{"id":9308,"date":"2019-08-19T00:00:00","date_gmt":"2019-08-18T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/empoderamiento-comunicacional-una-estrategia-de-intervencion-comunitaria-para-superar-los-limites-de-la-sensibilizacion-social\/"},"modified":"2021-03-04T18:28:55","modified_gmt":"2021-03-04T17:28:55","slug":"empoderamiento-comunicacional-una-estrategia-de-intervencion-comunitaria-para-superar-los-limites-de-la-sensibilizacion-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/29\/miscelanea\/empoderamiento-comunicacional-una-estrategia-de-intervencion-comunitaria-para-superar-los-limites-de-la-sensibilizacion-social","title":{"rendered":"Empoderamiento comunicacional: una estrategia de intervenci\u00f3n comunitaria para superar los l\u00edmites de la sensibilizaci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<h2><strong>1. Introducci\u00f3n <\/strong><\/h2>\n<p>En el campo de la acci\u00f3n social, la sensibilizaci\u00f3n ha sido tradicionalmente una de las estrategias clave para promover el cambio social, tanto a nivel actitudinal como comportamental. Para que se produzca un cambio social significativo en una comunidad o entorno social determinado, es preciso que las personas se movilicen en pos de tal cambio y para ello suele ser imprescindible una sensibilizaci\u00f3n social previa frente a la situaci\u00f3n-problema que se pretende afrontar, solucionar o cambiar. La sensibilizaci\u00f3n, as\u00ed entendida, constituye uno de los primeros pasos del proceso de toma de conciencia social: es lo que, en lenguaje freireano, se conoce como \u201cproceso de concientizaci\u00f3n\u201d, un proceso de acci\u00f3n cultural a trav\u00e9s del cual las personas toman conciencia de las estructuras de opresi\u00f3n y se afirman como sujetos conscientes y co-creadores de transformaci\u00f3n social (Freire, 1970).<\/p>\n<p>Por ello, es bastante frecuente encontrar en la mayor parte de los programas e intervenciones profesionales de car\u00e1cter comunitario, acciones y actividades llamadas de \u201csensibilizaci\u00f3n\u201d. En el \u00e1mbito de la acci\u00f3n social antirracista, tales acciones de ordinario se formulan bajo la denominaci\u00f3n de \u201ccampa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n\u201d, a mayor o menor escala.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de su importancia estrat\u00e9gica en los procesos de cambio y concientizaci\u00f3n, las acciones profesionales de sensibilizaci\u00f3n desarrolladas en el campo de la acci\u00f3n social en general han recibido muy poca atenci\u00f3n en la literatura cient\u00edfico-t\u00e9cnica. Se ha reflexionado poco y se han evaluado poco y\/o mal, o al menos muy poco sistem\u00e1ticamente, como si se diera por hecho que cualquier acci\u00f3n de sensibilizaci\u00f3n fuera, por s\u00ed misma, adecuada y pertinente. En la pr\u00e1ctica, pareciera que cualquier acci\u00f3n de sensibilizaci\u00f3n es, <em>per se<\/em>, positiva y debe ser realizada, independientemente de su forma y contenido. Ahora bien, que algo no sea negativo, no necesariamente implica que sea positivo, pues en no pocas ocasiones, muchas acciones e intervenciones terminan siendo \u201cinocuas\u201d, ya que no dificultan, pero tampoco promueven, el cambio social pretendido. Dicho en otras palabras: apenas si existe un an\u00e1lisis cr\u00edtico riguroso sobre las acciones de sensibilizaci\u00f3n social en el \u00e1mbito de la intervenci\u00f3n social antirracista.<\/p>\n<p>Y esta situaci\u00f3n de escasa reflexi\u00f3n, insuficiente evaluaci\u00f3n y poco an\u00e1lisis cr\u00edtico supone graves riesgos para la acci\u00f3n social, ya que las llamadas \u201ccampa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n\u201d pueden (o suelen) reproducir estereotipos que contribuyen, en no pocas ocasiones, a fortalecer el universo simb\u00f3lico de dominaci\u00f3n que supuestamente se pretende combatir.<\/p>\n<h2><strong>2. Centralidad de la sensibilizaci\u00f3n en la estrategia institucional contra el racismo y sus l\u00edmites<\/strong><\/h2>\n<p>La comunicaci\u00f3n y la sensibilizaci\u00f3n como estrategias contra el racismo est\u00e1n en el centro de las pol\u00edticas nacionales e internacionales. El <em>Plan Estrat\u00e9gico de Ciudadan\u00eda e Integraci\u00f3n del Gobierno de Espa\u00f1a (2011-2014)<\/em> destacaba en 2011 que la sensibilizaci\u00f3n es un eje central de la lucha contra el racismo. En este plan se identifica la comunicaci\u00f3n antirracista con la sensibilizaci\u00f3n, entendida como<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cel conjunto de acciones que pretenden influir sobre las ideas, percepciones, estereotipos, conceptos de las personas y grupos para provocar un cambio de actitudes en las pr\u00e1cticas sociales, individuales y colectivas. Para lograr los cambios en los estereotipos y prejuicios es necesario que se conciba la sensibilizaci\u00f3n como un proceso, con resultados a medio y largo plazo; como una serie actuaciones coordinadas entre s\u00ed\u201d (p. 103).<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta concepci\u00f3n de comunicaci\u00f3n antirracista ha sido retomada en la <em>Estrategia integral contra el racismo, la discriminaci\u00f3n racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia <\/em>de 2011 y en muchos documentos internacionales: la sensibilizaci\u00f3n es uno de los Principios B\u00e1sicos Comunes de la Uni\u00f3n Europea para la Integraci\u00f3n aprobados por el Consejo de Ministros de Justicia y de Asuntos de Interior en Bruselas (19 de noviembre de 2004) y es un eje estrat\u00e9gico de las diferentes recomendaciones recogidas en el <em>Plan de Acci\u00f3n de la Conferencia Mundial de Durban<\/em> y en los distintos informes peri\u00f3dicos del Comit\u00e9 para la Eliminaci\u00f3n de la Discriminaci\u00f3n Racial de Naciones Unidas (CERD) y de la Comisi\u00f3n Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI).<\/p>\n<p>Este modelo de sensibilizaci\u00f3n ha sido asumido por numerosas entidades sin \u00e1nimo de lucro (Hern\u00e1ndez, 2016), por ejemplo, la Cruz Roja Espa\u00f1ola (2006) define la sensibilizaci\u00f3n como un<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cproceso de influencia comunicativa a distintos niveles, individual, grupal y social, donde el objetivo general sea promover o ajustar actitudes o percepciones que faciliten una reflexi\u00f3n generadora de cambios comportamentales, los cuales se conviertan en actitudes favorables a la diversidad cultural, y por ende a las personas y colectivos que la conforman\u201d (p. 20).<\/p><\/blockquote>\n<p>Sin embargo, este modelo de sensibilizaci\u00f3n tradicional evidencia serias limitaciones que, con demasiada frecuencia, impiden el logro de sus objetivos declarados y que analizaremos en las siguientes p\u00e1ginas.