{"id":9184,"date":"2018-03-04T00:00:00","date_gmt":"2018-03-03T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/educacion-social-y-trabajo-social-en-adicciones-recuperar-el-territorio-colaborando\/"},"modified":"2021-03-06T20:47:55","modified_gmt":"2021-03-06T19:47:55","slug":"educacion-social-y-trabajo-social-en-adicciones-recuperar-el-territorio-colaborando","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/el-tema-es-y-ts\/educacion-social-y-trabajo-social-en-adicciones-recuperar-el-territorio-colaborando","title":{"rendered":"Educaci\u00f3n Social y Trabajo Social en Adicciones: recuperar el territorio colaborando"},"content":{"rendered":"<h2><strong>1. INTRODUCCI\u00d3N. ADICCIONES EN LA ACTUALIDAD. EL MODELO BIOM\u00c9DICO-PSIQUI\u00c1TRICO.<\/strong><\/h2>\n<p>El concepto de \u201cadicci\u00f3n\u201d como problem\u00e1tica derivada del consumo de sustancias tiene aproximadamente 200 a\u00f1os (Levine, 1978). Seg\u00fan evoluciona el fen\u00f3meno, varios paradigmas y teor\u00edas se postulan intentando ofrecer explicaciones. B\u00e1sicamente, se generan tres perspectivas distintas que explican en concepto de adicci\u00f3n y los fen\u00f3menos asociados al mismo: el modelo biom\u00e9dico, el modelo biopsicosocial y el modelo sociocultural.<\/p>\n<p>Actualmente, la explicaci\u00f3n predominante dentro de la comunidad cient\u00edfica sobre el concepto de \u201cadicci\u00f3n\u201d es el ofrecido y divulgado por el National Institute of Drug Abuse (NIDA), que la define como:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cUna enfermedad cr\u00f3nica y recurrente del cerebro que se caracteriza por la b\u00fasqueda y el consumo compulsivo de drogas, a pesar de sus consecuencias nocivas. Se considera una enfermedad del cerebro porque las drogas modifican este \u00f3rgano: su estructura y funcionamiento se ven afectados. Estos cambios en el cerebro pueden ser de larga duraci\u00f3n, y pueden conducir a comportamientos peligrosos que se observan en las personas que abusan del consumo de drogas\u201d (NIDA, 2014:5).<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta definici\u00f3n del NIDA, en la que no se incluyen los factores sociales, pone en evidencia la tendencia reduccionista actual en el \u00e1mbito de las adicciones (Apud y Roman\u00ed, 2016; Beco\u00f1a, 2016).<\/p>\n<p>Para entender c\u00f3mo se llega hasta este punto, hay que focalizarlo desde un espectro m\u00e1s amplio, ya que, adem\u00e1s de las adicciones, afecta a m\u00e1s \u00e1mbitos del sector sociosanitario. De hecho, seg\u00fan Tiz\u00f3n (2006), este reduccionismo biologicista presente desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada se puede explicar por una menor capacidad cr\u00edtica y autonom\u00eda de profesiones que se relacionan con la sanidad. Seg\u00fan se\u00f1alan varios autores, estas circunstancias actuales pueden ser debidas a una imposici\u00f3n cultural e ideol\u00f3gica, relacionadas tambi\u00e9n con el poder que poseen las grandes corporaciones relacionadas con el sector sanitario, como son las farmac\u00e9uticas (Davenport-Hines, 2003; Tiz\u00f3n 2006; Levin, 2011). De esta reducci\u00f3n al modelo biom\u00e9dico que predomina en la actualidad, surge un proceso de medicalizaci\u00f3n que ha sido definido y criticado por numerosos autores a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas (Conrad, 1992; Foucault, 1974; Lakoff, 2006). En la tem\u00e1tica de adicciones en particular, la b\u00fasqueda de tratamientos farmacol\u00f3gicos puede conllevar el peligro de ocultar o menospreciar determinantes psicosociales que influyen en la problem\u00e1tica puede impedir o dificultar actuaci\u00f3n globales y comprehensivas (Epele, 2008).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/adicciones 1(1)(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Concretamente, en el tema de las adicciones, un factor determinante para que se desestabilizase la balanza hacia el modelo biom\u00e9dico fue la consolidaci\u00f3n de la explicaci\u00f3n neurobiol\u00f3gica del fen\u00f3meno adictivo. Estas explicaciones comienzan a tomar fuerza a partir de los a\u00f1os 70, ya que antes los estudios neurobiol\u00f3gicos no estaban relacionados a\u00fan con el fen\u00f3meno adictivo y el uso y abuso de sustancias era percibido como un \u00e1rea secundaria que no interesaba a muchos especialistas del campo biom\u00e9dico (Vrecko, 2010). El inicio del inter\u00e9s lo marc\u00f3 la primera identificaci\u00f3n del neuroreceptor opioide, descubierto por Salom\u00f3n Snyder y Candance Pert (Pert y Snyder, 1973). A partir de ah\u00ed, se inicia una afluencia de recursos humanos y materiales que posibilitan investigaciones en el \u00e1rea de adicciones dentro del campo de las neurociencias, promoviendo una nueva manera de entender la problem\u00e1tica (Beco\u00f1a, 2016; Tiz\u00f3n 2006).