{"id":9324,"date":"2019-10-03T00:00:00","date_gmt":"2019-10-02T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/los-nuevos-servicios-sociales-y-las-profesiones-de-la-intervencion-social\/"},"modified":"2021-03-04T11:06:48","modified_gmt":"2021-03-04T10:06:48","slug":"los-nuevos-servicios-sociales-y-las-profesiones-de-la-intervencion-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/29\/el-tema\/los-nuevos-servicios-sociales-y-las-profesiones-de-la-intervencion-social","title":{"rendered":"Los nuevos servicios sociales y las profesiones de la intervenci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<h2><strong>\u00bfC\u00f3mo se construyen las profesiones?<\/strong><\/h2>\n<p>Las profesiones son construcciones sociales e hist\u00f3ricas, precipitados de conocimientos, pr\u00e1cticas, regulaciones e instrumentos, reconocidas por parte de sus destinatarias, de la sociedad y de las autoridades pol\u00edticas (Urteaga, 2008: 175-176). Cabe entender las profesiones como instituciones que emergen en un campo de fuerzas en el que se relacionan entre s\u00ed diversos agentes y, al menos: las personas que se reclaman, en cada caso, como profesionales; las organizaciones capacitadas para formarlas y para acreditar su capacitaci\u00f3n; y las organizaciones que encuadran o, en su caso, emplean a las profesionales.<\/p>\n<p>Se dir\u00eda que una actividad u ocupaci\u00f3n humana es considerada como <em>oficio<\/em> cuando se incorpora al tr\u00e1fico de las transacciones econ\u00f3micas y va siendo afectada por regulaciones p\u00fablicas espec\u00edficas; procesos mediante los cuales se van configurando los que cabe denominar <em>\u00e1mbitos de actividad<\/em> (o ramas sectoriales o sectores econ\u00f3micos), en los que determinadas profesiones pueden ser predominantes y que tienen sus correspondientes ramas o pilares (y \u00f3rganos o departamentos) de pol\u00edtica p\u00fablica responsables. Parecer\u00eda que, para que a un determinado oficio lo llamemos <em>profesi\u00f3n<\/em>, le pedimos un plus de conocimiento disciplinar y compromiso \u00e9tico. Se dir\u00eda que, idealmente, es profesional aquella persona que <em>profesa<\/em>, que (simb\u00f3licamente) hace unos votos, que adquiere un compromiso moral individual e intransferible, m\u00e1s all\u00e1, incluso de lo que le ordene su empleadora o las autoridades pol\u00edticas (Bunge, 1999: 394).<\/p>\n<p>Las profesiones y sus m\u00e1s o menos correspondientes disciplinas (entendidas como \u00e1reas de conocimiento cient\u00edfico o como \u00e1reas de conocimiento basadas en otras reconocidas como cient\u00edficas) se construyen, en todo caso, en din\u00e1micas de redes en las que pueden coexistir y dialogar diversos tipos de conocimiento (como: \u00e9tico, cient\u00edfico, tecnol\u00f3gico y pr\u00e1ctico) y en las que podr\u00edan ejercer colaboraci\u00f3n y tracci\u00f3n entre s\u00ed, por ejemplo: las universidades, otros centros formativos, centros de investigaci\u00f3n, instituciones reguladoras, prestadoras de servicio, institutos de evaluaci\u00f3n, entidades acreditadoras o certificadoras, organizaciones profesionales y cient\u00edficas, defensor\u00edas de derechos, agencias de difusi\u00f3n, consultoras, entidades asociativas ciudadanas, industrias auxiliares u otros agentes, en el marco, idealmente, de estrategias p\u00fablicas, sectoriales e intersectoriales, de investigaci\u00f3n, tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n. La legitimidad de los diferentes tipos de conocimiento y agentes es subrayada cuando se se\u00f1ala que,<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cel dilema del rigor o la relevancia puede ser resuelto si podemos desarrollar una epistemolog\u00eda de la pr\u00e1ctica que sit\u00fae la resoluci\u00f3n t\u00e9cnica del problema dentro del contexto m\u00e1s amplio de una indagaci\u00f3n reflexiva, muestre c\u00f3mo la reflexi\u00f3n desde la acci\u00f3n puede ser rigurosa por propio derecho y vincule el arte de la pr\u00e1ctica, en la incertidumbre y el car\u00e1cter \u00fanico, con el arte de la investigaci\u00f3n del cient\u00edfico\u201d (Sch\u00f6n, 1988: 73).<\/p><\/blockquote>\n<p>Se ha puesto el ejemplo de la medicina o la ingenier\u00eda como \u201csociotecnolog\u00edas\u201d altamente cient\u00edficas, es decir, disciplinas orientadas a la acci\u00f3n (a la transformaci\u00f3n de la realidad m\u00e1s que a su explicaci\u00f3n) muy basadas en conocimiento cient\u00edfico (Bunge, 1999: 417).<\/p>\n<p>Si se est\u00e1 diciendo que los \u00e1mbitos de actividad y las profesiones y disciplinas que act\u00faan en su seno son instituciones hist\u00f3ricas y contingentes, cabe decir que especialmente hist\u00f3ricas y contingentes, as\u00ed como discutidas y conflictivas, son las fronteras entre unas y otras actividades, sectores, profesiones y disciplinas. Por ello se ha dicho, por ejemplo, que \u201ctoda disciplina cient\u00edfica inventada para llenar un hueco interdisciplinario agrava el problema de la interdisciplinariedad en justo una disciplina m\u00e1s\u201d (Wagensberg, 2002: 74). Seguramente, si comparamos los procesos actuales de emergencia de actividades, sectores, profesiones y disciplinas con los acontecidos en otros momentos de la historia, cabe decir que se trata de procesos m\u00e1s din\u00e1micos, m\u00e1s r\u00e1pidos y m\u00e1s interactivos, porque, \u201caunque hay razones para mostrarse esc\u00e9pticos frente a los anuncios de cambios de \u00e9poca, al menos nadie discutir\u00e1 que se observan cambios graduales en direcci\u00f3n a una centralidad del conocimiento en nuestras sociedades\u201d (Innerarity, 2011: 56).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Profesiones.