{"id":9669,"date":"2010-02-07T00:00:00","date_gmt":"2010-02-06T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/pedagogia-y-tecnologia-de-la-esperanza-la-educacion-social-y-las-nuevas-formas-tecnologicas-de-acompanamiento\/"},"modified":"2021-01-04T12:36:09","modified_gmt":"2021-01-04T11:36:09","slug":"pedagogia-y-tecnologia-de-la-esperanza-la-educacion-social-y-las-nuevas-formas-tecnologicas-de-acompanamiento","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/11\/reflexiones\/pedagogia-y-tecnologia-de-la-esperanza-la-educacion-social-y-las-nuevas-formas-tecnologicas-de-acompanamiento","title":{"rendered":"Pedagog\u00eda y tecnolog\u00eda de la esperanza. La educaci\u00f3n social y las nuevas formas tecnol\u00f3gicas de acompa\u00f1amiento"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p align=\"right\"><span style=\"color: #888800;\">Las condiciones de riesgo e incertidumbre de la vida moderna a menudo nos exigen <br \/>\nque solucionemos nosotros mismo muchos de nuestros problemas, sin la ayuda de las <br \/>\ninstituciones e, incluso, que ayudemos a otros a hacer lo propio.<br \/>\n<\/span>J. SLEVIN. The Internet and Society. Cambridge, Polity, 2000, p. X.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h2><strong><span style=\"color: #888800;\">1. Percepciones, fantasmas y mitolog\u00edas de las TIC: una perspectiva social<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>A lo largo de la historia de la humanidad han existido diferentes posiciones en cuanto al papel de la tecnolog\u00eda en el desarrollo de las sociedades. En algunos casos, los imaginarios han dado m\u00e1s importancia a la producci\u00f3n de cambios que se han le\u00eddo en clave positiva y, en otros, ha sido justamente al rev\u00e9s, y se ha concebido la llegada de la tecnolog\u00eda desde posiciones demonizadas. \u201cAs\u00ed, ya a finales del s. XVIII, la sustituci\u00f3n de m\u00e1quinas por mano de obra no se contemplaba como un cambio de perfiles profesionales, sino como una amenaza en t\u00e9rminos generales. Se produc\u00eda un cambio tecnol\u00f3gico en el que las herramientas se sustitu\u00edan por las m\u00e1quinas\u201d (Castells, 1996:60-61). Se produc\u00eda un cambio hacia lo desconocido. A pesar de eso, la m\u00e1quina de vapor o la hiladora de diferentes usos son ejemplos de nuevas tecnolog\u00edas que revolucionaban las telecomunicaciones, el mundo de la producci\u00f3n, el mercado laboral, la posibilidad de migrar, etc.<\/p>\n<p>Y, si tal como decimos, hist\u00f3ricamente el factor econ\u00f3mico y el laboral determinaban en qu\u00e9 lugar de la escala social nos encontr\u00e1bamos, ahora hay que a\u00f1adir otros factores, como los culturales, los relacionales o los que tienen que ver con la capacidad de adaptaci\u00f3n a los cambios. Es en este sentido cuando aparecen nuevas f\u00f3rmulas y diferencias de exclusi\u00f3n de las que derivan distintas acciones profesionales, as\u00ed como varios puntos de vista sobre las vulnerabilidades de los sujetos. Los excluidos por estos nuevos \u00edtems son los que se situar\u00e1n en los nuevos cuadrantes de la exclusi\u00f3n. Sin embargo, la realidad nos acaba confirmando que los cambios que comportan las tecnolog\u00edas nos anuncian que el futuro ofrecer\u00e1 nuevas oportunidades pero, al mismo tiempo, nuevos peligros. Con la llegada de Internet los imaginarios sociales sobre este tema se han activado de nuevo, igual que hab\u00eda sucedido con el tel\u00e9fono, el v\u00eddeo, los propios ordenadores, etc. As\u00ed pues, hoy en d\u00eda nos es m\u00e1s f\u00e1cil ver como la t\u00e9cnica:<\/p>\n<ul>\n<li>ha reestructurado los espacios geogr\u00e1ficos, econ\u00f3micos y sociales;<\/li>\n<li>ha generado nuevas formas de socializaci\u00f3n;<\/li>\n<li>ha introducido la posibilidad de cambiar el ritmo y la manera de relacionarnos;<\/li>\n<li>ha generado la posibilidad de crear nuevas especies (transg\u00e9nicos);<\/li>\n<li>ha generado, tambi\u00e9n, nuevos problemas, nuevos conflictos y riesgos que no son deseables (ni tampoco se hab\u00edan previsto) por las sociedades en las que vivimos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed mismo, hay que