{"id":9124,"date":"2017-07-09T00:00:00","date_gmt":"2017-07-08T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/las-ondas-en-el-centeno\/"},"modified":"2021-02-14T17:15:50","modified_gmt":"2021-02-14T16:15:50","slug":"las-ondas-en-el-centeno","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/25\/resenas\/las-ondas-en-el-centeno","title":{"rendered":"Las ondas en el centeno"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una rese\u00f1a, especial, del libro \u201c<strong>El guardi\u00e1n entre el centeno<\/strong>\u201d de J.D. Salinger<\/em><\/p>\n<p>El 8 de diciembre de 1980, frente a la entrada del edificio Dakota, sito en la calle 72 y Central Park, en Manhattan, un hombre que extrae un arma de su gabardina se acerca por la espalda a otro individuo y le dispara cinco veces a bocajarro. Cuatro balas de punta hueca impactan en el cuerpo de su v\u00edctima. Acto seguido, el asaltante ensimismado, y en apariencia impasible sin ofrecer resistencia y con una mansedumbre que impacta al propio portero del hotel permite que este le deslice el rev\u00f3lver de las manos, un .38 especial. Entonces se quita la gabardina y la lanza hacia un lado pero antes extrae un libro. Lo siguiente que hace no es huir, sino que se sienta a hojear el texto con relajante serenidad, como si la cosa m\u00e1s natural del mundo, despu\u00e9s de un crimen, fuera reflexionar sobre el suceso hundi\u00e9ndose en la lectura. Por supuesto, el hombre lo hizo para aguardar por la polic\u00eda, que no tardar\u00eda en llegar.<\/p>\n<p>El asesino se llamaba Mark David Chapman. La v\u00edctima, John Winston Lennon.<\/p>\n<p>Tres meses despu\u00e9s, el 30 de marzo, a la salida del Washington Hilton Hotel, el erot\u00f3mano Jonh Hinckley Jr, con un rev\u00f3lver Rohm RG-14, le dispara seis veces en tres segundos al presidente Ronald Reagan, este \u00faltimo acababa de impartir una conferencia para hombres de negocios. Varios escoltas y el presidente fueron heridos, pero resultan ilesos del atentado, es decir, no hay que lamentar v\u00edctimas mortales. Y Hinckley declara y confiesa, que su intenci\u00f3n era llamar la atenci\u00f3n de la actriz Jodie Foster, obsesi\u00f3n que arrastraba consigo desde a\u00f1os atr\u00e1s, despu\u00e9s de haberla visto actuar en Taxi Driver, una pel\u00edcula de 1976. Asisti\u00f3 a las salas de cine unas 15 ocasiones para ver a la actriz en la pantalla.<\/p>\n<p>Hinckley al igual que Chapman, eran tipos solitarios, reservados, arrojadizos, descastados que se desplazaban por la sociedad sin rumbo fijo, carne f\u00e1cil de las aprehensiones de cualquier \u00e9poca, alimentando obsesiones que daban cuenta de sus comportamientos; sociedad a la cual consideraban que en alg\u00fan momento se hab\u00eda virado contra ellos, y los hab\u00eda desheredado, apunt\u00e1ndoles con todas sus municiones. El libro de cabecera de Hinckley, no era otro que <em>El guardi\u00e1n en el centeno<\/em>. El libro que se sent\u00f3 a leer Chapman tras asesinar al fundador de los Beatles, era, <em>El guardi\u00e1n en el centeno<\/em>.<\/p>\n<p><em>El guardi\u00e1n en el centeno<\/em>, narra los sucesos en la vida de Holden Caufield, pero s\u00f3lo cuanto ocurre durante un d\u00eda. Siendo precisos, durante poco m\u00e1s de 24 horas, que son suficientes para aportarnos el material necesario para comprender la vida de un joven neoyorquino atribulado. Caufield tiene 16 a\u00f1os, y en un momento determinado, lo que ocurre a su alrededor, se convierte en una presi\u00f3n que no soporta y lo arrastra a deambular en busca de una soluci\u00f3n que espera, de alguna forma, solucione de un plumazo sus problemas, sobre todo por el detonante, de que hab\u00eda sido expulsado de su escuela preparatoria. No era la primera vez que esto acontec\u00eda, as\u00ed que su fracaso escolar, es el boomerang que intenta golpearlo y enfrentarlo con quienes le rodean. Es una novela escrita desde la perspectiva del joven, su interacci\u00f3n con los otros durante esas pocas horas, en que despu\u00e9s de ser expulsado, decide que no regresar\u00e1 a casa y hace el correspondiente balance adolescente de su vida.