigir\u00edan la aplicaci\u00f3n a aqu\u00e9l de un internamiento en r\u00e9gimen cerrado\u201d. (LO 5\/2000, p.1425). (3)\u00a0 <\/p>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4494.jpg\" alt=\"Persona\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>El hecho de que exista el internamiento terap\u00e9utico va dirigido en una doble acci\u00f3n: por un lado reconoce el sistema judicial la existencia de una problem\u00e1tica social donde manifiesta que una parte de los menores infractores se encuentran dentro una espiral vital desestructurada donde o bien, el consumo de psicoactivos es una constante rutinaria en sus vidas, con todos los inconvenientes que suele conllevar el consumo de drogas (riesgos sanitarios, compra de sustancias ilegales, formas de conseguirlas, maneras y modos de consumirlas\u2026), o bien las conductas disruptivas que generan la trasgresi\u00f3n de la norma, se hayan envueltas en circunstancias donde la sospecha de la existencia de un trastorno mental, concluso o incipiente, puede dar, sino un sentido, si\u00a0 un significado a la existencia de dicha conducta. Pero m\u00e1s all\u00e1 del reconocimiento del problema, el internamiento terap\u00e9utico se convierte en el instrumento m\u00e1s \u00f3ptimo para dar respuesta a un problema que trasciende los l\u00edmites de lo educativo y\u00a0 se adentra en el terreno de la salud mental.<\/p>\n<p>Ahondando en la relaci\u00f3n medida- car\u00e1cter terap\u00e9utico la ley org\u00e1nica 5\/2000 se\u00f1ala en su art\u00edculo 7 la doble posibilidad de \u201c\u2026esta medida podr\u00e1 aplicarse sola o como complemento de otra medida prevista en este art\u00edculo\u2026\u201d (LO 5\/2000, p.1427). Y en el caso de que al menor se le hayan impuesto medidas de distinta naturaleza la presente ley se\u00f1ala la necesidad de priorizar aquella que sea car\u00e1cter terap\u00e9utica frente a las dem\u00e1s. (4) M\u00e1s all\u00e1 del internamiento la norma no pierde de vista la importancia del concepto terap\u00e9utico y por ello es capaz de instrumentalizar otras medidas que trascienden del puro car\u00e1cter educativo o punitivo, rese\u00f1ando la importancia de entender y aplicar una concepci\u00f3n de la conducta disruptiva como un hecho que exige un an\u00e1lisis hol\u00edstico (5) y abarca un modo de intervenci\u00f3n que suele salirse de los c\u00e1nones educativos tradicionales, de ese modo nacen los tratamientos ambulatorios, asistencias a centro de d\u00eda, o condiciones determinadas (asistencia a recursos propios de salud mental) contenidas en las libertades vigiladas. Incluso, avanzando en la ley, \u00e9sta capacita al juez, si as\u00ed lo viera conveniente, que el internamiento no se llevara a cabo en el centro o centros espec\u00edficos para estos fines, sino que se produjera el cumplimento de la medida en lo que llega a denominar centros socio-sanitarios. (6)<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la ley org\u00e1nica 5\/2000 en 2004 aparece un Real Decreto 1774\/2004, de 30 de julio donde se lleva a cabo el desarrollo de la ley org\u00e1nica y de la cual resaltamos algunos conceptos que pueden ser interesantes para la materia que intentamos presentar:<\/p>\n<p>El art\u00edculo 27 con respecto al internamiento terap\u00e9utico establece:<\/p>\n<ul dir=\"ltr\">\n<li>\n<div>Ser\u00e1n los especialistas del centro quienes elaboren un programa de tratamiento de la problem\u00e1tica objeto del internamiento.<\/div>\n<\/li>\n<li>\n<div>En el caso de que implementar un tratamiento dirigido a la deshabituaci\u00f3n de psicoactivos y el menor se niegue a iniciarlo o lo suspenda se informar\u00e1 de lo sucedido al juzgado.<\/div>\n<\/li>\n<li>\n<div>Cuando sea considerado por la instituci\u00f3n que las mayores garant\u00edas del \u00e9xito terap\u00e9utico del menor deban de concluirse en centro socio-sanitario, \u00e9stos lo explicitar\u00e1n al juzgado.<\/div>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por \u00faltimo \u00e9sta norma reconoce la posible gravedad de algunos menores, ya sea procesalmente o circunstancial, eximiendo de la aplicaci\u00f3n del r\u00e9gimen disciplinario a aquellos menores cuya medida sea terap\u00e9utica a tenor de la constancia de una \u201c\u2026 una anomal\u00eda o alteraci\u00f3n ps\u00edquica o de una alteraci\u00f3n en la percepci\u00f3n que les impida comprender la ilicitud de los hechos o actuar conforme a aquella comprensi\u00f3n, mientras se mantengan en tal estado.\u201d (RD 1774\/2004, p.30145).<\/p>\n<h3><strong><em>Cambios en el perfil del menor internado.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Como refer\u00edamos en l\u00edneas anteriores, los cambios que se han ido generando a lo largo de los a\u00f1os, tanto en el sistema judicial de menores, como en los recursos que se han ido implementando son motivados, fundamentalmente, por un cambio en el perfil de los menores infractores:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Origen extranjero<\/strong>. Frente a que hace una d\u00e9cada los menores internados sol\u00edan ser nacionales, desde hace ya varios a\u00f1os la poblaci\u00f3n inmigrante extranjera llega a alcanzar porcentajes de internamiento dentro del CEIMJ muy elevados. Menores magreb\u00edes, ciudadanos del este, principalmente rumanos, y poblaci\u00f3n sudamericana o centroamericana, son los grupos m\u00e1s numerosos, pero a la vez puede observarse como incluso dentro de esta tendencia se dan variaciones considerables, as\u00ed pues, con el nuevo contexto socioecon\u00f3mico la figura del menor extranjero no acompa\u00f1ado de origen marroqu\u00ed, ha ido diluy\u00e9ndose, para dar paso a un mayor protagonismo a menores nacionales hijos de extranjeros afincados en Espa\u00f1a.