{"id":8912,"date":"2015-07-15T00:00:00","date_gmt":"2015-07-14T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/la-violencia-filio-parental-un-subtipo-de-violencia-de-genero-una-revision-bibliografica-de-la-figura-de-la-victima\/"},"modified":"2021-01-26T21:28:05","modified_gmt":"2021-01-26T20:28:05","slug":"la-violencia-filio-parental-un-subtipo-de-violencia-de-genero-una-revision-bibliografica-de-la-figura-de-la-victima","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/la-violencia-filio-parental-un-subtipo-de-violencia-de-genero-una-revision-bibliografica-de-la-figura-de-la-victima","title":{"rendered":"La violencia filio-parental. \u00bfUn subtipo de violencia de g\u00e9nero? Una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica de la figura de la v\u00edctima."},"content":{"rendered":"<p><em>Daniel Ortega Ortigoza<\/em><sup> <a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El uso de la violencia en las relaciones familiares estuvo aceptada en el Estado espa\u00f1ol hasta hace relativamente pocos a\u00f1os reconociendo y justificando el castigo f\u00edsico a fin de\u00a0<em>corregir<\/em>\u00a0a los\/as hijos\/as ante determinados comportamientos disruptivos o d\u00edscolos. Dicho uso de la violencia fue cuestionado hasta tal punto que la legislaci\u00f3n actual proh\u00edbe cualquier tipo de violencia sobre los hijos, siendo este \u201cmodelo\u201d sancionado por la propia jurisdicci\u00f3n penal de adultos. En el actual debate jur\u00eddico-\u00a0social la aparici\u00f3n de publicaciones relacionadas con la violencia en el hogar ha ido acompa\u00f1adas casi al un\u00edsono de modificaciones legislativas a fin de erradicar el citado fen\u00f3meno. A partir del a\u00f1o 2005, comienzan a surgir en el Estado espa\u00f1ol las primeras voces de alarma ante el incremento de denuncias de padres hacia sus hijos por agresiones en el hogar por parte de \u00e9stos, en lo que parec\u00eda erigirse como un fen\u00f3meno totalmente novedoso: el maltrato ascendiente o violencia filio-parental. La problem\u00e1tica en s\u00ed presenta una seria dificultad a la hora de intervenir para reducir los efectos de la misma. La hasta ahora impenetrabilidad de las autoridades p\u00fablicas en la esfera familiar dificultan la reducci\u00f3n de las agresiones filio-parentales. Reconociendo un problema cuya ra\u00edz se establece de forma inexorable en un d\u00e9ficit del v\u00ednculo filio-parental, destacar la confluencia existente de varias disciplinas a la hora de abordar el mismo.<\/p>\n<p>Indudablemente cuando el maltrato ascendiente- mediante una denuncia policial y\/o judicial, pasa a la esfera p\u00fablica, se abordar\u00e1 la problem\u00e1tica en cuesti\u00f3n \u2013 al menos de forma inicial-desde una perspectiva jur\u00eddico-penal; la tendencia concurrir\u00e1 por tanto, en la b\u00fasqueda de una sanci\u00f3n punitiva que intente resarcir a la v\u00edctima y por otro lado, adoptar una medida educativa y sancionadora de acuerdo a la jurisdicci\u00f3n penal juvenil vigente. La enorme complejidad que envuelve al maltrato intrafamiliar perpetrado por adolescentes se ver\u00e1 reflejada en la dificultad de adoptar una medida educativa que aten\u00fae el conflicto intrafamiliar instaurado m\u00e1s cuando a v\u00edctima y agresor\/a se les presupone unos lazos afectivos inquebrantables.<\/p>\n<p>El presente art\u00edculo pretende enfatizar en la figura de la v\u00edctima del fen\u00f3meno de la Violencia filio-parental. Para ello nos escudaremos en una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica de las investigaciones realizadas en los \u00faltimos a\u00f1os. Empero, no podremos aludir a la figura de la v\u00edctima sin aproximarnos a la conceptualizaci\u00f3n realizada por la literatura cient\u00edfica en torno al presente objeto de estudio. Del mismo modo, se esbozar\u00e1 una aproximaci\u00f3n sobre la fenomenolog\u00eda y casu\u00edstica que engloba al mismo para finalizar con el an\u00e1lisis pormenorizado de la(s) principales v\u00edctima(s) de la Violencia filio-parental.<\/p>\n<h2><strong>1. Hacia una conceptualizaci\u00f3n de la violencia filio-parental.<\/strong><\/h2>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, y de forma paralela a otros fen\u00f3menos de la violencia protagonizada por los j\u00f3venes \u2013 bandas latinas, violencia en el \u00e1mbito educativo, ciberbullying etc\u2026- se han venido intensificando los esfuerzos por comprender las causas que generan la propia violencia filio-parental.