{"id":9182,"date":"2018-02-27T00:00:00","date_gmt":"2018-02-26T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social\/"},"modified":"2021-03-08T10:47:07","modified_gmt":"2021-03-08T09:47:07","slug":"la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social","title":{"rendered":"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\u00eda Social"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>De la experiencia \u00edntima del exilio sab\u00eda mucho Mar\u00eda Zambrano. Su concepto del exilio como categor\u00eda explicativa del ser humano supone un imprescindible aporte para poder pensar en las nociones contempor\u00e1neas sobre la exclusi\u00f3n y la desinserci\u00f3n en nuestra \u00e9poca. El exilio es, para Zambrano, la condici\u00f3n esencial del ser humano. Una condici\u00f3n dram\u00e1tica y marcada por un profundo e \u00edntimo desarraigo de uno mismo. Ella nos muestra con gran precisi\u00f3n ese sentimiento de extranjer\u00eda de uno mismo. El desamparo estructural que acompa\u00f1a toda vida humana.<\/p>\n<p>El presente art\u00edculo propone un breve recorrido, hecho de fragmentos y restos, que recupera las palabras de la fil\u00f3sofa malague\u00f1a de cara a poder pensar la noci\u00f3n de desamparo en nuestra \u00e9poca; una \u00e9poca, la nuestra, marcada por un profundo e \u00edntimo desarraigo, estructural e ineludible, para toda vida humana.<\/p>\n<h2><strong>El exilio<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cLa vida se arrastra desde el comienzo. Se derrama, tiende a irse m\u00e1s all\u00e1, a irse desde la ra\u00edz oscura, repitiendo sobre la faz de la tierra el desparramarse de las ra\u00edces y su laberinto\u201d Zambrano, M. (1991, 17)<\/p><\/blockquote>\n<p><img style=\"float: left; margin: 5px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria Zambrano 1(1).jpg\" alt=\"\" \/>Iniciamos este viaje acompa\u00f1ados por los dichos de la fil\u00f3sofa espa\u00f1ola Mar\u00eda Zambrano, sus palabras de regreso tras cuarenta a\u00f1os de exilio. Un exilio que la mantuvo alejada de su patria durante mucho tiempo, entre los a\u00f1os 1939 y 1984. Son los a\u00f1os de una Espa\u00f1a que pasa por periodos convulsos, desde la proclamaci\u00f3n y el declive de la Segunda Rep\u00fablica espa\u00f1ola, hasta la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Estos episodios de ruptura producen el estallido de diversas migraciones y exilios, miles de personas se ven convocadas al abandono, al repudio o la persecuci\u00f3n por razones pol\u00edticas. El odio y la segregaci\u00f3n, tambi\u00e9n la esperanza y el deseo de construcci\u00f3n de una nueva y pr\u00f3spera naci\u00f3n, se entremezclan y contradicen entre las nuevas configuraciones pol\u00edtico-sociales del Estado moderno, los sujetos y la relaci\u00f3n con las instituciones.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Zambrano nace el 22 de abril de 1904 en V\u00e9lez, M\u00e1laga. Sus padres eran maestros de escuela. Inicia sus estudios de Filosof\u00eda como alumna libre en la Universidad Central de Madrid. Entre 1924 y 1927 completa sus estudios y publicar\u00e1 su primer libro en 1930. Al a\u00f1o siguiente es nombrada profesora auxiliar de Metaf\u00edsica en la Universidad Central. En la Espa\u00f1a de 1931, con la instauraci\u00f3n de la segunda Rep\u00fablica Espa\u00f1ola, Mar\u00eda participar\u00e1 con vigor en el fugaz movimiento pol\u00edtico de la \u00e9poca y formar\u00e1 parte de las Misiones Pedag\u00f3gicas, cuyo prop\u00f3sito era el de acercar la cultura a las poblaciones rurales que, en mayor o menor medida, permanec\u00edan analfabetas, ajenas a los beneficios que la cultura, el arte o la educaci\u00f3n pod\u00edan proveer.<\/p>\n<p>Casi al final de la Guerra Civil espa\u00f1ola y tras la muerte de su padre, Mar\u00eda cruza la frontera camino de Par\u00eds, desde donde viaja a M\u00e9xico. Vivir\u00e1 en La Habana, en San Juan de Puerto Rico, Ciudad de M\u00e9xico, Par\u00eds, Cuba, Roma, La Pi\u00e8ce, Ferney Voltaire, o Ginebra. Lugares desde los cuales desarrollar\u00e1 su pensamiento y su escritura, con gran pasi\u00f3n e intachable honestidad intelectual, y donde se ocupar\u00e1 en su labor acad\u00e9mica como docente en universidades e instituciones de diverso \u00edndole. En el invierno de 1984 regresa a Espa\u00f1a y vive en Madrid. Muere el 6 de febrero de 1991. Por deseo suyo, en su tumba se escriben las palabras del <em>Cantar de los cantares<\/em>: \u201cSurge amica mea et veni\u201d (\u201c<em>Lev\u00e1ntate amada m\u00eda, y ven<\/em>\u201d).<\/p>\n<h2><strong>Cultura, Eros y lazo social: el v\u00ednculo educativo<\/strong><\/h2>\n<p>Toda transmisi\u00f3n cultural tiene su g\u00e9nesis en el Eros, esto significa que el aprendizaje solo es posible a partir de situar en el centro de la conversaci\u00f3n la cuesti\u00f3n del v\u00ednculo educativo; una relaci\u00f3n muy particular entre el agente de la educaci\u00f3n, el sujeto y la cultura. Este particular v\u00ednculo es lo que, en el mejor de los casos, hace emerger el deseo de aprender, querer saber, desear apropiarse de algo. Esto implica que el deseo de saber, de aprender, no est\u00e1 de entrada, hay que provocarlo. Por otra parte, entendemos la educaci\u00f3n y las pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas como una manera de hacer consistir el lazo social, en tanto en cuanto nos permiten recibir el legado de nuestra tradici\u00f3n y desplegar nuevos destinos posibles para cada sujeto implicado.