<\/p>\n<h2><strong>3. Los modelos impl\u00edcitos de la sensibilizaci\u00f3n antirracista<\/strong><\/h2>\n<p>La cr\u00edtica al antirracismo se ha centrado, sobre todo en la \u00faltima d\u00e9cada, en lo que se ha denominado \u201cantirracismo moral\u201d o \u201cinstitucionalizado\u201d, un conjunto de estrategias de pol\u00edticas antidiscriminatorias y de estrategias de intervenci\u00f3n que excluyen a las personas y grupos v\u00edctimas de racismo y vac\u00edan el antirracismo de su poder transformador y pol\u00edtico. En este marco se critica especialmente a las ONGs que juegan un papel clave en la difusi\u00f3n de este modelo (Garc\u00e9s, 2017). Sin embargo, consideramos que estas cr\u00edticas transmiten la idea de la existencia de una falsa dicotom\u00eda entre la acci\u00f3n de las ONG y la acci\u00f3n de los movimientos sociales. En realidad, el antirracismo no es un bloque monol\u00edtico, sino un conjunto de acciones, movimientos, estrategias contradictorias y diversas. En los \u00faltimos diez a\u00f1os, en nuestro trabajo de acompa\u00f1amiento, asesoramiento y colaboraci\u00f3n con ONG espa\u00f1olas hemos podido constatar que es extremadamente dif\u00edcil generalizar posturas y que en el seno de una misma ONG pueden coexistir posiciones opuestas contradictorias, desde las m\u00e1s cr\u00edticas y emancipatorias a las m\u00e1s paternalistas y etnoc\u00e9ntricas. Adem\u00e1s, y desde nuestro punto de vista, \u00e9ste es uno de los aspectos claves para renovar el antirracismo: no es suficiente llevar a cabo una cr\u00edtica te\u00f3rica e ideol\u00f3gica del antirracismo, hay que poner al descubierto las pr\u00e1cticas, los modelos de intervenci\u00f3n impl\u00edcitos que, a pesar de encuadrarse en ocasiones en marcos emancipatorios, cr\u00edticos, participativos, reproducen de forma irreflexiva l\u00f3gicas de desigualdad y dominaci\u00f3n (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez, 2011; Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2013; Buraschi y Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez, 2015). Es preciso identificar y comprender esos marcos de referencia que orientan nuestra intervenci\u00f3n, de forma inconsciente e irreflexiva, para estar en condiciones de realizar actuaciones que aseguren el \u00e9xito de la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seguidamente proponemos algunos de los elementos que, desde nuestro punto de vista, configuran algunos de los modelos impl\u00edcitos dominantes en la sensibilizaci\u00f3n antirracista actual. Los elementos de los modelos impl\u00edcitos que presentamos a continuaci\u00f3n se han identificado a partir del an\u00e1lisis de decenas de campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n, de manuales y del an\u00e1lisis participativo de videos y material de sensibilizaci\u00f3n. En particular, nos hemos centrado en cuatro elementos: el humanitarismo paternalista, el interculturalismo funcional, los contraargumentarios y la comunicaci\u00f3n mercadeada.<\/p>\n<h3><em>3.1. El humanitarismo paternalista <\/em><\/h3>\n<p>En muchas campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n, el papel de las personas migrantes o de los grupos racializados en las intervenciones antirracistas es secundario, reproduciendo as\u00ed un tipo de intervenci\u00f3n paternalista y salvacionista. Las acciones antirracistas paternalistas y victimistas son una forma sutil y particularmente insidiosa de negaci\u00f3n de la alteridad y de <em>colonialidad <\/em>(Quijano, 1991). Se invisibilizan las experiencias de resistencia y disidencia de los grupos subalternos, trat\u00e1ndolos como objetos y no como sujetos protagonistas de la historia. Se les vuelve a negar su derecho de decisi\u00f3n y su capacidad de transformaci\u00f3n en nombre de teorizaciones y pr\u00e1cticas de intervenci\u00f3n que pretenden ser universales, pero que resultan ser etnoc\u00e9ntricas (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2012 y 2018a).<\/p>\n<p>Uno de los ejemplos m\u00e1s comunes son las campa\u00f1as a favor de las personas en busca de refugio que se encuadran en la defensa de los derechos humanos, la denuncia y la acci\u00f3n humanitaria. El humanitarismo paternalista genera \u201ccompasi\u00f3n inocua\u201d (Sontag, 2003), una compasi\u00f3n sin ninguna complejidad moral que acaba en una exotizaci\u00f3n del horror y de los lugares donde \u00e9ste ocurre aumentando la l\u00ednea abismal que separa el mundo de las v\u00edctimas de nuestro mundo (Chouliaraki, 2006). Visibilizar el sufrimiento de esta forma \u201cnos convierte en <em>voyeurs <\/em>de un sufrimiento ajeno, en turistas de un paisaje de angustia, y nos enfrenta con sus destinos, al tiempo que esconde las distancias \u2013sociales, morales y econ\u00f3micas\u2013 que nos separan\u201d (Ignateff, 1999: 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Migracion(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Las campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n son un elemento clave de lo que Fassin (2012) ha denominado \u201cgobierno humanitario\u201d. Fassin (2007) ha analizado c\u00f3mo los discursos humanitarios se han convertido en parte integral de la gobernanza fronteriza y migratoria. Es decir, c\u00f3mo el gobierno humanitario es parte integrante de los equilibrios de los poderes geopol\u00edticos. En su obra dedicada a la \u201craz\u00f3n humanitaria\u201d, Fassin (2010) describe c\u00f3mo en Occidente aparece una nueva subjetividad pol\u00edtica: la de la v\u00edctima; subrayando que si bien este concepto permite defender causas y justificar la acci\u00f3n p\u00fablica, tambi\u00e9n da lugar a la exclusi\u00f3n de algunos grupos humanos para ocultar las desigualdades sociales y para producir nuevas jerarqu\u00edas de la humanidad que separan las \u201cbuenas victimas\u201d de las que no son merecedoras de la preocupaci\u00f3n \u00e9tica y pol\u00edtica de Occidente. Se trata, seg\u00fan Fassin y Pandolfi (2010) de una \u201cbiopol\u00edtica globalizada\u201d, en la cual el discurso pol\u00edtico, medi\u00e1tico y de las organizaciones no gubernamentales se articula en un equilibrio entre dominaci\u00f3n y compasi\u00f3n: \u201cEsta tensi\u00f3n entre desigualdad y solidaridad, entre una relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n y una relaci\u00f3n de asistencia, es constitutiva de todo el gobierno humanitario\u201d (Fassin, 2012: 3).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea, Musar\u00f2 y Parmiggiani (2014) han mostrado c\u00f3mo las representaciones de migrantes en el discurso humanitario cambian el estado dependiendo del lugar que ocupan en el \u201cespacio humanitario\u201d, es decir, del espacio en el cual se define qui\u00e9n es digno de ayuda: cuando las personas en busca de refugio est\u00e1n lejos se representan como v\u00edctimas necesitadas de ayuda; cuando intentan cruzar \u201cnuestras\u201d fronteras salen del espacio humanitario y entran en el \u201cespacio securitario\u201d transform\u00e1ndose en una amenaza. Seg\u00fan Musar\u00f2 y Parmiggiani se trata de un cambio discursivo, desde el contexto de la ayuda humanitaria y la filantrop\u00eda a la seguridad y el orden p\u00fablico nacional, que evidencia el papel del discurso humanitario en la construcci\u00f3n emocional, cognitiva y pol\u00edtica de las fronteras.