{"id":9710,"date":"2011-06-19T00:00:00","date_gmt":"2011-06-18T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/reflexiones-acerca-del-lugar-de-la-teoria-en-educacion-social-hoy-1\/"},"modified":"2020-12-20T12:10:23","modified_gmt":"2020-12-20T11:10:23","slug":"reflexiones-acerca-del-lugar-de-la-teoria-en-educacion-social-hoy-1","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/13\/contenidos\/reflexiones-acerca-del-lugar-de-la-teoria-en-educacion-social-hoy-1","title":{"rendered":"Reflexiones acerca del lugar de la teor\u00eda en educaci\u00f3n social, hoy (1)"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"><span style=\"color: #008800;\"><a href=\"http:\/\/www.eduso.net\/res\/pdf\/13\/refle_teo_res_13.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone\" style=\"width: 131px; height: 27px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2443.jpg\" alt=\"Art\u00edculo preparado para su descarga en pdf\" width=\"131\" height=\"27\" align=\"top\" border=\"1\" hspace=\"0\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"color: #880000;\">En tiempos de ignominia como ahora<br \/>\na escala planetaria y cuando la crueldad<br \/>\nse extiende por doquier fr\u00eda y robotizada<br \/>\na\u00fan queda gente buena en este mundo que escucha una canci\u00f3n o lee un poema:<br \/>\nes el canto, la voz y la palabra: \u00fanica patria<br \/>\nque no pueden robarnos ni a\u00fan poni\u00e9ndonos de espaldas contra un muro.<br \/>\nQue nadie piense nunca:<br \/>\nno puedo m\u00e1s y aqu\u00ed me quedo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"color: #880000;\">Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<h2><strong>Presentaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>El art\u00edculo se propone reformular (2) la pregunta \u00bfqu\u00e9 teor\u00eda\/s pedag\u00f3gica\/s (o elementos te\u00f3ricos), requiere (para un ejercicio cr\u00edtico), el profesional de la educaci\u00f3n social? Asimismo busca aproximar algunas respuestas que tienen que ver con mi propia experiencia profesional y acad\u00e9mica, con las trayectorias que la configuran. No pretenden erigirse como verdad ni absoluta ni atemporal, s\u00ed como un aporte para la construcci\u00f3n de este campo de saberes, conocimientos y pr\u00e1cticas que hemos dado en llamar educaci\u00f3n social. De manera que esta aportaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>se realiza desde la Pedagog\u00eda Social, disciplina que tiene como objeto una construcci\u00f3n te\u00f3rico\u2014metodol\u00f3gica de la educaci\u00f3n social; un trabajo cr\u00edtico acerca de ese saber y de sus condiciones de producci\u00f3n; y tambi\u00e9n una interrogaci\u00f3n \u00e9tica y cr\u00edtica acerca de los efectos que producen las pr\u00e1cticas de educaci\u00f3n social (en los sujetos y en las articulaciones culturales y sociales promovidas por dichas pr\u00e1cticas);\u00a0<\/li>\n<li>da cuenta de mi oficio de ense\u00f1ante, principal (aunque no exclusivamente), en la formaci\u00f3n inicial de educadores sociales en la <a href=\"http:\/\/www.ub.edu\/\">Universidad de Barcelona<\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Responder a una pregunta de alcance amplio como la que aqu\u00ed nos formulamos, requiere ciertos trayectos que permitan situar esos alcances y aportar una orientaci\u00f3n. As\u00ed, en este recorrido, situaremos los cambios radicales que se est\u00e1n produciendo en las ciencias y que afectan a la formaci\u00f3n de los nuevos profesionales (de donde Bolonia deviene un s\u00edntoma de esas cuestiones); estableceremos el cambio producido en el campo de las pol\u00edticas sociales y el control social, paralelamente al vaciamiento de la universidad (de donde Bolonia deviene una \u201cnecesidad\u201d). Finalmente, exponemos una respuesta provisional a la pregunta que inicia el art\u00edculo: propuestas de resistencia y cambio.<\/p>\n<h2><strong>1. Las nuevas condiciones de producci\u00f3n del capital cient\u00edfico.<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2519.jpg\" alt=\"Trabajos inform\u00e1ticos\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p>Se definen como <em>tecnociencias<\/em> las modalidades emergentes que, a partir de la Segunda Guerra Mundial, han ido configurando y consolidando una nueva praxis cient\u00edfica, caracterizada por considerar el conocimiento como un medio para otros fines. No se trata ya de definir; explicar; predecir el mundo, sino de operar transformaciones en \u00e9l (a\u00fan desconociendo los efectos o haciendo caso omiso de de los mismos).