<\/p>\n<p>La cultura hace lazo social entre los seres humanos, siempre y cuando existan educadores, maestros y docentes que deseen ocupar este lugar de mediaci\u00f3n entre el sujeto y los contenidos de la cultura. La mediaci\u00f3n primordial es la palabra, y por ello desde el campo de la educaci\u00f3n social dedicaremos gran parte de nuestros esfuerzos a pensar en las diferentes modalidades y maneras de poner en juego este acto. Por ejemplo, en el campo de las desinserciones sociales resulta especialmente sensible poder articular espacios para acoger la palabra de las personas a las que acompa\u00f1amos. As\u00ed mismo, tanto el deseo de los educadores como la propia relaci\u00f3n que estos mantengan con la cultura y con los contenidos de la educaci\u00f3n es lo que les autoriza para ejercer el particular acto de la transmisi\u00f3n: por mediaci\u00f3n de sus cuerpos, de su presencia y de su palabra. La funci\u00f3n educativa es ante todo una funci\u00f3n civilizadora ya que intenta regular a los seres humanos por la v\u00eda del lenguaje, el inter\u00e9s cultural y la promesa de un futuro. La educaci\u00f3n construye comunidad y continuidad entre la serie de las generaciones. En este sentido la educaci\u00f3n supone habitar un lugar y un tiempo entre el pasado y el porvenir, entre lo viejo y lo nuevo, entre la conservaci\u00f3n de los legados culturales y lo revolucionario que hay en cada nueva generaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Los restos de nuestra disciplina: La Pedagog\u00eda Social. <\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cCamina el refugiado entre escombros. Y en ellos, entre ellos, los escombros de la historia.\u201d Zambrano, M. (1990, 42)<\/p><\/blockquote>\n<p>Caminamos entre las ruinas y los escombros de nuestra historia. Hacerlos emerger, elevarlos, permite extraer alguna orientaci\u00f3n en el campo de nuestras disciplinas y la construcci\u00f3n del lazo social en nuestros d\u00edas. Toda palabra deja una huella, una escritura, un rastro. Rastrear estas huellas, hacerlas hablar, confiando en que quiz\u00e1s puedan ayudarnos a entender mejor el tiempo presente \u00bfPodemos pensar, quiz\u00e1s, que la historia de los hombres no sea otra cosa que una escritura, un resto, un escombro?<\/p>\n<p>En el campo de la Pedagog\u00eda Social nos interesan aquellas cuestiones que han quedado olvidadas, segregadas, y que precisamente por esto merecen una especial atenci\u00f3n para nosotros, que trabajamos en territorios complejos, fronterizos; en los m\u00e1rgenes de la educaci\u00f3n no formal. Nos interesan, por tanto, los restos de nuestra disciplina, aquello que en ocasiones pasa desapercibido para evaluadores y gestores, y que no responde a las exigencias del cientificismo imperante ni a las l\u00f3gicas de la Nueva Gesti\u00f3n P\u00fablica y el encargo institucional: etiquetar, clasificar, categorizar y derivaci\u00f3n del \u201cproblema\u201d.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo pretendemos, a su vez, reintroducir algunas de aquellas cuestiones que han sido expulsadas de nuestra disciplina para tratar de reconstruir una cadena que nos vincule con nuestra tradici\u00f3n y con nuestro pasado m\u00e1s reciente, para poder orientarnos en el tiempo presente. El legado cultural que nos precede, y del cual procedemos, no es otra cosa que la sustancia misma de la que estamos hechos. Las palabras de aquellos que nos han precedido son la voz que nos explica nuestra propia historia, y que a su vez, nos permiten introducirnos en la dimensi\u00f3n del porvenir. Un cuerpo que es el \u00f3rgano imprescindible y necesario para desplegar una pr\u00e1ctica educativa que atienda a la subjetividad de nuestra \u00e9poca, y a las nuevas concepciones del sujeto, la instituci\u00f3n y la pr\u00e1ctica socio-educativa en las cambiantes y m\u00faltiples configuraciones de lo social.<\/p>\n<p>En los interregnos de la tarea educativa siempre late un imposible de asimilar, un resto in-educable. Este resto es lo que hace posible que la educaci\u00f3n vaya m\u00e1s all\u00e1 de aquellas pr\u00e1cticas, a veces mal llamadas educativas, que pretenden \u201ceducarlo todo\u201d; adoctrinar a los hombres. No-todo es educable. La tarea educativa necesita de un consentimiento por parte de los sujetos. Hay el imposible de la educaci\u00f3n, en tanto que sus l\u00edmites son al mismo tiempo \u00e9ticos como propios de un acto muy particular que no pretende reducir a un sujeto, domesticarlo bajo el imperativo de un ideal, sino m\u00e1s bien poder suscitar en \u00e9l el inter\u00e9s por la cultura y su participaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Se tratar\u00eda de pensar la educaci\u00f3n como esa regulaci\u00f3n necesaria para que el sujeto pueda circular socialmente. Es por esto que la educaci\u00f3n tiene una funci\u00f3n estructurante para toda vida. En las pr\u00e1cticas sociales resulta imprescindible organizar espacios para la mediaci\u00f3n, la palabra y la conversaci\u00f3n con las personas. Solo as\u00ed, cada sujeto, dispondr\u00e1 de un tiempo (el suyo propio) para elaborar, construir e inventar una salida particular, una posici\u00f3n en el mundo que le sea propia. De lo contrario, toda praxis est\u00e1 condenada al fracaso de las respuestas universalizantes y burocratizadas. Huelga decir que no es posible el v\u00ednculo social sin la singularidad de cada persona. Singularidad y lazo social van juntos.<\/p>\n<h2><strong>La iniciaci\u00f3n al exilio, el abandono.<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cComienza la iniciaci\u00f3n al exilio cuando comienza el abandono. El refugiado se ve acogido m\u00e1s o menos amorosamente en un lugar donde se le hace hueco, que se le ofrece y a\u00fan concede y, en el m\u00e1s hiriente de los casos, donde se le tolera. Algo encuentra dentro de lo cual depositar su cuerpo que fue expulsado de ese lugar primero, patria se le llama, casa propia, de lo propio, aunque fuese el lagar de la propia miseria.