{"id":9218,"date":"2018-07-28T00:00:00","date_gmt":"2018-07-27T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/la-educacion-social-a-traves-del-arte-para-menores-en-acogimiento-residencial\/"},"modified":"2021-03-10T12:40:11","modified_gmt":"2021-03-10T11:40:11","slug":"la-educacion-social-a-traves-del-arte-para-menores-en-acogimiento-residencial","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/la-educacion-social-a-traves-del-arte-para-menores-en-acogimiento-residencial","title":{"rendered":"La Educaci\u00f3n Social a trav\u00e9s del arte para menores en acogimiento residencial"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El ser humano no es libre de elegir lo que le sucede, pero s\u00ed es libre de elegir actuar de una u otra forma ante aquello que le sucede (Savater, 2008). La mayor\u00eda de los menores en acogimiento residencial no pueden hacer desaparecer las situaciones dolorosas que han acontecido en sus vidas. No obstante, s\u00ed que pueden responder a ellas de una manera u otra. Tanto es as\u00ed que, en no pocas ocasiones, act\u00faan de una forma que les impide vivir plenamente, consecuencia que podr\u00edan evitar si atravesaran el puente que les conduce de la resistencia a la resiliencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ojogafas2.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>La resistencia es recibir un golpe y enfrentarse a \u00e9l. Al quedar atrapadas en las pantanosas lagunas de la resistencia, las personas tienen la convicci\u00f3n de superar los obst\u00e1culos con \u00e9xito al resistirse a lo que les sucede mediante el juicio mental y la negatividad emocional. Sin embargo, dicha forma de superarlos no les ayuda a desarrollarse de manera saludable. Esto se pone de manifiesto en el hecho de que no respiran profundamente, tienen tensiones musculares cr\u00f3nicas y un bajo nivel de Inteligencia Emocional (IE) (Melillo y Su\u00e1rez, 2001; Cyrulnik, 2009). Son muchos los menores de los Centros de Protecci\u00f3n de Menores (CPM) que realmente responden a este perfil. Debido a ello, surgen conflictos tanto en su mundo interno como en las relaciones que mantienen con otros menores as\u00ed como con los profesionales con los que interact\u00faan, siendo las actitudes pasivas o agresivas las que tienden a presentar para resolverlos como consecuencia de los problemas emocionales que padecen, lo que dificulta la consolidaci\u00f3n de un clima positivo de convivencia en los centros.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/menr2.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Todas las situaciones que vivimos los seres humanos despiertan en nosotros emociones. \u201c<em>Las emociones se generan habitualmente como respuesta a un acontecimiento externo o interno\u201d<\/em> (Bisquerra, 2000: 61). Es por ello que son inherentes a la condici\u00f3n humana y determinan su existencia. Posibilitan nuestra supervivencia en tanto que facilitan nuestra adaptaci\u00f3n al prepararnos para afrontar las demandas del medio en el que nos desenvolvemos (Limonero y Casacuberta, 2001). De hecho, tambi\u00e9n cumplen con una funci\u00f3n motivadora, informativa y social, e incluso desempe\u00f1an una funci\u00f3n relevante en lo referente al desarrollo personal (Bisquerra, 2000). Por este motivo, se estima preciso adquirir aprendizajes respecto al conocimiento, la expresi\u00f3n y la gesti\u00f3n de las mismas (Agullo, 2010).<\/p>\n<p>La no adquisici\u00f3n de tales aprendizajes emocionales puede provocar consecuencias negativas, tales como baja tolerancia a la frustraci\u00f3n, falta de autocontrol y ejecuci\u00f3n de conductas agresivas hacia nosotros mismos y las dem\u00e1s personas de nuestro entorno. A causa de ello se produce un incremento de las dificultades para construir y mantener relaciones sociales saludables, siendo el rechazo social lo que a su vez nos genera consecuencias emocionales perjudiciales relevantes (Trianes y Garc\u00eda, 2002). Esto es lo que les ocurre a los menores de los CPM, quienes debido a las situaciones que han padecido y\/o presenciado en su ambiente familiar, presentan problemas internalizados (tales como ansiedad intensa, impulsividad, pensamientos err\u00f3neos, etc.), que en muchas ocasiones les conducen a generar respuestas violentas incontroladas -verbales o f\u00edsicas-, cuya base son los sentimientos de insatisfacci\u00f3n e inadaptaci\u00f3n socioemocional que experimentan. Por este motivo, se les debe invitar a que se conviertan en personas resilientes, es decir, a que fomenten su capacidad de proyectarse en el futuro a pesar de las circunstancias de vida desestabilizadoras en las que han vivido (Manciaux, Vanistendael, Lecomte y Cyrulnik, 2001), siempre tomando en consideraci\u00f3n la importancia de aprender de ellas y mejorar (Vaillant, 2004). Las personas resilientes gozan de buena salud emocional y son capaces de mantener relaciones interpersonales positivas. La clave mediante la cual logran tales beneficios se traduce en el alto nivel de IE que presentan como resultado de la confluencia de factores internos -autoestima positiva, asertividad, etc.