{"id":9210,"date":"2018-07-09T00:00:00","date_gmt":"2018-07-08T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social\/"},"modified":"2021-03-10T17:21:58","modified_gmt":"2021-03-10T16:21:58","slug":"un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social","title":{"rendered":"Un nuevo reto para la educaci\u00f3n social: la acci\u00f3n integral para una madurez social"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n.<\/strong><\/h2>\n<p>No soplan vientos fuertes de recuperaci\u00f3n. Todav\u00eda no, a pesar de lo que pretenden hacernos creer algunos discursos tallados con el patr\u00f3n mercantil. Seguimos estando en tiempos de crisis, de rupturas y de cambios. Sin embargo, a todos se nos est\u00e1 pasando por alto el significado m\u00e1s relevante de una crisis, a saber, que cuando algo se nos rompe debemos preguntarnos por qu\u00e9 se ha roto. Y parece ser que a la educaci\u00f3n social tambi\u00e9n se le ha pasado por alto esto, puesto que, a pesar de haber tenido una buena oportunidad para redefinir sus tendencias y elaborar una nueva concepci\u00f3n de la profesi\u00f3n, no la ha aprovechado. \u00bfY por qu\u00e9 ha perdido o est\u00e1 perdiendo una buena oportunidad? Por una raz\u00f3n poderos\u00edsima: esta crisis en especial ha puesto de manifiesto algo que, hasta ahora, muchos nos neg\u00e1bamos a creer por el simple hecho de que la realidad no lo mostraba: que todos somos igualmente vulnerables. La vulnerabilidad humana es una concepci\u00f3n multidimensional y din\u00e1mica que no sabe de g\u00e9neros, ni de clases, ni de n\u00fameros. No es un estado inamovible sino m\u00e1s bien un proceso (Castel, 1995). Ya sea en forma de dependencia \u2013tal como expresa McIntyre\u2013, entendida como fragilidad \u2013seg\u00fan propone Martha Nussbaum\u2013, vista como constitutiva de la propia identidad en la relaci\u00f3n con los otros \u2013a partir de las teor\u00edas del reconocimiento propuestas por Charles Taylor y Axel Honneth\u2013 o como la posibilidad de sufrir y hacer sufrir \u2013tal como lo explica Paul Ricoeur\u2013 o, sencillamente, porque vivimos en sociedad y estamos permanentemente expuestos a los otros \u2013siguiendo a L\u00e9vinas-,<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> la vulnerabilidad es un futuro que todos compartimos, y no tan lejano como pretendemos. A la vuelta de la esquina, en cualquiera de nuestras interacciones con la realidad, se nos puede presentar y de repente acaba con nuestro bienestar de un zarpazo. Es esta gran compa\u00f1era de viaje la que da sentido (y debe dar sentido) a la educaci\u00f3n social, pero lo debe hacer con ancho de miras.<\/p>\n<h2><strong>El paisaje social de la crisis pone en cuesti\u00f3n nuestro papel<\/strong><\/h2>\n<p>En l\u00ednea con lo dicho hasta ahora, esta crisis ha impactado en el amplio espectro de la sociedad de otras formas bien conocidas, aunque todas ellas contribuyen de igual modo a entender la vulnerabilidad en su m\u00e1s amplia concepci\u00f3n: se han precarizado las condiciones de trabajo de tal modo que el panorama laboral que se puede dibujar hoy en d\u00eda es muy desalentador, incluso para personas que se han formado a conciencia, que poseen amplia experiencia o que hab\u00edan mantenido el estatus de trabajador toda su vida; el sue\u00f1o de una vivienda en propiedad se ha convertido en una pesadilla para miles de familias que sufren un sobrendeudamiento para hacerle frente, o se ven inmersas en procesos judiciales y desahucios que condicionan enormemente hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle; las incertezas econ\u00f3micas hacen peligrar la subsistencia de los fondos de pensiones, las reservas para las jubilaciones y las prestaciones, y los ahorros de toda la vida se esfuman en el consumo cotidiano. Todo esto y m\u00e1s, ha quedado como herencia de un proceso cr\u00edtico que parece haber venido a instalarse de modo permanente en nuestra sociedad. Y lo m\u00e1s preocupante es que hoy forma parte de un paisaje que se nos antoja demasiado com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Para empeorar a\u00fan m\u00e1s las cosas, las respuestas pol\u00edticas a esta situaci\u00f3n no han ayudado en nada a mejorar las posibilidades de hacerle frente, puesto que el foco de atenci\u00f3n de las imposiciones restrictivas del gobierno ha reca\u00eddo principalmente en aquellos pilares que se presum\u00edan preservadores del estado del bienestar social. Estamos hablando de los,<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u2026 sistemas de integraci\u00f3n, tales como el mercado laboral, el sistema educativo, los servicios sociales, entidades de la sociedad civil y otros mecanismos sociales y econ\u00f3micos que en el pasado ayudaron a contrarrestar la marginaci\u00f3n de familias, grupos y comunidades de una participaci\u00f3n plena en la vida social\u201d (Strier, 2013:47).