{"id":9648,"date":"2009-08-27T00:00:00","date_gmt":"2009-08-26T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/apuntes-para-una-etica-de-la-complejidad-o-de-si-hay-lugar-para-la-beneficencia-la-piedad-y-la-compasion-en-la-educacion-social\/"},"modified":"2020-12-11T19:34:14","modified_gmt":"2020-12-11T18:34:14","slug":"apuntes-para-una-etica-de-la-complejidad-o-de-si-hay-lugar-para-la-beneficencia-la-piedad-y-la-compasion-en-la-educacion-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/10\/articulos\/apuntes-para-una-etica-de-la-complejidad-o-de-si-hay-lugar-para-la-beneficencia-la-piedad-y-la-compasion-en-la-educacion-social","title":{"rendered":"Apuntes para una \u00e9tica de la complejidad (o de si hay lugar para la beneficencia, la piedad y la compasi\u00f3n en la educaci\u00f3n social)"},"content":{"rendered":"<p><em><br \/>\n<\/em>Pero como que las personas no solemos ser unidimensionales, la acci\u00f3n social que desestima la beneficencia, la piedad, la compasi\u00f3n, los sentimientos, el amor, etc. no prescinde \u00fanicamente de una parte important\u00edsima de aquello que nos caracteriza, sino que puede llegar a ser perversa y glacial. Es cierto que estas palabras tienen una historia que no se puede repetir, pero tambi\u00e9n lo es que son portadoras de unas se\u00f1as que hay que preservar y continuar, de \u00e1mbitos y matices de la condici\u00f3n humana que palabras como <em>v\u00ednculo<\/em>, <em>solidaridad<\/em>, <em>empat\u00eda<\/em> o <em>simpat\u00eda<\/em> no consiguen hacer presentes del todo. Este art\u00edculo quiere dar un toque de atenci\u00f3n sobre el hecho de que en \u00e9tica no podemos prescindir como si tal cosa de estos t\u00e9rminos y de todo lo que evocan, sin caer en un enorme y g\u00e9lido empobrecimiento. El pensamiento laico, y con \u00e9l la educaci\u00f3n social, deber\u00eda perderles el miedo, y pensar y encontrar la manera de ponerlos en pr\u00e1ctica en este nuevo marco en el que nos encontramos.<\/p>\n<p>Para contribuir a todo ello, estas p\u00e1ginas proponen un recorrido que nos lleve a preguntarnos por los l\u00edmites de la racionalidad y la autonom\u00eda; si hay lugar, o no, para la asistencia, la beneficencia, la piedad, la compasi\u00f3n, el amor y los sentimientos en el proceso de profesionalizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n social; y, finalmente, si hay lugar para los objetivos que hoy, y hasta donde me ha sido posible vislumbrar, nos pueden ayudar a construir una \u00e9tica que complemente la que impera actualmente.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">\u00c9tica de la profesionalizaci\u00f3n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>El oficio de educador social persigue a\u00fan la profesionalizaci\u00f3n. El concepto <em>profesionalizaci\u00f3n<\/em> significa un reconocimiento que rompa definitivamente con un pasado familiar de servicio a religiones, ideolog\u00edas y voluntades paternalistas. Y como que el reconocimiento que se busca s\u00f3lo puede ser fruto de un nuevo conocimiento, parece que a la educaci\u00f3n social, si quiere corresponder a su \u00e9poca, no le queda m\u00e1s remedio que seguir el camino seguro de la ciencia.<\/p>\n<p>El camino seguro de la ciencia tiene dos caracter\u00edsticas principales: mantiene una relaci\u00f3n con el mundo a dos bandas y habla un \u00fanico lenguaje. Efectivamente, en el esfuerzo de comprensi\u00f3n y dominio del mundo, la tecnociencia s\u00f3lo acepta a dos interlocutores: al sujeto de conocimiento y acci\u00f3n (en este caso, el profesional) y al objeto de conocimiento y manipulaci\u00f3n (en este caso, la persona o personas a las que se dirige la intervenci\u00f3n educativa). Y, en esta relaci\u00f3n, exige que el sujeto de conocimiento y acci\u00f3n hable \u00fanicamente el lenguaje de la l\u00f3gica y de aquello emp\u00edricamente evidente. Por tanto, requiere desterrar cualquier interferencia; cualquier forma de magia, mito, sacralidad, religiosidad o santidad; cualquier forma de lenguaje que \u2013en t\u00e9rminos antiguos- provenga del coraz\u00f3n o del alma y no de la raz\u00f3n. Por tanto, en el esfuerzo de profesionalizaci\u00f3n, los educadores sociales se ven impelidos a alejarse de antiguas categor\u00edas, como por ejemplo la beneficencia, la piedad, la compasi\u00f3n, el amor o los sentimientos porque son consideradas propias de una \u00e9poca pasada, voces procedentes de terceras personas, caminos que generan distorsi\u00f3n en el conocimiento y en la relaci\u00f3n con el otro.<\/p>\n<p>No cabe duda de que, gracias a la raz\u00f3n y al conocimiento tecnocient\u00edficos, se han ido y se van iluminando muchos de los rincones que atemorizaban y estaban fuera del control de las personas. Ahora bien, tal como dijo Pascal, tambi\u00e9n es cierto que el coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n desconoce; que para sentirse autorizado a cometer barbaridades basta con estar convencido de que se tiene raz\u00f3n; y que a partir de la Segunda Guerra Mundial descubrimos tr\u00e1gicamente que el pensamiento tecnocient\u00edfico tiene limitaciones y, sobre todo, peligros enormes. De todos ellos, los dos m\u00e1s importantes son convertir la raz\u00f3n en mito y el mundo y todo lo que lo habita en simples objetos de conocimiento y manipulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito \u00e9tico, el peligro de convertir la raz\u00f3n en mito lo podemos