- y externos -\u201ctutores de resiliencia\u201d, firmes sistemas de apoyo, etc.- (Ibarrola, 2006). En este sentido, promover actuaciones socioeducativas para contribuir al fomento de la IE de los menores en acogimiento residencial se constituye en un objetivo indispensable para su desarrollo integral.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/resi.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>De ah\u00ed la importancia de llevar a cabo proyectos de intervenci\u00f3n orientados a fomentar la IE para promover el desarrollo integral de la sociedad en general, y m\u00e1s concretamente, de los menores en acogimiento residencial. Asimismo, es necesario poner un \u00e9nfasis especial en que dicho objetivo sea alcanzado mediante una metodolog\u00eda basada en la educaci\u00f3n emocional a trav\u00e9s del arte, por ser \u00e9ste nada menos que un veh\u00edculo de rehabilitaci\u00f3n que ayuda a desarrollar y valorar favorablemente el autoconcepto, la autoestima, el bienestar personal y las relaciones interpersonales (L\u00f3pez, 2004; S\u00e1nchez, 2011).<\/p>\n<h2><strong>Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del estudio de las emociones<\/strong><\/h2>\n<p>Las emociones est\u00e1n presentes en nuestras vidas desde que nacemos y se constituyen en la fuente primordial de las decisiones que tomamos a diario. De hecho, adquieren una gran relevancia en la configuraci\u00f3n de nuestra personalidad e interacci\u00f3n social, puesto que intervienen en todos los procesos evolutivos: procesamiento de la informaci\u00f3n, conocimiento social, apego, desarrollo de la comunicaci\u00f3n, desarrollo moral, etc. (L\u00f3pez, 2005). Por tanto, el tratamiento de las mismas deber\u00eda concebirse m\u00e1s como un modo de vida que como una moda que se integra en el desarrollo personal, puesto que, en \u00faltima instancia, las emociones est\u00e1n relacionadas con nuestro bienestar y nuestra calidad de vida (Bisquerra, 2000; Bach y Darder, 2002).<\/p>\n<p>A pesar de ello, no es hasta los a\u00f1os sesenta cuando se produce el estudio de las emociones y la entrada de la psicolog\u00eda cognitiva, al adoptarse planteamientos hol\u00edsticos, morales y sint\u00e9ticos con influencias de la Teor\u00eda General de Sistemas (TGS) (Ram\u00edrez, 1999).<\/p>\n<p>No obstante, es preciso recalcar que el paradigma cognitivo tampoco supuso la entrada de las emociones en las investigaciones cient\u00edficas (Bisquerra, 2000). \u00danicamente a mediados de los setenta, con el \u201csegundo cognitivismo\u201d, se comienza a prestar una atenci\u00f3n especial al estudio de las emociones desde el punto de vista cient\u00edfico (Rossell\u00f3, 2005).<\/p>\n<p>A partir de mediados de siglo, la psicolog\u00eda humanista, representada por Carl Rogers, pone un \u00e9nfasis especial a las emociones, siendo a posteriori la terapia cognitiva la responsable de centrarse en el control racional de las mismas (Bisquerra, 2000). Sin embargo, no es hasta finales de los ochenta cuando tiene lugar el estudio exhaustivo de las emociones de tal forma que se puede hacer referencia a una revoluci\u00f3n emocional. La importancia de las emociones se puso de manifiesto en la Teor\u00eda Ecol\u00f3gica, la cual plantea que existen varios sistemas (familia, escuela, trabajo, grupo de iguales, cultura, etc.), que tienen influencia en el desarrollo del individuo. Las personas y su entorno se influyen de forma bidireccional y transaccional, siendo los mecanismos biol\u00f3gicos, cognoscitivos, emocionales y de aprendizaje los que se activan dentro de tales interacciones (Bronfenbrenner, 2002).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n comienza a destacar a mediados de los noventa la Teor\u00eda de las Inteligencias M\u00faltiples de Gardner (2011), quien considera las competencias cognitivas como un conjunto de habilidades en las que se distinguen distintos tipos de inteligencias. Bas\u00e1ndonos en ella desde la perspectiva emocional, podemos resaltar tanto la Inteligencia Intrapersonal como la Interpersonal.<\/p>\n<p>La Inteligencia Interpersonal es aquella configurada a partir de la habilidad para comprender y trabajar con los dem\u00e1s, es decir, para establecer diferenciaciones entre personas (distinguir variaciones en sus estados de \u00e1nimo, intenciones, motivaciones, etc.), estimular el sentimiento de empat\u00eda, y mantener relaciones sociales satisfactorias mediante el liderazgo, la resoluci\u00f3n de conflicto y el an\u00e1lisis social.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/grup1.