<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00a0As\u00ed, a golpe de recortes y pol\u00edticas de austeridad, se ha visto c\u00f3mo los mecanismos tradicionalmente sociales y socializadores han sido anulados o mermados o transformados en marginadores. Y adem\u00e1s, por si fuera poco el sistema capitalista, que sigue regulando actualmente la mayor\u00eda de pr\u00e1cticas profesionales y din\u00e1micas sociales, sigue aportando elementos desestabilizadores que justifican la existencia multidimensional y din\u00e1mica de la vulnerabilidad, tales como los discursos neoliberales estigmatizadores que favorecen la categorizaci\u00f3n, las propuestas higienizantes de la gubernamentalidad biopol\u00edtica (Foucault, 2008), o la fragmentaci\u00f3n del paisaje social en individualismos y parcelas de intereses (Castel, 1995; Rose, 2007; Wacquant, 2010; Bellera, 2015), por poner algunos ejemplos.<\/p>\n<p>A pocos se les escapa ya el hecho de que la vida, en todas sus formas y dimensiones, forma parte ineludible del juego del mercado. Un juego creciente y fren\u00e9tico que parece no haber encontrado todav\u00eda sus l\u00edmites. Atados, pues, a las fluctuaciones del mercado, las din\u00e1micas sociales acaban v\u00edctimas de un vaiv\u00e9n permanente que impide determinar con claridad su estado real y dificulta enormemente la b\u00fasqueda de hitos claros y concordantes a los que apuntar con precisi\u00f3n. De ah\u00ed que acabemos teniendo esa sensaci\u00f3n de mareo por estar navegando en la \u201cmodernidad l\u00edquida\u201d de Bauman sin rumbo fijo. Y la educaci\u00f3n social no es una excepci\u00f3n; no s\u00f3lo se ha desaprovechado una ocasi\u00f3n para mejorar la praxis profesional sino que se ha agudizado a\u00fan m\u00e1s, si cabe, su ineficacia y su desacierto en las intervenciones que se siguen dise\u00f1ando desde la misma perspectiva neoliberal y que se siguen ejecutando de la misma forma intervencionista y reproductiva (Bellera, 2015). Lo que hemos hecho ha sido configurar nuestra profesi\u00f3n como garantes de este sistema neoliberal, a\u00fan sin saberlo a veces, reproduciendo exactamente los mismos patrones que nos han conducido a la crisis y con los que hemos acabado definiendo lo social. Nuestra retrospectiva como educadoras y educadores deber\u00eda provocarnos, como m\u00ednimo, un \u00e1pice de desasosiego al vislumbrar nuestra connivencia con el mismo sistema para sobrellevar la verdadera magnitud de la tragedia, siguiendo siempre sus instrucciones, maquillando la realidad, actuando a modo de parches que no eliminan el problema sino que lo perpet\u00faan y lo enquistan. La aspiraci\u00f3n de nuestro trabajo es mantener y mejorar el estado del bienestar, y lo \u00fanico que hacemos es dar una capa de pintura al barrio para que quede m\u00e1s bonito. Aspiramos a romper la fatalidad en la que se ven envueltos los destinos de nuestros usuarios, pero acabamos encerr\u00e1ndolos en un c\u00edrculo vicioso.<a title=\"\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a> Y este hecho constata una gran contradicci\u00f3n en nuestra praxis profesional que es de dominio p\u00fablico y que deber\u00eda hacernos replantear toda la profesi\u00f3n de una vez por todas: estamos trabajando para un sistema que, a la vez, genera excluidos y los acoge para redimirlos. Estamos reeducando a los vulnerables para luego poderles culpar de su pobreza econ\u00f3mica y de sus fracasos, y esto que no parece ni coherente ni socialmente educativo nos atrevemos a titularlo <em>promoci\u00f3n de la autonom\u00eda<\/em>. Los y las profesionales de la educaci\u00f3n social deber\u00edamos decir basta al descompromiso del Estado con lo social, a esa impasibilidad con todo lo que concierne a las garant\u00edas sociales y laborales que se est\u00e1n reduciendo peligrosamente (Wacquant, 2010). De otro modo, estamos alimentado esta contradicci\u00f3n y perjudicando el empe\u00f1o del trabajo social y educativo.<\/p>\n<p>Hay que destacar, pues, que la concepci\u00f3n del campo social con la que trabajamos las y los educadores, por un lado, y la evoluci\u00f3n expansiva y creciente de las condiciones de vulnerabilidad que se est\u00e1 produciendo a ra\u00edz de la crisis, por el otro, condicionan determinantemente la efectividad de nuestras intervenciones y el sentido \u00faltimo de la praxis profesional de la educaci\u00f3n social. Y no podr\u00eda ser de otro modo; conceptualizaci\u00f3n y pr\u00e1ctica deben ir a la par en un terreno tan cambiante y din\u00e1mico. Y puesto que es bastante obvio deducir que a m\u00e1s vulnerabilidad m\u00e1s posibilidades de exclusi\u00f3n y precariedad, debemos entender que no podremos evitar las situaciones que conllevan la exclusi\u00f3n social si no modificamos la configuraci\u00f3n de lo social. Es cierto que, con la crisis, hoy est\u00e1n apareciendo nuevas formas de gobernabilidad, algunas de ellas como resultado de nuevas formas de interpretar la cuesti\u00f3n social. Alg\u00fan cambio parece que se est\u00e1 produciendo, aunque quiz\u00e1 no tan r\u00e1pido ni de la forma c\u00f3mo nos gustar\u00eda. Sin embargo, en lo que concierne al trabajo social y educativo, seguimos empe\u00f1ados en las mismas maneras, las mismas teor\u00edas y los mismos protocolos. Ante este panorama de cambios es necesario que nos involucremos creativamente, que participemos todos en la cr\u00edtica y en la redefinici\u00f3n de los conceptos, ofreciendo acciones y proyectos que respondan a estas nuevas perspectivas, ofreciendo tambi\u00e9n nuestra visi\u00f3n educativa y social sobre qu\u00e9 se debe cambiar, c\u00f3mo se debe cambiar y en qu\u00e9 sentido.