{"id":8992,"date":"2016-07-07T00:00:00","date_gmt":"2016-07-06T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/la-insercion-laboral-de-los-jovenes-a-proposito-de-los-pcpi\/"},"modified":"2021-02-05T20:10:25","modified_gmt":"2021-02-05T19:10:25","slug":"la-insercion-laboral-de-los-jovenes-a-proposito-de-los-pcpi","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/23\/el-tema-colaboraciones-revisiones\/la-insercion-laboral-de-los-jovenes-a-proposito-de-los-pcpi","title":{"rendered":"La inserci\u00f3n laboral de los j\u00f3venes: A prop\u00f3sito de los PCPI"},"content":{"rendered":"<h2>\u00a0<strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El principal problema de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola no es otro que el paro, seg\u00fan la \u00faltima encuesta del CIS (2016). Los j\u00f3venes son, por otra parte, quienes m\u00e1s sufren sus consecuencias, sobre todo, aquellos que abandonan los estudios o fracasan en la escuela, aumentado as\u00ed el riesgo de su exclusi\u00f3n social y laboral. Esta situaci\u00f3n es una consecuencia m\u00e1s de la transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, econ\u00f3mica y social sin precedentes en la historia de la humanidad a la que estamos asistiendo. Por otra parte, nadie sabe c\u00f3mo va a afectar estos cambios a la sociedad y al empleo. Pero est\u00e1 claro que el acceso a la denominada sociedad del conocimiento exige profundas transformaciones en todas las instituciones educativas. Ya hay robots que hacen el trabajo de un dependiente, muchas empresas caminan hacia su transformaci\u00f3n digital&#8230; Quienes queden al margen de los cambios sociales y t\u00e9cnicos tendr\u00e1n menos posibilidades de encontrar un trabajo digno.<\/p>\n<p>Los problemas estructurales del sistema educativo y del mercado de trabajo, adem\u00e1s, han hecho que la transici\u00f3n de los estudios al trabajo sea larga y dif\u00edcil. La Comisi\u00f3n Europea (2012:2) reconoce que durante demasiado tiempo los j\u00f3venes han estado en una situaci\u00f3n m\u00e1s complicada que la de los adultos y avisa sobre sus peligros:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>El desempleo a una edad temprana puede tener consecuencias negativas duraderas, el \u2018efecto cicatriz\u2019. Estos j\u00f3venes, adem\u00e1s de correr un riesgo m\u00e1s elevado de desempleo en el futuro, tambi\u00e9n se exponen a un mayor riesgo de exclusi\u00f3n y pobreza y tienen m\u00e1s probabilidades de sufrir problemas de salud. Se necesitan urgentemente soluciones eficaces.<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se puede hacer desde la educaci\u00f3n? Al sistema educativo le corresponde tambi\u00e9n luchar contra la exclusi\u00f3n, intentando contrarrestar los factores que condicionan el fracaso escolar y las dificultades posteriores relacionadas con la inserci\u00f3n laboral y social. Para ello, habr\u00e1 que poner en pr\u00e1ctica pol\u00edticas y pr\u00e1cticas que permitan mejorar las condiciones y los procesos de ense\u00f1anza y aprendizaje entre los que m\u00e1s dificultades tienen en el sistema educativo. Y, al mismo tiempo, urge dinamizar la participaci\u00f3n comunitaria para encontrar respuestas satisfactorias a las necesidades de la poblaci\u00f3n, de forma especial, a la que sufre m\u00e1s riesgo de la exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/jovtrer.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h2><strong>Los Programas de Cualificaci\u00f3n Profesional Inicial (PCPI)<\/strong><\/h2>\n<p>Una de las medidas puestas en marcha han sido los Programas de Cualificaci\u00f3n Profesional Inicial (PCPI) dirigidos a los j\u00f3venes que abandonan y fracasan en la escuela. Con ellos se ha pretendido evitar la fractura social, facilitar la inserci\u00f3n de j\u00f3venes en riesgo de exclusi\u00f3n social, innovar en el mundo educativo, incrementar el acceso a la ense\u00f1anza y la formaci\u00f3n, profesional y superior, integrar y reintegrar al mundo laboral a las personas desfavorecidas, luchar contra la discriminaci\u00f3n en el acceso al mercado laboral, fomentar la aceptaci\u00f3n de la diversidad en el lugar de trabajo, etc. Objetivos muy ambiciosos, pero v\u00e1lidos dada la situaci\u00f3n de estos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Los PCPI, sin embargo, han desaparecido justo cuando empezaban a ser visibilizados. De todas formas, las pocas investigaciones realizadas sobre su desarrollo y sus resultados aportan una gran riqueza de datos que habr\u00e1 que tener en cuenta para atender a los j\u00f3venes con dificultades escolares y sociales. Este tipo de programas sigue siendo necesario, pues la educaci\u00f3n mira al pleno desarrollo de todas las personas, posibilitando de esta forma su integraci\u00f3n social y laboral. No se puede renunciar a sus objetivos por m\u00e1s dificultades que existan, desde el derecho a la educaci\u00f3n que tienen todos los alumnos, m\u00e1s all\u00e1 de sus dificultades personales, familiares, escolares o sociales en general. Y aqu\u00ed el educador social tiene mucho que decir y hacer.<\/p>\n<h2><strong>El problema del paro y la precariedad laboral<\/strong><\/h2>\n<p>La inserci\u00f3n laboral sigue siendo un objetivo fundamental de la intervenci\u00f3n social en el marco de las pol\u00edticas de bienestar. El no trabajo es m\u00e1s que desempleo. El trabajo digno y estable es un elemento central de la vida y de la participaci\u00f3n y relaci\u00f3n social, la v\u00eda de acceso al consumo y al desarrollo personal. Al mismo tiempo genera h\u00e1bitos, pautas de relaci\u00f3n, conductas y comportamientos. Hoy, sin embargo, parece que el trabajo ya no desempe\u00f1a esta funci\u00f3n; los puestos de trabajo se han reducido notablemente y buena parte de los existentes han sufrido una precariedad generalizada. En paralelo, el Estado de bienestar ha disminuido las funciones re distributivas que se le encomendaron, y las exigencias del capitalismo caminan por otros derroteros (Font, Langarita, 2015:66-67). La precariedad laboral de los j\u00f3venes es un s\u00edntoma visible de un Estado del Bienestar que se desmantela, arraigado ya como un elemento estructural y caracter\u00edstico del sistema productivo y pol\u00edtico del pa\u00eds (Alonso, 2014).<\/p>\n<p>Est\u00e1 comprobado, por otra parte, que existen grandes diferencias entre los j\u00f3venes seg\u00fan su procedencia social y situaci\u00f3n familiar. La clase social de origen (credenciales educativas de los progenitores) tiene un efecto directo muy importante en el rendimiento educativo del menor. Los menores que no se han socializado con ambos progenitores tienen un riesgo m\u00e1s elevado de fracaso escolar. Si la figura que les ha faltado ha sido la materna, tienen una mayor probabilidad de sufrir problemas graves de drogodependencia antes de cumplir los 20 a\u00f1os, concluye el estudio de Renes y otros (2007), que aporta otros datos de inter\u00e9s, expuestos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/esclr.