encontrar en algunas situaciones en las que se exige seguir grandes principios morales que, aun siendo racionales, en su pretendida universalidad vuelven comparables situaciones bien distintas, situaciones en las que el principio moral o la ley se convierte y se defiende como un mito intocable. La pr\u00e1ctica profesional de los educadores sociales est\u00e1 llena de circunstancias en las que seguir \u00fanicamente la l\u00f3gica o los imperativos racionales se puede convertir en un desprop\u00f3sito o, incluso, en una crueldad. Esto lo sabe cualquiera que se haya encontrado en la necesidad de resolver un problema \u00e9tico que afecta a alguien que est\u00e1 muy alejado de nuestra racionalidad como, por ejemplo, una mujer africana convencida de que lo mejor para su hija o nieta es la mutilaci\u00f3n genital; o los problemas \u00e9ticos que tienen que ver con la felicidad y las creencias de las personas, por ejemplo las de los Testigos de Jehov\u00e1; o situaciones en que se debe dialogar con personas que se mueven principalmente en el lenguaje de los afectos o que tienen una pluridiscapacidad grave, y con quien la comunicaci\u00f3n no es posible o f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Para explicar el otro peligro de la raz\u00f3n y del conocimiento tecnocient\u00edfico, es decir, el peligro de contemplar el mundo y todo lo que en \u00e9l habita como un simple recurso u objeto de conocimiento o de intervenci\u00f3n, disponemos de la brev\u00edsima y aterradora narraci\u00f3n de Primo Levi en <em>Si esto es un hombre<\/em>. Levi, el jud\u00edo n\u00famero 174.517 del campo de Auschwitz, explica su comparecencia ante el <em>Doktor<\/em> Pannwitz para intentar formar parte del <em>Kommando<\/em> Qu\u00edmico y poder alargar su supervivencia. Una vez ante el Doktor, Levi dice que se miraron y que \u201cSu mirada no era la que un hombre le dirige a otro hombre; y si yo pudiese explicar a fondo la naturaleza de aquella mirada, intercambiada como a trav\u00e9s de la pared de vidrio de un acuario entre dos seres que viven en medios diferentes, habr\u00eda explicado tambi\u00e9n la esencia de la gran locura del Tercer Reich\u201d.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2148.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"LEVI, P. (1958): Se questo \u00e8 un uomo (Si esto es un hombre. Barcelona: El Aleph, 2006).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/>\u00a0 <\/p>\n<p>Salvando las distancias, los educadores saben que una relaci\u00f3n con el educando como si fuera a trav\u00e9s de la pared de cristal de un acuario no \u00fanicamente es inhumana, sino que es educativamente ineficaz. Entonces, y para evitar esta situaci\u00f3n, desde el mismo conocimiento tecnocient\u00edfico se ha recurrido al t\u00e9rmino <em>v\u00ednculo<\/em> o se ha provisto el concepto inteligencia emocional, que son dos respuestas de la pedagog\u00eda y la psicolog\u00eda a las limitaciones y a los peligros de la raz\u00f3n. Respecto al v\u00ednculo, no deja de ser curioso que este sustantivo pocas veces se adjetive, es decir, que no haya necesidad de especificar de qu\u00e9 tipo de v\u00ednculo se habla (de amistad, afectivo, amoroso, sexual, matrimonial, profesional, empresarial, econ\u00f3mico, cultural, pol\u00edtico, religioso\u2026), como si hubiera una especie de pudor o miedo de aproximarse demasiado al mundo del amor que el concepto <em>v\u00ednculo<\/em> parece bordear de manera controlada. En cuanto al t\u00e9rmino<em> inteligencia emocional<\/em>, el substantivo <em>inteligencia<\/em> tiene la suficiente fuerza en el conocimiento tecnocient\u00edfico como para soportar y controlar la adjetivaci\u00f3n <em>emocional<\/em>.<\/p>\n<p>Y todo esto, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver con la \u00e9tica? Para el pensamiento tecnocient\u00edfico seguramente bien poca cosa, porque considera que el conocimiento y la t\u00e9cnica que configuran una profesi\u00f3n son moralmente neutros en s\u00ed mismos, y que en cualquier caso los problemas \u00e9ticos empiezan en la manera en que se aplican o en los fines que persiguen. Pero resulta que la \u00e9tica es mucho m\u00e1s que esto: es el fundamento de la misma profesi\u00f3n, sobre todo en aquellos oficios en los que el objeto de conocimiento o de intervenci\u00f3n son las personas. Y es el fundamento, es decir, aquello sobre lo que se construyen los saberes y las pr\u00e1cticas de una profesi\u00f3n, porque la \u00e9tica tiene que ver con los tipos de mirada y de relaci\u00f3n que mantenemos con el mundo y con quien lo habita; con c\u00f3mo consideramos y nos relacionamos con los dem\u00e1s; con lo que esperamos de ellos y de nosotros; con las verdades que abrazamos y repudiamos; con la manera de estar, de entender y de relacionarse con el mundo.<\/p>\n<p>En el proceso de profesionalizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n social en que nos encontramos, hay una desacuerdo que, a mi entender, hoy ejemplifica muy bien algunas de las cosas que se pretenden apuntar aqu\u00ed: la dificultad que tienen los educadores para ponerse de acuerdo en c\u00f3mo denominar a aquellos a quien se dirige la propia actividad laboral. El hecho de que algunos educadores consideren que se debe hablar de sujetos, otros de clientes, otros de usuarios y otros de personas parte del punto que sabemos que la manera de denominar construye-describe al otro y, por tanto, la relaci\u00f3n que establecemos con \u00e9l, el lenguaje que utilizaremos, el ethos que nos impregnar\u00e1. Sabemos, por ejemplo, que no es lo mismo la percepci\u00f3n y la relaci\u00f3n con un \u201csubnormal\u201d que con \u201cuna persona con discapacidad intelectual\u201d; sabemos que la realidad (en este caso, el \u201csubnormal\u201d o la \u201cpersonas con discapacidad intelectual\u201d) no nos viene dada, sino que la construimos; sabemos, en definitiva, que el saber construye realidad.