<\/p>\n<p>El 16 de junio de 1904, James Joyce conoce a su esposa, Nora Barnacle, y a\u00f1os despu\u00e9s cuando escribe el Ulyses, inscribe la acci\u00f3n de la novela durante esa jornada. La encasqueta en ese lapso de tiempo tan corto; un homenaje. A pesar de sus mil p\u00e1ginas, la acci\u00f3n se coagula en ese d\u00eda de 1904 \u00bfC\u00f3mo es posible hacer que una novela que transcurra en tan poco tiempo cause impacto en los lectores? Una soluci\u00f3n ser\u00eda cargarla de acciones importantes, trepidarla para que el lector no respire, al estilo de los policiacos, las aventuras, los thrillers. Lo otro ser\u00eda, como en estos casos de los que hablamos, concentrar la trama, enriquecerla con la espiritualidad de sus personajes. Porque en definitiva, el objetivo del arte es enaltecer el alma, as\u00ed que si un autor nos entrega diseccionada la espiritualidad de otro para que podamos vernos reflejados en sus sue\u00f1os, contradicciones, apetencias, alegr\u00edas y enfados, y lo hace con maestr\u00eda, el resultado puede ser prometedor.<\/p>\n<p>Dentro de esta colada de novelas que se desarrollan en apenas unas pocas horas, se engloba tambi\u00e9n Bajo el volc\u00e1n. En ella, Malcolm Lowry, el autor, que fue un alcoh\u00f3lico incurable, mezcla autobiograf\u00eda con t\u00e9cnicas narrativas de una manera magistral, mon\u00f3logos y pensamientos superpuestos sin aclaraciones ni transici\u00f3n, y durante una sola jornada, el D\u00eda de los Muertos de 1938 describe los avatares del ex-c\u00f3nsul de Inglaterra en M\u00e9xico por la ciudad de Cuernavaca, un personaje ficticio por supuesto, pero con puntos en com\u00fan con el propio Lowry. La esposa del ex-diplom\u00e1tico decide ir a verlo para rescatar as\u00ed su matrimonio, creyendo que Geofrey Firmin, el ex-c\u00f3nsul puede ser salvado, y por consiguiente su relaci\u00f3n, pero de la ma\u00f1ana a la noche, comprende que el deterioro del esposo, es irreversible, en pocas horas consume una cantidad de mezcal y otras bebidas que milagrosamente no lo matan. La novela explora esto, la interioridad de un alcoh\u00f3lico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"mt-1 mr-3 mb-3 alignnone\" style=\"float: left; margin: 2px 8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Portada_El%20guardian%20entre%20el%20centeno%201.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"419\" \/><\/p>\n<p>Joyce y Lowry, ambos ingleses, abren la tradici\u00f3n para el explosivo boom que tuvo la literatura en a\u00f1os posteriores, fueron ellos, y no muchos m\u00e1s quienes establecieron las pautas de lo que estaba por venir. El empleo del mon\u00f3logo interior, la corriente de pensamiento, el err\u00e1tico fluir de la conciencia, los sue\u00f1os, terrenos que hab\u00edan sido enriquecidos y explorados como nunca antes por la psicolog\u00eda, desde las tesis de Carl Jung hasta el psicoan\u00e1lisis de Freud. Los hombres se enfrascan primero en una Guerra Mundial, y no conformes, como si la experiencia no fuera suficiente, a los 31 a\u00f1os de terminada una, se hace inevitable la otra. El individuo, los hombres comienzan a cuestionarse el objetivo de la sociedad. Muchos de los soldados, en ambas contiendas b\u00e9licas, antes de su inicio, estaban inmersos en la consecuci\u00f3n de sus sue\u00f1os, y despu\u00e9s de finalizadas las acciones, se ve\u00edan segregados, porque su lugar, tanto en los hogares como en las empresa, la vida p\u00fablica, y en la sociedad en general, hab\u00eda sido reemplazado por los oportunistas, los tipos sin