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6><small><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/users\/geralt-9301\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=203762\">Gerd Altmann<\/a> en <a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=203762\">Pixabay<\/a><\/small><\/h6>\n<p>Si nos centramos en el \u00e1mbito de los servicios a las personas, a la hora de delimitar las fronteras entre las actividades profesionales, podr\u00edamos tomar como referencia las necesidades y capacidades individuales, entendidas como aquellas diferentes parcelas en las que cabe clasificar las relaciones que los seres humanos han de mantener con su entorno para vivir. Necesidades y capacidades y los correspondientes bienes (Donati, 2017: 8-9) que van desde la respiraci\u00f3n a la movilizaci\u00f3n, desde la alimentaci\u00f3n hasta la seguridad frente al da\u00f1o f\u00edsico, desde la conservaci\u00f3n o recuperaci\u00f3n de la salud hasta la incorporaci\u00f3n de conocimientos o valores compartidos. El desarrollo social parece ir de la mano del surgimiento de servicios profesionales que contribuyen de diferentes maneras a que las personas podamos ejercer la capacidad de dar respuesta a dichas necesidades y la especializaci\u00f3n ser\u00eda el proceso social y cognoscitivo mediante el cual identificamos profesiones y profesionales adecuadas para cada una de las necesidades y capacidades que sentimos o tenemos.<\/p>\n<p>La otra cara de la moneda del proceso de especializaci\u00f3n es el de integraci\u00f3n, pues tan necesario es que las personas que nos atiendan sepan cada vez m\u00e1s sobre aspectos parciales de nuestras necesidades y capacidades y de c\u00f3mo abordarlas como que los servicios profesionales se organicen teniendo en cuenta que la persona portadora de las necesidades y capacidades es una, que las diferentes necesidades y capacidades est\u00e1n integradas en ese ser humano \u00fanico. Ciertamente,<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201ctoda actividad humana organizada (desde la formaci\u00f3n de piezas de barro hasta el env\u00edo del hombre a la luna) plantea dos requisitos, a la vez fundamentales y opuestos: la divisi\u00f3n del trabajo en distintas tareas que deben desempe\u00f1arse y la coordinaci\u00f3n de las mismas. La estructura de la organizaci\u00f3n puede definirse simplemente como el conjunto de todas las formas en que se divide el trabajo en tareas distintas, consiguiendo luego la coordinaci\u00f3n de las mismas\u201d (Mintzberg, 1991: 269).<\/p><\/blockquote>\n<p>Es esta necesidad de integraci\u00f3n la que, a partir de los procesos operativos de servicio para dar satisfacci\u00f3n a necesidades individuales, va generando, por ejemplo, procesos de gesti\u00f3n y de gobierno y las correspondientes actividades administrativas o directivas, tambi\u00e9n de car\u00e1cter profesional.<\/p>\n<p>Como todo sistema social, esas instituciones que llamamos profesiones tienen y construyen autonom\u00eda, es decir, capacidad de darse normas y sostenerse en el tiempo. Sin embargo, l\u00f3gicamente, se ven afectadas por cambios de todo tipo, pues \u201cel cambio inherente a la vida profesional es multidireccional, discontinuo, end\u00f3geno, m\u00faltiple y dif\u00edcilmente previsible\u201d (Urteaga, 2008: 171). La ocupaci\u00f3n de aguador fue perdiendo fuerza a medida que se extendieron los sistemas de abastecimiento de agua a las casas a trav\u00e9s de tuber\u00edas. El oficio de linotipista va desapareciendo cuando, en las imprentas o los peri\u00f3dicos, lo hacen las m\u00e1quinas que le dan nombre. Limitada pervivencia cabe prever, por ejemplo, para las profesiones que se basan en la traducci\u00f3n de un idioma a otro. Y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<h2><strong>La intervenci\u00f3n social y sus profesiones<\/strong><\/h2>\n<p>Cabe remitir a un art\u00edculo reciente (Fantova, 2018) para justificar la elecci\u00f3n de denominar <em>intervenci\u00f3n social<\/em> a la actividad definitoria que tiene lugar en el \u00e1mbito de actividad de los servicios sociales (aunque tenga lugar, como actividad auxiliar, en otros sectores econ\u00f3micos) y la identificaci\u00f3n del trabajo social, la educaci\u00f3n (y pedagog\u00eda) social y la psicolog\u00eda de la intervenci\u00f3n social como las tres grandes disciplinas y profesiones de rango universitario que configuran y nutren hoy en Espa\u00f1a la realizaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n social y la prestaci\u00f3n de servicios sociales.<\/p>\n<p>Tampoco cabe extenderse aqu\u00ed en la explicaci\u00f3n de la manera en la que se llega a la comprensi\u00f3n propositiva de la intervenci\u00f3n social como actividad (y los servicios sociales como \u00e1mbito de actividad) cuyo objeto es la protecci\u00f3n y promoci\u00f3n de la interacci\u00f3n, entendida como el ajuste din\u00e1mico entre la autonom\u00eda funcional para las decisiones y actividades de la vida diaria y la integraci\u00f3n relacional primaria de car\u00e1cter familiar y comunitario. Seg\u00fan esta visi\u00f3n, la intervenci\u00f3n social y los servicios sociales estar\u00edan llamados, necesariamente, a abandonar su posicionamiento residual seg\u00fan el cual pod\u00edan hacerse cargo de muy diferentes necesidades individuales (desde alojamiento a alimentaci\u00f3n, desde educaci\u00f3n hasta salud) de personas excluidas por los sectores convencionales de abordaje de tales necesidades y orientarse, como intervenciones y servicios potencial o realmente universales, a esa parcela que se acaba de identificar, para todas las personas.<\/p>\n<p>Ciertamente, <em>interacci\u00f3n<\/em> es un t\u00e9rmino central en el mundo del trabajo social, cuando se afirma, por ejemplo, que \u201cel objeto de intervenci\u00f3n del trabajo social es la interacci\u00f3n entre el sujeto en situaci\u00f3n de necesidad y\/o en situaci\u00f3n-problema y su entorno social\u201d (Aguilar, Mar\u00eda Jos\u00e9, 2013: 53). Mary Richmond, pionera del trabajo social, dec\u00eda que<\/p>\n<p>\u201cel diagn\u00f3stico social, entonces, puede ser descrito como el intento de hacer una definici\u00f3n, lo m\u00e1s exacta posible, de la situaci\u00f3n y personalidad de un ser humano con alguna necesidad social; de su situaci\u00f3n y personalidad, esto es, en relaci\u00f3n con otros seres humanos de los que de alguna manera depende, o los que de alguna manera dependen de \u00e9l, y en relaci\u00f3n tambi\u00e9n con las instituciones sociales de su comunidad\u201d (Richmond, 1917: 357-358).