{"id":8958,"date":"2016-01-17T00:00:00","date_gmt":"2016-01-16T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/las-personas-mayores-en-los-centros-penitenciarios-carencias-en-los-recursos-especializados-y-necesidad-de-programas-educativos\/"},"modified":"2021-01-30T19:46:27","modified_gmt":"2021-01-30T18:46:27","slug":"las-personas-mayores-en-los-centros-penitenciarios-carencias-en-los-recursos-especializados-y-necesidad-de-programas-educativos","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/22\/el-tema-colaboraciones\/las-personas-mayores-en-los-centros-penitenciarios-carencias-en-los-recursos-especializados-y-necesidad-de-programas-educativos","title":{"rendered":"Las personas mayores en los centros penitenciarios: carencias en los recursos especializados y necesidad de programas educativos"},"content":{"rendered":"<h2><strong>1. Aproximaci\u00f3n jur\u00eddica<\/strong><\/h2>\n<p>La primera tarea radica en definir qu\u00e9 es el envejecimiento en el \u00e1mbito penitenciario. Al respecto, se debe rese\u00f1ar que la comparativa con el pa\u00eds en el que m\u00e1s se estudiado la problem\u00e1tica del anciano preso -Estados Unidos- depara importantes contrastes. En Estados Unidos la doctrina ha recomendado que el l\u00edmite de edad para considerar a persona &#8220;mayor&#8221;, a estos efectos, estar\u00eda situado alrededor de los 50 a\u00f1os. La relevancia que puede tener el historial de abusos de sustancias t\u00f3xicas para la integridad psico-f\u00edsica en \u00e9poca incluso temprana de la vida y el propio stress que produce la estancia en prisi\u00f3n, permiten concluir que la diferencia entre ambas edades puede encontrarse en 7-10 o 11,7 a\u00f1os, en detrimento de los internos. Por nuestra parte, hemos preferido elevar el umbral, en esta revisi\u00f3n jur\u00eddica, hasta se\u00f1alar la edad de 60 a\u00f1os, para poder dar mayor visibilidad mediante los datos estad\u00edsticos.<\/p>\n<p><img style=\"float: left; margin: 10px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/centr3.jpg\" alt=\"\" \/>El presente art\u00edculo se inicia mediante la menci\u00f3n de algunos principios jur\u00eddicos importantes relacionados con las personas mayores en los centros penitenciarios para proceder a una mayor comprensi\u00f3n de su situaci\u00f3n actual en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Los primeros centros especiales no fueron en modo alguno los asilos\/geri\u00e1tricos penitenciarios. Por influencia del pensamiento ilustrado, la primera clasificaci\u00f3n penitenciaria -en lo que aqu\u00ed interesa- se centr\u00f3 en la separaci\u00f3n de reclusos sanos y enfermos. M\u00e1s en concreto, en reclusos sanos y enfermos mentales. Bien entendido que la clasificaci\u00f3n interior en los establecimientos carcelarios siempre tuvo por norte la separaci\u00f3n -m\u00e1s te\u00f3rica que real- entre adultos y j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Con la Ley Org\u00e1nica 1\/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria, desaparece el Instituto Geri\u00e1trico, ya que su art. 11 s\u00f3lo contempla como establecimientos especiales: los centros hospitalarios, los centros psiqui\u00e1tricos y los centros de rehabilitaci\u00f3n social. La norma reglamentaria que desarrolla esta Ley, el Real Decreto 1201\/1981, de 8 de mayo, que aprueba el nuevo Reglamento Penitenciario, expresamente deroga el T\u00edtulo 1\u00ba del Reglamento de los Servicios de Prisiones de 1956 y, con ello se suprime toda referencia al Instituto Geri\u00e1trico Penitenciario.<\/p>\n<p><em>1.1. La prisi\u00f3n atenuada<\/em><\/p>\n<p>En la versi\u00f3n anterior del art. 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (vigente del 16 de mayo de 1980 al 27 de octubre de 2003) se dispon\u00eda que: &#8220;Los Jueces podr\u00e1n acordar la prisi\u00f3n atenuada cuando por raz\u00f3n de enfermedad del inculpado el internamiento entra\u00f1e grave peligro para su salud&#8221;. Tras la reforma de la Ley Org\u00e1nica 13\/2003, de 24 de octubre, no se hace referencia a esta medida se alberga en este precepto. En la actualidad, no obstante, similar medida es la contenida en el art. 508.1 LECrim (en redacci\u00f3n dada por la Ley Org\u00e1nica 15\/2003, de 25 de noviembre), que textualmente dispone:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>&#8220;1. El juez o tribunal podr\u00e1 acordar que la medida de prisi\u00f3n provisional del imputado se verifique en su domicilio, con las medidas de vigilancia que resulten necesarias, cuando por raz\u00f3n de enfermedad el internamiento entra\u00f1e grave peligro para su salud. El juez o tribunal podr\u00e1 autorizar que el imputado salga de su domicilio durante las horas necesarias para el tratamiento de su enfermedad, siempre con la vigilancia precisa&#8221;.<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta medida, sin duda m\u00e1s ben\u00e9vola que la prisi\u00f3n, tiene los mismos efectos jur\u00eddicos que \u00e9sta. Seg\u00fan la STS 2\u00aa, 20.7.1992, EDJ 1992\/ 8189: <em>&#8220;debe computarse como una prisi\u00f3n preventiva, por ser soluci\u00f3n justa y no perjudicial para el reo&#8221;.<\/em> Indudablemente \u00e9sta es una opci\u00f3n que posee el \u00f3rgano jurisdiccional para aplicar en determinados casos en los que la elevada edad viene acompa\u00f1ada de un precario estado de salud.<\/p>\n<p><em>1.2<strong>. <\/strong>Libertad condicional por raz\u00f3n de la edad<\/em><\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n de referencia est\u00e1 contenida en los arts. 90 y 92 del C\u00f3digo Penal vigente (debiendo tenerse en cuenta las modificaciones introducidas por las Leyes Org\u00e1nicas 7\/2003, de 30 de junio y 15\/2003, de 25 de noviembre) y en el art. 196 del Reglamento Penitenciario de 1996 (en relaci\u00f3n con el art. 195 del mismo cuerpo normativo). Nuestros \u00f3rganos jurisdiccionales consideran que el factor edad determina -que no excepciona- el r\u00e9gimen general de la libertad condicional, se conjuga con las circunstancias personales y penitenciarias del recluso y es un dato a considerar, aunque no es determinante.<\/p>\n<p><em>1.3. Problem\u00e1tica jur\u00eddico-asistencial de ancianos en prisi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La <strong>Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola<\/strong>, en su art. 50, la cual articula gran parte de la normativa, dispone en relaci\u00f3n con las personas de la tercera edad que:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>&#8220;Los poderes p\u00fablicos\u2026 con independencia de las obligaciones familiares, promover\u00e1n su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atender\u00e1n sus problemas espec\u00edficos de salud, vivienda, cultura y ocio. Trasladar este mandato constitucional al \u00e1mbito penitenciario significa l\u00f3gicamente que la Administraci\u00f3n Penitenciaria, por s\u00ed o en coordinaci\u00f3n con otras Administraciones, facilite los medios necesarios para conseguir tal bienestar\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Es poco frecuente la aplicaci\u00f3n de <strong>sanciones<\/strong> en reclusos personas mayores, pero si se dieran, naturalmente debe de procederse a una revisi\u00f3n diaria por parte del facultativo, en el caso de las sanciones de aislamiento (254.1 RP 1996). Con independencia de lo anterior el m\u00e9dico deber\u00e1 girar las visitas que por propia iniciativa o por orden del Centro Directivo o del Director del Establecimiento sean convenientes (288.5\u00aa, 10\u00aa y 11\u00aa RP 1981).