{"id":9821,"date":"2012-05-31T00:00:00","date_gmt":"2012-05-30T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/la-s-violencia-s-de-las-mujeres-jovenes-que-delinquen-violentas-o-violentadas\/"},"modified":"2020-12-21T19:49:39","modified_gmt":"2020-12-21T18:49:39","slug":"la-s-violencia-s-de-las-mujeres-jovenes-que-delinquen-violentas-o-violentadas","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/15\/el-tema-acercamientos\/la-s-violencia-s-de-las-mujeres-jovenes-que-delinquen-violentas-o-violentadas","title":{"rendered":"La (s) violencia (s) de las mujeres j\u00f3venes que delinquen: \u00bfviolentas o violentadas?"},"content":{"rendered":"<blockquote dir=\"ltr\" style=\"margin-right: 0px;\">\n<p align=\"right\"><a href=\"http:\/\/www.eduso.net\/res\/pdf\/15\/violencia_res_%2015.pdf\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2443.jpg\" alt=\"\" align=\"top\" border=\"1\" hspace=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<h2 dir=\"ltr\"><strong>Aproximaci\u00f3n al fen\u00f3meno<\/strong><\/h2>\n<p dir=\"ltr\">El problema de la criminalidad femenina es mucho m\u00e1s complejo de como se describe en la literatura en general, en la que se minimiza la relevancia de las experiencias vitales de las mujeres que delinquen. De acuerdo con diversos autores, las ni\u00f1as y las mujeres que transgreden la ley pueden ser, en igual medida, v\u00edctimas y victimarias, puesto que la violencia es una caracter\u00edstica com\u00fan en su trayectoria de vida (Azaola, 1996; Sommers y Baskin, 1993; y Romero 1998). Es necesario ahondar en cuestiones como qu\u00e9 se interpreta por violencia en las j\u00f3venes (1). Tal y como apunta Frances Heidensohn (2001), no tenemos nociones de los usos normales de violencia por parte de las mujeres y las chicas; Tampoco sobre qu\u00e9 diferencias y qu\u00e9 grado de aceptaci\u00f3n se tiene sobre los juegos y las peleas en hombres j\u00f3venes y chicos (2).<br \/>\n<img style=\"width: 200px; height: 260px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/3483.jpg\" alt=\"Borrachera\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"5\" \/>A lo largo de la historia, concretamente en la \u00e9poca contempor\u00e1nea, exist\u00eda\u00a0un \u201cp\u00e1nico moral\u201d (magnificado por los medios de comunicaci\u00f3n), basado en la fiestas y en las borracheras de las chicas, proyectando (en estas) una imagen de p\u00e9rdida de control (3). Tal y como se destacaba en un estudio de corte cuantitativo sobre salud en el mundo, el 29% de las chicas inglesas y escocesas entre 11 y 15 a\u00f1os hab\u00edan estado envueltas en peleas durante el primer a\u00f1o. Seg\u00fan el titular de un\u00a0peri\u00f3dico <em>British girls among most violent in world<\/em> (Honigsbaum, 2006), a pesar de que se encontr\u00f3 que los chicos se emborrachaban en fiestas tres veces m\u00e1s que las chicas. A tenor de Worrall (2004) y Batchelor (2001) los reportajes de los medios de comunicaci\u00f3n resaltaban como noticia el comportamiento violento de las chicas siendo este tipo de agresiones puntuales y de poca importancia, mientras que para los varones estos mismos comportamientos eran absolutamente normal y nada dram\u00e1tico (ver por ejemplo, Pearce, 2004; Phillips, 2003) Batchelor et al., 2001; Budd et al., 2005).