{"id":8922,"date":"2015-07-19T00:00:00","date_gmt":"2015-07-18T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero\/"},"modified":"2021-01-26T21:25:59","modified_gmt":"2021-01-26T20:25:59","slug":"responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero","title":{"rendered":"Responsabilidad familiar \u00bfuna cuesti\u00f3n de g\u00e9nero?"},"content":{"rendered":"<h2><strong>MODERNIDAD, MUJER Y TRABAJO FAMILIAR<\/strong><\/h2>\n<p>Toda sociedad se sustenta en un modelo antropol\u00f3gico de ciudadano que culturalmente es transmitido a las nuevas generaciones como sustrato que da sentido y orienta sus vidas. En funci\u00f3n a este modelo se crean las capacidades humanas entendidas como el modo posible de ser persona, lo cual es el resultado, seg\u00fan Nussbaum (2012), de las <em>capacidades internas\/b\u00e1sicas,<\/em> que no son lo mismo que las innatas, y posibilitan el desarrollo y formaci\u00f3n posterior de las personas; as\u00ed como de las <em>capacidades combinadas<\/em> entendidas como las posibilidades de funcionamiento de esas facultades personales en el entorno pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico que nos ha tocado vivir. Desafortunadamente, lejos de defender un modelo \u00fanico y com\u00fan para toda la poblaci\u00f3n de una misma sociedad, arrastramos de la historia la fuerte presencia de una bifurcaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en funci\u00f3n del g\u00e9nero, lo que ha marcado diferencias sustanciales en las posibilidades de desarrollo de dichas capacidades en los hombres y en las mujeres, tanto en las internas como en las combinadas, pero especialmente en estas \u00faltimas.<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed de iniciar una traves\u00eda hist\u00f3rica imparable e inabarcable que nos aleje del objeto de este trabajo, aunque admitimos que es fundamental recuperar esa memoria de lo acontecido, ya que fruto de lo que somos se debe a lo que otros han sido y lo que nos han transmitido. La manera c\u00f3mo las sociedades han definido a la mujer y la connotaci\u00f3n social que ha recibido, ha determinado la relaci\u00f3n que ha existido desde los hombres, desde el Estado, desde las instituciones, incluida la propia familia, hacia \u00e9stas.<\/p>\n<p>La historia tambi\u00e9n nos recuerda que las sociedades no permanecen est\u00e1ticas,\u00a0 reproduci\u00e9ndose y perpetu\u00e1ndose de id\u00e9ntica manera. No hace falta alejarnos mucho en el tiempo para evidenciar que el siglo XIX trajo consigo una profunda serie de transformaciones que repercutieron al mundo entero. El hurac\u00e1n modernista se ha caracterizado, principalmente por el predominio de la raz\u00f3n, la t\u00e9cnica y la ciencia, entendidas como el motor del progreso y bienestar social de la ciudadan\u00eda. Esta apuesta decidida por la econom\u00eda y el mercado laboral como un \u00fanico lenguaje acaba produciendo la unificaci\u00f3n del discurso que se nos impone de forma aplastante acallando otras voces. De este modo, la racionalidad puramente instrumental establece la estrategia, el poder y la dominaci\u00f3n como la base sobre la que se constituyen las relaciones interpersonales.\u00a0<\/p>\n<p>La modernidad ha sido interpretada como un fen\u00f3meno caracterizado por el modo en que el hombre y la mujer emplean el tiempo fuera del contexto laboral (Bonke, 1995). La diferenciaci\u00f3n en el uso del tiempo seg\u00fan el g\u00e9nero, ha contribuido a la ruptura epistemol\u00f3gica del concepto de trabajo, en la d\u00e9cada de los 80, abri\u00f3 el an\u00e1lisis al trabajo de la mujer y a la existencia de las tareas dom\u00e9stico-familiares, dejando la actividad regulada por el mercado laboral bajo el concepto de empleo (Torns, 2008). Todo ello ha favorecido la creencia de muchas mujeres de que las obligaciones dom\u00e9sticas son un obst\u00e1culo para su progreso profesional. Aspecto este que se ha visto confirmado estad\u00edsticamente en el Informe de mobbing maternal del Ministerio de Igualdad (2009), ya que el 75% de las mujeres encuestadas declara que ha sufrido problemas laborales por el hecho de su maternidad, reconociendo que el 25% de las mujeres entre 18 y 25 a\u00f1os que est\u00e1n embarazadas son despedidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My Valentines de Max.