{"id":9628,"date":"2008-12-09T00:00:00","date_gmt":"2008-12-08T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/entre-la-coherencia-y-la-ambiguedad-la-informacion\/"},"modified":"2020-12-11T19:47:50","modified_gmt":"2020-12-11T18:47:50","slug":"entre-la-coherencia-y-la-ambiguedad-la-informacion","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/9\/experiencias\/entre-la-coherencia-y-la-ambiguedad-la-informacion","title":{"rendered":"Entre la coherencia y la ambig\u00fcedad, la (in)formaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como pr\u00e1ctica profesional, la animaci\u00f3n sociocultural ha evolucionado desde el sustrato de la militancia social de los a\u00f1os sesenta y setenta hasta la aparici\u00f3n de un profesional con unas competencias y unas funciones m\u00e1s amplias de las que, en sentido estricto, corresponden a la animaci\u00f3n sociocultural: el educador\/a social.<\/p>\n<p>Esta evoluci\u00f3n de la profesi\u00f3n, acompa\u00f1ada de las importantes transformaciones generales que ha vivido nuestra sociedad en estas \u00faltimas tres d\u00e9cadas, se ve reflejada, con precisi\u00f3n, en los diferentes dise\u00f1os de programas formativos de animadores socioculturales que hemos conocido.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hablar de la formaci\u00f3n de los animadores y las animadoras socioculturales es hablar del desarrollo y la evoluci\u00f3n de la profesi\u00f3n en nuestro territorio. Es dif\u00edcil entender la situaci\u00f3n actual, y m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan formular valoraciones y propuestas, sin tener en cuenta la trayectoria llevada a cabo.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #880088;\">\u00bfC\u00f3mo hemos llegado hasta aqu\u00ed? o \u00bfQu\u00e9 he hecho yo para merecer esto?<br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Hasta la entrada de la animaci\u00f3n sociocultural en el \u00e1mbito de la formaci\u00f3n reglada, con la implantaci\u00f3n del Ciclo Formativo de Grado Superior de Animaci\u00f3n Sociocultural y la Diplomatura de Educaci\u00f3n Social, la formaci\u00f3n de los animadores socioculturales fue una responsabilidad asumida desde las instituciones que &#8220;practicaban&#8221; la animaci\u00f3n. Esto quiere decir:<\/p>\n<ul>\n<li>desde el sector asociativo, con un protagonismo muy especial de las entidades de tiempo libre infantil y juvenil que hab\u00edan proliferado durante los a\u00f1os setenta, y\u00a0<\/li>\n<li>desde la administraci\u00f3n municipal que, con la constituci\u00f3n de los primeros ayuntamientos democr\u00e1ticos, se encontr\u00f3 en una situaci\u00f3n parad\u00f3jica: los nuevos gobiernos locales requer\u00edan interlocutores con la sociedad civil, pero, al mismo tiempo, las entidades ciudadanas estaban entrando en un proceso de crisis y atomizaci\u00f3n y sufriendo una p\u00e9rdida de capacidad de movilizaci\u00f3n y de representatividad social. Ante esta realidad, la administraci\u00f3n local comenz\u00f3 a impulsar proyectos de animaci\u00f3n sociocultural con el objetivo de potenciar la participaci\u00f3n ciudadana y el asociacionismo de todo tipo. Empezaron a aparecer equipamientos culturales polivalentes de base (centros c\u00edvicos, casas de cultura, centros recreativos infantiles, de j\u00f3venes, de personas mayores&#8230;) gestionados por unos &#8220;nuevos profesionales&#8221; procedentes, pr\u00e1cticamente en su totalidad, del \u00e1mbito asociativo, que sustitu\u00edan sus carencias formativas con grandes dosis de militancia y de voluntariedad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por tanto, la formaci\u00f3n de estos primeros animadores y animadoras fue asumida por las mismas organizaciones que promov\u00edan los proyectos de animaci\u00f3n