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nCuando han crecido en un hogar sin la figura paterna, es m\u00e1s probable que cometan actos delictivos con finalidad lucrativa y que se vean obligados a dormir en la calle. Las personas que han crecido en centros de justicia juvenil, por su parte, tienen m\u00e1s probabilidades de desarrollar actividades delictivas y de ingresar en prisi\u00f3n cuanto m\u00e1s tiempo pasen en dichos centros. Con respecto a las adicciones y a los trastornos psicol\u00f3gicos, se observa que los individuos que en su infancia vivieron una relaci\u00f3n conflictiva con personas adultas tienen un mayor riesgo de padecer depresi\u00f3n y ludopat\u00eda cuando son mayores. Parece que las drogodependencias no tienen relaci\u00f3n significativa con antecedentes familiares de dependencia. Afectan m\u00e1s a hombres -sobre todo, a los m\u00e1s j\u00f3venes- que a mujeres, y se observa que los problemas graves de consumo de coca\u00edna y hero\u00edna pueden predecir un futuro de desocupaci\u00f3n, encarcelamiento, depresi\u00f3n y dificultad para mantener una vivienda. Las rupturas de convivencia tambi\u00e9n son un elemento que puede afectar de forma muy negativa al estado de \u00e1nimo y al equilibrio emocional de las personas, hasta el punto de hacerles perder el control sobre su entorno y, en consecuencia, perder su trabajo o su casa.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a las distinciones por raz\u00f3n de sexo, no se observan diferencias significativas en los datos sobre el rendimiento escolar, pero si\u0301 en los ritmos de inserci\u00f3n laboral. Entre las personas en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n aut\u00f3ctonas, son las mujeres quienes tienen m\u00e1s dificultades para la integraci\u00f3n, mientras que entre las personas excluidas inmigrantes, se da la situaci\u00f3n opuesta. El riesgo de sufrir trastornos adictivos es menor en el caso de las mujeres excluidas que en el de los hombres, pero \u00e9stas tienen m\u00e1s peligro de padecer depresi\u00f3n. Un dato significativo y novedoso de la investigaci\u00f3n es el aumento considerable de riesgo de encarcelamiento y comportamientos delictivos entre las mujeres m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>El debilitamiento de la recuperaci\u00f3n mundial en 2012 y 2013, por otra parte, ha agravado la crisis del empleo juvenil, dificultando a\u00fan m\u00e1s el acceso al empleo para muchos desafortunados j\u00f3venes que buscan trabajo, hasta tal punto de que muchos est\u00e1n renunciando a seguir buscando. La prolongada crisis econ\u00f3mica tambi\u00e9n obliga a la generaci\u00f3n actual de j\u00f3venes a ser menos selectivos con los empleos que est\u00e1n dispuestos a aceptar, una tendencia que ya era evidente antes de la crisis. El n\u00famero de chicos y chicas que est\u00e1 aceptando trabajos a tiempo parcial o que se encuentra confinado en empleos temporales es cada vez mayor. Los empleos seguros, que en una \u00e9poca eran lo habitual para generaciones anteriores \u2013 por lo menos en las econom\u00edas avanzadas \u2013 han pasado a ser m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir para los j\u00f3venes de hoy (Ernst, Sparreboom, 2013).<\/p>\n<p>En cuanto al futuro, las opiniones de los expertos en ciencias sociales no parecen ser m\u00e1s optimistas (Gentile y otros, 2014:7). Seg\u00fan ellos, en 2018 se reducir\u00e1 la poblaci\u00f3n activa en Espa\u00f1a, sobre todo por el aumento de los mayores de 65 a\u00f1os que pasar\u00e1n del 17% actual a un 20% de la poblaci\u00f3n. El panorama en cinco a\u00f1os estar\u00e1\u0301 caracterizado por procesos de informalidad ocupacional y flexibilizaci\u00f3n contractual, con una alta intermitencia e inestabilidad de los historiales individuales de trabajo. Por otra parte, la trayectoria laboral fragmentada y de mala calidad de los trabajadores precarios influir\u00e1\u0301 negativamente en sus derechos sociales. En 2018, la tasa de paro seguir\u00e1\u0301 por encima del 20%. Esta situaci\u00f3n provocara\u0301 desequilibrios sociales profundos y duraderos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/persr(2).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nPor lo que se refiere a los j\u00f3venes, concluyen Gentile y otros (2014:17), la tasa de ocupaci\u00f3n juvenil se mantendr\u00e1\u0301 en niveles bajos de aqu\u00ed\u0301 al 2018. Las dificultades de inserci\u00f3n laboral se traducir\u00e1n en una alta precariedad con salarios bajos e intermitentes, condiciones laborales de poca calidad y escasas perspectivas profesionales. Ante tal situaci\u00f3n de precariedad, ellos se decantar\u00e1n por dos opciones: continuar su formaci\u00f3n y especializaci\u00f3n a la espera de encontrar mejores oportunidades de empleo o emigrar al extranjero. La emigraci\u00f3n juvenil ser\u00e1\u0301 elevada durante toda la extensi\u00f3n del periodo considerado. El mercado de trabajo espa\u00f1ol, por otra parte, no conseguir\u00e1\u0301 rentabilizar la formaci\u00f3n laboral juvenil. La mayor\u00eda de los m\u00e1s cualificados ser\u00e1\u0301 absorbida en empleos por debajo de sus titulaciones formales.<\/p>\n<p>En la comparaci\u00f3n entre pa\u00edses europeos, nuestro pa\u00eds se encuentra en los \u00faltimos a\u00f1os entre los que presentan unos niveles de empleo m\u00e1s bajos para los y las j\u00f3venes, junto a pa\u00edses como Grecia e Italia, concluye el interesante estudio de S\u00e1nchez y Mej\u00edas (2016) sobre los j\u00f3venes y empleo: principales indicadores. Las mujeres, los j\u00f3venes menores de 25 a\u00f1os y las personas con un nivel educativo m\u00e1s bajo, por otra parte, son los m\u00e1s afectados por la precariedad salarial, seg\u00fan se plasma en el informe sobre el estado del mercado laboral nacional de InfoJobs\/ESADE (2016). Y aunque las \u00faltimas referencias parecen indicar una reducci\u00f3n del paro en nuestro pa\u00eds, no parece que se haya solucionado la precariedad laboral. El desaf\u00edo, como indica el editorial de El Pa\u00eds (3.6.2016), no es solo bajar el paro, sino crear puestos de trabajo estables. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 conseguir la aut\u00e9ntica inserci\u00f3n laboral de los j\u00f3venes y, de forma especial, de los que m\u00e1s limitaciones personales y sociales tienen,<\/p>\n<p>El problema laboral, pues, contin\u00faa presente si no existe un trabajo digno que, para The Family Watch (2012), el Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia, siguiendo el informe del Director General de la OIT, exige reunir estos cuatro componentes:<\/p>\n<ul>\n<li>Empleo: incluye todo tipo de trabajos y tiene aspectos tanto cuantitativos como cualitativos as\u00ed como las oportunidades de trabajo adecuadas, la remuneraci\u00f3n (en dinero y en especie), la seguridad en el empleo y las condiciones saludables en el trabajo.\u00a0<\/li>\n<li>Protecci\u00f3n social: comprende tanto la seguridad social como las pensiones (definidas seg\u00fan la capacidad y grado de desarrollo de cada sociedad).\u00a0<\/li>\n<li>Respeto a los derechos de los trabajadores: exige la libertad de asociaci\u00f3n, la no-discriminaci\u00f3n en el trabajo y la ausencia de trabajos forzados y de trabajo infantil.\u00a0<\/li>\n<li>Di\u00e1logo social: implica que los trabajadores ejercen su derecho a presentar sus opiniones, defender sus intereses y participar en debates con empleadores y autoridades para negociar los asuntos relacionados con su trabajo.