<\/p>\n<p>En su an\u00e1lisis de los problemas generados por el humanitarismo Ticktin (2015) subraya que las fronteras humanitarias crean una distinci\u00f3n radical entre \u201cinocentes\u201d y \u201cculpables\u201d: los ni\u00f1os y las ni\u00f1as son el s\u00edmbolo de las emergencias humanitarias y la separaci\u00f3n dicot\u00f3mica entre personas refugiadas e inmigrantes econ\u00f3micos es el ejemplo paradigm\u00e1tico de c\u00f3mo el humanitarismo est\u00e1 acompa\u00f1ado de pr\u00e1cticas de vigilancia y represi\u00f3n. Las personas refugiadas son v\u00edctimas inocentes, pero al mismo tiempo, son representados como un \u201cespect\u00e1culo de humanidad desnuda, cruda\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, el sufrimiento banalizado genera una \u201cfatiga de la compasi\u00f3n\u201d (Moeller, 1999), que, finalmente, contribuye al fortalecimiento de la exclusi\u00f3n moral, como si la saturaci\u00f3n de im\u00e1genes de sufrimiento generara indiferencia como mecanismo de defensa. El enfoque humanitario contribuye a construir una \u201cjerarqu\u00eda de v\u00edctimas\u201d y una visi\u00f3n simplificada y espectacularizada de los problemas, la \u201cestetizaci\u00f3n del horror\u201d (Reinhardt y Duganne, 2007) que minimiza las preguntas sobre c\u00f3mo y por qu\u00e9 sucedi\u00f3 lo que sucedi\u00f3. Se presentan los problemas, los dramas y las tragedias sin un an\u00e1lisis de las causas, sin contexto social y sin contexto hist\u00f3rico, generando una sensaci\u00f3n de que se trata de cat\u00e1strofes casi \u201cnaturales\u201d y promoviendo una perspectiva fatalista de los problemas sociales ajenos (Musar\u00f3, 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Ni\u00f1o negro.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Ticktin (2015), define este efecto como el \u201cproblema de la emergencia\u201d: el humanitarismo se preocupa solamente de crisis y emergencias que requieren una acci\u00f3n urgente e inmediata y que son representados como repentinos, impredecibles, como si fueran una excepci\u00f3n a un sistema-mundo ordenado, como si se tratara de desastres naturales sin causas sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas. Adem\u00e1s, la versi\u00f3n minimalista de la obligaci\u00f3n de rescatar a las personas, lo que Chouliaraki (2013) define como \u201csolidaridad como salvaci\u00f3n\u201d, ha formado, en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, un vocabulario neocolonial que actualmente ha hegemonizado el dominio p\u00fablico. Musar\u00f3 (2015) subraya que esta visi\u00f3n salvacionista corre el riesgo de brindar apoyo a la gobernanza global neoliberal en el establecimiento de una geograf\u00eda moral del mundo: una asimetr\u00eda de poder (en t\u00e9rminos de agencia y dignidad) que retrata al Norte como una entidad adinerada, ordenada y compasiva, un int\u00e9rprete natural de una misi\u00f3n civilizadora en hacia el Sur subdesarrollado, peligroso, violento, agresivo y sin voz.<\/p>\n<p>El humanitarismo se caracteriza, entonces, por una compasi\u00f3n sin compromiso (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2016), una forma de enfocar los problemas sociales que se asocia \u201cm\u00e1s con los sentimientos que con derechos; tiene que ver con compasi\u00f3n, no con titularidad de derechos\u201d (Ticktin, 2015: 1).<\/p>\n<p>Un aspecto clave del enfoque humanitario es que es reproducido no solamente por los medios de comunicaci\u00f3n y por las \u00e9lites pol\u00edticas, sino tambi\u00e9n y, sobre todo, por las ONG, las organizaci\u00f3n internacionales (Musar\u00f3, 2011) y, en general, lo que se ha denominado como la \u201cindustria de lo humanitario\u201d (Fassin, 2010).<\/p>\n<p>Musar\u00f3 y Parmiggiani (2014), subrayan que entre las entidades que se ocupan de la intervenci\u00f3n humanitaria se ha impuesto un discurso humanitarista que se caracteriza por las representaciones estereotipadas de personas en una situaci\u00f3n de emergencia, por la compasi\u00f3n y la caridad que refuerzan la asimetr\u00eda de poder y, a\u00fan m\u00e1s preocupante, la instrumentalizaci\u00f3n de la ret\u00f3rica humanitaria para otros fines que no tienen nada que ver con la solidaridad:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cla distorsi\u00f3n discursiva operada por los gobiernos y otras instituciones para legitimar una guerra o justificar el cierre de las fronteras [&#8230;]. Esta distorsi\u00f3n se ve acentuada por las mismas ONG que, junto con los medios de comunicaci\u00f3n, definen el discurso p\u00fablico sobre el tema, influyendo en el imaginario colectivo y, en consecuencia, en las pol\u00edticas adoptadas. Por ejemplo, cuando las organizaciones humanitarias promueven campa\u00f1as de recaudaci\u00f3n de fondos para las \u2018v\u00edctimas\u2019, utilizando producciones discursivas y visuales distorsionadas, m\u00e1s orientadas a la construcci\u00f3n de los l\u00edmites de la imaginaci\u00f3n social &#8211; legitimando as\u00ed las barreras entre \u2018ellos\u2019 y \u2018nosotros\u2019- el cual no crea puentes para desarrollar pol\u00edticas de integraci\u00f3n y ciudadan\u00eda\u201d (Musar\u00f2, 2015: 6).<\/p><\/blockquote>\n<p>Las profesoras Chouliaraki y Orgad (2011) se\u00f1alan el peligro de ciertas campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n hacia el sufrimiento que son presentadas por personajes famosos, con un \u00e9nfasis inadecuado o exagerado en el narcisismo de quienes muestran aspectos de la situaci\u00f3n o hablan de las v\u00edctimas, insistiendo principalmente en su supuesta bondad y a la vez mostrando la manifiesta belleza de los actores y actrices que las presentan, lo cual centra la atenci\u00f3n del espectador en el personaje, desplaz\u00e1ndolo de la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de las situaciones. Asimismo se corre el peligro de publicitar y enfatizar las \u201cmarcas\u201d de las organizaciones humanitarias que se ocupan de estos problemas, desplazando el inter\u00e9s hacia el otro por el inter\u00e9s narcisista de las organizaciones. Hoy en d\u00eda, seg\u00fan Clouliaraki (2011), la comunicaci\u00f3n humanitaria se centra en el modelo corporativo, convertir el sufrimiento en un paquete de productos b\u00e1sicos (celebridades, entretenimiento) y orientar a las ONG de marketing de manera profesional como marcas corporativas. El enfoque humanitario exacerba el drama y los estereotipos colonialistas (Musar\u00f3, 2015) alimentando lo que De Genova (2013) denomina \u201cespectacularizaci\u00f3n de las fronteras\u201d. La consecuencia es que la apelaci\u00f3n \u00e9tica de las im\u00e1genes televisivas desaparece porque la presentaci\u00f3n espectacular del sufrimiento lleva al receptor a integrar el mensaje con las categor\u00edas propias de la ficci\u00f3n, difuminando as\u00ed la crudeza de lo real. Las mismas campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n a veces utilizan escenas trepidantes de intervenci\u00f3n, centradas en el papel heroico y activo de qui\u00e9n socorre que pueden ser interpretada en un marco de ficci\u00f3n cinematogr\u00e1fica (Castells, 1996). Chouliaraki (2006) a\u00f1ade que un factor importante que incide en la falta de reacci\u00f3n moral del espectador es que el mensaje ocupa una funci\u00f3n determinada en el ritual dom\u00e9stico, es decir, el d\u00f3nde y el c\u00f3mo se accede a esta informaci\u00f3n inciden en el marco interpretativo y contribuyen a banalizar el sufrimiento. Se reproduce, por ejemplo, una imagen de los migrantes como v\u00edctimas pasivas de la pobreza y la guerra, como personas desesperadas que sufren pasivamente (Musar\u00f2 y Parmiggiani, 2014). Se presenta a las v\u00edctimas alejadas del espectador por una distancia cultural insalvable que impide la identificaci\u00f3n y que puede facilitar lo que Orgad (2011) denomina extra\u00f1amiento (<em>estrangement<\/em>): una invisibilizaci\u00f3n de lo que nos hace iguales, un extra\u00f1amiento de lo que deber\u00eda ser pr\u00f3ximo, una \u201cdesfamiliarizacion\u201d de la alteridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Pobreza 3.