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>La Inteligencia Intrapersonal hace alusi\u00f3n a la comprensi\u00f3n y el trabajo con uno mismo, al conocimiento de los aspectos internos de nuestra persona: acceso a la propia vida emocional, capacidad de reconocer y nombrar las propias emociones, capacidad de considerar las emociones para interpretar y reconducir la propia conducta, capacidad de gestionar las emociones y expresarlas de forma sana, etc. (Bisquerra, 2000; L\u00f3pez, 2005). Regular las emociones adquiere una gran importancia. De hecho, existen evidencias de que las personas quieren tener control en la toma de decisiones de los sucesos que afectan a su vida, dado que control equivale a salud, y a la inversa, la carencia del mismo origina problemas (angustia, dolor, peligro, etc.). Por ello, la historia de la civilizaci\u00f3n se constituye en cierta manera en un proceso para controlar las emociones. Las primeras proclamaciones y leyes \u00e9ticas tales como \u201cLos Diez Mandamientos\u201d o el \u201cC\u00f3digo de Hamurabi\u201d se conciben como intentos para domesticar la vida emocional. De igual modo, Arist\u00f3teles, en su <em>\u00c9tica a Nic\u00f3mano<\/em>, realiza un discurso filos\u00f3fico sobre la virtud y la buena vida haciendo referencia al reto de gestionar las emociones con inteligencia (Bisquerra, 2000).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/emo.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Ambos tipos de inteligencias -la Intrapersonal y la Interpersonal- se enmarcan en la denominada Inteligencia Emocional, que, partiendo del modelo de inteligencia emocional de Goleman (1995), puede ser definida como <em>\u201cla capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los dem\u00e1s, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones\u201d<\/em> (Garc\u00eda y Gim\u00e9nez, 2010: 45). Implica la habilidad para percibir y conocer con exactitud las propias emociones y los estados de \u00e1nimo as\u00ed como su efecto sobre los otros, regular las emociones, motivarse a s\u00ed mismo y persistir ante las frustraciones, reconocer las emociones de los personas del entorno y desarrollar habilidades sociales para establecer relaciones saludables. En resumen, se trata de una <em>meta-habilidad<\/em> que determina en qu\u00e9 medida podemos emplear adecuadamente nuestras habilidades personales y sociales (Mestre, 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/emo2.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>No obstante, atendiendo a la <em>Enciclopedia de psicolog\u00eda aplicada<\/em> (Spielberger, 2004), otros modelos te\u00f3ricos de IE que adquieren gran relevancia son el modelo de BarOn (1997), que la describe como un conjunto de competencias y destrezas socioemocionales interrelacionadas que dan lugar a conductas inteligentes, as\u00ed como tambi\u00e9n el modelo de Mayer y Salovey (1997), que la considera como la habilidad para percibir, utilizar, entender y gestionar las emociones a fin de facilitar el pensamiento.<\/p>\n<p>Pese a la informaci\u00f3n constatada en tales estudios, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI se han producido grandes avances en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico, pero en lo que respecta al \u00e1mbito emocional nos encontramos anquilosados. Por ello, no son pocos los casos de personas con un alto nivel de coeficiente intelectual que tienen una vida emocional deplorable (Bisquerra, 2013), poni\u00e9ndose con ello de manifiesto que el manejo de las emociones es una labor de gran notoriedad en la vida humana.<\/p>\n<h2><strong>Necesidad e importancia de la educaci\u00f3n emocional en la sociedad actual<\/strong><\/h2>\n<p>El analfabetismo emocional presente en la sociedad globalizada actual se pone en evidencia en sus m\u00faltiples variantes: conflictos, confrontaci\u00f3n, ansiedad, estr\u00e9s, depresi\u00f3n, aislamiento, delincuencia, agresividad, etc. Dichas variantes influyen cada vez m\u00e1s en lo local hasta hacer estragos a nivel intrapersonal y en las relaciones sociales cotidianas (Aguilera, 2009; Steiner, 2011). De hecho, <em>\u201cSe puede afirmar que muchos de los problemas que afectan a la sociedad actual (consumo de drogas, violencia, prejuicios \u00e9tnicos, etc.) tienen un fondo emocional\u201d<\/em> (Bisquerra, 2003: 12).<\/p>\n<p>Esto se debe, en gran medida, a que la educaci\u00f3n tradicional ha otorgado gran notoriedad a la inteligencia en lo referente a la capacidad para adquirir conocimientos y desarrollar tareas acad\u00e9micas, pero escasa o nula importancia a la capacidad para aprender a reconocer y gestionar las emociones propias y de los dem\u00e1s (L\u00f3pez, 2005), cuando es precisamente el d\u00e9ficit de dichas habilidades emocionales y sociales la principal causa de un gran n\u00famero de problemas de inadaptaci\u00f3n social en la infancia y la adolescencia. Un gran n\u00famero de j\u00f3venes carecen de las herramientas socio-emocionales que les posibilitan ejecutar conductas adecuadas para resolver problemas y razonar con efectividad en sus experiencias de vida, motivo por el cual padecen frustraciones y problemas emocionales. Investigaciones recientes han descrito que los ni\u00f1os y adolescentes con un bajo nivel de IE tienen mayores dificultades de ajuste socioemocional en el contexto escolar y familiar (Extremera y Fern\u00e1ndez, 2015). Por tanto, educarles sin promover la IE no es conveniente ni beneficioso para sus vidas. La frecuencia con la que reciben est\u00edmulos que les generan tensi\u00f3n emocional merece m\u00e1s atenci\u00f3n preventiva de la que se est\u00e1 prestando en estos momentos (Bisquerra, 2000).