<\/p>\n<p>Se ha dicho, por otro lado, que<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cla Psicolog\u00eda de la Intervenci\u00f3n Social es un conjunto de saberes y pr\u00e1cticas fundamentadas en la ciencia del comportamiento humano que se aplican a las interacciones entre personas, grupos, organizaciones, comunidades, poblaciones espec\u00edficas o la sociedad en general, con la finalidad de conseguir su empoderamiento, la mejora de su calidad de vida, una sociedad inclusiva, la reducci\u00f3n de las desigualdades y el cambio social. Todo esto mediante estrategias proactivas y preventivas que dinamizan y favorecen la participaci\u00f3n de personas y comunidades y tienen en cuenta la diversidad humana\u201d (L\u00f3pez-Cabanas y otras, 2017: 10).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por \u00faltimo, cabe recordar que, en la bibliograf\u00eda sobre pedagog\u00eda y educaci\u00f3n social se hace referencia a la dimensi\u00f3n \u201crelacional, convivencial, comunitaria\u201d de la \u201cvida cotidiana\u201d como \u201cescenario\u201d de la intervenci\u00f3n (Caride, 2016: 101) y a la \u201cacci\u00f3n sistem\u00e1tica que moviliza los recursos del entorno para favorecer el desarrollo de la sociabilidad del sujeto, promoviendo su autonom\u00eda y participaci\u00f3n cr\u00edtica en la sociedad\u201d (Melendro, 2011, 198), recordando que las personas son \u201cseres de necesidades, que deben satisfacerse en la interacci\u00f3n con otros\u201d (Caride, 2016: 98) en un \u201cmarco sociocultural determinado\u201d (Melendro, 2011: 199). Ciertamente, las tres disciplinas evocadas y sus profesionales constituyen y deben constituir comunidades de conocimiento y de pr\u00e1ctica de la intervenci\u00f3n social con otras \u00e1reas de conocimiento y profesiones, incluidas muchas de car\u00e1cter t\u00e9cnico y auxiliar, necesarias todas ellas en los procesos de intervenci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Colaboraci\u00f3n.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6><small><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/users\/rawpixel-4283981\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=3421076\">rawpixel<\/a> en <a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=3421076\">Pixabay<\/a><\/small><\/h6>\n<p>Se plantea, por tanto, una visi\u00f3n sectorial de los servicios sociales como aquellos que se especializan en unas determinadas necesidades y capacidades individuales universales, las que tienen que ver con los cuidados, apoyos y, en general, las intervenciones precisas para mejorar o complementar el ajuste entre nuestra capacidad para tomar decisiones y realizar actividades de la vida diaria y los soportes que en dicha convivencia cotidiana recibimos a trav\u00e9s de nuestras relaciones primarias de car\u00e1cter familiar y comunitario. La rama de los servicios sociales forma parte (junto con otros, como el sanitario o educativo) del conjunto de \u00e1mbitos de actividad que, convencionalmente, se consideran prioritarios para el bienestar de las personas, regulados por las pol\u00edticas denominadas <em>sociales<\/em>. S\u00f3lo que ya no ser\u00eda visto como un cami\u00f3n escoba residual subsidiario del resto de ramas (como las citadas u otras, dedicadas al empleo, al alojamiento o a la subsistencia material), sino un \u00e1mbito (o pilar) sectorial m\u00e1s, con su propia necesidad y capacidad espec\u00edfica de referencia.<\/p>\n<p>Esta propuesta de objeto para los servicios sociales (que va siendo adoptada en algunos lugares) hunde sus ra\u00edces en una parte de la realidad actual de los servicios sociales y pretende ser una gu\u00eda para su reconversi\u00f3n en el marco de un redise\u00f1o transformador del sistema de bienestar dentro de una din\u00e1mica exploratoria de construcci\u00f3n de renovados contratos sociales (en un contexto de crisis sist\u00e9mica del contrato sociolaboral extractivo y patriarcal y su correspondiente Estado de bienestar). No es, desde luego, una apuesta segura, pero puede ser vista como una opci\u00f3n razonable. Fen\u00f3menos emergentes o resistentes como la crisis de los cuidados (especialmente de los prolongados y complejos), la soledad no deseada, la violencia de g\u00e9nero, el maltrato intrafamiliar, la convivencia comunitaria conflictiva o la fecundidad inferior a la deseada invitan a valorar esta opci\u00f3n o apuesta como una de las posibles.<\/p>\n<p>Parece claro que este giro percibido y planteado en los servicios sociales y la intervenci\u00f3n social necesita y, a la vez, potencia, la profesionalizaci\u00f3n de las actividades y la construcci\u00f3n de conocimiento disciplinar. Porque el saber que no se produzca o valide en la din\u00e1mica de las comunidades y redes de conocimiento no puede, por definici\u00f3n, ser aportado o consensuado en procesos de asociacionismo profesional, gesti\u00f3n administrativa, gobernanza pol\u00edtica o regulaci\u00f3n jur\u00eddica. No cabe confundir procesos como la elaboraci\u00f3n de un decreto, un manifiesto profesional, un programa pol\u00edtico o un pliego de condiciones para un contrato (que se apoyan en el conocimiento, pero no se rigen por las reglas de la comunidad de conocimiento) con procesos de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pilotaje de tecnolog\u00edas, elaboraci\u00f3n de gu\u00edas de pr\u00e1ctica cl\u00ednica, sistematizaci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas, evaluaci\u00f3n de programas, dise\u00f1o de protocolos, transferencia de conocimiento o construcci\u00f3n de instrumentos de diagn\u00f3stico (propios de las redes de conocimiento).