<\/p>\n<p>Respecto al uso de <strong>medios coercitivos,<\/strong> hasta hace bien poco exist\u00eda un cap\u00edtulo no suficientemente definido en nuestro ordenamiento penitenciario, el tipo de medios coercitivos para emplear en caso de ser necesaria la contenci\u00f3n. Nuestro Reglamento Penitenciario s\u00f3lo contempla el uso de esposas, medio claramente poco adecuado para determinados reclusos; en lo que aqu\u00ed interesa, reclusos mayores. Se ven\u00eda abogando por el empleo de un medio menos &#8211; eventualmente da\u00f1ino-, las correas de sujeci\u00f3n, en consonancia con la pr\u00e1ctica cl\u00ednica -ya no s\u00f3lo en pacientes mentales sino incluso en otras \u00e1reas de la medicina-.<\/p>\n<p>Respecto a la <strong>incapacitaci\u00f3n<\/strong> de los mayores, la Administraci\u00f3n Penitenciaria puede tener conocimiento de que en alguno de sus establecimientos existen personas presumiblemente incapacitados. El concepto de incapacidad es relativamente amplio. La Rec N\u00ba R (99) 4 del Consejo de Europa en su apartado I.2 se\u00f1ala que bajo dicho t\u00e9rmino pueden albergarse tanto una discapacidad mental, como una enfermedad o un motivo similar. Su obligaci\u00f3n, en tal caso, es particip\u00e1rsele al Ministerio Fiscal a los efectos antedichos, ya que aunque en general &#8220;<em>cualquier persona est\u00e1 facultada para poner en conocimiento del Ministerio Fiscal los hechos que puedan ser determinantes de la incapacitaci\u00f3n<\/em>&#8220;, lo cierto es que &#8220;las autoridades y funcionarios p\u00fablicos que, por raz\u00f3n de sus cargos, conocieran la existencia de posible causa de incapacitaci\u00f3n en una persona, deber\u00e1n ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal&#8221; (art. 757.3 LEC).<\/p>\n<p>En consecuencia, una vez que en el medio penitenciario se tenga noticia \u2013generalmente a trav\u00e9s de los servicios de tratamiento o m\u00e9dicos- de una posible incapacidad, el Director del establecimiento, que <em>&#8220;es el obligado, en primer t\u00e9rmino, a cumplir y hacer cumplir las Leyes, Reglamentos y disposiciones en general&#8221;<\/em> (art. 280.1 del Real Decreto 190\/1996, de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario), deber\u00e1 participar tal circunstancia al Ministerio P\u00fablico, bien a la Fiscal\u00eda de Incapacidades -si se conoce su existencia- bien al Fiscal Jefe de la correspondiente Audiencia Provincial -en otro caso-, el cual proceder\u00e1 en consecuencia asignando el caso al Fiscal correspondiente.<\/p>\n<p>En el caso de que se identifique <strong>una enfermedad mental degenerativa o demencias,<\/strong> lo procedente es informar al recluso -antes de que devenga incapaz- de la posibilidad prevista en la Ley 41\/2003, de 18 de noviembre, de protecci\u00f3n patrimonial de las personas con discapacidad y de modificaci\u00f3n del C\u00f3digo Civil, de la Ley de Enjuiciamiento Civil y de la Normativa Tributaria con esta finalidad, de que personalmente nombre su futuro tutor en virtud del art. 223 del C\u00f3digo Civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/ampliadar(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En algunos casos de demencia o enfermedad mental degenerativa se puede iniciar el expediente de libertad condicional por raz\u00f3n de edad y se estimara que las condiciones del todav\u00eda recluso hacen aconsejable el ingreso en dicho tipo de instituci\u00f3n asistencial.<\/p>\n<p>En consecuencia, lo procedente ser\u00eda que cuando en un establecimiento penitenciario se detectara la presencia de un recluso anciano con importante deterioro cognitivo o que precisara de espec\u00edficos cuidados geri\u00e1tricos, se procediera -siempre que se cumplan el resto de requisitos a tal efecto- a solicitar la libertad condicional por raz\u00f3n de edad y\/o enfermedad y simult\u00e1neamente se solicitara autorizaci\u00f3n judicial para el ingreso en el establecimiento con el que se haya contactado -o con el que los familiares hayan contactado-, todo ello en virtud del art. 763 del C\u00f3digo Civil.<\/p>\n<p>Como se abordar\u00e1 m\u00e1s adelante, uno de las circunstancias que puede comportar un mayor desgaste emocional para el recluso mayor deriva del hecho de que, frecuentemente, se encuentran privados de las visitas de sus nietos menores de edad. Indicar a este respecto que la legislaci\u00f3n y jurisprudencia espa\u00f1olas reconocen el derecho a <strong>la vinculaci\u00f3n familiar abuelos-nietos<\/strong> y no hay raz\u00f3n alguna que impida que tal derecho no sea reconocido a un abuelo por tener la condici\u00f3n de recluso. Indica la Sentencia de la Sala 1\u00aa del Tribunal Supremo de 20 de septiembre de 2002 (EDJ 2002\/37177) establece que la prueba de la existencia de una justa causa para impedir la comunicaci\u00f3n entre abuelos y nietos corresponde a los titulares de la patria potestad (tutores en su caso). Y esta causa para que sea justa ha de estar no s\u00f3lo acreditada sino tener adem\u00e1s una cierta entidad. Por eso la STS 1\u00aa, 11.6.1996 (EDJ 1996\/3555) expresa que <em>&#8220;ninguna justa causa impide las relaciones personales entre el menor y sus abuelos\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El Tribunal Supremo ha reconocido claramente que <em>&#8220;los abuelos ocupan una situaci\u00f3n respecto de los nietos de car\u00e1cter singular&#8221;<\/em> (STS 1\u00aa, 28.6.2004, EDJ 2004\/82453) y es patente <em>&#8220;el car\u00e1cter siempre enriquecedor de las relaciones abuelos y nietas&#8221;<\/em> (STS 1\u00aa, 20.9.2002, EDJ 2002\/37177).<\/p>\n<h2><strong>2. Perfil de las personas mayores en los centros penitenciarios<\/strong><\/h2>\n<p>Antes de empezar, se deber\u00e1 hacer referencia a los datos estad\u00edsticos m\u00e1s sobresalientes para poder comprender mejor la naturaleza de los reclusos mayores. Actualmente, se registran 912 presos de 60 a\u00f1os, o m\u00e1s, en nuestro pa\u00eds, de los que, hasta un 90% son hombres, predominando una importante masculinizaci\u00f3n (Tabla 1). Pero adem\u00e1s, y como se recoge en la tabla 2, este sector de la poblaci\u00f3n se convierte en el grupo de reclusos de mayor crecimiento en los \u00faltimos 20 a\u00f1os en los centros penitenciarios. La poblaci\u00f3n reclusa mayor de 50 a\u00f1os de Estados Unidos, se ha visto incrementada del 12% en 1994 al 17% en 2011, alcanzando un total de 30.000 prisioneros (Kim y Peterson, 2014).\u00a0 En Espa\u00f1a, se pasa de 108 reclusos en 1990 (0,9% de la poblaci\u00f3n reclusa) a 358 en 2000 (representando el 1,23%) y a 1500 en 2011 (3,06% de personas mayores).