<\/p>\n<p>Una de las diferencias fundamentales entre ciencia y tecnociencia radica en la inseparabilidad de la segunda respecto a la tecnolog\u00eda informacional. En efecto, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, la aparici\u00f3n de la tecnolog\u00eda informacional promueve un cambio radical en la estructura de la actividad cient\u00edfica. Proceso que Javier Echeverr\u00eda (2003: 25), describe de la siguiente manera:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u00a0<em>\u201cLa revoluci\u00f3n tecnocient\u00edfica no la hizo una persona ni un Centro de investigaci\u00f3n. Tampoco fue un cambio epistemol\u00f3gico, metodol\u00f3gico o te\u00f3rico, al modo de la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVIII. Fue una transformaci\u00f3n radical de la actividad investigadora que se produjo en varios centros de investigaci\u00f3n a la vez, aunque en algunos cristaliz\u00f3 con mayor rapidez y claridad de ideas. Lo que es m\u00e1s, no s\u00f3lo se produjo en los laboratorios y centros de investigaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en otros escenarios (despachos de pol\u00edtica cient\u00edfica, empresas, fundaciones, centros de estudios estrat\u00e9gicos, etc.). Por otra parte, la emergencia de la tecnociencia no s\u00f3lo afect\u00f3 a la investigaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n a la gesti\u00f3n, aplicaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n, desarrollo y difusi\u00f3n de la ciencia, es decir, a la actividad cient\u00edfica en su conjunto. La revoluci\u00f3n tecnocient\u00edfica fue un proceso prolongado y complejo, que todav\u00eda ahora se sigue produciendo [&#8230;].\u201d<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Se trata de una actividad que trasciende largamente las comunidades cient\u00edficas preexistentes, configurando <em>empresas tecnocient\u00edficas<\/em> (Op.cit.: 29), en las que convergen cient\u00edficos, tecn\u00f3logos, industrias, financiamiento p\u00fablico \u2013administraciones gubernativas, organismos militares\u2014, laboratorios, &#8230;<\/p>\n<p>Lo que me interesa enfatizar es un doble giro: por una parte, la iniciativa privada, es decir, la l\u00f3gica empresarial, se introduce en el propio dispositivo de generaci\u00f3n de conocimientos de manera preeminente. Por otra, dichos conocimientos se incardinan en la tecnolog\u00eda informacional, su misma producci\u00f3n deviene inseparable de \u00e9sta.<\/p>\n<p>As\u00ed, los conocimientos cient\u00edficos (su generaci\u00f3n, gesti\u00f3n, difusi\u00f3n, &#8230;), requieren de las apuestas de capitales de riesgo para dotarse de las infraestructuras indispensables para su puesta en marcha y realizaci\u00f3n (Castells: 1998). En contrapartida, el trabajo tecnocient\u00edfico se orienta hacia la obtenci\u00f3n de patentes con las que asegurar la rentabilidad del capital invertido en tiempo r\u00e9cord. La vinculaci\u00f3n ciencia\u2014tecnolog\u00eda\u2014empresa, deviene estructurante de la actividad tecnocient\u00edfica: la gesti\u00f3n y comercializaci\u00f3n del conocimiento son aspectos relevantes. El modo de producci\u00f3n del conocimiento de las comunidades acad\u00e9micas \u201ctradicionales\u201d queda obsoleto.<\/p>\n<p>Ahora bien, para J. Echeverr\u00eda (Op.cit.: 43) la irrupci\u00f3n de la tecnociencia no ha <em>\u201cdevorado a la ciencia y la tecnolog\u00eda. La t\u00e9cnica artesanal, la ciencia y la tecnolog\u00eda siguen existiendo. De lo que se trata es de analizar la nueva modalidad de actividad cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica, no de pensar que todo es tecnociencia.\u201d.<\/em> Luego, los cambios en la praxis cient\u00edfica no comportan un cambio paradigm\u00e1tico. No nos cabe sino rebatir tal afirmaci\u00f3n. Entendemos que, con la aparici\u00f3n de la tecnociencia, se produce una modificaci\u00f3n del modo de saber y de organizar el conocimiento, esto es, de un \u201ccorte epistemol\u00f3gico\u201d (Foucault: 1997a). Esa \u201cnueva modalidad\u201d implica la supeditaci\u00f3n de las restantes modalidades a las nuevas reglas de juego que ella establece (precisamente por sus imbricaciones con la econom\u00eda, la pol\u00edtica y el desarrollo militar), y que redefinen el <em>campo cient\u00edfico<\/em> (3)\u00a0en su conjunto.