<\/li>\n<li><strong>Consumo de drogas.<\/strong> Tradicionalmente \u00e9ste tipo de poblaci\u00f3n ha estado relacionada con el consumo cotidiano de estupefacientes, los cuales han ido variando en funci\u00f3n del marco espacio temporal. Actualmente se sigue observando dicha relaci\u00f3n donde las sustancias legales (tabaco y alcohol) son las m\u00e1s corrientes en su uso y disfrute casi al mismo nivel que el cannabis que desde hace a\u00f1os se ha consolidado como la droga ilegal de mayor cotidianidad y frecuencia. Paralelamente a \u00e9stas hay un uso m\u00e1s espor\u00e1dico y experimental de otros psicoactivos que se restringe al grupo de los estimulantes (derivados de metanfetaminas y coca\u00edna) y en determinada edades y contextos m\u00e1s degradados la inhalaci\u00f3n de disolventes. En menor medida que los anteriores, tambi\u00e9n se ha observado consumo de f\u00e1rmacos psiqui\u00e1tricos, y a nivel muy residual de hero\u00edna.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de la diversidad de sustancias, hemos podido constatar una diferencia significativa en la cantidad y sobre todo en el modo de consumo. Frente al tradicional uso comunal, compartido y encuadrado en situaciones festivas, cada vez es m\u00e1s observable el consumo de algunas de estas sustancias de forma cotidiana, en soledad y en todas circunstancias sin que sea necesaria la excepcionalidad del momento.<\/li>\n<li><strong>Contactos con recursos de salud mental<\/strong>. Es dif\u00edcil deslindar el apartado de salud mental del consumo de drogas porque en muchas ocasiones existen una concomitancia entre ambas, sin embargo en \u00e9ste apartado nos parece interesante resaltar ambas \u00e1reas a\u00fan cuando, como ya veremos m\u00e1s adelante, es imposible hablar de una sin tocar la otra. En lo concerniente exclusivamente a salud mental hemos podido comprobar c\u00f3mo cada vez es m\u00e1s frecuente que los menores internados presentan un itinerario de contactos con recursos de salud mental, que van, desde le mera consulta al psiquiatra infanto-juvenil de referencia, al inicio o tratamiento farmacol\u00f3gico, ingresos en agudos a estancias temporales en centros psiqui\u00e1tricos.<\/li>\n<li><strong>Cambios en el status econ\u00f3mico<\/strong>. La delincuencia ha sido asociada a estratos de poblaci\u00f3n cuyo nivel econ\u00f3mico era bajo o extremadamente bajos. Individuos que desde su origen han convivido en contextos marginales donde las conductas delictivas son modo o forma de conseguir el aporte econ\u00f3mico. En la actualidad \u00e9ste tipo de poblaci\u00f3n sigue estando representada en el CEIMJ, pero tambi\u00e9n es observable otro tipo de internos cuyo delito (violencia de g\u00e9nero, peleas, agresiones sexuales\u2026) nada tiene que ver con el acceso a recursos econ\u00f3micos lo que hace que sea indiferente el status econ\u00f3mico.<\/li>\n<li><strong>Variaciones en el delito<\/strong>. El robo con violencia o con intimidaci\u00f3n es el delito m\u00e1s corriente entre los internos del CEIMJ, pero en la \u00faltima decena de a\u00f1os han ido apareciendo otras nuevas conductas disruptivas que tambi\u00e9n forman parte de la nueva radiograf\u00eda o perfil del menor internado. Dentro de estas podemos encontrar el incumplimiento de la libertad vigilada, la violencia de g\u00e9nero, o la violencia intrafamiliar.<\/li>\n<li><strong>Hijos adoptados<\/strong>. Y en particular es interesante rese\u00f1ar como el n\u00famero de casos de menores adoptados han ido apareciendo, no en un porcentaje considerable, pero s\u00ed a lo largo del a\u00f1o siempre hay varios casos. Dichas situaciones muestran un perfil diferente al conocido, ya que se constata un apoyo familiar, hay un nivel socioecon\u00f3mico y cultural de la familia adoptante medio o alto, no hay una tradici\u00f3n delincuencial en la familia adoptante y el tipo de delitos suelen ir del tradicional robo con violencia o intimidaci\u00f3n a la violencia intrafamiliar del menor hacia uno o ambos padres.<\/li>\n<\/ul>\n<h2><strong>IV.\u00a0La incidencia de lo terap\u00e9utico en el centro.<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>a. En la estructura.<\/strong><\/h3>\n<h4><strong><em>a.1. Con respecto al centro en general.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>La arquitectura del centro dista mucho de la capacidad de generar un ambiente agradable, facilitador de un contexto terap\u00e9utico, jerarquizando la necesidad de la contenci\u00f3n por encima de cualquier necesidad. \u00c9ste es un h\u00e1ndicap con el cual los profesionales actuales tienen que lidiar d\u00eda a d\u00eda para limarlo en lo m\u00e1ximo a trav\u00e9s de todos los dem\u00e1s medios que pueden ponerse en marcha: normativa, actividades, din\u00e1mica relacional, metodolog\u00eda de intervenci\u00f3n, reconversi\u00f3n de espacios, usos de los tiempos\u2026 Sin embargo frente a \u00e9ste dise\u00f1o \u201cno facilitador\u201d el centro actual tambi\u00e9n aporta toda una serie de ventajas que con relaci\u00f3n al antiguo centro no ofrec\u00eda.