sociocultural. Formaci\u00f3n y pr\u00e1ctica fueron dos caras de una misma moneda durante todo el proceso de &#8220;constituci\u00f3n&#8221; de la profesi\u00f3n. La animaci\u00f3n sociocultural, como realidad profesional, se ha construido a partir de la pr\u00e1ctica, y parte de esta pr\u00e1ctica ha sido la experimentaci\u00f3n, la informaci\u00f3n directa y el intercambio de experiencias, que han sido las principales fuentes de formaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre formaci\u00f3n inicial y formaci\u00f3n continuada que ha comportado la entrada en el sistema educativo reglado de la formaci\u00f3n de los animadores socioculturales es un fen\u00f3meno propio de este modelo formativo que no se daba anteriormente.<\/p>\n<p>Los programas de formaci\u00f3n no reglados permitieron, por su flexibilidad, que los debates, las inquietudes, las ilusiones, las pr\u00e1cticas, las t\u00e9cnicas, los experimentos&#8230; de los profesionales encontrasen espacios de expresi\u00f3n y reflexi\u00f3n. Fueron los cimientos que permitieron empezar a construir el discurso de la profesi\u00f3n aqu\u00ed y jugaron un papel importante en la difusi\u00f3n de la animaci\u00f3n sociocultural como pr\u00e1ctica profesional. Se ha de reconocer la contribuci\u00f3n que hicieron estos centros de formaci\u00f3n, de forma muy significativa, a la construcci\u00f3n de una identidad profesional y a poner un poco de orden conceptual en una serie de pr\u00e1cticas diversas y heterog\u00e9neas por definici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, realidades diversas, instituciones diversas, pr\u00e1cticas diversas&#8230; formaciones diversas. En 1986, en el primer estudio<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2136.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"L\u00d3PEZ DE CEBALLOS, P. Formaci\u00f3n de animadores y din\u00e1micas de la animaci\u00f3n. Madrid: Editorial Popular, 1987.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/>\u00a0que se hizo sobre la formaci\u00f3n de los animadores en Espa\u00f1a, se detectaron unos 51 centros de formaci\u00f3n. Todos ellos con programas, contenidos y duraci\u00f3n diferentes. Si bien es cierto que estos espacios de formaci\u00f3n contribuyeron de forma clara a la construcci\u00f3n de la profesi\u00f3n, tambi\u00e9n lo es que el paso de la profesionalizaci\u00f3n definitiva ten\u00eda que venir de la mano de la creaci\u00f3n de una formaci\u00f3n reglada.<\/p>\n<p>Paralelamente a este proceso de profesionalizaci\u00f3n se han producido de forma simult\u00e1nea toda una serie de cambios conceptuales en el n\u00facleo central de la animaci\u00f3n sociocultural, que es la participaci\u00f3n social en el desarrollo cultural. La concepci\u00f3n que unos y otros tenemos sobre la participaci\u00f3n y sobre la cultura ha cambiado substancialmente a lo largo de estos treinta a\u00f1os. Me atrever\u00eda a decir que del entusiasmo y el optimismo que sentimos con la llegada de la democracia, hemos pasado a un cierto desencanto donde es f\u00e1cil escuchar los lamentos de los profesionales de la animaci\u00f3n. Ya hace tiempo que se habla de los animadores desanimados. La movilizaci\u00f3n y la participaci\u00f3n social son objetivos cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir.<\/p>\n<p>Por un lado, si repasamos las hemerotecas y los esl\u00f3ganes de las campa\u00f1as institucionales, comprobaremos que el discurso pol\u00edtico sobre la participaci\u00f3n social ha evolucionado y ha pasado por diferentes momentos que podemos identificar con t\u00e9rminos concretos, desde la <span style=\"color: #880088;\">resistencia<\/span> de los sesenta y buena parte de los setenta, pasando por el <span style=\"color: #880088;\">asociacionismo<\/span> del los ochenta y el <span style=\"color: #880088;\">voluntariado<\/span> de los noventa, hasta el <span style=\"color: #880088;\">civismo<\/span> de hoy mismo.