<\/p>\n<p>Las nuevas reglas de juego, \u201ctecnocient\u00edficas\u201d, redefinen las maneras leg\u00edtimas de representar de la ciencia y de hacerla:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p><em>\u201cPoseen unas ventajas decisivas en la competici\u00f3n, entre otras razones porque constituyen un punto de referencia obligado para sus competidores que, hagan lo que hagan o quieran lo que quieran, est\u00e1n obligados a situarse en relaci\u00f3n a ellas, activa o pasivamente\u201d. (Bourdieu, 2003:68-69).<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>En efecto, la consolidaci\u00f3n de las nuevas reglas de juego, produce un afecto de re-estructuraci\u00f3n de los campos cient\u00edficos y de las disciplinas que all\u00ed se configuran. Las ciencias sociales y sus pr\u00e1cticas no salen indemnes de la revoluci\u00f3n tecnocient\u00edfica, cuyas fuerzas se sit\u00faan m\u00e1s all\u00e1 del capital cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Cambian las fronteras de las disciplinas y los m\u00e1rgenes de autonom\u00eda relativa intra e inter disciplinares. \u00bfQu\u00e9 se juega hoy en el campo de las ciencias sociales y, en particular, en esa disciplina de frontera llamada Pedagog\u00eda Social? Partimos del supuesto de que sus campos tienden a configurarse como espacio no tanto legitimador (ello ya no es visto como necesario), sino facilitador de instrumentos eficaces para el ejercicio capilarizado del control de las poblaciones. Touraine habla de un \u201cretraso particularmente grave\u201d en ciencias sociales. Podemos preguntarnos si la prolongaci\u00f3n de ese retraso (y la inoperancia de las universidades al respecto), pueden tener que ver con la insistencia en la lectura que se hace en Espa\u00f1a del tan socorrido tratado de Bolonia.<\/p>\n<h2><strong>2. Los procesos hegem\u00f3nicos en la gesti\u00f3n social de las poblaciones<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>El punto de partida es una pregunta: cu\u00e1l es la l\u00f3gica hegem\u00f3nica de la <em>modernidad l\u00edquida<\/em> (4) y sus impactos en lo social y en el campo (5) de las ciencias sociales, en especial en la disciplina que nos ocupa, la Pedagog\u00eda Social, y en las pr\u00e1cticas de educaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Fue Robert Castel quien plante\u00f3 el tema de la gesti\u00f3n social de las poblaciones desde la cr\u00edtica a la idea de <em>\u201cprevenci\u00f3n\u201d. <\/em>El recurso a la prevenci\u00f3n supone razones instrumentales (pr\u00e1cticas y econ\u00f3micas), para justificar una <em>\u201cintervenci\u00f3n\u201d<\/em> en un aspecto que se considera <em>\u201cla causa\u201d<\/em> del fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n. Esto aboca a la simplificaci\u00f3n o, m\u00e1s propiamente, al simplismo exagerado necesario para sostener un principio de \u201ceficacia\u201d. La clave es pensar si en realidad se trata de <em>prevenir <\/em>(tal como el discurso de la prevenci\u00f3n supone), los comportamientos de las personas o, m\u00e1s a\u00fan, sus inclinaciones o, bien por el contrario, de lo que se trata es de la expansi\u00f3n de los derechos y deberes ciudadanos y culturales, particularmente en aquellos actores sociales excluidos de sus ejercicios y beneficios y a los que tan prontamente se selecciona para los planes y proyectos de \u201cprevenci\u00f3n\u201d. Conviene pensarlo, ya que la prevenci\u00f3n convoca a <em>intervenir en la vida de otro<\/em>: all\u00ed donde se considera que puede representar <em>un peligro para s\u00ed mismos y\/o para la sociedad<\/em> (tesitura que muestra la desigual pel\u00edcula <em>Minority Report<\/em>). Las pol\u00edticas preventivas no son ingenuas, aunque s\u00ed suelen serlo sus operadores (y aqu\u00ed el recurso a \u201cBolonia\u201d juega un papel clave).<\/p>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2520.jpg\" alt=\"Barrio antiguo de Barcelona\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p>La pol\u00edtica preventiva establece categor\u00edas diferenciales de individuos (personas, pa\u00edses, sectores sociales,&#8230;). En una poblaci\u00f3n dada, cualquier diferencia que se objetive como tal puede dar lugar a un <em>perfil poblacional<\/em> <em>(\u201cpre-delincuentes\u201d<\/em>, toxic\u00f3manos, madres solteras, inmigrantes, desocupados,&#8230;). Luego viene la gesti\u00f3n de los mismos, a trav\u00e9s procesos de distribuci\u00f3n y circulaci\u00f3n en circuitos especiales: recorridos sociales bien definidos para esos <em>perfiles poblacionales<\/em>. Como rese\u00f1\u00e1ramos ya en otro art\u00edculo (N\u00fa\u00f1ez, 2000 \/ 2001: 15 -16), esa gesti\u00f3n diferencial opera dotando a dichas poblaciones de un estatus especial, que les permite coexistir en la comunidad, pero en circuitos paralelos. La prevenci\u00f3n llamada <em>detecci\u00f3n sistem\u00e1tica de necesidades<\/em>, organiza un fichero de sujetos cuyo destino final desconocemos: esto nos vuelve a\u00fan m\u00e1s suspicaces respecto a los \u201cE.B.E\u201d (<em>Espacios de Bienvenida Educativa<\/em>). Este fichero puede incluso llegar a definir las opciones que socialmente se les brindar\u00e1 a los sujetos incluidos en esas listas. Podemos evocar aqu\u00ed la sugerente pel\u00edcula de Andrew Niccol (1997): GATTACA.