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Los l\u00edmites de la autonom\u00eda y de la racionalidad<br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Uno de los rasgos definitorios de la \u00e9tica moderna es la autonom\u00eda, que desde Kant hasta nuestros d\u00edas se contrapone a la heteronom\u00eda, que significa gobernarse por las leyes (<em>nomos<\/em>) que dicta otro (<em>heteros<\/em>). Para Kant, la Raz\u00f3n gu\u00eda o deber\u00eda guiar a todas las personas, porque es \u00fanica y universal. La Raz\u00f3n es lo que nos diferencia de las cosas y de los animales, y nos otorga dignidad. Esta entelequia kantiana de una raz\u00f3n pura que fundamenta y posibilita una moral verdadera y universal ya fue criticada por Hegel, que consider\u00f3 que no hay valores que est\u00e9n por encima ni m\u00e1s all\u00e1 de las personas y las comunidades hist\u00f3ricas concretas. Con todo, fue necesario pasar por Nietzsche y Weber y esperar a la segunda mitad del siglo XX para constatar que no hay ninguna raz\u00f3n pura a la cual recurrir para determinar con seguridad indiscutible lo que est\u00e1 bien o mal para todo el mundo y para siempre, con lo cual se abr\u00eda definitivamente el peligro del relativismo, la incertidumbre de saber que no hay ning\u00fan p\u00e1jaro de razones inmensas que nos ampare (esto tambi\u00e9n lo sabe cualquier educador social que trabaje con personas procedentes de otras culturas).<\/p>\n<p>Las respuestas filos\u00f3ficas a esta situaci\u00f3n de incertidumbre han sido y son numerosas. A grandes rasgos y por lo que aqu\u00ed nos interesa, las podemos agrupar en dos grandes corrientes: la de aquellos que de una manera u otra se proponen continuar el camino tomado por la modernidad superando su crisis, y la de aquellos que consideran que la modernidad es un barco que ya ha dado todo lo que pod\u00eda dar. Para los primeros, la racionalidad y la autonom\u00eda, aunque transformadas, contin\u00faan siendo capitales en la moralidad, mientras que para algunos autores de la segunda corriente, la crisis de la modernidad posibilita la apertura del pensamiento a \u00e1mbitos poco o nada explorados, por ejemplo la heteronom\u00eda, la piedad, la compasi\u00f3n, el amor, los sentimientos\u2026<\/p>\n<p>\u00fcrgen Habermas es el pensador m\u00e1s significativo de la corriente que se propone continuar el aliento emancipador de la modernidad. Habermas sustituye la raz\u00f3n pura kantiana por una raz\u00f3n entendida en t\u00e9rminos de intersubjetividad, di\u00e1logo y argumentaci\u00f3n entre personas. Esta nueva versi\u00f3n de la modernidad abandona la Raz\u00f3n fundamentada en el solipsismo cartesiano del \u201cyo pienso\u201d, y la sustituye por una raz\u00f3n entendida como la acci\u00f3n comunicativa del \u201cnosotros argumentamos\u201d. Es evidente que este paso comporta cambios en lo que entendemos por autonom\u00eda, que ya no puede significar \u201caquel que est\u00e1 sometido a su propia legislaci\u00f3n\u201d, sino \u201caquel que construye y acepta a trav\u00e9s de la acci\u00f3n comunicativa lo que considera la mejor legislaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La \u00e9tica discursiva de Habermas parece ser, hoy en d\u00eda, el procedimiento menos problem\u00e1tico que tenemos para resolver los antiguos y nuevos problemas morales. Una de sus premisas es el principio de procedimiento (llamado \u201cprincipio D\u201d), seg\u00fan el cual \u00fanicamente pueden ser v\u00e1lidas aquellas normas en las que participen todos los afectados como libres e iguales, en una b\u00fasqueda cooperativa de la verdad en la cual la \u00fanica coacci\u00f3n l\u00edcita es el mejor argumento.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2149.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"HABERMAS, J. (1991): Erl\u00e4uterungen zur Diskursethik (traducci\u00f3n castellana de Jos\u00e9 Mardomingo: Aclaraciones a la \u00e9tica del discurso. Madrid: Trotta, 2000, p\u00e1g. 16 y 67) y (1982): Moralbewusstein und Kommunikatives Handeln (traducci\u00f3n castellana de Ram\u00f3n Garc\u00eda Cotarelo: Conciencia moral y acci\u00f3n comunicativa. Barcelona: Pen\u00ednsula, 1998, p\u00e1g. 36 y 117).