<\/p>\n<p><img style=\"width: 292px; height: 195px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4447.jpg\" alt=\"Espacios\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Por un lado est\u00e1 la <strong><em>variedad de espacios<\/em><\/strong>, lo que permite que el menor no est\u00e9 constantemente referido a un mismo espacio para todo tipo de actividades, y a la vez las distintas zonas est\u00e1n destinadas para diferentes actividades. <strong><em>Necesidad de tr\u00e1nsito<\/em><\/strong> para dirigirse de un espacio a otro, lo que induce al movimiento y a entrar y salir de un contexto a otro. <strong><em>Variedad en los elementos f\u00edsicos de los espacios<\/em><\/strong> (sitios cerrados, completamente abiertos, posibilidad de otear el horizonte, espacios verdes, espacio amplios, espacios recogidos, espacios p\u00fablicos, espacios privados, individuales, colectivos, monocrom\u00e1ticos, inundados de colores o de objetos, propios de cada estaci\u00f3n del a\u00f1o, ordinarios y puntuales, festivos\u2026). Mutabilidad de los sitios. Otro aspecto importante del centro es permitir que el menor, tanto como individuo, como grupo, haga suyo el espacio, modificando, en funci\u00f3n de las posibilidades, la arquitectura, o dise\u00f1o, que le rodea, para que se d\u00e9 una identificaci\u00f3n entre \u00e9l, o ellos, y su entorno.<\/p>\n<h4><strong><em>a.2. Con respecto a la secci\u00f3n terap\u00e9utica.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>En el a\u00f1o 2006 el centro dirigido para el cumplimiento de medidas judiciales cambia de lugar para trasladarse de las antiguas instalaciones situadas en el barrio de Valdefierro a un nuevo edifico situado en el zaragozano barrio de Juslibol. Con este cambio, no s\u00f3lo surge la posibilidad de poder hacer uso de una estructura nueva, la cual permite contar con nuevos espacios, con mayor capacidad de tr\u00e1nsito para los menores, m\u00e1s posibilidades para conjugar los grupos, sino que tambi\u00e9n posibilita la creaci\u00f3n de un espacio espec\u00edficamente terap\u00e9utico. Hasta ese momento la posibilidad de contar con un \u00e1rea que pudiera responder a las exigencias que determinaba la ley 5\/2000 en relaci\u00f3n al cumplimiento de medidas terap\u00e9uticas no era completamente posible, cuando menos no visible, a nivel arquitect\u00f3nico. En 2006 Con el aterrizaje en el nuevo centro se establece una nueva propuesta organizativa de secciones entre las cuales ya est\u00e1 incluida la secci\u00f3n terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Inicialmente la secci\u00f3n se encuentra, al igual que el resto de m\u00f3dulos, a excepci\u00f3n de la secci\u00f3n de semiabierto, a un lado del pasillo central compartiendo el \u00e1rea con los servicios de salud y salud mental. Como en las secciones cerradas, est\u00e1 construida con dos subsecciones (divisi\u00f3n vertical) de forma que se puedan realizar diferentes agrupaciones de menores.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n inicial se estructuraba en una doble ala de la siguiente manera:<\/p>\n<ul>\n<li>El ala derecha dirigida para menores que acaban de ingresar o en situaci\u00f3n de separaci\u00f3n de grupo. En la planta baja estaba ubicada el \u00e1rea de salud y de salud mental donde se encontraba un despacho m\u00e9dico, un despacho de enfermer\u00eda y sala de curas, tres despachos\/habitaciones que siguen siendo\u00a0 utilizados para atender a menores, una zona de ocio al aire libre y cerrada para ingresos o menores en situaci\u00f3n de separaci\u00f3n de grupo. Sobre ella en la planta primera se encuentran seis habitaciones destinadas para menores que acaban de ingresar o en situaci\u00f3n de separaci\u00f3n de grupo.<\/li>\n<li>Y el ala izquierda dirigida para menores con medida de Internamiento Terap\u00e9utico. En la planta baja se encuentra una sala de estar polivalente, un aula, un office y una zona de ocio al aire libre y cerrada para menores con medida de internamiento terap\u00e9utico. Sobre dicha planta se encuentran las seis habitaciones destinadas para los menores propios de la secci\u00f3n.<\/li>\n<li>Para ambas alas se comparte un control de seguridad, un almac\u00e9n y un despacho de educadores.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Teniendo en cuenta que la edificaci\u00f3n en s\u00ed es inamovible, inicialmente a la hora de ubicar el \u00e1rea terap\u00e9utica, se pens\u00f3 la necesidad de organizar la secci\u00f3n cerca de las salas dirigidas a salud y salud mental. Con ello lo que se pretend\u00eda es generar un paisaje cotidiano, com\u00fan, donde las figuras de los t\u00e9cnicos no fuera una rara avis del lugar sino todo lo contrario unos elementos propios y comunes en\u00a0 ese contexto. La <strong><em>cotidianidad<\/em><\/strong> generaba un v\u00ednculo de familiaridad donde la frecuencia del encuentro entre los menores y los t\u00e9cnicos se traslada a lo cotidiano. Junto a \u00e9sta idea tambi\u00e9n estaba el concepto de <strong>proximidad<\/strong> y de facilitaci\u00f3n de las salas cotidianas de residencia a las de atenci\u00f3n sanitaria.