<\/p>\n<p>Como ya se ha mencionado, NIDA fue y es una de las instituciones que, desde su fundaci\u00f3n en el a\u00f1o 1974, m\u00e1s ha promocionado el auge de este nuevo modelo centrado en el campo de las neurociencias. A trav\u00e9s de la financiaci\u00f3n de estudios enfocados en esta l\u00ednea, varios de sus directores y cient\u00edficos fueron perfilando la concepci\u00f3n de adicci\u00f3n como enfermedad del cerebro, culminando con la influencia de la Dra. Nora Volkow, actual directora del NIDA, que favorece y estimula la consolidaci\u00f3n esta concepci\u00f3n (Beco\u00f1a, 2016), llegando as\u00ed a la definici\u00f3n de adicci\u00f3n citada al principio de este apartado, imperante en la actualidad (NIDA, 2014). Aunque es cierto que se mencionan las variables psicosociales y que se reconocen como importantes, paulatinamente han sido relegadas a un segundo plano, girando siempre en torno a la idea central de que la adicci\u00f3n est\u00e1 ligada a los cambios que se producen en la estructura y funcionamiento del cerebro (Volkow y Morales, 2015).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Beco\u00f1a (2016) hay varias explicaciones de por qu\u00e9 ha avanzado tanto este modelo en los \u00faltimos a\u00f1os, comenzando en EEUU y expandi\u00e9ndose a pa\u00edses como Espa\u00f1a:<\/p>\n<ol>\n<li>La financiaci\u00f3n. El NIDA es la instituci\u00f3n que financia el 85% de los estudios a nivel mundial sobre adicciones, priorizando el modelo m\u00e9dico de la adicci\u00f3n (Hall, Carter y Forlini, 2015). En Espa\u00f1a se sigue la misma l\u00ednea, la financiaci\u00f3n se dirige sobre todo a investigaci\u00f3n biom\u00e9dica.<\/li>\n<li>Intereses de la industria farmac\u00e9utica. Los laboratorios han encontrado un \u00e1mbito en el que vale la pena invertir esfuerzo, ya que son muchas las personas que padecen trastornos adictivos alrededor del mundo y que pueden ser potenciales consumidoras de nuevos f\u00e1rmacos, a pesar de que los resultados en la b\u00fasqueda de tratamiento farmacol\u00f3gico de las adicciones no hayan sido muy exitosos.<\/li>\n<li>Intereses personales de los\/as profesionales de la medicina en este modelo. Este hecho se propicia porque, tanto desde la psiquiatr\u00eda estadounidense como la espa\u00f1ola, se apuesta claramente por la adicci\u00f3n como enfermedad del cerebro. En Espa\u00f1a concretamente, el ejemplo m\u00e1s palpable en los \u00faltimos a\u00f1os es el auge de la visi\u00f3n de la patolog\u00eda dual, que suele implicar que, si una persona tiene una enfermedad psiqui\u00e1trica asociada, el tratamiento farmacol\u00f3gico est\u00e1 doblemente justificado.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Internacionalmente, tambi\u00e9n surgen voces cr\u00edticas con este modelo. Una de las m\u00e1s contundentes es la planteada por Hall, Carter y Forlini (2015), que se\u00f1alan una serie de factores que cuestionan la supremac\u00eda del modelo biom\u00e9dico, revindicando la importancia de los aspectos psicosociales, y la necesidad de situarlos en, al menos, el mismo nivel de consideraci\u00f3n que las explicaciones biol\u00f3gicas. La cr\u00edtica n\u00famero uno se centra en el situar la adicci\u00f3n como enfermedad cr\u00f3nica, haciendo hincapi\u00e9 en el hecho de que hay personas que, debido a cambios en sus circunstancias vitales (caso de los soldados de Vietnam<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> o de personas con consumo problem\u00e1tico de alcohol que se recuperan sin tratamiento<a title=\"\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a>), dejan el consumo sin tratamiento, haciendo patente que la adicci\u00f3n cr\u00f3nica podr\u00eda ocurrir en una minor\u00eda de la poblaci\u00f3n adicta y no de forma general. A continuaci\u00f3n, tambi\u00e9n critican las limitaciones que tienen los modelos animales para explicar ciertos hechos, como por ejemplo el efecto de las recompensas, como comida o el contacto con parejas de distinto sexo, hacen que ratones entrenados para la auto-administraci\u00f3n de sustancias, se abstengan de consumirlas al preferir refuerzos naturales. En cuanto a la gen\u00e9tica de la adicci\u00f3n, argumentan que realmente la adicci\u00f3n no es una problem\u00e1tica reservada solo a personas que tienen los llamados \u201cgenes de la adicci\u00f3n\u201d y que, generalmente, la supuesta predicci\u00f3n gen\u00e9tica de ciertas personas a tener adicci\u00f3n no ofrece m\u00e1s informaci\u00f3n que el estudio de la historia familiar de consumo. Sobre los estudios