<\/li>\n<\/ul>\n<h2><strong>Los patitos feos del sistema escolar <\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son esos adolescentes y j\u00f3venes que han participado en los programas de Cualificaci\u00f3n Profesional Inicial? \u00bfQu\u00e9 se oculta tras su fracaso escolar? \u00bfPor qu\u00e9 abandonan los estudios? \u00bfQu\u00e9 trato han recibido en las escuelas? \u00bfQu\u00e9 alternativas les ofrece la comunidad para su inserci\u00f3n laboral? Resulta demasiado c\u00f3modo poner toda la responsabilidad en ellos mismos, apuntando a su falta de capacidad o a su desinter\u00e9s por la formaci\u00f3n o el trabajo. El que ciertos j\u00f3venes no quieran seguir estudiando, no quiere decir que no quieran trabajar, con todo lo que significa para su vida personal y social. Incluso en el caso de negarse al trabajo, habr\u00eda que ver qu\u00e9 tareas se les pide y en qu\u00e9 condiciones. El problema est\u00e1 en c\u00f3mo facilitar su inserci\u00f3n sociolaboral. Lo que no suele tenerse en cuenta, como apunta Fern\u00e1ndez Enguita (2016:151) es que, para pasar del aula al mundo laboral, no solo hace falta querer trabajar (y ganar a cambio un salario), sino tambi\u00e9n querer dejar de estudiar (y tal vez de ganar poco a cambio). En el estudio de las migraciones, recuerda, se subraya siempre que, para entenderlas, hay que tener en cuenta tanto a lo que expulsa al migrante del lugar de origen, hasta el punto de anular los costes del desarraigo, como a lo que lo atrae al lugar de destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/patr(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nCuando el abandono escolar prematuro aparece vinculado tan solo al atractivo del empleo f\u00e1cil, el salario alto, el acceso a la independencia o la idealizaci\u00f3n de la trayectoria laboral futura, se ignora por completo todo lo que simplemente empuja al alumno a abandonar la escuela. Y se hace as\u00ed\u0301 porque, como de costumbre, se\u00f1ala el autor citado, se asume de manera impl\u00edcita la inocencia de la instituci\u00f3n al respecto: suceda lo que suceda, el responsable, o al menos el culpable, ser\u00e1\u0301 el alumno, con mayor o menor peso de lo social que le rodea (familia, comunidad, modelo productivo&#8230;).<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son esos \u201cpatitos feos\u201d? De los datos del estudio realizado sobre los Programas de Cualificaci\u00f3n Profesional Inicial de la provincia de Guip\u00fazcoa (Vega, Aramendi, 2010:53-54) se extraen unas conclusiones \u00fatiles para reflexionar sobre sus dificultades de inserci\u00f3n laboral:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">1. El alumnado de los Programas de Cualificaci\u00f3n Profesional Inicial carece de una formaci\u00f3n b\u00e1sica suficiente para integrarse en la sociedad. Sus debilidades son notables en casi todos los \u00e1mbitos del desarrollo personal y rendimiento acad\u00e9mico.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">2. Las necesidades formativas de los chicos son mayores que las de las chicas en todos los \u00e1mbitos del desarrollo personal (cognitivo, saludable, afectivo y familiar, relacional y comunicativo) excepto en el \u00e1rea laboral. Las chicas a nivel general llegan mejor preparadas a los PCPI. Sin embargo, la baja capacitaci\u00f3n laboral puede ser un serio obst\u00e1culo a la hora de lograr su inserci\u00f3n sociolaboral.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">3. En el \u00e1mbito cognitivo, las necesidades formativas del alumnado son importantes aunque las diferencias entre ambos sexos no son significativas. La perseverancia, la definici\u00f3n de objetivos de futuro, la motivaci\u00f3n de logro, la iniciativa personal y la asunci\u00f3n de la realidad vivida (fracaso, problemas familiares&#8230;) son competencias de primer orden a trabajar con los j\u00f3venes que asisten a los PCPI.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">4. En el \u00e1rea de la salud, las diferencias entre chicos y chicas no son significativas, pero se ve necesario estimular una actitud responsable en el consumo de sustancias, fomentar h\u00e1bitos saludables en relaci\u00f3n el descanso, las comidas y la asistencia a las revisiones m\u00e9dicas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">5. En cuanto al \u00e1mbito afectivo y familiar, destaca la necesidad de reforzar la autoestima y el mantenimiento de la estabilidad familiar sobre todo en el caso de los chicos. No obstante, las diferencias entre sexos no son significativas. En al \u00e1rea relacional, aparece la necesidad de que los j\u00f3venes mejoren sus habilidades sociales.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">6. En cuanto al \u00e1rea laboral, las chicas necesitan mejorar m\u00e1s que los chicos en todas las aquellas habilidades necesarias para su formaci\u00f3n laboral, aunque las diferencias no son significativas.<\/p>\n<p>Estos alumnos como los programas, por otra parte, ocupan un lugar marginal dentro del sistema educativo. Los PCPI no han dejado de ser unos programas para los \u201cfracasados\u201d, imagen un tanto negativa para la sociedad competitiva actual, de la que participan tambi\u00e9n las escuelas que no han asumido la educaci\u00f3n inclusiva. Las caracter\u00edsticas de sus alumnos y alumnas son muy claras: un n\u00famero importante de estudiantes han fracasado en la ESO, su autoestima personal es baja, manifiestan comportamientos de inseguridad, poseen una experiencia negativa del \u00e1mbito escolar, algunos de ellos provienen de la inmigraci\u00f3n (inmigrantes no acompa\u00f1ados), a otros les ha tratado mal la vida desde su infancia, etc. Por otra parte, los alumnos del programa no siempre participan en actividades del centro en su conjunto. Los docentes de los PCPI se sienten poco valorados y tienden a percibir que este tipo de programas no est\u00e1 plenamente integrado en el contexto organizativo en el que est\u00e1n trabajando; en general, esa percepci\u00f3n es m\u00e1s acusada en los centros escolares que en otras entidades sociales en las que se desarrolla el programa (Gonz\u00e1lez, Moreno, 2013).<\/p>\n<p>El abandono que sufren numerosos j\u00f3venes no se puede entender si s\u00f3lo tenemos en cuenta su rendimiento acad\u00e9mico. El abandono escolar est\u00e1 relacionado con el hecho de que &#8220;no se sienten parte\u201d de la instituci\u00f3n educativa, de &#8220;no encontrar sentido\u201d a lo que se estudia, de percibir que los estudios &#8220;no est\u00e1n hechos para uno mismo&#8221; (Tabarini, 2016). Por otra parte, los adolescentes en su tr\u00e1nsito hacia la vida adulta atraviesan por una serie de dificultades y riesgos, unos comunes a todos y otros espec\u00edficos de los colectivos m\u00e1s vulnerables. Adem\u00e1s las transformaciones sociales y los avances tecnol\u00f3gicos est\u00e1n haciendo que estas dificultades y estos riesgos cambien, lo que provoca nuevos retos (Gonz\u00e1lez de Aud\u00edcana y otros, 2015). Estos j\u00f3venes, por otra parte, sufren tambi\u00e9n rechazo en su propio entorno. No se entiende dentro de la sociedad que personas j\u00f3venes abandonen los estudios y que, al mismo tiempo, no trabajen. Ellos aparecen como \u00fanicos responsables de su situaci\u00f3n, al no ser capaces de esforzarse y luchar por \u201cencontrar su camino\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/camirot.