<\/p>\n<p>En nuestro pa\u00eds, a partir del a\u00f1o 2004, los medios de comunicaci\u00f3n se hicieron eco de numerosas noticias relacionadas con episodios de lo que parec\u00eda un nuevo fen\u00f3meno, generando con ello las primeras voces de alarma social al respecto; del mismo modo, el aparente cambio de direcci\u00f3n en torno a la violencia intrafamiliar parece que gener\u00f3 cierto desconcierto entre el nutrido grupo de profesionales procedentes de m\u00faltiples disciplinas dedicados al estudio de la violencia en la infancia y adolescencia. Mencionando el cambio de direcci\u00f3n en torno a la violencia dom\u00e9stica se hace referencia pues, a la violencia ejercida de hijos\/as hacia progenitores, abuelos\/as, tutores\/as y el resto de familia extensa entre otros, o s\u00e9ase la Violencia Filio-Parental.<a title=\"\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a><\/p>\n<p>Desde la Administraci\u00f3n se reconoci\u00f3 la emergencia del fen\u00f3meno cuando la propia Fiscal\u00eda General del Estado en su Circular 1\/2010 se expresaba de la siguiente manera: \u201cEn el \u00e1mbito del Derecho penal juvenil los malos tratos familiares protagonizados por los menores est\u00e1n proliferando \u00faltimamente de forma que como m\u00ednimo cabr\u00eda calificar de preocupante\u201d. Es decir, la VFP pasaba de la esfera privada (\u00e1mbito del hogar) a la esfera p\u00fablica cuando las autoridades- mediante denuncia penal \u2013son conocedoras de las agresiones filio-parentales y adem\u00e1s alertaban del incremento de las denuncias interpuestas por padres hacia sus hijos.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que existen numerosas investigaciones y publicaciones recogidas sobre el incremento actual de la violencia ejercida por menores, son ciertamente escasos- hasta la fecha- los estudios centrados en la violencia juvenil <em>instaurada dentro del hogar<\/em>, factor esencial que rige el fen\u00f3meno que nos ocupa ; sin embargo, \u00bfes por ello que se trata de un fen\u00f3meno totalmente novedoso?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"my-1 alignnone\" style=\"border-style: solid; border-width: 15px; float: left; margin-left: 10px; margin-right: 10px;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Violencia2.JPG\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"446\" \/>Coincidiendo con Agustina y Romero. \u201cm\u00e1s que un hecho novedoso ha habido una significativa evoluci\u00f3n cultural en las relaciones paterno-filiales (2010:199) , que unido a otros factores propiciaban la invisibilidad del fen\u00f3meno . De entre estos factores, conviene recordar de forma inicial que hasta hace bien poco en nuestro pa\u00eds exist\u00eda el llamado <em>derecho de correcci\u00f3n,<\/em> que atribu\u00eda de forma subjetiva a los padres la potestad para ejercer el castigo f\u00edsico a modo de correcci\u00f3n a fin de educar a sus primogenitores. Al reconocer jur\u00eddicamente este tipo de pr\u00e1cticas \u2013sin la m\u00e1s m\u00ednima fijaci\u00f3n de l\u00edmites- no es de extra\u00f1ar la profunda difusi\u00f3n de determinadas pr\u00e1cticas que configuraban gran parte de la violencia intrafamiliar, adem\u00e1s reconocida en la propia legislaci\u00f3n. Habiendo evolucionado el derecho de correcci\u00f3n en la mayor\u00eda de legislaciones occidentales hasta el punto de suprimirla, parece existir una aparente p\u00e9rdida de autoridad por parte de los padres que ha propiciado un aparente cambio de direcci\u00f3n en torno a la acci\u00f3n violenta.