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 pasa con aquellos seres humanos que no son libres, o no son iguales, o no son racionales? \u00bfC\u00f3mo puede participar en condiciones de igualdad en el discurso pr\u00e1ctico en el que se delibera sobre lo que le afecta, por ejemplo una persona perseguida, o que pasa hambre, o que tiene una discapacidad intelectual severa, o que se mueve en un juego de lenguaje que consideramos m\u00e1gico, o dogm\u00e1tico, o antisocial? Aqu\u00ed, las teor\u00edas \u00e9ticas que se basan \u00fanicamente en la racionalidad naufragan. Y esta es una cuesti\u00f3n clave no s\u00f3lo para la filosof\u00eda moral, sino sobre todo para la educaci\u00f3n social, que es un oficio pensado para intervenir con aquellas personas que consideramos que no son libres, o iguales, o racionales, o maduras\u2026<\/p>\n<p>Habermas y Apel, el otro gran constructor de la \u00e9tica discursiva, ya han se\u00f1alado la dificultad que puede comportar poder aplicar, en el nivel hist\u00f3rico y material concreto, el principio seg\u00fan el cual s\u00f3lo son v\u00e1lidas las normas de acci\u00f3n con las que podr\u00edamos estar de acuerdo todos los posibles afectados, porque no siempre se dan las condiciones necesarias de simetr\u00eda, por ejemplo a causa de las diferencias entre clases sociales, sexos, razas\u2026 Enrique Dussel es uno de los autores que m\u00e1s ha denunciado las limitaciones de la \u00e9tica discursiva de Habermas y Apel en cuanto a la imposibilidad de un verdadero di\u00e1logo hasta que no se transformen las relaciones de dominio realmente existentes en el capitalismo a trav\u00e9s de lo que \u00e9l denomina una <em>\u00e9tica de la liberaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, y desde hace un par de d\u00e9cadas, la zoo\u00e9tica tambi\u00e9n ha planteado preguntas muy interesantes a todos los que consideren que el fundamento de la moralidad es la raz\u00f3n y la autonom\u00eda. Si esto es as\u00ed, preguntan los defensores de extender algunos de los derechos humanos a los animales, \u00bfpor qu\u00e9 tienen derechos los seres humanos que no tienen racionalidad y, por tanto, autonom\u00eda moral? \u00bfY por qu\u00e9 no tienen, por ejemplo, los chimpanc\u00e9s, gorilas y orangutanes, que disponen de niveles de lenguaje y racionalidad m\u00e1s elevados que muchos humanos? Para ellos, la \u00fanica raz\u00f3n que justifica esta discriminaci\u00f3n es el <em>especismo<\/em>,<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2150.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"Epecismo (speciesism en ingl\u00e9s) es un t\u00e9rmino que el psic\u00f3logo ingl\u00e9s Richard Ryder utiliz\u00f3 en un escrito del a\u00f1o 1970 sobre los experimentos con animales para se\u00f1alar la discriminaci\u00f3n fundamentada en la especie, que compar\u00f3 con el racismo y el sexismo.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/>\u00a0es decir, la especificidad de pertenecer a la especia humana, que les gusta comparar con el racismo.<\/p>\n<p>Para aquellos autores que tensan la cuerda y llevan al extremo m\u00e1s consecuente el hecho de que la racionalidad y la autonom\u00eda sigan el fundamento de la moralidad, por ejemplo Michel Tooley o Peter Singer,<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2151.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"TOOLEY, M. (1972): \u201cAbortion and Infanticide\u201d (traducci\u00f3n castellana de Mar\u00eda Luisa Rodr\u00edguez Tapia: \u201cAborto e infanticidio\u201d. En: Debate sobre el aborto. Cinco ensayos de filosof\u00eda moral. Madrid: C\u00e1tedra, 1992, p\u00e1g. 69-107). SINGER, P. (1993): Practical Ethics: second edition (traducci\u00f3n castellana de Rafael Herrera: \u00c9tica pr\u00e1ctica. Madrid: Cambridge University Press, 2003, p\u00e1g. 148). La primera edici\u00f3n es de 1979.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/>\u00a0hay seres humanos que no se pueden considerar personas porque no tienen racionalidad, autonom\u00eda, ni conciencia de s\u00ed mismos, por ejemplo todos los ni\u00f1os de pocos meses y los adultos con una grave discapacidad intelectual, lo que justificar\u00eda el infanticidio y la eutanasia sin un consentimiento que no pueden dar. A mi entender, lo que hiere a lo largo de la lectura de obras como Aborto e infanticidio de Michel Tooley, o \u00c9tica pr\u00e1ctica, de Peter Singer,\u00a0 no es el hecho de enfrentarnos desde una moral antigua con situaciones que reclaman una nueva moral, tal como dice Singer, sino que nos encaremos a la frialdad de lo que es capaz la raz\u00f3n, a una precisi\u00f3n anal\u00edtica que avanza inexorablemente y en la que no hay lugar para el amor, la compasi\u00f3n, la piedad y la alteridad. Durante la lectura de obras como las de Peter Singer, se vislumbran las insuficiencias de un discurso que se mantiene, con un rigor impecable, en los l\u00edmites estrictos de la racionalidad,<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2152.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"Con todo, es importante se\u00f1alar que Peter Singer recorre a ello en alg\u00fan momento de la obra (por ejemplo, para distinguir su propuesta de las teor\u00edas y pr\u00e1cticas nazis: \u201clo que los nazis llamaban \u2018eutanasia\u2019 \u2013escribe en \u00c9tica pr\u00e1ctica- no ten\u00eda nada que ver con la compasi\u00f3n o el inter\u00e9s por las personas que mor\u00edan\u201d op. cit., p\u00e1g. 281).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2164.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"No hay que olvidar que Singer se considera un utilitarisa y que el sufrimiento, aunque sea en su aspecto cuantitativo, est\u00e1 muy presente en esta corriente desde que Jeremy Bentham, su fundador, escribiera, en Introducci\u00f3n a los principios de la moral y la legislaci\u00f3n (1789) que \u201cla cuesti\u00f3n no es: \u00bfpuede razonar?, \u00bfpuede hablar? sino: \u00bfpuede sufrir?\u201d\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/>\u00a0de la visi\u00f3n de persona entendida \u00fanicamente como <em>Homo sapiens<\/em>, <em>faber<\/em> y <em>\u00e6conomicus<\/em>.