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nSe entiende as\u00ed que la Comisi\u00f3n Europea (2009) defienda la promoci\u00f3n de medidas orientadas a lograr cuatro objetivos de forma simult\u00e1nea y coordinada: asegurar que la salida del sistema educativo se realice con la correcta adquisici\u00f3n de competencias requeridas para la incorporaci\u00f3n al mercado laboral; establecer programas de transici\u00f3n que eviten que el salto del contexto educativo al laboral resulte tan abrupto; hacer frente a las barreras que los j\u00f3venes encuentran en el acceso al empleo, modificando la demanda por parte de las empresas, y mejorar la eficacia de las pol\u00edticas activas de empleo juvenil y reforzar la protecci\u00f3n social de aquellos j\u00f3venes que se encuentran en situaci\u00f3n o riesgo de exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace falta, por esto, un compromiso profundo con la educaci\u00f3n inclusiva, asumida en teor\u00eda por los gobiernos, pero apenas puesta en marcha no s\u00f3lo por la falta de medios sino, tambi\u00e9n y sobre todo, porque se apoya m\u00e1s una escuela al servicio de los intereses del mercado que de las necesidades de las personas. Se entiende as\u00ed la segregaci\u00f3n manifestada, de forma m\u00e1s o menos visible, tanto en los programas que se ofrecen como por los espacios a ellos dedicados. La separaci\u00f3n del alumnado en itinerarios con diferente prestigio y orientaci\u00f3n acad\u00e9mica tiende a correlacionar con diferencias de tipo socioecon\u00f3mico. El tipo de formaci\u00f3n impartida en los itinerarios menos acad\u00e9micos generalmente responde a necesidades y salidas laborales muy inmediatas y de nivel bajo, pero no facilita el acceso y continuidad en estudios acad\u00e9micos posterior. Estos alumnos quedan as\u00ed en situaci\u00f3n vulnerable (Padro\u0301s, Duque, Molina, 2011).<\/p>\n<h2><strong>Luces y sombras en los PCPI<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfQu\u00e9 aportan, entonces, los Programas de Cualificaci\u00f3n Professional Inicial (PCPI)? Los PCPI han pretendido convertirse no s\u00f3lo en un recurso corrector de los &#8220;fracasos&#8221; anteriores sino tambi\u00e9n en programas lanzadera hacia la ESO, la formaci\u00f3n profesional o un trabajo. Su \u00e9xito depend\u00eda de la puesta en marcha de todo un conjunto de medidas anunciadas; se pretend\u00eda apoyar el pleno desarrollo educativo de sus alumnos y alumnas y facilitar su inserci\u00f3n en una sociedad pluricultural y democr\u00e1tica. Lo que, por otra parte, enlazaba con el nuevo marco estrat\u00e9gico para la cooperaci\u00f3n europea en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n orientado a crear una Europa basada en el conocimiento y hacer del aprendizaje permanente una realidad para todos y todas. La reducci\u00f3n del abandono escolar prematuro, seg\u00fan el Consejo de la Uni\u00f3n Europea (2011), aborda tanto los objetivos de \u2018un crecimiento inteligente\u2019, mejorando los niveles de educaci\u00f3n y formaci\u00f3n, como los objetivos de \u2018un crecimiento integrador\u2019, enfrent\u00e1ndose a uno de los principales factores de riesgo para el desempleo, la pobreza y la exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p>La buena marcha de los PCPI depend\u00eda, sin embargo, del trabajo y del compromiso de los profesionales que en ellos trabajaban, dada la falta de apoyo dentro y fuera del sistema educativo. Estos programas sufr\u00edan unos condicionantes que los hac\u00edan educativa y formativamente d\u00e9biles y poco atractivos para los j\u00f3venes y las familias que apostaban por ellos. S\u00f3lo unos PCPI bien pensados y planteados constitu\u00edan una garant\u00eda de inserci\u00f3n social y laboral para muchos j\u00f3venes que de otra manera pasar\u00edan a engordar las listas de personas antisociales. Las condiciones ofrecidas como una ratio muy inferior, unos conocimientos eminentemente pr\u00e1cticos vinculados al entorno profesional, junto a la flexibilizaci\u00f3n legislativa que reforzaba los efectos acad\u00e9micos asociados a la superaci\u00f3n de estos programas, ofrec\u00edan muchas posibilidades a partir de los 15 a\u00f1os, para un alumnado muy diverso con dificultades para finalizar con \u00e9xito la ESO y deseoso de continuar estudios postobligatorios o insertarse dentro del mercado laboral a trav\u00e9s de la obtenci\u00f3n del certificado de profesionalidad (Palomares, 2012:270).<\/p>\n<p>Los PCPI aparecen, pues, como una medida efectiva para prevenir la elevada tasa de fracaso escolar registrado (Mar\u00edn, Garc\u00eda, Sola, 2014:97). Esta medida resulta positiva; disminuye la brecha existente entre el abandono temprano de la ense\u00f1anza obligatoria, facilita la inserci\u00f3n en el mercado laboral y posibilita los estudios postobligatorios. No es de extra\u00f1ar, por tanto, el incremento de matriculaciones en los PCPI en los a\u00f1os 2008 y 2009, pues para muchos j\u00f3venes estos programas resultan ser la \u00fanica opci\u00f3n realista frente a las dif\u00edciles expectativas de encontrar un nuevo empleo. Estamos ante una clara iniciativa p\u00fablica de capacitaci\u00f3n profesional b\u00e1sica, con la intenci\u00f3n de que los alumnos excluidos por diferentes razones de la adquisici\u00f3n de las competencias b\u00e1sicas, puedan adquirir las competencias profesionales que les permitan desempe\u00f1ar un puesto de trabajo con la formaci\u00f3n m\u00ednima requerida. Sin estos programas, estos j\u00f3venes con especiales caracter\u00edsticas, no encontrar\u00edan una alternativa, no tendr\u00edan una segunda oportunidad, con el consiguiente aumento del abandono escolar y de la conflictividad escolar al no responder el sistema educativo a sus necesidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/class.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nEstoy de acuerdo con Mar\u00edn, Garc\u00eda, Sola (2014:97), de todas formas, cuando apuntan que el mejor Programa de Cualificaci\u00f3n Profesional Inicial es aquel que no existe. La necesidad de estos programas se debe a que el sistema educativo espa\u00f1ol actual esta\u0301 fallando. Si analizamos por encima los factores que intervienen en la comunidad educativa escolar, se\u00f1alan estos autores, aparece el siguiente panorama: una gran variedad de familias en sus formas con una amplia diversidad cultural y unas jerarqu\u00edas de valores muy diversas; unas instituciones educativas demasiado r\u00edgidas, lentas en cuanto a su adaptaci\u00f3n a los cambios sociales o las demandas de los tejidos empresariales, y por lo tanto, poco inclusivas; y un profesorado poco preparado en cuanto a competencias y habilidades sociales, emocionales o motivadoras para trabajar con estos \u201cpatitos feos\u201d. El resultado es un grupo de alumnos que de forma err\u00f3nea se cataloga como conflictivos, problem\u00e1ticos o con necesidades especiales, cuando en realidad constituyen el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena. No es un problema de los alumnos, es un problema del propio sistema educativo.<\/p>\n<p>Pero mientras no se realicen estas reformas, este tipo de programas sigue siendo necesario; adem\u00e1s de ser un instrumento para la obtenci\u00f3n de unas competencias m\u00ednimas para insertarse en el \u00e1mbito laboral, conforman tambi\u00e9n un espacio de convivencia, de educaci\u00f3n en su m\u00e1s amplio espectro, donde los alumnos establecen una relaci\u00f3n con el profesorado distinta a la que ten\u00edan cuando cursaban la ESO y donde, en la mayor\u00eda de los casos, el alumno deja de ser eso, un alumno, y pasa a ser persona, con un mejor concepto de si\u0301 mismo y plenas capacidades para su inclusi\u00f3n y desarrollo integral en la sociedad (Mar\u00edn, Garc\u00eda, Sola, 2014:97).