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"height: 390px; width: 463px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/jove.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Actualmente, no se prepara a las generaciones futuras para enfrentarse con \u00e9xito a los retos que supone la revoluci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n, ni tampoco para afrontar los problemas de la vida pese a que van a vivir en una sociedad no exenta de conflictos (interpersonales, familiares, laborales, econ\u00f3micos, etc.) (Bisquerra, 2000).<\/p>\n<p>Las relaciones pueden ser una fuente de conflictos, los cuales influyen en las emociones de tal modo que pueden desencadenar respuestas sumisas o reacciones violentas incontroladas. Por ello, <em>\u201cEl conocimiento de las emociones, de qu\u00e9 situaciones las provocan y de c\u00f3mo manejarlas, es muy necesario para aprender a resolver conflictos [\u2026]\u201d <\/em>(Marim\u00f3n y Vilarrasa, 2003: 66).<\/p>\n<h2><strong>Necesidad e importancia de la educaci\u00f3n emocional en los CPM<\/strong><\/h2>\n<p>En los CPM los conflictos acontecen con frecuencia debido al tipo de relaciones de los menores y las problem\u00e1ticas que presentan los mismos. En determinadas circunstancias surgen inesperadamente desembocando en sucesos impetuosos en los que los menores presentan conductas agresivas y acaban dominando o dobleg\u00e1ndose a los deseos de otros. En otras ocasiones, ante la presencia de los mismos, tienden a optar por ignorarse mutuamente. Las relaciones existentes entre ellos se encuentran en cierta forma contaminadas por sentimientos negativos generados en base a antiguos conflictos que se manten\u00edan latentes, lo que produce que no sean pocas las veces en las que su grado de interacci\u00f3n se torna esquivo, despreciativo y limitado.<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica relacional conflictiva tiene cabida dado que conciben los conflictos del mismo modo que lo hace el <em>enfoque psicosociol\u00f3gico<\/em>, es decir, como una lucha de intereses, como una v\u00eda para dominar y someter a las personas a sus voluntades o pretensiones, o para competir con ellas en aras a convertirse en los \u00fanicos beneficiados (Aguilera, 2009).<\/p>\n<p>A ello hay que a\u00f1adir que los menores en acogimiento residencial presentan conductas m\u00e1s problem\u00e1ticas que aquellos que se encuentran en otras medidas de protecci\u00f3n tales como el acogimiento o la adopci\u00f3n (Fern\u00e1ndez, Del Valle, Fuentes, Bernedo y Bravo, 2011). Dichas conductas son originadas por el desorden emocional que padecen en base a las circunstancias familiares y sociales que les ha tocado vivir (Mart\u00ednez, 2004). Las emociones dolorosas que experimentan debido a ello son tan intensas que, en su intento de reprimirlas por condicionamiento o por la creencia de la negatividad de manifestarlas, terminan qued\u00e1ndose bloqueados, derramando l\u00e1grimas o perdiendo el control. Los problemas de conducta de los menores que se encuentran en acogimiento residencial contin\u00faan constituy\u00e9ndose, por tanto, en un asunto a abordar por parte de los profesionales de la educaci\u00f3n de los CPM (Bravo y Del Valle, 2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/rostrocristal.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Por todo ello, como complemento a la labor socioeducativa contenida en el Proyecto Educativo de Centro y en los Proyectos Educativos Individuales (P.E.I.) de cada menor, en los recursos institucionales de protecci\u00f3n es necesario desarrollar, implementar y llevar a cabo programas y proyectos de intervenci\u00f3n espec\u00edficos sobre educaci\u00f3n emocional para promover el fomento de la IE, un conjunto de habilidades que se pueden desarrollar y educar con los medios apropiados (Extremera y Fern\u00e1ndez, 2015).<\/p>\n<p>Atendiendo a Bisquerra (2000: 243), la educaci\u00f3n emocional es:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cUn proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Mediante ella se les puede dotar a los menores de herramientas para que logren desenvolverse de forma positiva y constructiva en las distintas situaciones que acontecen en el discurrir de la vida cotidiana. Al educarles emocionalmente es posible proporcionarles estrategias que contribuyen al desarrollo de sus habilidades emocionales, gracias a lo cual pueden conseguir un mejor rendimiento acad\u00e9mico (Extremera y Fern\u00e1ndez, 2015), validar las emociones que sienten, quererse y aceptarse, tolerar la frustraci\u00f3n y regular los impulsos, afrontar situaciones dif\u00edciles sin quedar superados por emociones desagradables y manteniendo en todo momento una visi\u00f3n realista de los sucesos, as\u00ed como aproximar lo que quieren ser -desde una perspectiva \u00e9tica- y lo que son -desde un punto de vista biol\u00f3gico- (L\u00f3pez, 2005).