<\/p>\n<h2><strong>Una nueva concepci\u00f3n de lo social<\/strong><\/h2>\n<p>Aunque, a tenor de todo lo dicho hasta ahora podr\u00edamos llegar a pensar que lo social est\u00e1 agonizando (Baudrillard, 1987) v\u00edctima de sus propias contradicciones internas, nosotros nos resistimos a creerlo, porque de ser as\u00ed tambi\u00e9n estar\u00eda agonizando el car\u00e1cter social de la realidad, por lo que no tendr\u00edan sentido alguno ni las lecturas dial\u00e9cticas de su interpretaci\u00f3n ni las perspectivas intersubjetivas de su construcci\u00f3n que la hacen com\u00fan y plural. Esto nos llevar\u00eda inevitablemente a la desaparici\u00f3n de esa naturaleza social del hombre (<em>zoon politikon<\/em>) que proclamaba Arist\u00f3teles,<a title=\"\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a> y por consiguiente, al fin de toda conciencia social. \u00bfD\u00f3nde se podr\u00eda situar el o la profesional de la educaci\u00f3n social si no existiera su h\u00e1bitat natural? \u00bfD\u00f3nde situar al ser humano? Esto no es ni puede ser, ni siquiera, una remota posibilidad. Lo social no est\u00e1 desapareciendo; simplemente, las cosas est\u00e1n cambiando: las relaciones se expresan en otros t\u00e9rminos, los espacios se configuran de otro modo, las din\u00e1micas colectivas fluct\u00faan por otros senderos. Y \u00e9ste no es el reflejo de la agon\u00eda, ni mucho menos, sino de la vitalidad, lo cual nos lleva a una relectura del espacio social y del enfoque de todas las pr\u00e1cticas que se ejercen en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/calle1.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Plantearse este nuevo enfoque implica, ante todo, redefinir el campo social: <em>\u201cLo social no representa una esfera eterna y existente de la sociabilidad humana\u201d<\/em> (Rose, 2007:114). Es m\u00e1s bien el resultado de un pensar y reflexionar a partir de las experiencias vividas de modo colectivo. As\u00ed pues, no se trata de un mecanismo inalterable, impenetrable e ingobernable, que no nos ata\u00f1e para nada y que nos viene dado a partir de un sinf\u00edn de normatividades disciplinarias; lo social es el reflejo de nuestra existencia com\u00fan, y el resultado de nuestras propias vivencias compartidas. Hoy lo social se nos presenta con una concepci\u00f3n m\u00e1s plural y din\u00e1mica, donde se redimensiona su espacio como escenario vital repleto de infinitud de acciones relacionales, de vivencias y de v\u00ednculos que, todas ellas, se conjuran para configurar una identidad humana capaz de hacer frente a los embates de su propia vulnerabilidad. Y esta reconfiguraci\u00f3n del territorio social tiene mucho que ver con el cambio en las formas de ser gobernados, con su deslocalizaci\u00f3n y desterritorializaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la impresi\u00f3n que pueda conformar un estado o naci\u00f3n. Tambi\u00e9n tiene que ver con la ausencia de espacio p\u00fablico, lo cual obliga a reconstruir y afianzar las identidades individuales y colectivas en lugares no-geogr\u00e1ficos, en realidades virtuales y a trav\u00e9s de redes de comunicaci\u00f3n (Castells, 2006). Por supuesto, tiene que ver con las nuevas formas de ejercer el control y la gesti\u00f3n poblacional a partir de comunidades de poder etnogr\u00e1ficas y religiosas, y con una di\u00e1spora de diversidades crecientes y multiculturalismos enfrentados en la incapacidad o dificultad para reconocerse y reconciliarse. Y tambi\u00e9n tiene que ver con las interconexiones e interacciones que se establecen entre personas y entre grupos, con un nuevo vocabulario y unas nuevas formas de relacionarse, y con una exigencia permanente a responsabilizarse de la autogesti\u00f3n de la propia vida como si de empresarios de uno mismo se tratase, esas l\u00f3gicas colectivas que se articulan <em>\u201ccon el ethos individualizado de la pol\u00edtica neoliberal: elecci\u00f3n, responsabilidad personal, control sobre el propio destino, autopromoci\u00f3n y autogobierno\u201d<\/em> (Rose, 2007:123). Todo ello configura el nuevo estatus del campo social, de una morfolog\u00eda fr\u00e1gil y variable que est\u00e1 perdiendo su espacio de escenificaci\u00f3n y encuentro (Innerarity, 2006) y nos exige nuevas pr\u00e1cticas profesionales m\u00e1s all\u00e1 de un simple redise\u00f1o de las intervenciones y los proyectos que venimos haciendo. No es suficiente con cambiar el camino que como educadores queremos recorrer hacia el usuario; el contexto cambiante en donde se desarrolla nos reclama una nueva visi\u00f3n de toda la cuesti\u00f3n social, empezando por el usuario mismo, que debe reformular su existencia ante m\u00faltiples y continuas posibilidades de vulnerabilidad si quiere adaptarse a los nuevos horizontes.