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/gruprt.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nDe todas formas, no hay que dejar en el olvido que el \u00e9xito o fracaso en cada etapa educativa abre o cierra el acceso a la siguiente, a las ramas m\u00e1s deseadas o a los centros m\u00e1s buscados. Puesto que el nivel educativo alcanzado va fuertemente asociado a la consecuci\u00f3n de un empleo y su nivel de cualificaci\u00f3n, implica tambi\u00e9n distintas posibilidades de aprendizaje sobre el terreno y de acceso a la formaci\u00f3n continua. Parad\u00f3jicamente, incluso la formaci\u00f3n ocupacional, dise\u00f1ada para los trabajadores menos cualificados o en desempleo, termina siendo desproporcionadamente aprovechada por los de mayor nivel de estudios. El \u00e9xito del aprendizaje inicial, en fin, implica aprender a aprender, alcanzar confianza en s\u00ed\u0301 mismo, y favorece la autodidaxia y un consumo cultural m\u00e1s sofisticado (Fern\u00e1ndez Enguita, 2016:247).<\/p>\n<p>Se entiende as\u00ed que la evaluaci\u00f3n del programa PCPI del Servicio de Empleo de Catalunya (SOC), seg\u00fan Blasco y otros (2014), no aporte resultados muy positivos teniendo en cuenta su doble objetivo: posibilitar a los participantes una inserci\u00f3n sociolaboral satisfactoria y ampliar las competencias b\u00e1sicas de los alumnos para permitirles proseguir sus estudios. Ninguna de las dos pol\u00edticas activas de empleo analizadas en este estudio tiene un impacto laboral significativo en el mediano plazo, aunque si\u0301 tienen consecuencias negativas en el corto plazo en forma de efecto \u2018lock-in\u2019. Sin embargo, los dos programas tienen una efectividad muy elevada para conseguir un retorno a la educaci\u00f3n reglada, sea en la ESO o en Ciclos Formativos de Grado Medio. No obstante, las tasas de graduaci\u00f3n posterior son relativamente bajas.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de los muchachos y muchachas los PCPI se convirtieron en una segunda oportunidad para abordar los estudios. El cambio que manifestaban muchos estudiantes en los PCPI era, hasta cierto punto, sorprendente. Cuando el alumnado constataba que en estos centros se trabajaba \u201cde otra manera\u201d (fundamentada en la actividad, en los centros de inter\u00e9s, la utilidad para la vida, la transferibilidad de los aprendizajes a contextos espec\u00edficos&#8230;), su actitud cambiaba con frecuencia. Lo que manifiesta de forma clara no s\u00f3lo su voluntad de formarse y de trabajar sino tambi\u00e9n tienen su capacidad para conseguirlo. Hace falta encontrar las respuestas adecuadas a sus necesidades.<\/p>\n<p>Marhuenda (2006) ya apuntaba los retos que ten\u00edan ante si\u0301 la activaci\u00f3n de los PCPI (LOE): oferta suficiente de cualificaciones profesionales, posibilidades de obtener el Graduado en ESO, evaluaci\u00f3n formativa de los aprendizajes de los j\u00f3venes, articulaci\u00f3n de la participaci\u00f3n de las entidades locales y sin \u00e1nimo de lucro, orientaci\u00f3n efectiva, planificaci\u00f3n de itinerarios, criterios de acceso a los programas, oferta estable, inspecci\u00f3n educativa m\u00e1s que administrativa, socializaci\u00f3n de recursos educativos, consideraci\u00f3n del calendario y horarios, per\u00edodos de pr\u00e1cticas en alternancia y evaluaci\u00f3n de las medidas de fomento del empleo y la formaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Necesidad del trabajo sociocomunitario<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfC\u00f3mo conseguir la plena inserci\u00f3n laboral de los j\u00f3venes? No todo depende de la val\u00eda personal y del esfuerzo de las personas. Las lecciones de los programas europeos recogidas en el informe de Feerick (2009) son muy claras: La integraci\u00f3n laboral de los j\u00f3venes depende m\u00e1s del mercado de trabajo de cada pa\u00eds que de los compromisos individuales. Por esto las pol\u00edticas europeas m\u00e1s eficaces ser\u00e1n las que mejor se adapten al contexto sociocultural donde se implementen. El \u00e9xito tambi\u00e9n pasa por buscar la participaci\u00f3n activa de los\/as j\u00f3venes en su dise\u00f1o y puesta en pr\u00e1ctica, sin olvidar, por ello, al resto de agentes sociales involucrados, pues unos y otros deben trabajar en la misma direcci\u00f3n. Igualmente, es preciso que las pol\u00edticas se formulen en t\u00e9rminos hol\u00edsticos (atendiendo a las m\u00faltiples variables que intervienen en la inserci\u00f3n laboral) y flexibles (para responder a todas las necesidades, proporcionar alternativas y no dejar a nadie fuera). Hay que incidir sobre las infraestructuras tanto para prevenir y evitar la exclusi\u00f3n como para combatirla, en vez de centrarse en el apoyo a individuos. Cualquier pol\u00edtica dirigida a la juventud ha de incorporar en su dise\u00f1o, indicadores e instrumentos de medida; la evaluaci\u00f3n ha de ser primordialmente hol\u00edstica y cualitativa.<\/p>\n<p>La inserci\u00f3n laboral no puede ser concebida como una aventura personal en un mundo extra\u00f1o, donde el \u201ccombatiente\u201d va pasando obst\u00e1culos hasta llegar al trabajo elegido. La inclusi\u00f3n, como apunta Subirats (2012:18-19), es un proceso de construcci\u00f3n colectiva no exenta de riesgos. En ese proceso, los poderes p\u00fablicos act\u00faan m\u00e1s como garantes que como gerentes. Se busca la autonom\u00eda, no la dependencia. Se pretende construir un r\u00e9gimen de inclusi\u00f3n, en el que un grupo de gente, relacionada informal y formalmente desde posiciones p\u00fablicas y no p\u00fablicas, trata de conseguir un entorno de cohesi\u00f3n social para su comunidad. Lo que exige activar la colaboraci\u00f3n, generar incentivos, construir consenso. Y aceptar los riesgos. \u00bfNo es esta la funci\u00f3n b\u00e1sica del educador social desde su compromiso formador?<\/p>\n<p>La inversi\u00f3n en igualdad, por otra parte, es un requisito para un crecimiento econ\u00f3mico sostenido, como sostiene el CES (2016:27-28). La desigualdad no s\u00f3lo de una cuesti\u00f3n de justicia social sino tambi\u00e9n de eficiencia econ\u00f3mica; la cohesi\u00f3n social permite aprovechar de manera m\u00e1s \u00fatil y eficaz el potencial social disponible, mientras que la exclusi\u00f3n social implica dejar fuera del sistema a una parte de la poblaci\u00f3n, mermando el potencial de competitividad y crecimiento de la econom\u00eda. Altos niveles de desigualdad llevan asociados mayores niveles de conflictividad social, desafecci\u00f3n a las instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas y a la democracia en general.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta, por otro lado, que las condiciones sociales y econ\u00f3micas se transmiten entre generaciones dando lugar a que las situaciones de desigualdad tiendan a perpetuarse a lo largo del tiempo, suponiendo un lastre para el crecimiento en el medio y largo plazo. En este sentido, uno de los mayores transmisores de la desigualdad (o de la igualdad), y que m\u00e1s incidencia tiene en el crecimiento econ\u00f3mico, es el capital humano. Cada vez es mayor la constataci\u00f3n de la influencia de la clase socioecon\u00f3mica en los resultados educativos. Concretamente, la poblaci\u00f3n proveniente de entornos socioecon\u00f3micos bajos tiene peores resultados educativos que la de niveles m\u00e1s socioecon\u00f3micos m\u00e1s altos, no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de cantidad (a\u00f1os de estudio) sino de calidad (nivel de excelencia en competencias).