<\/p>\n<p>Por otra parte, se ha de reconocer que el cuerpo de conocimiento y tecnolog\u00eda de las disciplinas y profesiones realmente operantes, hoy y aqu\u00ed, en el \u00e1mbito de los servicios sociales y la intervenci\u00f3n social aparece, como no podr\u00eda ser de otra manera, notablemente fragmentado en funci\u00f3n de los grandes colectivos poblacionales para los cuales se han organizado en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en gran medida, los servicios sociales (como menores en riesgo o situaci\u00f3n de desprotecci\u00f3n, personas con discapacidad, personas mayores u otros). Sin embargo, estos colectivos cl\u00e1sicos, en el mejor de los casos, pod\u00edan constituir una segmentaci\u00f3n coherente con una asistencia social residual orientada al control social institucionalizado en una sociedad tradicional, pero resultan inadecuados y disfuncionales como criterio de segmentaci\u00f3n para unos servicios sociales que pretendan proteger y promover la interacci\u00f3n de todas las personas en la sociedad actual.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de especializaci\u00f3n y de fragmentaci\u00f3n de las cadenas de valor en eslabones (actividades y procesos, visibles o no para las personas destinatarias) es fundamental para la eficacia y eficiencia en cualquier \u00e1mbito sectorial y actividad profesional. L\u00f3gicamente, para que la historia de este renovado \u00e1mbito de actividad de los servicios sociales (y, en su seno, la de la intervenci\u00f3n social) sea una historia de \u00e9xito, ser\u00e1 necesario que se vayan configurando en su interior cadenas de renovados o nuevos apoyos y servicios que posibiliten itinerarios de consecuci\u00f3n de resultados m\u00e1s valiosos para m\u00e1s personas. En esos itinerarios las personas destinatarias se ir\u00e1n encontrando con diferentes especialistas de distintas cualificaciones relacionadas con diversas \u00e1reas de conocimiento, entendiendo la especializaci\u00f3n como la ampliaci\u00f3n o profundizaci\u00f3n del conocimiento acerca de los diversos aspectos, dimensiones, din\u00e1micas, perfiles o instrumentos a considerar en la realizaci\u00f3n de un proceso; en este caso, la intervenci\u00f3n social (y no, por tanto, como pretendida especializaci\u00f3n en supuestos colectivos poblacionales).<\/p>\n<p>A la vez, como se dec\u00eda antes, tan necesaria ser\u00e1 la especializaci\u00f3n de cada una de las profesiones y disciplinas, y en su interior, como la integraci\u00f3n intra e interprofesional e interdisciplinar, tanto dentro de la rama de los servicios sociales como en los otros \u00e1mbitos de actividad en los que operan las profesiones de la intervenci\u00f3n social. En las redes de pr\u00e1ctica y conocimiento, las comunidades sectoriales (como la de los servicios sociales) son interprofesionales e interdisciplinares. A la vez cada una de las comunidades disciplinares y profesionales (las del trabajo social, la educaci\u00f3n y pedagog\u00eda social y la psicolog\u00eda de la intervenci\u00f3n social y general) es intersectorial (pues, aunque muchos profesionales est\u00e9n en servicios sociales, tambi\u00e9n hay presencia en otros \u00e1mbitos de actividad).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/organizaci\u00f3n.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6><small><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/users\/geralt-9301\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=2478211\">Gerd Altmann<\/a> en <a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=2478211\">Pixabay<\/a><\/small><\/h6>\n<h2><strong>La transformaci\u00f3n de nuestros servicios sociales<\/strong><\/h2>\n<p>En nuestro pa\u00eds, en todo caso, no es equivalente el grado de desarrollo del sector econ\u00f3mico de los servicios sociales o, en su seno, el del sistema p\u00fablico de servicios sociales, con el que tienen otros de los considerados acad\u00e9mica o legislativamente como fundamentales para el bienestar, como, por ejemplo, los sectores econ\u00f3micos de los servicios de salud o educaci\u00f3n o sus correspondientes sistemas p\u00fablicos. Una de las manifestaciones de este menor grado de desarrollo es, posiblemente, la existencia de diferentes maneras de denominar a los servicios sociales (y a partes de ellos) que encontramos en diferentes territorios y Administraciones o que, en \u00e9stas, frecuentemente, no los encontremos unidos organizativamente sino fragmentados y, a su vez, mezclados con otras actividades. De igual modo, dar\u00eda cuenta de esta relativa inmadurez o fragilidad de nuestros servicios sociales la falta de delimitaci\u00f3n terminol\u00f3gica e identidad t\u00e9cnica presente en la literatura al respecto (Fantova, 2017).<\/p>\n<p>As\u00ed, como muestra de la confusi\u00f3n existente en torno a las necesidades objeto de los servicios sociales, cabe aportar los resultados de una reciente investigaci\u00f3n sobre la comprensi\u00f3n de la situaci\u00f3n problema en la pr\u00e1ctica del trabajo social en los servicios sociales de atenci\u00f3n primaria de Mallorca,<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cse\u00f1ala que la comprensi\u00f3n de la situaci\u00f3n problema se muestra superficial, con una baja pr\u00e1ctica de criterios de intervenci\u00f3n que eval\u00faen significados, fortalezas, soluciones intentadas y sistemas implicados, no conf\u00eda suficientemente en la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis fundamentales y no considera en profundidad la puesta en juego de los conocimientos del propio profesional\u201d (Cardona y otras, 2017: 149).<\/p><\/blockquote>\n<p>Hay que notar, sea como fuere, que nuestros servicios sociales (p\u00fablicos o financiados con fondos p\u00fablicos, pues apenas hay servicios privados que se consideren a s\u00ed mismos como servicios sociales) todav\u00eda est\u00e1n posicionados, en buena medida, como encargados de referencia para una atenci\u00f3n relativamente integral (o, en su defecto, para la entrega de dinero en el caso) de situaciones complejas de exclusi\u00f3n social o de riesgo de exclusi\u00f3n social. As\u00ed lo se\u00f1ala Manuel Aguilar cuando recuerda que \u201clo que llamamos servicios sociales son un h\u00edbrido, un campo en proceso de transformaci\u00f3n desde el antiguo nivel de la beneficencia o la asistencia social hacia un nuevo sector o pilar del Estado de bienestar\u201d (Aguilar, 2014: 19). Sin embargo hay tres importantes procesos de cambio social en curso que convierten en inviable, a corto plazo, este posicionamiento.