<\/p>\n<p><img style=\"width: 292px; height: 194px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4495.jpg\" alt=\"Persona\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Otro de los aspectos a tener en cuenta fue la proximidad <strong><em>a la denominada \u00e1rea de separaci\u00f3n de grupo<\/em><\/strong>, la cual tradicionalmente, iba dirigida a aquellos internos que hubieran ocasionados conductas muy conflictivas en la din\u00e1mica ordinaria del centro y por tanto ten\u00eda un car\u00e1cter eminentemente punitiva. A trav\u00e9s de la experiencia pasada, y tambi\u00e9n la obtenida y recogida en instituciones totales semejantes o no a la presente, hab\u00edamos constatado que en determinados momentos algunos de estos j\u00f3venes pod\u00edan iniciar toda una escalada de conductas disruptivas, totalmente descontroladas, que precisaban de un control externo para que no se originaran situaciones peligrosas, tanto para el entorno, como para el propio joven. Ante esto hab\u00edamos observado que algunos de ellos, cuando eran expuestos a un contexto f\u00edsico donde el n\u00famero de estimulaciones bajaba a casi cero, se produc\u00eda una mejora en el estado emocional y ps\u00edquico del interno. \u00c9sta hip\u00f3tesis nos hizo platear la posibilidad de que el paso a separaci\u00f3n de grupo, es decir a un contexto cero en est\u00edmulos, pudiera entenderse por parte de los menores como un instrumento de prevenci\u00f3n e intervenci\u00f3n reconocido por ellos, y por lo tanto pudiendo ser solicitado por propia voluntad. Evidentemente ello conllevaba la necesidad de un reconocimiento por parte del menor de su estado \u201ccr\u00edtico\u201d, de que el paso a la otra \u00e1rea ser\u00eda bueno para su equilibrio y directamente proporcional el menor eliminaba el matiz de castigo que supon\u00eda. Por su puesto hab\u00eda un elemento de voluntariedad a la hora de entrar y salir de dicha \u00e1rea, pero tambi\u00e9n se le trasladaba al menor la capacidad, o responsabilidad, de ser capaz de evaluar su propia situaci\u00f3n. El h\u00e1ndicap era que en otras ocasiones la entrada no voluntaria de internos en estado de agitaci\u00f3n a separaci\u00f3n de grupo, pod\u00eda dar lugar a situaci\u00f3n de crispaci\u00f3n en el grupo terap\u00e9utico inducido por la proximidad de un espacio a otro.<\/p>\n<p>A diferencia que el resto de las secciones, el m\u00f3dulo terap\u00e9utico supon\u00eda un <strong><em>50% del tama\u00f1o de cualquier otra secci\u00f3n<\/em><\/strong>, lo que condicionaba, inicialmente el n\u00famero de internos m\u00e1ximos que pod\u00eda albergar. Esta circunstancia tampoco fue algo que ocurri\u00f3 al azar, sino que desde un primer momento se consider\u00f3 la necesidad de que el grupo de internos fuera reducido, en un n\u00famero no superior a seis. Con ello la hip\u00f3tesis de trabajo se fundamentaba en que el clima de la secci\u00f3n tender\u00eda a estar bajo en est\u00edmulos, con pocas interacciones, y a la vez permit\u00eda que pudiera llevarse un trabajo m\u00e1s personal, m\u00e1s individualizado.<\/p>\n<h3><strong>b. En la metodolog\u00eda (dentro del \u00e1rea espec\u00edficamente terap\u00e9utica).<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>Los centros de reclusi\u00f3n tradicionalmente han perseguido la \u201celiminaci\u00f3n del sujeto\u201d, entendi\u00e9ndolo en sentido figurado, como la conversi\u00f3n del individuo en un elemento m\u00e1s de una masa organizada que deja de lado sus subjetividades. Hay un proceso de inmersi\u00f3n donde la instituci\u00f3n engulle a sus internos, donde el establecimiento cae con toda su inmensidad y sus habitantes pasan a un segundo plano, un lugar donde \u00e9stos deben de generar un proceso de adaptaci\u00f3n al nuevo sistema para empezar a recoger su nuevo papel dentro de una macroestructura r\u00edgida e inamovible.<\/p>\n<p>Este proceso no se restringe \u00fanicamente a las entidades judiciales de car\u00e1cter punitivo, tambi\u00e9n se dan determinadas grandes empresas, en acuartelamientos militares, centros residenciales\u2026 Esta circunstancia, ajena incluso a la forma o modo de trabajo, organizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n es innata en \u00e9stas grandes entidades, ayudando por un lado a generar una corriente de inercia en la que es arrastrado todo el mundo, dando lugar a una cierta normalidad, pero sobre todo generando una estructura de rutina que permite orientarse al interno d\u00eda a d\u00eda. Pero tambi\u00e9n, ya centr\u00e1ndonos en los menores internados en centros de reforma, y dado el sentido de la ley 5\/2000, es f\u00e1cil perder la individualidad, lo singular, lo concreto de cada interno. Biezma (2010) explica muy bien cu\u00e1l es el sentido y la necesidad de reconocer la individualidad de cada menor, y sobre todo apoy\u00e1ndose en la intervenci\u00f3n que se le va a exigir: \u201cTodo ello tiene un valor fundamental, no s\u00f3lo en el sentido de personalizar el tratamiento sino tambi\u00e9n, y esto es mucho menos reconocido, en el de atender al hecho delictivo de forma espec\u00edfica, tal y como se desprende del \u00faltimo p\u00e1rrafo anterior, puesto que esas circunstancias a las que se refiere deben marcar la especificidad tanto del menor objeto de intervenci\u00f3n como del delito que, finalmente, no es sino una actuaci\u00f3n concreta y determinada de la persona\u201d. (Biezma. 