<\/p>\n<p>Lo sabemos: prevenir es ponerse en un lugar social vigilar para pre-decir la emergencia de acontecimientos \u201cindeseables\u201d en poblaciones <em>estad\u00edsticamente definidas<\/em> como portadoras de esos riesgos. Se habilita de esta manera (se vuelve <em>necesario, leg\u00edtimo, natural<\/em>), el <em>\u201cpeinado\u201d<\/em> sistem\u00e1tico de los barrios (plazas, calles, incluso sus bares&#8230;), de esas <em>\u201cpoblaciones de riesgo\u201d<\/em>. El c\u00edrculo predictivo se cierra y en su interior se agolpan los sujetos, despojados de sus particularidades, de su condici\u00f3n misma de sujetos, homogenizados seg\u00fan el rasgo que los representa socialmente. Se\u00f1ala Touraine (6) que vivimos el final de la representaci\u00f3n \u201csocial\u201d de las personas, es decir, de su consideraci\u00f3n seg\u00fan el lugar que ocupan en la sociedad. Afirmaci\u00f3n que podemos acoplar a la de Bauman (7), en el sentido de que ya no hay sociedad que ofrezca lugares (\u00a1habr\u00e1 que hac\u00e9rselos!). Voy a postular que la excepci\u00f3n a este \u201cnuevo paradigma\u201d que plantea Touraine, la constituyen las personas sujetas a control directo a trav\u00e9s de los dispositivos de gesti\u00f3n poblacional, donde pierden su singularidad en aras de su representaci\u00f3n social:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u2026la representaci\u00f3n de un personaje consiste en indicar la funci\u00f3n \u201csocial\u201d y el entorno \u201csocial\u201d de ese personaje, y sus caracter\u00edsticas personales se perciben tanto mejor cuando los marcos sociales de quien es representado est\u00e1n indicados de forma m\u00e1s clara.\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>En otra p\u00e1gina escribe Touraine: <em>\u201cLas ciencias sociales tienen un retraso particularmente grave que colmar. Demasiado a menudo hablan todav\u00eda de la realidad social en t\u00e9rminos que ya no corresponden al modelo cultural en que vivimos [\u2026]\u201d.<br \/>\n<\/em><br \/>\nAhora bien, lo que en las ciencias sociales podemos considerar un retraso (ciertamente inexcusable), en pol\u00edticas sociales deber\u00edamos entender que funciona como justificaci\u00f3n e incluso cobertura de las medidas y los dispositivos de control. Pues dichas pol\u00edticas hacen, de las representaciones, certezas acerca de las personas y sus supuestos actos futuros. Y ese c\u00famulo de certezas habilita a las instituciones y a los profesionales para la gesti\u00f3n diferencial de esas personas, agrupadas en circuitos seg\u00fan la representaci\u00f3n social que las define: inmigrantes, pobres, toxic\u00f3manos, etc.; desdibujando, vaciando, posponiendo las tareas de asistencia o de educaci\u00f3n en aras de la \u201cprevenci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Voy a se\u00f1alar esto como la <strong>cuesti\u00f3n estructural de este momento hist\u00f3rico<\/strong> que concierne de lleno al campo de las ciencias sociales y, particularmente, a la Pedagog\u00eda Social. Esta fuerte tendencia representa una de las l\u00edneas de transformaci\u00f3n m\u00e1s nueva y tambi\u00e9n m\u00e1s inquietante que act\u00faa en el campo de las pol\u00edticas, de las ciencias y de las pr\u00e1cticas sociales y educativas. Vamos a ver seguidamente (y de manera muy sucinta), su impacto en la formaci\u00f3n universitaria de los educadores sociales en Europa, particularmente en Espa\u00f1a y tambi\u00e9n en el campo del ejercicio profesional.