tener claro que si hist\u00f3ricamente con <em>persona excluida<\/em> nos refer\u00edamos a alguien ubicado fuera de la sociedad, las situaciones de vulnerabilidad que nos ocupan ahora tienen como caracter\u00edstica, precisamente, que estas personas se encuentran dentro del sistema social y no fuera de \u00e9l. Excluidos dentro de la sociedad: un escal\u00f3n y un lugar distinto del de las geograf\u00edas tradicionales de los territorios de la exclusi\u00f3n. Las TIC modifican en estos momentos muchos aspectos sociales, culturales y de la vida cotidiana, pero en paralelo las personas han ido incorporando cierta inmunidad a los cambios acelerados y vertiginosos. Tal como sugieren Briggs y Burke, \u201cen el a\u00f1o 1876, [\u2026] no hab\u00eda necesidad de tel\u00e9fono, la sociedad funcionaba perfectamente sin \u00e9l. Pero este comentario, que nunca se hubiera podido pronunciar respecto al tel\u00e9grafo, es enga\u00f1oso. Recibido con incredulidad en un primer momento, para mucha gente el tel\u00e9fono habr\u00eda de convertirse en el siglo XX en una necesidad, tanto en la oficina como en el hogar y, por cierto, despu\u00e9s, con la aparici\u00f3n del tel\u00e9fono m\u00f3vil, tambi\u00e9n en la calle\u201d (2002:165). <\/p>\n<p>En este proceso de incorporaci\u00f3n de las TIC en la sociedad, las met\u00e1foras tiene un papel esencial. Compartimos lo que nos anuncia Woolgar: \u201cLas met\u00e1foras son una valiosa fuente de informaci\u00f3n respecto a las percepciones y expectativas de los actores involucrados en el dise\u00f1o de Internet y pueden tener un papel fundamental en el proceso a trav\u00e9s del cual los actores no s\u00f3lo definen sus propios intereses, sino que intentan introducir a su vez estas definiciones en las percepciones de los aliados potenciales, los que tienen poder para tomar decisiones y el p\u00fablico\u201d (2005). Las met\u00e1foras y las representaciones sociales de la tecnolog\u00eda (con los imaginarios que llevan con ellas) nos permiten organizar las percepciones sociales de la tecnolog\u00eda en el cuadro siguiente:<\/p>\n<p><img class=\"aligncenter\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2231.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>La sociedad de la informaci\u00f3n nos posiciona en un estado de semialerta en relaci\u00f3n con las personas que habitualmente son objeto de intervenci\u00f3n de los servicios sociales no s\u00f3lo universales, sino destinados a personas consideradas por el sistema como vulnerables o susceptibles de serlo. Palabras como <em>precarizaci\u00f3n, vulnerabilidad, exclusi\u00f3n<\/em>, etc. pueden y han de ser repensadas a la luz de esta nueva sociedad que hace a\u00f1os que nos anuncian que emerge y que cada vez, de forma m\u00e1s clara, se hace patente. A pesar de los discursos que han aparecido y siguen apareciendo en torno a las TIC, pocas veces asistimos a un discurso que posicione y acerque las TIC y la educaci\u00f3n social. En ocasiones se oye hablar de exclusi\u00f3n social conectada a la exclusi\u00f3n digital, pero es un tema que en muy pocas ocasiones se plantea desde la educaci\u00f3n social. Algunas de las funciones t\u00edpicas de la educaci\u00f3n social siguen siendo perfectamente v\u00e1lidas, pero es necesario pensar nuevas funciones (especialmente desde una perspectiva proyectiva de la educaci\u00f3n). Entre estas nuevas funciones y dimensiones de la pedagog\u00eda social encontramos la que nos propone Righetti (2004): la educaci\u00f3n social tiene de forma inmediata la competencia \u00e9tica, pol\u00edtica y cient\u00edfica de denunciar todas las tentativas de exclusi\u00f3n del derecho al conocimiento de cualquier persona. Desde su perspectiva encontramos el conocimiento (mercanc\u00eda de cambio, cuota de poder, frontera inclusiva y a su vez exclusiva, etc.) como la nueva variable que requiere ser \u201cvigilada\u201d por los profesionales de la intervenci\u00f3n social. Cuando se habla de algunos de los riesgos de la sociedad de la informaci\u00f3n, el riesgo de no tener acceso es un de los m\u00e1s claros. Como interventores de la acci\u00f3n social, en primer lugar ser\u00e1 necesario que el profesional llegue a ser consciente de esta situaci\u00f3n, de la importancia de priorizar esta vigilancia y de la relevancia de intervenir cuando se crea oportuno.