{"id":9647,"date":"2009-08-27T00:00:00","date_gmt":"2009-08-26T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/el-establecimiento-de-principios-morales-en-el-ejercicio-profesional-del-educador-social\/"},"modified":"2020-12-11T19:36:12","modified_gmt":"2020-12-11T18:36:12","slug":"el-establecimiento-de-principios-morales-en-el-ejercicio-profesional-del-educador-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/10\/articulos\/el-establecimiento-de-principios-morales-en-el-ejercicio-profesional-del-educador-social","title":{"rendered":"El establecimiento de principios morales en el ejercicio profesional del educador social"},"content":{"rendered":"<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Introducci\u00f3n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Tal como apunta Alipio S\u00e1nchez Vidal (1990), esta preocupaci\u00f3n la han propiciado un conjunto diverso y plural de circunstancias y factores: el actual desconcierto existencial provocado por la ca\u00edda de los grandes ideales y la extensi\u00f3n del relativismo moral; el excesivo tecnicismo y la eficacia como valor absoluto, que llegan a inhabilitar a las personas y, por tanto, a reducir sus posibilidades de decisi\u00f3n;<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2165.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"J. Mcknight apunta diferentes efectos incapacitadores en la intervenci\u00f3n tecn\u00f3crata de los diferentes profesionales sociales, en el art\u00edculo \u201cServicios profesionalizados y asistencia\u201d, citado en ILLICH, I. y otros. Profesiones inhabilitantes. Barcelona: Blume, 1981. P\u00e1g. 63-82.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> la moral del \u00e9xito f\u00e1cil como meta prioritaria en la vida y en la carrera profesional, que genera muchas situaciones de irresponsabilidad; el individualismo frente a la solidaridad, que dificulta el trabajo de los dos objetivos b\u00e1sicos de la intervenci\u00f3n socioeducativa: la socializaci\u00f3n y la sociabilidad; todos ellos como elementos m\u00e1s significativos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, parece urgente retomar la reflexi\u00f3n sobre la \u201cbuena pr\u00e1ctica\u201d profesional y no ya \u00fanicamente por el contexto social dif\u00edcil que acabamos de apuntar, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, para recordar, proteger y ejecutar el encargo profesional que se nos hace, a saber: la mejora de la calidad de vida, la extensi\u00f3n de la justicia social y el aumento del bienestar personal y social (Banks, S. 1997). En definitiva, como apunta Vict\u00f2ria Camps (1990), la contribuci\u00f3n espec\u00edfica de una profesi\u00f3n a la vida humana es la ra\u00edz \u00faltima que legitima una profesi\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 entendemos por \u201cvida humana\u201d, \u201cbuena pr\u00e1ctica\u201d, \u201ccalidad de vida\u201d o \u201cjusticia social\u201d? Este es, justamente, el campo de estudio de la \u00e9tica: intentar descubrir cu\u00e1l es el ideal de buena vida. La respuesta que damos a este interrogante acabar\u00e1 configurando nuestro universo moral, es decir, los principios de valor que regir\u00e1n nuestra manera de hacer. Por tanto, los principios morales ya implican un posicionamiento, una opci\u00f3n ante lo que es bueno y lo que no lo es, qu\u00e9 es una buena vida y qu\u00e9 no, cu\u00e1l es la vida justa y cu\u00e1l no.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">La \u00e9tica profesional como un proceso de reflexi\u00f3n permanente de los educadores sociales<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Acabamos de afirmar que la \u00e9tica intenta descubrir cu\u00e1l es la idea de buena vida y, por tanto, la \u00e9tica profesional intenta discernir qu\u00e9 es una buena intervenci\u00f3n profesional y qu\u00e9 no lo es, cu\u00e1l favorece y beneficia al bienestar y a la calidad de vida de las personas y cu\u00e1l no. Es decir, ser capaz de ver que no todas las soluciones valen igual, que las hay mejores o menos malas que otras, ser\u00e1 la clave en la intervenci\u00f3n social. Y este discernimiento se fundamenta en la posibilidad de escoger, de decidir entre diferentes alternativas. Tal como apunta F. Savater: \u201clos hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida [&#8230;]. Y podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos [&#8230;]. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir, si prefieres, es a lo que llaman \u00e9tica\u201d.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2166.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"SAVATER, F. \u00c9tica para amador. Barcelona: Ariel, 1991, p\u00e1g. 32.