<\/p>\n<p>Asimismo, la puesta en pr\u00e1ctica de actividades de educaci\u00f3n emocional destinadas a los menores en centros de protecci\u00f3n queda justificada por las dificultades que presentan en sus relaciones sociales (Mart\u00ednez, 2004). En esta l\u00ednea, los educadores sociales deben sacar partido de las situaciones conflictivas de gran valor psicopedag\u00f3gico que se producen entre los menores para, intervenir directamente sobre las causas que las provocan, e invitarles al reconocimiento, la comprensi\u00f3n y la resoluci\u00f3n de las mismas (Aguilera, 2009). Adem\u00e1s de ello, deben proporcionarles recursos y herramientas as\u00ed como tambi\u00e9n entrenarles en habilidades sociales suficientes y eficaces para que logren resolver los conflictos que tienen con las personas del entorno sin necesidad de sucumbir a conductas agresivas y violentas a causa de la frustraci\u00f3n de no lograr lo que pretenden (Dibiase y Gibbs, 2010).<\/p>\n<p>Para ello, es necesario recurrir al <em>enfoque sociol\u00f3gico<\/em>, el cual concibe los conflictos como instrumentos funcionales de la sociedad, de tal manera que el fin de la resoluci\u00f3n de los mismos no se centra exclusivamente en eliminarlos, sino m\u00e1s bien en considerarlos como una oportunidad de poner en pr\u00e1ctica habilidades de mediaci\u00f3n, negociaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n (Aguilera, 2009), todo ello mediante la ejecuci\u00f3n de actitudes positivas tales como abrir la mente a otros puntos de vista, escuchar activamente, comunicarse de forma positiva, respetar a los dem\u00e1s, empatizar, cambiar percepciones, poner l\u00edmites, y proponer estrategias para resolver problemas a fin de lograr llegar a acuerdos beneficiosos y favorables para ambas partes de forma asertiva y democr\u00e1tica (L\u00f3pez, 2005). Se trata, en definitiva, de \u201c<em>desarrollar capacidades, habilidades y competencias a trav\u00e9s del manejo de estrategias que permitan abordar los conflictos, cuando son s\u00f3lo contradicciones e inicios de antagonismos, buscando una relaci\u00f3n ganar- ganar<\/em>\u201d (Arellano, 2007: 32).<\/p>\n<h2><strong>Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del arte<\/strong><\/h2>\n<p>Una buena forma de educar en el manejo de habilidades emocionales es recurrir al arte como terapia, puesto que es un elemento fundamental para desarrollar habilidades de afrontamiento, comunicarse de forma positiva, valorar y construir relaciones sociales, adaptarse al ambiente, manejar el comportamiento, disminuir el estr\u00e9s y afrontar momentos dif\u00edciles (Covarrubias, 2006; S\u00e1nchez, 2011). De hecho, desde los a\u00f1os 40, ha sido utilizado como un lenguaje que permite expresar lo que no se puede manifestar de otro modo (Nickerson, 2017).<\/p>\n<p>En un principio, fue empleado para paliar el sufrimiento psicol\u00f3gico de las personas que se encontraban padeciendo la segunda guerra mundial, as\u00ed como tambi\u00e9n para buscar el conocimiento del propio yo. En 1942, Adri\u00e1n Hill, que permaneci\u00f3 enfermo en un sanatorio durante un largo tiempo, inform\u00f3 de que hab\u00eda observado tanto en su persona como en sus compa\u00f1eros un aumento del bienestar emocional gracias a las actividades art\u00edsticas que realizaban (Fern\u00e1ndez, 2003).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de lo constatado, fue Margaret Naumburg quien, en 1944, propuso teor\u00edas acerca del uso terap\u00e9utico del arte, concibi\u00e9ndolo como un modo de expresi\u00f3n b\u00e1sica que deb\u00eda estar presente en la educaci\u00f3n. En 1950, Kramer fue testigo de las estrategias y terapias art\u00edsticas aplicadas con los ni\u00f1os que se hallaban en el campo de concentraci\u00f3n de Terez\u00edn y a posteriori las pone en pr\u00e1ctica en la Wiltwick School de Estados Unidos. Sin embargo, no fue hasta el a\u00f1o 1980 cuanto tuvo lugar un mayor reconocimiento de la Arteterapia como disciplina, lo cual facilit\u00f3 el incremento de un mayor n\u00famero de profesionales especializados que comenzaron a llevarla a cabo en diversos contextos (Mart\u00ednez y L\u00f3pez, 2004).<\/p>\n<p>En la actualidad, el arte contin\u00faa utiliz\u00e1ndose como una herramienta tomada en consideraci\u00f3n en el campo de la psicolog\u00eda y la educaci\u00f3n para tratar dificultades y problemas psicol\u00f3gicos, afectivos y sociales (L\u00f3pez, 2005; Klein, 2006).