<\/p>\n<h2><strong>3. El ejercicio \u201cprofesional\u201d que se pretende de los educadores sociales<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p><img style=\"width: 220px; height: 300px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2521.jpg\" alt=\"Papel\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Desde la perspectiva antes indicada, el trabajo del educador social queda cada vez m\u00e1s supeditado a la aplicaci\u00f3n de protocolos que estandarizan tanto las tareas de gesti\u00f3n diferencial de las poblaciones como su evaluaci\u00f3n, re-alimentando el procesamiento inform\u00e1tico de los datos y relanzando el circuito. Dichos protocolos son producidos en las nuevas <em>empresas tecnocient\u00edficas<\/em> del propio \u00e1mbito social y educativo: instancias universitarias; empresas privadas; empresas del tercer sector; administraciones p\u00fablicas. Estas compiten entre s\u00ed y se retroalimentan en la b\u00fasqueda de la <em>eficacia<\/em> en la gesti\u00f3n diferencial de las poblaciones. Seg\u00fan esa l\u00f3gica empresarial, los nuevos operadores han de saber cumplimentar, en base a orientaciones precisas, los protocolos que les son suministrados: los de observaci\u00f3n; los formularios de solicitudes de diversa \u00edndole (para subvenciones, derivaciones, apoyos log\u00edsticos, etc.); informes de evaluaci\u00f3n; informes de seguimiento, etc. Tales tareas, de car\u00e1cter burocr\u00e1tico y de gesti\u00f3n, ocupan un volumen considerable de sus horas de trabajo. De su <em>\u201csaber\u2212hacer\u201d<\/em> en las mismas depende la evaluaci\u00f3n de su desempe\u00f1o. Se dibuja entonces un cuadro de devaluaci\u00f3n del ejercicio profesional de la educaci\u00f3n social, que se combina con la precarizaci\u00f3n de sus lugares de trabajo.<\/p>\n<h3><strong>3.1. La formaci\u00f3n de esos nuevos \u201coperadores sociales\u201d<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>Se\u00f1alar las tendencias predominantes permite la intelecci\u00f3n, bajo una nueva luz, de los proyectos que homogenizan la formaci\u00f3n de los educadores en Europa: <em>operadores del tecnopoder<\/em>. En efecto, el impacto, en el campo de lo social, de la nueva configuraci\u00f3n tecnocient\u00edfica y sus cruces con la pol\u00edtica, ha producido un giro estrat\u00e9gico tambi\u00e9n en la formaci\u00f3n de los profesionales de la acci\u00f3n social educativa. En el \u00e1mbito de la formaci\u00f3n de los educadores sociales, desliza hacia la preparaci\u00f3n de <em>operadores <\/em>de la l\u00f3gica empresarial. En consecuencia, las orientaciones para los futuros planes formativos propician el entrenamiento de los operadores sociales en las <em>nuevas competencias<\/em>, que sustituyen a la formaci\u00f3n respecto a saberes disciplinares en sentido fuerte. La introducci\u00f3n de las leyes del mercado en los dispositivos cient\u00edficos y acad\u00e9micos ha ocasionado, tambi\u00e9n en el campo de las ciencias sociales, un verdadero <em>corte epistemol\u00f3gico<\/em>: tanto la producci\u00f3n de saberes en un sentido fuerte como la interrogaci\u00f3n \u00e9tica; hist\u00f3rica; epist\u00e9mica acerca de los mismos y sus alcances, se ha vuelto superflua, incluso innecesaria, cuando no perniciosa. Tal vez ello explique el retraso del que habla Touraine. Lo cierto es que este proceso se da de manera fuertemente homogenizada en toda Europa. Las universidades han girado acompasando el cambio de las reglas de juego. En el Estado espa\u00f1ol ese giro busca legitimarse apelando a una particular lectura del tratado de Bolonia.<\/p>\n<p>En las orientaciones para la elaboraci\u00f3n de los nuevos planes de estudio se hace hincapi\u00e9 \u2014por ejemplo\u2014 en las t\u00e9cnicas de relevamientos institucionales y barriales para la<em> \u201cdetecci\u00f3n\u201d<\/em> de las llamadas <em>\u201cnecesidades sociales\u201d<\/em>, pr\u00e1cticas que remiten a la gesti\u00f3n de perfiles poblacionales pero no a la realizaci\u00f3n de un trabajo educativo. La formaci\u00f3n propuesta en \u00e1reas culturales de relevancia para el trabajo social educativo es nula. Desde estas posiciones hay una respuesta clara y un\u00edvoca a la pregunta inicial acerca de qu\u00e9 teor\u00eda\/s pedag\u00f3gica\/s (o elementos te\u00f3ricos), requiere (para un ejercicio cr\u00edtico), el profesional de la educaci\u00f3n social: ninguna. Por ese buscamos otra respuesta, otras maneras de trabajar: apostar por la educaci\u00f3n social y la formaci\u00f3n (inicial y continuada) de los profesionales.<\/p>\n<h2><strong>4. Propuestas de resistencia y cambio<\/strong><\/h2>\n<blockquote>\n<p align=\"right\"><span style=\"color: #880000;\">\u201cDe todo quedaron tres cosas: <br \/>\nLa certeza de que estaba siempre comenzando, <br \/>\nla certeza de que hab\u00eda que seguir <br \/>\ny la certeza de que ser\u00eda interrumpido antes de terminar. <br \/>\nHacer de la interrupci\u00f3n un camino nuevo, <br \/>\nhacer de la ca\u00edda un paso de danza, <br \/>\ndel miedo una escalera, del sue\u00f1o un puente, <br \/>\nde la b\u00fasqueda un encuentro\u201d.