escr\u00fapulos de todos los tiempos, para los cuales los conflictos son fuente de riqueza, no moral pero si material. Adem\u00e1s de que estos sobrevivientes retornaban con una desventaja hinc\u00e1ndoles el pecho, porque las guerras traumatizan y dejan secuelas psicol\u00f3gicas permanentes, as\u00ed que volverse a adaptar y sincronizar con las exigencias de la sociedad, se hace muy dif\u00edcil. Empatizar, en muchos casos, se vuelve una tarea tit\u00e1nica, incluso para aquellos que ten\u00edan familias, volver al calor de los hogares, tras el estallido constante de los obuses de la destrucci\u00f3n, significaba una tarea de no pocas millas de altura.<\/p>\n<p>Y entre estos soldados, que sirvieron a su pa\u00eds en semejantes conflagraciones, algunos, hab\u00edan so\u00f1ado con ser escritores, historiadores, fil\u00f3logos, porque se supon\u00eda que el hombre hab\u00eda dejado atr\u00e1s los antiguos retos de conquista y se abr\u00eda un tiempo nuevo, donde las necesidades ser\u00edan otras, pero que todas se centraban invariablemente en el individuo, como eje de la sociedad, una tesis que defendieron m\u00e1s de siglo y medio antes los adalides de la ilustraci\u00f3n con Voltaire a la cabeza y su apuesta por el humanismo, pero esas ganancias que se merec\u00eda el hombre se fueron postergando por la avaricia de siempre, por la imposibilidad de las monarqu\u00edas de ceder sus espacios o de crear un espacio com\u00fan para todos los seres humanos. De guerra en guerra, de conquistas en conquistas, de atrocidad en atrocidad, el hombre esperaba un momento para manifestarse. El hombre necesitaba una brecha en la cual aparecer como especialista en su propia existencia, exenta de los dictados de personajes que se cre\u00edan, por circunstancias particulares, superiores el resto de sus semejantes.<\/p>\n<p>Mientras esto suced\u00eda, la sociedad iba creando una serie de individuos descastados y que poco a poco fueron apareciendo en la literatura. Kafka publicaba en 1915 La Metamorfosis, y suger\u00eda, qu\u00e9 pod\u00eda ocurrir cuando la sociedad era, para el hombre, un campo adverso, un sitio de constantes batallas. El hombre se convert\u00eda en un insecto, en un obst\u00e1culo sin importancia, \u00fatil solo en la medida que contribu\u00eda a generar bienes de consumo, eficaz solo para que la maquinaria no se detuviera.<\/p>\n<p>A la segunda de estas grandes guerras del siglo XX se inscribe J\u00e9rome David Salinger, en la que se alist\u00f3 desde abril de 1942 hasta el fin de la contienda. Se especula que le sirvi\u00f3 de refugio para una decepci\u00f3n amorosa, pues su prometida m\u00e1s tarde lo abandonar\u00e1 nada m\u00e1s y nada menos que por Charles Chaplin. Pero volviendo al ruedo. Salinger estuvo implicado en el conflicto con una profundidad que pocos llegar\u00edan a comprender, como agente de inteligencia. Supo de primera mano lo que las guerras hacen a los hombres, y m\u00e1s a\u00fan cu\u00e1les intereses se mueven detr\u00e1s de la tramoya y el escenario. Y en sus escritos tras licenciarse, algunos de sus personajes masculinos, no eran otra cosa que el alter ego de chicos que conoci\u00f3 a su lado durante los enfrentamientos. Salinger particip\u00f3 en las batallas del bosque de H\u00fcrten y la de las Ardenas, dos de las m\u00e1s feroces para los batallones del frente occidental. Despu\u00e9s de la guerra no vuelve a ser el mismo, el pragmatismo ir\u00f3nico se hace evidente en sus relatos. Sus personajes, son \u00e1ridos, y conflictivos e inadaptados, a los cuales el roce con la sociedad, les supone un ejercicio de voluntad muy doloroso. Para Seymour, el protagonista de Un d\u00eda perfecto para el pez pl\u00e1tano, el pesimismo es su bandera, ya no cree en la sociedad ni en los hombres. Seymour, como Salinger, hab\u00eda combatido en la guerra, y a pesar de que su trauma no parece ir m\u00e1s all\u00e1 de una leve alteraci\u00f3n de la cual, incluso su novia cre\u00eda que se repondr\u00eda, al final del relato, sin que haya un detonante lo suficientemente poderoso o perturbador, despu\u00e9s de haber nadado apaciblemente en una playa, junto a una ni\u00f1a que andaba por all\u00ed por la arena y era cliente del hotel donde se hospedaban, cuando sube hasta su habitaci\u00f3n, abre la gaveta, extrae una pistola y se pega un tiro.