<\/p>\n<h2><strong>Necesidad e importancia del arte en la educaci\u00f3n emocional <\/strong><\/h2>\n<p>El arte debe ser empleado para educar las emociones de la poblaci\u00f3n infantil puesto que <em>\u201c[\u2026] el desarrollo emocional de los ni\u00f1os, criados a trav\u00e9s de est\u00edmulos de expresi\u00f3n creativa espont\u00e1nea, motiva el mismo aprendizaje\u201d<\/em> (Fern\u00e1ndez, 2003: 137). Es un instrumento clave para resolver conflictos, fomentar el autoconocimiento y la autoestima, desarrollar habilidades interpersonales y construir y mantener relaciones sociales (S\u00e1nchez, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/art2(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Al estimular la parte derecha del cerebro -sint\u00e9tica, imaginativa, intuitiva, emocional, etc.-, brinda la posibilidad de expresar conflictos internos, sentimientos, temores, dudas, angustias, preocupaciones e inquietudes que se hallan en el inconsciente (Covarrubias, 2006; Romero, 2013). El significado de la obra art\u00edstica no suele ser entendido por quien la realiza, lo que ayuda a que sea creada con mayor libertad y pueda proporcionar informaci\u00f3n valiosa sobre el mundo interior de la persona sin que dicha informaci\u00f3n sea reprimida por la mente consciente (L\u00f3pez, 2005).<\/p>\n<h2><strong>Necesidad e importancia del arte en la educaci\u00f3n emocional llevada a cabo en los CPM<\/strong><\/h2>\n<p>Los menores en acogimiento residencial padecen en su mayor\u00eda problemas psicol\u00f3gicos originados por experiencias dolorosas que se hallan en el inconsciente y no les permiten desarrollarse con normalidad al haberles generado retrasos en el desarrollo f\u00edsico, intelectual y emocional. Debido a ello, o bien no expresan verbalmente lo que les ocurre por avergonzarse de su situaci\u00f3n, por temor, o por sentirse amenazados o culpables, o bien tienden a tergiversar su relato respecto a los hechos traum\u00e1ticos (L\u00f3pez, 2005).<\/p>\n<p>Sin embargo, haci\u00e9ndoles part\u00edcipes de actividades art\u00edsticas, pueden expresar las emociones y los conflictos psicol\u00f3gicos bloqueados u ocultos -catarsis- como paso previo a reconocerlos, comprenderlos y aceptarlos. De esta forma, el arte ayuda a que puedan enfrentarse a ellos antes de que est\u00e9n preparados para hablar de los mismos, reduciendo de esta forma su ansiedad (Covarrubias, 2006; Bassols, 2012). Es m\u00e1s, la mera manifestaci\u00f3n de sus problemas, aunque sea de forma inconsciente, les puede producir alivio (L\u00f3pez, 2005). <em>\u201cEl arte intenta generar orden a partir del caos, no s\u00f3lo el caos del mundo, sino el caos de nuestras propias sensaciones, sentimientos y de nuestras propias crom\u00e1ticas\u201d <\/em>(Romero, 2013: 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/pintan.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Se constituye en este sentido en un veh\u00edculo de rehabilitaci\u00f3n y sanaci\u00f3n integral por medio de la creatividad que facilita la expresi\u00f3n directa de elementos internos que, de manera verbal, les resultar\u00eda complicado expresar, configur\u00e1ndose por tanto en un modo de comunicaci\u00f3n r\u00e1pido y transparente (Pierre, 2009). De esta manera, tambi\u00e9n evita que se corra el riesgo de caer en la manipulaci\u00f3n que en muchas ocasiones presenta el lenguaje cuando es hablado y a priori pensado por los menores, puesto que los elementos art\u00edsticos alcanzan un nivel de penetraci\u00f3n en la mente que sobrepasa el pensamiento discursivo (L\u00f3pez, 2005; Covarrubias, 2006). <em>\u201c[\u2026] El arte es utilizado como forma de comunicaci\u00f3n no verbal, como medio de expresi\u00f3n consciente e inconsciente, al reconocer que los pensamientos se expresan con m\u00e1s facilidad en im\u00e1genes que con palabras\u201d<\/em> (Mart\u00ednez y L\u00f3pez, 2006: 9). En la misma l\u00ednea, la Asociaci\u00f3n Americana de Arteterapia establece la siguiente definici\u00f3n del t\u00e9rmino Arteterapia:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cArteterapia proporciona la oportunidad de expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n no verbal, por un lado mediante la implicaci\u00f3n para solucionar conflictos emocionales como para fomentar la autoconciencia y desarrollo personal. Se trata de utilizar el arte como veh\u00edculo para la psicoterapia, ayudar al individuo a encontrar una relaci\u00f3n m\u00e1s confortable entre el mundo interior y exterior\u201d (Fern\u00e1ndez, 2003: 140).<\/p><\/blockquote>\n<p>La falta de un permanente \u00e9nfasis en manifestar los problemas oralmente ayuda a crear un clima relajado que facilita extraer aspectos de la energ\u00eda creativa y la expresi\u00f3n m\u00e1s \u00edntima del ser (S\u00e1nchez, 2011; Romero, 2013). As\u00ed es posible cambiar o aceptar aspectos de uno mismo que dificultan vivir una vida saludable, y por ende, prevenir trastornos emocionales futuros y garantizar el ajuste socioemocional (Gonz\u00e1lez, Reyna y Cano, 2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/pintand3.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es en ese proceso de expresar sentimientos, emociones y pensamientos de forma espont\u00e1nea cuando se incrementa la seguridad y la confianza de los menores, siendo esto importante dado que no son pocos los desequilibrios afectivos y\/o mentales que les conducen a carecer de las mismas (L\u00f3pez, 2005).