<\/p>\n<p>El primero es la ruptura digital del contrato sociolaboral de la sociedad industrial que garantizaba (o, al menos, promet\u00eda), a trav\u00e9s del empleo remunerado y de la seguridad social contributiva, cierta satisfacci\u00f3n de necesidades de la clase trabajadora. Pensemos que la agenda en pol\u00edtica social del gobierno de Zapatero, hace poco m\u00e1s de diez a\u00f1os, se pudo centrar, al menos por un tiempo, en los servicios sociales de prevenci\u00f3n y atenci\u00f3n a la dependencia funcional o en el cuidado infantil (con el cheque beb\u00e9), mientras que ahora se habla m\u00e1s prioritariamente de cuestiones que en aquellos momentos se creyeron relativamente encarriladas como las pensiones o ingresos m\u00ednimos o la vivienda. S\u00edntoma, posiblemente, de que la precariedad laboral, residencial o econ\u00f3mica es cada vez menos abordable como un fen\u00f3meno coyuntural y excepcional del que puede hacerse cargo una pretendida \u201c\u00faltima red\u201d de protecci\u00f3n social general.<\/p>\n<p>En segundo lugar, nos hallamos en una crisis sist\u00e9mica de la familia heteropatriarcal y extensa imbricada en comunidades homog\u00e9neas como red relacional primaria proveedora de cuidados (P\u00e9rez Orozco, 2014: 212-213) y acompa\u00f1amiento, lo que se expresa en la fuerte emergencia de problemas sociales como la crisis de los cuidados (especialmente en las etapas iniciales y finales de la vida), el aislamiento relacional y la soldad no deseada, el maltrato y las violencias de g\u00e9nero e intergeneracionales o las tensiones en la convivencia intercultural en el territorio (territorio, por otra parte, amenazado ambientalmente). Estos problemas, que eran abordados por los servicios sociales como situaciones propias de colectivos vulnerables o minor\u00edas excluidas adquieren ya una magnitud que puede llegar a afectar a nuestra propia configuraci\u00f3n, identidad y dignidad como seres humanos interdependientes.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en tercer lugar, nos encontramos en una sociedad del conocimiento cient\u00edfico y la especializaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, en la que, cada vez m\u00e1s, las personas, organizaciones o instituciones son exitosas o se tornan obsoletas en funci\u00f3n de su capacidad de innovaci\u00f3n, entendida como destrucci\u00f3n creativa. En ese contexto, funciones como la asignaci\u00f3n de dinero para la subsistencia y el control de las personas que lo reciben son vistas cada vez menos como correspondientes a profesionales y servicios de intervenci\u00f3n social. A la vez, la ciudadan\u00eda aprende a distinguir para qu\u00e9 necesidades admite o desea una prescripci\u00f3n facultativa y una autoridad p\u00fablica y para cu\u00e1les prefiere, m\u00e1s bien, ejercer su autonom\u00eda moral y capacidad de elecci\u00f3n. Hoy por hoy, para muchas necesidades a las que pretenden dar respuesta los servicios sociales, gran parte de la poblaci\u00f3n prefiere dinero en funci\u00f3n de criterios f\u00e1cilmente objetivables para pagar, por ejemplo, por servicio dom\u00e9stico, alojamiento o determinados productos en lugar de servicios sociales bajo prescripci\u00f3n y seguimiento de profesionales de la intervenci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/progreso.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Si estos tres procesos de cambio tienen la envergadura y el sentido indicados, los servicios sociales no est\u00e1n llamados a un crecimiento de sus actuales estructuras o a peque\u00f1as reformas sino a una verdadera transformaci\u00f3n y reinvenci\u00f3n, a partir de apuestas estrat\u00e9gicas. Se puede utilizar la met\u00e1fora de la ciaboga para referirse al complejo proceso de transformaci\u00f3n de la asistencia social residual en unos servicios sociales sectoriales y, por m\u00e1s que no pueda decirse que dicha maniobra est\u00e9 completada, o siquiera enrutada, en nuestro entorno, no cabe duda de la apuesta expresa por la universalidad de los servicios sociales que ha realizado la comunidad de pr\u00e1ctica y conocimiento y la normativa jur\u00eddica de los servicios sociales.<\/p>\n<p>Quien tenga, hoy y aqu\u00ed, la responsabilidad de legislar sobre servicios sociales ha de comprender que se encuentra, seguramente, ante la tercera pol\u00edtica social en envergadura presupuestaria en nuestras comunidades aut\u00f3nomas, despu\u00e9s de la sanitaria y la educativa, con la responsabilidad a\u00f1adida de que no cuenta, como en esos dos casos, con una espec\u00edfica legislaci\u00f3n b\u00e1sica de \u00e1mbito estatal en la que apoyarse.<\/p>\n<p>En segundo lugar, si asume la responsabilidad de normar los servicios sociales como derecho universal subjetivo y exigible, se encuentra, ineludiblemente, ante el reto de identificar el objeto y el per\u00edmetro de este derecho social universal, diferenci\u00e1ndolos del objeto y per\u00edmetro que tienen otros derechos sociales universales o, en todo caso, otros \u00e1mbitos de pol\u00edtica p\u00fablica claramente establecidos, como pueden ser el sanitario, el educativo, el de la garant\u00eda de ingresos para la subsistencia material, el de las pol\u00edticas activas de empleo o el de la vivienda y el urbanismo. No se niega que los sistemas p\u00fablicos de servicios sociales puedan, al menos por un tiempo o de forma subsidiaria o complementaria, seguir conteniendo prestaciones o servicios propios de esos otros \u00e1mbitos, pero parece claro que \u00e9stos no pueden formar parte definitoria o constitutiva del per\u00edmetro u objeto que es considerado propio de los servicios sociales y garantizado como derecho universal por su legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cabe decir, en tercer lugar, que no es f\u00e1cil legislar sobre un \u00e1mbito de pol\u00edtica p\u00fablica en transici\u00f3n (o reconversi\u00f3n), como es el de los servicios sociales. En transici\u00f3n porque, por definici\u00f3n, ya no pueden seguir siendo la asistencia social o \u00faltima red general que eran (puesto que se han declarado como pilar universal del sistema de bienestar), pero, a la vez, porque hemos de reconocer que no hay un conocimiento y consenso suficientes para saber a d\u00f3nde lleva esa reconversi\u00f3n ni en qu\u00e9 medida est\u00e1 en marcha. Aqu\u00ed, entonces, aparece el concepto de maniobrabilidad, es decir, de hacer leyes sencillas que den margen de maniobra a los gobiernos y a los ecosistemas de agentes para avanzar, sobre la base del conocimiento y el consenso, hacia ese nuevo modelo in\u00e9dito de servicios sociales.