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>My Valentines de Max <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/madanelu\/16526179362\/in\/photolist-rbmZmW-f5oHR5-4ZNjmU-zZ5Hd-6iXfQQ-oDYgEN-3yDFkg-5YMXpc-5ZE5iC-AuQj7-6hqYZK-4X3T8p-6tg2Mk-oWAR5k-fD1pdo-oWsy2W-5zCaoN-4YNVpW-6iT4cv-6iXeG7-6hqYNB-4sbMhq-51P5Mn-4YjTgn-892mTX-895AYS-fpHNYW-oWsUsZ-fCHPm4-58GaHd-558SmQ-6hrbMH-4ZJ5Yn-7wwkAJ-k5i4vb-57ZMfd-4YjVcZ-4ZJ64e-BTgfJ-BTgdG-5pZBs8-6sfWnL-BTgcZ-BTg7R-BTg9n-4XxaoU-4YjSR8-5aqMVM-aX4fap-dTdonZ\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">Culturalmente, la maternidad se ha visto como causa de vulnerabilidad laboral en las mujeres. La Fundaci\u00f3n Madrina siempre a tu lado (2010) que ofrece asistencia integral y acompa\u00f1amiento de la mujer madre, cabeza de familia, con hijos menores a su cargo, en situaci\u00f3n de dificultad social, v\u00edctimas de violencia, abuso o exclusi\u00f3n socio-laboral, afirma que<em> \u201cEn Espa\u00f1a, todav\u00eda, el mayor acoso que sufre una mujer es por el hecho de ser madre, y especialmente es determinante la falta o abandono de la responsabilidad paterna\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En la base de estas transformaciones se encuentran las narraciones biogr\u00e1ficas de aquellos, aunque en el caso que nos ocupan ser\u00eda m\u00e1s acertado decir aquellas, que desde la vulnerabilidad y el sufrimiento vivieron v\u00edctimas de la marginaci\u00f3n, privaci\u00f3n de libertad y negaci\u00f3n de sus capacidades. A modo de ejemplo cabe rescatar el discurso pronunciado en el Fomento de las Artes por Adela Riquelme de Trechuelo el d\u00eda 12 de diciembre de 1882, bajo el titulo \u201cInfluencia ejercida por la mujer en Espa\u00f1a\u201d, cuyo tema principal era la necesidad de reconocer un trato m\u00e1s justo para las mujeres, independientemente de la posici\u00f3n social. Si bien es cierto que algo se ha avanzado en esa direcci\u00f3n, tambi\u00e9n lo es que durante el camino han emergido nuevos retos que afrontar. En este sentido, el Tercer Informe sobre la situaci\u00f3n laboral de las mujeres en Espa\u00f1a (2011:5-6) considera que la conciliaci\u00f3n y la corresponsabilidad son aspectos cruciales para la igualdad, exponi\u00e9ndolo de la siguiente manera:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cLa conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar es otro objetivo que se ha consolidado durante estos a\u00f1os habiendo evolucionado desde un enfoque meramente centrado en el \u00e1mbito del mundo laboral y, dentro de \u00e9ste, de los permisos a un enfoque m\u00e1s vinculado a la igualdad efectiva de oportunidades ligado al concepto de corresponsabilidad y a la necesidad de una apuesta por una organizaci\u00f3n social que favorezca un reparto m\u00e1s equilibrado de los roles en las parejas\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>Todo ello nos invita a creer en la posibilidad de otro mundo m\u00e1s justo, m\u00e1s equitativo. Un mundo nuevo donde la igualdad de derechos de hombres y mujeres en todos los \u00e1mbitos, pero especialmente en la familia, promoviendo la corresponsabilidad de mujeres y hombre, no sea una meta a alcanzar, sino una realidad. Un mundo semiut\u00f3pico para algunos, posible y realizable para otros, en el que basta, seg\u00fan Boccardi\u00a0 (2014), con valorar la diferencia de sexos y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, fomentando la corresponsabilidad y rechazando los estereotipos y prejuicios que supongan discriminaci\u00f3n entre ellos. Unos par\u00e1metros tan sencillos de comprender y tan dif\u00edciles de realizar. En la realidad existen casos en los que la supresi\u00f3n de la libertad hace que la vida no sea humanamente digna, por lo que nuevamente, pensamiento y vida se nos presentan distanciados.<\/p>\n<p>Tomando como base lo revelado hasta el momento, partiremos de los estudios realizados sobre la corresponsabilidad familiar en los siguientes apartados, para contextualizar la situaci\u00f3n en la que se haya la familia y la igualdad en el reparto de tareas de sus miembros. Algunos de los aspectos a considerar en la distribuci\u00f3n de tareas son: el uso de los tiempos, el valor que se concede a las mismas, los roles asumidos, el cuidado de los hijos, y las consecuencias de la incorporaci\u00f3n de la mujer\u00a0 a la vida laboral (retraso en la primera natalidad, menor n\u00famero de hijos, reducci\u00f3n y abandono definitivo del trabajo).<\/p>\n<h2>\u00a0<strong>SITUACI\u00d3N ACTUAL DE LAS FAMILIAS<\/strong><\/h2>\n<p>Mucho se ha escrito recientemente sobre familia, a pesar de ser un campo de investigaci\u00f3n con ciertas controversias y dificultades, entre ellas, una amplia muerte muestral, dificultad para realizar observaciones directas y aplicar algunas metodolog\u00edas de investigaci\u00f3n,\u2026 pero sin lugar a dudas, el papel que \u00e9sta desempe\u00f1a en la formaci\u00f3n de las personas, la convierte en un objeto de investigaci\u00f3n inaplazable.