{"id":9276,"date":"2019-02-17T00:00:00","date_gmt":"2019-02-16T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente\/"},"modified":"2021-03-01T10:45:18","modified_gmt":"2021-03-01T09:45:18","slug":"limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente","title":{"rendered":"L\u00edmites e indefiniciones de la educaci\u00f3n ambiental, un debate permanente"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El campo de la EA es enormemente diverso. La diversidad es enriquecedora en la medida en que responde a su naturaleza compleja y pluridimensional, pero en ocasiones lo desdibuja y dificulta su desarrollo y consolidaci\u00f3n (Garc\u00eda, 2004; Meira, 2009). La indefinici\u00f3n o falta de l\u00edmites claros conlleva una mayor vulnerabilidad; la hace instrumentalizable cuando conviene; prescindible sin mayores costes sociales ni pol\u00edticos, cuando no interesa o resulta molesta; susceptible de desaparecer producto de pol\u00edticas de austericidio; o de diluirse entre nuevas y viejas corrientes, movimientos y profesiones lindantes que, bebiendo de sus posicionamientos y saberes, se definen bajo otras etiquetas. Si bien el car\u00e1cter heterog\u00e9neo de la EA es contrario a una definici\u00f3n \u00fanica de la misma, de su finalidad y raz\u00f3n de ser, de sus fundamentos y pr\u00e1cticas, tampoco podemos quedarnos en la indefinici\u00f3n. Conviene esclarecer que no cualquier actividad de informaci\u00f3n, formaci\u00f3n o educativa sobre el medio ambiente es EA, ni que cualquier perfil profesional se puede vincular a este campo, ni que cualquier instituci\u00f3n o grupo social es susceptible de impulsar acciones de EA, sin tomar en cuenta la posici\u00f3n que ocupa e intereses asociados. El reto no estriba en homogeneizar el campo bajo una perspectiva \u201cleg\u00edtima\u201d de EA sino en realizar un trabajo de reflexi\u00f3n dirigido a, por un lado, delimitar para reconocer su identidad, sus elementos de distinci\u00f3n respecto a otros espacios sociales y, por otro, objetivar su estructura interna, las diferentes posiciones sociales y tomas de posici\u00f3n en relaci\u00f3n a las disputas por la definici\u00f3n de la EA.<\/p>\n<p>El punto com\u00fan innegable que sustenta las diversas identidades de la EA es el reconocimiento de la existencia de una crisis ambiental de causas fundamentalmente humanas, que demanda de una respuesta social en la que la educaci\u00f3n \u2013en la articulaci\u00f3n con otros campos (pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cient\u00edfico, etc.)\u2013 tiene que asumir un papel fundamental. El hecho de responder a una realidad problem\u00e1tica, hace que la EA se enmarque dentro de los planteamientos te\u00f3rico-pr\u00e1cticos modernos que se justifican por la necesidad de dar respuestas satisfactorias a las tensiones que emergen de una confrontaci\u00f3n reflexiva con las experiencias de crisis (Benner, 1998). La problem\u00e1tica ambiental no es una realidad \u00fanica, se materializa, se percibe, se interpreta y suscita respuestas diferenciadas en funci\u00f3n de los grupos y de los contextos sociales y culturales que toman conciencia de ella (S\u00e1nchez, 2002). Impensable ser\u00eda hoy, por ejemplo, un cartel electoral como el del PSOE del 1977, ilustrado por Jose Ram\u00f3n S\u00e1nchez, en el que industrias y transportes contaminantes formaban parte de la imagen con la que representaban el modelo de desarrollo que promet\u00eda el partido y con el que por aquel entonces se ganaron la simpat\u00eda de su electorado. Esto es as\u00ed porque la misma crisis no se puede acotar a trav\u00e9s de una simple aproximaci\u00f3n positivista a las din\u00e1micas de la biosfera, sino que su construcci\u00f3n implica la puesta en tela de juicio y la activaci\u00f3n de factores y variables de naturaleza cultural (saberes, sistemas de creencias y valores, estilos de vida, ciencia y tecnolog\u00eda, etc.), social (roles sociales, organizaci\u00f3n pol\u00edtica, organizaci\u00f3n de la propiedad, movilidad geogr\u00e1fica, tipolog\u00eda de asentamientos, etc.) y econ\u00f3mica (explotaci\u00f3n, producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo). El mito de la soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica ha sido desmontado, pero seguimos investigando c\u00f3mo poblar otros planetas cuando el nuestro sea inhabitable, en vez de realizar una apuesta decidida por transformar nuestras sociedades y su relaci\u00f3n con el medio que habitan, reto innegable de la educaci\u00f3n social. En palabras de Kassas (1990), la problem\u00e1tica ambiental se origina en el sistema articulado entre la biosfera, la tecnosfera y la sociosfera, espacios a los que Novo (1997) a\u00f1ade la noosfera, incorporando la dimensi\u00f3n cultural del ambiente. Desde esta perspectiva, la EA no puede limitarse al conocimiento y a la comprensi\u00f3n de los procesos del medio ambiente natural, sino que tiene que atender y buscar incidir, desde un pensamiento complejo y cr\u00edtico, en la red de interrelaciones entre los diferentes subsistemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio ambiente.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Parcerisa (1999) dec\u00eda de la pedagog\u00eda social, tambi\u00e9n acusada de indefinici\u00f3n y polisemia (Fermoso, 1994), que el hecho de encontrarnos ante un substantivo que acompa\u00f1a al t\u00e9rmino \u201cpedagog\u00eda\u201d muestra que se trata de un tipo de educaci\u00f3n, siendo que el reto radica en acordar el car\u00e1cter de la misma, as\u00ed como la parcela a la que se refiere el calificativo que la acompa\u00f1a. Esto parecer\u00eda obvio pero, debido al sesgo ambientalista que sufre la identidad del campo de la EA, no se quiere dar por superada esta l\u00ednea argumental, siendo interesante remarcar que, efectivamente, estamos hablando de educaci\u00f3n. Partiendo de este presupuesto, la concreci\u00f3n sobre el paradigma de educaci\u00f3n en el que se asienta y, por lo tanto, del rol de las personas implicadas en el proceso educativo, de las metodolog\u00edas y las formas de acci\u00f3n, de los tiempos y los espacios y, de manera fundamental, de la finalidad de la praxis educativa \u2013reflexiones por completo pedag\u00f3gicas\u2013 se presentan como primer plano de disputa, en un sentido dial\u00e9ctico, para la delimitaci\u00f3n del campo de la EA. Dicho esto, hace falta cuestionarse \u2013adaptando el interrogante de Caride (2004)<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a>\u2013 \u00bfqu\u00e9 a\u00f1ade lo \u2018ambiental\u2019 al substantivo \u2018educaci\u00f3n\u2019?, \u00bfqu\u00e9 espacios disciplinares, formativos y profesionales genera?. Y ser\u00e1 la primac\u00eda otorgada a cada uno de los subsistemas del ambiente antes expuestos uno de los ejes en los que se mueve la definici\u00f3n de su identidad, no exenta de pol\u00e9mica y luchas de poder.<\/p>\n<h2><strong>Enfoque de an\u00e1lisis<\/strong><\/h2>\n<p>La elaboraci\u00f3n de topograf\u00edas del campo de la EA que atienden a los interrogantes \u201cqu\u00e9 educaci\u00f3n, qu\u00e9 ambiente, para qu\u00e9 sociedad\u201d ha sido objeto de numerosos trabajos de investigaci\u00f3n y reflexi\u00f3n te\u00f3rica (Calvo y Guti\u00e9rrez, 2007; Caride y Meira, 1998la, 1998b y 2001; Eschenhagen, 2003; Faladori, 2000; Figueroa, 1996; Guti\u00e9rrez, 1995; Mart\u00ednez, 2004; Novo, 1996, 2003; Reigota, 2002; Sauv\u00e9, 2005a, 2005b). En \u00e9stos se definen categor\u00edas de las que se extraen, de forma expl\u00edcita o impl\u00edcita, diferentes posiciones en relaci\u00f3n a la orientaci\u00f3n de la EA, de su finalidad e intereses, dando cuenta del componente cultural y pol\u00edtico-ideol\u00f3gico que es consubstancial a la diversidad de acepciones y corrientes de EA (Gonz\u00e1lez-Gaudiano, 2005).