<\/p>\n<p>Fernando Pessoa<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En primer lugar, quisiera recordar que una tendencia, por m\u00e1s fuerte que sea, no se convierte necesariamente en destino, si se pueden formular preguntas o dudas al respecto y no tomarla como algo inexorable. En segundo lugar, quiero invitar a tomar posiciones, a efectos de mantener abierta la pregunta acerca del saber pedag\u00f3gico, a contribuir a la construcci\u00f3n de redes, es decir, de lugares en relaciones de reenv\u00edo que posibiliten la generaci\u00f3n y expansi\u00f3n de saberes que, en sus recorridos, produzcan efectos ahora inimaginables. Se trata de incidir en la redefinici\u00f3n del campo y, para ello, de no renunciar al capital cient\u00edfico ni a la fuerza relativa de juego.<\/p>\n<h3><strong>4.1. El profesional (que no operador) de la educaci\u00f3n social<\/strong><\/h3>\n<blockquote>\n<p align=\"right\"><span style=\"color: #880000;\">\u201cPara nosotros, defender y difundir la cultura es una misma cosa:<br \/>\n\u00a0aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"color: #880000;\">Antonio Machado. <br \/>\nCongreso Mundial de escritores. Valencia 1937.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2522.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p align=\"left\">Partimos de conceptualizar al educador social como profesional capaz de contribuir a la construcci\u00f3n (actualizaci\u00f3n, innovaci\u00f3n), de los <em>marcos conceptuales<\/em> desde los que es posible desplegar, confrontar, transformar las pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas en \u00e1mbitos sociales. Su funci\u00f3n consiste en la transmisi\u00f3n de las herencias culturales que permitan a cada sujeto de la educaci\u00f3n articularse en la sociedad de la \u00e9poca propiciando el ejercicio de sus derechos y deberes ciudadanos: crear-se (en) los lugares. Funci\u00f3n que requerir\u00e1 coordinar su trabajo con los de otros profesionales, estableciendo redes de intercambios te\u00f3ricos, t\u00e9cnicos, de experiencias. En sus pr\u00e1cticas tienen una funci\u00f3n nuclear la teor\u00eda y la cultura (en su car\u00e1cter amplio, complejo, plural): las mejores herramientas para pensar y leer el mundo, para explicar tanto las l\u00f3gicas hegem\u00f3nicas en los tejidos institucionales como los posicionamientos de los sujetos particulares; as\u00ed como para conceptualizar sus pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas y transformarlas.<\/p>\n<p align=\"left\">Un profesional, en suma, habilitado para ubicarse en marcos complejos, que propicie en cada sujeto el ejercicio de sus derechos y deberes ciudadanos a partir de vivificar en sus transmisiones las promesas de los legados culturales, a saber: la filiaci\u00f3n simb\u00f3lica. De todos y cada uno de los sujetos de la educaci\u00f3n al abrir, para cada cual, un lugar de heredero leg\u00edtimo de los patrimonios culturales para crear trayectos vitales y recrear la cultura..<\/p>\n<h3 align=\"left\"><strong>4.2. La formaci\u00f3n inicial de los educadores sociales.<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p align=\"left\">Proponemos una formaci\u00f3n inicial con una importante carga te\u00f3rica y un contacto cr\u00edtico (ni simple ni ingenuo), con las pr\u00e1cticas institucionales. En efecto, la formaci\u00f3n inicial ha de advertir al estudiante acerca de las contradicciones que el propio trabajo educativo conlleva (o puede conllevar), en las actuales configuraciones de lo social y dotar de recursos conceptuales para inventar, en cada caso, maneras para realizarlo, para no dimitir de la funci\u00f3n educativa, arrastrado en el empuje de la <em>maquinaria preventiva<\/em> del discurso dominante.<\/p>\n<p>No podemos obviar que la realidad en la que se configuran hoy las pr\u00e1cticas de la educaci\u00f3n social tiene, al menos, una doble inscripci\u00f3n, a saber: lo local y lo global. Se trata de una realidad local en la sociedad informacional, que dibuja horizontes de actualidad y de futuro. La formaci\u00f3n inicial ha de posibilitar al estudiante los recursos conceptuales para desplegar, en los modos cambiantes de lo social, una acci\u00f3n educativa que facilite la articulaci\u00f3n cultural de los sujetos en esas modalidades de complejidad creciente. De all\u00ed que una formaci\u00f3n generalista (te\u00f3rica y culturalmente s\u00f3lida), proporcione par\u00e1metros para enfrentar un mundo ciertamente imprevisible. Por ello los n\u00facleos te\u00f3ricos fundamentales han de presentar las aportaciones de las disciplinas fronterizas de la Pedagog\u00eda Social (Sociolog\u00eda, Antropolog\u00eda, Psicoan\u00e1lisis, Estudios culturales, etc.), a fin y efecto de mostrar la complejidad del mundo y de los sujetos, y de impulsar b\u00fasquedas abiertas a nuevos horizontes te\u00f3ricos y epistemol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n inicial no ha de orientarse al <em>aprendizaje del oficio<\/em> (aplicaci\u00f3n de soluciones conocidas a problemas conocidos), sino a la adquisici\u00f3n y uso de herramientas (te\u00f3ricas y metodol\u00f3gicas), que posibiliten la definici\u00f3n y el abordaje de problemas (viejos o in\u00e9ditos) que aporten algo nuevo.