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>La victimizaci\u00f3n de las personas en busca de refugio a trav\u00e9s de un marco que las representa como pasivas, an\u00f3nimas, sin identidad, sin voz propia y sin agencia es particularmente evidente en el caso de las mujeres. Alhayek (2014) ha analizado c\u00f3mo los discursos de las campa\u00f1as solidarias on-line y de los medios de comunicaci\u00f3n occidentales refuerzan las representaciones hegem\u00f3nicas orientalistas de las mujeres sirias, marginando las voces de las mujeres refugiadas y las voces de las activistas que no encajan en las representaciones dominantes de las mujeres musulmanas. Su an\u00e1lisis desarrolla el concepto de <em>orientalismo<\/em> y analiza la respuesta dada en septiembre de 2012 por los medios de comunicaci\u00f3n y las organizaciones no gubernamentales a una campa\u00f1a de un grupo de j\u00f3venes activistas sirios llamada <em>Refugees Not Captives<\/em>. Las representaciones dominantes de medios sociales y globales generalizan y diferencian a sirios y \u00e1rabes de otras sociedades e ignoran el contexto m\u00e1s amplio de las relaciones de poder que gobiernan las vidas de las mujeres y activistas de los refugiados en sus pa\u00edses de origen y de acogida. Adem\u00e1s de la espectacularizaci\u00f3n, otra forma de representar el sufrimiento es presentando la violencia contra v\u00edctimas sin hacerlas presentes, sin mostrar su sufrimiento con un mecanismo que Chouliaraki (2006) ha denominado <em>sublimaci\u00f3n<\/em>, y que impide la empat\u00eda, dificulta la identificaci\u00f3n y puede justificar o legitimar la violencia. El distanciamiento se amplifica cuando se refuerzan las diferencias identitarias, culturales entre los espectadores y las victimas, cuando se refuerza una imagen homog\u00e9nea de los \u201csalvadores\u201d y una imagen homog\u00e9nea de las \u201cv\u00edctimas pasivas\u201d. A este respecto Chouliaraki (2008) muestra c\u00f3mo el discurso humanitario de los gobiernos, de las organizaciones internacionales, de los medios de comunicaci\u00f3n y de las ONG reproducen una \u201ccomunidad imaginada\u201d (Anderson, 1983) occidental, esencialmente y moralmente superior a la comunidad de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>La \u201cestetizaci\u00f3n\u201d convierte la violencia en un espect\u00e1culo que s\u00f3lo sirve como v\u00e1lvula de escape para contener otras emociones (Seaton, 2005), pero nada tiene que ver con la sensibilidad hacia el sufrimiento.<\/p>\n<p>Todos estos elementos hacen que se trate de<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cun estilo de comunicaci\u00f3n promocional que no es consciente de las peligrosas consecuencias culturales de sus ideas creativas, tal vez eficaces a corto plazo en t\u00e9rminos cuantitativos, pero que ratifican conductas y creencias que podr\u00edamos definir de \u00abdesconfiguraci\u00f3n\u00bb de la solidaridad, que frenan las necesarias transformaciones de valores y actitudes a largo plazo y por tanto no contribuyen a una solidaridad activa en el d\u00eda a d\u00eda\u201d (Nos Ald\u00e1s, 2010: 118).<\/p><\/blockquote>\n<p>Sin embargo, el peligro mayor no es solo la desconfiguraci\u00f3n de la solidaridad, sino que la construcci\u00f3n de un discurso que apela constantemente a la compasi\u00f3n, a trav\u00e9s de voces suplicantes y pasivas pueden deshumanizar a las personas o grupos discriminados y, por tanto, contribuir a la construcci\u00f3n de las fronteras morales (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2016).<\/p>\n<h3><em>3.2. Interculturalismo funcional<\/em><\/h3>\n<p>Otro elemento caracter\u00edstico de numerosas campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n, sobre todo centradas en la promoci\u00f3n de la convivencia es lo que Tubino (2005) y Walsh (2008) han denominado interculturalidad funcional. Se trata de un modelo que pone el acento en la interacci\u00f3n entre \u201cculturas\u201d, en la tolerancia, la armon\u00eda y en el respeto y las oportunidades positivas que abre la diversidad cultural, invisibilizando la asimetr\u00eda de poder que existe entre los grupos, la l\u00f3gica racista y colonialista en el cual se encuadran las relaciones, la desigualdad estructural entre grupos y la intersecci\u00f3n entre \u201craza\u201d, origen cultural, g\u00e9nero, clase, etc. En este marco, la interacci\u00f3n es pensada de forma superficial e ingenua, reduci\u00e9ndola a una celebraci\u00f3n de una \u201cest\u00e9tica intercultural\u201d, sin tener en cuenta la naturaleza din\u00e1mica, fluida y flexible de las culturas y la complejidad de las relaciones de dominaci\u00f3n existentes en los espacios multiculturales.<\/p>\n<p>Otro elemento problem\u00e1tico de la interculturalidad funcional es que el acento puesto en la convivencia arm\u00f3nica \u201centre culturas\u201d, la celebraci\u00f3n de la diferencias, la lucha contra las actitudes negativas y la evitaci\u00f3n del conflicto puede tener el efecto parad\u00f3jico de desincentivar la movilizaci\u00f3n de los grupos discriminados, la acci\u00f3n colectiva y las cr\u00edticas al racismo estructural e institucional (Dixon <em>et. al.,<\/em> 2010; Dixon <em>et al.<\/em>, 2012).<\/p>\n<p>Como subraya Tubino (2005) el interculturalismo funcional subraya la necesidad de di\u00e1logo, sin tomar en cuenta la discriminaci\u00f3n estructural, la pobreza, la exclusi\u00f3n social y moral que sufren determinados colectivos y que son los principales obst\u00e1culos para que existan las bases para un di\u00e1logo en igualdad. Es funcional porque no cuestiona el sistema vigente sino que, al contrario, genera un discurso y una pr\u00e1ctica que legitima las desigualdades estructurales. El interculturalismo cr\u00edtico es, seg\u00fan Walsh, un \u201cdispositivo de poder que permiten el permanecer y fortalecimiento de las estructuras sociales establecidas y su matriz colonial\u201d (Walsh, 2008: 2). Se trata de un enfoque dominante que no busca la creaci\u00f3n de sociedades m\u00e1s igualitarias sino el control y la domesticaci\u00f3n del conflicto para mantener la estabilidad social \u201ces una estrategia pol\u00edtica funcional al sistema-mundo moderno y a\u00fan colonial; pretende \u201cincluir\u201d los anteriormente excluidos dentro de un modelo globalizado de sociedad regido no por la gente sino por los intereses del mercado\u201d (Walsh, 2008: 8).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las buenas intenciones, este tipo de gesti\u00f3n tiene dos caracter\u00edsticas que pueden obstaculizar la convivencia intercultural inclusiva (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2012 y 2018): La primera es la <em>folclorizaci\u00f3n de las diferencias<\/em>, ya que se trata de un culturalismo edulcorado, una visi\u00f3n de las culturas \u201cde escaparate\u201d. Se corre el riesgo de reproducir una visi\u00f3n reduccionista y est\u00e1tica de las culturas y encerrar a las personas en categor\u00edas estereotipadas, m\u00e1s cercanas a las gu\u00edas tur\u00edsticas que a su realidad personal. Se trasforma la <em>interculturalidad en una categor\u00eda abstracta, irreflexiva y superficial <\/em>que olvida la profunda asimetr\u00eda de poder y la desigualdad de derechos y de acceso a los recursos materiales y simb\u00f3licos que caracterizan las relaciones en contextos multiculturales. Lo que conlleva inevitablemente a la ilusi\u00f3n que la convivencia intercultural pueda ser el fruto, simplemente, de las buenas intenciones. Los festivales \u201cinterculturales\u201d, las comidas \u201cinter\u00e9tnicas\u201d, las proclamas de tolerancia y la celebraci\u00f3n de la diferencia, la representaci\u00f3n espectacularizada de la diversidad (Pompeo, 2009) o una visi\u00f3n voluntarista y rom\u00e1ntica del mestizaje que niega los problemas y los conflictos reales, sirven de poco si no se reconocen los derechos b\u00e1sicos, si no se lucha contra la asimetr\u00eda de poder y si no se empieza con la igualdad de condiciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/indigenas.