<\/p>\n<p>Mediante la elaboraci\u00f3n de trabajos art\u00edsticos tambi\u00e9n se favorece la relajaci\u00f3n, el descubrimiento del mundo interno y externo as\u00ed como el establecimiento de una relaci\u00f3n entre ambos, la disminuci\u00f3n del dolor, la concentraci\u00f3n, la percepci\u00f3n, la organizaci\u00f3n espacio-tiempo, el aumento de la capacidad intelectual, el incremento de las posibilidades de \u00e9xito en los procesos de ense\u00f1anza-aprendizaje, y el desarrollo de aptitudes positivas como el respeto y la comprensi\u00f3n hacia uno mismo y hacia los dem\u00e1s (Nickerson, 2017; Polo, 2003; Romero, 2013).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/pint.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En base a tales consideraciones, resulta fundamental la puesta en pr\u00e1ctica de proyectos de intervenci\u00f3n socioeducativos encaminados a educar las emociones mediante el arte para lograr el fomento de la IE de los menores en acogimiento residencial, puesto que si bien los aspectos emocionales adquieren importancia en las diferentes etapas del desarrollo y constituyen la base o condici\u00f3n necesaria para la formaci\u00f3n de la personalidad, el periodo infantil se constituye en un momento crucial en el desarrollo de la misma (Renom, 2011). Esto se explica por el hecho de que los ni\u00f1os saben discriminar las emociones antes de nombrarlas y comienzan a reconocer emociones positivas y negativas desde los primeros meses de vida (Arest\u00e9, 2015).<\/p>\n<h2><strong>Experiencias pr\u00e1cticas de educaci\u00f3n emocional a trav\u00e9s del arte llevadas a cabo en CPM<\/strong><\/h2>\n<p>Los m\u00faltiples beneficios que reporta fomentar la IE de los menores en acogimiento residencial, recurriendo a la educaci\u00f3n de las emociones mediante actividades art\u00edsticas, ha propiciado la puesta en pr\u00e1ctica de proyectos y programas de educaci\u00f3n emocional a trav\u00e9s del arte en CPM. Algunos de los que se han dise\u00f1ado y\/o llevado a cabo a nivel nacional en diferentes localidades y Comunidades Aut\u00f3nomas del territorio espa\u00f1ol son los que se proceden a exponer a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Programa \u201cInteligencia Emocional\u201d<\/em>: es llevado a cabo en el Instituto Psicopedag\u00f3gico \u201cDulce Nombre de Mar\u00eda\u201d situado en M\u00e1laga, el cual acoge a ni\u00f1os cuyas necesidades espec\u00edficas demandan un abordaje psicoterap\u00e9utico diferenciado desde las vertientes m\u00e9dica, psicol\u00f3gica y educativa. El objetivo del mismo es que los menores, en peque\u00f1os grupos, realicen actividades art\u00edsticas con la finalidad de que puedan aprender a reconocer, expresar y gestionar emociones propias y ajenas para resolver los problemas que padecen y que est\u00e1n relacionados con dichas emociones (Dulce Nombre de Mar\u00eda, 2018).<\/li>\n<li><em>Programa \u201cPsiBE\u201d<\/em>: se pone en marcha desde la Asociaci\u00f3n BATEC para lograr el desarrollo y fortalecimiento de competencias emocionales en centros de acogida de menores tutelados en Catalu\u00f1a (CRAEs). En \u00e9l participan 300 menores tutelados con edades comprendidas entre los 5 y los 18 a\u00f1os. A trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n de talleres art\u00edsticos de educaci\u00f3n emocional se procura que dichos menores se muestren proclives a identificar, facilitar, comprender y regular sus emociones as\u00ed como las de otras personas. Adem\u00e1s, con tales talleres se pretende la disminuci\u00f3n de sus s\u00edntomas cl\u00ednicos, trastornos de conducta y rasgos de conducta patol\u00f3gica, la mejora de su rendimiento acad\u00e9mico, el incremento de su autoconcepto y su autoestima, el desarrollo de su empat\u00eda y el aumento de su nivel de satisfacci\u00f3n con la vida. No obstante, tambi\u00e9n se persigue que las habilidades que aprendan manifiesten progresos positivos no s\u00f3lo a nivel intrapersonal, sino tambi\u00e9n interpersonal, mejorando las relaciones de su vida cotidiana con otros menores, los profesionales implicados en su atenci\u00f3n educativa, social y sanitaria, y las familias de origen y de acogida (BATEC, 2018).<\/li>\n<li><em>Proyecto de intervenci\u00f3n sobre conflictos para adolescentes en acogimiento residencial<\/em>: consiste en un proyecto de resoluci\u00f3n de conflictos dirigido a los menores que se encuentran entre los 13 y los 17 a\u00f1os de edad y que residen en CPM, los cuales producen m\u00faltiples conflictos intrapersonales e interpersonales debido a su bajo nivel de IE. Por este motivo, se persigue el objetivo de dotarles de herramientas con las que puedan reducir, prevenir y gestionar de forma positiva los conflictos, y potenciar la educaci\u00f3n emocional para fomentar su desarrollo personal y social. Para ello, se propone un taller de educaci\u00f3n emocional con la finalidad de que reconozcan y gestionen las emociones propias y ajenas; un taller de autocontrol a fin de aprendan a relajarse en situaciones estresantes; un taller de comunicaci\u00f3n con objeto de que fomenten su asertividad; y un taller de relaciones sociales para que presenten valores y conductas prosociales y mejoren la convivencia grupal (Berm\u00fadez, 2014).