<\/p>\n<p>Partimos del reconocimiento de la complejidad que supone delimitar el concepto de familia, dada la multitud de definiciones existentes, as\u00ed como la diversidad de tipolog\u00edas de familias emergentes. Tradicionalmente una familia pod\u00eda entenderse como &#8220;un conjunto de personas de la misma sangre, del mismo linaje, de la misma casa&#8221; (Enciclopedia Larousse, 2008). El soci\u00f3logo Anthony Guiddens (1998) profundiz\u00f3 en su definici\u00f3n, apuntando que se trata de un grupo de individuos relacionados por lazos de sangre, matrimonio, o adopci\u00f3n, que forman una unidad econ\u00f3mica, en la que los miembros adultos deben encargarse de la crianza de los ni\u00f1os. Por tanto, los lazos principales que definen una familia son los v\u00ednculos de afinidad reconocido socialmente y v\u00ednculos de consanguinidad.<\/p>\n<p>Pero la familia ha experimentado tantos cambios en un espacio de tiempo tan corto, que este tipo de definiciones v\u00e1lidas para gran parte de las familias que conocemos, dejan fuera otras formas familiares. No todas las familias son consangu\u00edneas, tambi\u00e9n existen las <em>familias adoptivas o de acogida<\/em>. No todas las familias conviven en un hogar, tambi\u00e9n existen las familias \u201c<em>Living apart together<\/em>\u201d, que no cohabitan y si lo hacen es espor\u00e1dicamente y por periodos de tiempo cortos. Todas las sociedades reconocen alg\u00fan sistema familiar que generalmente suele coincidir con el modelo predominante. Si bien es cierto que en las sociedades modernas el modelo de familia nuclear sobresale respecto al resto, tambi\u00e9n lo es que ha experimentado cambios intr\u00ednsecos, especialmente en lo que se al replanteamiento de los roles, as\u00ed como un mayor reconocimiento de otras formas familiares.<img class=\"aligncenter\" style=\"height: 152px; width: 750px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/familia de Steve Rotman.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Imagen de Steve Rorman <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/phunk\/5938692579\/in\/photolist-a3Mmpn-5Wkfx9-4bisCZ-HpK1x-9fkW4w-5PDMPa-kCo8aU-pjuuEJ-4syAqe-jkjkwX-66gesk-3v6RpB-8yEMxY-j6zPKW-4EMLcK-8vF5J9-4wDgR-e4GGiS-Hd8Zu-n1Pt2P-pzfpoK-ny6WRU-fAe7UX-8Xp42M-dvDhC9-27AmA-85SvUs-23xup-nRkPjx-e3xG3V-4ESn6S-4sFTMF-5oShV5-aA6ZCR-9pKMZu-42CsBE-aZrgPg-8yBCc4-rrYgnA-8ocCEn-j3DXgh-rkwaJ8-8MabiA-8AKeiG-h3Qah4-iKXBSG-e3xG1X-nQApwR-b9CNUP-EXutJ\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a>\u00a0<\/h6>\n<p>La complejidad de la familia no se desprende solo su composici\u00f3n. Se trata de una de las instituciones con mayor protagonismo en la totalidad de las sociedades, hasta el punto que ha sido definida en la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos como el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protecci\u00f3n de la sociedad y del Estado. De ah\u00ed que como educadores debamos acercarnos a la misma con una actitud de aprehender de la realidad, y no dejarnos arrastrar por el fatalismo que nos lleva a considerar que cualquier intervenci\u00f3n en este contexto sirve de poco.<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cA la afirmaci\u00f3n anunciada hace ya varias d\u00e9cadas atr\u00e1s de la desaparici\u00f3n de la familia como instituci\u00f3n social primaria, hoy ha venido a hacerse eco otra afirmaci\u00f3n m\u00e1s light y postmoderna, pero no por ello menos inquietante: la familia est\u00e1 en declive\u201d (M\u00ednguez, Jord\u00e1n, Gonz\u00e1lez y Hern\u00e1ndez, 2011:2).<\/p><\/blockquote>\n<p>Ser\u00eda absurdo negar las evidencias emp\u00edricas de los cambios acontecidos en las familias (reducci\u00f3n del n\u00famero de hijos, retraso de la maternidad, espacios cada vez m\u00e1s individualizados, contextos an\u00f3micos, crisis de los modelos educativos,\u00a0 p\u00e9rdida o delegaci\u00f3n de su funci\u00f3n transmisora, etc.). Pero tambi\u00e9n lo es, negar su potencial educativo, incluso cuando act\u00faa desde la ambivalencia o la ambig\u00fcedad. Ante el estado de contingencia en el que se encuentran instaurados los seres humanos, las familias, son islotes de seguridad.<\/p>\n<p>Para el buen desarrollo socio-afectivo de sus miembros, es pertinente el an\u00e1lisis de las relaciones y el modelo de comunicaci\u00f3n que se mantiene en la pareja, en la relaci\u00f3n paterno-filial, y entre hermanos, as\u00ed como con otros miembros familiares (Von Bertalanffy, 1968). Desde una perspectiva sist\u00e9mica, la familia contribuye a <em>\u201cla maduraci\u00f3n de la persona a trav\u00e9s de encuentros perfectivos, contactos continuos e interacciones comunicativas que hacen posible la adquisici\u00f3n de una estabilidad personal\u201d<\/em> (R\u00edos, 2003, 29).