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #888800;\">2. Alfabetizaci\u00f3n digital y exclusiones<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>En este caso el consumo o no de informaci\u00f3n viene dado por el acceso correcto a dicha informaci\u00f3n, y el salto de tener a no tener acceso es substancialmente relevante para el desarrollo social y econ\u00f3mico de cualquier persona. Si ya hemos deslocalizado la educaci\u00f3n de los espacios arquitect\u00f3nicos, es necesario pensar en las posibilidades de ir m\u00e1s all\u00e1. Es en este sentido que el eje global\/local tiene un papel fundamental. Para Borja y Castells (1999), \u00e9ste es un tema clave:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>El proceso de la globalizaci\u00f3n y la informacionalizaci\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y gesti\u00f3n, modifican profundamente la estructura espacial y social de las ciudades en todo el planeta. Este es el sentido m\u00e1s directo de la articulaci\u00f3n entre lo global y lo local [\u2026]. Pero es en esa articulaci\u00f3n donde se encuentra en \u00faltimo t\u00e9rmino la fuente de los nuevos procesos de transformaci\u00f3n urbana, y, por tanto, los puntos de incidencia de pol\u00edticas urbanas, locales y globales capaces de invertir el proceso de deterioro de la calidad de vida en las ciudades.<\/p><\/blockquote>\n<p>A pesar de los distintos aspectos que hemos comentado en los puntos anteriores, creemos necesario reflexionar en torno a la articulaci\u00f3n de lo que pueden representar los ejes que marcan los m\u00e1rgenes de la exclusi\u00f3n social y digital. Siguiendo algunos de los elementos que pueden configurar lo que se conoce como digital divide interna (no comparada con otros contextos, sino dentro de un mismo pa\u00eds), nos damos cuenta de que muchos sujetos que se encontraban en los m\u00e1rgenes de los sistemas sociales pueden quedar doblemente excluidos en la sociedad red. Estamos hablando de las otras educaciones, porque ha sido la educaci\u00f3n social la que se ha dedicado a pensar maneras de actuar para resolver, a trav\u00e9s de diferentes mecanismos, estas situaciones de exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"center\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2232.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>El problema se agrava porque no hay una coincidencia entre las dos formas de exclusi\u00f3n, ya que algunas personas que se encuentran en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n social no estar\u00e1n excluidas digitalmente; mientras que muchos sujetos que no se encuentran en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n social s\u00ed que lo estar\u00e1n digitalmente. Los cambios de la sociedad de la informaci\u00f3n comportan estas nuevas situaciones de marginaci\u00f3n o de exclusi\u00f3n que podr\u00edamos denominar -usando probablemente la forma m\u00e1s utilizada entre las muchas maneras posibles de designarlas- <em>analfabetismo digital<\/em>. \u00bfQui\u00e9n trabaja, educativamente hablando, para prevenir o evitar situaciones de analfabetismo en la sociedad de la informaci\u00f3n? \u00bfExisten pol\u00edticas sociales contundentes que incidan directamente en estas situaciones sociales? Tal como apuntan desde la asociaci\u00f3n Rosa Sensat: \u201cSe impone un concepto m\u00e1s exigente de alfabetizaci\u00f3n, que reclama conocimientos inform\u00e1ticos, de idiomas y mayor creatividad para hacer frente a nuevos problemas. En este sentido, s\u00f3lo aquellos que tengan acceso a las nuevas tecnolog\u00edas, por un lado, y a una formaci\u00f3n continuada, una puesta a punto puntual, por otro, tendr\u00e1n acceso a los inmensos flujos formativos que promete la sociedad de la informaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #888800;\">3. Las tecnolog\u00edas en los servicios de atenci\u00f3n a las personas y su papel en la educaci\u00f3n social<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Si analizamos la relaci\u00f3n