<\/p>\n<p><img style=\"width: 292px; height: 218px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/3484.jpg\" alt=\"Fuera de control\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"9\" \/>Algunos estudios demuestran que muchos de los padres recurren a las instancias policiales para \u201ccontrolar\u201d a sus adolescentes, especialmente en los casos de \u201cviolencia familiar\u201d (4)\u00a0donde las chicas v\u00edctimas (o no) de esta violencia (5) se revelan al control parental o a la violencia f\u00edsica y a la victimizaci\u00f3n (o polivictimizaci\u00f3n) sufrida en su corta trayectoria de vida. A las mujeres j\u00f3venes o a las chicas que responden a esta violencia f\u00edsica o emocional se las definen como \u201cfuera de control\u201d y son llevadas ante la polic\u00eda, arrestadas y categorizadas como infractoras violentas (Davis, 2007). Resulta as\u00ed f\u00e1cil recoger a j\u00f3venes que cometen peque\u00f1os delitos (Morgan, 2007), con el a\u00f1adido de que las chicas y mujeres admiten, en mayor medida, su culpabilidad cuando son arrestadas\u00a0 (Home Office, 2004).<\/p>\n<p>Tal y como se se\u00f1ala en un reciente estudio en Norteam\u00e9rica\u00a0 elaborado por Steffensmeier y otros (2005), se encontr\u00f3 que el incremento de chicas violentas que aparec\u00edan en las estad\u00edsticas \u201coficiales\u201d en EE.UU no concordaba con las fuentes \u201cno oficiales\u201d de car\u00e1cter longitudinal (6), se\u00f1alando que dicho incremento se correspond\u00eda con un \u201cincremento artificial\u201d producido por la opini\u00f3n p\u00fablica as\u00ed como por pol\u00edticas legales para lidiar con la violencia y los delitos juveniles que han hecho aumentar la visibilidad de la violencia femenina y la informaci\u00f3n que se dispone de ella. Principalmente, los autores\/as atribuyen los cambios estad\u00edsticos a las consecuencias mayormente imprevistas de la tendencia general en la cultura y en la maquinaria del control social hacia unas pol\u00edticas de castigo m\u00e1s \u201cintencionales\u201d y m\u00e1s \u201cpunitivas\u201d por un lado y, por otro, a la aplicaci\u00f3n de los paradigmas de la gesti\u00f3n y la prevenci\u00f3n de riesgos a la criminolog\u00eda.<\/p>\n<p><img style=\"width: 183px; height: 245px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/3487.jpg\" alt=\"Chica\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"7\" \/>Por lo que se coincide en se\u00f1alar que el incremento de chicas violentas es m\u00e1s una construcci\u00f3n social, que una realidad emp\u00edrica. Las chicas no son m\u00e1s violentas, sino que las ganas de prevenir y punir la violencia habr\u00edan aumentado enormemente (7). Kerry Carrington (2006) lleg\u00f3 a similares conclusiones en su estudio sobre chicas infractoras en Australia \u201cAustralian examination of whether feminism \u2018spoils\u2019 girls\u201d. Tambi\u00e9n Muncer (Muncer and colleagues, 2001), examin\u00f3 el incremento, tomando como referencia las actitudes hacia las chicas brit\u00e1nicas, siendo m\u00e1s acentuadas en los chicos (si tomamos como referencia la clase social), no encontrando relaci\u00f3n alguna entre las actitudes de las chicas y su comportamiento agresivo, y argumentando que existe una asociaci\u00f3n entre el prop\u00f3sito de la masculinizaci\u00f3n en el rol femenino y el crimen. Esto no era un fen\u00f3meno nuevo, lo que novedoso era la identificaci\u00f3n de violencia como delito o crimen, centr\u00e1ndose\u00a0 expl\u00edcitamente en las mujeres j\u00f3venes y la masculinizaci\u00f3n de su estilo de vida.