de neuroimagen, destacan que las diferencias que se dan entre los cerebros adictos y los no adictos pueden ser debidas los sesgos por el tama\u00f1o de la muestra y al tama\u00f1o de las diferencias, adem\u00e1s de no especificar si la adicci\u00f3n es la causa o la consecuencia de las diferencias en las estructuras cerebrales. Finalmente, se\u00f1alan que la complejidad de la neurobiolog\u00eda de la adicci\u00f3n est\u00e1 en constante aumento, ya que cada vez hay m\u00e1s estructuras cerebrales implicadas, un ejemplo de ello es el prometedor estudio de la Epigen\u00e9tica, seg\u00fan la cual el consumo de sustancias puede modificar la expresi\u00f3n de los genes en funci\u00f3n de las variables ambientales, como los problemas laborales, familiares, econ\u00f3micos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/salud(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Todo lo comentado en este apartado introductorio, persigue la intenci\u00f3n de perfilar brevemente cu\u00e1l es la concepci\u00f3n actual de la problem\u00e1tica de las adicciones y qu\u00e9 es lo que conduce a la misma. El hecho de que se ponga de relieve la excesiva influencia del modelo biom\u00e9dico no pretende desestimar la importancia que algunos de sus preceptos posee. Pero interesa destacar que el fen\u00f3meno de las adicciones no es exclusivamente biol\u00f3gico, sino un compendio de factores biol\u00f3gicos, sociales y psicol\u00f3gicos, y que, sin esta perspectiva hol\u00edstica, el problema no ser\u00e1 comprendido en su totalidad, en detrimento directo para las personas que sufren esta problem\u00e1tica (Hall, Carter y Forlini, 2015; Kalant, 2010; Carter y Hall, 2011; Beco\u00f1a, 2016).<\/p>\n<p>Por ello, es necesario insistir en que hay otras formas de entender el problema, que ya tuvieron importancia en el pasado, pero que poco a poco fueron situ\u00e1ndose en segundo puesto. Una de esas formas en el modelo biopsicosocial, del que se habla a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>2. EL MODELO BIOPSICOSOCIAL: AUGE Y CA\u00cdDA.<\/strong><\/h2>\n<p>En 1946, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud defini\u00f3 el concepto de salud como \u201c<em>un estado de completo bienestar f\u00edsico, mental y social, y no s\u00f3lo la ausencia de enfermedad o dolencia<\/em>.\u201d (OMS, 1998:10). Este concepto de salud se mantuvo durante el desarrollo de la segunda parte del Siglo XX a trav\u00e9s de actos y declaraciones como la de Alma-Ata en 1977 (World Health Organization y Unicef, 1978), la Carta de Ottawa para la Promoci\u00f3n de la Salud de 1986 (Restrepo y M\u00e1laga, 2001) o el Programa \u201cSalud para todos en el a\u00f1o 2000\u201d (Mahler, 2009).<\/p>\n<p>Desde que Engel (1977) lo plantea, de manera coherente con el concepto de salud adoptado por la OMS tres d\u00e9cadas antes, el modelo biopsicosocial es una referencia habitual en las investigaciones y propuestas sobre adicciones; muchos de los programas que se desarrollan, as\u00ed como gran parte de los trabajos de investigaci\u00f3n y revisi\u00f3n que se publican, siguen remitiendo a este modelo como un marco de referencia desde el que se parte. La transformaci\u00f3n del obsoleto concepto de salud como \u201causencia de enfermedad\u201d en otro m\u00e1s integral, como era el de \u201cestado de bienestar f\u00edsico, ps\u00edquico y social\u201d, oblig\u00f3 a revisar los par\u00e1metros desde los que se estaban tratando los problemas de salud, y a establecer un modelo de an\u00e1lisis, actuaci\u00f3n e investigaci\u00f3n acorde con esa definici\u00f3n, m\u00e1s ajustada a la realidad y que contemplaba la interacci\u00f3n de diversos aspectos del individuo como configuradoras de un estado de salud, desde una perspectiva sist\u00e9mica.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, es importante se\u00f1alar los avances te\u00f3ricos que se produjeron, relacionados con una conceptualizaci\u00f3n tan amplia de la salud. El propio concepto de \u201csalud social\u201d fue desarrollado en diversos trabajos, y se ve\u00eda relacionado con el concepto de \u201cestilo de vida\u201d, que era definido por la OMS (1998:27) como <em>\u201cuna forma de vida que se basa en patrones de comportamiento identificables, determinados por la interacci\u00f3n entre las caracter\u00edsticas personales-individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vida socioecon\u00f3micas y ambientales\u201d<\/em>. Este concepto abre enormemente las puertas a la labor de la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social en el \u00e1mbito de la salud y, concretamente, de las adicciones.