<\/p>\n<p>Lo que aporta este art\u00edculo sobre trabajos previos es la estructuraci\u00f3n de la EA como \u201ccampo\u201d con una orientaci\u00f3n sociol\u00f3gica, es decir, desde el significado que Bourdieu otorga a este concepto, entendiendo la EA como la red de relaciones que se establece entre los diferentes agentes que lo componen, posiciones definidas por el dominio de las diversas formas de capital (cultural, econ\u00f3mico, social y simb\u00f3lico), que vienen a determinar sus intereses y aspiraciones, as\u00ed como las relaciones (dominaci\u00f3n, subordinaci\u00f3n, homolog\u00eda, etc.) con otros agentes sociales (Bourdieu y Wacquant, 1995). Es decir, se trata de proponer un esquema de diferenciaci\u00f3n de las diferentes posiciones sociales \u2013y condiciones asociadas\u2013 seg\u00fan las que se estructura este espacio social y que marcan las disputas por definir su identidad y trayectoria.<\/p>\n<p>Apuntaba Fermoso (1994), en relaci\u00f3n al campo de la pedagog\u00eda social pero perfectamente extrapolable a la EA, la necesidad de contemplar y armonizar tres vectores sustanciales: su construcci\u00f3n cient\u00edfica, su construcci\u00f3n como disciplina acad\u00e9mica y como \u00e1mbito de profesionalizaci\u00f3n. Meira (2007) a\u00f1ade otra dimensi\u00f3n, propia del campo de la EA, que es su orientaci\u00f3n pol\u00edtica y\/o militante. Partiendo de las aportaciones de ambos autores, se pretende una mirada atenta, cuando menos, a estas cuatro dimensiones de an\u00e1lisis (gr\u00e1fico 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"my-1 alignnone\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Grafico 1 Limites e indefiniciones bis.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"649\" \/><\/p>\n<p>Este enfoque de an\u00e1lisis se nutre de los resultados de diversos estudios que exploran la identidad y situaci\u00f3n socioprofesional de la EA en diferentes territorios del contexto espa\u00f1ol (AEAMadrid, 2015; Estrada et al., 2014; Guti\u00e9rrez, 2007; Huertas et al., 2016; Jim\u00e9nez y Leiva, 2010; Meira, Barba e Lorenzo, 2017; Soto, 2007; Soto e Pardellas, 2010) y de los resultados del trabajo de tesis que analiz\u00f3 desde una perspectiva sociobiogr\u00e1fica la construcci\u00f3n del campo de la EA (Barba, 2015).<\/p>\n<h2><strong>La EA como movimiento en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica<\/strong><\/h2>\n<p>Abordar la EA como movimiento implica, por un lado, inscribirla dentro de un proyecto de cambio social, en relaci\u00f3n con diversos colectivos que se posicionan activamente desvelando una realidad ambientalmente molesta y procurando la construcci\u00f3n de otros futuros posibles; pero tambi\u00e9n en el conflicto con agentes que responden a intereses opuestos y que, inmersos en un sistema neoliberal, suelen ocupar las posiciones de poder. En su dimensi\u00f3n pol\u00edtica, la EA puede ser definida en una doble vertiente: como \u201c<em>movimiento social que surge como reacci\u00f3n al modelo de desarrollo que se impulsa en occidente despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial<\/em>\u201d (Calvo y Guti\u00e9rrez , 2007: 21); o bien como la concreci\u00f3n propositiva de diferentes movimientos (ecologista, ambientalista, de renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica, altermundista, decrecimiento, etc.) que incorporan la cuesti\u00f3n ambiental como objeto de sus luchas y la educaci\u00f3n como estrategia en la promoci\u00f3n del cambio y en la construcci\u00f3n de alternativas.<\/p>\n<p>La EA nace a inicio de los 80 como una herramienta de trabajo vinculada a movimientos sociales: por una parte, a la militancia dentro del sistema escolar, a las iniciativas de innovaci\u00f3n educativa y compromiso social de los colectivos de renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica que impulsa el profesorado, en una apuesta decidida por otro tipo de educaci\u00f3n; por otra, como instrumento de acci\u00f3n del movimiento ecologista, como parte de los recursos activados para concienciar sobre la crisis ambiental en distintos \u00e1mbitos de la vida social. En su evoluci\u00f3n se fue consolidando paulatinamente como un campo aut\u00f3nomo y con identidad propia, pero aun as\u00ed en su seno se pueden diferenciar varias corrientes mediadas por la vinculaci\u00f3n a estos movimientos y a otros que fueron incorpor\u00e1ndose por el camino, introduciendo nuevos discursos y l\u00edneas de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, la EA se vincula desde sus or\u00edgenes a tres corrientes cl\u00e1sicas: ambientalista, conservacionista y ecologista, que se diferencian en relaci\u00f3n a la lectura que realizan de la crisis ambiental y a la radicalidad de sus propuestas. Siguiendo las aportaciones de Sosa (1989), Dobson (1997) y Caride y Meira (2001), la EA asociada a cada una de estas corrientes pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas cobra un cariz distinto:<\/p>\n<ul>\n<li>Desde la \u00f3ptica ambientalista, promueve cambios que doten de una mayor sostenibilidad al sistema actual, sin necesidad de incidir necesariamente en modificaciones estructurales en el modelo de producci\u00f3n y consumo. Sus pr\u00e1cticas muchas veces se dirigen a la comprensi\u00f3n del entorno y a la promoci\u00f3n de actitudes y comportamientos m\u00e1s respetuosos (apagar las luces, cerrar los grifos, separar la basura, etc.). Esta es la orientaci\u00f3n que suelen adoptar las acciones de EA promovidas por parte de las administraciones p\u00fablicas, tanto en sus campa\u00f1as como en las l\u00edneas de financiamiento.<\/li>\n<li>Desde la \u00f3ptica conservacionista, se orienta a la puesta en valor de espacios singulares, de una naturaleza menos alterada, a su conservaci\u00f3n y a la protecci\u00f3n de especies amenazadas, considerando impl\u00edcitamente la naturaleza y la sociedad como elementos separados. Procura avances en la gesti\u00f3n y en la relaci\u00f3n con la naturaleza. Es la orientaci\u00f3n que suele tomar la EA dentro de espacios naturales protegidos.<\/li>\n<li>Desde la \u00f3ptica ecologista la EA busca promover cambios radicales en nuestra relaci\u00f3n con el medio, que pasan por la b\u00fasqueda de un nuevo paradigma social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Es la orientaci\u00f3n en la que se sit\u00faan muchos de los colectivos militantes y que vincula a la EA con diferentes movimientos sociales que promueven una alternativa respecto al modelo neoliberal.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero no son estas posiciones contrarias ni estancas, medidas ambientalistas y conservacionistas convergen con enfoques ecologistas en una lucha com\u00fan. El problema no es que la EA promueva el cambio de h\u00e1bitos o el cuidado de entornos protegidos, debe hacerlo, el problema reside cuando se limita \u00fanicamente a ello sin cuestionar los modelos de sociedad que generan dicha problem\u00e1tica. Vivimos actualmente el punto absurdo de que entidades contrarias al posicionamiento ecologista, enormemente da\u00f1inas para el medio (empresas energ\u00e9ticas, papeleras, agr\u00edcolas, pesqueras, etc.) realizan actividades bajo la etiqueta de la EA, pervirtiendo el discurso ecologista. No se deber\u00eda hablar de EA cuando nos encontramos frente a pr\u00e1cticas que desatienden la dimensi\u00f3n socioecon\u00f3mica y pol\u00edtica de la crisis ambiental. Pero la EA ha sido instrumentalizada, empleada por colectivos ajenos a los intereses ecologistas que vieron las oportunidades de un momento hist\u00f3rico en el que pod\u00eda aprovechar l\u00edneas de financiamiento p\u00fablicas o sab\u00edan que vend\u00eda el discurso de lo verde, impulsando acciones de entretenimiento en la naturaleza, tranquilizadoras de conciencias, simplificadoras de la complejidad del reto ante el que nos sit\u00faa como sociedad la crisis ambiental.