<\/p>\n<p>En este sistema de relaciones familiares, entran en juego las \u201cexpectativas de rol\u201d, que para Duncan et al (2003) dan lugar a tres modelos de familia. El modelo <em>tradicional o de segregaci\u00f3n<\/em><strong>, c<\/strong>on presencia de la mujer en el hogar, sociabilidad de tipo privado e insistencia en el rol de la mujer como madre y esposa. El modelo <em>de compromiso o intermedia<\/em>, formado por parejas en las que ambos c\u00f3nyuges trabajan por necesidades b\u00e1sicamente econ\u00f3micas, con bajos niveles de realizaci\u00f3n profesional y que en caso de conflicto el rol de la mujer consiste en sacrificarse por la carrera de su marido. Por \u00faltimo, el modelo <em>igualitario o sim\u00e9trico<\/em>, donde tanto el hombre como la mujer tienen una actividad profesional considerada importante y reconocida socialmente. De igual manera que el hombre tiene la capacidad de re-crearse, la familia no queda encarcelada en un modelo concreto. Estas situaciones no son herm\u00e9ticas y pueden variar a lo largo del ciclo vital de la familia.<\/p>\n<p>La vida familiar en Espa\u00f1a, como sucede en el resto de la Uni\u00f3n Europea, se encuentra inmersa en un profundo proceso de cambio que afecta a todas sus dimensiones. El hombre ha dejado de ser el \u00fanico miembro que aporta ingresos a la unidad familiar y cada vez son m\u00e1s las familias, que son sostenidas por ambos c\u00f3nyuges, lo que les obliga a compaginar la esfera p\u00fablica, social y laboral con las responsabilidades de atender adecuadamente sus hogares y proporcionar educaci\u00f3n y cuidados a los hijos, teniendo especial inter\u00e9s en las barreras que merman el acceso y permanencia en el empleo de las mujeres, en una carrera por ser ante todo buenas madres, y tener oportunidad de un desarrollo individual. Todo esto justifica un an\u00e1lisis de la corresponsabilidad en la asunci\u00f3n y realizaci\u00f3n de las tareas familiares por parte de los miembros de la familia, tanto por parte de los padres, que ense\u00f1an y aportan un modelo de pautas estables a seguir, como por parte de los propios hijos, en tanto en cuanto se vean reflejados en \u00e9l.<\/p>\n<h2><strong>SITUACION ACTUAL DE LA CORRESPONSABILIDAD FAMILIAR<\/strong><\/h2>\n<p>Vivimos en una sociedad en la que las familias de corte patriarcal se est\u00e1n transformando, cre\u00e1ndose un nuevo escenario en el que el n\u00famero de mujeres que consideran que ser ama de casa puede ser tan gratificante como la actividad profesional, es suplantado por las que consideran que las obligaciones dom\u00e9sticas son un obst\u00e1culo para su progreso profesional. Desde los a\u00f1os ochenta, los estudios del Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas,<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> se han basado fundamentalmente en el an\u00e1lisis del uso del tiempo, como medio de aproximaci\u00f3n a la realidad de las\u00a0 problem\u00e1ticas familiares derivadas de la conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar. Estos estudios evidencian las preferencias de los espa\u00f1oles hacia un modelo familiar m\u00e1s igualitario, donde ambos se reparten las tareas del hogar y cuidado de los hijos. Un modelo sustentado en la relaci\u00f3n de amor mutuo, respeto y del compromiso que les une como pareja.\u00a0 La esperanza y confianza en el cambio familiar que arrojan estos estudios, se ve empa\u00f1ada por el escepticismo con el que algunos autores cuestionan la validez emp\u00edrica de los mismos, fundamentalmente porque se suele recurrir exclusivamente a la metodolog\u00eda cuantitativa, no siempre adecuada para estas tem\u00e1ticas. As\u00ed pues parafraseando a Polaino (2005:3):<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cDel estudio de la dedicaci\u00f3n temporal de los progenitores no puede inferirse casi nada o muy poco acerca de los roles masculinos y femeninos. El silencio de la investigaci\u00f3n cualitativa \u2013otra consecuencia m\u00e1s del positivismo dominante en la mentalidad cientifista &#8211; se compadece mal con eso que precisamente se pretende estudiar\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p><img style=\"float: left; margin: 5px 10px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Marisa Ort\u00fan bis 2.JPG\" alt=\"\" \/>Los estudios sobre el modo en que el hombre y la mujer distribuyen su tiempo en las tareas dom\u00e9sticas, permiten por un lado, visualizar el trabajo no remunerado, y por otro, describir las variables relacionadas con los modelos familiares a los cuales se adscriben. Al respecto, Gershuni y Robinson (1991), en su estudio sobre la evoluci\u00f3n de los usos del tiempo, entre 1960 y 1985, en seis pa\u00edses industrializados (Reino Unido, Estados Unidos, Canad\u00e1, Dinamarca, Holanda y Noruega), comprobaron que se estaba produciendo un incremento del tiempo que dedican los hombres al trabajo dom\u00e9stico.