<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2137.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important\" alt=\"Es curioso observar c\u00f3mo al final de esta progresi\u00f3n en la concepci\u00f3n &quot;oficial&quot; de la participaci\u00f3n social aparecen grupos que vuelven a hablar de &quot;Resistencia&quot;.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/><\/p>\n<p>Estos cambios en el discurso pol\u00edtico, motivados por unos cambios sociales mucho m\u00e1s profundos, han afectado y mucho al encargo que los profesionales de la animaci\u00f3n hemos recibido en cada momento y han puesto de manifiesto que la animaci\u00f3n sociocultural puede ser entendida como motor de transformaci\u00f3n social o como mecanismo de control e instrumento de adaptaci\u00f3n para garantizar una cierta estabilidad social.<\/p>\n<p>Por otro lado, con la crisis del modelo de desarrollo industrial, la cultura ha adquirido un papel principal como motor de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica de los territorios.<\/p>\n<p>Este hecho ha provocado que, durante un tiempo, los argumentos centrados en el desarrollo econ\u00f3mico -que tambi\u00e9n podr\u00edamos llamar comercial- han pesado m\u00e1s que los de la educaci\u00f3n social en el marco de las pol\u00edticas culturales. En realidad, cuando se ha hablado de &#8220;desarrollo local&#8221;, en la mayor\u00eda de ocasiones, se est\u00e1 hablando de &#8220;desarrollo econ\u00f3mico local&#8221; y no de un desarrollo educativo, social y cultural, en sentido amplio. Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n resumi\u00f3 perfectamente esta situaci\u00f3n afirmando que las pol\u00edticas culturales se planifican en los ministerios de econom\u00eda.<\/p>\n<p>De rebote, una secuela de esta visi\u00f3n ha sido el divorcio, con perspectivas de reconciliaci\u00f3n, entre los profesionales de la gesti\u00f3n y los de la animaci\u00f3n cultural, producido por la elaboraci\u00f3n de dos l\u00edneas discursivas centradas en perspectivas y t\u00e9cnicas de trabajo diferentes que han generado lenguajes paralelos.<\/p>\n<p>Mientras que la l\u00ednea discursiva de la gesti\u00f3n cultural ha puesto el acento en el an\u00e1lisis de los &#8220;p\u00fablicos&#8221; para el dise\u00f1o de &#8220;productos culturales&#8221; con herramientas propias del marketing y una orientaci\u00f3n clara a los resultados en t\u00e9rminos de eficacia y eficiencia, la otra lo ha hecho en el &#8220;an\u00e1lisis y diagn\u00f3stico de la realidad&#8221; para la definici\u00f3n de &#8220;proyectos de intervenci\u00f3n&#8221; con herramientas propias de la programaci\u00f3n did\u00e1ctica y prestando especial atenci\u00f3n a los procesos y a las experiencias vivenciales de los grupos y las personas. Las divergencias y la diferenciaci\u00f3n entre estas dos visiones han marcado un cierto distanciamiento y han centrado buena parte del debate sobre las competencias, las funciones y el perfil de los profesionales de una y otra.<\/p>\n<p>Estos cambios en el n\u00facleo conceptual de la animaci\u00f3n sociocultural (participaci\u00f3n y cultura) han afectado profundamente la forma de entender y, sobre todo, de practicar la animaci\u00f3n. Asistimos a una p\u00e9rdida de sustantividad de la animaci\u00f3n sociocultural en el marco global de las intervenciones educativas. Este hecho se hace visible en la multiplicidad de denominaciones que se utilizan para referirse a los profesionales de la animaci\u00f3n sociocultural: dinamizadores, t\u00e9cnicos de participaci\u00f3n, monitores, t\u00e9cnicos de juventud o de personas mayores&#8230; cada vez es menos frecuente encontrar la denominaci\u00f3n &#8220;animador sociocultural&#8221;, probablemente porque cada vez son menos los proyectos que tienen por objetivo central la transformaci\u00f3n social y el desarrollo cultural promovidos desde la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En medio de esta situaci\u00f3n lleg\u00f3 la implantaci\u00f3n de la formaci\u00f3n reglada en el \u00e1mbito de la animaci\u00f3n sociocultural. En un momento en el que, probablemente, ten\u00edamos &#8211; o tenemos- m\u00e1s preguntas que respuestas.