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>Sin embargo, el arte de vivir no es una cuesti\u00f3n puramente individual. Partimos de la base de que el hombre ha de vivir necesariamente en colectividad y, por tanto, el ideal de buena vida debe incluir obligatoriamente las necesidades y los derechos de los dem\u00e1s. Debemos escoger, pues, un tipo de vida que sea buena para nosotros y para los dem\u00e1s, lo que requerir\u00e1 un esfuerzo de participaci\u00f3n conjunta en la que ser\u00e1 necesario coordinar la felicidad individual con la felicidad de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00bfes posible determinar criterios de valor generalizables que nos permitan acertar en nuestra intervenci\u00f3n ante la pluralidad de personas, situaciones, problem\u00e1ticas, contextos, casu\u00edsticas\u2026? \u00bfEs posible establecer principios morales que sean v\u00e1lidos universalmente?<\/p>\n<p>Este interrogante permite, evidentemente, diferentes respuestas, pero a pesar de todo creo que es posible establecer criterios generales que nos ayuden a orientar nuestras intervenciones. De hecho, si queremos que nuestra intervenci\u00f3n sea aut\u00e9nticamente profesional, tenemos que hacer el esfuerzo de construir colectivamente respuestas ante los problemas y dilemas que nos plantea nuestra pr\u00e1ctica cotidiana. Tenemos la responsabilidad de trabajar en equipo, en red, coordinadamente y, por tanto, a pesar de que los criterios de \u201cbondad\u201d puedan diferir entre las diversas personas implicadas en una problem\u00e1tica o una intervenci\u00f3n, hay que poder dar una respuesta integrada, cohesionada y m\u00ednimamente compartida que garantice al mismo tiempo los derechos y las necesidades de todo el mundo. Esto, justamente por su complejidad y, al mismo tiempo, trascendencia, requiere un proceso de reflexi\u00f3n permanente, porque la \u00e9tica no se descubre, sino que se construye (Carracedo, R. 1987); o, como apunta J. M. Puig: \u201cla \u00e9tica no se descubre o se escoge casualmente, sino que exige un trabajo de elaboraci\u00f3n personal, social y cultural. Por tanto, no se trata de una construcci\u00f3n en solitario ni tampoco desprovista de pasado y al margen de cualquier contexto hist\u00f3rico. Al contrario: es una tarea influida socialmente que cuenta, adem\u00e1s, con precedentes y con elementos culturales de valor que sin duda contribuyen a configurar sus resultados\u201d.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2167.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"PUIG, J. M. \u201cConstrucci\u00f3n dial\u00f3gica de la personalidad moral\u201d. En: Revista Iberoamericana de Educaci\u00f3n, n\u00fam. 8, 1995, p\u00e1g. 103-120.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>Es un trabajo, pues, de construcci\u00f3n colectiva que consideramos que se ha de fundamentar en cuatro principios clave:<\/p>\n<ul>\n<li>El di\u00e1logo como mecanismo e instrumente que nos permita establecer consensos, soluciones compartidas y criterios generales de intervenci\u00f3n.<\/li>\n<li>La raz\u00f3n, que nos permita construir respuestas racionales y razonadas.<\/li>\n<li>La sensibilidad \u00e9tica, que nos permita captar los conflictos \u00e9ticos y discernirlos de los problemas t\u00e9cnicos, legales o convencionales.<\/li>\n<li>La autonom\u00eda, que nos permita actuar con libertad y decidir con plena responsabilidad ante los conflictos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed pues, este trabajo no se descubre por azar, sino que requiere una reflexi\u00f3n \u00e9tica desde el di\u00e1logo, la sensibilidad y la autonom\u00eda.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Criterios clave de la \u00e9tica profesional<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Evidentemente, lo que se debe ense\u00f1ar tiene que ver con los contenidos. Ya hemos apuntado que la \u00e9tica profesional se centra en determinar lo que ser\u00eda una buena intervenci\u00f3n, una intervenci\u00f3n que garantizara el bienestar, los derechos y las necesidades de los implicados en una determinada situaci\u00f3n. Pero llegados a este punto, debemos afirmar que no hay respuestas f\u00e1ciles ni \u00fanicas ante este interrogante. Por tanto, la \u00e9tica tiene como principales contenidos aquellas situaciones y problem\u00e1ticas ante las cuales, de entrada, ni los profesionales, ni la sociedad en general, tienen del todo claro cu\u00e1l ser\u00eda la mejor soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, entendemos que la \u00e9tica profesional se debe centrar en la reflexi\u00f3n cr\u00edtica ante las situaciones dilem\u00e1ticas de la pr\u00e1ctica profesional m\u00e1s que en la transmisi\u00f3n de c\u00f3digos normativos o de \u201cbuenas conductas\u201d. Y esto ya es, de entrada, un posicionamiento que se fundamenta en la idea de que no hay respuestas f\u00e1ciles a los problemas \u00e9ticos. No es posible, por la variabilidad de situaciones, e incluso no ser\u00eda deseable (ya que se eludir\u00eda la responsabilidad personal en la toma de decisiones) producir un libro de normas que permitiera resolver f\u00e1cilmente y r\u00e1pidamente estos dilemas (Banks, S. 1997).