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Tabla 1- N\u00famero de presos de 60 o m\u00e1s a\u00f1os en Espa\u00f1a<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small><strong>SEXO<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small><strong>60 o m\u00e1s a\u00f1os<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small><strong>%<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small><strong>Hombres<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small>821<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small>90,02<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small><strong>Mujeres<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small>91<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small>9,98<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small><strong>Total<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small>912<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 140px;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><small>100<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\">Fuente: <em>Secretar\u00eda General de Instituciones Penitenciarias (2015).<\/em><\/h5>\n<p style=\"text-align: center;\">Tabla 2- Evoluci\u00f3n de los penados por grupos de edad.<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>A\u00d1OS<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small><strong>16-20<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small><strong>21-25<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small><strong>26-30<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small><strong>31-40<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small><strong>41-60<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small><strong>60 o m\u00e1s<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small><strong>Total<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>1990<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>998<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>4358<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>2991<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>2.172<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>993<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>108<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>11916<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>1995<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>932<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>4880<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>5700<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>4151<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>1662<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>166<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>17557<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>2000<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>699<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>6751<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>8704<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>8841<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>3470<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>358<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>29056<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>2005<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>532<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>4994<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>8641<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>10981<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>4460<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>373<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>30148<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>2010<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>512<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>5229<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>8642<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>15031<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>9512<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>813<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>39770<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>2011<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>491<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>6095<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>9747<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>16704<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>14414<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>1500<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>48951<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 71px;\">\n<p><small><strong>2012<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>434<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>4795<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 62px;\">\n<p><small>7640<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>16497<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>16979<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 111px;\">\n<p><small>1481<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 17px; width: 67px;\">\n<p><small>47886<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\">Fuente: <em>Secretar\u00eda General de Instituciones Penitenciarias (2015).<\/em><\/h5>\n<p>La tipolog\u00eda de los delitos cometidos tambi\u00e9n favorece la elaboraci\u00f3n del perfil de los reclusos. Los delitos contra la salud p\u00fablica predominan, siendo los m\u00e1s ejecutados por la poblaci\u00f3n mayor de 60 a\u00f1os, con un 35,85% de los casos en 2014, y con un 37,84 en 2015 (Secretar\u00eda General de Instituciones Penitenciarias, 2015)<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Ineludible ser\u00e1 hacer menci\u00f3n a los homicidios (un 15,82% de los penados cumplen condena por homicidios); elevada cifra que, como se anunciaba anteriormente, en numerosos situaciones se asocia a violencia de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Seguidamente, se identifica que un 13,4% actos contra el patrimonio y el orden socioecon\u00f3mico y en un 13,85% contra la libertad sexual (SGIP, 2015). Es de inter\u00e9s como se producen variaciones en la tipolog\u00eda de delitos entre los mayores de 60 a\u00f1os y los mayores de 70 a\u00f1os, prevaleciendo en el primer grupos los actos contra la salud p\u00fablica (un 33,28% de los delitos cometidos en el grupo de mayores de 60 a\u00f1os), mientras que en el segundo ser\u00edan los homicidios (32,15%) seg\u00fan cifras de 2014 (SGIP, 2014)<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.45pt; text-align: center;\">Tabla 3 &#8211; Tipolog\u00eda delictiva de la poblaci\u00f3n reclusa masculina mayor de 60 a\u00f1os en Espa\u00f1a<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<thead>\n<tr>\n<th style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Tipolog\u00eda delictiva \u00a0(Hombres de 60 o m\u00e1s a\u00f1os)<\/strong><\/small><\/p>\n<\/th>\n<th style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small><strong>Porcentaje<\/strong><\/small><\/p>\n<\/th>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Homicidio