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Central nuclear.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>La permeabilidad a otras luchas que enriquece la dimensi\u00f3n social del ecologismo se vio fortalecida a partir de los a\u00f1os 90, en los que la crisis ambiental aparece cada vez m\u00e1s ligada a los problemas de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y a los mecanismos de mercado en los que se sustenta. En esta etapa se transversaliza con las luchas de los movimientos altermundistas o antiglobalizaci\u00f3n, un esfuerzo sociopol\u00edtico de oposici\u00f3n a un sistema socioecon\u00f3mico generador de desigualdad, explotaci\u00f3n y destrucci\u00f3n del medio, de la diversidad de culturas y de formas de vida (Rodr\u00edguez y Serantes, 2010). Tambi\u00e9n el campo de la cooperaci\u00f3n internacional incorpora en esa etapa la dimensi\u00f3n ambiental del desarrollo y el concepto de sostenibilidad (Mesa, 2000). Al igual que el concepto \u201cantiglobalizaci\u00f3n\u201d evoca una clara oposici\u00f3n a la estrategia neoliberal, el concepto \u201caltermundista\u201d recoge un mensaje de acci\u00f3n y cambio bajo el lema \u201cotro mundo es posible\u201d, redimensionando y ampliando las l\u00edneas de trabajo de la EA en esa dimensi\u00f3n propositiva. La EA ya no es s\u00f3lo cr\u00edtica y concienciaci\u00f3n sobre la problem\u00e1tica socioambiental, sino tambi\u00e9n la promoci\u00f3n de espacios y procesos en los que dise\u00f1ar alternativas.<\/p>\n<p>Actualmente est\u00e1n aflorando diversas iniciativas y movimientos fundamentados en la exploraci\u00f3n y construcci\u00f3n de alternativas sociales y econ\u00f3micas que tienen en la sostenibilidad un principio y un fin central. Las propuestas que promueve la agroecolog\u00eda enlazada con la soberan\u00eda alimentaria, las cooperativas de consumo, las finanzas \u00e9ticas, los movimientos de decrecimiento, las comunidades en transici\u00f3n, entre otras, confluyen con el campo de la EA y lo hacen en mucha mayor medida que algunas de las acciones escasamente transformadoras que se han realizado bajo esta etiqueta. Se percibe que muchas de las personas implicadas en estas experiencias, en sus din\u00e1micas de participaci\u00f3n, divulgaci\u00f3n, concienciaci\u00f3n, etc., hacen EA pero no la reconocen como tal, de forma que el concepto pierde presencia y relevancia dentro de los movimientos sociales (Pardellas, 2015).<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis de la trayectoria pol\u00edtica del campo podemos observar la evoluci\u00f3n de muchos de los colectivos militantes de mano de los que naci\u00f3 la EA hacia formas m\u00e1s institucionalizadas (asociaciones, empresas, etc.), con importantes conquistas en la sostenibilidad y profesionalidad de sus iniciativas, pero en detrimento de su dimensi\u00f3n pol\u00edtica y de participaci\u00f3n social. Convertidas en entidades prestadoras de servicios educativo-ambientales, muchas veces se ven obligadas a adaptar sus propuestas a las l\u00edneas de financiamiento, aceptando intereses ajenos y ajust\u00e1ndose a aquellas versiones de la EA m\u00e1s amables para el sistema. Se presenta como una consecuencia clara de su distanciamiento respecto a su identidad de movimiento social, v\u00edctima del mecanismo ideol\u00f3gico que creo la ilusi\u00f3n de conquista social sin la necesaria atenci\u00f3n a todo lo que se estaba perdiendo por el camino, un proceso de \u201cenvejecimiento social\u201d (Bourdieu, 1988) que adormece su fuerza de base y pueda haberla llevado al abandono de las aspiraciones m\u00e1s transformadoras.<\/p>\n<h2><strong>La EA como conocimiento o saber que se crea<\/strong><\/h2>\n<p>Atender a la EA como un saber que se crea supone explorar y definir su capital cultural espec\u00edfico, aquellos conocimientos que constituyen su objeto de estudio. Son muchos los trabajos que se sit\u00faan en la pretensi\u00f3n de definir \u201cla verdadera educaci\u00f3n ambiental\u201d, siendo esta cuesti\u00f3n objeto de luchas a lo largo de su trayectoria. Calvo y Guti\u00e9rrez (2007) realizan una interesante labor de sistematizaci\u00f3n de los marcos de fundamentaci\u00f3n de las diversas corrientes de EA, diferenciando: teor\u00edas sociol\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas, pedag\u00f3gicas, sociopol\u00edticas, econ\u00f3micas y de desarrollo, \u00e9ticas y filos\u00f3ficas. La cartograf\u00eda de Novo es representativa del vampirismo te\u00f3rico por el que se construye el cuerpo de conocimiento del campo de la EA, que enriquece su discurso y enfoques, en coherencia con la complejidad y multidimensionalidad del reto que comporta.<\/p>\n<p>La diversidad interna del campo permite hablar de m\u00faltiples \u201ceducaciones ambientales\u201d (Novo, 1996), categor\u00edas que existen no s\u00f3lo de forma te\u00f3rica, sino que forman parte de las luchas discursivas por la definici\u00f3n de la identidad y desarrollo del campo de la EA. Como es de esperar, cada \u00e1mbito cient\u00edfico y\/o disciplinar defender\u00e1n la primac\u00eda de sus saberes, para hacer valer las formas de capital dominadas por sus integrantes. Refleja este punto de conflictividad la obra que en los or\u00edgenes del campo coordin\u00f3 Sosa (1989), en la que convergen art\u00edculos centrados en la defensa de la relevancia de los saberes ecol\u00f3gicos (G\u00f3mez y Ramos, 1989), frente a trabajos que reivindican la necesidad de avanzar en el fortalecimiento de su dimensi\u00f3n educativa (Colom y Sureda, 1989). Superada la dualidad de esta etapa inicial, parece haberse llegado a un relativo consenso a la hora de situar al campo en la interface de lo ambiental y lo educativo, como \u201ctrans-campo\u201d (Meira, 2009), pero abierto a otros espacios de conocimiento y saber que pueden capacitar a las personas para el trabajo desde enfoques complejos (Garc\u00eda, 2004) e integradores (Sauv\u00e9, 1999), incorporando perfiles formativos y profesionales diversos.<\/p>\n<p>Inscrito en la complejidad de las coordenadas expuestas, se aspira a un saber pedag\u00f3gico, normativo y praxiol\u00f3gico (Caride, 2002), orientado a la pr\u00e1ctica educativa y surgido de la reflexi\u00f3n sobre la misma \u201c<em>creando cuerpos de conocimiento emp\u00edrico generalmente m\u00e1s eficientes que los que se nutren \u00fanica y exclusivamente de referentes te\u00f3ricos<\/em>\u201d (Oliver, 2013: 56). Es \u00e9ste un elemento caracter\u00edstico del campo de la EA, que ha conformado su sustento te\u00f3rico en diversos espacios sociales, espacios de reflexi\u00f3n acad\u00e9mica, cient\u00edfica, militante y profesional, con las peculiaridades que aportan cada uno de ellos y el valor social asociado.