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Heteronom\u00eda, piedad y compasi\u00f3n<br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>La otra gran corriente que se enfrenta con la crisis de la modernidad y la autonom\u00eda, que podr\u00edamos agrupar bajo el gen\u00e9rico \u201c\u00e9tica del cuidar\u201d, es muy heterog\u00e9nea. Por ejemplo, en el proceso que propongo de recuperar y repensar huellas del pasado como la asistencia, la beneficencia, la piedad, la compasi\u00f3n y el amor en la acci\u00f3n social, hay autores que nos pueden ser muy \u00fatiles, algunos, incluso, imprescindibles. En este breve recorrido se\u00f1alaremos a alguno. Son cuatro hitos de un paisaje con muchos caminos, algunos de los cuales proceden de muy lejos, por ejemplo del juda\u00edsmo, del cristianismo o de Schopenhauer. Es verdad que la corriente dominante del cristianismo relacion\u00f3 la piedad y la compasi\u00f3n con la tristeza de vivir e hizo de estas dos pasiones un factor de refuerzo de la jerarqu\u00eda y de mantenimiento del status quo, pero tambi\u00e9n lo es que las huellas del pasado no son un simple vestido que se puede tirar o hacer jirones o que se puede quitar f\u00e1cilmente para ponerse otro.<\/p>\n<p>El primer hito en este paisaje de la \u00e9tica del cuidar, podr\u00eda ser Emmanuel L\u00e9vinas, un pensador que se inscribe en la tradici\u00f3n judeocristiana de averiguar la relaci\u00f3n con otro; este otro es, principalmente, el pobre, la viuda, el hu\u00e9rfano, el extranjero\u2026 Uno de los fragmentos nos introduce f\u00e1cilmente en su obra y puede ser, a su vez, muy \u00fatil para los educadores sociales. Dice as\u00ed: \u201cbuen d\u00eda, deseo de bendici\u00f3n, inter\u00e9s por el destino del otro, inquietud original por su vida y por su muerte. El buen d\u00eda antes del cogito. [\u2026] No pretendo de ninguna manera afirmar que una cosa impide a la otra, sino que tiene prioridad sobre la otra: el buen d\u00eda antes del cogito, aunque el amor del pr\u00f3jimo se ha olvidado por culpa de la verdad. Sin duda, el amor a la verdad es indisociable de la t\u00e9cnica y de la noci\u00f3n de poder\u201d.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2153.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"LEVINAS, E. (1990): \u201cLa \u00e9tica\u201d. En: El sujeto europeo. Madrid: Fundaci\u00f3n Pablo Iglesias, 1991, p\u00e1g. 7 (conferencia pronunciada por L\u00e9vinas en un seminario organizado por la Fundaci\u00f3n Pablo Iglesias).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/>\u00a0De tan ancestral y cotidiano como es, nadie presta atenci\u00f3n al hecho de que, al encontrarnos con el otro, antes que nada le saludamos y nos interesamos por \u00e9l. Antes de la raz\u00f3n y de la b\u00fasqueda de la verdad, antes de los grandes principios y valores, antes de una autonom\u00eda que pretende ser fuente de la moralidad, hay, dice L\u00e9vinas, el rostro del otro que nos interpela, que nos pide atenci\u00f3n y respuesta y que nos convoca a la responsabilidad, a tomar cargo (<em>spondere<\/em> en lat\u00edn). La exterioridad del otro, por tanto, es la fuente originaria de cualquier discurso posible y de toda moralidad, con lo que la heteronom\u00eda toma una nueva dimensi\u00f3n y se convierte en el origen de la moralidad y de la misma filosof\u00eda.<\/p>\n<p>El segundo hito podr\u00eda ser Enrique Dussel y su \u00e9tica de la liberaci\u00f3n, que combina la \u00e9tica discursiva de Apel y Habermas con la alteridad de L\u00e9vinas y la praxis de la liberaci\u00f3n de Marx y Freire. Dussel considera que el otro no es principalmente el pobre, el hu\u00e9rfano, la viuda o el extranjero individuales y privados de los que habla L\u00e9vinas, sino el pobre, el hu\u00e9rfano, la viuda o el extranjero en un sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico que los empuja a su condici\u00f3n de sufrimiento. Dussel sit\u00faa la \u00e9tica del amor, la compasi\u00f3n y la simpat\u00eda en las coordenadas sociopol\u00edticas hist\u00f3ricas concretas en que se dan, con lo cual se convierte en una \u00e9tica que obliga a responder a las necesidades de aquellos que sufren, analizando las causas estructurales que las hacen posibles y colaborando con ellos para cambiarlas. Como L\u00e9vinas, considera que la experiencia \u00e9tica b\u00e1sica se desarrolla desde el a priori del reconocimiento del Otro, un reconocimiento que es prereflexivo, anterior a cualquier argumentaci\u00f3n o fundamento (\u201cel buen d\u00eda antes del cogito\u201d de L\u00e9vinas) y que, por tanto, no puede haber \u00e9tica all\u00ed donde no hay la igualdad que hace posible el reconocimiento.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2154.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"DUSSEL, E. \u00c9tica de la liberaci\u00f3n en la edad de la globalizaci\u00f3n y de la exclusi\u00f3n. Madrid: Trotta, 1998. DUSSEL, E.; APEL, K.-O. \u00c9tica del discurso y \u00e9tica de la liberaci\u00f3n. Madrid: Trotta, 2004 (esta obra recoge art\u00edculos del debate que mantuvieron entre 1989 y 2002).