<\/p>\n<p>De ah\u00ed la necesidad de poner \u00e9nfasis en las pol\u00edticas educativas dirigidas a mejorar la calidad de la educaci\u00f3n y fomentar programas de aprendizaje a lo largo de la vida que mejoren las competencias y su adaptaci\u00f3n a las necesidades de un mundo global y en constante cambio. Hacen falta al mismo tiempo pol\u00edticas laborales orientadas a favorecer la creaci\u00f3n de empleo digno para las personas que tienen dificultades.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/socc.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nEncajan aqu\u00ed las propuestas sobre la acci\u00f3n comunitaria ante la crisis socioecon\u00f3micaa elaborada en el XXIII Seminario Interuniversitario de Pedagog\u00eda Social <a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> (2010):<\/p>\n<ul>\n<li>Los proyectos educativos y comunitarios que hay que promover son aquellos capaces de movilizar amplios sectores de la poblaci\u00f3n en un territorio, y que obliguen a las instituciones a dialogar y negociar con ellos.\u00a0<\/li>\n<li>La comunidad se construye desde la infancia y en diversos espacios sociales, como pueden ser la escuela, pero tambi\u00e9n el barrio, el centro sociocultural o la asociaci\u00f3n. Por ello, la acci\u00f3n sociocomunitaria y educativa no se puede desarrollar desde programas sectoriales o puntuales que no elaboren esta perspectiva global. Los profesionales sociales son tambi\u00e9n comunidad y, frente a las tendencias corporativistas, deber\u00edan poder desarrollar su trabajo de forma horizontal con las comunidades. Hay que trabajar con el movimiento asociativo, con las comunidades y los colectivos, con los pol\u00edticos y con profesionales diversos.\u00a0<\/li>\n<li>Los y las profesionales del \u00e1mbito socioeducativo deber\u00edan hacer una funci\u00f3n mediadora entre el \u00e1mbito pol\u00edtico y la misma comunidad. Deber\u00edan trabajar en ambas direcciones, desde una perspectiva cr\u00edtica, reivindicativa y con una clara funci\u00f3n de acompa\u00f1amiento.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ante la responsabilidad social en la inserci\u00f3n sociolaboral, Lesmes (2007) distingue entre las acciones de fomento (investigaci\u00f3n, sensibilizaci\u00f3n y formaci\u00f3n), y las actuaciones espec\u00edficas dirigidas a la inserci\u00f3n sociolaboral (convenios con empresas, intermediaci\u00f3n laboral, diagn\u00f3sticos y planes de RSE, an\u00e1lisis de competencias, formaci\u00f3n a la carta, estudio y adaptaci\u00f3n de puestos de trabajo, orientaci\u00f3n laboral, pr\u00e1cticas en empresas, apoyos a la contrataci\u00f3n, catas de oficios, etc.). Esta responsabilidad no s\u00f3lo ata\u00f1e a las empresas sino tambi\u00e9n a las administraciones, las entidades sociales y la ciudadan\u00eda en general. La inserci\u00f3n sociolaboral ha de ser abordada integralmente mediante itinerarios individualizados, sin olvidar la necesidad de establecer acciones de mantenimiento y no solo de selecci\u00f3n e incorporaci\u00f3n laboral). En cuanto a la metodolog\u00eda y las estrategias deja constancia de la mayor eficacia de las acciones directas frente a las de sensibilizaci\u00f3n, la necesidad de comunicarse con la empresa en claves de beneficio econ\u00f3mico y no exclusivamente \u00e9tico, o la insuficiente utilidad de los manuales y gu\u00edas si no se acompa\u00f1an de las correspondientes acciones de implantaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto a la responsabilidad pol\u00edtica, habr\u00e1 que insistir en que la inversi\u00f3n en igualdad es un requisito para un crecimiento econ\u00f3mico sostenido (CES, 2016:27-28). La desigualdad no s\u00f3lo de una cuesti\u00f3n de justicia social, sino tambi\u00e9n de eficiencia econ\u00f3mica dado que la cohesi\u00f3n social permite aprovechar de manera m\u00e1s \u00fatil y eficaz el potencial social disponible, mientras que la exclusi\u00f3n social, por el contrario, supone dejar fuera del propio modelo a una parte de la poblaci\u00f3n mermando el potencial de competitividad y crecimiento de la econom\u00eda. Altos niveles de desigualdad, por otra parte, llevan asociados mayores niveles de conflictividad social, desafecci\u00f3n a las instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas y a la democracia en general. Hay que tener en cuenta que las condiciones sociales y econ\u00f3micas se transmiten entre generaciones dando lugar a que las situaciones de desigualdad tiendan a perpetuarse a lo largo del tiempo, suponiendo un lastre para el crecimiento en el medio y largo plazo.<\/p>\n<p>Ya que la supervivencia material es una condici\u00f3n b\u00e1sica para la justicia social y la libertad, habr\u00e1 que acabar con la desigualdad extrema en Espa\u00f1a (Oxfam Interm\u00f3n, 2016). Es urgente, pues, recuperar el sentido comunitario m\u00e1s profundo de la acci\u00f3n educadora, que al responder a las necesidades concretas de unos individuos dentro de una comunidad comprometida, no olvida las ra\u00edces ocultas de la exclusi\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<h2><strong>\u00bfQu\u00e9 puede hacer el Educador\/a Social? <\/strong><\/h2>\n<p>El IV Congreso estatal del\/a Educador\/a Social (2004), reconociendo las complejas y cambiantes realidades sociales que nos sit\u00faan ante un mundo sometido a constantes tensiones e incertidumbres, con una presencia diversas problem\u00e1ticas (pobreza, exclusi\u00f3n, marginalidad, violencia, racismo, maltrato, desigualdades&#8230;), ve la necesidad de repensar en sus se\u00f1as de identidad m\u00e1s profundas del educador social. Pero al mismo tiempo concluye:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>Los educadores y educadoras sociales nos reconocemos y afirmamos en nuestra condici\u00f3n de agentes de los procesos cambio social, legitimados no s\u00f3lo por nuestra formaci\u00f3n y quehacer profesional sino tambi\u00e9n por las tareas y responsabilidades que asumimos en la construcci\u00f3n de una ciudadan\u00eda inclusiva, reivindicativa del protagonismo de las personas, de su libertad e igualdad como sujetos de derechos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Con la educaci\u00f3n social, como recuerda Ota\u00f1o (2012), se pretende generar contextos y acciones que posibiliten, de un lado, la incorporaci\u00f3n de las personas en las redes sociales desarrollando su sociabilidad y, de otro, la promoci\u00f3n cultural y social de cara a adquirir bienes que ampl\u00eden las perspectivas educativas, laborales, de ocio y de participaci\u00f3n social. La intervenci\u00f3n socioeducativa, as\u00ed\u0301 mismo, desde un precepto comunitario, establece marcos de trabajo educativos y relacionales con las personas con la intenci\u00f3n de acompa\u00f1ar su proceso de desarrollo hacia una mayor maduraci\u00f3n social y la consecuci\u00f3n de su autonom\u00eda personal. lo que se materializa en la mejora de sus condiciones de vida, la adaptaci\u00f3n de los diferentes contextos de su entorno m\u00e1s inmediato y, de este modo, la superaci\u00f3n de sus dificultades.