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el \u00e1mbito familiar ha sido siempre impenetrable desde el punto de vista legislativo; con ello, existe la posibilidad de la prevalencia de la VFP en tanto en cuanto su conocimiento por parte de las autoridades se presum\u00eda inexistente. En contraposici\u00f3n a la dificultad de toda autoridad p\u00fablica para acercarse al fen\u00f3meno- de similar forma a lo ocurrido con el fen\u00f3meno de la violencia dom\u00e9stica-se hallan en la literatura cient\u00edfica internacional determinadas publicaciones e investigaciones que propiciaron las primeras definiciones de la violencia ascendente y que a su vez llevaron a los mismos estados a consolidar tanto l\u00edneas de investigaci\u00f3n como programas espec\u00edficos de intervenci\u00f3n del fen\u00f3meno. A la concreci\u00f3n del <em>s\u00edndrome de los padres maltratados <\/em>expuesto por Sears, Maccoby y Levin (1957), le siguieron los primeros intentos de analizar el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Las primeras investigaciones en torno al fen\u00f3meno se centraron cuasi en exclusividad en la descripci\u00f3n de las tasas de violencia ejercida por hijos hacia sus padres (Agnew y Huguley, 1989; Browne y Hamilton, 1998; Cornell y Gelles, 1982; Kratcoski, 1985 Peek, Fischer y Kidwell, 1985) o bien el an\u00e1lisis de la etiolog\u00eda del fen\u00f3meno (Browne y Hamilton, 1998; Kratcoski, 1985; Paulson, Coombs y Landsverk, 1990) . Es por ello, que las primeras definiciones realizadas son excesivamente breves y gen\u00e9ricas, como sugiere la probable primera definici\u00f3n sobre la VFP hallada: \u201cataques f\u00edsicos o amenazas verbales y no verbales o da\u00f1o f\u00edsico \u201c(Harbin y Madden (1979). Por su parte Straus incluy\u00f3 a \u00e9sta determinados comportamientos violentos como morder, golpear, ara\u00f1ar, lanzar objetos, empujar, maltrato verbal u otras amenazas (1979).<\/p>\n<p>Por otro lado, Laurent y Derry (1999) hablaron por primera vez de la reiteraci\u00f3n de la violencia ejercida por los hijos, definiendo el fen\u00f3meno como agresi\u00f3n f\u00edsica repetida a lo largo del tiempo realizada por el menor contra sus progenitores. Y por \u00faltimo, imprescindible resulta destacar a Cottrell (2001), cuya definici\u00f3n sobre la VFP ha sido una de las m\u00e1s rese\u00f1adas en la literatura cient\u00edfica posterior sobre el fen\u00f3meno (Gallagher, 2008; Robinson, Davidson y Drebot (2004). Entiende Cottrell (2001) por VFP como cualquier acto de los hijos que provoque miedo en los padres para obtener poder y control, y que tenga como objetivo causar da\u00f1o f\u00edsico, psicol\u00f3gico o financiero a \u00e9stos.<\/p>\n<p>De forma similar a las definiciones realizadas en el maltrato conyugal, Cottrell se\u00f1ala las siguientes dimensiones existentes dentro de la VFP:<\/p>\n<ol style=\"list-style-type: lower-alpha;\">\n<li><em>Maltrato f\u00edsico: <\/em>pegar, dar pu\u00f1etazos, empujar, romper y lanzar objetos, golpear paredes, escupir etc\u2026<\/li>\n<li><em>Maltrato psicol\u00f3gico: <\/em>Intimidar y atemorizar a los padres<em>.<\/em><\/li>\n<li><em>Maltrato emocional: <\/em>Enga\u00f1ar maliciosamente a los padres, haci\u00e9ndoles creer que se est\u00e1n volviendo locos ; realizar demandas irrealistas, mentir, fugarse de casa, chantajes emocionales amenazando con suicidarse o con marcharse de casa sin tener realmente la intenci\u00f3n de hacerlo etc\u2026<\/li>\n<li><em>Maltrato financiero:<\/em> robar dinero y pertenencias a los padres, venderlos, destruir la casa o los bienes de los padres; incurrir en deudas que los padres deben cubrir; comprar cosas que no se pueden permitir\u2026<\/li>\n<\/ol>\n<p>Como se mencion\u00f3 con car\u00e1cter introductorio, las primeras publicaciones en torno al presente objeto de estudio marcharon al un\u00edsono tanto a las numerosas <em>voces<\/em> procedentes de los medios de comunicaci\u00f3n que alertaban sobre la emergencia o novedad del fen\u00f3meno, como a la constataci\u00f3n objetiva a trav\u00e9s de las estad\u00edsticas oficiales de la Fiscal\u00eda General del Estado. Ineludiblemente hemos de rese\u00f1ar a Pereira (2006) como uno de los autores en lengua castellana que m\u00e1s ha abordado el asunto en cuesti\u00f3n y que a su vez ha sido referenciado posteriormente en las principales investigaciones realizadas sobre la VFP en los \u00faltimos a\u00f1os (Ibabe <em>et al<\/em> 2007 , Romero <em>et al 2005 <\/em>; Rechea y Cuervo, 2008.) De acuerdo con Pereira, la violencia filio-parental corresponde a \u201cconductas reiteradas de violencia f\u00edsica (agresiones, golpes, empujones, arrojar objetos\u2026), verbal (gestos amenazadores, ruptura de objetos preciados) dirigida a los padres o adultos que ocupen su lugar\u201d. Dicho autor excluye por tanto, casos relacionados con el consumo de t\u00f3xicos, la psicopatolog\u00eda grave, la deficiencia mental o el parricidio.