<\/p>\n<p>Pese a que el grueso de la bibliograf\u00eda que discute la construcci\u00f3n del campo recae en el \u00e1mbito universitario, la realidad es que la EA se construye tanto dentro de los muros de la academia como en los espacios de militancia y en los c\u00edrculos profesionales. El desequilibrio en la producci\u00f3n te\u00f3rica reside en diferencias en la cultura profesional, de una academia orientada a la reflexi\u00f3n te\u00f3rico-anal\u00edtica, frente a un espacio profesional y militante muy refractario a formalizar su reflexi\u00f3n y su pr\u00e1ctica, orientado a la acci\u00f3n y poco dado a recogerla y sistematizarla de forma escrita. Esta descompensaci\u00f3n se ha dado, seg\u00fan Morelos (Arias, 2013) acompa\u00f1ada de una cierta dosis de conflictividad en la construcci\u00f3n del campo entre acad\u00e9micos\/as-investigadores\/as y quien ejerce en las bases, y sin el necesario intercambio y transferencia de conocimiento.<\/p>\n<p>Esta primac\u00eda de los saberes pr\u00e1cticos generados fuera de los canales institucionalizados, sumado al vampirismo te\u00f3rico en el que se concreta dentro de la academia, incide en la falta de reconocimiento \u2013social, acad\u00e9mico, profesional\u2013 de sus saberes. A ello se suma un motivo mucho m\u00e1s silenciado, su naturaleza contrahegem\u00f3nica, que lo convierte en un capital cultural escasamente operativo \u2013y nada deseado\u2013 en nuestras sociedades capitalistas neoliberales.<\/p>\n<p>La escasa valoraci\u00f3n de sus saberes y la especializaci\u00f3n de los mismos se traduce en malas condiciones laborales. Tal y como reflejan los estudios recientemente elaborados por diferentes asociaciones profesionales de educaci\u00f3n ambiental (Meira, Barba e Lorenzo, 2015; Estrada et al., 2014; AEAMadrid, 2015; Huertas et al., 2016), la inestabilidad laboral es muy elevada, la mayor\u00eda de los profesionales no se dedican en exclusiva a esta funci\u00f3n y la mayor\u00eda de las\/os profesionales no llega a la condici\u00f3n de mileuristas, siendo las personas por debajo del salario m\u00ednimo un elevado porcentaje (gr\u00e1fico 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Gr\u00e1fico 2. Salario mensual de las personas encuestadas en las 4 comunidades aut\u00f3nomas.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"my-0 alignnone\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Articulo Maria Barba 2.jpg\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"199\" \/><br \/>\n<small>Fuente: Elaboraci\u00f3n propia a partir de datos de Meira, Barba e Lorenzo, 2015; Estrada et al., 2014; AEAMadrid, 2015; Huertas et al., 2016.<\/small><\/h5>\n<p>Al no reconocerse como un saber espec\u00edfico, especializado y complejo, no se retribuye en la medida que corresponde, a pesar de que los estudios reflejan que el colectivo de educadoras\/as ambientales se caracteriza por ser un grupo profesional hiper-formado, en su mayor\u00eda con estudios universitarios y de especializaci\u00f3n (Guti\u00e9rrez, 2007), coherente con la complejidad del reto que comporta. Aun as\u00ed, pareciera que quisieran hacernos creer que esa elevada cualificaci\u00f3n es m\u00e1s una voluntad personal de las educadoras\/es ambientales que una necesidad real de su pr\u00e1ctica profesional, y as\u00ed nos encontramos con demasiada frecuencia con empresas o administraciones que sit\u00faan en los puestos con funciones de EA a personas sin formaci\u00f3n espec\u00edfica asociada.<\/p>\n<h2><strong>La EA como formaci\u00f3n o saber que se transmite<\/strong><\/h2>\n<p>La EA se presenta tambi\u00e9n como espacio de formaci\u00f3n que se hace accesible a trav\u00e9s de itinerarios variados, tanto dentro como fuera del sistema educativo. En el campo convergen diferentes posiciones en relaci\u00f3n a la capacitaci\u00f3n v\u00e1lida de un educador\/a ambiental, as\u00ed como de las v\u00edas leg\u00edtimas para conseguirla. \u00c9ste contin\u00faa siendo un elemento de reflexi\u00f3n que no cuenta con un fuerte consenso, pese a acaparar gran parte de los debates en el proceso de profesionalizaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la EA.<\/p>\n<p>Dentro del \u00e1mbito universitario, no existen estudios de grado espec\u00edficos, sino que la EA aparece como materia vinculada a determinadas titulaciones, con un peso escasamente relevante en las mismas. En el contexto gallego la EA entra en el \u00e1mbito universitario en el a\u00f1o 1980 a trav\u00e9s del plan de estudios de la titulaci\u00f3n de Filosof\u00eda y Ciencias de la Educaci\u00f3n de la Universidad de Santiago de Compostela, aunque \u00e9sta no era una realidad com\u00fan al conjunto del Estado, dado que diez a\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan s\u00f3lo otras dos universidades, la UNED y la de las Islas Baleares, hab\u00edan implantado esta materia. Actualmente la materia est\u00e1 presente en las facultades de educaci\u00f3n de algunas universidades, en las titulaciones de Magisterio de Educaci\u00f3n Infantil y Educaci\u00f3n Primaria y de Educaci\u00f3n Social, aunque en la mayor\u00eda de los casos con car\u00e1cter optativo. Pero la titulaci\u00f3n de Biolog\u00eda, a la que se vincula un amplio sector de profesionales del campo, contin\u00faa sin ofrecer entre las materias de formaci\u00f3n b\u00e1sica, obligatorias u optativas la EA y su escasa presencia en las titulaciones de Ciencias Ambientales se limita en la mayor\u00eda de los casos a una materia con car\u00e1cter optativo. A pesar de ello, ambas titulaciones identifican la EA como uno de los nichos de empleo m\u00e1s relevantes en su sector, y las\/os profesionales de la educaci\u00f3n continuamos viendo como el mercado laboral contin\u00faa priorizando estos perfiles a los nuestros, en una clara supremac\u00eda del saber ambiental sobre el educativo.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n espec\u00edfica en EA se concreta en el \u00e1mbito universitario especialmente a trav\u00e9s de estudios de posgrado, master y especializaci\u00f3n. Para las\/os pioneras del campo tuvo gran relevancia en los inicios las escuelas de verano y, muy especialmente, la creaci\u00f3n en 1996 de los estudios de posgrado de Educaci\u00f3n Ambiental y Desarrollo Sostenible de la UNED. Estos estudios destacaron por su potencialidad a la hora de reforzar y consolidar la formaci\u00f3n espec\u00edfica de quienes se fueran aproximando, y en el proceso construyendo, la educaci\u00f3n ambiental. Relevante fue tambi\u00e9n el Programa de Doctorado Interuniversitario en Educaci\u00f3n Ambiental, que se inicia en el CENAM en el 2000 para desaparecer 10 a\u00f1os m\u00e1s tarde por efectos de la instauraci\u00f3n del Plan Bolonia. Destacaba de esta formaci\u00f3n el enfoque interdisciplinar, as\u00ed como el potencial de espacio de encuentro entre un alumnado que, en su mayor\u00eda, ten\u00eda trayectoria pr\u00e1ctica dentro del campo, proveniente de diferentes pa\u00edses, disciplinas y \u00e1mbitos de trabajo. Actualmente, a\u00fan varias Universidades ofrecen cursos de especializaci\u00f3n asociados a la EA, pero en escasas ocasiones bajo esta etiqueta.<\/p>\n<p>La EA se incorpora en la formaci\u00f3n profesional en el a\u00f1o 2007 bajo el t\u00edtulo de \u201cInterpretaci\u00f3n y Educaci\u00f3n Ambiental\u201d (RD 814\/2007). Pero dicha formaci\u00f3n no acaba de cumplir las expectativas del sector, debido a su sesgo naturalista y asociado a actividades en el tiempo libre (Soto, 2006). Resulta revelador de la orientaci\u00f3n e identidad profesional que se le atribuye a la EA el hecho de que esta formaci\u00f3n se inscribe dentro de la familia profesional de \u201cSeguridad y medio ambiente\u201d y no dentro de la familia de \u201cServicios socioculturales y a la comunidad\u201d, de corte m\u00e1s netamente educativo y m\u00e1s pr\u00f3xima a su identidad real.