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h3><em>3.3. Contraargumentarios<\/em><\/h3>\n<p>Un tercer elemento caracter\u00edstico de las campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n social antirracista es utilizar como estrategia predominante contra los discursos del odio, contra los rumores que se propagan de forma viral en los medios de comunicaci\u00f3n la contraargumentaci\u00f3n. Por estrategia de contraargumentaci\u00f3n entendemos un conjunto de actos comunicativos que evidencian las limitaciones u objeciones a los argumentos presenten en el discurso del odio o en el discurso racismo con el fin de neutralizar los argumentos. A menudo se estructuran alrededor de una l\u00f3gica de refutaci\u00f3n y, en los proyectos, se suele concretar en la creaci\u00f3n de gu\u00edas y manuales que recogen diferentes contraargumentaciones (los contraargumentarios), junto con actividades formativas de la sociedad civil para que sepa contraargumentar. Ahora bien, en l\u00ednea con lo planteado por las teor\u00edas sobre eficacia del discurso pol\u00edtico (Lakoff, 2006) y de los movimientos sociales (Jasper, 1997), as\u00ed como de la experiencia pr\u00e1ctica directa de los proyectos desarrollados en Canarias desde 2013 en el marco de la estrategia <em>Antirrumores<\/em>, tenemos que subrayar los riesgos de las estrategias contraargumentales. Como subrayan Katwala, Ballinger y Rhodes (2014), los contraargumentos pueden polarizar las posturas y tener un efecto contraproducente. Estos autores, analizando la eficacia de las estrategias comunicativas antirracistas en el Reino Unido, subrayan que la inmigraci\u00f3n es uno de los temas que, desde un punto de vista informativo, menos confianza genera. Cuando nadie conf\u00eda en los hechos y las cifras disponibles, un enfoque que se basa en los hechos es poco probable que resulte convincente. Los ejercicios para \u201cdesmontar rumores\u201d son populares entre las personas ya sensibilizadas pero, seg\u00fan estos investigadores, solamente sirven para reafirmar el sentimiento de \u201cestar en el lado correcto\u201d de las personas ya sensibilizadas con el tema. El problema de tratar \u201csimplemente presentar a la gente los hechos\u201d es que es un ejemplo de manual de c\u00f3mo no desarrollar el di\u00e1logo. Con los contraargumentos se trata a las personas de \u201cignorantes\u201d, se les plantean argumentos que suelen ser generales y abstractos y que no tienen que ver con la experiencia directa de las personas, suelen reproducir una relaci\u00f3n asim\u00e9trica donde una persona tiene raz\u00f3n y la otra es racista, o es ignorante o, en el mejor de los casos, es ingenua y se ha dejado influenciar por el discurso del odio. En ning\u00fan caso se legitiman las necesidades que pueden estar en la base de las actitudes negativas de la persona que se quiere convencer, en ning\u00fan caso se admite como v\u00e1lida su experiencia y su visi\u00f3n de los hechos. Esta l\u00f3gica discursiva, seg\u00fan Katwala, Ballinger y Rhodes, (2014), genera rechazo, las personas se cierran e interpretan el ataque a sus posiciones como un ataque a su identidad. El resultado final es la polarizaci\u00f3n y, muy probablemente, que cada persona busque los espacios, foros presenciales u on-line, donde puede encontrar confirmaci\u00f3n a sus posiciones.<\/p>\n<p>Un segundo problema de las estrategias de contraargumentaci\u00f3n es que asumen que las personas est\u00e1n dispuestas a dejarse convencer por argumentos racionales, basados en hechos y que en sus ideas, actitudes y conductas no influyan elementos identitarios, emocionales, etc.<\/p>\n<p>El tercer problema ha sido subrayado por Lakoff (2006) en su an\u00e1lisis del discurso de los dem\u00f3cratas frente a los republicanos a partir del uso de las met\u00e1foras y, en general, de los planteamientos de la teor\u00eda del <em>framing<\/em>:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cSi mantienes su lenguaje y su marco, y te limitas a argumentar en contra, pierdes t\u00fa, porque refuerzas su marco [\u2026]. Si hay que discutir con el adversario: no utilices su lenguaje. Su lenguaje elige un marco, pero no ser\u00e1 el marco que t\u00fa quieres. [\u2026]. La verdad, para ser aceptada, tiene que encajar en los marcos de la gente. Si los hechos no encajan en un determinado marco, el marco se mantiene y los hechos rebotan. Los hechos se nos pueden mostrar, pero, para que nosotros podamos darles sentido, tienen que encajar con lo que est\u00e1 ya en las sinapsis del cerebro. De lo contrario, los hechos entran y salen inmediatamente. Recuerda que los votantes votan por su identidad y por sus valores, lo que no coincide necesariamente con sus intereses\u201d. (Lakoff, 2006: 39).<\/p><\/blockquote>\n<p>La propuesta de Lakoff (2006) consiste en generar narrativas alternativas, es decir, no limitarse al contraargumentario, sino construir un discurso contrahegem\u00f3nico que reencuadre la realidad. En esta misma l\u00ednea, Oyserman y Swim (2001) subrayan la importancia de centrarse en el punto de vista de las personas discriminadas puesto que nos permite comprender en qu\u00e9 medida actos que no son intencionalmente racistas tienen importantes consecuencias negativas. La narraci\u00f3n de cuentos\/contra-narraci\u00f3n de cuentos y \u201cnombrar la propia realidad\u201d, utilizando la narrativa para iluminar y explorar las experiencias de opresi\u00f3n racial permite reencuadrar la realidad, saliendo del marco dominante y disputando la l\u00f3gica racista que, a veces, est\u00e1 presente en la misma intervenci\u00f3n antirracista<\/p>\n<h3><em>3.4. Comunicaci\u00f3n mercadeada y mediac\u00e9ntrica <\/em><\/h3>\n<p>Un \u00faltimo elemento cr\u00edtico las estrategias de sensibilizaci\u00f3n intercultural y antirracista que queremos destacar es la predominancia de un modelo mediac\u00e9ntrico, lineal y mercadeado de comunicaci\u00f3n (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2016, 2017a, 2017b, 2017c; Buraschi y Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez, 2017a).<\/p>\n<p>Generalmente se plantea una comunicaci\u00f3n que reproduce la l\u00f3gica de los medios de comunicaci\u00f3n\/persuasi\u00f3n de masas, sin comprender que la comunicaci\u00f3n es un proceso m\u00e1s amplio y complejo. La comunicaci\u00f3n es vertical, unidireccional y es percibida como competencia y responsabilidad de personas expertas. Adem\u00e1s, el objeto comunicacional de muchas ONG sigue siendo una sensibilizaci\u00f3n cuyo objetivo es obtener fondos, visibilizar la organizaci\u00f3n y, solo en tercer lugar, la concienciaci\u00f3n ciudadana acerca de determinadas problem\u00e1ticas (Pagola, 2009). La tendencia general es una comunicaci\u00f3n \u201cmercadeada\u201d (Erro, 2003) que reproduce un modelo de \u201csolidaridad del m\u00ednimo esfuerzo\u201d (Nos Ald\u00e1s, Iranzo y Farn\u00e9, 2012), que no pone en discusi\u00f3n la estructura de dominaci\u00f3n; un enfoque cortoplacista, basado en una l\u00f3gica de marketing, unidireccional y que espectaculariza los problemas sociales (Barranquero, 2014).