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #880088;\">Pues&#8230; \u00a1aqu\u00ed estamos!<br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>La entrada de la animaci\u00f3n sociocultural en la esfera institucional de la formaci\u00f3n reglada, del sistema educativo formal, vino de la mano de la creaci\u00f3n de dos titulaciones en un contexto de reforma general del sistema educativo, a finales de los ochenta y durante la primera mitad de los noventa. Estas dos titulaciones son el Ciclo Formativo de Grado Superior de Animaci\u00f3n Sociocultural y la Diplomatura de Educaci\u00f3n Social.<\/p>\n<p>El dise\u00f1o de las dos titulaciones se hizo en paralelo. Por un lado, desde el \u00e1mbito universitario\u00a0se trabaj\u00f3 por la creaci\u00f3n de la Diplomatura de Educaci\u00f3n Social,<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/img_res_1al18\/2138.jpg\" style=\"margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0px !important\"alt=\"A partir de 1985 se comienza a hablar de la necesidad de una formaci\u00f3n universitaria en los departamentos de ciencias de la educaci\u00f3n de las universidades catalanas y en algunos \u00e1mbitos de la pr\u00e1ctica profesional. Paralelamente, en el marco del proceso de reforma universitaria abierto en aquel momento, se inician los debates sobre las nuevas titulaciones universitarias y el Consejo de universidades del estado constituye &quot;la comisi\u00f3n XV&quot; como grupo de expertos para la propuesta de titulaciones no docentes en Ciencias de la Educaci\u00f3n.\" align=\"baseline\" border=\"0\" hspace=\"0\" \/> mientras que el Ministerio de Educaci\u00f3n puso en marcha una serie de equipos de trabajo para el dise\u00f1o de las nuevas titulaciones de formaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p>Estos procesos generaron dos titulaciones oficiales, con muchos puntos de contacto y con algunos solapamientos. Se pas\u00f3 de no disponer de ninguna titulaci\u00f3n oficial a disponer de dos.<\/p>\n<p>Es muy ilustrativa la cita que abre el documento final de las Jornadas sobre la formaci\u00f3n de los educadores y agentes socioculturales que se celebr\u00f3 en Barcelona en abril de 1988 y en las que se pusieron las bases para la definici\u00f3n de la Diplomatura de Educaci\u00f3n Social:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\">\n<p><span style=\"font-family: Arial;\">&#8220;En momentos como el presente en que se habla&#8230; de un mont\u00f3n de educaciones que cuesta recordar, es importante plantearse si de educaciones hay muchas o s\u00f3lo hay una que requiere una diversidad de procedimientos y una matizaci\u00f3n de las finalidades propias de cada momento seg\u00fan el sector de la vida del educando en que incide. <br \/>\nSi partimos de muchas educaciones es que tenemos m\u00e1s presente aquello especial que hace el supuesto educador que lo que hace el educando. Si, por el contrario, ponemos al educando en el centro de la consideraci\u00f3n del problema, se plantea necesariamente la unicidad del proceso educativo y la exigencia de la globalidad del conjunto de la experiencia que vive en \u00e1mbitos diversos.