<\/li>\n<li><em>Proyecto \u201cInteligencia Emocional en los Centros de Acogida de Menores de la Comunidad Aut\u00f3noma de Extremadura. Dise\u00f1o de una propuesta innovadora\u201d<\/em>: se trata de un proyecto que se encuentra orientado a educar emocionalmente a los ni\u00f1os y adolescentes, de 6 a 17 a\u00f1os de edad, pertenecientes a los Centros de Acogida de Menores ubicados en la Comunidad Aut\u00f3noma de Extremadura. Estos menores suelen tener circunstancias familiares y sociales desestructuradas y deben afrontar situaciones relativas al ingreso y la adaptaci\u00f3n a los CPM, de modo que han de presentar un buen estado de salud emocional para poder afrontarlas. Por ello, se plantea que realicen actividades y talleres de educaci\u00f3n emocional donde las diferentes formas de arte les ayuden a fortalecer y fomentar el desarrollo de determinadas competencias emocionales tales como la conciencia emocional, la regulaci\u00f3n emocional, la autonom\u00eda emocional, la competencia social, y las competencias para la vida y el bienestar (Alonso, 2015).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Mediante el desarrollo de estos y otros proyectos y programas sobre el desarrollo de las habilidades emocionales y sociales se puede contribuir a la mejora de la calidad de vida de ni\u00f1os y adolescentes que est\u00e1n bajo la protecci\u00f3n del Estado. Esto es posible dado que, mediante la ejecuci\u00f3n de los mismos se incrementan enormemente las posibilidades de favorecer y completar la atenci\u00f3n integral de los menores as\u00ed como de brindarles herramientas psicol\u00f3gicas que acompa\u00f1en y enriquezcan su proceso educativo y desarrollo personal.<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>Numerosas investigaciones ponen de manifiesto que los menores con mayores niveles de IE, dirigen la atenci\u00f3n hacia aquello que es importante, planifican actividades para la consecuci\u00f3n de objetivos, tienen mayor capacidad para mantener un esfuerzo sostenido y automotivarse en el estudio, y presentan mejor autoestima, menor n\u00famero de s\u00edntomas f\u00edsicos, y menores niveles de malestar, desesperanza, estr\u00e9s, ansiedad, depresi\u00f3n e intentos suicidas. Adem\u00e1s, presentan mayor capacidad de resiliencia, empat\u00eda y sensibilidad interpersonal, mayor calidad en sus relaciones sociales, mayor empleo de habilidades de afrontamiento activo para solucionar sus problemas, mayor propensi\u00f3n a comportamientos adaptativos y prosociales, y mayores niveles de satisfacci\u00f3n ante la vida, de bienestar y de felicidad (Extremera y Fern\u00e1ndez, 2015).<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se exige al ser humano desarrollar capacidades emocionales y sociales que le permiten desarrollarse de forma integral para vivir en una sociedad cada vez m\u00e1s cambiante. Por esta raz\u00f3n es fundamental educar a los ni\u00f1os en el fomento de tales capacidades, dado que su modo de actuar optimizar\u00eda los recursos personales en pro del establecimiento de conductas adecuadas que nos aproximar\u00edan a conseguir una convivencia cuanto menos positiva y democr\u00e1tica (Mart\u00ednez, 2005).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/estrellas.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Por todo ello, desarrollar proyectos y programas para educar las emociones a trav\u00e9s de actividades art\u00edsticas en los CPM supone invertir en la profesionalidad y la calidad del servicio que se presta, puesto que ayudar\u00eda a potenciar la IE de los menores, y por consiguiente, a prevenir el surgimiento de conflictos y a disminuir la manifestaci\u00f3n de los mismos mediante conductas disruptivas y problemas de convivencia (Goleman, 2012). En definitiva, es una demanda socioeducativa a la que se ha de dar respuesta para que los menores abandonen los recursos institucionales siendo personas resilientes con las adecuadas capacidades y habilidades para vivir una vida aut\u00f3noma e independiente con madurez y sentido de la responsabilidad, valores educativos, tolerancia y respeto hacia s\u00ed mismos y hacia las dem\u00e1s personas (Mangrulkar, Whitman y Poner, 2001).<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[749,745,744,748,746,346,241,747],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/la-educacion-social-a-traves-del-arte-para-menores-en-acogimiento-residencial\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Educaci\u00f3n Social a trav\u00e9s del arte para menores en acogimiento residencial - RES. 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