<\/p>\n<p>En todo caso, y en cuarto lugar, lo que s\u00ed parece necesario que garanticen las leyes de servicios sociales es un conjunto de apoyos que claramente pertenecen a este \u00e1mbito (con su correspondiente prescripci\u00f3n facultativa por parte de profesionales de la intervenci\u00f3n social), un modelo de integraci\u00f3n vertical (es decir, de superaci\u00f3n de la fragmentaci\u00f3n y disfunciones entre niveles institucionales) (Ort\u00fan-Rubio y L\u00f3pez-Casasnovas, 2002: 7), un planteamiento de la integraci\u00f3n horizontal (es decir, de suficiente simetr\u00eda entre los diferentes pilares del sistema de bienestar, en el territorio y la comunidad), un sistema de gobernanza compleja (es decir, de sinergia entre los diversos agentes que tienen algo que decir en este \u00e1mbito), una soluci\u00f3n de financiaci\u00f3n (que acabe con el efecto disuasorio que el actual copago representa para el ejercicio del derecho que se declara) y, especialmente, una articulaci\u00f3n de la gesti\u00f3n del conocimiento, la tecnolog\u00eda y la innovaci\u00f3n, piedra angular imprescindible para el \u00e9xito de la operaci\u00f3n de construcci\u00f3n de este nuevo pilar del sistema de bienestar. Rick Muir y Harry Quilter-Pinner, por ejemplo, se\u00f1alan que<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cel desarrollo comunitario basado en activos es un modelo (\u2026) que se basa en los activos que ya se encuentran en la comunidad y moviliza a individuos, asociaciones e instituciones para que se re\u00fanan para lograr objetivos compartidos. El objetivo es ayudar a las personas en el momento adecuado, comenzando con recursos basados en la comunidad, en lugar de esperar hasta que una persona termine con necesidades graves y accediendo a servicios como los de atenci\u00f3n de emergencia o residencial, generalmente a un alto costo\u201d (Muir y Quilter-Pinner, 2015: 28).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por \u00faltimo, quien legisla sobre servicios sociales hoy y aqu\u00ed debe lograr que la representaci\u00f3n institucional de los diferentes colectivos poblacionales, profesionales, empresariales o de otra \u00edndole interesados en los servicios sociales sean suficientemente flexibles y comprendan que, s\u00f3lo si todos ellos se replantean algunas de sus conquistas o pretensiones, es posible construir los nuevos servicios sociales que necesitamos.<\/p>\n<h2><strong>Premisas y propuestas<\/strong><\/h2>\n<p>Partimos, entonces, de una mirada sobre nuestros servicios sociales como un \u00e1mbito de actividad sometido a restricciones y demandas contradictorias. Posiblemente los servicios sociales de responsabilidad p\u00fablica tienen un posicionamiento dif\u00edcilmente sostenible y crecientemente ineficiente, en la medida en que est\u00e1n formateados, en buena medida, para racionar dinero para la subsistencia a personas en situaci\u00f3n de emergencia econ\u00f3mica y para hacerse cargo globalmente o casi globalmente de la vida de personas cuyas limitaciones funcionales y de relaciones primarias compromete su supervivencia (mayoritariamente mediante asistencia directa por parte de personal de baja cualificaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Sea como fuere, necesariamente, estamos ante la necesidad de una estrategia de reconversi\u00f3n que necesita apoyarse en el conocimiento y la innovaci\u00f3n. Al modo de las personas con responsabilidad pol\u00edtica que lideraron el proceso que condujo a llevar los primeros astronautas a la Luna (Mazzucato, 2016), se propone la audacia pol\u00edtica de entender que la misi\u00f3n de construir unos servicios sociales p\u00fablicos que traten la interacci\u00f3n de todas las personas como un bien p\u00fablico justifica la implicaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos en la creaci\u00f3n del conocimiento y el impulso a la innovaci\u00f3n que necesitamos para dichos servicios sociales, pues no sabemos todav\u00eda lo suficiente como para tener dichos servicios sociales (aunque les dedic\u00e1ramos mucho m\u00e1s dinero del que ahora les dedicamos).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ser esa reconversi\u00f3n basada en el conocimiento? En nuestros servicios sociales predomina el saber pr\u00e1ctico o saber hacer y ello es en parte l\u00f3gico pues cualquier servicio profesional es en buena medida saber pr\u00e1ctico, saber hacer o saber experto. Hay tambi\u00e9n una buena dosis de saber \u00e9tico (saber filos\u00f3fico, saber ideol\u00f3gico, saber normativo, saber pol\u00edtico). Sin embargo, cabe decir que en ese c\u00f3ctel faltan en buena medida otros dos ingredientes: el saber cient\u00edfico y el saber t\u00e9cnico (tecnolog\u00eda). Comparativamente, podemos decir que nuestra intervenci\u00f3n social est\u00e1 poco basada en la evidencia y es poco intensiva en tecnolog\u00eda. La tarea ser\u00eda, entonces, sin perder y potenciando el saber pr\u00e1ctico y el \u00e9tico, incrementar la proporci\u00f3n y el impacto de la ciencia y la tecnolog\u00eda en el \u00e1mbito de los servicios sociales.