y sus formas<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>15,82<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Lesiones<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>3,86<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra la libertad<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>1,34<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra la libertad sexual<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>13,85<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra el honor<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>0<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra las relaciones familiares<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>0,11<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra el patrimonio y orden socioecon\u00f3mico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>13,4<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra la salud p\u00fablica<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>37,84<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra la seguridad del tr\u00e1fico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>0<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Falsedades<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>2,45<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra la administraci\u00f3n de justicia<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>2,11<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra la administraci\u00f3n p\u00fablica<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>0,42<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Contra el orden p\u00fablico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>1,12<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Resto de delitos<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>6,26<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 291px;\">\n<p><small><strong>Faltas<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 85px;\">\n<p><small>1,83<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\">Fuente: <em>Secretar\u00eda General de Instituciones Penitenciarias (2015).<\/em><\/h5>\n<p>El g\u00e9nero no aportar\u00e1 importantes diferencias en cuanto a la tipolog\u00eda delictiva. De hecho, despuntar\u00e1n los delitos contra la salud p\u00fablica como lo m\u00e1s recurrentes; un 9,46% de los casos en Espa\u00f1a, seguidos de homicidio y de actos contra el patrimonio y el orden econ\u00f3mico. Los datos establecen porcentajes del 3,27% al referirse a homicidios y a 3,06% contra el patrimonio.\u00a0 En cambio, se abandona la similitud en porcentajes al referir los delitos contra la libertad sexual, al no hallarse entre los principales en el caso de las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Tabla 4 &#8211; Tipolog\u00eda delictiva de la poblaci\u00f3n reclusa femenina mayor de 60 a\u00f1os en Espa\u00f1a<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Tipolog\u00eda delictiva \u00a0(Mujeres de 60 o m\u00e1s a\u00f1os)<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small><strong>Porcentaje<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Homicidio y sus formas<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>3,27<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Lesiones<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,76<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra la libertad<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,47<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra la libertad sexual<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,46<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra el honor<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra las relaciones familiares<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,01<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra el patrimonio y orden socioecon\u00f3mico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>3,06<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra la salud p\u00fablica<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>9,46<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra la seguridad del tr\u00e1fico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Falsedades<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,34<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra la administraci\u00f3n de justicia<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,81<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra la administraci\u00f3n p\u00fablica<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,11<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Contra el orden p\u00fablico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,02<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Resto de delitos<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>3,21<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 288px;\">\n<p><small><strong>Faltas<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; height: 18px; width: 86px;\">\n<p><small>0,13<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"clear: both; text-align: center;\">Fuente: Secretar\u00eda General de Instituciones Penitenciarias (2015)<\/h5>\n<p>En el caso de los reclusos mayores, se produce una caracter\u00edstica que predomina y que debe ser resaltada, al tratarse de un rasgo que determinar\u00e1 su adaptaci\u00f3n y diferentes factores de riesgo. Se trata de que tienden a adquirir un <strong>modelo pasivo de conducta<\/strong>, es decir, son usuarios que no promueven iniciativas, ni suelen participar en actividades generales. Este colectivo, que aunque heterog\u00e9neo, pasar\u00e1 inadvertido, en la mayor\u00eda de los casos; no se suelen asociar a conflictos, ni a peleas. Por lo que, este colectivo se vincular\u00e1 a modelos de convivencia pasivos (Maschi et al., 2014). Curiosamente, otra caracter\u00edstica definitoria, que aunque pueda parecer contradictoria, no lo ser\u00eda, es el hecho de que inician la b\u00fasqueda de establecimiento de relaciones interpersonales. Es decir, tienden a seleccionar algunas actividades, como jugar a las cartas o tertulias con otros presos, como el entretenimiento m\u00e1s predominante en su d\u00eda a d\u00eda. Probablemente, este hecho se deber\u00eda a un aspecto muy relevante; son personas que cumplen largas condenas o que son muy mayores, por lo que, sus contactos principales han ido desapareciendo o disminuyendo a lo largo de los a\u00f1os. A medida que pasan los a\u00f1os la red social se va debilitando, obviamente no siempre, pero si en la mayor\u00eda de los casos, de manera que algunos, fallecen, otros disminuyen la frecuencia de visitas y otros simplemente desaparecen y dejan de visitar a los reclusos mayores.