2010, p.11). Los sistemas y los recursos monol\u00edticos, estancos, dan respuestas parciales, y posiblemente generales, a un tipo de poblaci\u00f3n, pero se muestran ineficaces antes necesidades o situaciones que se presentan fuera de la \u00f3rbita general y com\u00fan de su radio de intervenci\u00f3n, si a ello a\u00f1adimos que indiscutiblemente toda la producci\u00f3n humana es hija de un tiempo determinado cualquier variaci\u00f3n del contexto social provocar\u00e1 una incapacidad o ineficacia de los sistemas o recursos mencionados. Por ello las pol\u00edticas sociales ahondan cada vez m\u00e1s en la necesidad de potenciar la capacidad plasm\u00e1tica de sus servicios, en que sean capaces de amoldarse a las nuevas idiosincrasias que presentan continuamente los usuarios de las mismas. En el caso de la justicia juvenil a\u00fan es m\u00e1s evidente por las transformaciones de todos aquellos elementos que rodena a la infancia y a la juventud: cambios en el modelo educativo y formativo, transformaci\u00f3n de las perspectivas sociales, nuevas producciones tecnol\u00f3gicas, cambios poblacionales, aparici\u00f3n de nuevos rasgos culturales, \u00e9ticos, pol\u00edticos o sociales\u2026<\/p>\n<p><img style=\"width: 292px; height: 164px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4451.jpg\" alt=\"Espacios\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Particularmente con la medida judicial de internamiento se hace coincidir dos elementos que anteriormente hemos referenciado, por un lado la gran instituci\u00f3n, y por otro lado el nuevo menor como \u201chijo\u201d de su tiempo y con toda su particularidad significativa. Esta ser\u00eda la premisa inicial con la cual se encuentra el profesional a la hora de afrontar su trabajo frente al nuevo menor. Partiendo de las l\u00edneas anteriores a continuaci\u00f3n vamos a desarrollar la proped\u00e9utica metodol\u00f3gica que generaliza la intervenci\u00f3n educativa-terap\u00e9utica en la secci\u00f3n terap\u00e9utica, dejando a un lado la que pueda llevarse en otras secciones, aunque hemos de subrayar que muchas de las intervenciones que iremos desgranando son enteramente compartidas o implementadas en menores residentes en otras secciones, o incluso de forma general en otra secci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong><em>Elementos de intervenci\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>La labor del educador trasciende de la acci\u00f3n constante como regulador de la situaci\u00f3n o gu\u00eda de los menores, su presencia ejerce la funci\u00f3n de <strong><em>acompa\u00f1amiento<\/em><\/strong> en momentos, o procesos, donde la directriz o la palabra pueden generar un efecto adverso o negativo en el menor. Para llevar a cabo dicha funci\u00f3n el educador observa y valora la situaci\u00f3n del menor y ejerce la funci\u00f3n por petici\u00f3n expresa o impl\u00edcita del menor. \u201c\u2026 es posible pensar que el logro de un acompa\u00f1amiento terap\u00e9utico se basa principalmente en la necesidad de adaptar el &#8220;setting&#8221; de acuerdo a las caracter\u00edsticas e historia de cada uno\u201d (Nivolini, 2008, p.5). Ello conlleva, como se observar\u00e1 m\u00e1s adelante, encontrarse \u201cun paso m\u00e1s atr\u00e1s\u201d de la iniciativa del menor.<\/p>\n<p><em><strong>Generar un clima de calma<\/strong><\/em>. Como refer\u00edamos anteriormente el clima de las secciones terap\u00e9uticas deben de tender a ser fr\u00eda, a que presente un bajo nivel de estimulaci\u00f3n y de interacci\u00f3n. Partimos del hecho de que algunos de los menores viven bajo un alto grado de malestar individual que conlleva que la inundaci\u00f3n de est\u00edmulos desencadene situaciones de riesgo para ellos mismos y para sus compa\u00f1eros. \u00c9ste objetivo no solamente es proyectado en \u00e9stas secciones sino que tambi\u00e9n en el resto de las secciones, en determinados momentos, se establece como objetivo primordial cuando el equipo profesional detecta un clima de tensi\u00f3n continuado.<\/p>\n<p><strong><em>Adaptaci\u00f3n de la instituci\u00f3n<\/em><\/strong>. Este es casi un trabajo imposible y la experiencia y la bibliograf\u00eda nos afirma que la introducci\u00f3n de un individuo en una gran instituci\u00f3n se convierte en una digesti\u00f3n de ese individuo. Y en \u00e9ste caso no es distinto. La instituci\u00f3n cae con toda su estructura sobre el menor y \u00e9l debe de adaptarse a un modus vivendi propio del lugar; sin embargo, las cuotas de exigencia pueden ser maleables por los profesionales, los cuales pueden alterar los tiempos, los espacios, las normas en funci\u00f3n de la situaci\u00f3n del menor. Esta actividad es entendible, y realizable, en la medida en que se entiendan y adapten el resto de premisas que vamos representando en \u00e9ste texto. \u201cEsto no supone dar total libertad al interno para que haga lo que quiera en todo momento, sino que las actividades podr\u00e1n no realizarse siempre y cuando se considere que esto reportar\u00e1 un beneficio mayor a su estabilidad emocional\u201d (FAIM, 2011,34). Entendemos que algunos de los menores que recalan en \u00e9ste tipo de secci\u00f3n pueden atravesar etapas o momentos individuales donde introducirlos en la corriente com\u00fan puede conllevar a una desestabilizaci\u00f3n de su situaci\u00f3n, por ello hacemos un seguimiento cotidiano de su estado para ser capaces de valorar en qu\u00e9 punto se encuentra y as\u00ed reconocer la idoneidad o no de introducir al menor en una din\u00e1mica determinada.