<\/p>\n<p>El discurso acad\u00e9mico sobre chicas problem\u00e1ticas se ha mezclado junto con las noticias recientes en los medios de comunicaci\u00f3n, donde se incorpora el discurso de c\u00f3mo las chicas pelean como los chicos, y que se est\u00e1n volviendo tan violentas como ellos (8). Esto ha provocado que se haya entendido el problema de las j\u00f3venes violentas como patolog\u00eda sexual o masculinizaci\u00f3n comportamental. Algunos estudios examinaron el contexto y el significado de la violencia en la vida de las chicas, destacando que entre las chicas, habitualmente se produce\u00a0 en el contexto de relaciones de amistad pr\u00f3xima o interpersonal, esto puede tener un enorme y serio da\u00f1o en las consecuencias de autoestima para las chicas (Batchelor <em>y otros<\/em>., 2001; Crozier y Anstiss, 1995; y Lees, 1993). La agresi\u00f3n relacional verbal o no verbal suele ser particular en las chicas (Bj\u00f6rkqvist y otros., 1992; Crick y Grotpeter, 1995; 1996). Adem\u00e1s, la clase y el lugar donde se producen son elementos claves, ya que muchas de estas luchas se producen para defender la reputaci\u00f3n (Batacharya, 2004; Batchelor,\u00a0 2007; Campbell, 1981; y Phillips 2003). Tal y como se\u00f1alar\u00eda Anne Campbell (1981), en un estudio donde entrevista a sesenta chicas, en algunas subculturas la violencia interpersonal tiene un total sentido y significado, y estar\u00eda relacionado con el hecho de hacerse respetar o tener una reputaci\u00f3n, por lo que la violencia era \u00fatil en la medida en que era una funci\u00f3n social m\u00e1s que un indicador o rasgo individual o personal. Mientras que por una parte, las j\u00f3venes rechazaban(las luchas y peleas), por otra parte\u00a0 las ejecutaban con la gente que conoc\u00edan previamente, teniendo m\u00e1s que ver con el hecho de establecer y mantener la reputaci\u00f3n de ser una chica dura, que con tener disputas. La violencia tiene una funci\u00f3n m\u00e1s personal o individual que social, ya que fomenta la autoestima aunque perjudicar a otras personas. Aunque por un lado la deploran, no ven otra forma de arregl\u00e1rselas sin ella entre la gente que conocen (1981:196).<\/p>\n<p><img style=\"width: 146px; height: 195px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/3515.jpg\" alt=\"Chicas\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/>Por otra parte, en una encuesta canadiense se encontr\u00f3 significativamente alto el grupo de las mujeres (Artz y Riecken, 1994, se\u00f1alado en Artz, 1998) que hab\u00edan experimentado situaciones de abuso f\u00edsico o sexual, o hab\u00edan sido v\u00edctimas o testigos de ello. Tambi\u00e9n en el estudio cualitativo The <em>Violent Schoolgirl,<\/em> Artz (1998) desarrollaba el concepto de violencia horizontal, comprobando c\u00f3mo las chicas que hab\u00edan sido v\u00edctimas de violencia patriarcal, interiorizaban la violencia y la legitimaban. Seg\u00fan Artz (1998), las chicas que iniciaban violencia \u201cseria\u201d hac\u00edan juicios morales sobre (normalmente otras mujeres) sus v\u00edctimas.\u00a0 \u201cPorque, en su vida, siguen utilizando par\u00e1metros limitados del comportamiento centrado en el hombre como el est\u00e1ndar de lo que est\u00e1 bien para la mujer\u201d (1998:201). En otras palabras, la violencia era justificada cuando otras ni\u00f1as trasgred\u00edan reglas patriarcales (en la manera de vestir, en el ejercicio de su sexualidad o pertenencias).<br \/>\n\u00a0<br \/>\nBurman (<em>et al<\/em>. 