<\/p>\n<p><img style=\"float: left; margin: 10px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/pasr.jpg\" alt=\"\" \/>El problema es que, a medida que se va deteriorando <strong>la red social<\/strong>, tambi\u00e9n aparecen sentimientos negativos, como la soledad, la tristeza o\/y la a\u00f1oranza. Este aspecto actuar\u00e1 como un factor de riesgo, que deja desprovistos a reos de afecto y de motivaci\u00f3n para salir de las prisiones. Porque adem\u00e1s, tambi\u00e9n presentan dificultades a la hora de socializar con colectivos m\u00e1s j\u00f3venes. Por lo que, se aborda el tema de la soledad, porque tal y como se\u00f1alan Maschi et al. (2014), la es un aspecto relevante y grave a abordar, y que debe constituir objeto de estudio.\u00a0<\/p>\n<p>Y es que, la desesperanza, los pensamientos negativos sobre su futuro, sobre ellos mismos, sobre la situaci\u00f3n que experimentan, suele acompa\u00f1arse de otros desencadenantes, como puede ser la aparici\u00f3n de ideaci\u00f3n suicida, e incluso, del suicidio (Handtke y Wangmo, 2014). Los estudios apuntan, a que en algunos casos, la muerte es percibida como la \u00fanica escapatoria a la situaci\u00f3n experimentada en las prisiones. No se trata de un aspecto que llame la atenci\u00f3n por sorprendente, pero que si deber\u00eda hacerlo por alarmante. Los autores<\/p>\n<p>Handtke y Wangmo (2014) destacar\u00e1n <em>tres ejes principales<\/em> como los m\u00e1s incidentes en la percepci\u00f3n sobre la muerte. Concretamente ser\u00edan la edad, el estado de salud y el apoyo social. El <em>apoyo social<\/em>, por lo tanto, representa un aspecto esencial a la hora de actuar como ancla a la vida, y deber\u00eda ser abordado y planteada en las l\u00edneas de actuaci\u00f3n de los profesionales como se expondr\u00e1 m\u00e1s adelante. Por otro lado, a medida que se van cumpliendo a\u00f1os se va asumiendo la concepci\u00f3n de que el final de la vida se acerca y se perciben m\u00e1s barreras y dificultades ante la intenci\u00f3n de rehacer la vida o de una posible reinserci\u00f3n, con lo que, la edad puede constituir un factor de riesgo en estos casos. Por \u00faltimo, pero tambi\u00e9n relevante, se deber\u00eda tener en cuenta la influencia del <em>estado de salud,<\/em> en el desarrollo de pensamientos negativos o en la ideaci\u00f3n suicida. La salud, al formar parte de una compleja red de elementos que se ven afectados, se desarrollar\u00e1 en el siguiente apartado espec\u00edfico.<\/p>\n<h2><strong>3. El elevado deterioro de la salud.<\/strong><\/h2>\n<p>La edad y la estancia en los centros penitenciarios, factores sobre los que se articula todo el documento, representan una combinaci\u00f3n perjudicial. De hecho, la vivencia del envejecimiento en prisi\u00f3n, con sus condiciones asociadas, supone una aceleraci\u00f3n del deterioro f\u00edsico y cognitivo de los reclusos (Kim y Peterson, 2014; Wahidin, 2011).\u00a0 Tanto es as\u00ed, que la mayor\u00eda de expertos sobre la materia identificar\u00e1n los 50 a\u00f1os como edad de referencia para el inicio del envejecimiento, adelantando 10 a\u00f1os en comparaci\u00f3n con poblaci\u00f3n mayor adaptada a la sociedad. El resultado no ser\u00e1 \u00fanicamente a nivel epidemiol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n implicar\u00e1 importantes deterioros de la salud, de situaciones de discapacidad y de dependencia (Williams y Abraldes, 2007).<\/p>\n<p>Ser\u00e1n los abusos padecidos, las negligencias y la carencia de recursos algunos de los principales disparadores del deterioro, pero adem\u00e1s, no se debe olvidar que aparecen tambi\u00e9n abusos dentro de este colectivo, como los sexuales, psicol\u00f3gicos, f\u00edsicos, o bien, negligencias. Maschi (2012) incidir\u00e1 que estos abusos, la desesperanza, la p\u00e9rdida del apoyo social, junto con otros elementos, podr\u00e1n provocar la aparici\u00f3n de trastornos mentales. Aproximadamente la mitad de los presos mayores padecen o han padecido un trastorno mental, prevaleciendo sobre ellos, los trastornos del estado del \u00e1nimo (Le Mesurier, 2011; Hayes et al., 2013; Wahidin, 2011; Williams y Abraldes, 2007).\u00a0 Algunos autores se aventuran a exponer que el riesgo de padecer un trastorno depresivo es 50 veces superior al de personas integradas en la comunidad (Williams y Abraldes, 2007).<\/p>\n<p>Obviamente, se tratar\u00e1 de un primer problema que desencadenar\u00e1 otros, como es la aparici\u00f3n de apat\u00eda, de anhedon\u00eda y de tristeza, as\u00ed como de la reducci\u00f3n de actividades o del patr\u00f3n de rutinas, provocando que este colectivo tienda a aislarse en sus propias celdas (Le Mesurier, 2011). Los <em>trastornos mentales<\/em> tambi\u00e9n favorecer\u00e1n el desarrollo de demencias, seg\u00fan expone Maschi et al. (2012), as\u00ed como de situaciones de dependencia y de discapacidad.\u00a0 Las situaciones de dependencia y de discapacidad ser\u00e1n frecuentes, no solo vinculadas a la p\u00e9rdida de la autonom\u00eda personal y de trastornos mentales, sino tambi\u00e9n por la p\u00e9rdida de salud (Haye et al., 2013; Le Mesurier, 2011; Maschi et al., 2014).<\/p>\n<p>Cuando se hace menci\u00f3n de enfermedades, es de obligada menci\u00f3n, exponer el elevado n\u00famero de <em>enfermedades cr\u00f3nicas<\/em> que aparecen, como puede ser la hipertensi\u00f3n, la hepatitis C, afecciones respiratorias, el VIH, enfermedades hep\u00e1ticas, entre otras muchas. Al fin y al cabo, se trata de un sector de la poblaci\u00f3n vinculado a factores de vulnerabilidad, que tambi\u00e9n los convertir\u00e1 en poblaci\u00f3n diana de infecciones agudas como la gripe o la neumon\u00eda (Kim y Peterson, 2014; Wahidin, 2011).<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, las situaciones empeoran si se asocian al g\u00e9nero, al constituir otro factor de riesgo e implicar una doble vulnerabilidad; por ser mayor y por ser mujer. Aday y Farney (2014) narran como las mujeres mayores encarceladas presentan altas tasas de trastornos mentales (ansiedad, depresi\u00f3n, etc.), a menudo vinculados, con experiencias traum\u00e1ticas anteriores. No obstante, se ver\u00e1n desprovistas de recursos espec\u00edficos y atenci\u00f3n m\u00e9dica adecuada. La mayor\u00eda de autores coincidir\u00e1n en que se producir\u00e1n muchas <strong>carencias m\u00e9dicas,<\/strong> por ejemplo, no dispondr\u00e1n de geriatras o de profesionales especializados en pacientes paliativos, ni cabe decir, que tampoco realizar\u00e1n pruebas especializadas en la mujer mayor (Aday y Farney, 2014; Kim y Peterson, 2014; Maschi et al., 2014; Wahidin, 2011). El tratamiento m\u00e1s com\u00fan ser\u00e1 a trav\u00e9s de f\u00e1rmacos, y en el caso concreto de las personas mayores, sobretodo, ser\u00e1 tratamientos dirigidos a paliar los efectos de las enfermedades cr\u00f3nicas (Williams, et al., 2010).<\/p>\n<p>Por lo tanto, el colectivo de personas mayores se predispondr\u00e1 a sufrir un mayor n\u00famero de enfermedades, debido al deterioro vinculado con la edad, pero adem\u00e1s, la carencia de recursos m\u00e9dicos y rehabilitadores, que podr\u00edan contrarrestar los efectos del paso de los a\u00f1os, tambi\u00e9n incidir\u00e1 en su diagn\u00f3stico desfavorecedor. Si adem\u00e1s, se suma que, en numerosos casos, provienen de ambientes desfavorecedores, de situaciones de exclusi\u00f3n social o que presentaban estatus socioecon\u00f3micos muy limitados, el riesgo a padecer trastornos o enfermedades se incrementa potencialmente (Kim y Peterson, 2014).