entre las tecnolog\u00edas y los servicios de atenci\u00f3n a las personas, veremos que en nuestro pa\u00eds ha habido un desarrollo poco lineal. Si bien en el campo de la discapacidad podemos encontrar desde hace muchos a\u00f1os la aplicaci\u00f3n de muchas tecnolog\u00edas para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad (comunicadores de voz, sillas de ruedas el\u00e9ctricas, aud\u00edfonos, pr\u00f3tesis, etc.) o para dar apoyo a personas de la tercera edad en situaci\u00f3n de dependencia (servicios de teleasistencia, adem\u00e1s de muchas de las tecnolog\u00edas v\u00e1lidas tambi\u00e9n para las personas con discapacidad), no ha pasado lo mismo en el acompa\u00f1amiento y la intervenci\u00f3n con el resto de sujetos objeto de trabajo de la educaci\u00f3n social. Y esta desconexi\u00f3n no deja de ser curiosa a la luz de lo que ha sucedido en muchos otros pa\u00edses. Por ejemplo: si analizamos las relaciones entre los servicios sociales y las nuevas tecnolog\u00edas en Estados Unidos, veremos que el estrecho v\u00ednculo entre ellos dista mucho de lo que nosotros conocemos como formas de intervenci\u00f3n. Es as\u00ed como podemos ordenar las relaciones entre ambas a partir de tres grandes momentos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Para Warschauer, investigador sobre temas de inclusi\u00f3n social en la sociedad de la informaci\u00f3n, lo m\u00e1s relevante es permitir el acceso, adaptar y crear nuevo conocimiento en el uso de las nuevas informaciones y comunicaciones (2004:9). Se pregunta si es o no relevante tener acceso a las TIC para estar incluido en la sociedad. M\u00e1s all\u00e1 de los discursos amplios y quiz\u00e1s m\u00e1s \u201cabstractos\u201d sobre la digital divide (pero que son a su vez totalmente necesarios), pensamos que hay que dar un paso m\u00e1s y hablar claramente de la implementaci\u00f3n de las TIC en las diferentes comunidades. Hay dos modelos de acceso a las TIC:<\/p>\n<p align=\"center\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2233.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong><span style=\"color: #888800;\">4. El encuentro de las tecnolog\u00edas y la acci\u00f3n social: una revisi\u00f3n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p align=\"left\">Las sociedades postindustriales nos permiten situar a los sujetos \u2013a veces nos obligan a ello- en espacios no deseados, pero tambi\u00e9n en otros espacios proyectables. Las tecnolog\u00edas en el campo de la intervenci\u00f3n social siguen estando muy ausentes (en nuestro pa\u00eds) de las pr\u00e1cticas de acci\u00f3n social. A la luz de los trabajos y experiencias desarrollados en Estados Unidos, logramos entrever un l\u00facido pasado, que de una u otra manera ha contribuido a aumentar la calidad de muchas pr\u00e1cticas llevadas a cabo por profesionales de la acci\u00f3n social. El cuadro siguiente recoge parte de la realidad que acabamos de exponer:<\/p>\n<p><img class=\"aligncenter\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2234.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><br \/>\nEn el recorrido del encuentro entre las TIC y la acci\u00f3n social aparecen dos grandes dimensiones que vertebran los imaginarios y su realidad:<\/p>\n<ul>\n<li>La primera anuncia que la llegada de las TIC engendra problemas sociales y de exclusi\u00f3n, pero que a su vez los elimina.<\/li>\n<li>La segunda es que las TIC se perciben como deshumanizantes en el campo de las pr\u00e1cticas fundamentadas en la relaci\u00f3n de ayuda personalizada.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ante estas ideas preconcebidas sobre las TIC y la acci\u00f3n social, es f\u00e1cil imaginarse que profesionales y clientes de los servicios sociales piensen que las nuevas tecnolog\u00edas, en lugar de mejorar el ejercicio profesional y resolver sus problemas, en realidad lo que hacen es complicarlo todo m\u00e1s. Es relevante darse cuenta del poco papel que han jugado hasta el momento actual las nuevas tecnolog\u00edas en el campo de la educaci\u00f3n social; y esta menosprecio se contrapone enormemente con lo que ha sucedido en el campo de la educaci\u00f3n escolar y el