2001), realizaron una encuesta y entrevistaron a chicas j\u00f3venes entre 13 y 16 a\u00f1os, centr\u00e1ndose\u00a0 en sus creencias\u00a0 en torno a\u00a0 la violencia (Batchelor <em>et al<\/em>., 2001; Burman, 2004; y Burman<em> et al<\/em>., 2001). Su percepci\u00f3n de la violencia verbal, fue considerada como abusiva y m\u00e1s perjudicial que la f\u00edsica. A pesar de la condenaci\u00f3n frecuente a las personas que ten\u00edan este tipo de comportamientos, muchas de las chicas se identificaban en el contexto donde las creencias de su propia violencia se ve\u00edan justificadas (incluyendo el retarse y la protecci\u00f3n de la reputaci\u00f3n personal). Las autoras encontraron que la percepci\u00f3n de las j\u00f3venes estaba condicionada por el contexto social, sin el cual no se pod\u00eda entender esta aparente contradicci\u00f3n. Por lo que la violencia es justificada por las chicas y racionalizada, sobre todo en particulares situaciones sociales y contextos espaciales (\u201cin particular social-situacional and spatial contexts\u201d, Burman 2004:90). Las j\u00f3venes identifican y encuentran factores motivacionales (como la frustraci\u00f3n, la humillaci\u00f3n) siendo violentas como respuesta a esta victimizaci\u00f3n de g\u00e9nero (Batchelor <em>et al<\/em>., 2001).<\/p>\n<p><img style=\"width: 300px; height: 225px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/3516.jpg\" alt=\"Chica\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"16\" \/>Batchelor en su reciente estudio en el Reino Unido, de 21 mujeres j\u00f3venes de entre 16 y 24 a\u00f1os en la prisi\u00f3n de Escocia por delitos violentos (2005; 2007), encontr\u00f3 asociaciones entre violencia y abuso de alcohol en las mujeres j\u00f3venes (estando la mayor\u00eda bajo los efectos del alcohol en el momento de realizar los hechos). Batchelor (2005; 2007) tambi\u00e9n observ\u00f3 c\u00f3mo las mujeres hab\u00edan interiorizado (de manera indirecta), como algo normal y necesario la violencia, siendo una estrategia de supervivencia, ya que muchas de ellas viv\u00edan en vecindarios conflictivos y hab\u00edan sufrido violencia dom\u00e9stica en sus hogares. Para las j\u00f3venes que estaban envueltas en agresiones o violencia, el ejercicio de la misma era una manera de auto protegerse a de la violencia y denigraci\u00f3n de los\/as otros\/as. En resumen, la evidencia sugiere que las chicas j\u00f3venes que cometen hechos delictivos violentos\u00a0est\u00e1 relacionado con experiencias vitales abusivas. Como consecuencia aparece una representaci\u00f3n por parte de los medios de comunicaci\u00f3n de mujeres j\u00f3venes violentas donde se dice que estas empiezan a actuar como los chicos. \u201cEste tipo de delincuencia es presentada como un s\u00edntoma de su victimizaci\u00f3n\u201d (Maher, 1997:200).<\/p>\n<p>Investigaciones cualitativas han demostrado que las chicas, a menudo, est\u00e1n influenciadas por el disfraz del \u201cg\u00e9nero apropiado\u201d, sin embargo se acepta un uso moderado de agresi\u00f3n f\u00edsica (Campbell, 1981; Phillips, 2003) (9). Para ver y entender las diferencias (de la violencia femenina y la masculina) no es solo necesario conocer los resultados diferentes de la violencia, en lo moral, normativo o las creencias sobre hombres y mujeres (Miller and White, 2004:170). Por \u00faltimo, es preciso a\u00f1adir que no es com\u00fan la lucha de chicas m\u00e1s que la de chicos, ya que viene motivada por sentimientos diferentes, fruto del contexto(s) donde se producen estos sentimientos, siendo desiguales en las relaciones de poder.<\/p>\n<h2 dir=\"ltr\"><strong>Sentenciando la violencia de las j\u00f3venes<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p dir=\"ltr\">Existen algunas evidencias que apuntan a que el comportamiento de las j\u00f3venes adolescentes choca con la noci\u00f3n de feminidad respetable, especialmente en las acciones de resistencia o de desaf\u00edo. Una investigaci\u00f3n realizada en torno a los\u00a0 estereotipos de g\u00e9nero por parte de la polic\u00eda y los tribunales a principios de los 80, y de c\u00f3mo estos influ\u00edan en el