\u00a0 Pero \u00e9ste incremento no implica necesariamente que el modelo familiar se encuentre equilibrado. En todos los pa\u00edses de la UE la carga total de trabajo de las mujeres es superior a la de los hombres, siendo \u00e9stos los que disponen de m\u00e1s tiempo libre, por lo tanto cabe cuestionarse si la diferencia de tiempo es voluntaria u obligada y si hay perspectivas de cambio sobre todo para la mujer (Duran 2007).<\/p>\n<p>El panorama espa\u00f1ol presenta una situaci\u00f3n similar a la descrita. De los datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer (2001) se desprende que:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.45pt;\">1. Los hombres realizan algunas tareas pero no conocen ni comprenden el\u00a0 t\u00e9rmino de corresponsabilidad en el hogar;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.45pt;\">2. Cuando realizan espor\u00e1dicamente alguna tarea tienden a decir que ellos s\u00ed realizan esas tareas, como si fuera continuamente;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.45pt;\">3. Hay tareas que pr\u00e1cticamente jam\u00e1s realizan, como limpiar los ba\u00f1os, poner la lavadora, tender, limpiar cristales;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.45pt;\">4. La percepci\u00f3n de colaboraci\u00f3n en el hogar es much\u00edsimo mayor que sus parejas mujeres cuando se las pregunta por lo que realizan ellos en la casa;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 35.45pt;\">5. La tendencia generalizada de las parejas como soluci\u00f3n a la falta de corresponsabilidad masculina y a la escasez de tiempo femenina, es la de contratar, cuando se puede, a una persona (mujer) que atienda las labores dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p>Una r\u00e9plica posterior del estudio sobre la distribuci\u00f3n del tiempo en las familias, nos permite establecer la evoluci\u00f3n que \u00e9sta ha experimentado. As\u00ed pues, se observa un incremento significativo del tiempo dedicado a las actividades de trabajo remunerado (un 31% m\u00e1s que en 2001), una reducci\u00f3n significativa del tiempo dedicado al trabajo dom\u00e9stico (un 21% menos que en 2001), un leve descenso del tiempo destinado a la educaci\u00f3n de los hijos, y se mantiene pr\u00e1cticamente igual el tiempo que se invierte en las necesidades personales (INE, 2007).<\/p>\n<p>Atendiendo a los datos expuestos, la disposici\u00f3n al desempe\u00f1o del trabajo dom\u00e9stico es menor que al trabajo remunerado en ambos g\u00e9neros, lo que se ha traducido en un descenso del tiempo invertido en las responsabilidades familiares. El tiempo dedicado a estas actividades desciende en las mujeres, con respecto a 2001, en 1 hora y 23 minutos y en los hombres en 50 minutos, lo que acorta la distancia entre g\u00e9neros de 4 horas 12 minutos en 2001 a 3 horas y 39 minutos en 2006 (INE, 2007). De modo que, pese a la generalizada percepci\u00f3n social de que las tareas dom\u00e9sticas son compartidas en la actualidad por los dos miembros de las parejas j\u00f3venes, sobre todo en \u00e1reas metropolitanas, las cifras reflejan lo contrario, ya que demuestran que la situaci\u00f3n no ha variado apenas con respecto a a\u00f1os anteriores. Esa diferencia perdura en la actualidad, tal y como puede comprobarse en los datos recogidos en la siguiente tabla (INE, 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Tabla2.JPG\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En general los hombres dedican m\u00e1s tiempo en todas las actividades excepto en las tareas dom\u00e9sticas, el cuidado de ni\u00f1os, ancianos y personas dependientes que son asumidas mayoritariamente por las mujeres, independientemente del tipo de hogar, aunque se observa un mayor distanciamiento de g\u00e9nero en el tiempo invertido al hogar y la familia cuando se tratan de parejas con hijos y cuando se da el caso de inactividad laboral (estudiantes, jubilados o pensionistas, labores del hogar). Con la llegada de los hijos se incrementa de forma significativa la dedicaci\u00f3n femenina al trabajo dom\u00e9stico y las diferencias de g\u00e9nero en la distribuci\u00f3n del tiempo. De modo que, la reducci\u00f3n en las diferencias de dedicaci\u00f3n parecen sustentarse m\u00e1s en la delegaci\u00f3n de tareas, mediante la contrataci\u00f3n de personas ajenas a la propia familia, o la ayuda de otros miembros familiares, como los abuelos.\u00a0<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea, el estudio de la Federaci\u00f3n de Mujeres Progresistas (2011) concluye, entre otros aspectos, que las mujeres dedican m\u00e1s tiempo y m\u00e1s diversificado que los hombres a las obligaciones familiares, ocup\u00e1ndose de la casa, alimentaci\u00f3n, salud, cuidado de los hijos, gesti\u00f3n, etc. mientras que los hombres se centra en el cuidado del jard\u00edn, coche, gesti\u00f3n de papeles burocr\u00e1ticos y cuidado de los hijos, limit\u00e1ndose generalmente al ocio con los mismos. El peso fundamental recae en las mujeres, y m\u00e1s a\u00fan cuando su nivel de estudios es bajo, edad avanzada, ideas convencionales y la poblaci\u00f3n en la que vive es peque\u00f1a y\/o rural (Serrano, 2010).