<\/p>\n<p>Por consiguiente, si tenemos claro que el campo de la educaci\u00f3n social es la vulnerabilidad en todas las formas que tiene de hacerse presente, entenderemos que la acci\u00f3n social educativa debe concentrar sus esfuerzos en que las personas recuperen (si se ha perdido) y consoliden su identidad en todos y cada uno de los circuitos de reconocimiento, y en todos y cada uno de los itinerarios de autoreconocimiento. Y puesto que todo espacio y lugar puede estar impregnado de vulnerabilidad y, por tanto, ser susceptible de erigirse como escenario de reafirmaci\u00f3n identitaria, no podemos evitar deducir que cualquier espacio y lugar puede (y debe) ser auspiciado por el profesional de la educaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>La humanidad progresa a golpe de revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica; mientras, atr\u00e1s van quedando m\u00e1s pobres cada vez m\u00e1s pobres, residuos sociales acumulados en aut\u00e9nticos vertederos, habitantes perdidos en la \u201cperiferia social\u201d (Bellera, 2015). Una de las evidencias m\u00e1s claras de esto es la celeridad casi vertiginosa con que se renuevan aparatos, contenidos digitales y dise\u00f1os; casi tan r\u00e1pido como cambian de opini\u00f3n y socio algunos dirigentes pol\u00edticos. Esta situaci\u00f3n tan fugaz s\u00f3lo se puede digerir bien desde lo que se podr\u00eda denominar la zona de \u201cintegraci\u00f3n\u201d (Castel, 1995), una zona expropiada y en creciente exclusividad, que parece tener poco de integraci\u00f3n, cuyos habitantes cada vez son menos y m\u00e1s ricos, y cuya vida parece prosperar al margen de cualquier obst\u00e1culo que pueda devenir por los efectos de la vulnerabilidad. Sin embargo, y m\u00e1s all\u00e1 de esta <em>excepci\u00f3n<\/em>, sabemos muy bien que estas mutaciones condicionan de un modo determinante los requerimientos de acceso y permanencia en todo el campo social, y son m\u00e1s perniciosas a medida que aumenta el rastro de lo vulnerable en las condiciones personales y familiares. No cabe duda de que los efectos de la vulnerabilidad van provocando fallos en los sistemas de integraci\u00f3n que cada uno maneja d\u00eda a d\u00eda. Ante este contexto de crisis global, estos fallos han multiplicado exponencialmente su aparici\u00f3n. Sin duda cabe preguntarse cu\u00e1l debe ser el papel del educador social, y la respuesta es apabullantemente sensata: hay que contrarrestar los efectos de la crisis en la poblaci\u00f3n. As\u00ed de este modo, ante el,<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u2026 aislamiento social, la dependencia, la deprivaci\u00f3n m\u00faltiple y la opresi\u00f3n internalizada\u201d, principales procesos de exclusi\u00f3n reactivados por esta crisis, cabe responder con estos cuatro principios metodol\u00f3gicos que se conciben como \u201cpr\u00e1ctica social inclusiva en un marco conceptual cuatridimensional: pr\u00e1ctica involucrada (involvement), asociaci\u00f3n igualitaria (partnership), abogac\u00eda social (social advocacy) y concienciaci\u00f3n reflexiva\u201d (Strier, 2013:48).<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00c9sta ser\u00eda una buena respuesta ante una situaci\u00f3n concreta, una intervenci\u00f3n de emergencia a medida de las necesidades detectadas. Pero, a nuestro modo de ver, ser\u00eda tan s\u00f3lo una parte integral de la respuesta que debemos dar puesto que se trata de una intervenci\u00f3n parcial ideada para resolver una cuesti\u00f3n determinada. Su enfoque es muy param\u00e9trico y focal, como la gran mayor\u00eda de las intervenciones que venimos haciendo actualmente, muy a menudo de forma subcontratada y siempre interactuando \u00fanicamente con los grupos que acarrean las problem\u00e1ticas: as\u00ed por ejemplo, en el \u00e1mbito de la ense\u00f1anza, en programas de absentismo, en unidades de escolarizaci\u00f3n compartida, y en otros proyectos para eliminar el fracaso escolar; en la sanidad, realizando actividades en residencias de personas mayores o en centros residenciales de salud mental, generalmente con contratos precarios y mal remunerados; o en el \u00e1mbito laboral, en centros de trabajo para personas con discapacidad. El y la profesional de la educaci\u00f3n social pueden (y deben) ir m\u00e1s all\u00e1: \u00bfPor qu\u00e9 trabajar s\u00f3lo con los <em>residuos sociales<\/em> que genera el propio sistema? \u00bfPor qu\u00e9 limitarse a la \u201czona de exclusi\u00f3n\u201d? (Castel, 1995). En una humanidad sin l\u00edmites, no es suficiente con atajar las problem\u00e1ticas puntuales a base de parches y cataplasmas, ni es suficiente con levantar puentes entre las distintas zonas para conectar las periferias sociales. Hay que tejer redes y consolidar v\u00ednculos realmente sociales que faciliten ese tr\u00e1nsito por el puente, que lo promuevan, que lo ensanchen. Una concepci\u00f3n hol\u00edstica e integral de la sociedad debe incluir todos los par\u00e1metros y todas las referencias que a lo social se refieran, posibilitando la identificaci\u00f3n con el \u201cotro\u201d, la relaci\u00f3n con el \u201cotro\u201d diferente, tareas inmensamente complejas en una sociedad de mercado donde todo es competitividad. Y una buena acci\u00f3n social educativa se debe cimentar en esta concepci\u00f3n hol\u00edstica e integral de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/puente1.