<\/p>\n<p>Creemos que la soluci\u00f3n a los conflictos \u00e9ticos requiere la elaboraci\u00f3n de respuestas <em>reflexivas<\/em> y <em>cr\u00edticas<\/em>, que sean razonadas, dialogadas y valoradas debidamente. La construcci\u00f3n de respuestas a los dilemas \u00e9ticos supone asumir un gran nivel de riesgo moral, en tanto que la decisi\u00f3n ante \u00e9ste no elimina el impacto del dilema porque, a pesar de que se opte por la alternativa menos problem\u00e1tica, seguir\u00e1 siendo inadecuada. Por tanto, si el profesional ha reflexionado minuciosamente sobre todos los aspectos del dilema y ha tomado una decisi\u00f3n para evitar el peor resultado, entonces podremos decir que se ha actuado con integridad moral.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Criterios b\u00e1sicos para el establecimiento de los principios morales de la profesi\u00f3n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Este planteamiento nos lleva a pensar que la instauraci\u00f3n de los principios morales que deben orientar la pr\u00e1ctica profesional no puede ser fruto de una construcci\u00f3n arbitraria ni tampoco subjetivista o relativista, sino fruto de un an\u00e1lisis reflexivo colectivo permanente entre el equipo de profesionales.<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n ha de tener presentes los siguientes criterios:<\/p>\n<ol>\n<li>La sensibilidad \u00e9tica en los profesionales.<\/li>\n<li>as habilidades y competencias para la reflexi\u00f3n \u00e9tica.<\/li>\n<li>El an\u00e1lisis cr\u00edtico de las gu\u00edas de valor que el contexto hist\u00f3rico, social y cultural ha ido construyendo como referentes valorativos positivos.<\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"color: #000088;\"><em>La sensibilidad \u00e9tica<br \/>\n<\/em><\/span>Entendemos que la \u00e9tica profesional ha de partir de la apertura emotiva de los profesionales ante situaciones y hechos que atentan contra los derechos de los usuarios o contra la justicia social. La capacidad de sentir sin racionalizar, de captar emocionalmente las injusticias, los maltratos, los abusos, etc. es el primer paso para reconocer los problemas \u00e9ticos y poder buscar soluciones tan buenas como sea posible (Puig, J. M. 1995). Pensamos que la sensibilidad \u00e9tica est\u00e1 estrechamente vinculada a las experiencias de vida de cada uno, porque se es m\u00e1s sensible en la medida en que se es capaz de vivir en la propia piel determinadas situaciones de problematizaci\u00f3n, de participar en ellas directamente.<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #000088;\">Las habilidades y competencias para la reflexi\u00f3n \u00e9tica<br \/>\n<\/span><\/em>Hemos apuntado que la apertura emocional es la primera condici\u00f3n para poder captar y distinguir los problemas \u00e9ticos. Ahora bien, ser capaz de distinguirlos y de captarlos no quiere decir que no se tengan las claves para resolverlos. Por este motivo ser\u00e1 necesario estar en disposici\u00f3n de aquellas herramientas y procedimientos que nos han de ayudar a resolver, de la mejor manera posible, las situaciones dilem\u00e1ticas; a saber: el juicio \u00e9tico, la comprensi\u00f3n cr\u00edtica y las habilidades dial\u00f3gicas (Puig, J. M. 1996).<\/p>\n<p>Entendemos por juicio \u00e9tico aquel ejercicio de dilucidaci\u00f3n mental que no se permite reflexionar sobre c\u00f3mo deber\u00edamos modificar u orientar nuestra acci\u00f3n para que se asegure el bienestar y la calidad de vida de las personas implicadas en una situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el juicio \u00e9tico nos ha de permitir generar diferentes alternativas a un problema, sopesar las diferentes consecuencias positivas y negativas de cada una de ellas y mirar de equilibrar las diferentes fuentes de tensi\u00f3n presentes en los problemas \u00e9ticos profesionales: la propia ideolog\u00eda del profesional, las obligaciones hacia el usuario, hacia la profesi\u00f3n, hacia la entidad que contrata, hacia la sociedad y, finalmente, hacia los compa\u00f1eros de trabajo (Banks, 1997 y Vilar, 1998).