<\/p>\n<p>Mark David Chapman, el asesino de Lennon, le hab\u00eda pedido al m\u00fasico, durante una de sus salidas ese d\u00eda del hotel, que le firmara un aut\u00f3grafo sobre una copia de su disco Double Fantasy y el m\u00fasico lo hizo con afabilidad, y luego le pregunt\u00f3 \u00bfEs todo lo que deseas? Chapman asinti\u00f3 sin mucho entusiasmo. Podr\u00eda estar turbado, pero no m\u00e1s all\u00e1 que cualquiera. En fin, que era un joven que no llamaba la atenci\u00f3n. Otros cuentos de Salinger se convierten en portavoces de personajes o hechos que de alguna forma est\u00e1n marcados por la guerra, tal es el caso de Para Esm\u00e9 con amor y sordidez. Su escritura es sencilla, pero dotada de una sensibilidad que se esmera en los detalles contrapuestos de las historias que va contando. Y sus personajes, son estos elementos que ya se van preparando para la po\u00e9tica que m\u00e1s tarde recoger\u00eda Andy Warhol, donde la sencillez es fundamental en una sociedad que no tiene mucho tiempo para detenerse a pensar en lo humano, sino en lo utilitario.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula Wall Street, el personaje de Gordon Gekko, da un discurso -quiz\u00e1 algunas de sus frases fueron semejantes a las que dijo Reagan el 30 de marzo de 1981- sobre lo importante que es la avaricia para el capitalismo, y termina vaticinando como el gur\u00fa de los negocios que era, No hay nada malo en cuanto a la codicia. Yo quiero que ustedes sepan esto. Yo creo que la codicia es sana. Se puede ser codicioso y aun as\u00ed estar bien con uno mismo. Ser\u00e1 la avaricia el sentimiento que salve a esta gran naci\u00f3n que es los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica. Por supuesto, en el filme, aunque se trata de un juicio por pr\u00e1cticas irregulares en su comportamiento en la Bolsa, el p\u00fablico se desborda en aplausos. Pero mientras la avaricia evoluciona y se acomoda en la sociedad, se lleva por delante a muchos individuos, sobre todo a los que de alguna manera creen en los valores \u00e9ticos. Los arrastra primero y luego los orilla, lanz\u00e1ndolos a las cunetas, a rodar por los caminos de la naci\u00f3n, a detenerse a pernoctar en lugares cutres y de mala muerte, intentando con denuedo encontrar un sitio donde encajar. Descastados que fueron desplazados por primera vez durante el crack del 29, y que se vieron obligados a zurcir sus est\u00f3magos y de paso la naci\u00f3n con trabajos miserables. Pero alrededor de este peregrinaje, se cre\u00f3 una po\u00e9tica, que no lleg\u00f3 a madurar como se esperaba, y desembocara en un cambio social que mejorara no tanto la vida, sino el sentido del humanismo de la sociedad norteamericana. (Un sentido que insinu\u00f3 John Fitgerald Kennedy en su discurso del 26 de octubre de 1963, tan sugerente y por eso mismo radical que en \u00e9l surgieron los g\u00e9rmenes de la raz\u00f3n de su asesinato un mes despu\u00e9s, el 22 de noviembre). Ese humanismo fue ahogado y perseguido varias veces, en purgas como la que hizo el Senador Joseph McCarthy. Una po\u00e9tica que quiz\u00e1 empez\u00f3 con la novela Las uvas de la ira, de Steinbeck y que fue madurando y aliger\u00e1ndose. Un humanismo que estall\u00f3 muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde en las protestas de los j\u00f3venes contra la guerra de Viet-Nam y la revoluci\u00f3n sexual de los a\u00f1os 70, pero que de todas maneras, una vez m\u00e1s fue vencida y aplastada, porque la avaricia ya era un dogma, la raz\u00f3n de ser de una naci\u00f3n que se fue tragando todo lo que vio y aconteci\u00f3 a su paso y constituyera obst\u00e1culo para cumplir sus objetivos, sea cuales fueran. La guerra de Viet-Nam arroj\u00f3 un saldo de m\u00e1s de 2 millones de muertos para el pa\u00eds asi\u00e1tico, sin contar las secuelas que dej\u00f3 el experimento con armas de todo tipo.