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h2><strong>Reubicar la praxis profesional de la educaci\u00f3n social<\/strong><\/h2>\n<p>Hoy ya no dudamos del car\u00e1cter econ\u00f3mico representativo y casi \u00fanico del neoliberalismo. A grandes rasgos podr\u00edamos decir que el poder pol\u00edtico ha cedido su trono al poder econ\u00f3mico, bien de forma espont\u00e1nea y natural, como resultado de una especie de progreso enriquecimiento de la humanidad, o bien de forma m\u00e1s o menos intencionada y premeditada, como si se tratara de una especie de modelo o programa dise\u00f1ado para hacer realidad la utop\u00eda de un mercado global, puro y perfecto (Bourdieu, 1998), en el que destaca <em>\u201cla recreaci\u00f3n y redespliegue del Estado como la instituci\u00f3n central que crea las subjetividades, las relaciones sociales y las representaciones colectivas adecuadas para hacer real y relevante la ficci\u00f3n de los mercados\u201d<\/em> (Wacquant, 2016:3). Podr\u00edamos poner en tela de juicio todos los debates econ\u00f3micos a que se refiere el neoliberalismo y sus diversas interpretaciones, pero lo que m\u00e1s nos interesa destacar de esta cuesti\u00f3n es que el Estado sustituye la l\u00f3gica social por la econ\u00f3mica en su papel de gobernante, y esto se traduce en su <em>\u201cretirada de muchas \u00e1reas de prestaciones\u201d<\/em> (Wacquant, 2016:4) y el descuido hacia los intereses sociales y culturales de su ciudadan\u00eda. Y a pesar de esto, el escenario que se nos muestra actualmente puede ser propicio para promover un salto cualitativo en la profesi\u00f3n de la educaci\u00f3n social; de entrada, cabr\u00eda incorporar la praxis socioeducativa en el proceso de generaci\u00f3n y transformaci\u00f3n social, en el n\u00facleo mismo donde se gestan todas las propuestas y directrices, donde se piensan, se modelan y se gestionan, y no limitar su participaci\u00f3n en el punto final, en las confluencias finalistas. Para ello es necesario integrar a la educadora o educador social en las mismas estructuras, como profesional que tambi\u00e9n participa en la elaboraci\u00f3n de dichas directrices y propuestas, capaz de reavivar y dar fuerza a la l\u00f3gica social perdida como base y fundamento de las pol\u00edticas sociales y educativas; no en vano somos agentes transmisores de las pol\u00edticas sociales y, a menudo, puente de interpretaci\u00f3n de la realidad social. Esta meta ambiciosa no es casual; responde sin duda al mandato deontol\u00f3gico de obertura a nuevas posibilidades en la adquisici\u00f3n de bienes culturales, de ampliaci\u00f3n de la perspectiva de la participaci\u00f3n social y de multiplicaci\u00f3n de las oportunidades de desarrollo de la sociabilidad y la circulaci\u00f3n social (ASEDES, 2007). Para ello hace falta un paso decisivo y atrevido, cuyo objetivo inicial ser\u00eda el de abandonar la exclusividad del esp\u00edritu asistencial que impera en la mayor parte de nuestras tareas y reforzar el profesional. Ya no vamos a definir intervenciones dirigidas \u00fanicamente a grupos en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n social, porque ha quedado claro que actualmente todos somos vulnerables, sino que lo haremos pensando nuestra intervenci\u00f3n tambi\u00e9n como una acci\u00f3n social enfocada a promover la maduraci\u00f3n de toda la comunidad.<\/p>\n<p>Formar parte de las estructuras que conforman lo social es un claro ejercicio de responsabilidad pol\u00edtica, que buena falta le hace a la profesi\u00f3n, pero en un sentido muy amplio y global. Por un lado, participando en la definici\u00f3n de este nuevo escenario que se nos muestra como espacio de manifestaci\u00f3n de la diferencia y la pluralidad. El campo social debe seguir siendo el espacio de interacci\u00f3n comunitaria, el espacio dial\u00f3gico de la realidad social, y para ello requiere de nuestras ingeniosas aportaciones y de nuestras mejores propuestas. Por otro lado, como respuesta al compromiso adquirido con la sociedad y con lo social en su conjunto, participando de manera vinculante y decisiva en la determinaci\u00f3n y el dise\u00f1o de las pol\u00edticas sociales y educativas, impulsando, promoviendo y mejorando su desarrollo y su aplicaci\u00f3n a tres niveles: micro, mezzo y macro. Y por el otro, como protesta por la instrumentalizaci\u00f3n que est\u00e1n sufriendo muchos de nuestros profesionales en el ejercicio de su trabajo, sometidos a protocolos e instrucciones institucionales sin sentido social alguno, que en nada ayudan a mejorar la situaci\u00f3n sino todo lo contrario, acaban reproduciendo las mismas inercias y perpetuando los mismos problemas. Armonizar la responsabilidad pol\u00edtica con el ejercicio de nuestra profesi\u00f3n es todav\u00eda hoy una asignatura pendiente, y no deja de sorprender. Porque, seguramente a todos nos parece preocupante que una sociedad que se hace llamar civilizada y avanzada contemple ni siquiera la posibilidad de incluir a algunos de sus miembros en una periferia que se reconoce fuera del sistema. Y probablemente nos parece m\u00e1s preocupante, y a la vez c\u00ednico, que esta sociedad utilice dise\u00f1os de ingenier\u00eda sociopol\u00edtica para incorporar en sus circuitos establecidos y dar apariencia de normalidad a aquellos a los que expulsa del sistema. Y quiz\u00e1 nos parece a\u00fan m\u00e1s preocupante si cabe, y perverso a la vez, que esta misma sociedad env\u00ede unos activos del sistema a gestionar dichos asentamientos perif\u00e9ricos con estrategias de control biopol\u00edtico y con el aparente encargo de mediar profesionalmente para eliminar la precariedad y la exclusi\u00f3n. Si esto nos