\u201d Zambrano, M. (1990, 31)<\/p><\/blockquote>\n<p>Sucede para el exiliado una ruptura con el lugar primero. M\u00e1s all\u00e1 del lugar topogr\u00e1fico existe en cada uno de nosotros un lugar primordial del cual procedemos; patria, casa, infancia son diversas maneras de nombrar este lugar. Un lugar que tiene que ver con lo propio y lo particular de cada ser. El lugar de donde uno realmente procede, el espacio donde fuimos acogidos por primera vez. El primer encuentro con un lugar Otro donde depositar nuestros cuerpos y donde cada ser va a encontrar las primeras significaciones de su existencia. No obstante se trata tambi\u00e9n, como nos se\u00f1ala Zambrano, del lagar de nuestra propia miseria, el lugar en el que por primera vez experimentamos el abandono, el sufrimiento y la falta. Un lugar que es m\u00e1s bien una atm\u00f3sfera.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cPara dar una idea a\u00fan m\u00e1s precisa de lo que es el Otro, digamos que es la atm\u00f3sfera del sujeto. Un sujeto no es concebible sin ese Otro que es su atm\u00f3sfera. Se trata de una atm\u00f3sfera que est\u00e1 hecha de sentido, de verdad y de deseo. Y, en el mejor de los casos, tambi\u00e9n de apoyo, de sost\u00e9n.\u201d Landriscini, N. (2013, 5)<\/p><\/blockquote>\n<p>Cada uno de nosotros existe en relaci\u00f3n a esa atm\u00f3sfera; un ambiente, una cultura, una familia, una lengua. Nuestra subjetividad est\u00e1 atravesada por esta vinculaci\u00f3n primordial; hecha de verdad, de sentido y de deseo. Siempre existir\u00e1, para cada uno, una cierta tensi\u00f3n entre el ser y el mundo, entre el sujeto y el lenguaje por el que cada uno de nosotros est\u00e1 parasitado. Encontrar la manera en la que cada sujeto pueda vivir en esta atm\u00f3sfera es una ardua tarea no exenta de dificultades y obst\u00e1culos. No hay el lazo social como tal, no existe, sino a condici\u00f3n de alienarse en el discurso y aprehender la lengua del Otro. Encontrar una soluci\u00f3n particular que permita inscribirse en el lazo social; hacer del mundo un lugar habitable.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cY en el destierro se siente sin tierra, la suya, y sin otra ajena que pueda sustituirla. Patria, casa, tierra no son exactamente lo mismo. Recintos diferentes o modos diferentes en que el lugar inicial perdido se configura y presenta.\u201d Zambrano, M. (1990, 32)<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Migracion.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>El lugar inicial perdido nos remite a la p\u00e9rdida primordial. La falta en ser por la que todos estamos atravesados. En cada vida humana hay una p\u00e9rdida primera, y no hay nada ni nadie que pueda reemplazar el lugar de esta p\u00e9rdida. Hay, por tanto, una falla. Soportar esta falta es lo que permitir\u00e1 soportar la vida.<\/p>\n<p>En el exiliado se reactualiza esta p\u00e9rdida primordial, esta falta se vivifica, se hace presente, y al no encontrar otros lugares donde poder alojar esta p\u00e9rdida, este vac\u00edo; comienza el abandono. La soledad se instala al constatar, una y otra vez, que no existen lugares donde depositar su cuerpo, su verdad, su sufrimiento. No hay la casa, la patria ni la lengua. Y en su defecto, tampoco hay la instituci\u00f3n donde ser escuchado y encontrar asilo. No hay, ni tan siquiera, el reconocimiento de ser un ciudadano. No hay el derecho ni la Ley. Hay expulsi\u00f3n y segregaci\u00f3n. Hay residuos humanos abandonados en los contenedores de la historia.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cMas la tragedia humana sucede bajo la mirada de los dioses y su sentencia. Y en el abandono no se siente esa mirada ni la sentencia, como por momentos se querr\u00eda. En el abandono solo lo propio de que se est\u00e1 despose\u00eddo aparece, s\u00f3lo lo que no se puede llegar a ser como ser propio. Lo propio es solamente en tanto negaci\u00f3n, imposibilidad. Imposibilidad de vivir que, cuando se cae en la cuenta, es imposibilidad de morir. El filo entre vida y muerte que igualmente se rechazan. Sostenerse en ese filo es la primera exigencia que al exiliado se le presenta como ineludible.\u201d Zambrano, M. (1990, 32)<\/p><\/blockquote>\n<p>Efectivamente, la tragedia humana, tambi\u00e9n podr\u00edamos decir la comedia, sucede bajo la mirada de los dioses. No obstante, para el exiliado el Otro ha dejado de existir, no lo reconoce. El Estado social y de derecho ha desaparecido para \u00e9l, ya no existe. Y cuando no hay instituciones habitables ni lugares sociales donde actuar como sujetos \u00e9ticos emerge el abandono. La imposibilidad de soportar la vida. La negaci\u00f3n del Otro puede producir situaciones de extrema vulnerabilidad social. El Otro aparece como una negaci\u00f3n, aquel del que hay que desconfiar, aquel que encarna la figura de un extra\u00f1o. Algo que falta en el lugar donde podr\u00eda surgir una demanda. Un llamado que no encuentra un Otro hacia quien dirigirse. No hay la instituci\u00f3n a quien solicitar ayuda, asilo, apoyo.<\/p>\n<p>Es por esto que en el trabajo con las personas encontramos cada d\u00eda m\u00e1s resistencias, m\u00e1s obst\u00e1culos, m\u00e1s desconfianza. El boicot terap\u00e9utico es, por ejemplo, una de las modalidades de respuesta que los sujetos encontramos frente a los designios de la nueva relaci\u00f3n asistencial en el \u00e1mbito de la Salud Mental y los servicios socio-sanitarios. Es una respuesta frente a la violencia de la Nueva Gesti\u00f3n P\u00fablica, burocratizada y mec\u00e1nica.