<\/p>\n<p>Esta divisi\u00f3n de roles en las tareas domesticas ha promovido el intento de valorar la contribuci\u00f3n de \u00e9ste trabajo al Producto Interior Bruto (PIB), a trav\u00e9s de las denominadas Cuentas Sat\u00e9lite, en base a las directrices europeas, y\u00a0 Proposiciones no de Ley en el Congreso de los Diputados. En base a ello, se han llevado a cabo numerosos estudios econ\u00f3micos sobre el trabajo dom\u00e9stico (mantenimiento del hogar y cuidado de las personas dependientes), emprendidos tanto desde organismos p\u00fablicos como privados, para el \u00e1mbito nacional como por el internacional.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a el Instituto Estad\u00edstico del Pa\u00eds Vasco (EUSTAT, 2000) ha desarrollado un estudio sobre trabajo dom\u00e9stico concluyendo que, el Valor A\u00f1adido Bruto que alcanza la producci\u00f3n dom\u00e9stica vasca que no contabilizada en el PIB, para 1998, es de 13.392 euros, lo que supone un 40,1% del PIB, ascendiendo este porcentaje hasta el 50,2% para el a\u00f1o 1999. De manera que es innegable la contribuci\u00f3n que las familias y sus parientes cercanos (abuelas fundamentalmente) realizan en el \u00e1mbito privado, para sacar adelante el mantenimiento del hogar y la atenci\u00f3n a los hijos, sin que suponga coste alguno para ellos ni para la propia sociedad espa\u00f1ola en su conjunto, ya que si de alguna manera estos costes tuvieran una deriva retributiva, el sistema econ\u00f3mico actual ser\u00eda insostenible.<\/p>\n<p>Generalmente, dentro del trabajo familiar, se contemplan indistintamente dos aspectos esenciales, por un lado las actividades refer\u00edas a las tareas dom\u00e9sticas, y por otro, la crianza y educaci\u00f3n de los hijos. Sin embargo, ambos aspectos requieren un tratamiento diferenciado, ya que en palabras de Maganto, Etxeberria y Porcel (2010:71):<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201cEs preciso tener en cuenta que el tipo y car\u00e1cter de algunas tareas dom\u00e9sticas (repetitivas, mon\u00f3tonas\u2026) pueden resultar menos reconfortantes que la crianza de los hijos, as\u00ed como que las repercusiones o consecuencias de una posible negligencia en ambas tareas tiene consecuencias muy diferentes: ya que mientras que en el primer caso repercute en la organizaci\u00f3n familiar, en el caso de la crianza estar\u00edamos hablando de un posible da\u00f1o en el desarrollo f\u00edsico y evolutivo de los propios hijos\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>En cuanto a la supervisi\u00f3n de la educaci\u00f3n, sigue siendo la madre la que en el mayor n\u00famero de ocasiones cuida y supervisa la evoluci\u00f3n de los hijos en sus estudios y los padres ejercen la autoridad en decisiones importantes, con una menor implicaci\u00f3n en supervisar las tareas (Serrano, 2010). Esto denota que se sigue transmitiendo el modelo de imitaci\u00f3n de roles masculinos y femeninos, asignando a las mujeres el rol tradicional reproductivo, y el rol social (p\u00fablico) a los varones los cuales seg\u00fan datos del estudio Mujeres y Hombres en Espa\u00f1a (INE 2008)\u00a0 asumen en su mayor\u00eda la toma de decisiones importantes.<\/p>\n<p>Las\u00a0 investigaciones realizadas parecen indicar que las nociones del padre como el sustentador principal y la madre como c\u00f3nyuge en la que recae el mayor peso de las responsabilidades familiares, tanto las vinculadas a la organizaci\u00f3n familiar, como las asociadas al cuidado y educaci\u00f3n de los hijos, continuar\u00e1n siendo evidentes. No cabe duda de que se trata de un cambio cultural que pasa necesariamente por un cambio actitudinal y de valores, y para ello es imprescindible actuaciones educativas que lo posibiliten.<\/p>\n<h2><strong>CONCLUSION<\/strong><\/h2>\n<p>Uno de los aspectos que m\u00e1s ha influido en los cambios de la din\u00e1mica familiar ha sido\u00a0 la incorporaci\u00f3n de la mujer al mundo laboral, transformando tanto al espacio p\u00fablico como al privado, y con ello las responsabilidades familiares. Estos cambios han afectado tanto a hombres como a mujeres, pero ha sido en el caso de los varones donde se ha dado una mayor resistencia para asumir nuevos roles dom\u00e9sticos, hasta ahora asignados mayoritariamente por condici\u00f3n de sexo, recayendo mayoritariamente\u00a0 en las mujeres (Beck-Gersheim, 2003).\u00a0 Sin valores, solo con los roles, no hay familia, ni sociedad, ni empresas, ni Estado, los cambios de roles determinan, por su propia naturaleza, cambios en los valores, y viceversa, el cambio de valores induce a cambios en los roles.