<\/p>\n<p>Y a la vuelta de estas contiendas, las externas y las internas, los j\u00f3venes eran especialmente sensibles a los cambios acelerados que la sociedad iba dando. La agilidad que iba adquiriendo no s\u00f3lo por los aportes de las ciencias sociales, y naturales, sino adem\u00e1s por la vertiginosa voracidad de las decisiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, como aquella de abandonar el patr\u00f3n oro en los tratados de Breton Woods, que supuso, la mayor estafa en la historia de la humanidad, y la que aceptaron todos los l\u00edderes pol\u00edticos. Ya el dinero no estaba avalado por un fondo, sino que pod\u00eda imprimirse sin control, con las consiguientes inflaciones y especulaci\u00f3n atroz del capital que se iba llevando por delante los escr\u00fapulos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>\u00a0Para estos j\u00f3venes que la sociedad iba desde\u00f1ando, ya sea por unas causas u otras, desechos de guerra o de las pol\u00edticas internas o adictos a las drogas, la literatura fue acomodando nuevos espacios, nuevas voces que iban nutriendo su espiritualidad, y en 1951 aparece, El guardi\u00e1n en el centeno. Un joven inconforme, decide abandonarlo todo, mientras va haciendo un balance de su vida. Es un tema que hoy en d\u00eda parece recurrente porque casi todos los que hoy son j\u00f3venes y los que lo fueron atraviesan por una fase semejante, en la cual creemos que todo cuanto nos rodeaba, de alguna manera conspira en contra nuestra. Porque la sociedad es lenta y sedentaria como una lava. Los j\u00f3venes son r\u00e1pidos, explosivos como una bala.<\/p>\n<p>\u00a0De esta misma camada, pero por un camino distinto se entronca la generaci\u00f3n de algunos escritores de los a\u00f1os 50 que se dieron a llamar Generaci\u00f3n Beat, para muchos de los cuales, este libro de Salinger, era no menos que una Santa Biblia. No pocos j\u00f3venes emprend\u00edan el camino de recorrer las rutas de las costas este y oeste de Estados Unidos, con dicho volumen bajo el brazo, y en miles de casos, como \u00fanico equipaje. Leyendo las pocas horas de la historia de Holden y pernoctando donde la noche los detuviera. Todos se cre\u00edan de alguna manera Holden Caulfield, quien apenas publicado el libro, se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo, un \u00edcono que escap\u00f3 a las pretensiones de Salinger, que se vio tan excesivamente abrumado por la publicidad y la fama que le gener\u00f3 esa novela, que no volvi\u00f3 a escribir otra. Fue su \u00fanica novela. Y \u00e9l mismo, con los a\u00f1os, se convertir\u00eda en un hombre ermita\u00f1o y solitario, refugiado en su casa de New Hampshire. Atormentado por la impertinencia de los periodistas, hubo ocasiones que les dispar\u00f3 desde su casa, mientras lo asediaban para conseguir una entrevista. Les disparaba con una escopeta de perdigones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/chase-keriuac-ginsberg-y-burroughs.