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n asistencial ha quedado marcada por los impasses de una negaci\u00f3n que cada d\u00eda se instala con mayor confortabilidad en la vida de los que han sido desheredados, los desafiliados de la historia. El programa institucional no responde, o est\u00e1 fuera de cobertura o se ha convertido en una m\u00e1quina, una grabaci\u00f3n que nos da la hora y el d\u00eda de nuestra pr\u00f3xima cita. La atenci\u00f3n social se ha mecanizado. Hemos conseguido borrar la dimensi\u00f3n de la palabra y el v\u00ednculo social: la desaparici\u00f3n de los lugares sociales.<\/p>\n<h2><strong>La identidad perdida<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cPeregrinaci\u00f3n entre las entra\u00f1as esparcidas de una historia tr\u00e1gica. Nudos m\u00faltiples, oscuridad y algo m\u00e1s grave: la identidad perdida que reclama rescate. Y todo rescate tiene un precio.\u201d Zambrano, M. (1990, 32)<\/p><\/blockquote>\n<p>Toda identidad se organiza alrededor de un vacio. En consecuencia, la construcci\u00f3n de la identidad es un proceso que no acaba nunca, siempre incompleto, siempre en permanente evoluci\u00f3n y cambio. En realidad, podemos pensar la identidad como un juego de identificaciones que como todo, en la sociedad del consumo global, se nos muestra cada d\u00eda m\u00e1s ef\u00edmero, fugaz y obsolescente. En la cultura de la imagen existe un pr\u00f3spero y emergente mercado dedicado a la compra-venta de las identidades en construcci\u00f3n; un ideal de felicidad homog\u00e9neo e intercambiable.<\/p>\n<p>En nuestra sociedad, la identidad debe construirse \u00fanicamente a condici\u00f3n de poder ser desmantelada en cuanto la situaci\u00f3n as\u00ed lo requiera. As\u00ed, la identidad debe permanecer flexible para en cualquier momento devenir basura, y poder reciclarse para construirse una nueva, con los desperdicios de la anterior. Todos somos ahora responsables de nuestra vida, de nuestro futuro y de nuestras identidades. Siguiendo la tesis del individualismo, cada persona tiene la obligaci\u00f3n de ser feliz y la misi\u00f3n de dar un sentido a su propia vida.<\/p>\n<p>Sin embargo estas identidades que se construyen en solitario resultan de una extremada vulnerabilidad y precariedad. De ah\u00ed la proliferaci\u00f3n de peque\u00f1as comunidades y grupos de \u201cauto-apoyo\u201d que reivindican y atornillan al sujeto a la identificaci\u00f3n libremente elegida. Permitiendo as\u00ed construir la fr\u00e1gil identidad entre varios, en compa\u00f1\u00eda de otros individuos parecidos, similares. Hacemos comunidad en tanto en cuanto nos identificamos con un mismo rasgo. En cierta forma, la identidad se presenta como el nuevo refugio ante las incertidumbres y los miedos de nuestra cultura, un refugio que nos proporciona seguridad y confianza, pero que necesita ser reivindicada y verificada a cada minuto. En este sentido la identidad ha venido a sustituir a la comunidad. No es casualidad que el auge de las identidades haya coincidido con el declive del ideal de comunidad.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cLa libertad as\u00ed aceptada se establece como realidad que necesita ser constantemente verificada con la acci\u00f3n, una acci\u00f3n cualquiera, una pseudo-acci\u00f3n correspondiente a la pseudo-libertad. Y el Yo entonces emerge sustituyendo a la mediaci\u00f3n, tomando la inmensidad como campo disponible para su unicidad. Es el \u00fanico y todo puede ser su propiedad. La inmensidad queda as\u00ed reducida a ser todo.\u201d Zambrano, M. (1990, 39)<\/p><\/blockquote>\n<h2><strong>Exiliados del lenguaje<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEs el devorado, devorado por la historia. Mas la historia no opera nunca limpiamente y al devorar no arranca como el sacerdote azteca el coraz\u00f3n para ofrecerlo al sol, al sol de la historia. Y el exiliado, a fuerza de pasmos y desvalimientos, de estar a punto de desfallecer al borde del camino por el que todos pasan, vislumbra, va vislumbrando la ciudad que busca y que le mantiene fuera, fuera de la suya, la ciudad no habitada, la historia que desde el principio qued\u00f3 borrada.\u201d Zambrano, M. (1990, 33)<\/p><\/blockquote>\n<p>El exiliado ha sido expulsado de la historia. Se le aparta no solo de un territorio sino tambi\u00e9n de las narraciones, los discursos y los relatos que le permit\u00edan representarse y participar en la comunidad. Lejos ya del amparo que otorga la condici\u00f3n de ciudadano de derecho, el exiliado tendr\u00e1 que sobrevivir entre los escombros de la historia en su particular b\u00fasqueda por encontrar un lugar donde depositar su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/escombros.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En el abandono se siente la p\u00e9rdida de una manera tan feroz, tan real, que quien lo sufre queda, a veces, suspendido entre dos mundos. No puede regresar, pero tampoco podr\u00e1 engancharse a lo nuevo. Queda en un impasse, en tierra de nadie, en un vac\u00edo. En nuestras propias historias todos hemos podido sufrir estos estados de extrema perplejidad y abandono. Momentos en los que uno queda algo perdido, sin br\u00fajula, sin los referentes que ten\u00eda y confrontado al agujero del porvenir. Como dice Zambrano \u201c<em>y en el destierro se siente sin tierra, la suya, y sin otra ajena que pueda sustituirla<\/em>\u201d. No hay el lugar a donde volver en tanto en cuanto el sujeto ha quedado marcado por una fractura que lo convoca a un abismo subjetivo. No obstante quiz\u00e1s exista para cada uno la posibilidad de inventar, encontrar, un camino de regreso. No en el sentido de un retorno sino, m\u00e1s bien, en la posibilidad de una apertura singular.