<\/p>\n<p>En un trabajo posterior, se establec\u00edan los principios generales del enfoque biopsicosocial aplicado a las adicciones (Kumpfer, Trunell y Whiteside, 1990), entre los cuales destacaban:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; La causaci\u00f3n es multidireccional, multicausal, probabil\u00edstica y sensible a las dependencias iniciales.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; Los cambios en un aspecto del sistema pueden repercutir a trav\u00e9s del sistema en su totalidad, y se dan transacciones rec\u00edprocas entre la persona y el entorno.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; La persona est\u00e1 influenciada por eventos futuros y est\u00e1 orientada a metas; no siempre se mueve hacia un estado ideal, tambi\u00e9n puede ser autodestructiva.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; Para poder entenderse, la persona debe ser estudiada pragm\u00e1ticamente en la relaci\u00f3n con su entorno, que es \u00fanico, incluyendo factores hist\u00f3ricos, actuales y futuros.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; Se deber\u00edan entender los significados de los eventos para la persona.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; Los intentos de estudiar y medir el sistema persona\/entorno cambian el propio sistema, por ello no existe como tal la observaci\u00f3n independiente.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; Los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n longitudinales, vinculados al desarrollo, etnometodol\u00f3gicos y antropol\u00f3gicos se necesitan para estudiar sistemas tan organic\u00edsticos y transaccionales.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">&#8211; Aun cuando pueda darse una gran s\u00edntesis de teor\u00edas generales, es muy probable que se den muchas excepciones, basadas en la complejidad del sistema.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los 80, especialmente en su segunda mitad, Espa\u00f1a puso en marcha una estructura de respuesta a los problemas asociados al consumo de droga basada en este modelo, pero con una cierta tendencia a lo psicol\u00f3gico, especialmente de orientaci\u00f3n conductista. Aun as\u00ed, se crearon toda una serie de instituciones estatales (PNsD), auton\u00f3micas y locales, que contaban con planteamientos de partida y dotaci\u00f3n de recursos humanos de car\u00e1cter multidisciplinar, partiendo de la premisa de que la adicci\u00f3n era un problema multicausal y, por ello, requer\u00eda de una visi\u00f3n desde diferentes disciplinas vinculadas a este \u00e1mbito. En este modelo implantado, el papel tanto del Trabajo Social como de la Educaci\u00f3n Social resultaba relevante, dado que ambas disciplinas estaban presentes en muchos equipos de trabajo, y aportaban desde su campo de conocimiento una visi\u00f3n socializadora de la problem\u00e1tica, imprescindible para la rehabilitaci\u00f3n e incorporaci\u00f3n social de los sujetos afectados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/equipo de trabajo(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la literatura cient\u00edfica m\u00e1s reciente sobre adicciones en nuestro pa\u00eds evidenciar\u00eda que la mayor\u00eda de la producci\u00f3n que se est\u00e1 dando en este \u00e1mbito no responde a estos principios en absoluto. Se est\u00e1n ignorando tanto la redefinici\u00f3n del concepto de salud anteriormente reflejado como el propio modelo biopsicosocial, y se sigue centrando la atenci\u00f3n en el concepto de \u201cenfermedad\u201d, manteniendo una visi\u00f3n reduccionista (Fern\u00e1ndez Hermida et al, 2007). Esto supone con una clara tendencia a la investigaci\u00f3n parcelada y conceptualizando de manera mecanicista al sujeto como un mero organismo, sin tener en cuenta las relaciones que establece con su entorno afectivo, l\u00fadico, laboral y social (Bernard y Krupat, 1994).<\/p>\n<p>En el caso de las adicciones, la crisis econ\u00f3mica de la etapa 2008-2014 ha supuesto una reducci\u00f3n significativa en el personal de atenci\u00f3n directa a las adicciones, siendo las m\u00e1s perjudicadas de este proceso las profesiones m\u00e1s centradas en los aspectos psicosociales del problema. Tanto la cr\u00edtica al modelo biom\u00e9dico dominante, como la tendencia que se est\u00e1 dando en estos \u00faltimos a\u00f1os a recuperar el modelo biopsicosocial como marco de referencia, implica que profesiones como el Trabajo Social y la Educaci\u00f3n Social se posicionen de una manera abierta y que no deje lugar a la confusi\u00f3n. Este posicionamiento supone la redefinici\u00f3n de las parcelas de trabajo que les son m\u00e1s propias, transmitiendo sus objetivos y estrategias de trabajo y generando modelos colaborativos que permitan que el \u00e1mbito social de los sujetos con consumos problem\u00e1ticos de drogas y con otras adicciones pueda ser atendido de la manera m\u00e1s adecuada posible, con garant\u00edas de calidad profesional.