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Escritores de la Generaci\u00f3n Beat: Chase, Kerouac, Ginsberg\u00a0y Borroughs<\/h6>\n<p>Salinger escribi\u00f3 tambi\u00e9n una serie de novelas cortas, pero que m\u00e1s bien, no solo por la extensi\u00f3n sino por la intensidad de sus historias, encajan en el g\u00e9nero del relato. Despu\u00e9s de participar en la II Guerra Mundial, y regalar al p\u00fablico estas pocas horas en la vida de un joven norteamericano, su vida explot\u00f3 en un mar de admiradores que proven\u00edan de todas partes del mundo. Porque a pesar de que la novela tard\u00f3 en ser aceptada por los padres, los hijos de todas partes del mundo se la pasaban y le\u00edan en ingl\u00e9s original. Algunos la forraban con una portada de la Biblia, y la le\u00edan en las iglesias aparentando que rezaban. En Espa\u00f1a, por ejemplo, no fue traducida hasta 1978, mucho despu\u00e9s que la novela constituyera por s\u00ed sola, un fen\u00f3meno cultural. Los padres, siempre los padres, cre\u00edan que el discurso, la ligereza y la vulgaridad del lenguaje de Holden, era demasiado atractivo para sus hijos. Un lenguaje por cierto que luego se hizo com\u00fan, en pel\u00edculas tales como, Asesinos Natos. Un lenguaje que el cine no tard\u00f3 en asumir como parte de su po\u00e9tica. Lleno de tacos y deferencias hacia lo que no se comprende o no se desea comprender.<\/p>\n<p>Durante la turbaci\u00f3n de Holden, este comprendi\u00f3 que su \u00e9xodo, su auto-exilio pasaba por un hecho profundamente doloroso, y es que deb\u00eda dejar atr\u00e1s a su hermana, a la que adora. Entonces decide ir a visitarla, y le cuenta lo acontecido. Phoebe, la hermana, como muchas hermanas menores, aparenta una madurez que lo supera, y lo reprende. Le cuenta Holden, que tras la navidad no podr\u00e1 volver a la escuela, ha sido expulsado por pelearse con un condisc\u00edpulo. Phoebe lo acusa de ser un chico que no le agradan las cosas, y por eso no cabe en ning\u00fan sitio, le dice que es \u00e9l el culpable de que le cueste congeniar all\u00ed a donde quiera que se inscribe. Ella le pregunta qu\u00e9 har\u00e1, qu\u00e9 ser\u00e1 de su vida. Entonces Holden le cuenta sus planes tomando como muestra un sue\u00f1o recurrente que lo asedia. Sue\u00f1a con un campo de centeno al borde de un precipicio. En el campo de centeno, juegan los ni\u00f1os. Y en vez de un espantap\u00e1jaros, \u00e9l ser\u00e1 el guardi\u00e1n que evite que los ni\u00f1os caigan al precipicio. Este sue\u00f1o, esta ocupaci\u00f3n que le cuenta Holden a su hermana que ser\u00e1 a lo que se dedicar\u00e1, es una doble met\u00e1fora con la propia historia. Ese abismo, es el abismo que ronda la vida, a los j\u00f3venes, a todo ser humano; pero en la vida real, ese guardi\u00e1n muchas veces falla, se duerme, no existe o ha sido corrompido. Ese guardi\u00e1n dormido fue el que lleg\u00f3 tarde para comunicar a Romeo que el envenenamiento de Julieta, era una farsa.<\/p>\n<p>Holden no se da cuenta de su propio abismo, no sabe c\u00f3mo cuidar de no caer en su abismo, pero se aventura en poder confiar su pericia en el cuidado de la ca\u00edda de otros. Ese abismo que pueden ser la inadaptaci\u00f3n, las drogas, la violencia, incluso la avaricia, la falta de sue\u00f1os, un hogar desestructurado, una sociedad il\u00f3gica, una ruptura amorosa, una enfermedad, un accidente, el acoso por parte de quienes nos rodean, las expectativas que nos imponen, los l\u00edmites que nos imponen, las creencias que nos imponen. Y el centeno, que es la imposibilidad de predecir cu\u00e1n cerca estamos de caer, de cometer un error, de dejarnos arrastrar hacia una actitud indecente, de perder las motivaciones, de quedar a merced de un criminal o de un indolente, de un personaje sin escr\u00fapulos, que no le importe hacernos da\u00f1o para lograr sus objetivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Centeno.