<\/p>\n<p>En similares supuestos se pronuncian Chinchilla, Garc\u00eda y Otero (2005) quienes se refieren a los protagonistas de la VFP como \u201caquellos ni\u00f1os o adolescentes que maltratan a su madre y\/o padre, sin padecer ning\u00fan tipo de enfermedad mental \u201c. De la misma definici\u00f3n destacar que dichos autores a\u00f1aden adem\u00e1s \u201cque son sujetos jur\u00eddicamente obligados a las labores de cuidado y educaci\u00f3n de su mismo agresor\u201d (Chinchilla et al) lo cual deja entrever la complejidad del fen\u00f3meno circunscribi\u00e9ndolo adem\u00e1s a la una categor\u00eda m\u00e1s del maltrato intrafamiliar.<\/p>\n<p>En cuanto a la posible intencionalidad de la acci\u00f3n violenta, Aroca se pronuncia de forma contundente afirmando que la \u201cVFP es aquella donde el hijo\/a act\u00faa intencional y conscientemente, con el deseo de causar da\u00f1o, perjuicio y\/o sufrimiento en sus progenitores, de forma reiterada, a lo largo del tiempo, y con el fin inmediato de obtener poder, control y dominio sobre sus v\u00edctimas para conseguir lo que desea, por medio de la violencia psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica y\/o f\u00edsica \u201c (2010:136).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, de acuerdo con las definiciones expuestas, existen determinados nexos en com\u00fan a la hora de aspirar a conceptualizar de forma un\u00edvoca la VFP: La intencionalidad, el poder y el control de unos sujetos (hijos) sobre otros (progenitores o figuras referentes de autoridad familiar). Del mismo modo, la reiteraci\u00f3n de las conductas agresivas en torno al conflicto intrafamiliar- y su posterior exacerbaci\u00f3n que propicia la aparici\u00f3n de este tipo de violencia intrafamiliar- es una constante como se ha reflejado, en la susodicha conceptualizaci\u00f3n. Una vez acotada la aproximaci\u00f3n conceptual del fen\u00f3meno, a continuaci\u00f3n se abordar\u00e1 la fenomenolog\u00eda y casu\u00edstica que precede el mismo.<\/p>\n<h2><strong>2. Fenomenolog\u00eda y casu\u00edstica de la VFP.<\/strong><\/h2>\n<p>La complejidad del fen\u00f3meno, donde se pervierte el <em>amor<\/em> que se le presupone unos hijos hacia sus progenitores mediante- como hemos visto- acciones reiteradas a trav\u00e9s de la instrumentalizaci\u00f3n de la violencia, deja entrever que estamos ante un fen\u00f3meno de car\u00e1cter multicausal. En este sentido, a continuaci\u00f3n se relatar\u00e1n algunos indicadores y factores que de acuerdo con la inmersi\u00f3n bibliogr\u00e1fica realizada, revelan la fenomenolog\u00eda y casu\u00edstica de la VFP.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">2.1. El estilo educativo de las familias.<\/p>\n<p>De acuerdo con Aroca, C\u00e1novas y Robles (2012), el estilo educativo surge a partir de las interrelaciones que se establecen, por una parte, entre las variables originadas en las pr\u00e1cticas educativas parentales, y por otra, el peso que cada una de las mismas tiene en las relaciones paterno-filiales. Siguiendo a los mismos autores, el estilo educativo trata de crear unas coordenadas de regulaci\u00f3n dentro de las que se enmarcan las estrategias y mecanismos de socializaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los hijos, que se ver\u00e1n traducidos en las actitudes y comportamientos de los mismos.<\/p>\n<p>Para Coloma (1993) los estilos educativos son esquemas pr\u00e1cticos que reducen las m\u00faltiples y minuciosas pr\u00e1cticas educativas paternas a unas pocas dimensiones, que cruzadas entre s\u00ed y a trav\u00e9s de diversas combinaciones, dan lugar a diversos tipos de educaci\u00f3n familiar. De similar \u00edndole se pronuncian P\u00e9rez y C\u00e1novas, quienes consideran los estilos educativos como \u201cmodelos o esquemas pr\u00e1cticos que simplifican las pautas de crianza y educaci\u00f3n paterna en determinadas dimensiones b\u00e1sicas que [\u2026] dan lugar a diversos y habituales tipos de educaci\u00f3n familiar \u201c(1996: 141).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Familia en Lego1.