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> <\/p>\n<p>El tercer hito podr\u00eda ser Carol Gilligan, buena representante, junto con Nel Noddings, de la corriente feminista de la \u00e9tica del cuidar. Para Gilligan, hay dos formas de conciencia moral: la que valora s\u00f3lo desde la justicia y la que tiene en cuenta la compasi\u00f3n. Para esta corriente, los valores no provienen de la raz\u00f3n o de los principios, sino de la emoci\u00f3n, del afecto de vivir con los dem\u00e1s, del deseo de cuidar y ser cuidados, aceptados y amados. Para Gilligan, la \u00e9tica que juzga s\u00f3lo desde la justicia y se mueve en el \u00e1mbito estricto de la racionalidad, de los principios y de los derechos, es una \u00e9tica propia de la masculinidad; mientras que la feminidad se mueve m\u00e1s bien en una \u00e9tica de la compasi\u00f3n, de la piedad y de la responsabilidad con aquellos que necesitan ayuda. Del trabajo de campo realizado con ni\u00f1os y adolescentes, conclu\u00ed que el juicio moral de las mujeres tiende a ponerse en la situaci\u00f3n del otro, es m\u00e1s contextual y comunitario, tiene m\u00e1s en cuenta los detalles de las relaciones y narraciones de los afectados y toma en consideraci\u00f3n las debilidades humanas. La obra de Gilligan <em>Con una voz diferente<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2155.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"GILLIGAN, C. (1982): In a Different Voice: Psychological Theory and Women\u2019s Development (traducci\u00f3n castellana de Juan Jos\u00e9 Utrilla: La moral y la teor\u00eda: psicolog\u00eda del desarrollo femenino. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1985).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/em> provoc\u00f3 duras cr\u00edticas del movimiento feminista, que la acus\u00f3 de perpetuar los estereotipos sobre la mujer. Gilligan respondi\u00f3 diciendo que hab\u00eda titulado expresamente su trabajo <em>Con una voz diferente<\/em> y no <em>Con voz de mujer<\/em> porque no estaba interesada en identificar \u201cla diferencia sexual en el razonamiento moral\u201d, sino en explicar la construcci\u00f3n de ciertos tipos de diferencia entre los seres humanos y demostrar que el g\u00e9nero \u2013nosotros podr\u00edamos a\u00f1adir la \u00e9tica y las profesiones- es una categor\u00eda relacional, algo que se construye.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2156.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"GILLIGAN, C. (1984): \u201cFeminist Discourse, Moral Values and the Law \u2013 A Conversation\u201d. En: The Buffalo Law Review, 34.1 (Invierno de 1985), p\u00e1g. 39. \" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> <\/p>\n<p>El cuarto y, de momento, \u00faltimo hito en este breve recorrido por aquellos autores que nos podr\u00edan ayudar a recuperar y repensar la huella de valores y sentimientos como son la asistencia, la beneficencia, la piedad, la compasi\u00f3n o el amor en la acci\u00f3n social (que, hay que volver a decirlo, son bandeados e incluso ridiculizados por algunas voces de la raz\u00f3n) podr\u00eda ser Gianni Vattimo. A Vattimo le gusta aprovechar el hecho de que occidente signifique \u201ctierra del ocaso\u201d para recordar que es el lugar donde se ha producido la muerte de Dios, es decir, la muerte de cualquier forma de verdad (por ejemplo, los grandes principios de la \u00e9tica) e incluso de la misma idea de verdad que nos ha esclavizado durante milenios. Una vez hemos descubierto que todos los sistemas de valores y de conocimiento no son sino producciones humanas, demasiado humanas, \u00bfqu\u00e9 nos queda por hacer? \u00bfAbolirlos como mentiras y errores? \u00bfDesde qu\u00e9 verdad podr\u00edamos ejecutar este acto? El debilitamiento de la metaf\u00edsica, dice Vattimo, tiene que hacernos mirar de una manera nueva y m\u00e1s amistosa todo el mundo de las apariencias, de los procesos discursivos y de las formas simb\u00f3licas, y a verlos como \u00e1mbito de una posible experiencia del ser. Este acontecimiento, dice, supone una oportunidad enorme para la libertad, para el tr\u00e1nsito de la <em>veritas<\/em> a la <em>pietas<\/em> y la <em>caritas<\/em>.<\/p>\n<p>Para Vattimo, la <em>pietas<\/em> evoca la mortalidad, la finitud, la caducidad, el amor al vivo y al rastro que deja y que hemos recibido del pasado; nos sit\u00faa en una atenci\u00f3n devota hacia aquello que, teniendo s\u00f3lo un valor limitado, merece ser atendido precisamente en virtud de que, si bien es limitado, es el \u00fanico valor que tenemos. \u201cPensar el ser \u2013escribe Vattimo- significa escuchar los mensajes que provienen de las \u00e9pocas que nos han precedido y los que provienen de los otros, de los contempor\u00e1neos: las \u201cotras\u201d culturas con que se encuentra Occidente en su empresa de dominio y unificaci\u00f3n del planeta, las subculturas que comiencen a tomar la palabra desde el interior del mismo Occidente y que requieren ser escuchadas con <em>pietas<\/em>, con la atenci\u00f3n devota que merecen todas las huellas de vida de los similares a nosotros\u201d. Y esta v\u00eda, contin\u00faa Vattimo, se hace hoy posible gracias al debilitamiento de la metaf\u00edsica y de los grandes principios deontol\u00f3gicos en nombre de los cuales se ha ilegitimado la piedad por lo cercano, por lo individual y ef\u00edmero, por el amor al pr\u00f3jimo, en todos los sentidos de la palabra.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2157.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"VATTIMO, G. (1989): Etica dell'interpretazione. (Traducci\u00f3n castellana de Teresa O\u00f1ate: \u00c9tica de la interpretaci\u00f3n. Barcelona: Paid\u00f3s, 1991, p\u00e1g. 26 y 11).