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/edurc.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nEl hacer profesional del educador social, aplicado en este caso a la inserci\u00f3n laboral, pivota sobre tres ejes b\u00e1sicos: la relaci\u00f3n educativa, el acompa\u00f1amiento y el proceso educativo. Se pretende que el educando consiga el grado adecuado de autonom\u00eda de la persona a trav\u00e9s de su empoderamiento y, de este modo, su incorporaci\u00f3n y su participaci\u00f3n social, como sosten\u00eda Ota\u00f1o (2012: 7-8) en su comparecencia en el Senado ante la Comisi\u00f3n Especial, sobre las nuevas formas de exclusi\u00f3n social, consecuencia del fuerte incremento del desempleo, el 12 Abril 2010, en representaci\u00f3n del Consejo General de Educadoras y Educadores Sociales. Los procesos educativos, estrictamente personalizados, deben ser continuados desde lo pr\u00f3ximo y lo cotidiano, y deben atender la integralidad de la persona. Este proceso educativo exige a su vez un trabajo profesional con la comunidad y con el resto de recursos y servicios,<\/p>\n<p>Desde este planteamiento, son muchos los \u00e1mbitos en los que el educador social puede intervenir, de acuerdo con los contextos en los que las personas desarrollan su vida y las necesidades que estas tengan. Dentro de las comunidades, se pueden apuntar aqu\u00ed, con la mirada puesta en la inserci\u00f3n sociolaboral, los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>Los servicios educativos, dando cabida a los valores humanos y promoviendo un nivel alto de exigencia, el esfuerzo acad\u00e9mico y la confianza mutual en las relaciones, de forma que los j\u00f3venes puedan confiar en s\u00ed mismos y sacar partido a sus competencias.\u00a0<\/li>\n<li>Las familias, ayudando a los padres a desarrollar un proyecto estable que permita a los hijos madurar y obtener la preparaci\u00f3n para el trabajo.\u00a0<\/li>\n<li>Los servicios sociales y laborales, prestando una atenci\u00f3n espec\u00edfica a las necesidades laborales, con la informaci\u00f3n, orientaci\u00f3n y apoyo que convenga en cada caso y contexto.\u00a0<\/li>\n<li>El barrio, pueblo o ciudad, intentando crear un entorno amigable que apoye a los j\u00f3venes a encontrar el trabajo que permita desarrollar sus capacidades y convertirse as\u00ed en miembros activos de la comunidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Son \u00e1mbitos en los que mucho tienen que decir y hacer los educadores sociales, de acuerdo con el trabajo que ya vienen realizando, sin olvidar todos aquellos que tienen que ver con el desarrollo de las personas y construcci\u00f3n de la sociedad (servicios sanitarios, dispositivos culturales, medios de comunicaci\u00f3n&#8230;). Su marco de acci\u00f3n ha de ser siempre el comunitario, animando y apoyando el compromiso de todos sus miembros y servicios en la lucha contra el paro y la precariedad laboral. Y de fondo, el compromiso social y pol\u00edtico orientado hacia una sociedad m\u00e1s justa, respetuosa de los derechos de los ciudadanos, entre los que destaca el derecho a un trabajo digno.<\/p>\n<p>Las condiciones actuales, cuando ni el trabajo asalariado ni la acci\u00f3n redistributiva del Estado, garantiza las condiciones materiales de la existencia, plantean nuevos retos a la intervenci\u00f3n socioeducativa en dos elementos claves de la profesi\u00f3n: por un lado, los aspectos metodol\u00f3gicos, y por el otro, los pol\u00edticos, como muy bien apuntan Font, Langarita (2015:67). Por lo que se refiere a los aspectos metodol\u00f3gicos, los educadores sociales deber\u00edamos revisar cr\u00edticamente algunas de nuestras pr\u00e1cticas y llevar a cabo diferentes tareas:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">a) Analizar las causas de tipo estructural de las problem\u00e1ticas y no actuar \u00fanicamente sobre los efectos. Una lectura cr\u00edtica permite generar conciencia de los factores y din\u00e1micas estructurales que producen determinadas situaciones de vulnerabilidad.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">b) Distanciarse de actitudes de culpabilizacio\u0301n. La pr\u00e1ctica profesional no puede explicar el desempleo \u00fanicamente a partir de cuestiones biogr\u00e1ficas o actitudinales. Cuando el principio de redistribuci\u00f3n est\u00e1 limitado, las soluciones al problema no deben pasar por el manejo de cuestiones motivacionales, pues refuerzan la culpabilizacio\u0301n (Cano, 2010).<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">c) Desvincularse de las pr\u00e1cticas de control social. Evitar caer en la l\u00f3gica de la activaci\u00f3n que presupone la pasividad de la persona desempleada. Esta l\u00f3gica que propone constantes acciones formativas, mejoras de competencias, cursos y \u00abcursillitos\u00bb, no responde, en algunas ocasiones, a los intereses del usuario ni del mercado del trabajo y se convierten en un mecanismo de control sin impacto en la vida de las personas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">d) Desarrollar una visi\u00f3n hol\u00edstica de las problem\u00e1ticas, no desligando nunca al individuo de su entorno. Debemos ser capaces de abordar las problem\u00e1ticas desde la perspectiva de casos; sin embargo, es un error convertir el an\u00e1lisis de una situaci\u00f3n particular en una explicaci\u00f3n completa de un fen\u00f3meno m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\">e) Reforzar la concepci\u00f3n de los usuarios como sujetos de derecho en un contexto en el que los derechos sociales est\u00e1n seriamente amenazados. No podemos ser portadores del discurso del recorte ni justificar las actuaciones basadas en el merecimiento.<\/p>\n<p>En lo pol\u00edtico, cabr\u00eda recuperar los debates y las propuestas que reivindican nuevas formas de redistribuci\u00f3n de la riqueza que permitan garantizar las condiciones materiales de la existencia como un derecho universal, donde el trabajo asalariado pasa de ser una obligaci\u00f3n a una elecci\u00f3n. De todas formas, como apunta Freire,<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>Cambiar la comprensi\u00f3n de la realidad&#8230;no es lo mismo que cambiar la realidad en si\u0301. No, tan s\u00f3lo la acci\u00f3n pol\u00edtica en la sociedad puede hacer la transformaci\u00f3n social, no el estudio cr\u00edtico en el aula de clase. Las estructuras de la sociedad \u2013como tambi\u00e9n el modo de producci\u00f3n capitalista\u2013 deben ser cambiadas para que pueda ser transformada la realidad (Freire, Shor, 2014:266).<\/p><\/blockquote>\n<p>Estamos ante una tarea compleja, dif\u00edcil de llevar a la pr\u00e1ctica en el mundo actual, por lo que f\u00e1cilmente podemos caer en el des\u00e1nimo. Si, por una parte, el trabajo se orienta a unas personas afectadas por no pocas limitaciones personales y sociales, por otra, nos enfrentamos a un mundo que en aras del mercado, promueve la competitividad, el individualismo, la rentabilidad econ\u00f3mica, la imagen social, dejando poco espacio para las personas con limitaciones de cualquier tipo.