<\/p>\n<p>Una actuaci\u00f3n que implicar\u00eda una estrategia segura y positiva, que actuar\u00eda paliando los efectos del deterioro, ser\u00eda seg\u00fan indican Aday y Farney (2014) y seg\u00fan se expondr\u00e1 m\u00e1s adelante, la prevenci\u00f3n en salud. No obstante, tampoco se implementan, y teniendo en cuenta el elevado porcentaje de enfermedades y patolog\u00edas, pasa a ser una cuesti\u00f3n de segundo orden.<\/p>\n<h2><strong>4. La carencia de recursos espec\u00edficos para personas mayores; el papel del educador social.<\/strong><\/h2>\n<p><em>4.1. La carencia de recursos espec\u00edficos para personas mayores<\/em><\/p>\n<p>Con la regulaci\u00f3n de la Ley Org\u00e1nica Penitenciaria de 1979, en Espa\u00f1a, no se dispondr\u00e1n de centros penitenciarios destinados a personas mayores, as\u00ed como tampoco unidades o m\u00f3dulos especiales. Y como se expon\u00eda en el apartado anterior, tampoco existen recursos sanitarios o\/y sociales espec\u00edficos, sino que suelen tratarlos con tratamientos generalizados.<\/p>\n<p>En concreto, si se abordan las medidas dirigidas a su <strong>convivencia<\/strong>, apenas se podr\u00e1n destacar algunas l\u00edneas de intervenci\u00f3n dirigidas a proporcionarles una mayor estabilidad, protecci\u00f3n o atenci\u00f3n. Seg\u00fan expondr\u00e1 un estudio de Yag\u00fce (2009), en estos casos, se apunta a incorporarlos a departamentos de menor conflictividad (en un 64,7% de los casos), o bien, ingresarlos en el departamento de enfermer\u00eda (a un 471% de los reclusos mayores). Concretamente, hace \u00e9nfasis en que numerosos casos, un 41,2% de la muestra se permitir\u00e1 a los propios reos decidir qui\u00e9nes ser\u00e1n sus compa\u00f1eros de celda, en un 35,3% ser\u00e1n distribuidos seg\u00fan las condiciones de los centros.\u00a0 La edad actuar\u00e1 como un condicionante de la separaci\u00f3n de los m\u00f3dulos previamente asignados en un 41,2% de los casos, as\u00ed como tambi\u00e9n situaciones de enfermedad (58,9%), problemas motores (situaci\u00f3n de dependencia) (17,6%), ausencia de conflictividad (11,8%) y condici\u00f3n procesal (5,9%).<\/p>\n<p>Los autores parecen coincidir en que estas tipolog\u00eda de actuaciones, de m\u00ednima intervenci\u00f3n, son favorables respecto al colectivo de mayores, actuando como protecci\u00f3n, especialmente, en los casos de primera entrada en los centros, o bien, en los que aparecen limitaciones f\u00edsicas o cognitivas (Le Mesurier, 2011; Williams y Abraldes, 2007). Aunque tambi\u00e9n expondr\u00e1n una contrapartida; al mantener a las reclusos mayores con los j\u00f3venes, se promociona la autonom\u00eda personal, si \u00e9stos intentan mantener el ritmo de los j\u00f3venes, adaptarse e interactuar (Maschi et al., 2014). Por lo que, en definitiva, se tratar\u00eda de valorar cada caso de manera independiente, en funci\u00f3n de sus caracter\u00edsticas, el riesgo de victimizaci\u00f3n, la necesidad de tranquilidad y el deterioro f\u00edsico y cognitivo que presenten.<\/p>\n<p>Al tratar el tema de los reos mayores, se debe dirigir la mirada a un aspecto importante que no puede pasar inadvertido y que debe ser modificado. Apenas se identifican <strong>recursos espec\u00edficos<\/strong> para las personas mayores, de hecho, seg\u00fan el estudio de Yag\u00fce (2009), apenas un 5.9% de su muestra disfrutaron de programas espec\u00edficos, y tan solo un 11.8% realizaron rehabilitaci\u00f3n. La intenci\u00f3n no ser\u00eda la segregaci\u00f3n por edades, porque al hacerlo se estar\u00eda imposibilitando que el colectivo de mayores pudiera aprovechar los recursos generales y se dificultar\u00eda la relaci\u00f3n con los m\u00e1s j\u00f3venes. El objetivo ser\u00eda erradicar discriminaciones por edad y proporcionar nuevas estrategias que facilitaran, tanto la adaptaci\u00f3n dentro del centro, como una posible futura reinserci\u00f3n. Pero para poder comprender el objetivo, merece la pena identificar cada una de las problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Con los mayores 2.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Para empezar, Le Mesurier (2011) indicar\u00e1 que los diferentes programas que desarrollan los centros est\u00e1n dise\u00f1ados para satisfacer las necesidades de los m\u00e1s j\u00f3venes, lo que significa que los presos mayores sufren discriminaci\u00f3n por edad. Obviamente, las limitaciones f\u00edsicas, y sobre todo las cognitivas, implicar\u00e1n que muchos reclusos no puedan participar en las actividades o las formaciones ofrecidas en los centros penitenciarios. No s\u00f3lo por las limitaciones, sino tambi\u00e9n porque no tienden a determinarlos como recursos o prestaciones dirigidos hacia ellos.<\/p>\n<p>Otro aspecto que debe ser considerado es que los centros penitenciarios se caracterizar\u00e1n por presentar numerosas <em>barreras arquitect\u00f3nicas,<\/em> que dificultar\u00e1n la adaptaci\u00f3n dentro del centro, seg\u00fan expondr\u00e1 Haye et al. (2013). De hecho, Yag\u00fce (2009) declarar\u00e1 que \u00fanicamente un 17.6% de los centros hab\u00edan habilitado espacios destinados a personas mayores, y que con escasa frecuencia, se podr\u00edan identificar ascensores o rampas para desplazarse por el centro, asideros para las duchas o banquetas para poder asearse. La tendencia para combatir las \u201cgrandes dependencias\u201d suele ser asignar a un compa\u00f1ero que le proporcione servicio de apoyo (aproximadamente en un 30% de los encuestados en el estudio de Yag\u00fce), o bien, suelen ser las organizaciones de voluntariados las encargadas de favorecer algunas tipolog\u00edas de ayudas.\u00a0<\/p>\n<p><em>4.2. El papel del educador social<\/em><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero como eje central sobre el que focalizar la atenci\u00f3n, se debe hacer hincapi\u00e9 ser\u00e1 la problem\u00e1tica asociada con <strong>la reinserci\u00f3n<\/strong> de este colectivo. Los reos mayores ser\u00e1n considerados un colectivo de elevada vulnerabilidad y de exclusi\u00f3n social, debido a la doble vulnerabilidad a la que se ven sujetos; edad y presos. Por tanto, es frecuente que se conviertan en personas \u201csin techo\u201d, o bien, que acaben siendo marginados o aislados por la comunidad. Como se abordaba anteriormente, el n\u00facleo social se va debilitando a medida que van pasando los a\u00f1os dentro de los centros penitenciarios, pero su nueva condici\u00f3n de reos tambi\u00e9n\u00a0 influir\u00e1 negativamente a la hora de crear nuevas redes sociales (Haye et al., 2013; Ram\u00edrez, 2009).\u00a0<\/p>\n<p>Efectivamente, a condenas m\u00e1s largas se les suele asociar tambi\u00e9n una peor adaptaci\u00f3n a la sociedad, suponiendo un desaf\u00edo para ellos la supervivencia con \u00e9xito. Por dos aspectos principales:<\/p>\n<p>Por un lado, como se ha explicado, no hay recursos espec\u00edficos para ellos dentro de las prisiones, por lo que, a medida que van cumpliendo a\u00f1os entre rejas, su desvinculaci\u00f3n con el mundo exterior se ir\u00e1 incrementando. El problema es que dejar\u00e1n de manejar habilidades b\u00e1sicas, como el simple funcionamiento de tarjetas de autob\u00fas, de cr\u00e9dito, de los nuevos m\u00f3viles, o bien, de gestiones administrativas esenciales para poder cubrir las necesidades b\u00e1sicas, como prestaciones econ\u00f3micas m\u00ednimas (Le Mesurier, 2011).