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Familia en lego de Rafolas <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/rafa_castillo\/5424893925\/in\/photolist-9gnZXT-7ucJVD-7VtNZs-2gPRUm-48c4Vz-5sfXV3-dNvPij-qGqTHg-c3ojWf-48opix-c3PdLQ-8Kk2Wr-9khKu8-h7SPiN-djHHWF-bCQDqi-bCW4UC-99XPbo-2PrhoG-2ub6uu-2gPRTy-jj624s-2rdKUo-bTU9w4-aNEbGz-5639ER-2DaH1-gW3mkB-nnKtHM-uaB3p7-HprZC-2r9q6P-e52UfS-8PgDqW-5M1ZfD-pzwtH8-4mMH8p-nNcLVS-8yEK15-2r9ms2-pkLxTk-6ozF65-qegEY-gx1zVT-4bisCX-699vqQ-e3xFWz-doCAHm-2qesUh-jj3vYL\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>Retomando a Aroca, C\u00e1novas y Robles, \u00e9stos definen dicho t\u00e9rmino como aquel \u201cconjunto de pautas y pr\u00e1cticas de crianza, cuyo objeto es la socializaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los hijos, donde interact\u00faan rasgos de personalidad, experiencias pasadas y caracter\u00edsticas personales, tanto parentales como filiales, que se contextualizan dentro de un sistema intra, meso y macrofamiliar inmerso, a su vez, en un marco transcultural e hist\u00f3rico determinado \u201c(2012: 234). Si tal como se ha remarcado de forma previa, la familia posee una vital importancia en la socializaci\u00f3n conjunta de los p\u00faberes, se presupondr\u00e1 que un fallido estilo educativo conformar\u00e1 un posible precursor de la inmersi\u00f3n de los adolescentes en multitud de problem\u00e1ticas sociales y comunitarias con relaci\u00f3n \u2013 directa e indirecta- con la violencia.<\/p>\n<p>El estilo educativo es una variable com\u00fan a toda la producci\u00f3n cient\u00edfica realizada sobre la VFP hasta la fecha. En este sentido, Aroca (2010) realiza un magistral recorrido a modo de revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica sobre la mencionada vinculaci\u00f3n entre los estilos educativos familiares y el fen\u00f3meno de la VFP,<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">A) Ibabe y otros (2007) clasifica los siguientes estilos:<\/p>\n<ol style=\"margin-left: 40px;\">\n<li>Estilo permisivo \u2013 liberal: sobreprotector, y sin normas consistentes.<\/li>\n<li>Estilo autoritario con violencia intrafamiliar.<\/li>\n<li>Estilo negligente-ausente.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Seg\u00fan la autora, todos tres comportan sus respectivos factores de riesgo que facilitar\u00edan el posterior desarrollo de la violencia a ascendientes por parte de j\u00f3venes,<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">B) Marcelli (2002) identifica los estilos educativos negligente, autoritario, hiperprotector y liberal-permisivo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">C) Laurent y Derry (1999) identificaron 3 categor\u00edas diferentes: Familias con poca supervisi\u00f3n paterna, familias en la que los padres son sobreprotectores, y familias donde los padres no cumplen su funci\u00f3n (negligentes).<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">D) Bail\u00edn, Tobe\u00f1a y Sarasa (2007) se\u00f1alan dos estilos: permisivo y autoritario.<\/p>\n<p>En este sentido consideraremos el estilo educativo como una variable que, establecida de forma positiva, permitir\u00eda reducir indicadores de riesgo que posibiliten acciones propias de la VFP. Diversos autores se pronunciaron de forma similar a lo expuesto, considerando que el estilo con autoridad o restrictivo disminu\u00eda la posibilidad de VFP en determinados hijos, matizando sin embargo que el mismo no vaya acompa\u00f1ado de castigos corporales graves (Aroca, 2010; Brezina, 1999; Cotrell y Monk, 2004; Nardone et al., 2003; Ulman y Strauss, 2003).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea, Villar, Luengo, G\u00f3mez y Romero (2003) advierten que un estilo educativo \u201ccon autoridad\u201d tiene un car\u00e1cter protector ante los problemas de conductas antisociales en los hijos. Y en similares supuestos, se cita justo al contrario, que el estilo permisivo puede ser- junto al coercitivo y\/o negligente) influyente en la aparici\u00f3n de la violencia ascendente (Agnew y Huguley , 1989 ; Brezina, 1999; Cottrell y Monk, 2004; Ibabe et al , 2007 ; Laurent y Derry, 1999 ; Omer, 2004 ; Romero et al. 2005).<\/p>\n<p>Y por \u00faltimo, resulta tremendamente relevante destacar en las contradicciones de estilos educativos por parte de los progenitores. La no coincidencia de los mismos procede a convertirse tambi\u00e9n en factor de riesgo a considerar, frente a futuribles acciones violentas por parte de los hijos (Agnew y Huguley, 1989; Bail\u00edn <em>et al,<\/em> 2007; Cottrell y Monk, 2004; Rechea y Cuervo, 2009; Romero <em>et al<\/em>; 2005; Ibabe <em>et al<\/em>. 