<\/p>\n<h2><strong>A manera de Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La experiencia de los PCPI, a pesar de sus limitaciones, al pretender garantizar que la formaci\u00f3n, las oportunidades y los resultados sean independientes de la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica y de otros factores que lleven a la desventaja educativa, como pueden ser las diferencias de g\u00e9nero, discapacidades, emigraci\u00f3n, marginalidad social, etc., ha mostrado un camino a seguir. Es imprescindible posibilitar que los j\u00f3venes en riesgo de exclusi\u00f3n social puedan construir su proyecto profesional y social, poniendo en marcha actuaciones y programas que m\u00e1s convengan. Los servicios educativos tienen su parte de responsabilidad en el \u00e9xito y fracaso de la inserci\u00f3n social y laboral de sus educandos.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n son factores clave en la preparaci\u00f3n de los j\u00f3venes para el mundo del trabajo, como sostiene la OIT (2005:39). Este organismo internacional reconoce que, en general, el problema de la falta de empleo afecta en mayor medida a las personas con menor nivel de educaci\u00f3n y peores calificaciones. Tambi\u00e9n es causa de trabajo infantil, baja remuneraci\u00f3n y escasa calidad de los empleos, segmentaci\u00f3n del mercado de trabajo y del c\u00edrculo vicioso de la pobreza transmitida de una generaci\u00f3n a otra y de la exclusi\u00f3n social. Quienes abandonan la escuela antes de completar su educaci\u00f3n y otros j\u00f3venes en situaci\u00f3n de riesgo pertenecen de manera desproporcionada a determinados grupos \u00e9tnicos, sociales y regionales desfavorecidos.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>La educaci\u00f3n, la formaci\u00f3n y el aprendizaje permanente son fundamentales y deber\u00edan formar parte sustancial y guardar coherencia con las pol\u00edticas y programas integrales en los \u00e1mbitos econ\u00f3mico, fiscal, social y de mercado de trabajo, que son importantes para un crecimiento econ\u00f3mico sostenible, la creaci\u00f3n de empleo y el desarrollo social (OIT, 2005:38).<\/p><\/blockquote>\n<p>El paro y la precariedad laboral exigen, por todo lo antes apuntado, revitalizar los servicios sociales y educativos, con un protagonismo espec\u00edfico de los educadores sociales comprometidos con las personas con m\u00e1s carencias personales y sociales. Estamos ante una tarea complicada, dadas las circunstancias actuales, pero llena de sentido para unos educadores que siempre est\u00e1n al lado de las personas, m\u00e1s all\u00e1 de sus dificultades. Los educadores y las educadores sociales debemos ser animadores de este cambio y promotores de un desarrollo social dentro de comunidades inclusivas, al mismo tiempo que acompa\u00f1amos y orientamos a las personas en riesgo de exclusi\u00f3n social y laboral, como lo est\u00e1n aquellos chicos y chicas que han fracasado en las escuelas y no reciben la atenci\u00f3n adecuada para su inclusi\u00f3n en la sociedad dentro y fuera de los centros educativos.<\/p>\n<p>En estos momentos, los programas para la inserci\u00f3n laboral sigue siendo necesarios con un desarrollo lo m\u00e1s inclusivo posible dentro del propio sistema escolar. Y aqu\u00ed el educador social tiene mucho que ofrecer al sistema escolar para que se recupere el sentido educativo y contribuya a la inserci\u00f3n social y laboral de todos los alumnos. El sistema escolar no puede conseguir por si\u0301 sola esta gran meta y, menos, cuando las exigencias de la sociedad est\u00e1n m\u00e1s centradas en la ense\u00f1anza de unas disciplinas que en la formaci\u00f3n integral de las personas. No se puede identificar la educaci\u00f3n con la ense\u00f1anza escolar como en muchas ocasiones se hace. La educaci\u00f3n tambi\u00e9n esta\u0301 en la familia, en los barrios, en los servicios comunitarios, en los medios de comunicaci\u00f3n,etc. (Vega, 2013:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 20.8px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/grptr.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>\nEn esta l\u00ednea, los educadores sociales como expertos y comprometidos con lo social, al mismo tiempo que colaboramos con el sistema escolar, movilizamos los diferentes contextos en los que estos \u201cpatitos feos\u201d se desenvuelven, con el objetivo de apoyar su proyecto laboral. Lo que implica no s\u00f3lo creer en sus capacidades, sino tambi\u00e9n en las posibilidades de una sociedad para todos. Lo que recuerda, la necesidad de asumir una pedagog\u00eda cr\u00edtica y comprometida, como refleja el rico comentario de McLaren (2015:295)<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>Ninguna pedagog\u00eda emancipatoria ser\u00e1\u0301 jam\u00e1s construida a partir de las teor\u00edas de la conducta que ven a los estudiantes como flojos, rebeldes, faltos de ambici\u00f3n o gen\u00e9ticamente inferiores. Una soluci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda es tratar de comprender las estructuras de mediaci\u00f3n en el mundo sociocultural, que forman la resistencia estudiantil. En otras palabras, \u00bfcu\u00e1l es la mayor imagen? Debemos extraer el concepto de resistencia estudiantil del cub\u00edculo del conductista o del psic\u00f3logo y, en cambio, insertarlo dentro del terreno de la teor\u00eda social<\/p><\/blockquote>\n<p>Los educadores y las educadoras sociales, pues, hemos de apostar por una inclusi\u00f3n plena que exige pol\u00edticas tendentes a una educaci\u00f3n de calidad, con equidad y excelencia, as\u00ed como disponer de los recursos necesarios (econ\u00f3micos, humanos, did\u00e1cticos, t\u00e9cnicos y tecnol\u00f3gicos) que posibiliten respuestas que conduzcan al \u00e9xito de todo el alumnado, con independencia de sus condiciones personales, sociales, econ\u00f3micas, culturales, geogr\u00e1ficas, \u00e9tnicas o de otra \u00edndole, como defiende la Conferencia Internacional \u201c<em>La educaci\u00f3n inclusiva: v\u00eda para favorecer la cohesi\u00f3n social<\/em>\u201d (2010). Este objetivo inclusivo, eminentemente social, no se podr\u00e1 conseguir sin el compromiso profundo de toda la sociedad (Vega, 2010).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, estaremos alerta ante la disoluci\u00f3n del compromiso social y comunitario en nuestra sociedad, sustituido hoy por una mentalidad competitiva: <em>los individuos tienen que montar, escenificar e improvisar sus propias biograf\u00edas<\/em> (Beck, 2000:35). Pues la realidad de nuestras vidas contradice estos supuestos. Ninguna persona puede desarrollar su personalidad ni disponer de un trabajo digno, sin el apoyo de la sociedad en la que convive. La familia, la comunidad, los servicios educativos, la formaci\u00f3n laboral, entre otros recursos, no dejan de instrumentos b\u00e1sicos para la inserci\u00f3n sociolaboral de las personas. Y en todos estos \u00e1mbitos los educadores y las educadoras sociales tenemos una responsabilidad con el derecho a un trabajo digno y estable de los m\u00e1s vulnerables.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[87,475,474,473,459,471,478,472,477,476],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/23\/el-tema-colaboraciones-revisiones\/la-insercion-laboral-de-los-jovenes-a-proposito-de-los-pcpi\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La inserci\u00f3n laboral de los j\u00f3venes: A prop\u00f3sito de los PCPI - RES. 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