&#8221; <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial;\">Joaquim FRANCH. <em>El tiempo libre como proyecto<\/em>. Barcelona: Generalitat de Catalunya, 1985.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Este argumento, perfectamente expresado por Joaquim Franch, plante\u00f3 la oportunidad de la unificaci\u00f3n de trayectorias profesionales hasta el momento cercanas pero diferenciadas: la educaci\u00f3n especializada, la formaci\u00f3n de adultos y la animaci\u00f3n sociocultural. Este dise\u00f1o unificado, con un conjunto de contenidos comunes y una serie de contenidos espec\u00edficos para cada \u00e1mbito profesional, ha supuesto el nacimiento de una nueva identidad profesional y la superaci\u00f3n de las anteriores.<\/p>\n<p>La implantaci\u00f3n de la titulaci\u00f3n y la g\u00e9nesis de esta nueva identidad profesional no ha estado exenta de tensiones entre los profesionales. Por un lado, se han tenido que superar los sentimientos de identificaci\u00f3n personal con la profesi\u00f3n, y eso de formar y transformar identidades sabemos que es un proceso laborioso. Por otro lado, se han tenido que establecer mecanismos de habilitaci\u00f3n y homologaci\u00f3n para que profesionales que protagonizaron el nacimiento y la evoluci\u00f3n de la profesi\u00f3n, hasta el reconocimiento de su mayor\u00eda de edad con la entrada en el \u00e1mbito universitario, no fueran excluidos de su futuro.<\/p>\n<p>Hoy, creo que podemos felicitarnos unos y otros porque estas cuestiones est\u00e1n pr\u00e1cticamente cerradas. La creaci\u00f3n de la carrera, primero, la formaci\u00f3n del colegio profesional, despu\u00e9s, y el proceso de homologaci\u00f3n y reconocimiento de titulaciones anteriores a la entrada en vigor de la diplomatura que se ha resuelto con el curso de nivelaci\u00f3n, finalmente, han supuesto los tres momentos clave en el proceso de implantaci\u00f3n completa de la titulaci\u00f3n, porque una formaci\u00f3n no est\u00e1 plenamente implantada hasta que no tiene el reconocimiento de los profesionales, en particular, y de la sociedad, en general.<\/p>\n<p>El proceso de implantaci\u00f3n del Ciclo de Grado Superior de animaci\u00f3n sociocultural tiene algunas diferencias respecto al de la Diplomatura. En primer lugar, porque en Catalunya el proceso se ha hecho, pr\u00e1cticamente, sin la participaci\u00f3n de los profesionales y, en segundo lugar, porque los profesionales en activo hemos estado mucho m\u00e1s atentos al proceso que ha significado la implantaci\u00f3n de la Diplomatura que no al que ha seguido el ciclo formativo.<\/p>\n<p>Aunque algunos contenidos entre las dos titulaciones son compartidos y que, en la pr\u00e1ctica, los contratantes no diferencian especialmente entre una u otra para algunos lugares de trabajo, el ciclo formativo ha acabado siendo un hermano peque\u00f1o de la Diplomatura, desde el punto de vista del ejercicio profesional, y un mecanismo de acceso a \u00e9sta, en muchos casos, desde el punto de vista acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>En este sentido, la reciente introducci\u00f3n de medidas para permitir que algunas materias de la Diplomatura puedan ser convalidadas a los titulados en el ciclo formativo, ampl\u00eda la posibilidad de concebir la formaci\u00f3n de los educadores sociales de una forma m\u00e1s amplia e integrada en la pr\u00e1ctica profesional.<\/p>\n<h2><strong><span style=\"color: #880088;\">\u00bfY ahora&#8230;qu\u00e9?<br \/>\n<\/span><\/strong><\/h2>\n<p>Pues bien, la formaci\u00f3n inicial de los animadores socioculturales se ha consolidado en el marco de la Diplomatura de Educaci\u00f3n Social y del ciclo formativo de grado superior. <br \/>\nY hemos pagado el precio: la segregaci\u00f3n de la formaci\u00f3n inicial de la pr\u00e1ctica profesional directa y que \u00e9sta sea considerada en mayor grado una acreditaci\u00f3n oficial para el acceso a la profesi\u00f3n y no un espacio y un tiempo para el debate profesional.