<\/p>\n<p>El proceso comunicativo no es participativo: por una parte, la sociedad civil es percibida solamente como receptora pasiva de un proceso persuasivo; por la otra, en muchas ocasiones el papel de los miembros del grupo estigmatizado en las intervenciones antirracistas es secundario o pasivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/foro%20racismo.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Imagen <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/robson_b_sampaio\/22333155214\/in\/photolist-A2vfYf-q7QHd9-AXm5wA-q5Bi2L-Akz5sH-AnSLgB-A2uNZS-pQnmpJ-pQgZbv-AXmpx1-Akyq98-fM17rq-jsKG1b-SQcTYG-pQkhyi-q7GDHn-oYjqZm-8zA4v7-EWndm-EWBGv-q9HNhu-q9HLYs-AXkRKo-ZPvBNb-8tRXXy-EWAKY-AYwEVc-pQjfP9-pQgVmB-AFV1b9-ZWYuu8-AWecLj-3Pdn6f-22igQdR-oYjzmw-8tRQmh-9wDt6F-8tNS58-pd26fz-q9AJNt-W7XaJ7-pQhcnK-HmCyED-YGQPYG-EWE6i-SQdEUJ-pQhfHH-pSdJss-EWETd-WbnKTn\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<h2><strong>4. Comunicaci\u00f3n participativa y empoderamiento comunicacional <\/strong><\/h2>\n<p>Frente a los l\u00edmites de la sensibilizaci\u00f3n tradicional planteamos una propuesta de comunicaci\u00f3n participativa para el cambio social que hemos denominado empoderamiento comunicacional (Buraschi y Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez, 2016; Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2017c).<\/p>\n<p>Una comunicaci\u00f3n cr\u00edtica, participativa y transformadora no tiene como objetivo la persuasi\u00f3n y la transmisi\u00f3n de informaciones, sino la construcci\u00f3n de nuevos significados a trav\u00e9s del di\u00e1logo desde el seno de la comunidad. En este contexto las personas no son simples receptoras de informaci\u00f3n, sino que pueden intervenir de forma activa en la construcci\u00f3n de los mensajes.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, podemos definir el empoderamiento como el proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visi\u00f3n y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven (Murguialday <em>et al<\/em>., 2001). Para Rappaport (1981) es un proceso por el cual, las personas, organizaciones y comunidades adquieren control y dominio de sus vidas. Los fundamentos del empoderamiento se encuentran en la teor\u00eda y pr\u00e1ctica de la educaci\u00f3n popular desarrollada en el marco de la pedagog\u00eda de la liberaci\u00f3n de Freire (1970). Se trata de un constructo multidimensional que incluye el sentimiento de autoeficacia, el acceso y control de recursos, la informaci\u00f3n y la comprensi\u00f3n del mundo, la participaci\u00f3n, el aumento de competencias, el poder de decisi\u00f3n, el reconocimiento por parte de otras personas, la capacidad de influir en el propio entorno, la calidad y la cantidad de capital social al cual tenemos acceso.<\/p>\n<p>El punto de partida de las teor\u00edas sobre empoderamiento es que las personas y las comunidades pueden ser generadoras de transformaciones y cambios sociales, a trav\u00e9s de un trabajo colaborativo y no directivo que lleven a la acci\u00f3n concreta. Uno de los elementos fundamentales que permiten el desarrollo de posibilidades trasformadoras es la existencia de espacios de acci\u00f3n y participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/reunion participativa.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Imagen <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/consonni\/15642557529\/in\/photolist-pQhcnK-HmCyED-YGQPYG-EWE6i-SQdEUJ-pQhfHH-pSdJss-EWETd-WbnKTn-q7Gjtk-T56hEM-GYivek-3P95GZ-q7Qwsw-21d3qKq-WHMKn8-TAgVSo-8zA2Y3-AYwHbp-AkyXfr-UU6EuS-Z3Vzu3-EWByP-EWArf-AFVCeb-EWvab-EWwKy-HQAHaH-Z6C3rB-VYX5rr-paXMNP-pQgYhB-H6ZALa-q7GyiK-EWNtk-AkyyjY-paULZ1-8zwFC4-LmZSkv-pQjh5L-Z6BWeM-pQjisq-2ajZEN7-YCRuQB-Z2qz7N-CDLwJV-q7uDfJ-BZzcr7-21P5YdP-22f8NKf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>La investigaci\u00f3n, las reflexiones y las pr\u00e1cticas sobre los procesos de empoderamiento han subrayado desde sus or\u00edgenes (Freire, 1970; Kapl\u00fan, 1985) la importancia de la comunicaci\u00f3n en el proceso de empoderamiento. La reapropiaci\u00f3n de la palabra, la autogesti\u00f3n de la comunicaci\u00f3n comunitaria, la capacidad de generar narrativas alternativas a las narraciones hegem\u00f3nicas, la lectura cr\u00edtica de los mensajes son todos elementos presentes en los procesos de empoderamiento y que evidencia la centralidad de su dimensi\u00f3n comunicativa.<\/p>\n<p>De acuerdo con Childers (1990) la comunicaci\u00f3n es el veh\u00edculo privilegiado de empoderamiento de las sociedades. Ya los a\u00f1os setenta, la UNESCO (1970), consideraba que la alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica era una de las claves para el empoderamiento de las personas y de las comunidades y numerosas experiencias desde el Sur Global, han evidenciado como la comunicaci\u00f3n ha jugado un papel clave en los procesos de concientizaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El empoderamiento de las personas y de las comunidades es un objetivo reconocido en muchas de las propuestas te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas de comunicaci\u00f3n para el cambio social. Saldarriaga (2011), por ejemplo, considera que la comunicaci\u00f3n para el cambio social tiene como objetivo fortalecer la identidad cultural, la confianza, el compromiso, la apropiaci\u00f3n de la voz y, en general, el empoderamiento de la comunidad. Chaparro (2009), habla de Comunicaci\u00f3n de Empoderamiento y Ecosocial:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEmpoderamiento porque implica una toma de conciencia sobre las capacidades propias del individuo para tomar decisiones de car\u00e1cter colectivo, un apropiarse del destino reconociendo una escala de valores verdaderamente humana. Ecosocial, porque estas decisiones deben incidir en la responsabilidad de instaurar un nuevo modelo econ\u00f3mico que abandone la usura, retribuya justamente, sea respetuoso con el planeta y con la capacidad de las diferentes culturas para asumir sus destinos\u201d (Chaparro, 2009: 157).<\/p><\/blockquote>\n<p>En este contexto denominamos <em>empoderamiento comunicacional<\/em> al proceso por el que las personas, los grupos o las comunidades se convierten en agentes comunicativos para el cambio social (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2018b). El empoderamiento comunicacional se inspira en el concepto freireano de concientizaci\u00f3n, implica revalorizar el potencial transformador de la comunicaci\u00f3n y del di\u00e1logo, en su capacidad de contribuir a crear nuevos imaginarios sociales contrarrestando el discurso de odio y la comunicaci\u00f3n-espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>El empoderamiento comunicacional es un constructo contextual, esto significa que sus dimensiones y los contenidos del proceso no son universales sino que se adaptan estrat\u00e9gicamente a los diferentes contextos. Adem\u00e1s, el empoderamiento es un constructo multidimensional, en los siguientes p\u00e1rrafos presentamos una propuesta de dimensiones que, sin embargo, es provisoria y pensada especialmente en el contexto de intervenci\u00f3n que nos ocupa: la comunicaci\u00f3n participativa antirracista.