<\/p>\n<p><strong><em>La escucha activa<\/em><\/strong>, al igual que la presencia del educador, es un elemento y herramienta de trabajo cotidiano. Es, tal vez, el componente que m\u00e1s se acerca a ese fin de personalizar el trabajo. A trav\u00e9s de la escucha, participativa o no, el menor recoge que hay un inter\u00e9s, una acogida personal por parte del profesional. En \u00e9stos casos es importante que en el menor se genera la idea de que los profesionales tienen, por un lado un inter\u00e9s por aquello que pueda manifestarles, y por lo tanto le transmiten la importancia de sus palabras, y por extensi\u00f3n de su persona; y por otro lado se consigue una vinculaci\u00f3n entre profesional y menor donde pueda coexistir la palabra o la ausencia de la misma.<\/p>\n<p><strong><em>Autorregulaci\u00f3n<\/em><\/strong>. Entendemos \u00e9ste concepto como instrumento especialmente vinculado al concepto de flexibilidad, donde pretendemos que los menores, en la medida de lo posible, sean capaces de reconocer su propio malestar y sean ellos los que formulen las posibles opciones para eliminar ese malestar. Con ello se pretende una triple acci\u00f3n: por un lado se ejercita un proceso en el cual el menor va conociendo y reconoci\u00e9ndose cada vez mejor, por otro lado la necesidad de comunicar al otro su situaci\u00f3n que no tiene porque ser reconocida y la libertad de proponer soluciones o alternativas a sus demandas.<\/p>\n<p><strong><em>Desconocimiento del menor<\/em><\/strong>. Aun cuando la experiencia es un grado no podemos convertir dicha m\u00e1xima como dec\u00e1logo de sabidur\u00eda, y precisamente por ello, entendemos que cada menor es un mundo diferente a cualquier otro dispuesto a mostrar su singularidad y particularidad. En este aspecto el profesional debe de colocarse sus \u201cgafas de aumento\u201d o hacer \u201cuso de su microscopio\u201d con la intenci\u00f3n de estar abierto a comenzar a ver, comprender y reconocer la excepcionalidad de cada nuevo menor. A veces planteamos que el propio menor es un puzle a construir donde en primer lugar debemos de ir recogiendo todas las piezas para posteriormente ir encaj\u00e1ndolas una a una.<\/p>\n<p><strong><em>La concesi\u00f3n de la iniciativa<\/em><\/strong>. Un punto importante que hemos observado con \u00e9sta poblaci\u00f3n es el hecho de concederles la iniciativa, la de situarnos a la expectativa de su conducta. Y este elemento puede parecer parad\u00f3jico porque puede entenderse como que hay una concesi\u00f3n total para hacer aquello que ellos quieran dentro de un centro de privaci\u00f3n de la misma. No es \u00e9ste el significado de \u00e9sta premisa. Por un lado tenemos el poder inamovible de la estructura de la instituci\u00f3n que m\u00e1s all\u00e1 de lo maleable que pretendamos hacerla esta cae por su propio peso y es imposible salirse de su contexto. Ello conlleva que toda su \u201clibertad\u201d est\u00e1 condicionada por esa realidad de la cual no podemos abstraernos ni los menores internados ni los profesionales. Partiendo de esta realidad, de la cual hemos de ser conscientes los profesionales, debemos de entender que cualquier movimiento y decisi\u00f3n de los internos est\u00e1 contenida en un espacio determinado. Espec\u00edficamente con los menores pertenecientes a esta secci\u00f3n partimos, como mencion\u00e1bamos en el aparatado anterior, de un desconocimiento de \u00e9l y de su forma de entender, comprender y actuar en la vida, lo que nos exige no adelantarnos a su acci\u00f3n. No podemos imponer mecanismos generalistas que son efectivos para otros y esperar que el menor se adapte o atenga a lo que mostramos, porque por un lado perdemos la posibilidad de conocer c\u00f3mo reacciona personalmente en esas circunstancias, y tambi\u00e9n porque finalmente puede ser contraproducente.<\/p>\n<h3><strong>c. En el equipo.<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>No vamos a desgranar aqu\u00ed los avatares, dificultades y fortalezas que pude presentar un equipo multidisciplinar en un centro de internamiento de menores por medida juvenil y s\u00ed que nos gustar\u00eda centrarnos en la idea de c\u00f3mo los integrantes de \u00e9ste equipo son capaces de implementar una intervenci\u00f3n, coordinada y eficaz, con notable car\u00e1cter educativo-terap\u00e9utico.<\/p>\n<h4><strong><em>La estructura.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>La estructura organizativa, grosso modo, se establece en tres elementos fundamentales a la hora de intervenir, directa o indirectamente, con los menores. Por un lado se encontrar\u00eda el equipo educativo formado por el conjunto de profesionales con el rango de educador y coordinados y organizados en primera instancia por los coordinadores educativos. Por otro lado estar\u00eda el grupo integrado por todos los t\u00e9cnicos de las siguientes \u00e1reas: insertora laboral, psic\u00f3logos, diplomado en enfermer\u00eda, psiquiatra y trabajador social. Y en tercer lugar el equipo directivo y coordinador. Paralelamente a todos ellos hay un n\u00famero definido de profesionales pertenecientes a servicios residenciales, administrativos, deportivos, seguridad\u2026.