<\/p>\n<p>Es cierto que existen ciertas pautas de cambio en cuanto a la divisi\u00f3n sexual del trabajo en el espacio dom\u00e9stico en las parejas m\u00e1s j\u00f3venes donde ambos trabajan (Informe mujeres y hombres y equidad distributiva, 2010), pero la corresponsabilidad de los varones, se muestra muy lenta y distan mucho de significar una redistribuci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico equitativa entre hombres y mujeres. Algunas de las dificultades para hacer compatible la vida familiar con la vida laboral son: barreras relativas a la estructura social (el arraigo de la divisi\u00f3n sexual del trabajo); barreras relativas a la estructura econ\u00f3mica (relaciones de producci\u00f3n y discriminaci\u00f3n en el mercado de trabajo) y barreras pol\u00edticas\u00a0 (el d\u00e9ficit de las infraestructuras de apoyo y la validez de los derechos de Conciliaci\u00f3n)<\/p>\n<p>Las dificultades de conciliaci\u00f3n suelen derivar en conflictos de pareja por el reparto de tareas dom\u00e9sticas, especialmente cuando los hijos e hijas son peque\u00f1os (Iglesias de Ussel y Landwerlin, 2001), as\u00ed como tensiones familiares ocasionadas por la falta de tiempo personal (63%) y por el cuidado de la prole (28%) (Klose y Klose, 2010). Los resultados del an\u00e1lisis de este estudio sugieren que el escenario tradicional (divisi\u00f3n de roles) y el igualitario son claramente m\u00e1s deseables que el modelo de transici\u00f3n com\u00fanmente conocido como la doble jornada laboral, donde la madre trabaja, pero no cuenta con el apoyo de su pareja en el cuidado de la casa y de los hijos, lo que se traduce com\u00fanmente en excedencias, temporalidad, reducciones y b\u00fasqueda de apoyos externos o familiares. Un 33,1% de las mujeres eligen trabajos a tiempo parcial por obligaciones familiares frente a un 3,8% de los hombres (Instituto de la Mujer, 2010); un mill\u00f3n de abuelos y abuelas, pero especialmente \u00e9stas \u00faltimas, cuidan de sus nietas y\/o nietos durante m\u00e1s de cuatro horas diarias para que las madres y los padres puedan trabajar (Rinc\u00f3n Ruiz y Ans\u00f3 Llera, 2005).<\/p>\n<p>Respecto a las excedencias, a pesar de ser el recurso m\u00e1s utilizado, especialmente en los sectores m\u00e1s privilegiados del mercado de trabajo, ya que la ausencia total de recursos econ\u00f3micos asociados a este recurso las convierten en un lujo apto para muy pocos y adem\u00e1s reproduce las desigualdades socioecon\u00f3micas de las mujeres \u00a0(Sarasa Urdiola, 2006).<\/p>\n<p>Todo ello refleja los intentos de una familia adaptativa de buscar respuesta a una situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s preocupante, la conciliaci\u00f3n laboral y familiar que posibilite el desarrollo humano de todos los integrantes de la misma. Si entendemos por conciliaci\u00f3n, en un sentido estricto, la compatibilizaci\u00f3n de los tiempos dedicados a la familia y al trabajo, lo que implica el desarrollo pleno de las personas en el \u00e1mbito del trabajo, afectivo, familiar, personal, de ocio, estudio e investigaci\u00f3n, y a disponer de tiempo para uno mismo; y en sentido amplio, el conjunto de medidas tendentes a mitigar los problemas que, la separaci\u00f3n entre la vida laboral, y la vida personal presenta (Lamane, 2014). La conciliaci\u00f3n transciende la mera cuesti\u00f3n organizativa (distribuci\u00f3n de los tiempos) para adentrarse en la educativa (gesti\u00f3n de las problem\u00e1ticas que se desprenden de la no conciliaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Por otra parte, el derecho a desempe\u00f1ar un trabajo digno no puede, o mejor dicho, no debe estar re\u00f1ido con la atenci\u00f3n educativa que merecen las nuevas generaciones. De igual modo, el cuidado de los hijos e hijas no puede ser fuente de desigualdades de g\u00e9nero en la unidad familiar y en el contexto laboral. El dilema moral que se circunscribe entorno a la conciliaci\u00f3n produce un desgaste emocional que impregna todas las dimensiones constituyentes del ser humano, enfatizando si cabe a\u00fan m\u00e1s, la necesidad de educar en la conciliaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Con la expresi\u00f3n conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar se hace referencia a la necesidad de compatibilizar el trabajo remunerado con el trabajo dom\u00e9stico y las responsabilidades familiares. Ahora bien, nos olvidar\u00edamos de la esfera privada, individual para cada persona, inexistente, para la mayor\u00eda de las mujeres. Para Torio <em>et al <\/em>(2010) el espacio y el tiempo son dos variables esenciales para hacer efectiva la corresponsabilidad, resaltando por un lado la necesidad de disponer de tiempos y espacios propios para lo laboral y lo familiar, pero tambi\u00e9n, y no menos importante, <em>\u201cun tiempo y un espacio de propia elecci\u00f3n que realmente redunde en el disfrute y crecimiento personal y sea utilizado para el ocio, la cultura, el deporte, la participaci\u00f3n social o lo que cada uno considere conveniente\u201d<\/em> (Torio et al, 2010:105).