2007).<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">2.2. Consumo de t\u00f3xicos.<\/p>\n<p>Tanto el propio fen\u00f3meno de la VFP como otros comportamientos asociados a la conducta delictiva provienen de un car\u00e1cter multifactorial, siendo \u00e9sta en la mayor\u00eda de las ocasiones el resultado de interacciones din\u00e1micas entre diversas variables. En el caso de las personas menores de edad, dichas variables se acent\u00faan dado el proceso evolutivo- a\u00fan inmersos- en el que se hallan los j\u00f3venes. Una de las variables que m\u00e1s ha recibido atenci\u00f3n ha sido el consumo de drogas por parte de los j\u00f3venes y su rec\u00edproca influencia sobre la llamada conducta antisocial o desviada. De esta manera, la amplia literatura cient\u00edfica muestra que droga y delincuencia aparecen frecuentemente asociados, siendo pues una pr\u00e1ctica habitual entre los menores infractores el consumo de distintos tipos de sustancias (Contreras et al, 2012; Mu\u00f1oz et al, 2002; San Juan et al, 2009 ).<\/p>\n<p>Puede resultar obvio que el consumo de t\u00f3xicos- en referencia a drogas o alcohol- sea determinante para la aparici\u00f3n de conductas violentas en el seno familiar. El susodicho consumo es determinante no tanto por su consumo en s\u00ed mismo, sino por las consecuencias generadas de \u00e9ste como la dependencia o la b\u00fasqueda insaciable de recursos econ\u00f3micos para ello. Cuando la autoridad parental \u2013 alertada por ello- niega taxativamente una ponderaci\u00f3n econ\u00f3mica para tales fines, la frustraci\u00f3n y la escasa asertividad ante \u201cel no\u201d de j\u00f3venes resultan determinantes para la aparici\u00f3n de conductas propias del maltrato filio-parental al cual nos referimos.<\/p>\n<p>Si bien resulta dif\u00edcil establecer de forma contundente una vinculaci\u00f3n entre consumo y agresi\u00f3n filio-parental, s\u00ed que parece evidente una relaci\u00f3n existente entre ambas al menos en cuanto a las conductas de riesgo <em>versus<\/em> factores de protecci\u00f3n en torno al binomio adolescencia-consumo de drogas se refiere. Al menos de ello se desprende las investigaciones consultadas, ya que aparece como un factor com\u00fan en lo que a variables individuales se refiere (Ibabe <em>et al.<\/em>, 2007; Pagani <em>et.al.<\/em>2004<em>;<\/em> Romero <em>et al.<\/em>, 2005; Sempere <em>et al.<\/em>, 2006)<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">2.3. Variables psicol\u00f3gicas :<\/p>\n<p>Las variables psicol\u00f3gicas, presentadas como factores de riesgo en j\u00f3venes agresores por VFP, deben ser analizadas de forma individual a fin de intervenir y evitar futuras agresiones de forma reincidente. Ahora bien, en sucesivas l\u00edneas s\u00ed que se recoger\u00e1n \u2013 de forma global- algunas de las variables psicol\u00f3gicas surgidas en el fen\u00f3meno como conjunto, halladas en la mayor\u00eda de la literatura especializada consultada.<\/p>\n<p>De esta manera, la mayor\u00eda de fuentes sugieren la presencia de trastornos psicol\u00f3gicos (fundamentalmente de la personalidad) o psiqui\u00e1tricos (Agustina y Romero, 2010; Cotrell y Monk, 2004, Garrido, 2005, Omer, 2004, Pereira y Bertino, 2009, Perez y Pereira, 2006; Urra, 2006).Garrido (2005) por su parte describe la situaci\u00f3n que caracteriza a este tipo de j\u00f3venes como el <em>s\u00edndrome del emperador<\/em>, donde considera que de forma abundante, la gran parte de estos chicos tiene un <em>trastorno antisocial de la personalidad o psicopat\u00eda<\/em>. A\u00f1ade el autor, que se observan en \u00e9stos las mismas carencias significativas en la incapacidad para procesar emociones, tendencia a manipular a los progenitores y un fuerte d\u00e9ficit o ausencia de empat\u00eda o sentimientos de culpa. Dicha psicopat\u00eda o trastorno se estar\u00eda engendrando durante la ni\u00f1ez y aparecer\u00eda de forma paulatina a lo largo de la adolescencia, culminando \u00e9sta en la agresi\u00f3n filio-parental.