<\/p>\n<p>En cualquier caso, si algo caracteriza al campo de la EA es la diversidad de perfiles formativos. Seg\u00fan los datos de una encuesta aplicada a educadoras\/es ambientales de Galicia (Meira, Barba y Lorenzo, 2017), dentro del campo de la EA convergen personas de 14 titulaciones diferentes, asociadas a diversos \u00e1mbitos disciplinares (tabla 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Tabla 1. Distribuci\u00f3n de la muestra por titulaciones de acceso<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"5\" cellpadding=\"5\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Biolog\u00eda<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">38<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 148px;\" rowspan=\"6\"><strong>Ciencias experimentales<\/strong><\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 61px;\" rowspan=\"6\"><strong>45,5%<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Cc. Ambientales<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">5<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Cc. Del Mar<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">4<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Qu\u00edmica<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">C.S. Qu\u00edmica ambiental<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">2<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">C.S. Gesti\u00f3n y organizaci\u00f3n de los recursos naturales y paisaj\u00edsticos<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Ing. de Montes<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">3<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 148px;\" rowspan=\"5\"><strong>Ingenier\u00edas<\/strong><\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 61px;\" rowspan=\"5\"><strong>12,5%<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Ing. T\u00e9cnica Forestal<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">5<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Ing. Agr\u00f3noma<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">2<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Ing. T\u00e9cnica Agr\u00edcola<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">3<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Ing.. en Bioprocesos<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Pedagog\u00eda<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">6<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 148px;\" rowspan=\"14\"><strong>Ciencias sociales<\/strong><\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 61px;\" rowspan=\"14\"><strong>39,3%<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Ciencias de la Educaci\u00f3n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">6<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Magisterio<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">8<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Educaci\u00f3n Social<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">6<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Sociolog\u00eda<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">2<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Trabajo Social<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">2<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Graduado Social<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Psicolog\u00eda<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Turismo<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">5<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Derecho<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Relaci\u00f3ns Laborales<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">Relaciones Internacionales<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">3<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">C.S. Animaci\u00f3n Sociocultural<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 236px;\">C.S. Conducci\u00f3n activ. medio natural<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Filosof\u00eda<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">2<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 148px;\" rowspan=\"2\"><strong>Humanidades<\/strong><\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 61px;\" rowspan=\"2\"><strong>2,7%<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 236px;\">Histor\u00eda<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 8px; width: 38px;\">1<\/td>\n<td style=\"height: 8px; width: 18px;\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><small>Fuente: Elaboraci\u00f3n propia a partir de Meira, Barba y Lorenzo, 2017<\/small><\/h5>\n<p>De nuevo, existiendo un peso tan relevante de las ciencias sociales, se cuestiona la percepci\u00f3n social extendida de asociar la EA con las ciencias del medio ambiente. Detr\u00e1s de esta percepci\u00f3n, subyacen diferencias de prestigio y poder existentes entre las dos \u00e1reas de conocimiento, pues en la pr\u00e1ctica la EA presenta mayores puntos de convergencia con las funciones y competencias asociadas a la educaci\u00f3n social que a la biolog\u00eda. Al igual que la educaci\u00f3n social, se presenta como acci\u00f3n educativa que promueve el cambio social, entendiendo el ambiente desde esa acepci\u00f3n amplia que atiende a cuestiones de calidad de vida, calidad ambiental y equidad (Iglesias y Meira, 2007). Pero el propio retrato del sector que ofrece el Informe empleo verde en una econom\u00eda sostenible (Jim\u00e9nez y Leiva, 2010, p. 216) recoge err\u00f3neamente los estudios de Magisterio como la \u00fanica formaci\u00f3n superior vinculada a las Ciencias de la Educaci\u00f3n con presencia en el \u00e1mbito da EA.<\/p>\n<p>Partiendo de la heterogeneidad de perfiles e itinerarios, en el debate sobre la formaci\u00f3n en EA se dan dos posturas diferentes: quien considera que deber\u00eda avanzarse en la consolidaci\u00f3n de estudios espec\u00edficos como v\u00eda de profesionalizaci\u00f3n y de adquisici\u00f3n de un mayor reconocimiento social; y quien apunta el riesgo de que este proceso implique limitar su diversidad y complejidad, siendo un atajo para alcanzar un reconocimiento social al que se debe acceder a trav\u00e9s de un trabajo bien realizado (Cano, 2004). Posiblemente no se trate tanto de avanzar en una formaci\u00f3n espec\u00edfica de grado, como de fortalecer su presencia dentro de las titulaciones a las que se vincula profesionalmente e impulsar estudios de especializaci\u00f3n o posgrado que contribuyan a su consolidaci\u00f3n acad\u00e9mica y disciplinar.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica sobre la certificaci\u00f3n de los saberes es especialmente acentuada en un campo donde los espacios no acad\u00e9micos tambi\u00e9n han sido fundamentales en la formaci\u00f3n de sus profesionales. Muchas de las y los educadoras ambientales identifican en el activismo y la militancia dentro de los grupos de renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica, ecologista o ambientalista, o en las actividades llevadas a cabo por estos grupos, la principal fuente de capacitaci\u00f3n como educadores\/as ambientales (Barba, 2015). Es caracter\u00edstico de la mayor\u00eda de las\/os educadoras\/es ambientales un amplio curr\u00edculo formativo, compuesto por la participaci\u00f3n en cursos, jornadas, espacios de encuentro, etc. (Guti\u00e9rrez, 2007), pero escasamente certificada como formaci\u00f3n oficial que ayude a posicionarse en el mercado laboral. Existe, as\u00ed mismo, una gran dificultad para acceder a la informaci\u00f3n sobre este tipo de formaci\u00f3n por estar escasamente sistematizada.