<\/p>\n<p>Pues bien, posiblemente, el mayor problema que tenemos en este momento para ello es la fragmentaci\u00f3n del ecosistema de agentes, de la (deseable) comunidad de conocimiento para los servicios sociales. Dicha fragmentaci\u00f3n es, como hemos dicho, una fragmentaci\u00f3n o separaci\u00f3n del conocimiento en funci\u00f3n de los colectivos poblacionales en los que tradicionalmente (y, en buena medida, actualmente) se ha estructurado la atenci\u00f3n de los servicios sociales, segmentos de poblaci\u00f3n que estructuran buena parte de la prestaci\u00f3n de servicios sociales, especialmente en las organizaciones del tercer sector y las privadas. Pero tambi\u00e9n es una fragmentaci\u00f3n o separaci\u00f3n entre las disciplinas o \u00e1reas de conocimiento en las que se forman las profesionales que trabajan en los servicios sociales: entre las grandes disciplinas presentes en la universidad (trabajo social, educaci\u00f3n social y psicolog\u00eda), entre la formaci\u00f3n universitaria y la formaci\u00f3n que se obtiene en otras instituciones; entre las comunidades (colegios) profesionales, entre las asociaciones cient\u00edficas y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Frente a los agentes que tienen incentivos o inercias para mantener la fragmentaci\u00f3n, es d\u00e9bil la acci\u00f3n de agentes que, como determinados Departamentos (o partes) de instituciones p\u00fablicas, ciertas organizaciones dedicadas al conocimiento (observatorios, centros de estudios, consultoras o divulgadoras) u otras, s\u00ed toman el conjunto del \u00e1mbito como referencia. Adem\u00e1s, aqu\u00ed se produce el problema de la ambig\u00fcedad o confusi\u00f3n en cuanto al per\u00edmetro de actividad que se identifica (a veces m\u00e1s amplio, a veces m\u00e1s restringido, a veces sesgado, por la polisemia de la palabra \u201csocial\u201d) y tambi\u00e9n las confusiones o ambig\u00fcedades en lo que tiene que ver con la distinci\u00f3n y conexi\u00f3n entre el conocimiento sobre la cadena b\u00e1sica de valor o actividad operativa (intervenci\u00f3n social), sobre la gesti\u00f3n y sobre el gobierno (y las disciplinas correspondientes). En este contexto, algunas propuestas estrat\u00e9gicas para avanzar podr\u00edan ser:<\/p>\n<p>1. Potenciar en las personas con responsabilidad pol\u00edtica en materia de servicios sociales la conciencia de la necesaria reconversi\u00f3n tecnol\u00f3gica con base cient\u00edfica de los servicios sociales.<\/p>\n<p>2.\u00a0Priorizar la investigaci\u00f3n, diagn\u00f3stico, estratificaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n que ayude a identificar las necesidades, recursos, capacidades y efectos que corresponden al objeto espec\u00edfico de los servicios sociales (no cabe integraci\u00f3n horizontal si previamente no hay identidad como rama).<\/p>\n<p>3. Apoyar la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y social que permita visualizar y visibilizar los servicios sociales como rama, su impacto preventivo y su integraci\u00f3n horizontal con otros \u00e1mbitos de actividad (singularmente vivienda\/urbanismo y salud) en la comunidad y el territorio.<\/p>\n<p>4. Favorecer los espacios de encuentro y colaboraci\u00f3n entre referentes y productoras de conocimiento de las distintas disciplinas\/profesiones y colectivos poblacionales.<\/p>\n<p>5.\u00a0Impulsar din\u00e1micas tripartitas en las que participen proveedoras, instituciones pol\u00edticas y agentes especializados en conocimiento.<\/p>\n<p>5.\u00a0Conectar las din\u00e1micas locales de investigaci\u00f3n, desarrollo e innovaci\u00f3n en servicios sociales con las din\u00e1micas internacionales generales de ciencia y tecnolog\u00eda desde apuestas de pa\u00eds.<\/p>\n<p>La alternativa a unos servicios sociales como rama especializada en un objeto (necesidades y capacidades) de valor universal y de alto valor a\u00f1adido sobre la base del conocimiento cient\u00edfico y la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica es, posiblemente, su disgregaci\u00f3n en y la absorci\u00f3n o subordinaci\u00f3n de diferentes partes de los actuales servicios sociales con predominio, posiblemente, del racionamiento de prestaciones econ\u00f3micas (para la subsistencia material, para el alojamiento o para los cuidados primarios o profesionales, fundamentalmente) basadas en criterios administrativamente objetivables (sin mediar, por tanto, diagn\u00f3stico o evaluaci\u00f3n ni prescripci\u00f3n facultativa).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/compras.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6><small><a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/users\/stevepb-282134\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=879498\">Steve Buissinne<\/a> en <a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=879498\">Pixabay<\/a><\/small><\/h6>\n<p>En este marco, a la hora de aportar algunas propuestas a las tres grandes comunidades y redes profesionales y disciplinares que se han identificado (trabajo social, educaci\u00f3n social y psicolog\u00eda de la intervenci\u00f3n social), se parte de las siguientes premisas, obviamente discutibles y que, simplemente, se enunciar\u00e1n:<\/p>\n<p>Ninguna de las tres disciplinas y profesiones est\u00e1 en condiciones de conseguir una posici\u00f3n de hegemon\u00eda frente a las otras en el \u00e1mbito de los servicios sociales y en la pr\u00e1ctica de la intervenci\u00f3n social.<\/p>\n<p>1. Ninguna de las tres disciplinas y profesiones puede renunciar a su papel en los grandes subprocesos del proceso de intervenci\u00f3n social, tales como el diagn\u00f3stico, la prescripci\u00f3n facultativa, la planificaci\u00f3n participativa, la ejecuci\u00f3n de la intervenci\u00f3n o la evaluaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.\u00a0Ninguna de las tres profesiones y disciplinas puede aceptar una posici\u00f3n subordinada a otra de ellas.<\/p>\n<p>3.\u00a0Ninguna de las tres disciplinas y profesiones puede renunciar ni a la dimensi\u00f3n individual ni a la dimensi\u00f3n colectiva de la intervenci\u00f3n social.<\/p>\n<p>4. Ninguna de las tres disciplinas o profesiones puede considerar las actividades de gesti\u00f3n o gobierno (o, dicho de otra manera, las actividades administrativas o directivas), tales como dar informaci\u00f3n, registrar informaci\u00f3n, transmitir informaci\u00f3n o coordinar a personas, como propias o caracter\u00edsticas de su actividad profesional de intervenci\u00f3n social.