<\/p>\n<h2><strong>La ruptura con la tradici\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u00bfCabe la existencia de la historia verdadera del hombre sobre la tierra? Ser\u00eda, habr\u00eda de ser la historia ante todo sufrida, padecida y pensada, m\u00e1s all\u00e1 de todo ut\u00f3pico ensue\u00f1o del hombre que no se sue\u00f1a a s\u00ed mismo, que no se representa ni se reviste, que no se esconde para mejor saltar a cobrar su presa, el hombre en quien el ser verdadero es m\u00e1s que el ser.\u201d Zambrano, M. (1990, 35)<\/p><\/blockquote>\n<p>En la actualidad la relaci\u00f3n que manten\u00edamos con la tradici\u00f3n y la historia se ha transformado. Hoy existe una fractura con respecto a todas aquellas cuestiones que nos ligaban con el pasado. Esta ruptura con la tradici\u00f3n nos coloca en una cierta posici\u00f3n de desarraigo cultural y social con respecto a la generaci\u00f3n anterior. Esto no es sin consecuencias. La tradici\u00f3n operaba una funci\u00f3n reguladora para los sujetos, proporcionando una serie de identificaciones y narraciones que constitu\u00edan el sustrato que serv\u00eda de asidero donde las vidas pod\u00edan germinar.<\/p>\n<p>En efecto, la tradici\u00f3n hace referencia a toda clase de <em>transmisi\u00f3n<\/em>, en el sentido de que denota tanto lo que se transmite, como el propio acto de transmitir y recibir. As\u00ed mismo la tradici\u00f3n hay que ponerla en relaci\u00f3n con la educaci\u00f3n de los \u201c<em>reci\u00e9n llegados<\/em>\u201d, como los llamaba Arendt. Las nuevas generaciones que vienen al mundo nos convocan a la tarea de pensar el acto de la transmisi\u00f3n. Hay en ellas lo nuevo y lo revolucionario de cada nueva generaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n el deber de hacerles pasar algo de lo viejo, de las tradiciones y de la conservaci\u00f3n de una cultura a la que han sido violentamente arrojados. La vida, cada nueva vida humana, no empieza nunca de cero y sigue transmiti\u00e9ndose de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, de padres a hijos, y fundamentalmente a partir de la palabra y el lenguaje. De esta manera, la tradici\u00f3n contribu\u00eda a la construcci\u00f3n de las identificaciones en el seno de una comunidad. En el sentido de que crea comunidad pero tambi\u00e9n continuidad. Sin embargo, nos movemos en territorios donde la cadena con la tradici\u00f3n ya no es segura, hay pues incertidumbre y discontinuidad en la cadena de las significaciones.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cLa actitud filos\u00f3fica es lo m\u00e1s parecido a un abandono, a la partida del hijo pr\u00f3digo de la casa del Padre; desde la tradici\u00f3n recibida, los dioses encontrados, la familiaridad y aun del simple trato con las cosas, tal como ha ido fabric\u00e1ndolo la costumbre. Es lo m\u00e1s parecido a arrancarse de todo lo recibido.\u201d Zambrano, M. (1990, 84)<\/p><\/blockquote>\n<p>Si atendemos al hecho de que la tradici\u00f3n incluye para s\u00ed el propio acto de recibir lo transmitido constatamos que en la operaci\u00f3n misma de la transmisi\u00f3n se pone a su vez en juego una doble operaci\u00f3n: la novedad y la invenci\u00f3n, lo revolucionario que existe en cada sujeto y en su particular manera de recibir, hacer con lo transmitido. Puesto que el acto de recibir es un acto activo que requiere de un sujeto que lo reciba, es decir, de un consentimiento y de una voluntad transformadora. Trabajamos, pues, con la presunci\u00f3n de existencia de este sujeto capaz de asimilar y recibir; hacer algo propio con lo transmitido.<\/p>\n<p>Hay pues la tarea de crear espacios y tiempos donde este acto pueda acontecer, donde pueda emerger el deseo de recibir un legado y hacerlo propio. Esto solo es posible si somos capaces de inventar lugares, tiempos y espacios donde hacer existir un sujeto que desee apropiarse de algo, ocupar un lugar muy particular en la intersecci\u00f3n entre lo que es dado, y lo que se est\u00e1 dispuesto a recibir. Esto, como sabemos, requiere grandes dosis de esfuerzo, tiempo y trabajo.<\/p>\n<p>Por ello entendemos que la ruptura con la tradici\u00f3n hay que ponerla en relaci\u00f3n con la crisis de la educaci\u00f3n y el declive de la autoridad. Algunos de sus efectos podemos verlos en la entrega masiva del individuo a las cambiantes e instant\u00e1neas actualidades, y la falta de orientaci\u00f3n que de ellas se derivan. Nuestra relaci\u00f3n con el pasado es de ruptura, en su lugar tenemos el imperativo de la satisfacci\u00f3n inmediata y de la gratificaci\u00f3n instant\u00e1nea, el empuje a gozar de cada nueva experiencia vital. En la sociedad contempor\u00e1nea el individuo no tiene m\u00e1s referencia que \u00e9l mismo, su mismidad. Con ruptura de la tradici\u00f3n queremos decir entonces que la tradici\u00f3n no tiene vigencia, fuerza normativa u orientadora, ni se transmite. La ruptura con la tradici\u00f3n es un elemento constitutivo de la consciencia y la noci\u00f3n de sujeto de nuestros tiempos. Una alteraci\u00f3n radical en la relaci\u00f3n del sujeto con las tradiciones y las instituciones. Cuando los valores caen y no tienen vigencia reguladora nos sobreviene el vac\u00edo de la experiencia de la muerte.<\/p>\n<h2><strong>El desconocido<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEl exiliado es el que m\u00e1s se asemeja al desconocido, el que llega, a fuerza de apurar su condici\u00f3n, a ser ese desconocido que hay en todo hombre y al que el poeta y el artista no logran sino muy raramente llegar a descubrir.