<\/p>\n<h2><strong>La EA como profesi\u00f3n o saber que se aplica<\/strong><\/h2>\n<p>El an\u00e1lisis de campo como profesi\u00f3n introduce nuevas dificultades en su demarcaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n con respecto a campos fronterizos. Acotarlo en relaci\u00f3n a otras profesiones educativas, del medio ambiente o del \u00e1mbito sociocultural, no es un reto f\u00e1cil dada su indefinici\u00f3n (Soto y Pardellas, 2010). Sirva de ejemplo el caso gallego (Meira, Barba y Lorenzo, 2017), donde las educadoras\/es ambientales se identifican con 22 perfiles profesionales diferentes (tabla 2), la amplia mayor\u00eda perfiles perif\u00e9ricos \u2013no propiamente de EA\u2013 en los cuales, asumiendo que ejercen como educadores\/as ambientales, vinculan su identidad profesional a otros espacios: sistema educativo (4); ambiental (4); sociocultural (7); otros (2). Esta diversidad nos lleva a entenderlo m\u00e1s como un campo profesional que como una profesi\u00f3n (Guti\u00e9rrez, 2007; Soto, 2006), &#8220;<em>un campo en el que los educadores ambientales entran y salen frecuentemente y simultanean con otros campos profesionales, profesiones y ocupaciones<\/em>&#8221; (Guti\u00e9rrez, 2007: 468), y donde la amplia mayor\u00eda no se dedica en exclusiva a la EA, tal y como muestran los estudios (Meira, Barba e Lorenzo, 2015; Estrada et al., 2014; AEAMadrid, 2015; Huertas et al., 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Tabla 2. Distribuci\u00f3n de la muestra en frecuencias seg\u00fan perfil profesional.<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"5\" cellpadding=\"5\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><strong>Profesi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><strong>2007<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c1f3a0; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><strong>2013<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><em>Educador\/a ambiental<\/em><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">20<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">9<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><em>Coordinador\/a de programas, proyectos y centros<\/em><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">7<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">7<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><em>Monitor\/a de educaci\u00f3n ambiental<\/em><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">12<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">5<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><em>Gu\u00eda int\u00e9rprete medioambiental<\/em><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">6<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\"><em>Comunicador\/a ambiental<\/em><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Maestro\/a<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Profesor\/a ense\u00f1anza secundario y bachillerato<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">5<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">8<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Profesor\/a universidad<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">7<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Tutor\/a escuela taller<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">T\u00e9cnico\/a de medio ambiente<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">5<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">T\u00e9cnico\/a en gesti\u00f3n forestal y conservaci\u00f3n da naturaleza<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Brigadista forestal<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Top\u00f3grafo\/a de campo<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">T\u00e9cnico\/a juventud<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">2<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Animador\/a sociocultural<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">T\u00e9cnico\/a en desarrollo territorial<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">T\u00e9cnico\/a en comunicaci\u00f3n y participaci\u00f3n p\u00fablica<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">T\u00e9cnico\/a en Cooperaci\u00f3n para el Desarrollo<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Gu\u00eda tur\u00edstica<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">&#8211;<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Consultor\/a<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">2<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">4<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 317px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">Investigador\/a<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 42px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">1<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #ebf9e2; height: 17px; width: 87px;\">\n<p style=\"margin-left: 1.7pt;\">2<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><small>Fuente: Elaboraci\u00f3n propia a partir de Meira, Barba y Lorenzo, 2017<\/small><\/h5>\n<p>Si bien la EA como disciplina se incorpor\u00f3 previamente en los planes de estudio de las titulaciones de educaci\u00f3n y contin\u00faa teniendo una presencia m\u00e1s marcada que en las titulaciones de ciencias naturales, en el plano profesional se vincula institucionalmente al sector ambiental (INEM, 2004). En este sector se asocia a las actividades destinadas a medir, prevenir, limitar, minimizar o corregir da\u00f1os al medio ambiente que son producto de la acci\u00f3n humana (OCDE e EUROSTAT, 1999). Se nombra dentro de este sector con la categor\u00eda de \u201cEducaci\u00f3n e Informaci\u00f3n Ambiental\u201d, entendiendo la informaci\u00f3n como un instrumento en el que se apoya la EA (IMEDES, 2006). En cambio, la Clasificaci\u00f3n Nacional de Ocupaciones, que incorpora la educaci\u00f3n ambiental en el 2011 (RD 1591\/2010), la inscribe con el c\u00f3digo 2326 dentro de la categor\u00eda de \u201cProfesionales de la ense\u00f1anza\u201d.<\/p>\n<p>Este escenario de diversidad se traduce tambi\u00e9n en una enorme pluralidad de pr\u00e1cticas profesionales. La cuesti\u00f3n de las pr\u00e1cticas es un aspecto que aglutina mucha de la investigaci\u00f3n en EA. Destaca la cartograf\u00eda de corrientes de EA elaborada por Sauv\u00e9 (2005la, 2005d), que identifica 15 corrientes en funci\u00f3n del concepto de medio ambiente que manejan y objetivos a los que responde, diferenciando entre aquellas con una larga trayectoria en el campo (naturalista o conservacionista; soluci\u00f3n de problemas; sist\u00e9mica; cient\u00edfica; human\u00edstica; \u00e9tica e hol\u00edstica) y aquellas otras de reciente incorporaci\u00f3n (bioregionalista, pr\u00e1xica, cr\u00edtica social, feminista, etnogr\u00e1fica, ecoeducaci\u00f3n, desarrollo sostenible). Pero la opci\u00f3n por uno u otro enfoque no responde siempre a una cuesti\u00f3n de orientaci\u00f3n epist\u00e9mica o pol\u00edtico-ideol\u00f3gica; en la mayor\u00eda de los casos est\u00e1 muy mediada por multitud de condicionantes asociados a la posici\u00f3n ocupada por el\/la profesional o colectivo que la impulsa: por su trayectoria formativa y capital cultural dominado; por el perfil profesional y funciones asociadas; por el contexto en el que se ejerce dicha profesi\u00f3n; o incluso por las oportunidades econ\u00f3micas que ofrece el contexto social m\u00e1s amplio (fuentes de recursos, l\u00edneas de financiamiento p\u00fablicas, etc.). Se presenta como un campo muy permeable a presiones externas o a los intereses y l\u00f3gicas de funcionamiento de los espacios en los que se inserta.