<\/p>\n<p>Sin embargo, el juicio \u00e9tico se ha de poder contextualizar en situaciones concretas mediante un proceso de comprensi\u00f3n cr\u00edtica de la realidad que nos permita obtener el m\u00e1ximo de informaci\u00f3n posible de una determinada situaci\u00f3n, contrastarla con experiencias anteriores o con situaciones parecidas y actuar asumiendo la plena responsabilidad.<\/p>\n<p>Finalmente, creemos que la reflexi\u00f3n \u00e9tica ha de ir necesariamente unida a las posibilidades de establecer di\u00e1logos fluidos que se encaminen hacia la b\u00fasqueda de acuerdos y consensos, y esto requerir\u00e1 estar en disposici\u00f3n de las habilidades dial\u00f3gicas necesarias para poderlo realizar.<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #000088;\">El an\u00e1lisis cr\u00edtico de gu\u00edas de valor<br \/>\n<\/span><\/em>Ya hemos se\u00f1alado anteriormente que no consideramos adecuado fundamentar la reflexi\u00f3n \u00e9tica con la transmisi\u00f3n de c\u00f3digos normativos. Ahora bien, creemos que las sociedades, a lo largo del tiempo, han ido construyendo respuestas, m\u00e1s o menos generalizables, a diferentes problem\u00e1ticas humanas, que han quedado recogidas en la Declaraci\u00f3n de los Derechos Humanos, constituciones, c\u00f3digos deontol\u00f3gicos de diferentes cuerpos profesionales, etc. Estos aspectos configuran horizontes normativos deseables que, sin actuar como determinantes de la acci\u00f3n, la gu\u00edan y orientan hacia lo que ser\u00eda deseable.<\/p>\n<p>Por tanto, consideramos que en el caso de la \u00e9tica profesional los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos, especialmente, han de ser un elemento de conocimiento, an\u00e1lisis y reflexi\u00f3n que ayuden a clarificar y determinar las exigencias de la pr\u00e1ctica profesional orient\u00e1ndola hacia la protecci\u00f3n y defensa de los derechos de las personas. Queremos insistir, adem\u00e1s, en la idea de que los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos no han de servir para resolver la complejidad de las problem\u00e1ticas profesionales o para evitar tomar decisiones, sino \u00fanicamente para orientar, guiar y aclarar posibles intervenciones. Finalmente, tambi\u00e9n queremos se\u00f1alar que los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos han de ser fruto de una construcci\u00f3n colectiva de profesionales reflexivos que se interrogan permanentemente sobre las posibilidades de conseguir una mejor calidad de vida de las personas con las que y para las que trabajan. Por tanto, entendemos que los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos, a pesar de que respondan a un amplio consenso, no deber\u00edan ser declaraciones cerradas, sino susceptibles de ser modificadas, revisadas y ampliadas cuando las circunstancias lo hagan necesario.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #000088;\">Principios morales generales para orientar la pr\u00e1ctica de la profesi\u00f3n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>La moralidad, es decir, la capacidad de preocuparse y velar por la felicidad y la justicia tanto individual como social, es una capacidad que, seg\u00fan Kolhberg, se construye a partir de las relaciones sociales y resulta fundamental para preservar la dignidad y el bienestar de las personas.<\/p>\n<p>Dir\u00edamos que una persona es m\u00e1s moral cuanto m\u00e1s capaz es de preocuparse por el bienestar de los otras, hasta el punto de conseguir tener una conciencia planetaria o universal, hasta conseguir, como dec\u00eda Epicteto, sentirse ciudadano del mundo. Este \u00faltimo nivel de convivencia moral universal, al que se llega pasando previamente por una serie de niveles de desarrollo menos maduros, es el nivel que ser\u00eda deseable para cualquier persona, independientemente de su opci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, podr\u00edamos decir, siguiendo a V. Camps, que la conciencia moral deber\u00eda ser una caracter\u00edstica fundamental de cualquier profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el caso de los educadores sociales y otros profesionales del campo social, esta caracter\u00edstica toma una dimensi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s significativa, dado que la poblaci\u00f3n a la que deben atender es, fundamentalmente, una poblaci\u00f3n en riesgo o vulnerabilidad social. Una vulnerabilidad ante posibles atentados contra su dignidad o bienestar. En definitiva, una poblaci\u00f3n que, por razones muy diversas, lo tiene m\u00e1s complicado que el resto para conseguir felicidad y un bienestar de vida tanto individual como colectivo. Y aunque estas finalidades son deseables para cualquier persona, dir\u00edamos que los que lo tienen peor para conseguirlo se convierten en prioritarios desde una perspectiva tambi\u00e9n moral.