<\/p>\n<p>Por lo que, una adecuada reinserci\u00f3n implicar\u00e1, para empezar, la necesidad de conocimientos b\u00e1sicos sobre una nueva sociedad que evolucionar\u00e1 de manera vertiginosa, a medida que han ido transcurriendo los a\u00f1os. Esa funci\u00f3n no se est\u00e1 realizando en la actualidad; no se informa a los reos mayores, ni se les forma, a\u00fan a pesar, de ser esencial para una posible reinserci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este colectivo conllevar\u00e1 una serie de estigmas que tendr\u00e1 arraigado y que dificultar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s si cabe, la adaptaci\u00f3n adecuada a la sociedad, tanto lo relacionado con la integraci\u00f3n social y formaci\u00f3n de nuevas redes sociales, como el desarrollo de actividades dentro de la comunidad, como es la consecuci\u00f3n de un puesto de trabajo. En consecuencia, la demanda de excarcelaci\u00f3n y la implicaci\u00f3n buscando los atenuantes ser\u00e1n reducidas, en numerosas ocasiones, por el temor al exterior.<\/p>\n<p>No obstante, la realidad es que el n\u00famero de actos delictivos, de reincidencia, tras la reinserci\u00f3n en la sociedad parece ser menor en el caso de poblaci\u00f3n mayor. Este fen\u00f3meno que asocia la edad a una reducci\u00f3n en la reincidencia se denomina envejecimiento de salida. Las cifras se\u00f1alan que a partir de los 40 a\u00f1os el regreso a la custodia correccional se ralentiza, y m\u00e1s a\u00fan a partir de los 80 a\u00f1os. Por lo que, se deber\u00eda favorecer la adaptaci\u00f3n a la sociedad propicia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, y como \u00faltimo punto, Wahidin (2011) enfatiza como la propia <strong>carencia de recursos <\/strong>dentro de la prisi\u00f3n favorece el desarrollo de vulnerabilidades en este colectivo, as\u00ed como el deterioro de la salud (anteriormente explicado), que implicar\u00e1 en s\u00ed mismo, uno de las m\u00e1s poderosas barreras. Otros autores, como Maschi et al. (2014), tambi\u00e9n pondr\u00e1n el acento en otras barreras como: imposibilidad de cubrir las necesidades m\u00ednimas (econom\u00eda, vivienda o transporte), redes familiares o sociales pobres o muy pobres, abuso de sustancias o\/y limitaciones de salud y f\u00edsicas. Pero sin la menor duda, si las vulnerabilidades ya se arraigan desde la prisi\u00f3n, la reinserci\u00f3n ser\u00e1 mucho m\u00e1s complicada, por lo que, la carencia de recursos incidir\u00e1 en gran medida en la adaptaci\u00f3n, as\u00ed como tambi\u00e9n en la calidad de vida.<\/p>\n<p>Uno de los principales problemas, seg\u00fan Kim y Peterson (2014), es que en las pol\u00edticas de justicia penal destinadas a poblaci\u00f3n mayor no se tienen en cuenta las personas mayores como cabr\u00eda esperar, debido a la situaci\u00f3n de invisibilidad asociada a la baja representatividad en comparaci\u00f3n con colectivos m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Siguiendo los aspectos que se han argumentado hasta el momento, se puede evidenciar que la reeducaci\u00f3n, el aprendizaje de nuevas habilidades y la modificaci\u00f3n de las actitudes ser\u00e1 esencial para conseguir una adecuada adaptaci\u00f3n a la prisi\u00f3n para el colectivo de mayores. Ni cabe incidir en la importancia que tendr\u00eda para su aparatosa reinserci\u00f3n. Por lo que, <em>la figura del educador social se convierte en una pieza esencial en la consecuci\u00f3n de estos objetivos.<\/em><\/p>\n<p>Como destacan Caride y Gradai\u0301lle (2013, pp. 40), <em>\u201clas pedagog\u00edas conservadoras centran su atenci\u00f3n en los enfoques correctivos,\u2026 situando la redenci\u00f3n del preso por encima de la rehabilitaci\u00f3n\u201d. <\/em>No obstante, las nuevas disciplinas educativas deben proyectar sus actuaciones en los modelos de integraci\u00f3n y reinserci\u00f3n. Se entiende la educaci\u00f3n como una oportunidad para el desarrollo integral de todas las personas y del todo de cada persona. Por lo que, las personas mayores tambi\u00e9n deben estar contempladas en esa formulaci\u00f3n. Se intenta facilitar la rehabilitaci\u00f3n social de los presos, adaptando los programas educativos a las expectativas de los internos. De manera que, se entender\u00e1 la funci\u00f3n educativa como una finalidad terap\u00e9utica y preventiva, pero siempre que se realice desde las intervenciones personalizadas a cada colectivo, de manera que se ofrezcan respuestas globales e integrales para cada recluso, atendiendo a las circunstancias que rodean su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/manos de anciano.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Defendiendo la anterior argumentaci\u00f3n Gil (2013) expondr\u00e1 que el modelo adecuado para la intervenci\u00f3n en los centros penitenciarios ser\u00e1 el modelo de tratamiento <em>\u201cgood lives\u201d, <\/em>que se basar\u00e1 tanto en una visi\u00f3n rehabilitadora basada en el derecho espec\u00edfico a la educaci\u00f3n, la cultura y la ense\u00f1anza. El autor expondr\u00e1 que se deben reivindicar tanto los derechos humanos de primera generaci\u00f3n (centrados en la protecci\u00f3n), as\u00ed como los de segunda generaci\u00f3n (basados en el fomento y el desarrollo de acciones espec\u00edficas para los reos).<\/p>\n<p>Lucio-Villegas (2004) propone que para que la educaci\u00f3n en los centros penitenciarios sea correcta debe englobar diversos dominios:<\/p>\n<p>A. Dominio social: el educador debe ser capaz de estructurar y facilitar grupos de trabajo. Supone la integraci\u00f3n de los miembros, la resoluci\u00f3n de conflictos y la consecuci\u00f3n de objetivos colectivos. Respecto al colectivo de mayores, y en concreto la capacidad de los educadores para facilitar la integraci\u00f3n social dentro de los centros, resultar\u00e1 un aspecto determinante, al combatir emociones y comportamientos negativos como la soledad, la desesperanza, la marginaci\u00f3n y\/o el aislamiento.<\/p>\n<p>B. Dominio hist\u00f3rico y situacional: es el conocimiento y el an\u00e1lisis de los antecedentes y de la historia que ha consolidado la realidad del grupo con el que se trabaja. C\u00f3mo se expon\u00eda anteriormente, ser\u00e1 necesario que el educador social tenga conocimientos suficientes y espec\u00edficos tambi\u00e9n de las circunstancias de los reos mayores.<\/p>\n<p>C. Dominio pedag\u00f3gico: los educadores deben de dotar de habilidades suficientes a los presos para la reinserci\u00f3n. Tal como expon\u00eda Le Mesurier (2011), la reinserci\u00f3n agrupa toda una serie de barreras cuando se trata de las personas mayores, convirti\u00e9ndose en intervenciones relevantes todas las que se asocien a este dominio. Gil (2013) explicar\u00e1 que la reinserci\u00f3n de los presos tiene mucho que ver tambi\u00e9n con que ellos mismos se vean en el futuro de manera m\u00e1s positiva, con otras posibilidades y que valoren nuevas posibilidades.