<\/p>\n<p>La primera dimensi\u00f3n del empoderamiento comunicacional es el <strong>sentimiento de autoeficacia comunicativa<\/strong>, es decir, parafraseando la propuesta de Bandura (1977) la percepci\u00f3n a nivel individual o comunitario de tener la capacidad de cambiar la realidad a trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n, en otras palabras, es la \u201cconciencia del poder performativo de la propia voz\u201d. La toma de conciencia de la violencia cultural es acompa\u00f1ada de una toma de conciencia individual y colectiva de la capacidad de acci\u00f3n y transformaci\u00f3n. En este sentido, el empoderamiento comunicacional tiene una doble dimensi\u00f3n de denuncia de la deshumanizaci\u00f3n y del anuncio de estructuras alternativas para la humanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo elemento que configura nuestra propuesta de empoderamiento comunicacional es la <strong>apropiaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/strong>, entendida como \u201cla capacidad de hacer propio y de incorporar aquello que no se tiene (la tecnolog\u00eda) a partir de lo que ya se sabe y se tiene (cosmovisiones, imaginarios, l\u00f3gicas de funcionamiento y organizaci\u00f3n)\u201d (Mar\u00ed S\u00e1ez, 2011: 211). No se trata solamente de tener acceso a los medios de comunicaci\u00f3n, sino de incorporar su tecnolog\u00eda a nuestro universo de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que el papel protagonista de la sociedad civil se ha potenciado exponencialmente gracias a las nuevas tecnolog\u00edas. La apropiaci\u00f3n de los medios permite pensar la comunicaci\u00f3n antirracista como un proceso de trasformaci\u00f3n social sostenible a largo plazo: \u201cla sostenibilidad de los cambios sociales es m\u00e1s segura cuando los individuos y las comunidades afectadas se apropian del proceso y de los contenidos comunicacionales\u201d (Gumucio-Dagron, 2011: 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Taller de inform\u00e1tica.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Imagen <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/sartualava\/542165685\/in\/photolist-bu4N51-ebTv3L-ebTqPs-7CZCpc-a3Ph9h-cX684L-ebMPgc-ebMNkx-dVYqNW-nqk8Sq-boHmg1-6WWyxv-4hJVxG-dVSRdt-cTDsEY-7aV2xh-ebMJ5V-cV13b1-efpbTb-3dRiyj-diU1w-8MkjPZ-5dBxqA-94hRD-5XjkrG-bjGLwk-cUXzmQ-8Mzw1Q-cX8Vah-PUJYe-aLgvW-bBVnrK-f2WnE-57e5Ng-3dX9ts-4Dih4E-dW9Ux-5EuoiA-DBep2-bUjx9c-f2rZyY-HW8no-ntSkPU-vaGJ2n-nqDPzN-ePzpCz-ebTvvG-8MjwgE-7RqJru-7aK2vo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>En los procesos de empoderamiento comunicacional, adem\u00e1s, no se trata solamente de apropiaci\u00f3n de medios tecnol\u00f3gicos, sino que implica ampliar nuestro potencial comunicativo, redescubriendo, por ejemplo, la expresividad de nuestro cuerpo, del movimiento y el gran impacto transformador del teatro.<\/p>\n<p>Una tercera dimensi\u00f3n del empoderamiento comunicacional es la <strong>lectura cr\u00edtica de los medios y la reflexividad<\/strong>. Se trata de un aspecto central en la mayor\u00eda de propuestas de alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica (Wilson, 2012), e incluye la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo se construyen los mensajes en los medios de comunicaci\u00f3n, c\u00f3mo influyen en nuestra forma de ver el mundo, c\u00f3mo los medios a su vez est\u00e1n influidos por el contexto social, cultural e ideol\u00f3gico. Sin embargo, el empoderamiento comunicacional no se limita al desarrollo de una competencia critica en la interpretaci\u00f3n de los mensajes transmitidos por los medios de comunicaci\u00f3n, sino que incluye, tambi\u00e9n, la toma de conciencia de nuestros modelos impl\u00edcitos comunicativos, es decir, los modelos que de forma a menudo irreflexiva, gu\u00edan nuestra forma de comunicar, la construcci\u00f3n de nuestros mensajes y nuestra forma de dise\u00f1ar y llevar a cabo estrategias de comunicaci\u00f3n para el cambio social. Se trata de la desarrollar la reflexividad necesaria para estar alerta frente al riesgo, siempre presente, de reproducir modelos paternalistas, victimistas, asistencialistas, etc. La reflexividad implica una toma de conciencia cr\u00edtica de nuestra forma de intervenir, de nuestros valores, de nuestra identidad y de nuestros objetivos: \u201cver la cultura siempre como un problema, no dejar que se vuelva est\u00e1tica, que se convierta en un mito y nos mistifique\u201d (Freire, 1970: 29).<\/p>\n<p><strong>Las competencias dial\u00f3gicas y participativas<\/strong> son el cuarto elemento que caracteriza el empoderamiento comunicacional, y se trata de la capacidad de dialogar con otras personas, de coordinarse, de trabajar conjuntamente para un objetivo com\u00fan.<\/p>\n<p>Inspir\u00e1ndose en el modelo freireano, el empoderamiento comunicacional es un proceso dial\u00e9ctico de acci\u00f3n\u2013reflexi\u00f3n fundado en la praxis dial\u00f3gica. Esto implica el desarrollo de competencias dial\u00f3gicas como la escucha, la presencia o la comunicaci\u00f3n no violenta (Buraschi <em>et. al<\/em>, 2017; Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2017a) y el manejo de metodolog\u00edas participativas necesarias para la coordinaci\u00f3n, la construcci\u00f3n del consenso (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2014), el an\u00e1lisis y el diagn\u00f3stico participativo de la realidad y el dise\u00f1o participativo de estrategias comunicativas eficaces (Aguilar-Id\u00e1\u00f1ez y Buraschi, 2016).<\/p>\n<p>La \u00faltima dimensi\u00f3n del empoderamiento comunicacional es la <strong>capacidad de crear y desarrollar colaborativamente acciones comunicativas con impacto en los imaginarios sociales<\/strong>. Este \u00faltimo aspecto hace referencia a la capacidad de las personas, de los grupos o de las comunidades de generar marcos culturales de interpretaci\u00f3n de la realidad alternativos a los marcos de referencia dominantes. Se trata de lograr lo que Nos Ald\u00e1s (2007) ha denominado \u201ceficacia cultural\u201d y que implica la capacidad de influir en la opini\u00f3n p\u00fablica en t\u00e9rminos de transformaci\u00f3n sociocultural. Como subraya la autora, trabajar la eficacia cultural significa ser consciente y saber manejar la performatividad del lenguaje promoviendo discursos alternativos con capacidad de movilizar, comprometer y activar la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>A partir de estas dimensiones podemos ver como el empoderamiento comunicacional tiene algunos elementos comunes con otros conceptos afines como \u201calfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica e informacional\u201d (UNESCO, 2008), \u201calfabetizaci\u00f3n digital\u201d (Gilster, 1997), alfabetizaci\u00f3n multimedia (<em>Multimedia Literacy<\/em>) (Hofstetter, 2001) o \u201ccapital informacional\u201d (Hamelink, 2001).<\/p>\n<p>De la misma forma que estas otras propuestas, el empoderamiento comunicacional es tanto un proceso como un resultado que no se limita a la capacidad t\u00e9cnica, sino que incluye la capacidad cr\u00edtica y reflexiva (Guti\u00e9rrez y Tyner, 2012; Wilson, 2012). Adem\u00e1s, tanto el empoderamiento comunicacional como las diferentes conceptualizaciones de alfabetizaci\u00f3n incluyen la el manejo, creaci\u00f3n y difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n (Su\u00f1\u00e9 y Mart\u00ednez, 2011) y consideran que estas competencias son clave para el ejercicio de la ciudadan\u00eda activa en la era de la informaci\u00f3n (Guti\u00e9rrez y Tyner, 2012; Burin <em>et al.