<\/p>\n<h2><strong>3. EL TRABAJO SOCIAL EN ADICCIONES: BREVE RECORRIDO HIST\u00d3RICO.<\/strong><\/h2>\n<p>El Trabajo Social es una disciplina cuya intervenci\u00f3n en el \u00e1mbito de las adicciones tiene una trayectoria de m\u00e1s de medio siglo. Prueba de ello son textos como el deTobin (1952) de la University of British Columbia, que el aquel momento ya publicaba sobre el rol del Trabajo Social en el tratamiento de las adicciones, haciendo referencia a las variables contextuales relacionadas con los factores sociales, como la familia, el trabajo y el grupo de iguales.<\/p>\n<p>A nivel espa\u00f1ol, el Trabajo Social en adicciones est\u00e1 presente desde los inicios de la profesi\u00f3n y evoluciona con ella hasta que alcanza el rango universitario en el a\u00f1o 1983 (Guti\u00e9rrez, 2007). Siguiendo a Guti\u00e9rrez (2007:184), se puede definir el Trabajo Social en el \u00e1mbito de las adicciones como:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cForma especializada de Trabajo Social que, mediante un proceso de acompa\u00f1amiento social, tiene por objetivo el estudio y abordaje de los factores sociales que pueden propiciar la aparici\u00f3n de conductas adictivas, contribuir a su mantenimiento y\/o favorecer su abandono; reduciendo los factores de riesgo del contexto social e incrementando los recursos del sujeto de naturaleza interactiva y psicosocial\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>El \u201ccontexto\u201d mencionado en la anterior cita, tambi\u00e9n llamado \u201centorno\u201d o \u201cambiente\u201d, es uno de los principales factores que influyen en las adicciones, junto con la \u201csustancia\u201d y el \u201cindividuo\u201d (Kramer y Cameron, 1975; Roman\u00ed, 2011) (ver figura 1). Por las caracter\u00edsticas de su profesi\u00f3n, el Trabajo Social pone el entorno en el punto de mira de su actuaci\u00f3n, dividi\u00e9ndolo en tres conceptos (Mayor, 1995; Guti\u00e9rrez, 2007): el <em>microsistema<\/em> (familia, escuela y grupo de iguales), <em>macrosistema<\/em> (valores, sistema social, pol\u00edticas educativas, legislaci\u00f3n, dimensi\u00f3n transcultural, medios de comunicaci\u00f3n y publicidad) y <em>mesosistema<\/em> (roles, estatus, trabajo, ocio y h\u00e1bitat).<\/p>\n<div style=\"clear: both; text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Triada.jpg\" alt=\"\" \/><\/div>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Figura 1. Tr\u00edada de elementos que intervienen en la adicci\u00f3n. Fuente: Elaboraci\u00f3n propia a partir de Zinberg (1984)<\/h6>\n<p>Principalmente, el Trabajo Social en adicciones se lleva a cabo desde los Servicios Sociales especializados, que pueden ser p\u00fablicos o privados. B\u00e1sicamente, los Servicios Sociales especializados son: centros ambulatorios, comunidades terap\u00e9uticas, centros de d\u00eda, pisos tutelados, talleres ocupacionales, unidades de desintoxicaci\u00f3n hospitalaria, unidades de mantenimiento con antagonistas, centros de dispensaci\u00f3n de agonistas y unidades m\u00f3viles. Pero, adem\u00e1s, tambi\u00e9n es importante destacar la actuaci\u00f3n m\u00e1s directa que tiene lugar en los Servicios Sociales Comunitarios\/B\u00e1sicos, ya que suelen ser la puerta de entrada a los servicios especializados, y un sitio estrat\u00e9gico para hacer una primera detecci\u00f3n de una problem\u00e1tica de adicciones.<\/p>\n<p>Tanto en el plano internacional como nacional, el Trabajo Social en adicciones se relaciona con los \u00e1mbitos de prevenci\u00f3n, tratamiento y reinserci\u00f3n social, trabajando con poblaciones diana como los\/as j\u00f3venes, las familias, las personas privadas de libertad, las mujeres o las personas con patolog\u00eda dual, que se encuentran englobados dentro del espectro m\u00e1s amplio que supone la concepci\u00f3n de individuo, grupo y comunidad (Castilla, 2016; Cree el al., 2016; Forrester y Harwin, 2011; G\u00f3mez- Moya, 2000; Karoll, 2010; Proctor, 2002; S\u00e1nchez, 1998; Tyuse y Linhorst, 2005; Vakharia y Little, 2017). Sin embargo, aunque los tres pilares son importantes (prevenci\u00f3n, tratamiento y reinserci\u00f3n), es interesante hacer hincapi\u00e9 especial en la reinserci\u00f3n social como uno de los objetivos m\u00e1s importantes del Trabajo Social en el \u00e1mbito de las adicciones, ya que se trata de una intervenci\u00f3n esencialmente social cuyo objetivo es integrar en la comunidad a las personas con problemas de adicciones. La inserci\u00f3n social o reinserci\u00f3n social engloba una serie de estrategias psicoterap\u00e9uticas, educativas, sanitarias y sociales que apuntan a los individuos, familias y comunidad como sujeto de intervenci\u00f3n. La inserci\u00f3n social es, pues, cualquier intervenci\u00f3n social cuyo objetivo sea integrar en la comunidad a las personas con problemas de adicciones, bas\u00e1ndose en tres abordajes: el alojamiento, la educaci\u00f3n y el empleo (Guti\u00e9rrez, 2007).