<\/p>\n<p>A lo largo de su trayectoria, la EA fue avanzando en su profesionalizaci\u00f3n siguiendo las fases t\u00edpicas del proceso se\u00f1aladas por Wilensky (1964). Comienza en los a\u00f1os 80 como actividad ejercida por personas sin una formaci\u00f3n espec\u00edfica en EA, en el seno de los colectivos ecologistas o de renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica en los que se va constituyendo el propio campo. Seguidamente, a finales de los 80 y durante la d\u00e9cada de los 90, se genera programas formativos que favorecen la creaci\u00f3n y acceso a un corpus de conocimiento propio: cursos, jornadas, especializaciones, estudios de posgrado y doctorado, formaci\u00f3n profesional. A partir de ah\u00ed se trabaja en la definici\u00f3n de perfiles profesionales espec\u00edficos, cre\u00e1ndose asociaciones y agrupaciones dirigidas a defender los intereses corporativistas del campo, avanzando en la paulatina institucionalizaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de normativas y regulaciones. La cuesti\u00f3n de la profesionalizaci\u00f3n se convierte en un tema de reflexi\u00f3n recurrente en diferentes espacios de di\u00e1logo generados con el objetivo de fortalecer el campo de la EA (Seminario Permanente de Asociaciones de Educaci\u00f3n Ambiental, Seminario de Equipamientos de Educaci\u00f3n Ambiental, etc.), y de diversas agrupaciones profesionales. El proceso no fue r\u00e1pido ni f\u00e1cil, implic\u00f3 el esfuerzo y dedicaci\u00f3n vocacional de personas que se identificaban como educadoras y educadores ambientales y apostaron decididamente por consolidar su perfil profesional, una esfera de empleo asociada al mismo y una progresiva autonom\u00eda en el ejercicio de su trabajo, elemento clave en la profesionalizaci\u00f3n de un campo (Densmore, 1990; Labarree, 1999). Lamentablemente, los tiempos actuales son absolutamente contrarios y suponen un retroceso respecto a los logros conseguidos.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"mb-1 alignnone\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Taller de vidrio reciclado.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" \/><\/p>\n<\/h6>\n<h6>Taller de v\u00eddeo reciclado, imagen en <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/pablodeolavide\/6949485908\/in\/photolist-9uFuJN-9uFnFE-7JUyVB-7JYuhW-7JUyKF-7JUyQZ-7JUyPz-7JYugf-7JYur3-bAsfj8-bW7BoG-bA6W3y-8cM4Gf-9Qre1i-9Qu3kj\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">flickr<\/a><\/h6>\n<p>Las condiciones laborales del campo nunca han sido buenas. Ya en el a\u00f1o 2000, la primera estrategia auton\u00f3mica de EA recog\u00eda que la situaci\u00f3n laboral de las\/os educadoras\/es ambientales que ejerc\u00edan fuera del sistema educativo \u201c<em>no ofrece, en general, condiciones dignas en cuanto a la estabilidad, duraci\u00f3n y regulaci\u00f3n de la jornada laboral y remuneraci\u00f3n<\/em>\u201d (Resoluci\u00f3n do 3 de outubro de 2000 pola que se publica a Estratexia Galega de Educaci\u00f3n Ambiental). Pero en la \u00faltima d\u00e9cada, producto de las pol\u00edticas de austericidio, el sector de la EA se ha desplomado, derivando en una a\u00fan mayor precarizaci\u00f3n de las condiciones laborales, a saber: una fuerte ca\u00edda del empleo, bajada de salarios, mayor inestabilidad y temporalidad de los contratos, etc. (Meira, Barba e Lorenzo, 2015; Estrada et al., 2014; AEAMadrid, 2015; Huertas et al., 2016). A esto se suma un claro proceso de proletarizaci\u00f3n, que implica que \u201c<em>tras la p\u00e9rdida de control sobre los t\u00e9rminos econ\u00f3micos del trabajo est\u00e1 la p\u00e9rdida de control sobre qu\u00e9 trabajo debe ser realizado y cu\u00e1l debe ser el objetivo del trabajo<\/em>\u201d (Rodr\u00edguez, 2008: 55), derivando en altos niveles de insatisfacci\u00f3n. Si s\u00f3lo un 11,9% de las educadoras y educadores ambientales gallegos indicaba en 2007 estar \u201cpoco o nada satisfecho\u201d, en 2013 el porcentaje asciende a un 34,25% (Meira, Barba y Lorenzo, 2017).<\/p>\n<p>La aproximaci\u00f3n al campo como profesi\u00f3n permite tambi\u00e9n visualizar a las y a los educadores ambientales como personas y colectivos con intereses corporativos que tratan hacer valer en el mercado. Supone abordar el campo en su sentido socioecon\u00f3mico, desvelando la relaci\u00f3n con otros campos de poder, pero tambi\u00e9n las luchas internas entre los diferentes sectores que lo componen (Barba, 2015):<\/p>\n<ul>\n<li>Entre al \u00e1mbito empresarial y el asociativo, porque ambos compiten en el mismo mercado pero en condiciones diferentes. Se cuestiona la evoluci\u00f3n de algunas asociaciones a modelos de cuasi o para-empresariales, lo que las coloca en una posici\u00f3n privilegiada frente a las empresas al no soportar la misma carga fiscal y con la participaci\u00f3n del voluntariado que a veces se utiliza para reemplazar a las figuras profesionales.<\/li>\n<li>En el seno del tercer sector, derivada de la diferenciaci\u00f3n entre las identidades profesional y militante. Por un lado, al incorporar personas contratadas, los niveles de participaci\u00f3n de los militantes se ven limitados, debido a la percepci\u00f3n de agravios comparativos entre quien recibe una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica y qui\u00e9n no. Por otro lado, el alto grado de identificaci\u00f3n de los profesionales con la organizaci\u00f3n dificulta trazar los l\u00edmites entre la acci\u00f3n profesional y la voluntaria, lo que lleva a la (auto) imposici\u00f3n de tiempos y requisitos laborales abusivos.<\/li>\n<li>Dentro del sector privado, acentuada en tiempos de reducci\u00f3n del presupuesto p\u00fablico, que se traduce en pr\u00e1cticas de competencia desleal y dificultades para coordinarse en defensa de los intereses comunes de un sector extremadamente vulnerable.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El campo de la EA se sit\u00faa permanentemente en la exigencia de enfrentarse a fuerzas sociales que operan en contra. Por este motivo es de especial gravedad que no cuente con la necesaria fortaleza interna, y que las asociaciones profesionales se est\u00e9n desintegrando. El reto radica en buscar la confluencia, gestionar el conflicto atendiendo a lo que une a los diferentes colectivos en la lucha com\u00fan, y lo que cada quien puede aportar desde su parcela de acci\u00f3n y actividad, buscando la cohesi\u00f3n en lugar de la confrontaci\u00f3n, conscientes de que los verdaderos enemigos se encuentran fuera.<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>La EA sufre tiempos dif\u00edciles, vemos como desaparece de los movimientos sociales, de las escuelas, de la agenda pol\u00edtica, de las l\u00edneas de financiamiento p\u00fablicas, de los espacios laborales, de las titulaciones universitarias, etc. La EA se desmantela en un contexto sociohist\u00f3rico donde su sentido y necesidad deber\u00eda ser m\u00e1s evidente que nunca, ante la insostenibilidad de un modelo socioecon\u00f3mico irracional que, otorgando centralidad al mercado y sus intereses, destruye a las personas y a los ecosistemas.