sistema de justicia juvenil encontr\u00f3 que la polic\u00eda recomendaba la persecuci\u00f3n de los chicos pero no de las chicas, excepto en los casos de delitos violentos donde esta cuesti\u00f3n se invert\u00eda. De acuerdo con Worrall (1990), las j\u00f3venes (solteras) que comet\u00edan delitos en compa\u00f1\u00eda y no ten\u00edan un comportamiento que se adaptase a las im\u00e1genes convencionales de feminidad, no eran vistas con simpat\u00eda por los magistrados\/as. Estas chicas j\u00f3venes\u00a0 se ve\u00edan como un riesgo, debido a la falta de supervisi\u00f3n y de estabilidad en sus vidas (Gelsthorpe y Loucks, 1997), mientras que Parker y otros (1981) observaron que las chicas que eran condenadas por delitos violentos eran vistas con horror y amenazadas por varios blancos. En el mismo estudio se se\u00f1ala que las chicas absentistas escolares y con una conductas disruptivas (en el mismo) eran tachadas de \u201ccomportamiento inapropiado\u201d (10). En palabras de Worrall, la conducta femenina tiende a justificar la violencia femenina, siendo la violencia (juvenil femenina) particularmente incongruente en los tribunales de justicia (Worrall, 1990).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n vamos a ver c\u00f3mo muchas de las denuncias proceden de los controles informales. Para ello nos vamos a detener en analizar una cuesti\u00f3n b\u00e1sica del delito llamado <em>violencia dom\u00e9stica<\/em> en las j\u00f3venes. Adem\u00e1s, debemos tener en cuenta que la familia es uno de los agentes de socializaci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sicos, ya que act\u00faa desde la socializaci\u00f3n primaria como veh\u00edculo de transmisi\u00f3n de la realidad social m\u00e1s amplia a partir de la subcultura de clase. En contextos de riesgo y exclusi\u00f3n social, su papel ha sido descrito tanto como factor facilitador y preventivo como, en otras ocasiones, factor de riesgo. Diversos estudios han destacado la mayor protecci\u00f3n y el control que los padres y las madres ejercen sobre sus hijas en relaci\u00f3n con sus hermanos varones (v\u00e9anse l\u00edmites de horarios, amistades, novios entre otros). En este sentido, la socializaci\u00f3n de g\u00e9nero en el marco familiar act\u00faa como \u201ccontrol social informal\u201d que garantiza la interiorizaci\u00f3n en las chicas de su rol femenino tradicional.<\/p>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/3517.jpg\" alt=\"V\u00edctima\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Un claro ejemplo es la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas (1999) sobre la percepci\u00f3n social de los riesgos, en la que se preguntaba a padres y madres los riesgos percibidos como los m\u00e1s preocupantes para sus hijos. En el mismo se reflejaba c\u00f3mo las expectativas adultas cambian en funci\u00f3n del g\u00e9nero. En el caso de los padres de varones, el riesgo de que sus hijos cometieran alg\u00fan delito era una de las mayores preocupaciones, mientras que, en el caso de las mujeres, ocupaba el \u00faltimo lugar. Por el contrario, para los padres de mujeres adolescentes, el riesgo de que fueran v\u00edctimas de alg\u00fan delito o de que se implicaran en un embarazo no deseado eran preocupaciones mayores que para los padres de hombres. Adem\u00e1s, estas diferencias se acent\u00faan seg\u00fan las clases sociales, puesto que la adolescencia tiene un diferente significado para las chicas que proceden de una clase media baja trabajadora, en la que el \u00faltimo a\u00f1o en el colegio representa el a\u00f1o terminal, la \u00faltima oportunidad para encontrar un marido, una manera de escapar de un sistema familiar opresivo (Rubi, 2006). Para muchas de estas j\u00f3venes, crecer era casarse y tener hijos.