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> La <em>pietas<\/em> remite a una \u00e9tica de <em>bienes<\/em> m\u00e1s que de <em>imperativos<\/em>,<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2158.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"VATTIMO, G. (1983): \u201cDial\u00e9ctica, diferencia y pensamiento d\u00e9bil\u201d. En: VATTIMO, G.; ROVATTI, P. A. (eds.). El pensamiento d\u00e9bil. Madrid: C\u00e1tedra, 1995.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> a una \u00e9tica en que los valores supremos ser\u00edan \u00fanicamente las formaciones simb\u00f3licas, los monumentos, el rastro de lo vivo. La <em>pietas<\/em>, para Vattimo, no es ning\u00fan fundamento sobre el que construir la nueva existencia, sino la \u00fanica y \u00faltima posibilidad que tenemos de experimentar y dar respuesta al nihilismo que nos ha sido legado sin aferrarnos a nuevos fundamentos, a nuevas metaf\u00edsicas.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Heteroautonom\u00eda y \u00e9tica de la complejidad<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>El oficio de educador social se mueve en la superficie de un abanico abierto por dos extremos: la frialdad de la racionalidad, por un lado, y la pasi\u00f3n del amor, por otro. El peligro radica en el hecho de que, despu\u00e9s de haber servido con voluntad eclesi\u00e1stica a este \u00faltimo extremo, ahora se corra al encuentro incondicional del otro. Pero como que en educaci\u00f3n social seguir el camino de la ciencia tiene, de momento y por razones que aqu\u00ed no podemos averiguar, graves dificultades, el peligro radica m\u00e1s bien en moverse por esta superficie con ambivalencia e indeterminaci\u00f3n, en no pensar ni asumir los peligros y las posibilidades que cada uno de los dos extremos despliega, en no apostar con valent\u00eda por la parte que corresponde al conocimiento tecnocient\u00edfico ni por la que corresponde a la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u00e9tica, la frialdad de la racionalidad est\u00e1 bien representada por la \u00e9tica principalista o deontol\u00f3gica que, como el conocimiento tecnocient\u00edfico, huye de todo aquello que tiene que ver con el amor, la piedad y la compasi\u00f3n. El C\u00f3digo deontol\u00f3gico del educador y la educadora social aprobado en Toledo en 2004 es, como todos los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos, un buen ejemplo. En \u00e9l no se refleja ning\u00fan esfuerzo por entrar en el \u00e1mbito de la \u00e9tica del cuidar, todo lo contrario: se refiere al otro como un sujeto; se estructura a partir de unos grandes principios deontol\u00f3gicos y no aparece, ni por asomo, ning\u00fan adjetivo que califique la relaci\u00f3n con los sujetos de alguna manera que se pueda considerar que va m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones profesionales tecnocient\u00edficas (por no aparecer, no lo hace siquiera el concepto <em>v\u00ednculo<\/em>).<\/p>\n<p>Pero resulta que en la resoluci\u00f3n de los problemas \u00e9ticos que plantea la pr\u00e1ctica cotidiana del educador social, no basta con una \u00e9tica procedimental y racionalmente principalista, sino que es necesario recurrir tambi\u00e9n a una \u00e9tica del cuidar, de la piedad o de la hospitalidad. El amor y, sobre todo, el sufrimiento son dos cosas muy mal repartidas, pero presentes en todas las culturas y, en mayor o menor grado, todo el mundo los ha probado en alg\u00fan momento de su vida, lo que hace que tengan una capacidad de acercamiento y de comprensi\u00f3n que no tiene el lenguaje racional. La \u00e9tica del cuidar, de la piedad o de la hospitalidad posibilita pensar los valores no \u00fanica o principalmente en t\u00e9rminos de racionalidad, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de sensibilidad, afectividad y emocionalidad; permite pensar los valores en relaci\u00f3n con el h\u00e1bito, la cordialidad y la costumbre; cuidar el clima en el que los valores se manifiestan y se hace posible aprenderlos y cambiarlos; pensar en necesidades b\u00e1sicas m\u00e1s que en valores universales; permite, en definitiva, construir una <em>minima habitalia<\/em> y no tanto una <em>minima moralia<\/em>.<\/p>\n<p>Asistir a alguien quiere decir estar presente, estar cerca de \u00e9l para prestarle ayuda y ponerse a su disposici\u00f3n. Beneficencia se refiere a aquellas acciones que persiguen ayudar a otras personas y procurarles el bien. Piedad, en lat\u00edn, significa respeto, veneraci\u00f3n, reconocimiento, gratitud\u2026 y tambi\u00e9n compasi\u00f3n, amor, solidaridad y disponibilidad hacia todo aquello que vive. En el primer sentido, su ant\u00f3nimo es <em>imp\u00edo<\/em> (que muestra desprecio) y, en el segundo, <em>despiadado<\/em> (que no siente ning\u00fan tipo de dolor ante el sufrimiento de los dem\u00e1s, sino al contrario). Compasi\u00f3n significa el sentimiento con el que se comparte el sufrimiento de otro. Cuando hay piedad y compasi\u00f3n, por tanto, hay mimetismo, simpat\u00eda y parecido del uno con el otro; supone que no se mantiene indiferente, sino que se identifica con el otro hasta el punto que su bien y su mal no le son extra\u00f1os. \u201cAquel que en un momento dado es objeto de nuestra compasi\u00f3n \u2013dice Remedios \u00c1vila- no se sit\u00faa \u2018por debajo\u2019, sino en el mismo lugar que nosotros: \u00e9l es como nosotros. [Lo cual] sirve para deslegitimar la opini\u00f3n muy extendida seg\u00fan la cual la compasi\u00f3n, como la l\u00e1stima, degrada tanto a aquel que la siente como a aquel que la recibe\u201d.