<\/p>\n<p>Urra (2006) a su vez incide en la educaci\u00f3n temprana de los ni\u00f1os y como su incidencia podr\u00e1 establecer unas determinadas caracter\u00edsticas particulares del joven agresor. En este sentido incide en que la mayor\u00eda contiene un marcado hedonismo-nihilismo, en donde el no cumplimiento de sus exigencias supone el inicio de altercados que acaban en agresi\u00f3n intrafamiliar. Tambi\u00e9n el autor observa otras tipolog\u00edas de joven agresor, como la relaci\u00f3n patol\u00f3gica de amor\/odio entre el madre e hijo\/a, o el del joven cuyas agresiones proceden de una violencia aprendida como aprendizaje vicario desde la observaci\u00f3n, bien porque el padre ha agredido previamente a la madre o como efecto boomerang por haber sufrido alg\u00fan tipo de maltrato parento-filial a lo largo de su ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Como sugieren Aroca y Alba (2012) , atendiendo a las referencias anteriormente citadas, hallan dos grupos de variables psicol\u00f3gicas que de forma global podr\u00edan aglutinar los factores de riesgo de la conducta violenta-filial : En un primer grupo obtendr\u00edamos variables como la impulsivilidad, la falta de empat\u00eda, el fuerte temperamento o la emocionalidad negativa , mientras que en un segundo hallar\u00edamos trastornos de conducta como el de atenci\u00f3n con hiperactividad ( TDA-H), el trastorno negativista \u2013desafiante (TND) y el trastorno disocial (TD) .<\/p>\n<p>No obstante, insistimos, la aparici\u00f3n de alguna de estas variables no conduce de forma taxativa a la aparici\u00f3n de agresiones filio-parentales en el \u00e1mbito intrafamiliar, sino que la conjugaci\u00f3n de \u00e9stas u otras (v\u00e9ase el resto de variables individuales, sociales o familiares) configuran en su conjunto el fen\u00f3meno de la VFP, de manera que queda latente el car\u00e1cter multifactorial del mismo.<\/p>\n<h2><strong>3. La VFP: \u00bfUn subtipo de violencia de g\u00e9nero?<\/strong><\/h2>\n<p>En consonancia con el t\u00edtulo del presente art\u00edculo, a continuaci\u00f3n enfatizaremos en la figura de la v\u00edctima del fen\u00f3meno de la VFP. Los propios datos de la literatura cient\u00edfica internacional consultada nos revelan casi en su totalidad, que las madres suelen ser las v\u00edctimas m\u00e1s violentadas por parte de sus hijos (Bobic, 2002; Brezina, 1999; Cottrel y Monk, 2004; Gallagher, 2004; Pagani <em>et al.<\/em>, 2003).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds, los recientes estudios realizados (Aroca, 2010; Asociaci\u00f3n Altea, 2008; Calvete,Orue,y Sampedro, 2011;Ibabe,Jauregu\u00edzar y D\u00edaz, 2007;Rechea, Fern\u00e1ndez y Cuervo, 2008;Romero, Melero, C\u00e1novas yAntol\u00edn,2005;Sempere, Losa Del Pozo, P\u00e9rez, Esteve y Cerd\u00e0, 2007) vienen a confirmar lo expuesto en l\u00edneas predecesoras tal y como se muestra en la tabla 1. Del mismo modo, destacar adem\u00e1s que los estudios recogen una muestra poblacional desde el \u00e1mbito legal, es decir, la v\u00edctima reside en su totalidad en la figura materna cuando el agresor ya ha sido denunciado y\/o tiene abierto un expediente judicial por alguna acci\u00f3n <em>propia<\/em> de VFP.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Tabla 1. La madre como principal v\u00edctima en la VFP en la literatura cient\u00edfica espa\u00f1ola.<img class=\"aligncenter\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Cuadro figura de la madre 1.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Fuente: Elaboraci\u00f3n propia<\/h6>\n<p>Como queda reflejado en la tabla 1, la figura de la v\u00edctima reside en la progenitora, que en el caso del estudio presentado por Ibabe y otros (2007), resulta m\u00e1s llamativo puesto que ambos padres est\u00e9n presentes en el n\u00facleo familiar. En el resto de porcentajes la figura de la madre se rige como principal cuidadora en el caso de las familias monoparentales, bien por proceder de parejas separadas \/ divorciadas, bien por la ausencia del progenitor de forma indeleble.<\/p>\n<h2><strong>4. Discusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las causas por las que la figura de la v\u00edctima en el fen\u00f3meno de la VFP reside en la madre?<\/p>\n<p>En primer lugar, un factor esencial juega la composici\u00f3n de la estructura familiar. Los estudios detallan la prevalencia de la estructura monoparental (Gallagher, 2008; Ibabe <em>et al.,<\/em> 2007; Pagani <em>et al., <\/em>2003; Romero <em>et al.,<\/em> 2005) sobre otras estructuras familiares (familias nucleares, reconstituidas, convivencia con familia extensa etc&#8230;). De hecho, la estructura monoparental es considerada como factor de riesgo donde se da con frecuencia acciones propias de la VFP de acuerdo a las definiciones anteriormente expuestas.