\u201d Zambrano, M. (1990, 35)<\/p><\/blockquote>\n<p>El otro encarna esta dimensi\u00f3n de lo extranjero y lo desconocido, figuras que hoy en d\u00eda encarnan a la perfecci\u00f3n esta dimensi\u00f3n de lo imposible que hay en cada experiencia vital. Nuestros propios temores encuentran as\u00ed un destino. Podr\u00edamos decir que en un mundo en el que la mayor parte de la gente vive atemorizada por las incertidumbres, si no hubiera desconocidos, extra\u00f1os o extranjeros, habr\u00eda que inventarlos. De esto, precisamente, se encargan muchos de los poderes pol\u00edticos y medi\u00e1ticos. Nuestros miedos y ansiedades, que circulan desplaz\u00e1ndose de un objeto a otro, encuentran en lo extranjero, en lo segregado, un n\u00facleo s\u00f3lido al cual asirse. Y la localizaci\u00f3n de los miedos, como sabemos, tiene efectos de apaciguamiento. La pol\u00edtica del miedo y de la seguridad se retroalimentan, la construcci\u00f3n de macro-prisiones, centros de internamiento para extranjeros, la demanda social reclama el aumento de las medidas punitivas y penales, la militarizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico y la proliferaci\u00f3n de c\u00e1maras de vigilancia. La criminalizaci\u00f3n de lo extranjero es uno de los nuevos destinos para aquellos que son considerados como diferentes y superfluos.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cNo tener lugar en el mundo, ni geogr\u00e1fico, ni social, ni pol\u00edtico, ni \u2013lo que decide en extremo para que salga de \u00e9l ese desconocido- ontol\u00f3gico. No ser nadie, ni un mendigo: no ser nada. Ser tan solo lo que no puede ni dejarse ni perderse, y en el exiliado m\u00e1s que en nadie. Haberlo dejado de ser todo para seguir manteni\u00e9ndose en el punto sin apoyo ninguno, el perderse en el fondo de la historia, de la suya tambi\u00e9n, para encontrarse un d\u00eda, en un solo instante, sobrenad\u00e1ndolas todas.\u201d Zambrano, M. (1990, 36)<\/p><\/blockquote>\n<p>La tragedia humana y el horror de la existencia es para aquel que ha entrado en la dimensi\u00f3n del desconocido; Una visi\u00f3n y una experiencia aterradora.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/mendigo.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h2><strong>La palabra mediadora<\/strong><\/h2>\n<p>La mediaci\u00f3n es lo que permite inventar nuevas maneras, uno por uno, de hacer consistir el lazo social. Una de nuestras principales tareas es la de mediar, ocupar un lugar, un espacio, donde el sujeto pueda tratar algo de su malestar, de su dificultad, de su no saber sobre s\u00ed mismo. Es necesaria esta funci\u00f3n mediadora que permita inventar, para cada uno, una soluci\u00f3n particular para soportar la vida, algo que medie entre lo uno y lo Otro. Crear lugares sociales, donde la palabra pueda circular.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cY as\u00ed el firmamento mismo se retira, desaparece su firmeza, su mediaci\u00f3n. Pues que es la mediaci\u00f3n la que hace sentir la presencia del Padre cuando se oculta y la que sostiene su presencia cuando se aparece.\u201d Zambrano, M. (1990, 38)<\/p><\/blockquote>\n<p>La mediaci\u00f3n fundamental e ineludible es la palabra, la construcci\u00f3n de lugares donde uno pueda hablar y ser escuchado. Cuando hablamos de la desaparici\u00f3n de los lugares sociales nos referimos precisamente a esto; la desaparici\u00f3n de la mediaci\u00f3n. Lo que ha desaparecido es la dimensi\u00f3n de la palabra y el lazo social que constitu\u00edan la principal funci\u00f3n y el motor de estos espacios. Los educadores, con sus cuerpos, su presencia y su deseo, pueden introducir este espacio de mediaci\u00f3n. Hacer de puente, de bisagra, entre el sujeto y el mundo, por mediaci\u00f3n de la palabra y el lenguaje. Para ello es necesario que los educadores sociales sepan que para acoger a un sujeto es imprescindible atender a su palabra, escucharlo. Para acompa\u00f1ar a una persona no basta con una mirada a los expedientes, a \u201c<em>lo que se dice\u201d<\/em> del sujeto, es necesario que la persona pueda ocupar un lugar de enunciaci\u00f3n propio. Para ello proponemos pensar en los escenarios sociales y en su dimensi\u00f3n discursiva, como estructuras de lenguaje, que se dotan de una organizaci\u00f3n que permite ofrecer un tiempo para la palabra de todas aquellas personas a las que acoge, a las que acompa\u00f1a.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEl firmamento, el horizonte familiar, la ciudad y a\u00fan el lugar que en \u00e9l se habita son mediadores. La casa y los objetos tenidos por preciosos, todo lo que en ella se enciende, hasta la c\u00f3lera del padre inmediato si no se excede en su autoridad, si no aplasta ocupando todo espacio de vida; todo lo que en ella arde, el fuego mismo siempre s\u00edmbolo del hogar, si no impide respirar y moverse es mediador. Y lo ser\u00e1 m\u00e1s cuanto m\u00e1s permita la circulaci\u00f3n de los elementos y de ese elemento primero para el hombre que es la palabra.\u201d Zambrano, M. (1990, 39)<\/p><\/blockquote>\n<p>Dar la palabra. Crear espacios y tiempos para poner en circulaci\u00f3n las palabras de aquellos a los que acompa\u00f1amos, pero tambi\u00e9n entre los propios profesionales y las instituciones. Un trabajo en red que permita la circulaci\u00f3n de sus elementos mediante la conversaci\u00f3n y la deliberaci\u00f3n entre profesionales, sujetos e instituciones.<\/p>\n<h2><strong>La superfluidad: seres humanos desechables<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cLa inmensidad, el ilimitado desierto, la inexistencia del horizonte y el cielo fluido. La existencia del ser humano a quien esto acontece ha entrado ya en el exilio, como en un oc\u00e9ano sin isla alguna a la vista, sin norte real, punto de llegada, meta.