<\/p>\n<p>Dicho esto, en el C\u00f3digo Deontol\u00f3gico del Educador Social se establecen 18 principios generales con valor en cualquier \u00e1mbito de intervenci\u00f3n del educador social. No entraremos ahora a relatarlos, ya que se pueden consultar en el mismo C\u00f3digo, sino que miraremos de poner de relieve los \u00e1mbitos morales que consideramos m\u00e1s importantes y, al mismo tiempo, apuntaremos algunas limitaciones y posibilidades.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que estos principios deber\u00edan mirar de garantizar tres cuestiones morales fundamentales:<\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #000088;\">Las relativas a derechos individuales y bienestar:<\/span> es decir, aquellas que han de garantizar, por un lado, los derechos del usuario a seguir sus propias decisiones y elecciones, como por ejemplo el principio de autodeterminaci\u00f3n y de confidencialidad, y por el otro, la responsabilidad del profesional de procurar el bienestar del usuario, como el principio de respeto por el usuario, de servicio y ayuda, de respeto por los derechos humanos, de defensa de la estructura familiar, de educaci\u00f3n, etc.<\/li>\n<li><span style=\"color: #000088;\">Las relativas al bienestar p\u00fablico:<\/span> aquellas que intentan garantizar los intereses y el bienestar de distintas partes del usuario, es decir, la responsabilidad del educador social hacia su instituci\u00f3n contratadora y la sociedad en general, as\u00ed como el fomento del mayor bien para el mayor n\u00famero de personas. Quedar\u00edan aqu\u00ed recogidos algunos principios como el de justicia social, solidaridad, participaci\u00f3n comunitaria o trabajo coordinado en equipo.<\/li>\n<li><span style=\"color: #000088;\">Las relativas a cuestiones de desigualdades y opresi\u00f3n estructural:<\/span> se tratar\u00eda de los principios que preserven en las situaciones de abuso o maltrato institucional. En estas cuestiones entrar\u00edan en juego la responsabilidad del educador social de desafiar a la opresi\u00f3n y trabajar por los cambios en las instancias pol\u00edticas y en la sociedad. Aqu\u00ed tambi\u00e9n entrar\u00eda el principio de justicia social, y quiz\u00e1s convendr\u00eda a\u00f1adir alguno m\u00e1s expl\u00edcito sobre el compromiso y la denuncia de situaciones de explotaci\u00f3n o abuso institucional.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Con todo, hay que ser conscientes de que tanto estas cuestiones como los principios generales no est\u00e1n exentos de contradicciones internas. Desde esta perspectiva, la delimitaci\u00f3n de principios morales no puede evitar tampoco la vivencia de dilemas \u00e9ticos ni tampoco ofrecer soluciones cerradas a estos dilemas. A menudo, nos encontraremos que los derechos individuales, como el de confidencialidad, pueden entrar en conflicto con derechos colectivos, o incluso que diferentes derechos individuales entren en dilema entre s\u00ed, como el de la autodeterminaci\u00f3n con el de servicio y ayuda.<\/p>\n<p>Por tanto, hay que volver a recordar que los principios morales son \u00fanicamente una gu\u00eda, un norte, una posible orientaci\u00f3n, pero que en ning\u00fan caso pueden ni deben eliminar el debate, la discusi\u00f3n y la reflexi\u00f3n colectiva permanente entre todos los agentes y personas implicadas en la situaci\u00f3n para su mejor puesta en pr\u00e1ctica. A pesar de que esto pueda crear incertidumbre, angustia o, incluso, estr\u00e9s profesional, tambi\u00e9n es la mejor manera de garantizar la autonom\u00eda y la libertad de los sujetos y de velar por la responsabilidad colectiva de los profesionales. Tambi\u00e9n es la mejor manera de conseguir que el debate sobre las cuestiones morales quede siempre abierto a la cr\u00edtica, a la revisi\u00f3n y a la discusi\u00f3n continua respecto a la diversidad y multiplicidad de situaciones dilem\u00e1ticas que permanentemente van surgiendo en la pr\u00e1ctica profesional.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1119],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/10\/articulos\/el-establecimiento-de-principios-morales-en-el-ejercicio-profesional-del-educador-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El establecimiento de principios morales en el ejercicio profesional del educador social - RES. 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