<\/p>\n<p>Los resultados de los diversos estudios presentan a la EA como un campo escasamente consolidado, donde las disputas por definirlo y delimitarlo como movimiento, formaci\u00f3n y profesi\u00f3n contin\u00faan copando muchos de los esfuerzos de sus integrantes. La EA sufre de intrusismos profesionales y dependencia respeto a l\u00f3gicas ajenas que son producto de su indefinici\u00f3n y de su a\u00fan incipiente configuraci\u00f3n como campo relativamente aut\u00f3nomo. Las acciones de EA son muchas veces asignadas como labor complementaria a profesionales o a entidades de otros sectores y no se reconoce que para ejercer como educador\/a ambiental sea preciso el dominio de un cuerpo de conocimientos y competencias propio, ocupando estos puestos con personas sin formaci\u00f3n espec\u00edfica. La EA se presenta como un espacio enormemente heter\u00f3nomo, tanto a las din\u00e1micas sociales y pol\u00edticas del momento, como a los intereses y a las l\u00f3gicas de los espacios acad\u00e9micos y profesionales a los que se vincula, abandonando en muchas ocasiones sus aspiraciones m\u00e1s transformadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Taller de medio ambiente.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Taller D\u00eda Medio Ambiente. Imagen <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/centroculturalbibliotecamontequinto\/35090031972\/in\/photolist-VsMzZf-8yFe5f-a5NSE-cykQUU-9Ug5uf-THv6FY-4YyNhv-8qK4Qv-ejeGhA-cbe2mC-VRwo1Z-cpJVCj-Hv4gT-2dRCYB3-segytu-hQT4fx-8BNpVt-6UvKZx-8xQ1R5-9fZL9p-9R1SjD-RwPQhf-gef9PG-bqAh9b-bDvbDV-9R1Tai-889JPD-8qKhmv-7x22v5-THv4Zm-caHuyQ-TewDqS-4EjNgb-caHtQL-raBKMU-oNoTsc-T7cdgy-bqAgeE-SN3bkb-VZ49my-8xM1tB-QwXe1Z-byRgr1-bDvbMt-S6wow9-ULaKeG-pZYcht-W3v8r6-5kksDs-9eDjn9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>Pese a la infravaloraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n educativa que la EA ha sufrido a lo largo de su trayectoria, las coordenadas antes expuestas y la realidad sociohist\u00f3rica del momento constatan la importancia de reforzar la vinculaci\u00f3n identitaria (formativa y profesional) de la EA con el \u00e1mbito de la pedagog\u00eda social y con los retos que enfrenta. La literatura actual en EA hace especial hincapi\u00e9 en l\u00edneas de acci\u00f3n confluyentes con la educaci\u00f3n social. Se necesita, como defiende Herrero (Oltra y Herrero, 2013), una labor de pedagog\u00eda pol\u00edtica que promueva el necesario cambio cultural, pues la ideolog\u00eda capitalista ha impregnado nuestras mentes, nuestros idearios, nuestras formas de vida, la vivencia de los tiempos y de las relaciones personales, asumiendo esquemas de funcionamiento y de pensamiento enormemente da\u00f1inos para las personas y el medio. Lo que demanda el tiempo actual no son idearios renovadores dentro de estructuras ya creadas sino nuevas formas de acci\u00f3n pol\u00edtica (Carvalho, 2002), un nuevo rol de la ciudadan\u00eda que acreciente su \u201c<em>capacidad de autogesti\u00f3n y el fortalecimiento de su resistencia a la dominaci\u00f3n capitalista<\/em>\u201d (Sorrentino, et. al., 2005: 287). Es decir, lo que demanda el reto ecologista es educaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Las\/os profesionales de la educaci\u00f3n social tenemos mucho que avanzar en este aspecto, y tomar consciencia de que como personas estamos atravesadas por los patrones de insostenibilidad y centralidad del mercado propios de nuestra cultura. En nuestra actuaci\u00f3n incorporamos diferentes gafas para mirar la realidad, para cuestionarnos nuestro marco cultural y estructura social en atenci\u00f3n a los distintos ejes de interseccionalidad (g\u00e9nero, raza, sexualidad\u2026), pero la dimensi\u00f3n ambiental contin\u00faa estando escasamente presente en esa necesidad de \u201ccambiar las gafas ante las se\u00f1ales de insostenibilidad\u201d (Herrero et. al., 2011, p.19).<\/p>\n<p>No hemos de avanzar s\u00f3lo en fortalecer la EA como \u00e1rea de trabajo de la educaci\u00f3n social sino, y muy especialmente, en incorporar la dimensi\u00f3n ambiental y la mirada ecologista en las diferentes \u00e1reas de acci\u00f3n de la educaci\u00f3n social. Supone hacer frente a una cultura progresivamente desvinculada del medio, de la comunidad, de las problem\u00e1ticas ambientales que generan los estilos de vida dominantes, y de la acci\u00f3n pol\u00edtica, en favor de una ecocidadan\u00eda (Sauv\u00e9, 2013) que incorpore el ambiente como una de las esferas esenciales para la vida humana y la de otros ser vivos, empleando la EA como estrategia para la participaci\u00f3n y construcci\u00f3n de comunidad (Vargas, 2004).<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[576,819,117,850,59,853,851,852],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"L\u00edmites e indefiniciones de la educaci\u00f3n ambiental, un debate permanente - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n El campo de la EA es enormemente diverso. La diversidad es enriquecedora en la medida en que responde a...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-03-01T09:45:18+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio%20ambiente.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"36 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\",\"name\":\"RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio ambiente.jpg\",\"contentUrl\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio ambiente.jpg\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#webpage\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente\",\"name\":\"L\\u00edmites e indefiniciones de la educaci\\u00f3n ambiental, un debate permanente - RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2019-02-16T23:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-03-01T09:45:18+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"L\\u00edmites e indefiniciones de la educaci\\u00f3n ambiental, un debate permanente\"}]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"L\u00edmites e indefiniciones de la educaci\u00f3n ambiental, un debate permanente - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","og_description":"Introducci\u00f3n El campo de la EA es enormemente diverso. La diversidad es enriquecedora en la medida en que responde a...","og_url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente","og_site_name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","article_modified_time":"2021-03-01T09:45:18+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio ambiente.jpg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"36 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/","name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#primaryimage","inLanguage":"es","url":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio ambiente.jpg","contentUrl":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Medio ambiente.jpg"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#webpage","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente","name":"L\u00edmites e indefiniciones de la educaci\u00f3n ambiental, un debate permanente - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","isPartOf":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#primaryimage"},"datePublished":"2019-02-16T23:00:00+00:00","dateModified":"2021-03-01T09:45:18+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/28\/el-tema\/limites-e-indefiniciones-de-la-educacion-ambiental-un-debate-permanente#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/eduso.net\/res\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"L\u00edmites e indefiniciones de la educaci\u00f3n ambiental, un debate permanente"}]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9276"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"version-history":[{"count":24,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20945,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9276\/revisions\/20945"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"palabra_clave","embeddable":true,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/palabra_clave?post=9276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}