<\/p>\n<p>Cada estudiante, pero tambi\u00e9n cada profesional, siempre tiene ante s\u00ed el desaf\u00edo de reinventar el saber adquirido en cada situaci\u00f3n concreta y particular a la que se enfrenta. Aqu\u00ed conviene recordar la propuesta de Illya Prigogine (2001): hay que poder soportar y saber operar con la incertidumbre. As\u00ed, la formaci\u00f3n ha de advertir contra las certezas que suelen instalarse en las instituciones. Si no es posible introducir dudas razonables e interrogantes acerca de la posibilidad de realizar la acci\u00f3n educativa desde otras perspectivas, la formaci\u00f3n pierde una funci\u00f3n primordial: contribuir a la formaci\u00f3n de profesionales con autonom\u00eda de vuelo, es decir, con capacidad cr\u00edtica, con inter\u00e9s por estudiar, proponer y abrir nuevos caminos. La incursi\u00f3n de los estudiantes y el trabajo de los profesionales en las instituciones no pueden ser concebidos como una observaci\u00f3n simple (o simplista) de algo dado, ni como una operaci\u00f3n de pretendidos cambios que, al no desvelar lo que est\u00e1 en juego, no hace sino reproducir lo que pretende cambiar. Se trata, en todo caso, de ayudar a construir un dispositivo conceptual que posibilite al profesional trabajar con la complejidad para producir efectos educativos, es decir, nuevas articulaciones de los sujetos en lo cultural y nuevas posiciones en lo social: dar lugar al sujeto, instituirlo como tal.<\/p>\n<p>Toda instituci\u00f3n produce sus efectos perversos: aqu\u00e9llos para los cuales no solamente no ha sido creada, sino que, por el contrario, se supone que debe remediar. \u00bfC\u00f3mo explicar la cronificaci\u00f3n de los sujetos en los servicios sociales de atenci\u00f3n primaria? \u00bfC\u00f3mo explicar la reproducci\u00f3n del <em>\u201cdestino social\u201d<\/em> de los ni\u00f1os acogidos en los centros residenciales? \u00bfC\u00f3mo dar cuenta de la marginalidad incesante de los pobres, de los inmigrantes,&#8230;, atendidos en los servicios y prestaciones sociales? \u00bfC\u00f3mo dar cuenta del bucle que re-env\u00eda, sin cesar, al adolescente en situaci\u00f3n de precariedad econ\u00f3mica a las v\u00edas muertas del des-empleo, tras las operaciones de la llamada educaci\u00f3n escolar o social?<\/p>\n<p><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2527.jpg\" alt=\"Educadora\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>El profesional es aquel que puede descifrar las pr\u00e1cticas hegem\u00f3nicas; delinear alternativas previendo sus efectos; hacer sitio a los sujetos: dar valor a su palabra, cauces a su inter\u00e9s. Poner l\u00edmites (trabajo cultural), a las derivas desbordantes de las subjetividades en esta <em>modernidad l\u00edquida.<\/em> He aqu\u00ed un verdadero desaf\u00edo: adquirir elementos te\u00f3ricos que permitan entender las l\u00f3gicas que operan en las instituciones, descifrar las realidades que generan y pensar, inventar, pr\u00e1cticas educativas que restituyan a los sujetos su lugar de herederos de los legados culturales que les corresponden por derecho. Es decir, que el profesional pueda discriminar y ver las relaciones entre los s\u00edntomas sociales, institucionales y de los propios sujetos para reinventar all\u00ed el acto educativo. Si, siguiendo las hip\u00f3tesis de Bauman y de Touraine, ya no hay lugares sociales que se ofrezcan, habr\u00e1 que abrir lugares culturales. Tarea que puede tomar a su cargo la educaci\u00f3n social, en red con otras instituciones culturales.