<\/em>, 2016).<\/p>\n<p>A pesar de estos elementos comunes el empoderamiento comunicacional tiene algunas caracter\u00edsticas esencialmente diferentes respecto a las propuestas vinculadas a la alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica:<\/p>\n<p>La primera diferencia es que el empoderamiento comunicacional es multinivel, como subrayan Musitu y Buelga (2004), el empoderamiento puede producirse en diferentes niveles: no solamente a nivel individual, sino tambi\u00e9n grupal y comunitario.<\/p>\n<p>El segundo aspecto diferencial es que los procesos de alfabetizaci\u00f3n suelen concebirse con un modelo educativo anclado a una perspectiva \u201cbancaria\u201d (Freire, 1970) de la educaci\u00f3n, es decir, un proceso unidireccional en el cual las personas expertas transmiten su conocimientos a personas no expertas. Por ejemplo, en la propuesta de alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica e informacional de la UNESCO, se habla de dotar a los ciudadanos de los conocimientos b\u00e1sicos sobre el papel de los medios de comunicaci\u00f3n y los dispositivos de informaci\u00f3n en las sociedades democr\u00e1ticas, siempre que esa funci\u00f3n est\u00e9 correctamente desempe\u00f1ada y los ciudadanos puedan evaluar de forma cr\u00edtica la calidad de los contenidos que se transmiten. El empoderamiento comunicacional, al contrario, es un proceso esencialmente dial\u00f3gico y participativo, es decir, un proceso educativo horizontal, corresponsable y coeducativo, donde, siguiendo la propuesta de Freire, nadie educa a nadie \u2014nadie se educa a s\u00ed mismo\u2014, las personas participantes se educan entre s\u00ed con la mediaci\u00f3n del mundo. No se puede \u201cempoderar\u201d a otras personas, no se puede \u201cdotar\u201d de empoderamiento\u201d o \u201ctransmitir\u201d el empoderamiento, se puede crear espacios abiertos, participativos, horizontales y dial\u00f3gicos de empoderamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/participar comunicaci\u00f3n.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>La tercera diferencia es que la alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica y las otras propuestas conceptuales vinculadas a la comunicaci\u00f3n, si bien hacen referencia a la construcci\u00f3n de competencias para la nueva ciudadan\u00eda, no pretenden transformar la realidad, sino que son \u201cfuncionales\u201d al estatus quo.<\/p>\n<p>Finalmente, un aspecto clave que es muy importante subrayar es que el empoderamiento comunicacional es un proceso que se desarrolla en espacios dial\u00f3gicos en los cuales las personas oprimidas son las protagonistas. Repensar la comunicaci\u00f3n antirracista desde el empoderamiento comunicacional, significa reconocer el protagonismo de los grupos racializados y de las personas migrantes, reconocer la centralidad de su experiencia, valorizar sus estrategias de resistencia y crear espacios dial\u00f3gicos en los cuales se generen alianzas creativas entre los diferentes colectivos y personas que luchan para la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<h2><strong>5. Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>La centralidad de la sensibilizaci\u00f3n en las estrategias institucionales frente al racismo y su papel clave en los procesos de transformaci\u00f3n social contrastan con la escasa reflexi\u00f3n y debilidades metodol\u00f3gicas de las campa\u00f1as comunicativas que constituyen el grueso de sus acciones, ya sea en el sector p\u00fablico o el tercer sector.<\/p>\n<p>Esta falta de an\u00e1lisis cr\u00edtico y sistem\u00e1tico de la acci\u00f3n social antirracista ha impedido tomar conciencia de los modelos impl\u00edcitos dominantes que subyacen en la mayor parte de las acciones y campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n desarrolladas hasta la fecha, obstaculizando fuertemente la posibilidad de superar sus principales l\u00edmites:<\/p>\n<p>El primer l\u00edmite lo denominamos \u201chumanitarismo paternalista\u201d, por su car\u00e1cter salvacionista y victimista que invisibiliza las experiencias de resistencia y trata a los grupos subalternos como objetos y no como sujetos. Esta \u201cindustria de lo humanitario\u201d instrumentaliza la ret\u00f3rica de lo humanitario y refuerza la asimetr\u00eda de poder promoviendo una \u201ccompasi\u00f3n sin compromiso\u201d que coloca la titularidad de derechos de las personas en segundo plano, frente a la \u201cespectacularizaci\u00f3n de las fronteras\u201d y la invisibilizaci\u00f3n de lo que nos hace iguales y el extra\u00f1amiento de la alteridad.<\/p>\n<p>El interculturalismo funcional es otra importante limitaci\u00f3n de las campa\u00f1as tradicionales de sensibilizaci\u00f3n centradas en la convivencia y la celebraci\u00f3n de una \u201cest\u00e9tica intercultural\u201d que eluden la complejidad de las relaciones de dominaci\u00f3n e invisibilizan la fuerte asimetr\u00eda de poder, siendo funcionales a un sistema que no se pone en cuesti\u00f3n. Esta folklorizaci\u00f3n de las diferencias convierte la interculturalidad en una categor\u00eda abstracta, irreflexiva y superficial que olvida la profunda asimetr\u00eda de poder y la desigualdad de derechos y de acceso a los recursos materiales y simb\u00f3licos.<\/p>\n<p>Una tercera limitaci\u00f3n es el uso (y abuso) de la contraargumentaci\u00f3n, que polariza posturas y puede tener un efecto contraproducente. La contraargumentaci\u00f3n es insuficiente porque no es capaz de generar un imprescindible di\u00e1logo (todo lo contrario) y no posibilita la creaci\u00f3n de un discurso contrahegem\u00f3nico real y efectivo, al situarse en el mismo encuadre comunicativo que pretende combatir.<\/p>\n<p>El cuarto l\u00edmite es la predominancia de un modelo comunicativo mercadeado y mediac\u00e9ntrico en las estrategias de sensibilizaci\u00f3n antirracista, que es reproducido en la mayor parte de las ONG.<\/p>\n<p>Para contribuir a la superaci\u00f3n de estas importantes limitaciones de la sensibilizaci\u00f3n antirracista tradicional en este art\u00edculo hemos subrayado la necesidad de la reflexividad cr\u00edtica y la importancia de apostar por la comunicaci\u00f3n participativa y, en particular, en la promoci\u00f3n de procesos de lo que hemos denominado, empoderamiento comunicacional. Los principales elementos que deben trabajarse para el logro del empoderamiento comunicacional son: el sentimiento de autoeficacia comunicativa, la apropiaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la lectura cr\u00edtica de los medios y la reflexividad, la adquisici\u00f3n de competencias dial\u00f3gicas y participativas, y la capacidad de crear y desarrollar colaborativamente acciones comunicativas con impacto en los imaginarios sociales.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[87,924,922,923,1116,920,918,919,921,925,462],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/29\/miscelanea\/empoderamiento-comunicacional-una-estrategia-de-intervencion-comunitaria-para-superar-los-limites-de-la-sensibilizacion-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Empoderamiento comunicacional: una estrategia de intervenci\u00f3n comunitaria para superar los l\u00edmites de la sensibilizaci\u00f3n social - RES. 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