<\/p>\n<p>5.\u00a0Ninguna de las tres disciplinas y profesiones puede renunciar a ning\u00fan segmento poblacional destinatario, se defina como se defina (por edad, por capacidad funcional, por grado de inclusi\u00f3n relacional o por otro criterio).<\/p>\n<p>A partir de estas premisas, parece destinada al fracaso cualquier estrategia basada en repartir entre las tres profesiones o disciplinas las actuales operaciones realizadas en los servicios sociales o en los procesos de intervenci\u00f3n social realmente existentes. M\u00e1s bien se tratar\u00eda de explorar y explotar oportunidades en el proceso de construcci\u00f3n de unos nuevos servicios sociales y una nueva intervenci\u00f3n social, cada vez m\u00e1s basadas en el conocimiento y de mayor valor a\u00f1adido universal. Si se acepta la met\u00e1fora de la ciaboga, es decir, si se entiende que la intervenci\u00f3n social y los servicios sociales estar\u00edan transform\u00e1ndose desde su condici\u00f3n residual a un posicionamiento sectorial, la innovaci\u00f3n en la intervenci\u00f3n social y los servicios sociales es, en buena medida, un proceso de redefinici\u00f3n del per\u00edmetro sectorial y por tanto de las fronteras de los servicios sociales (donde las profesiones y disciplinas de la intervenci\u00f3n social son predominantes) con otros sectores de actividad (en los que tambi\u00e9n est\u00e1n presentes).<\/p>\n<p>La propuesta tentativa, entonces, ser\u00eda que cada una de las tres profesiones y disciplinas trabajara m\u00e1s en alguna de las interfaces en las que se produce la redefinici\u00f3n de ese per\u00edmetro: as\u00ed, por ejemplo, el trabajo social podr\u00eda investigar, desarrollar e innovar m\u00e1s cerca de la frontera con los sectores de la vivienda y de la garant\u00eda de ingresos para la subsistencia material; la educaci\u00f3n (y la pedagog\u00eda) social podr\u00eda explorar alternativas de intervenci\u00f3n m\u00e1s cerca de la frontera con empleo y educaci\u00f3n; y la psicolog\u00eda podr\u00eda desplegar su capacidad de creaci\u00f3n e impulso, por ejemplo, m\u00e1s cerca de la frontera con los servicios sanitarios. Ello podr\u00eda, por cierto, contribuir a un debate al interior de cada comunidad disciplinar y profesional, dado que, por ejemplo, en el seno de la educaci\u00f3n social se discutir\u00eda qu\u00e9 funciones de las educadoras y educadores sociales pueden realizarse en el sector de servicios sociales y cuales en el sector educativo. Lo mismo valdr\u00eda para las otras disciplinas y profesiones.<\/p>\n<p>Algunos posibles ejemplos de servicios e intervenciones que podr\u00edan desarrollarse y en las que se podr\u00eda innovar en una estrategia como la que se est\u00e1 planteando podr\u00edan ser:<\/p>\n<ul>\n<li>Para el trabajo social: la planificaci\u00f3n de futuros personales y familiares o la dinamizaci\u00f3n del desarrollo comunitario, por ejemplo.<\/li>\n<li>Para la educaci\u00f3n social: la animaci\u00f3n en el tiempo libre en diferentes momentos del ciclo vital o el apoyo a los cuidados familiares y comunitarios, por ejemplo.<\/li>\n<li>Para la psicolog\u00eda de la intervenci\u00f3n social: la habilitaci\u00f3n funcional o el apoyo a la estructuraci\u00f3n de relaciones familiares, por ejemplo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Sea como fuere, lo necesario ahora no ser\u00eda tanto formular los contenidos y trazar las fronteras de o entre las diversas profesiones y disciplinas de la intervenci\u00f3n social como impulsar procesos crecientemente colaborativos en su interior y entre ellas. Al interior de cada comunidad disciplinar y profesional, se tratar\u00eda de activar y dinamizar a los diferentes tipos de agentes portadores de los distintos tipos de conocimiento que antes se han mencionado. A su vez, la apuesta de esas comunidades profesionales y disciplinares por el \u00e1mbito sectorial de los servicios sociales debiera contribuir al encuentro entre ellas y a la colaboraci\u00f3n interdisciplinar e interprofesional.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/engranajes.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En todo caso, si se analizan los posicionamientos actuales de los diversos agentes, no parece haber duda de que van a ser las necesarias importantes renuncias en todos ellos. Las maneras en la que actualmente se autoconciben las diferentes disciplinas y pretenden posicionarse las distintas profesiones en los servicios sociales y en la intervenci\u00f3n social distan, seguramente, de ser compatibles entre s\u00ed, en la medida en que pueden ser calificadas, en alguna medida y al menos en algunos casos, de idealizadas y expansivas. Seguramente ser\u00e1 dif\u00edcil, para cualquiera de las tres, aceptar que ninguna de las tres puede reclamarse como m\u00e1s social que las otras. O que ninguna puede presentarse como m\u00e1s cl\u00ednica, terap\u00e9utica, relacional, integrada o transformadora. O que ni siquiera ninguna de las tres puede reclamar en mayor medida la dimensi\u00f3n asistencial, educativa, o ps\u00edquica de la intervenci\u00f3n social y sus efectos. Dichas renuncias, seguramente, solo podr\u00e1n ser planteadas y asumidas con \u00e9xito en una din\u00e1mica de mejora, innovaci\u00f3n y construcci\u00f3n de la intervenci\u00f3n social y los servicios sociales en las que todas las disciplinas, profesiones y agentes puedan salir beneficiadas y, especialmente, sea beneficiada la ciudadan\u00eda destinataria a cuyo servicio estamos.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[57,325,59,853,960,961,963,962,670],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/29\/el-tema\/los-nuevos-servicios-sociales-y-las-profesiones-de-la-intervencion-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los nuevos servicios sociales y las profesiones de la intervenci\u00f3n social - RES. 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