<\/p>\n<p>En los nuevos contextos ocupacionales, los profesionales (y esto ya es norma), trabajan cada vez m\u00e1s para una organizaci\u00f3n institucional que se encuadra en el llamado<em> tercer sector<\/em>, mayormente se trata de fundaciones o cooperativas, que gestionan dinero p\u00fablico siendo entidades privadas sin \u00e1nimo de lucro. La subsistencia de tales instituciones, en general, depende de la presentaci\u00f3n de estad\u00edsticas (por ejemplo: n\u00famero de personas atendidas), las cuales, se supone, demuestran su <em>eficiencia social<\/em>. Este proceso se acompa\u00f1a de una colectivizaci\u00f3n de los sujetos que la instituci\u00f3n atiende. Cuando el sujeto es una persona individual, el profesional de la educaci\u00f3n social tiene m\u00e1rgenes muy amplios para su trabajo, puede escuchar, dar tiempo y tomarse tiempo antes de tener que responder&#8230;<\/p>\n<p><img style=\"width: 333px; height: 221px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2523.jpg\" alt=\"Destinatarios\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p align=\"left\">Sin embargo, los actuales procesos concentracionarios (urbanizaciones que institucionalizan la precariedad, migraciones masivas, etc.), promueven problemas de magnitudes in\u00e9ditas. Esta din\u00e1mica, iniciada ya en los or\u00edgenes mismos del capitalismo, en la actualidad acelera de manera vertiginosa la producci\u00f3n de lugares de exclusi\u00f3n social. El potencial \u201ccliente\u201d de la atenci\u00f3n social ya no es una persona individual que se dirige a un profesional en demanda de ayuda, sino que son categor\u00edas a las que se les adjudica la representaci\u00f3n de un \u201cproblema social\u201d, tal como hemos se\u00f1alado. La maquinaria preventiva, al producir la colectivizaci\u00f3n de los sujetos en funci\u00f3n de un solo rasgo, que acaba homolog\u00e1ndolos, genera un doble efecto: borra al sujeto en tanto actor social, portador de derechos y deberes, y en tanto sujeto particular, singular, responsable de sus decisiones e inclinaciones. Erradicado el sujeto (8), s\u00f3lo aparece una dimensi\u00f3n: un <em>problema social y\/o educativo<\/em>, que pasa a ser (sustantivado y gestionado en t\u00e9rminos de presente y futuro inexorables), despose\u00eddo ya de toda responsabilidad, dignidad y libertad. Pero atenci\u00f3n: \u00a1sin sujeto, no hay acto educativo!<\/p>\n<p>Cabe preguntarnos si las pol\u00edticas sociales admitir\u00e1n un verdadero trabajo educativo, siendo como es la educaci\u00f3n: profundamente subversiva&#8230;, una verdadera posibilidad, para cada sujeto, de apropiaci\u00f3n cultural y de cambio de posicionamiento ante lo social. \u00bfO m\u00e1s bien apelan a la educaci\u00f3n como un nombre <em>pol\u00edticamente correcto<\/em> de los dispositivos de control y de gesti\u00f3n previsiva de las poblaciones? \u00bfPuede ser as\u00ed, la educaci\u00f3n social, un nuevo nombre para relanzar los dispositivos de gesti\u00f3n de los barrios perif\u00e9ricos, de las bolsas de exclusi\u00f3n social a menor coste pol\u00edtico y econ\u00f3mico? \u00bfC\u00f3mo se aborda desde la formaci\u00f3n inicial el trabajo con estos temas en los que se precipita la complejidad social? \u00bfC\u00f3mo mostrar las dimensiones y alcances de las transformaciones que ata\u00f1en a la cultura y al propio campo cient\u00edfico? \u00bfC\u00f3mo ense\u00f1ar a descubrir los <em>disfraces<\/em> y <em>metamorfosis <\/em>del universo concentracionario (9)? \u00bfC\u00f3mo abrir brechas en los imperativos del tecnopoder y su <em>maquinaria preventiva<\/em>?<\/p>\n<p>Tal vez, como se\u00f1alara al comienzo, son necesarias las preguntas para colaborar en abrir y mantener una suerte de plataforma que, en <em>tiempos de ignominia<\/em> como dice el poeta, nos permita re-lanzar el tema de la educaci\u00f3n social, de sus efectos pacificadores y estructurantes de subjetividades y tejidos culturales, interrumpiendo la realizaci\u00f3n de un, aparentemente, inexorable destino de deriva a lo peor de cada cual.<\/p>\n<p>En todo caso, nuestras responsabilidades estriban en la opci\u00f3n de no ceder ante el empuje del paradigma dominante, para descubrir, para inventar desde la inc\u00f3moda y minoritaria posici\u00f3n cr\u00edtica, v\u00edas in\u00e9ditas. Siempre podemos ampararnos en la palabra po\u00e9tica: <em>\u201cNunca te entregues ni te apartes\/ junto al camino nunca digas\/ no puedo m\u00e1s y aqu\u00ed me quedo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"left\">\nBarcelona, enero de 2009.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1119],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/13\/contenidos\/reflexiones-acerca-del-lugar-de-la-teoria-en-educacion-social-hoy-1\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Reflexiones acerca del lugar de la teor\u00eda en educaci\u00f3n social, hoy (1) - RES. 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