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la realidad actual de la pr\u00e1ctica profesional en el \u00e1mbito de la animaci\u00f3n sociocultural se caracteriza por el predominio de proyectos centrados en la difusi\u00f3n cultural y en la educaci\u00f3n en el tiempo libre, y por una disminuci\u00f3n, cuantitativamente hablando, y con muchas honrosas excepciones, de proyectos orientados a la participaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n social. La mayor\u00eda de los encargos que recibimos ponen m\u00e1s acento en la prevenci\u00f3n de los conflictos, que no en la toma de consciencia colectiva de la existencia de estos como primer paso para hacerles frente.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 papel juegan los centros de formaci\u00f3n ante esta realidad profesional? El discurso que los formadores transmiten a los profesionales, \u00bfpuede continuar siendo el mimo? \u00bfC\u00f3mo hacemos vigentes las palabras le\u00eddas y rele\u00eddas de Freire y Ander-Egg?<\/p>\n<p>En este sentido, formaci\u00f3n y pr\u00e1ctica profesional son dos elementos interdependientes que se alimentan m\u00fatuamente. Limitar el papel de los tiempos y los espacios de formaci\u00f3n al proceso de ense\u00f1anza para el desarrollo de las competencias para el ejercicio profesional, me parece, como m\u00ednimo, poco ambicioso. El papel de los centros de formaci\u00f3n y de los formadores de animadores socioculturales tambi\u00e9n es el de contribuir, facilitando el an\u00e1lisis y la reflexi\u00f3n sobre las pr\u00e1cticas concretas, al desarrollo de la propia profesi\u00f3n, superando la informaci\u00f3n para el ejercicio profesional por una verdadera y plena formaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n: la metodolog\u00eda. El paso al sistema educativo reglado ha supuesto un encorsamiento metodol\u00f3gico de los dise\u00f1os formativos. En la era previa a la regulaci\u00f3n de la formaci\u00f3n de los animadores, el componente experiencial form\u00f3 parte indisociable de los procesos de formaci\u00f3n profesional. Es importante y urgente que la formaci\u00f3n reglada encuentre la manera de incorporar la pr\u00e1ctica profesional directa a los dise\u00f1os formativos ya que, de otra manera, corremos el riesgo de que el distanciamiento entre los programas de formaci\u00f3n inicial y las pr\u00e1cticas cotidianas de los profesionales aumente hasta que no se reconozcan m\u00fatuamente.<\/p>\n<p>En este sentido, los nuevos retos que se plantean para la ense\u00f1anza universitaria, en el marco del cumplimiento de los compromisos adquiridos en la declaraci\u00f3n de Bolonia, y las innovaciones que se est\u00e1n introduciendo en el \u00e1mbito de la formaci\u00f3n profesional o la matriculaci\u00f3n modular, representan una oportunidad para hacer un nuevo dise\u00f1o formativo que d\u00e9 respuesta a las siguientes cuestiones:<\/p>\n<ul>\n<li>Crear mecanismos de adaptaci\u00f3n de los centros de formaci\u00f3n a los cambios en la pr\u00e1ctica profesional, mejorando el di\u00e1logo entre la universidad y las instituciones que generan puestos de trabajo o que representan a los profesionales. Haciendo de las empresas y las organizaciones verdaderos centros de formaci\u00f3n y reconociendo su capacidad formadora.<\/li>\n<li>Establecer un v\u00ednculo m\u00e1s estrecho entre la formaci\u00f3n profesional (ciclos formativos de animaci\u00f3n sociocultural y de integraci\u00f3n social) y el estudio de grado que vendr\u00e1 a ocupar el lugar de la actual diplomatura. Esta vinculaci\u00f3n se ha abierto con el reconocimiento y la convalidaci\u00f3n de materias de la diplomatura. Esta vinculaci\u00f3n se ha abierto con el reconocimiento y la convalidaci\u00f3n de materias de la diplomatura para los titulados en los ciclos formativos.