<\/p>\n<h2><strong>4. LA EDUCACI\u00d3N SOCIAL EN ADICCIONES: BREVE RECORRIDO HIST\u00d3RICO.<\/strong><\/h2>\n<p>Al igual que el Trabajo Social, la Educaci\u00f3n Social acumula una historia dentro de la atenci\u00f3n a las adicciones en Espa\u00f1a, existiendo referencias que ubican a Educadores y Educadoras Sociales en los primeros centros de tratamiento en Espa\u00f1a, a principios de los a\u00f1os 70. En la Educaci\u00f3n Social, se fusionan tres profesiones existentes previamente, diferentes pero estrechamente relacionadas entre ellas: la animaci\u00f3n sociocultural, la educaci\u00f3n para adultos y la educaci\u00f3n especializada, y, especialmente la \u00faltima, engloba el trabajo con adicciones, que sigue siendo un \u00e1mbito clave de actuaci\u00f3n de la Educaci\u00f3n Social una vez consolidada como titulaci\u00f3n universitaria (Bas-Pe\u00f1a, 2014).<\/p>\n<p>Resulta poco discutible lo apropiado de que la Educaci\u00f3n Social sea una de las disciplinas con m\u00e1s presencia en el abordaje de las adicciones; en la mayor\u00eda de los casos, el proceso de socializaci\u00f3n se ha visto alterado por comportamientos que promueven la asociaci\u00f3n diferencial (Sutherland, 1993) o por el aislamiento social, suponiendo d\u00e9ficits en el desempe\u00f1o social de los individuos. El proceso de socializaci\u00f3n hace referencia a la relaci\u00f3n establecida por el sujeto con los diversos aspectos del entorno social. Roman\u00ed (1993) propuso un planteamiento que denomin\u00f3 \u201cReconstrucci\u00f3n del modus vivendi\u201d referido a consumidores de drogas en situaci\u00f3n de abandonar el consumo, en el que reflejaba aspectos del entorno importantes para ese proceso como la familia, los amigos, el barrio, la vivienda, el ocio, y el trabajo y la econom\u00eda. Este planteamiento de re-construcci\u00f3n ha de producirse necesariamente despu\u00e9s o al mismo tiempo que un proceso de de-construcci\u00f3n. Y para el acompa\u00f1amiento en un proceso de estas caracter\u00edsticas, la tarea socioeducativa es b\u00e1sica, partiendo de los objetivos que aparecen en la definici\u00f3n de Educaci\u00f3n Social de ASEDES (2007): en primer lugar, la incorporaci\u00f3n del sujeto de la educaci\u00f3n a la diversidad de las redes sociales, entendida como el desarrollo de la sociabilidad y la circulaci\u00f3n social; y, en segundo lugar, la promoci\u00f3n cultural y social, entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisici\u00f3n de bienes culturales, que ampl\u00eden las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participaci\u00f3n social. Este modelo de trabajo, heredero del Modelo de Potenciaci\u00f3n (Costa y L\u00f3pez, 1992), aparece ampliamente explicado en trabajos anteriores (Olivar, 2005; Olivar y Tembr\u00e1s, 2007).<\/p>\n<p>La presencia de la Educaci\u00f3n Social en la historia de la atenci\u00f3n a las adicciones en Espa\u00f1a aparece en diversas publicaciones (Carretero et al, 1988; Jord\u00e1, 1989; AA.VV., 1991; Aguilar, 1995; Asoc. \u00c9psilon, 1996; Camacho et al, 1997; Olivar, Sanch\u00eds y Ros, 2008). Pero, a pesar de que los\/as educadores\/a sociales son el colectivo profesional m\u00e1s presente en el trabajo en adicciones, esa presencia no se corresponde con su estatus, manifest\u00e1ndose en aspectos como la frecuente ambig\u00fcedad en sus funciones, asumiendo tareas por debajo de su cualificaci\u00f3n, y \u2013especialmente, en un contexto dominado por el enfoque biom\u00e9dico- una menor presencia en la toma de decisiones en comparaci\u00f3n otras profesiones relacionadas con este \u00e1mbito (Olivar, 2005). Esta situaci\u00f3n ya manifestada en aquel momento se ha agudizado con la crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os recientes.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de adicciones en el contexto espa\u00f1ol, la presencia de educadores y educadoras sociales est\u00e1 generalizada en todos los espacios de atenci\u00f3n, y muy especialmente en recursos residenciales o semi-residenciales, y en programas de actuaci\u00f3n en el medio comunitario, preventivos, de tratamiento y reinserci\u00f3n. Desde el trabajo en medio residencial en lo cotidiano en espacios como Comunidades Terap\u00e9uticas, hasta el trabajo en medio abierto, actuando con menores en riesgo con intenci\u00f3n preventiva, el educador y la educadora social desarrollan su tarea, utilizando estrategias socioeducativas orientadas a la incorporaci\u00f3n social del sujeto para superar los problemas asociados a las adicciones.