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2159.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"\u00c1VILA, R. El destino del nihilismo. La reflexi\u00f3n metaf\u00edsica como piedad del pensar. Madrid: Trotta, 2005, p\u00e1g. 118.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>No me cabe ninguna duda de que un mimetismo incondicional con el otro impide entender la situaci\u00f3n, que es una condici\u00f3n necesaria en las relaciones profesionales para que la ayuda sea posible. Tambi\u00e9n que provoca un compromiso y un sufrimiento en el profesional que a medio plazo resulta insostenible. La piedad y la compasi\u00f3n tienen, por tanto, unos l\u00edmites, pero a fuerza de huir de estos valores nos negamos la posibilidad de pensarlos. Tal como dice Edgar Morin, en el sentimiento del amor hay que mantener la vigilia de la raz\u00f3n. \u201cYa no se trata de eliminar la efectividad, sino m\u00e1s bien de integrarla. Sabemos que la pasi\u00f3n puede cegar, pero tambi\u00e9n iluminar [\u2026]. El arte de vivir es un arte de dif\u00edcil navegaci\u00f3n entre raz\u00f3n y pasi\u00f3n, sabidur\u00eda y locura, prosa y poes\u00eda, siempre con el riesgo de petrificarse en la raz\u00f3n o perderse en la locura.\u201d<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2160.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"MORIN, E. (2004): La M\u00e9thode 6. \u00c9thique (traducci\u00f3n castellana de Ana S\u00e1nchez: El m\u00e9todo 6. \u00c9tica. Madrid: C\u00e1tedra, 2006, p\u00e1g. 150 y 153).\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>Entre el mimetismo incondicional con el otro que impide entender la situaci\u00f3n (mimetismo ininteligible) y el conocimiento desde el otro lado de un acuario entre dos seres que viven en medios distintos (conocimiento tecnocient\u00edfico), est\u00e1 la comprensi\u00f3n. La comprensi\u00f3n es un camino imprescindible en la deliberaci\u00f3n de los problemas \u00e9ticos, porque no se queda en el entender, que es fruto de la mera observaci\u00f3n. Entender requiere una distancia respecto del objeto de estudio; comprender supone combinar este distanciamiento que otorga entendimiento, con la aproximaci\u00f3n, con la voluntad de ponerse en el lugar del otro. Es en este sentido que se dice que uno no comprende del todo una situaci\u00f3n hasta que no ha pasado por la experiencia. Para entender las cosas, por tanto, basta con la raz\u00f3n, mientras que para comprenderlas hay que a\u00f1adir la com-pasi\u00f3n. A la pregunta de c\u00f3mo se explicaba el odio fan\u00e1tico de los nazis contra los jud\u00edos, Primo Levi dijo que \u201cQuiz\u00e1 no se pueda comprender todo lo que sucedi\u00f3, o <em>no se deba<\/em> comprender, porque comprender casi es justificar. Me explico: \u201ccomprender\u201d una proposici\u00f3n o un comportamiento humano significa (incluso etimol\u00f3gicamente) contenerlo, contener al autor, ponerse en su lugar, identificarse con \u00e9l\u201d.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2161.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"LEVI, P. (1958): Se questo \u00e8 un uomo, op. cit.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>H\u00f6lderlin escribi\u00f3 que donde hay peligro crece tambi\u00e9n lo que salva. La frialdad de la racionalidad y la pasi\u00f3n de la compasi\u00f3n son los dos peligros que pueden salvar el oficio de educador social. Considero que la \u00e9tica aplicada se debe mover en el abanico abierto por estos dos extremos propiamente humanos y que la sabia combinaci\u00f3n de ambos es imprescindible para corresponder a la dif\u00edcil y apasionante situaci\u00f3n en que nos encontramos de tener que resolver antiguos y nuevos problemas \u00e9ticos sin ning\u00fan p\u00e1jaro de alas inmensas que nos ampare. Y \u201csabia combinaci\u00f3n\u201d, aqu\u00ed, tiene que ver con la antigua separaci\u00f3n entre aquel que sabe y aquel que es sabio, es decir, entre aquel que entiende las cosas, y aquel que las comprende.<\/p>\n<p>La \u00e9tica que corresponde a nuestra \u00e9poca es una \u00e9tica de la complejidad, es decir, una \u00e9tica que, al menos, tiene en cuenta todos los factores que se han apuntado hasta aqu\u00ed. \u201cLa \u00e9tica \u2013dice Morin- es compleja porque es de naturaleza dial\u00f3gica y a menudo tiene que hacer frente a la ambig\u00fcedad y a la contradicci\u00f3n. Es compleja porque est\u00e1 expuesta a la incertidumbre del resultado, y comporta la apuesta y la estrategia. [\u2026] Es compleja porque es una \u00e9tica de la comprensi\u00f3n, y la comprensi\u00f3n comporta en s\u00ed el reconocimiento de la complejidad humana.\u201d<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2162.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"MORIN, E. (2004): op. cit., p\u00e1g. 219.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1119],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/10\/articulos\/apuntes-para-una-etica-de-la-complejidad-o-de-si-hay-lugar-para-la-beneficencia-la-piedad-y-la-compasion-en-la-educacion-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Apuntes para una \u00e9tica de la complejidad (o de si hay lugar para la beneficencia, la piedad y la compasi\u00f3n en la educaci\u00f3n social) - RES. 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