preocupa, entonces \u00bfpor qu\u00e9 seguimos d\u00e1ndole juego? Ya no podemos continuar aceptando estos encargos, porque efectuar intervenciones socioeducativas de esta \u00edndole nos convierte en el brazo derecho del estado neoliberal, ese brazo disciplinario y restrictivo que acaba promoviendo la criminalizaci\u00f3n de la pobreza, que <em>\u201creserva al liberalismo y sus beneficios para los de arriba, mientras aplica el paternalismo punitivo sobre los de abajo\u201d<\/em> (Wacquant, 2016:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/pobreza (1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay otro elemento importante a destacar en esta reubicaci\u00f3n del profesional de la educaci\u00f3n social. Y es que, por el simple hecho de implicar nuestra actuaci\u00f3n en las estructuras a modo de responsabilidad pol\u00edtica, aparece de inmediato el requerimiento de atender a toda la ciudadan\u00eda en todos y cada uno de sus estratos, niveles o zonas. \u00bfY por qu\u00e9 proponer esto cuando se sobreentiende que hay zonas o niveles que no requieren de la atenci\u00f3n socioeducativa? Se nos ocurren al menos cinco razones para intervenir profesionalmente en este sentido:<\/p>\n<ul>\n<li>El prop\u00f3sito de reinterpretaci\u00f3n de lo social que nos exige la situaci\u00f3n actual llevar\u00eda inevitablemente a entender una nueva definici\u00f3n de la educaci\u00f3n social basada en el concepto de vulnerabilidad. Hasta ahora parece que la identidad profesional de la educaci\u00f3n social se ha definido en t\u00e9rminos de marginalidad, y sus funciones se han limitado a sufragar las miserias del mundo. Si definimos la profesi\u00f3n en t\u00e9rminos de vulnerabilidad, no s\u00f3lo la que se refiere a la zona de desestabilizaci\u00f3n donde se tambalean los referentes estables (Castel, 1995), sino vulnerabilidad como condici\u00f3n humana intr\u00ednseca, inherente a la fragilidad de nuestro ser, de repente emerge la posibilidad y la disponibilidad de operar en todo el espectro de escenarios donde se debate cualquier hecho relacionado con el ser social, y en medio del di\u00e1logo asim\u00e9trico entre diferentes situaciones de vulnerabilidad, entre diferentes oportunidades y posibilidades, en el papel de canal de mediaci\u00f3n y conexi\u00f3n comunitaria para reducir al m\u00e1ximo \u2013y a ser posible eliminar\u2013 el gran abismo que se cierne entre unos y otros a causa de las distinciones y las etiquetas.<\/li>\n<li>No cabe duda de que la actuaci\u00f3n de la educaci\u00f3n social debe ser inclusiva y global para todas las personas, dentro de,<\/li>\n<\/ul>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u2026 un marco del estado social democr\u00e1tico de derecho y no por razones de beneficencia o caridad\u201d, y \u201csiempre con el objetivo del desarrollo y el bienestar plenos e integrales de las personas, los grupos y la comunidad, interviniendo no s\u00f3lo en las situaciones cr\u00edticas, sino en la globalidad de la vida cotidiana\u201d (ASEDES, 2007:22).<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"margin-left: 18.0pt;\">Por eso, ante todo debemos ser coherentes con el discurso que proclamamos y no caer en contradicciones; de alg\u00fan modo, las clasificaciones que hacemos de nuestras intervenciones y de los colectivos a los que van dirigidas son actos de discriminaci\u00f3n que deber\u00edan cuestionar nuestro enfoque. No podemos hablar de transformaci\u00f3n social y obviar una parte de la poblaci\u00f3n; quiz\u00e1 creamos que se trate de una parte de la poblaci\u00f3n que no necesita nada de nosotros, pero esta conclusi\u00f3n resuelta a la ligera no tiene ning\u00fan argumento que la sostenga ante un objetivo de tal envergadura. Hace falta la implicaci\u00f3n de todos para conseguir un cambio en la sociedad, y quiz\u00e1 sea en esa parte de la sociedad que no incluimos en donde deber\u00edamos aunar m\u00e1s nuestros esfuerzos para hacer pedagog\u00eda de conciencia social y contribuir a resquebrajar el discurso dominante para hacer aflorar posibilidades de cambio y transformaci\u00f3n. Es m\u00e1s, y visto desde una perspectiva m\u00e1s generosa, esa parte de la sociedad que no tenemos en cuenta para nuestras actuaciones tiene m\u00e1s d\u00e9ficits socioeducativos que muchos de los colectivos a los que atendemos, puesto que ha olvidado los conceptos fundamentales que nos definen como seres humanos y sociales. Quiz\u00e1 va siendo hora de que se los recordemos para contribuir de un modo m\u00e1s intenso y espec\u00edfico <em>\u201ca generar una conciencia cr\u00edtica sobre los problemas sociales y sus causas\u201d<\/em> (ASEDES, 2007:29).<\/p>\n<ul>\n<li>No debemos olvidar que como personas y como profesionales hemos adquirido un compromiso firme con toda la humanidad. Como personas, porque la vulnerabilidad nos ata\u00f1e a todos en un doble sentido: por estar expuestos a sufrirla pero tambi\u00e9n por estar expuestos a provocarla, puesto que toda acci\u00f3n humana puede suscitar vulnerabilidad ante la fragilidad natural de la vida (Jonas, 1995). Y como profesionales, porque la educaci\u00f3n social se concibe como un derecho de toda la ciudadan\u00eda (ASEDES, 2007), sin distinci\u00f3n alguna.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/mariposa.