<\/p>\n<h2><strong>5. LA NECESIDAD DE COLABORAR PARA RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO Y EL ESPACIO NECESARIO.<\/strong><\/h2>\n<p>Como se ha venido comentando en los apartados anteriores, el \u00e1mbito de las adicciones precisa de la intervenci\u00f3n social dentro de su marco de actuaci\u00f3n. Es preciso remarcar que, aunque en los \u00faltimos a\u00f1os es la perspectiva biom\u00e9dica la que domina el modo de trabajar en adicciones, eso no significa que lo social haya dejado de ser relevante o que pueda ser sustituido, sino que viene a suponer que la intervenci\u00f3n est\u00e9 siendo incompleta y desequilibrada (Apud y Roman\u00ed, 2016).<\/p>\n<p>Dentro del \u00e1mbito social, la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social son dos de las disciplinas con amplia trayectoria en el campo de adicciones que actualmente no reciben el reconocimiento que corresponde, hecho que se traduce en menores y peores recursos para poner en marcha su trabajo, tanto materiales como humanos. Esta situaci\u00f3n se da en Espa\u00f1a, pero tambi\u00e9n hay constancia que suceden contextos internacionales, tal y como mencionan Paylor et al., (2012) en su libro <em>Social Work and drug use, <\/em>focalizado en el contexto brit\u00e1nico. En dicho libro, los autores intentan recolocar las adicciones como una problem\u00e1tica con factores que son intr\u00ednsecamente sociales, a pesar de la predominancia actual de la perspectiva m\u00e9dica.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, ambas profesiones deben concienciarse de que su espacio de intervenci\u00f3n en el \u00e1mbito de las adicciones es imprescindible y no menos importante que el de las profesiones de perfil sanitario. Esta concienciaci\u00f3n es importante para actuar en consecuencia y reivindicar el espacio perdido. Para ello, es preciso comenzar clarificando el hecho de que si en Espa\u00f1a conviven las dos profesiones (Educaci\u00f3n Social y Trabajo Social) es por algo. Es decir, no tiene sentido ni en la pr\u00e1ctica profesional ni en la teor\u00eda derivada de la investigaci\u00f3n que intenten solaparse, ya que son profesiones distintas que nacen con diferentes objetivos (Quintana, 1994; Serrano, 2012). Otra cuesti\u00f3n es admitir que existe un campo de trabajo com\u00fan para ambas, y que esta parcela compartida pueda verse abordada desde dos posturas distintas: la colaboraci\u00f3n interdisciplinar o el conflicto disciplinar, asociado a aspectos como el intrusismo profesional.<\/p>\n<p>La representaci\u00f3n de esta realidad se puede observar en la figura 2.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"mt-1 alignnone\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Espacios compartidos.jpg\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"271\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Figura 2. Espacios compartidos e independientes de la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social: colaboraci\u00f3n vs conflicto. (Elaboraci\u00f3n propia).<small><\/small><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez aceptado que el papel de la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social en adicciones es imprescindible y que ambas profesiones deben respetar sus competencias evitando el intrusismo, es importante asumir que la tarea de reivindicaci\u00f3n del espacio de lo social debe ser conjunta para que funcione. Igual que no tiene sentido el solapamiento entre ellas, tampoco lo tiene que demanden ese espacio por separado. La evidencia cient\u00edfica tambi\u00e9n ratifica este hecho, como se puede comprobar en un estudio de Carpenter et al., (2003), que investiga sobre el trabajo multidisciplinar en equipos de salud mental. En este estudio se destaca que las profesiones sociales experimentan m\u00e1s conflictos de roles que las sanitarias, pero que, una vez que estos roles est\u00e1n definidos y los conflictos por este tema se diluyen, el funcionamiento de los grupos es mejor, reafirmando la importancia de poner \u00e9nfasis en la claridad de roles para garantizar resultados positivos para los equipos multidisciplinares.<\/p>\n<p>Por otro lado, aunque es interesante saber d\u00f3nde empieza y d\u00f3nde acaba la intervenci\u00f3n de cada una, es importante buscar puntos de uni\u00f3n entre ambas, ya que eso facilita la comunicaci\u00f3n y el intercambio de experiencias. Creemos firmemente que la combinaci\u00f3n de nuestras diferentes capacidades y competencias profesionales dan como resultado un trabajo mucho m\u00e1s enriquecedor, tanto para el sujeto como para nosotros.