descomunal volumen de publicaciones, investigaciones, propuestas pr\u00e1cticas y discursos que hay sobre las TIC en la educaci\u00f3n. Una de las respuestas al interrogante la encontramos en una investigaci\u00f3n realizada en el a\u00f1o 2000, donde este aspecto se hac\u00eda evidente (Planella y otros, 2001). Es posible a\u00f1adir otros motivos a nuestro contexto, como la poca historia de la profesi\u00f3n de educador social y la irregular implantaci\u00f3n de la educaci\u00f3n social como disciplina en nuestro pa\u00eds. A\u00fan nos atrever\u00edamos a pensar que la manera de trabajar que en general impera m\u00e1s en la profesi\u00f3n (actuaciones fundamentadas en la relaci\u00f3n YO-T\u00da) dificulta y aleja cualquier posible implantaci\u00f3n del uso de las tecnolog\u00edas en la praxis socioeducativa. Tampoco se trata de una posici\u00f3n de extremos, porque tambi\u00e9n es cierto que, en algunas de las tareas de gesti\u00f3n que llevan a cabo los educadores, el ordenador, por ejemplo, ha quedado plenamente incorporado. De la relaci\u00f3n entre clientes, profesionales y nuevas tecnolog\u00edas, se puede desprender el siguiente cuadro:<\/p>\n<p align=\"center\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2235.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>Pero, si bien el ordenador ha pasado a ser una herramienta de uso obligatorio para redactar informes, proyectos educativos de centro, proyectos educativos individuales, actas de reuni\u00f3n de equipo, o para anotar en el diario de centro las actividades, conflictos y actitudes de los chicos durante aquel d\u00eda, noche o fin de semana, o yendo m\u00e1s lejos, para gestionar, ordenar y buscar de datos \u2013de acceso en red- del usuario, el ordenador pocas veces es una herramienta \u201cpara intervenir directamente\u201d con las personas a las que el educador social acompa\u00f1a. <em>En cuanto al diario de centro, tuvimos la oportunidad de empezar a escribirlo con el ordenador en el periodo 1995-1996 (por aquel entonces era un formato muy poco utilizado y criticado por una parte de los profesionales). Es cierto que requiere una dedicaci\u00f3n \u2013al menos al principio- m\u00e1s cuidadosa, pero a la larga es m\u00e1s f\u00e1cil, limpio y pr\u00e1ctico para recuperar la informaci\u00f3n all\u00ed depositada<\/em> (Planella, 2006a).<\/p>\n<p>La sociedad de la informaci\u00f3n a menudo no acoge a las personas en situaci\u00f3n de dificultad social, riesgo de exclusi\u00f3n o de vulnerabilidad. Parad\u00f3jicamente, son las personas de quien \u2013al menos administrativamente hablando- disponemos de m\u00e1s informaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pasa con la vida cotidiana de una mujer que se encuentra en una casa de acogida de mujeres maltratadas? Anotamos muchas de las cosas que hace, dice, las relaciones, las entradas, las salidas, las llamadas, etc. Entramos y codificamos informacionalmente su vida cotidiana y, por tanto, privada. En todo este proceso del encuentro de las TIC y la educaci\u00f3n, se dibuja una particular geograf\u00eda que sirve para organizar todo el conocimiento.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #888800;\">5. Tecnolog\u00eda y pedagog\u00eda de la esperanza en la sociedad de la informaci\u00f3n<br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Tal como Niskier (1999) nos invita a reflexionar, asistimos al advenimiento de una \u201ctecnolog\u00eda de la esperanza\u201d. Nos encontramos ante un nuevo paradigma socioeducativo que nos abre las puertas a seguir pensando en los mismos t\u00e9rminos y par\u00e1metros que Freire nos anunciaba con relaci\u00f3n al papel de la educaci\u00f3n. Se hace evidente la importancia de conocer, desde una perspectiva m\u00e1s o menos hist\u00f3rica y global de la situaci\u00f3n, lo que comporta la sociedad de la informaci\u00f3n y las nuevas tecnolog\u00edas. Si bien nos situamos en la categor\u00eda de global, todo recae \u2013por su propio peso- en la m\u00e1s concreta de las acciones socioeducativas. Y tambi\u00e9n, claro est\u00e1, para comprender la concreci\u00f3n hay que tener presentes algunas pinceladas del origen del cambio, de los