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<ul>\n<li>Junto a la responsabilidad pol\u00edtica, y no en menor medida, aparece la responsabilidad profesional. El c\u00f3digo deontol\u00f3gico de la educaci\u00f3n social (ASEDES, 2007) justifica dicha responsabilidad de forma muy extensa y s\u00f3lida, y no cabe duda de que est\u00e1 muy presente en la mayor parte de las intervenciones y acciones que realizamos. Sin embargo, este binomio indivisible y casi consustancial de la pr\u00e1ctica de toda profesi\u00f3n nos remite a una reflexi\u00f3n algo preocupante: la percepci\u00f3n de falta de reconocimiento. \u00bfC\u00f3mo es posible que, a pesar de tan magn\u00edfico fundamento y de tan magn\u00edficas intervenciones, nuestra profesi\u00f3n no goce del prestigio que se merece? Alguna cosa estamos dejando de lado cuando nuestro esfuerzo no se ve recompensado en este sentido. Posiblemente \u00e9ste no sea el momento de indagar en las causas porque nos llevar\u00eda a un largo debate, pero s\u00ed podr\u00edamos apuntar algunas pistas que ayudar\u00edan a mejorarlo, atendiendo a la articulaci\u00f3n de nuestra responsabilidad profesional con los valores de la profesi\u00f3n, y que responde no s\u00f3lo a un <em>saber<\/em> y a un <em>saber hacer<\/em>, sino tambi\u00e9n y muy importante, a un <em>saber estar<\/em>. Primero, velar por una buena formaci\u00f3n inicial y continuada, aunando esfuerzos en la creaci\u00f3n de circuitos permanentes y din\u00e1micos de aprendizaje experiencial, de reflexi\u00f3n de la praxis y de reelaboraci\u00f3n de contenidos. Segundo, procurar un ejercicio competente de todos los profesionales, sostenido en el tiempo y en la intensidad. Tercero, tener un cuidado especial del prestigio social de la profesi\u00f3n, puesto que tenemos derecho al reconocimiento del valor que aporta nuestra profesi\u00f3n a la sociedad; para ello tenemos que ser los primeros en dar credibilidad e importancia al valor a\u00f1adido de nuestras acciones. Cuarto, apostar por la investigaci\u00f3n y el conocimiento a\u00f1adido, aportando contenidos para la mejora de la profesi\u00f3n. Quinto, apoyar y fomentar con firmeza la \u00e9tica de la profesi\u00f3n; la reflexi\u00f3n \u00e9tica no lleva al l\u00edmite sino m\u00e1s bien a la potenciaci\u00f3n del valor de la actividad, a la alta calidad, es la garant\u00eda de calidad. Y, sexto y \u00faltimo, confiar en una asociaci\u00f3n potente de los profesionales.<\/li>\n<li>Por \u00faltimo, y en relaci\u00f3n con la responsabilidad profesional, no podemos dejar de lado la ineficacia de los proyectos sociales y de las pol\u00edticas de intervenci\u00f3n que se pone en evidencia a menudo. Responder de ello nos lleva a pensar que los propios profesionales de lo social estamos desdibujando nuestro \u00e1mbito de actuaci\u00f3n. Quiz\u00e1 una parte se deba a criterios de sostenibilidad econ\u00f3mica del mismo sistema, porque no se quiere gastar m\u00e1s en la marginalidad o porque no es rentable apostar por la exclusi\u00f3n. Pero tal vez tambi\u00e9n responda a movimientos propios de un desarrollo social que requiera realojar a sus profesionales de lo social. Otros profesionales se est\u00e1n abriendo paso en \u00e1mbitos que hasta ahora eran propios de la educaci\u00f3n social: integradores sociales, monitores, gerocultores, etc. No es descabellado pensar que nos hallamos ante un relevo, y esto nos empuja inevitablemente a reencontrar nuestro lugar \u00f3ptimo <em>\u201cpara satisfacer las demandas y las necesidades socioeducativas del conjunto de la ciudadan\u00eda\u201d<\/em> (ASEDES, 2007:33).<\/li>\n<\/ul>\n<h2><strong>Una acci\u00f3n integral que promueva la madurez social<\/strong><\/h2>\n<p>Por todo ello, pensar una actuaci\u00f3n socioeducativa a todos los niveles de la sociedad no es idear una intervenci\u00f3n para atajar una problem\u00e1tica, sino concebir una acci\u00f3n global de madurez social. Se trata de provocar una tendencia cr\u00edtica y transformadora con la implicaci\u00f3n en grados e intensidades distintas de todos los agentes sociales y de todos los seres sociales. En este sentido, la incorporaci\u00f3n del profesional en las estructuras sociales repercute en la redimensi\u00f3n de todo el espectro de posibles escenarios de actuaci\u00f3n, por lo que nuestras acciones deber\u00edan responder a criterios sumamente sensibles de alcance hol\u00edstico, de un nivel m\u00e1s cercano a la complejidad de la realidad, como por ejemplo a los procesos de socializaci\u00f3n global, al an\u00e1lisis de las intersecciones sociales y las relaciones individuales, a los movimientos desencadenados por las fluctuaciones de colectivos y los indicadores generales de convivencia, a los cambios en la concepci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos, al seguimiento de las repercusiones socioecon\u00f3micas de las pol\u00edticas sociales y educativas, o a los efectos de las pr\u00e1cticas laborales y empresariales en los contextos circundantes y en el territorio. En relaci\u00f3n con este \u00faltimo, tendr\u00eda mucho sentido incorporarse en el \u00e1mbito empresarial, por ejemplo, como actores y promotores de la responsabilidad social corporativa o impulsores de la transformaci\u00f3n real de las acciones empresariales. Hoy deber\u00edamos tener claro que la econom\u00eda no puede ir a su aire, sino que necesita normas estrictas que regulen su relaci\u00f3n con las personas si no queremos seguir siendo simples espectadores de lo que acaece. Las empresas deben comprometerse con la prosperidad de sus clientes y del territorio de su influencia, por lo que no s\u00f3lo tienen responsabilidades econ\u00f3micas sino tambi\u00e9n sociales. \u00bfQui\u00e9n mejor que la educadora o el educador social para promoverlas y desarrollarlas?