<\/p>\n<h4><strong><em>La organizaci\u00f3n del trabajo.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>Por un lado la estructura del centro, como hac\u00edamos referencia en apartados anteriores, se divide en <strong>diferentes secciones<\/strong> que en la actualidad son: una secci\u00f3n de acogida, otra dirigida para las medidas de semiabierto, otra de cerrado (que se divide en dos) y otra para albergar las medidas terap\u00e9uticas (que tambi\u00e9n se dividen en dos). En todas ellas el modo de intervenci\u00f3n est\u00e1 regido por unos par\u00e1metros generales y comunes, pero como mencion\u00e1bamos anteriormente, a la vez se tiene en cuenta su propia idiosincrasia lo que conlleva que esa intervenci\u00f3n tenga sus propias peculiaridades frente a las otras. En particular en la secci\u00f3n terap\u00e9utica las caracter\u00edsticas mencionadas en el apartado de metodolog\u00eda son especialmente remarcadas. Ello conlleva que el perfil profesional del educador debe de acercarse en sinton\u00eda con la secci\u00f3n m\u00e1s adecuada a sus caracter\u00edsticas. La experiencia profesional, sumada a la formaci\u00f3n profesional, as\u00ed como a la especificidad que trasfiere todo ello a un modo de entender y trabajar del educador, le posiciona en un tiempo determinado a que su trabajo se desarrolle m\u00e1s eficazmente en una secci\u00f3n u otra. Por otro lado la intervenci\u00f3n, tanto del equipo directivo como el t\u00e9cnico no se reparte en secciones, sino que su labor se desarrolla en todas ellas.<\/p>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4496.jpg\" alt=\"Reuni\u00f3n\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>En el d\u00eda a d\u00eda, y a lo largo de las semanas, se estructura una <strong>red de reuniones y encuentros<\/strong> donde los tres estamentos definidos tengan espacios de confluencia propios (7) (reuniones de direcci\u00f3n, reuniones t\u00e9cnicas o reuniones educativas), intersectoriales (t\u00e9cnicas y educativas, directivas y educativas, propias de salud mental\u2026), y generales (direcci\u00f3n, equipo t\u00e9cnico y equipo educativo). La finalidad de la mencionada red de reuniones pretende establecer un &#8220;feed-back&#8221; de informaci\u00f3n que permita conocer y situar al menor en el momento actual, sin obviar su trayectoria vital, as\u00ed como su proyecci\u00f3n de futuro. Establecer unos objetivos y modos de intervenci\u00f3n espec\u00edficos y comunes, que sean consecuentes con los criterios tomados, y que faciliten la labor de todos los profesionales intervinientes. Y por otro lado se van recogiendo el proceso de cambios que se producen a lo largo del tiempo confront\u00e1ndolos con los objetivos propuestos.<\/p>\n<p>En \u00e9ste apartado y en referencia espec\u00edfica a esa labor a medio camino entre lo <strong>educativo y terap\u00e9utica<\/strong> es de especial importancia el entender y comprender que aun cuando la labor educativa tiene su campo de intervenci\u00f3n, al igual que la terap\u00e9utica, propio, en algunos casos ambas \u00e1reas confluyen con mayor o menor intensidad e incluso en determinadas ocasiones unas solapan a las otras. En determinados perfiles de menores no es dif\u00edcil aclarar el modelo de intervenci\u00f3n que precisa el menor llegando a un acuerdo entre todos los intervinientes, sin embargo los problemas se generan cuando se ve necesaria implementar una acci\u00f3n metodol\u00f3gica que abarque ambos modos de trabajo. En estos casos sin las premisas mencionadas a lo largo de todo el art\u00edculo ser\u00eda imposible llegar a entender la necesidad de implementar una acci\u00f3n educativa terap\u00e9utica, ni de aceptar la realidad de que ambas \u00e1reas pueden coexistir y compartir una misma zona de acci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>d. En las actividades.<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>A lo largo de los casi \u00faltimos diez a\u00f1os el n\u00famero de programaciones de actividades que se han planificado y realizado en el CEIMJ son innumerables, yendo desde las cl\u00e1sicas programaciones deportivas, hasta talleres espec\u00edficos y determinados realizados en uno o varios d\u00edas. Todos ellos han ido proponiendo diversos objetivos: de relaci\u00f3n, afrontar crisis, de divertimento, de formaci\u00f3n, conocimiento de nuevas \u00e1reas de inter\u00e9s\u2026, y evidentemente muchos de ellos conllevan un especial tinte o car\u00e1cter terap\u00e9utico. Analizando a grosso modo, e incidiendo en las que especialmente tienen un marcado car\u00e1cter terap\u00e9utico, podemos encontrar varios grandes grupos:<\/p>\n<p><em>Din\u00e1micas de grupo.<br \/>\n<\/em><br \/>\nSon espacios de comunicaci\u00f3n delimitados en el tiempo y en el espacio y armonizados a trav\u00e9s de unas normas m\u00ednimas de respeto hacia todos los componentes. En estas sesiones los menores establecen una comunicaci\u00f3n que se caracteriza por ser lineal y con un autom\u00e1tico feed-back. Los temas pueden ser tanto propios y particulares como generales\u00a0 y comunes a todo el grupo. La participaci\u00f3n es libre y el menor establece el grado de implicaci\u00f3n que quiere tener en dicha sesi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Talleres para la salud.