\u201d Zambrano, M. (1990, 39)<\/p><\/blockquote>\n<p>En lo que llamamos la cultura del nuevo capitalismo (Richard Sennett) el programa institucional tal y como lo conoc\u00edamos ha entrado en declive. La sociedad de consumo produce cada vez m\u00e1s personas cuyo destino es la basura, la condici\u00f3n de superfluos (Bauman<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>). Seres humanos que sobran, los excedentes del mercado de trabajo, personas residuales, no aptas, desechables. Esta sociedad ya no necesita de mano de obra, de trabajadores, para subsistir. O dicho de otra manera, para que la l\u00f3gica del mercado y la competitividad social puedan continuar su avance es necesario producir exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<h2><strong>El lugar del exilio: el desierto<\/strong><\/h2>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cPara no perderse, enajenarse, en el desierto hay que encerrar dentro de s\u00ed el desierto. Hay que adentrar, interiorizar el desierto en el alma, en la mente, en los sentidos mismos, aguzando el o\u00eddo en detrimento de la vista para evitar los espejismos y escuchar las voces.\u201d Zambrano, M. (1990, 41)<\/p><\/blockquote>\n<p>Saber que existe en cada uno de nosotros la insoportable soledad del exiliado, conocer sus adentros, su topograf\u00eda y sus pliegues. Que cada uno pueda reconocer el desierto del que est\u00e1 hecho; Para vivir con \u00e9l. Es este el desaf\u00edo al que nos invitan las palabras de Mar\u00eda Zambrano, adentrarnos en las oscuridades del alma, en nuestra propia miseria y en la suciedad de nuestro ser. \u00bfSer\u00e1 acaso que lo que odiamos en el otro no sea otra cosa que nuestra propia miseria? Vivir con el abandono, interiorizarlo, reconciliarse con el desierto que constituye nuestra propia sustancia, porque \u00bfno es acaso este vaci\u00f3 lo que est\u00e1 en el lugar central de toda vida? \u00bfNo ser\u00e1 este desierto la constituci\u00f3n misma de lo humano? \u00bfAquello que intentamos llenar in\u00fatilmente con cada nuevo objeto, con cada nueva y ef\u00edmera identidad?<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEl vivir dentro del desierto el encuentro con patrias que lo pudieran ser, fragmentos, aspectos de la patria perdida, una \u00fanica para todos antes de la separaci\u00f3n del sentido y de la belleza.\u201d Zambrano, M. (1990, 41)<\/p><\/blockquote>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del sentido y de la belleza, m\u00e1s all\u00e1 de las patrias perdidas y las fronteras que nos separan a los unos de los otros, est\u00e1 el desierto. Un lugar inh\u00f3spito en el que la vida no puede existir pero que, paradojas del destino, hay que atravesar; hacerlo existir dentro de cada uno de nosotros para poder vivir con \u00e9l. En el desierto no hay ni el sentido, ni la nostalgia por el mundo perdido; hay tan solo un vac\u00edo que es en realidad la sustancia misma del deseo y la falta que constituye a los seres hablantes. Quiz\u00e1s sea esta una de las m\u00e1s hondas ense\u00f1anzas de Zambrano, su particular encuentro con su propio e \u00edntimo desierto es lo que le permiti\u00f3 encontrar un camino de regreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/desierto.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>No existe la \u00faltima palabra sobre aquello que en cada ser viviente viene a ocupar el lugar de esta falla. Hay siempre en cada ser humano un imposible que escapa a cualquier intento de regulaci\u00f3n, de asimilaci\u00f3n y adoctrinamiento; aquello que pertenece al desierto de cada uno. El educador social ha de conocer esta dial\u00e9ctica fundamental, de manera que pueda orientarse m\u00e1s all\u00e1 de los ideales y el sentido com\u00fan, para ayudar a que cada persona pueda encontrar, con nuestra ayuda, un camino de regreso.<\/p>\n<h2><strong>El exilio logrado<\/strong><\/h2>\n<p>Una aportaci\u00f3n de gran valor en el campo de la Pedagog\u00eda Social, para aquellos que nos dedicamos a la educaci\u00f3n social en territorios complejos.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEl exilio es el lugar privilegiado para que la Patria se descubra, para que ella misma se descubra cuando ya el exiliado ha dejado de buscarla. Cuando ya se sabe sin ella, sin padecer alguno, cuando ya no se recibe nada, nada de la patria, entonces se le aparece. No la puede definir, pues que tan siquiera la reconoce.\u201d Zambrano, M. (1990, 43)<\/p><\/blockquote>\n<p>Entonces en el trabajo con personas podemos ocuparnos en esta particular tarea. Acompa\u00f1arlas, una por una, en este viaje sobre aquello que no saben de s\u00ed mismas. Extraer un saber que les permita soportar el desierto de toda vida humana, y encontrar un camino de regreso. Un camino que debemos inventar uno por uno, acompa\u00f1\u00e1ndolas. Es en este sentido que los protocolos y las respuestas universales no alcanzan. Se trata de que cada profesional pueda sostener su acto en el encuentro particular con cada sujeto, orient\u00e1ndose en cada proceso y apoyando las soluciones singulares de cada caso.<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>La ausencia de lugares sociales, junto a la disoluci\u00f3n de aquellos discursos que durante la modernidad regulaban nuestras vidas, ha dejado a los sujetos algo m\u00e1s solos, m\u00e1s desamparados, m\u00e1s perdidos. El avance feroz del individualismo, en detrimento del lazo social, nos hace padecer de un sufrimiento particular. Abandonados a nuestra propia suerte y a la capacidad que cada individuo tenga para poder construirse, \u00e9l solo, su porvenir.<\/p>\n<p>Cada vez se hace m\u00e1s evidente la fragilidad de los v\u00ednculos sociales, as\u00ed como la disfunci\u00f3n de las instituciones y la vacuidad de los discursos contempor\u00e1neos. Frente a ello reivindicamos el papel central de la teor\u00eda y la cultura, ya que, en palabras de Violeta N\u00fa\u00f1ez, entendemos por educador social aquel agente capaz de construir, actualizar y transformar aquellos marcos conceptuales desde los que es posible desplegar pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas en \u00e1mbitos sociales. Podemos pensarlo como un encargo que procede de la inquietud, el deseo, y la responsabilidad en el ejercicio de nuestro trabajo con el otro.