<\/p>\n<p>Creemos que lo que ahora se nos pide a los educadores sociales es que estemos a la altura de las circunstancias y tomemos las riendas del \u00e1mbito social en toda su extensi\u00f3n, abarcando todas sus dimensiones. Porque la funci\u00f3n de la educaci\u00f3n social deber\u00eda penetrar por todos los resquicios de la sociedad, empapando todos y cada uno de sus rincones en un ejercicio de aut\u00e9ntica liquidez. \u00c9ste es el alcance que deber\u00eda configurar como base de nuestra tarea profesional, un reto exigente por el que la ciudadan\u00eda nos interpela y al que debemos dar respuesta como profesionales expertos en el campo de lo social. Estamos en condiciones de afirmar, en teor\u00eda, que,<\/p>\n<p>\u201c\u2026 el educador social es un profesional capacitado para responder, desde diferentes estrategias relacionales y educativas, a aquellos encargos sociales que las nuevas configuraciones y l\u00f3gicas sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas plantean a los individuos, a los colectivos y a la sociedad en su conjunto\u201d (ASEDES, 2007:33)<\/p>\n<p>Ahora tan s\u00f3lo falta descubrir si estamos preparados para llevarlo a la pr\u00e1ctica. No olvidemos que nuestra acci\u00f3n social y educativa sigue teniendo un referente muy claro y conciso: el ser social que somos todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/gente.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[726,674,80,730,727,404,731,728,350,729],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Un nuevo reto para la educaci\u00f3n social: la acci\u00f3n integral para una madurez social - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n. No soplan vientos fuertes de recuperaci\u00f3n. Todav\u00eda no, a pesar de lo que pretenden hacernos creer algunos discursos tallados...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-03-10T16:21:58+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"25 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\",\"name\":\"RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg\",\"contentUrl\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#webpage\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social\",\"name\":\"Un nuevo reto para la educaci\\u00f3n social: la acci\\u00f3n integral para una madurez social - RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2018-07-08T22:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-03-10T16:21:58+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Un nuevo reto para la educaci\\u00f3n social: la acci\\u00f3n integral para una madurez social\"}]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Un nuevo reto para la educaci\u00f3n social: la acci\u00f3n integral para una madurez social - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","og_description":"Introducci\u00f3n. No soplan vientos fuertes de recuperaci\u00f3n. Todav\u00eda no, a pesar de lo que pretenden hacernos creer algunos discursos tallados...","og_url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social","og_site_name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","article_modified_time":"2021-03-10T16:21:58+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"25 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/","name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#primaryimage","inLanguage":"es","url":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg","contentUrl":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ircasa.jpg"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#webpage","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social","name":"Un nuevo reto para la educaci\u00f3n social: la acci\u00f3n integral para una madurez social - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","isPartOf":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#primaryimage"},"datePublished":"2018-07-08T22:00:00+00:00","dateModified":"2021-03-10T16:21:58+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/27\/miscelanea\/un-nuevo-reto-para-la-educacion-social-la-accion-integral-para-una-madurez-social#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/eduso.net\/res\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Un nuevo reto para la educaci\u00f3n social: la acci\u00f3n integral para una madurez social"}]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9210"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9210\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21292,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9210\/revisions\/21292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"palabra_clave","embeddable":true,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/palabra_clave?post=9210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}