<\/li>\n<li>Mejorar la flexibilidad normativa de la universidad para que la formaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica profesional sean compatibles de forma real. La pr\u00e1ctica profesional forma parte del proceso formativo y, por tanto, las normativas de matriculaci\u00f3n y permanencia de los centros universitarios no han de limitar la posibilidad de ejercerla.<\/li>\n<li>Iniciar y avanzar en el proceso de reconocimiento de competencias adquiridas en la pr\u00e1ctica profesional en el marco del sistema educativo reglado. Tanto en la formaci\u00f3n profesional como en los estudios universitarios de grado y de posgrado.<\/li>\n<li>Incorporar la difusi\u00f3n y el an\u00e1lisis de las pr\u00e1cticas cotidianas, los proyectos, los servicios y las experiencias producidas por los animadores en su ejercicio profesional diario en la formaci\u00f3n inicial.<\/li>\n<li>En definitiva, hace falta dise\u00f1ar un sistema de formaci\u00f3n, inicial y permanente, para los animadores y animadoras socioculturales que integre la formaci\u00f3n profesional, la formaci\u00f3n universitaria y la formaci\u00f3n en las empresas y los centros de trabajo que permita, en todos los casos, la acreditaci\u00f3n y el reconocimiento oficial.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por otro lado, las instituciones profesionales (los colegios profesionales, la administraci\u00f3n, como principal impulsora de proyectos socioculturales, las empresas, las asociaciones y las entidades ciudadanas) tambi\u00e9n tenemos algunas asignaturas pendientes:<\/p>\n<ul>\n<li>Hacer de la formaci\u00f3n permanente que generamos un espacio valorado de debate y de construcci\u00f3n de la profesi\u00f3n.<\/li>\n<li>Impulsar y difundir los procesos de participaci\u00f3n de los profesionales en la elaboraci\u00f3n y seguimiento de la aplicaci\u00f3n de los dise\u00f1os formativos y, en general, en todas aquellas cuestiones que nos afectan como colectvio profesional.<\/li>\n<li>Poner de manifiesto, cada uno desde su posici\u00f3n, las &#8220;rebajas&#8221; que los proyectos socioculturales orientados a la participaci\u00f3n ciudadana est\u00e1n padeciendo y elaborar propuestas metodol\u00f3gicas para hacerle frente.<\/li>\n<li>Establecer espacios de di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n permanentes con los centros de formaci\u00f3n reglada.<\/li>\n<li>Fomentar la difusi\u00f3n de experiencias y de buenas pr\u00e1cticas como mecanismo de formaci\u00f3n a partir de la pr\u00e1ctica profesional.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La asunci\u00f3n de la responsabilidad de la formaci\u00f3n de los profesionales, por parte de las instituciones que impulsaron las primeras pr\u00e1cticas en el \u00e1mbito de la animaci\u00f3n sociocultural en nuestra casa, permiti\u00f3 que esta profesi\u00f3n creciese y que hoy dispongamos de una formaci\u00f3n reglada que nos otorga un reconocimientos social. Hoy, esta responsabilidad es compartida con los centros y las instituciones educativas, pero contin\u00faa siendo nuestra, del colectivo profesional, porque el futuro de la animaci\u00f3n sociocultural nos lo jugamos en la pr\u00e1ctica y la formaci\u00f3n de los profesionales es parte de esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[1119],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/9\/experiencias\/entre-la-coherencia-y-la-ambiguedad-la-informacion\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Entre la coherencia y la ambig\u00fcedad, la (in)formaci\u00f3n - RES. 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