<br \/>\n<\/em><br \/>\nSe entiende por educaci\u00f3n para la Salud \u201ccomo un proceso de formaci\u00f3n, de responsabilizaci\u00f3n del individuo a fin de que adquiera los conocimientos, las actitudes y los h\u00e1bitos b\u00e1sicos para la defensa y la promoci\u00f3n de la salud individual y colectiva\u201d. (FAIM, 2011). Con ello se atiende a una doble funci\u00f3n, por un lado la puramente operativa sobre la necesidad de implementar actitudes de h\u00e1bitos saludables, y por otro lado la preventiva dirigida a evitar posibles situaciones de riesgo en el futuro. Las \u00e1reas tratadas en estos talleres abarcan desde las medidas saludables b\u00e1sicas como la alimentaci\u00f3n, higiene dental, el descanso, etc., a las m\u00e1s espec\u00edficas y propias de la adolescencia: consumo de psicoactivos, sexualidad\u2026<\/p>\n<p><em>Talleres de relajaci\u00f3n.<br \/>\n<\/em><br \/>\nEste tipo de talleres se consolida como programaci\u00f3n habitual en las secciones terap\u00e9uticas y tiene un car\u00e1cter m\u00e1s espor\u00e1dico en otras secciones. El objetivo final marcado es conseguir que los menores generen por s\u00ed mismos modos y formas propias de disminuir su ansiedad. Con los presentes programas el menor reconoce en su cuerpo la existencia de una tensi\u00f3n muscular generada por una circunstancia vivencial, hay una consciencia de su corporeidad y de la situaci\u00f3n, conoce y pr\u00e1ctica ejercicios que le ayudan a contrarrestar su malestar, y adem\u00e1s mejora y desarrolla su atenci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p><em>Talleres de creaci\u00f3n.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<img style=\"width: 292px; height: 195px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/4448.jpg\" alt=\"Talleres\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>A lo largo de los a\u00f1os hemos implementado numerosas actividades creativas con la finalidad, indudablemente, de establecer espacios y actividades que puedan ser atractivas a los menores internados. Con el tema de la creaci\u00f3n los objetivos han sido diversos en funci\u00f3n de la programaci\u00f3n, del momento a realizar, del propio objetivo del organizador, del grupo al que va dirigido, del momento a realizar, de la propia actividad\u2026, pero en general lo que se pretend\u00eda era por un lado suscitar la curiosidad y el acercamiento a un tipo de actividad totalmente desconocida para el menor y que dif\u00edcilmente en otro contexto habr\u00eda podido conocer. Por otro lado la demostraci\u00f3n de que \u00e9l mismo es capaz de elaborar una producci\u00f3n puramente personal y ser reconocida y la promoci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n y la creaci\u00f3n. En otros momentos se ha generado un espacio concreto y determinado para todos los menores interesados para llevar a cabo toda una serie de din\u00e1micas de arteterapia, ya estas enfocadas hacia un car\u00e1cter eminentemente terap\u00e9utico.<\/p>\n<p><em>Talleres de adquisici\u00f3n de habilidades sociales.<\/p>\n<p><\/em>Uno de los grandes h\u00e1ndicaps que muestra esta poblaci\u00f3n es una falta de habilidades sociales para entrar en contacto y comunicaci\u00f3n con el sistema social normalizado, llevando a inhibirse en determinados procesos sociales normalizadores. En estos talleres se ponen en escena toda esa instrumentaci\u00f3n social que permita iniciar o retomar la comunicaci\u00f3n con el medio normalizado. Elementos como la empat\u00eda, los diferentes tipos y usos de comunicaci\u00f3n, el control de los impulsos, la autoestima, el reconocimiento de los propios sentimientos\u2026 en algunos casos existe una total ausencia de los mismos o bien hay una concepci\u00f3n distinta y propia de realidades marginales que entran en conflicto con el medio normalizado.<\/p>\n<p>Todas estas programaciones son llevadas a cabo en su mayor\u00eda por los propios profesionales del centro, y en alguna ocasi\u00f3n se ha pedido la intervenci\u00f3n de profesionales, ya sea de forma puntual o m\u00e1s peri\u00f3dica, externos a la plantilla. Dichas programaciones son planificadas por los educadores responsables de cada secci\u00f3n y definidas en el tiempo. Sin embargo es necesario explicitar que aunque hemos manifestado la existencia de un tiempo y un espacio determinado todas estas intervenciones nacen con una naturaleza trasversal y atemporal que pretenden estar inscritas en la labor cotidiana de los profesionales del CEIMJ.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1170,1175,1172,1166,1171,1167,1169,1174,1168,1173],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/17\/miscelanea\/la-incidencia-terapeutica-en-la-actividad-del-centro-de-educacion-e-internamiento-por-medida-judicial-de-zaragoza\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La incidencia terap\u00e9utica en la actividad del Centro de Educaci\u00f3n e Internamiento por Medida Judicial de Zaragoza - RES. 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