or\u00edgenes generales que han producido la nueva situaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Estos or\u00edgenes se reestructuran de manera constante y, en muchos \u00e1mbitos, esto sucede a la misma velocidad vertiginosa a la que evolucionan las TIC. En poco tiempo un mismo colectivo o persona se encuentra a un lado y a otro de los formatos de exclusi\u00f3n que hemos ido proponiendo a lo largo del texto. La dimensi\u00f3n concreta de la intervenci\u00f3n en educaci\u00f3n social se contradice con la importancia que toman las propuestas y los acontecimientos globales. Es por este motivo que hay que proponer modelos y dise\u00f1os de intervenci\u00f3n concretos, pero a su vez relacionados con una realidad m\u00e1s amplia (como por ejemplo la sociedad de la informaci\u00f3n). Debemos planificar todo esto teniendo en cuenta los riesgos de vulnerabilidad que se derivan de los cambios globales, y siendo capaces de preverlos y denunciarlos cuando sea necesario.<\/p>\n<p>El conocimiento es una pieza clave para trabajar con el objetivo de imposibilitar o, como m\u00ednimo, atrasar (teniendo en cuenta las condiciones en que trabajan los profesionales de la educaci\u00f3n social) la llegada de nuevas f\u00f3rmulas de exclusi\u00f3n. En este sentido, las nuevas tecnolog\u00edas y la sociedad de la informaci\u00f3n, si bien nos ofrecen la oportunidad de cambios significativos en cuanto a educaci\u00f3n, tambi\u00e9n dejan entrever la apuesta firme que deber\u00edan hacer los profesionales de la acci\u00f3n social como complementarios a las profesiones hist\u00f3ricas. Por otro lado, la tecnolog\u00eda es una gran oportunidad en funci\u00f3n de su dise\u00f1o y del tiempo que le dediquemos para conseguir que sea facilitadora de procesos de cambio de las personas a las que acompa\u00f1amos. Las posibilidades depender\u00e1n, en gran medida, de la participaci\u00f3n que tengan los colectivos con los que trabajamos, para casar necesidades &#8211; apoyos &#8211; funcionamiento individual. (1)\u00a0La inmersi\u00f3n en las posibilidades de la tecnolog\u00eda (y en las situaciones que \u00e9stas pueden desencadenar) depender\u00e1, no \u00fanicamente del uso que haga el usuario, sino del uso que hagamos los profesionales. La importancia que les demos ser\u00e1 fundamental no s\u00f3lo para los colectivos, sino como medida de evoluci\u00f3n profesional, que es a su vez una responsabilidad y un deber exigible por parte de la sociedad.<\/p>\n<p>Sin embargo, est\u00e1 claro que hay que apostar de una manera definitiva por una sociedad global que incluya propuestas, artefactos e innovaciones pensadas para equilibrar los desequilibrios, para pensar en aquellos en los que no pensamos, para <em>desexcluir<\/em> a los excluidos, para favorecer a los desfavorecidos. Quiz\u00e1s es absurdo que se multipliquen anualmente las mejoras de seguridad para hacer compras por Internet, si hay quien no se puede plantear comprar cada d\u00eda en la tienda del barrio. Quiz\u00e1s es absurda la mejora tecnol\u00f3gica exponencial anual de armamento militar, si hay quien milita en la exclusi\u00f3n o incluso en el olvido del que no tiene voz. Creemos que en el horizonte de futuro de las personas en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n social, la tecnolog\u00eda (y en especial determinadas formas de uso y de apropiaci\u00f3n) puede convertirse en un factor clave para su proceso de inclusi\u00f3n social. Desde esta perspectiva creemos necesario hablar de pedagog\u00eda y tecnolog\u00eda de la esperanza.<\/p>\n<p><img class=\"aligncenter\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2237.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p><img class=\"aligncenter\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2238.jpg\" alt=\"\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1119],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/11\/reflexiones\/pedagogia-y-tecnologia-de-la-esperanza-la-educacion-social-y-las-nuevas-formas-tecnologicas-de-acompanamiento\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pedagog\u00eda y tecnolog\u00eda de la esperanza. 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