<\/p>\n<p>La regulaci\u00f3n social de las mujeres y los ni\u00f1os se ha efectuado en gran medida a trav\u00e9s de la vigilancia informal de los comportamientos privados y dom\u00e9sticos. De hecho, la eficacia de los medios informales de control social a menudo se ha presentado como la principal explicaci\u00f3n de la menor participaci\u00f3n de las mujeres en la delincuencia (Heidensohn, 1968; 2000). La existencia de una doble ratio comportamental para hombres o mujeres es m\u00e1s que evidente, sobre todo en los j\u00f3venes que viven en la periferia o pr\u00f3ximos a ella, donde las diferencias en relaci\u00f3n al g\u00e9nero se acent\u00faan.<\/p>\n<h2 dir=\"ltr\"><strong>Notas finales<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p dir=\"ltr\">Como nota final podemos decir que los estudios que han trabajado m\u00e1s de cerca esta cuesti\u00f3n y han examinando los contextos y los significados de la violencia en la vida de las chicas han sugerido que, al contrario de los estereotipos populares, en los que muchas chicas y mujeres j\u00f3venes ven la violencia f\u00edsica como normal, rutinaria, es relativamente raro para las chicas su uso de manera regular, \u00e9sta se utiliza de forma puntual (Batchelor <em>et al<\/em>., 2001; Campbell, 1981; Pearce, 2004; y Phillips, 2003). Sin embargo, lo que refleja este estudio es que la violencia siempre ha estado (y est\u00e1) presente en las calles y los espacios de vida m\u00e1s pr\u00f3ximos. Tambi\u00e9n en los actores de su entorno familiar, de relaci\u00f3n (de iguales y pareja), en el que han presenciado robos, luchas y peleas. Por lo tanto, hablar de violencia en estas j\u00f3venes de los m\u00e1rgenes es hablar de cotidianidad y habituaci\u00f3n (para una buena parte de las j\u00f3venes del estudio, muchas de las cuales son definidas como delincuentes por sus particulares luchas o peleas). En cualquier caso, el uso de la violencia por parte de las chicas hay que situarla en un contexto de desigualdad de poder en las relaciones entre hombres y mujeres, y tambi\u00e9n por cuestiones de edad. Para ello, hay que tener en cuenta tres prejuicios a la hora de comprender el fen\u00f3meno de las definiciones culturales de \u201cmasculinidad\u201d y \u201cfeminidad\u201d y su impacto en el comportamiento de las chicas; El poder diferencial entre hombres y mujeres y c\u00f3mo \u00e9ste regula y hace que las chicas ejerzan la violencia de manera diferente, y, en \u00faltimo lugar, el impacto del grupo situacional de g\u00e9nero que compone y mueve la violencia. Precisamente, dos estudios australianos han demostrado que la violencia de las chicas es menos acentuada en su naturaleza y a menudo se encuentra relacionada con peleas entre chicas en pubs, en centros comerciales, etc\u00e9tera (Beikoff, 1996). En definitiva, lo importante, y que no se debe perder de vista, son los contextos en los que se producen esas \u201cpeleas\u201d o \u201ccomportamientos violentos\u201d, sin ignorar el g\u00e9nero del sistema y c\u00f3mo la sociedad responde a esos comportamientos.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1267,1269,1292,1291],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/15\/el-tema-acercamientos\/la-s-violencia-s-de-las-mujeres-jovenes-que-delinquen-violentas-o-violentadas\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La (s) violencia (s) de las mujeres j\u00f3venes que delinquen: \u00bfviolentas o violentadas? - RES. 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