<\/p>\n<p>Dentro del \u00e1mbito concreto de adicciones, resulta b\u00e1sica una visi\u00f3n transdisciplinar, que permita que todos los profesionales que trabajan dentro de este campo, pongan en com\u00fan sus ideas y puedan compartir una perspectiva colectiva sobre el problema, sin que unas impongan su visi\u00f3n sobre otras. Esta forma de organizar la visi\u00f3n transdisciplinar aparece representada en la figura 3.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"mt-0 alignnone\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Vision transdisciplinar.jpg\" alt=\"\" width=\"438\" height=\"328\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Figura 3. Visi\u00f3n trnasdisciplinar de la problem\u00e1tica. Fuentes: Elaboraci\u00f3n propia a partir de Olivar (2007)<\/h6>\n<p>La existencia de equipos multiprofesionales que desarrollen una labor de car\u00e1cter interdisciplinar es imprescindible, de manera que el sujeto pueda beneficiarse de una actuaci\u00f3n multidimensional que se beneficia de la sinergia entre sus diferentes componentes. Esto supone, impl\u00edcitamente, la obligaci\u00f3n de que en la pr\u00e1ctica profesional los\/as profesionales de la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social se soliciten mutuamente. Es decir, que entiendan que la presencia de las dos profesiones enriquece la intervenci\u00f3n, haci\u00e9ndola m\u00e1s fuerte, lo que supone un beneficio directo para las personas con problemas de adicciones.<\/p>\n<p>Frente a la actual postura de entender la problem\u00e1tica de las adicciones como un asunto exclusivamente biom\u00e9dico, es importante establecer nuevos m\u00e9todos de intervenci\u00f3n y acci\u00f3n social, y consolidar los actuales de manera que se puedan validar y contrastar, para que se sepa si funcionan. Para ello, la investigaci\u00f3n es imprescindible, ya que no vale s\u00f3lo con hacer las cosas, sino que hay que difundirlas, y de la manera m\u00e1s extensa posible. En este sentido, la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social tienen un amplio potencial de trabajo conjunto, puesto que pueden crear l\u00edneas de investigaci\u00f3n integradoras que favorezcan a ambas profesiones.<\/p>\n<p>Asociado a este planteamiento anterior, es b\u00e1sico incidir en la imperiosa necesidad de que desde la Universidad se fomente en el alumnado este esp\u00edritu colaborativo entre la Educaci\u00f3n Social y el Trabajo Social, para que as\u00ed lo tengan presente en un futuro laboral, ya sea desde el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n o desde la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>6. CONCLUSIONES CONJUNTAS<\/strong><\/h2>\n<p>Para finalizar, debemos dejar constancia, como autores de este trabajo, de que para nosotros es m\u00e1s importante encontrar c\u00f3mo podemos complementarnos que acentuar nuestras diferencias. El presente art\u00edculo, un trabajo conjunto entre una trabajadora social y un educador social, es una prueba de ello. Adem\u00e1s, mencionar que en el momento actual, estamos a la espera de poder desarrollar un espacio de formaci\u00f3n conjunto entre profesionales de Educaci\u00f3n Social y Trabajo Social orientado al \u00e1mbito de las adicciones, que permita transformar todos los planteamientos aqu\u00ed presentados en una realidad tangible. Creemos firmemente en el potencial de colaboraci\u00f3n y coordinaci\u00f3n entre nuestras dos profesiones, no solo por el beneficio que conlleva para ellas mismas, sino tambi\u00e9n para todas las profesiones con las que se relacionan en el trabajo diario. Pero muy especialmente, por delante de todo lo anterior y de acuerdo con nuestras obligaciones deontol\u00f3gicas y profesionales, entendemos que se benefician las personas con problem\u00e1ticas asociadas a las adicciones. Porque no debemos olvidar que ellas siempre fueron la prioridad. Finalmente, creemos que este modelo de pensamiento y esta actitud colaborativa no solo debe ser aplicada en el \u00e1mbito de las adicciones, sino en todos los campos de lo social.<\/p>\n<div>\n<div id=\"ftn1\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[197,705,57,706,670],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/el-tema-es-y-ts\/educacion-social-y-trabajo-social-en-adicciones-recuperar-el-territorio-colaborando\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Educaci\u00f3n Social y Trabajo Social en Adicciones: recuperar el territorio colaborando - RES. 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