<\/p>\n<p>D. Dominio para la acci\u00f3n social: se deber\u00e1n desarrollar proyectos seg\u00fan el entorno, como expone Lucio-Villegas (2004, pp. 162), <em>\u201cdeber\u00e1\u0301 tener en cuenta el territorio, la poblaci\u00f3n, las necesidades y los recursos y metodolog\u00edas que permitan trabajar con la comunidad para que esta adquiera un papel protagonista\u201d.<\/em> Gil (2013) lo tambi\u00e9n corroborar\u00eda a partir del modelo <em>\u201cgood lives\u201d <\/em>que defender\u00e1 la relevancia de centrarse en el cambio del sujeto a partir de su conversi\u00f3n en un agente activo.<\/p>\n<p>E. Dominio comunitario: la finalidad es la consecuci\u00f3n de elementos colectivos y sociales. Para conseguirlo, los presos deben ser agentes activos dentro de su comunidad; lo mismo debe ocurrir con los presos mayores, quienes deben dejar de estar excluidos o las sombras de otros presos.<\/p>\n<p>Cuando se habla de las funciones concretas, y citando a Mor\u00e1n (2004, pp. 7), se identificar\u00e1 que <em>\u201clas funciones concretas del educador social ser\u00edan las siguientes:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>Favorecer medios de reinserci\u00f3n social.<\/em>\u00a0<\/li>\n<li><em>Intervenir en la educaci\u00f3n para la vida cotidiana.<\/em>\u00a0<\/li>\n<li><em>Derivar al interno a un recurso normalizado, si es posible.<\/em>\u00a0<\/li>\n<li><em>Establecer y realizar un seguimiento institucional y postinstitucional<\/em>\u00a0<\/li>\n<li><em>Trabajar en coordinaci\u00f3n con los trabajadores sociales.\u201d<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Por lo que, deben tener, en general para todos los presos, y en espec\u00edfico, tambi\u00e9n para los m\u00e1s vulnerables, programas dirigidos a liberar las tensiones entre los presos, que aten\u00faen las consecuencias m\u00e1s negativas provocadas por el paso por los centros y pautas encaminadas a la reinserci\u00f3n. Estos aspectos, como se ha ido exponiendo, son comprometidos en el caso de los m\u00e1s mayores, al verse vinculado con m\u00faltiples dificultades que aparecen al ser un colectivo vulnerable, al aparecer el deterioro. Se incidir\u00e1 en que se debe de transformar a los reclusos en ciudadanos activos, participativos y comprometidos con iniciativas que favorezcan su reeducacio\u0301n y su reinsercio\u0301n social (Caride y Gradai\u0301lle, 2013; Gil, 2013). En concreto, Caride y Gradai\u0301lle (2013, pp. 41) har\u00e1n hincapi\u00e9 en un principio: <em>\u201clos recursos no deben de tener m\u00e1s problemas a su salida que antes de haber entrado en \u00e9sta\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Del Pozo y A\u00f1a\u00f1os-Bedri\u00f1ana (2013), destacar\u00e1n entre las actuaciones principales desarrolladas por los educadores, los programas socioeducativos que servir\u00e1n como principal herramienta de empoderamiento, al orientar a la formaci\u00f3n pero tambi\u00e9n favoreciendo la autorrealizaci\u00f3n y estrategia de adaptaci\u00f3n y cambio.<\/p>\n<p>Otros autores tambi\u00e9n enfatizar\u00e1n otros aspectos importantes que pueden ser mejorados desde la esfera educativa. Para empezar, Kim y Peterson (2014) recomendar\u00e1n como acci\u00f3n educativa las enfocadas en la prevenci\u00f3n del deterioro de salud, al suponer, a largo plazo, una disminuci\u00f3n de los costos.\u00a0<\/p>\n<p>Por su parte, Le Mesurier (2011), por otro lado, destacar\u00eda como estrateg\u00edas que la simple transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n hacia los presos mayores (uso de transportes, asistencia sanitaria, contratos de alquiler, etc.) mejorar\u00eda potencialmente su reinserci\u00f3n, as\u00ed como reducir\u00eda sus temores y su incertidumbre hacia el exterior. Del mismo modo, tambi\u00e9n se podr\u00eda intervenir favoreciendo un mayor tiempo de interacci\u00f3n con otros presos, participaci\u00f3n en charlas o creacci\u00f3n de grupos sociales internos, de manera, que se evite el aislamiento y se promueva la autonom\u00eda personal. Por \u00faltimo, pero realmente significativo, Le Mesurier (2011) explica que el reclutamiento y la formaci\u00f3n de otros prisioneros que apoyen a los m\u00e1s mayores y les ayuden en tareas de la vida diaria, como vestirse, ser\u00eda una estrategia eficaz y efectiva, que deber\u00eda de potenciarse en mayor medida.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, la educaci\u00f3n no ser\u00e1 suficiente al existir una alarmante carencia de recursos espec\u00edficos para personas mayores en los centros penitenciarios (Hayes et al., 2013; Williams et al., 2010), apareciendo una brecha de cuidados respecto a las personas aut\u00f3nomas (Hayes et al., 2013). La carencia se mantiene a pesar que el t\u00edtulo VII del Reglamento Penitenciario recoge que es de obligado cumplimiento la ejecuci\u00f3n de un trato no discriminatorio por edades, raza o g\u00e9nero dentro de los centros penitenciarios, por lo que, ser\u00eda conveniente precisar de reg\u00edmenes especiales para personas mayores, como es el caso de las madres o enfermos mentales. Porque al final, especialmente cuando existen situaciones de discapacidad o de dependencia, el riego de exclusi\u00f3n social se incrementar\u00e1, y podr\u00eda ser paliado \u00fanicamente mediante la implementaci\u00f3n de recursos adaptados (Hayes et al., 2013; Le Mesurier, 2011; Williams y Abraldes, 2007).<\/p>\n<p>Tal y como exponen Caride y Gradai\u0301lle (2013, pp. 43), <em>\u201cno basta con voluntad pol\u00edtica para emprender los cambios que se requieren en las prisiones. Es preciso \u00abexplorar la capacidad transformadora de la educaci\u00f3n\u00bb\u201d. <\/em>De manera que la educaci\u00f3n es un derecho reconocido para los reclusos, y por lo tanto, debe ser desarrollada bajo supuestos que puedan ser asumidos por los principales usuarios, en concreto, por la poblaci\u00f3n mayor. Al fin y al cabo, la educaci\u00f3n de los mayores supondr\u00e1 el conocimiento de otros derechos, as\u00ed como tambi\u00e9n de ejercerlos dentro y fuera de los recintos penitenciarios, convirti\u00e9ndose en su mejor y m\u00e1s v\u00e1lida arma de defensa. Y por consiguiente, ser\u00e1 esencial la implementaci\u00f3n de ambos aspectos; pol\u00edticas espec\u00edficas hacia los reclusos mayores que permitan recursos adaptados y una educaci\u00f3n transformadora que reinvierta su vulnerabilidad<em>.<\/em><\/p>\n<div>\n<div id=\"ftn1\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[362,406,330,407],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/22\/el-tema-colaboraciones\/las-personas-mayores-en-los-centros-penitenciarios-carencias-en-los-recursos-especializados-y-necesidad-de-programas-educativos\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las personas mayores en los centros penitenciarios: carencias en los recursos especializados y necesidad de programas educativos - RES. 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