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Holden quiere ser ese guardi\u00e1n. Y tal vez ese sue\u00f1o era un aviso que no supo interpretar. Era el or\u00e1culo de la conciencia lanzando se\u00f1ales de humo, luces de ne\u00f3n con destellos de alarma. Pero Holden quiere ser guardi\u00e1n cuando ya se halla cayendo en el abismo. Una contradicci\u00f3n porque mientras vamos cayendo, es imposible agarrarte a algo. En ca\u00edda libre, la gravedad es el \u00fanico rector, el \u00fanico tim\u00f3n, la \u00fanica verdad, y por tanto, no puedes conciliar ni auxiliar la verdad de otros, la ca\u00edda de otros. En el abismo, ya en el abismo, caer solo sirve para agarrarnos a otros y obligarlos a acompa\u00f1arnos. A no ser que nos contentemos con continuar el descenso y gritar nuestros consejos desde el barranco y rezar porque el eco alerte a quienes nos rodean.<\/p>\n<p>El guardi\u00e1n no sirvi\u00f3 para alertar de la Primera Guerra, ni tampoco de la Segunda. Por mucho que grit\u00f3, la hierba estaba demasiado alta. Quienes iban cayendo ayudaron a otros no a permanecer jugando en el centeno, sino a caer. De hecho, a pesar de la madurez y los consejos Phoebe, cuando Holden decide huir y tiene el detalle de ponerla en sobre aviso, esta se presenta con una maleta, dispuesta a correr su misma suerte, porque el abismo, algunas veces, es demasiado tentador, demasiado sugerente y hasta colorido, tal como lo es el infierno, o pasarse horas perdiendo el tiempo en una discoteca. Holden le dice que no pueden viajar juntos y la hermana se enfada. Entonces para apaciguar su berrinche decide sosegarla en el zool\u00f3gico. Despu\u00e9s de varias vueltas la monta en el carrusel, y emprende definitivamente la marcha, pero cuando la mir\u00f3 all\u00ed en el carrusel, sinti\u00f3 un sesgo de felicidad. Por primera vez la turbaci\u00f3n lo abandon\u00f3. Quiz\u00e1 comprender la felicidad de ese momento, le hizo comprender cuan descastado era, cuanto le era ajeno aquella inocencia de la hermana, que cedi\u00f3 su decisi\u00f3n de acompa\u00f1arle, por el movimiento cr\u00f3nico y peri\u00f3dico de la ruleta de animales artificiales. Esa rueda, ese t\u00edo vivo, con gente cabalgando en un ciclo sin fin, era la sociedad. Era el esperpento en apariencia alegre del que pretend\u00eda apartarse.<\/p>\n<p>Y en poco m\u00e1s de un d\u00eda, Holden se convierte, sencillamente, emanado de una sencillez dolorosa, en un s\u00edmbolo individual que observado a trav\u00e9s de una lente convergente, funcionaba como una alegor\u00eda de toda la sociedad. Su \u00e9xodo servir\u00eda de parag\u00f3n, justificaba el \u00e9xodo de otros j\u00f3venes, que no ve\u00edan la hora de abandonar a sus padres, de renunciar a las obligaciones que de la sociedad hab\u00edan heredado, para aventurarse a explorar el mundo. A comprobar si la verdad que hasta ese momento les describ\u00edan, era cierta. Y muchos de estos j\u00f3venes se aislaron tanto, se refugiaron tanto en el centeno -el mismo Salinger lo hizo- que se convirtieron en rehenes de sus propias perturbaciones, como ocurri\u00f3 casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s con Mark David Chapman y Jonh Hinckley Jr. Uno le dispar\u00f3 a Lennon, el otro a un presidente.<\/p>\n<p>Jerome David Salinger hab\u00eda lanzado una piedra al, en apariencia impasible lago de la literatura, y sus ondas se fueron esparciendo, intercal\u00e1ndose con el discurso de la sociedad. Trasladando la quimera de la literatura al mundo de las calles, al juicio de los hombres. A su interpretaci\u00f3n y consecuci\u00f3n de sus actos como el aullido que cinco a\u00f1os despu\u00e9s de nacer el guardi\u00e1n lanzar\u00eda Allen Ginsberg en el centeno.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[62],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/25\/resenas\/las-ondas-en-el-centeno\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las ondas en el centeno - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; Una rese\u00f1a, especial, del libro \u201cEl guardi\u00e1n entre el centeno\u201d de J.D. 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