<\/p>\n<p>Por otra parte, una de las tareas emergentes para la Pedagog\u00eda Social es abrir lugares, espacios y tiempos sociales donde el sujeto pueda ocupar un lugar de enunciaci\u00f3n: La palabra mediadora. Se trata entonces de que en las diversas configuraciones de lo social donde la educadora social despliega su acci\u00f3n educativa puedan crearse espacios para la palabra y la conversaci\u00f3n; escuchar, acoger, dar asilo. Ocuparnos en la tarea de la mediaci\u00f3n. Esto implica separarse prudentemente de los ideales de reinserci\u00f3n social pre-establecidos para dar un lugar al sujeto.<\/p>\n<p>Para finalizar, y siguiendo las ense\u00f1anzas de Zambrano, proponemos pensar la noci\u00f3n de desamparo como algo inscrito en la constituci\u00f3n misma de lo humano. El desamparo estructural que acompa\u00f1a a toda vida. Dicho de otra manera, hay en cada uno de nosotros un punto de exclusi\u00f3n, de vac\u00edo. Una falla donde el lazo al Otro est\u00e1 roto, y donde uno se encuentra s\u00f3lo ante el abismo de su propio desierto. Adentrarse en este desierto es la soluci\u00f3n particular que podemos extraer de las palabras de Zambrano. Un agujero que est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de lo humano, en la constituci\u00f3n misma del hombre arrojado a un mundo que no le pertenece. Un mundo que no entiende en absoluto, tanto es as\u00ed que ni tan siquiera comprende el significado de las palabras y el lenguaje. Su propio nombre le es dado.<\/p>\n<p>En cualquier caso, como agentes sociales sabemos que no existe la soluci\u00f3n universal que garantiza una s\u00f3lida y perdurable adscripci\u00f3n social o pol\u00edtica. Para soportar la vida deberemos inventar una soluci\u00f3n particular que nos permita confrontarnos al vac\u00edo de nuestra propia experiencia: adentrarse en el desierto, uno por uno. Pero en compa\u00f1\u00eda del Otro.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEn el exilio verdadero pronto se abre la inmensidad que puede no ser notada al principio. Es lo que queda, en lo que se resuelve, si llega a suceder, el desamparo.\u201d Zambrano, M. (1990, 38)<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[700,57,701,702,395,699,58],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\u00eda Social - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n De la experiencia \u00edntima del exilio sab\u00eda mucho Mar\u00eda Zambrano. Su concepto del exilio como categor\u00eda explicativa del ser...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-03-08T09:47:07+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria%20Zambrano%201(1).jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"32 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\",\"name\":\"RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria Zambrano 1(1).jpg\",\"contentUrl\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria Zambrano 1(1).jpg\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#webpage\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social\",\"name\":\"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\\u00eda Social - RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2018-02-26T23:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-03-08T09:47:07+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\\u00eda Social\"}]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\u00eda Social - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","og_description":"Introducci\u00f3n De la experiencia \u00edntima del exilio sab\u00eda mucho Mar\u00eda Zambrano. Su concepto del exilio como categor\u00eda explicativa del ser...","og_url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social","og_site_name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","article_modified_time":"2021-03-08T09:47:07+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria Zambrano 1(1).jpg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"32 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/","name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#primaryimage","inLanguage":"es","url":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria Zambrano 1(1).jpg","contentUrl":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Maria Zambrano 1(1).jpg"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#webpage","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social","name":"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\u00eda Social - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","isPartOf":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#primaryimage"},"datePublished":"2018-02-26T23:00:00+00:00","dateModified":"2021-03-08T09:47:07+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/26\/miscelanea\/la-palabra-mediadora-el-exilio-y-el-desamparo-en-maria-zambrano-una-propuesta-desde-la-pedagogia-social#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/eduso.net\/res\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La palabra mediadora. El exilio y el desamparo en Mar\u00eda Zambrano. Una propuesta desde la Pedagog\u00eda Social"}]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9182"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21192,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/9182\/revisions\/21192"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"palabra_clave","embeddable":true,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/palabra_clave?post=9182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}