<\/p>\n<p>Sin dar la espalda a la necesidad de abrir nuevas v\u00edas que posibiliten la conciliaci\u00f3n, donde se persiga el equilibrio para atender eficaz y saludablemente lo familiar y lo laboral, consideramos fundamental la labor educativa en la corresponsabilidad, apostando por un modelo igualitario en lo que respecta a las funciones a desempe\u00f1ar en la unidad familiar. Al respecto, cabe resaltar el programa de formaci\u00f3n de padres sobre Corresponsabilidad Familiar (COFAMI) que pretende fomentar la cooperaci\u00f3n y la responsabilidad como modelo familiar, trabajando principalmente en asumir una responsabilidad compartida, en el reparto justo de las tareas y el desempe\u00f1o de actuaci\u00f3n coordinada como los pilares de la corresponsabilidad (Maganto, Bartu y Etxeberria, 2004).<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[334,335,332,333,331],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Responsabilidad familiar \u00bfuna cuesti\u00f3n de g\u00e9nero? - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"MODERNIDAD, MUJER Y TRABAJO FAMILIAR Toda sociedad se sustenta en un modelo antropol\u00f3gico de ciudadano que culturalmente es transmitido a...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-01-26T20:25:59+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My%20Valentines%20de%20Max.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"25 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\",\"name\":\"RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My Valentines de Max.jpg\",\"contentUrl\":\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My Valentines de Max.jpg\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#webpage\",\"url\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero\",\"name\":\"Responsabilidad familiar \\u00bfuna cuesti\\u00f3n de g\\u00e9nero? - RES. Revista de Educaci\\u00f3n Social\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2015-07-18T22:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-01-26T20:25:59+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/eduso.net\/res\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Responsabilidad familiar \\u00bfuna cuesti\\u00f3n de g\\u00e9nero?\"}]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Responsabilidad familiar \u00bfuna cuesti\u00f3n de g\u00e9nero? - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","og_description":"MODERNIDAD, MUJER Y TRABAJO FAMILIAR Toda sociedad se sustenta en un modelo antropol\u00f3gico de ciudadano que culturalmente es transmitido a...","og_url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero","og_site_name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","article_modified_time":"2021-01-26T20:25:59+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My Valentines de Max.jpg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"25 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/","name":"RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/eduso.net\/res\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#primaryimage","inLanguage":"es","url":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My Valentines de Max.jpg","contentUrl":"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/My Valentines de Max.jpg"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#webpage","url":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero","name":"Responsabilidad familiar \u00bfuna cuesti\u00f3n de g\u00e9nero? - RES. Revista de Educaci\u00f3n Social","isPartOf":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#primaryimage"},"datePublished":"2015-07-18T22:00:00+00:00","dateModified":"2021-01-26T20:25:59+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/responsabilidad-familiar-una-cuestion-de-genero#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/eduso.net\/res\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Responsabilidad familiar \u00bfuna cuesti\u00f3n de g\u00e9nero?"}]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/8922"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/8922\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20053,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/8922\/revisions\/20053"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8922"}],"wp:term":[{"taxonomy":"palabra_clave","embeddable":true,"href":"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-json\/wp\/v2\/palabra_clave?post=8922"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}