<\/p>\n<p>La principal ontolog\u00eda que responda a la prevalencia de la madre como principal v\u00edctima, reside en que \u00e9sta es la principal cuidadora \u2013 e incluso a veces la \u00fanica- y responsable de la educaci\u00f3n de los hijos, lo cual comportar\u00e1 con mayor probabilidad la aparici\u00f3n de enfrentamientos con ellos especialmente en el periodo de la adolescencia. No podemos obviar en consonancia con Aroca, Lorenzo, y Mir\u00f3-P\u00e9rez (2014) que las familias monoparentales est\u00e1n casi en su totalidad encabezadas por las madres.<\/p>\n<p>Nuestra revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica nos obliga a reflexionar sobre la contundencia con la cual todos los estudios consultados coinciden sobre la figura de la v\u00edctima en el fen\u00f3meno de la VFP:<\/p>\n<p>En primer lugar, es imperante la necesaria reflexi\u00f3n sobre la percepci\u00f3n en torno a la mujer que parece que perdura a\u00fan en la actualidad, donde seg\u00fan datos consultados, los hijos podr\u00edan tender a percibir a la figura femenina como d\u00e9bil y con un poder reducido en comparaci\u00f3n a la figura del padre. Sazonamos esto dado que la figura de la v\u00edctima no reside tan s\u00f3lo en la madre cuando \u00e9sta es la cabeza visible de las familias monoparentales estudiadas, sino que teniendo la posibilidad de agredir a ambos progenitores por igual en el mismo n\u00facleo familiar, lo hacen en el 100 % de los casos contra la madre seg\u00fan el estudio de Ibabe y otros (2007).<\/p>\n<p>En consonancia con ello, destacar c\u00f3mo- quiz\u00e1s en una excelsa <em>democratizaci\u00f3n <\/em>de las familias- revierten los roles y la jerarqu\u00eda familiar. La mayor\u00eda de estudios coinciden en la ausencia de una estructura jer\u00e1rquica paterno-filial que conduzca a una claridad en cuanto al establecimiento de l\u00edmites y normas dentro de la estructura familiar (P\u00e9rez y Pereira, 2006) que coincide a su vez con la prevalencia en las investigaciones consultadas de estilos educativos confusos e incoherentes. Teniendo en cuenta a la familia como principal agente socializador que transmita valores en el ni\u00f1o- futuro adolescente- consideraremos la disfuncionalidad del estilo educativo de las familias como un factor de riesgo clave en las agresiones filio-parentales. En consonancia con Ibabe y otros (2007) el concepto de poder en los hijos de estas familias con estilos educativos incoherentes no hace sino fortalecer la percepci\u00f3n por parte de los hijos de que sus conductas temerarias causen miedo en sus progenitores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Mano violencia.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Es en la etapa adolescente donde el grupo de iguales adquiere mayor fuerza en torno a los agentes socializadores que inciden en el desarrollo psicosocial de los mismos; no es de extra\u00f1ar por tanto, que la jerarqu\u00eda revertida a la que alud\u00edamos con anterioridad, adquiera una confusa autoridad en el joven a fin de alcanzar sus objetivos (mayor control del tiempo de ocio, dinero, utilizaci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas etc\u2026) mediante la instrumentalizaci\u00f3n de la violencia. Del mismo modo, la figura de la madre recordemos, se ve doblemente afectada, ya que la dificultad de conciliar tareas laborales con el tiempo y cuidado de los hijos puede proporcionar una supervisi\u00f3n parental ineficaz en el desarrollo evolutivo de los mismos.<\/p>\n<p>En similares par\u00e1metros se pronuncian Garc\u00eda de Galdeano y Gonz\u00e1lez Llopez (2007), quien aludiendo a Gallagher (2004), re\u00fanen una serie de condiciones por la cual las mujeres son m\u00e1s vulnerables en esta tipolog\u00eda de violencia intrafamiliar:<\/p>\n<ul>\n<li>Las madres suelen ser f\u00edsicamente menos fuertes que los padres, y tienden por tanto a no devolver los golpes.<\/li>\n<li>Es m\u00e1s f\u00e1cil que los adolescentes convivan con madres solteras que con padres solteros. La soledad en la educaci\u00f3n de los hijos las hace m\u00e1s vulnerables a este tipo de violencia.<\/li>\n<li>Del mismo modo suelen pasar m\u00e1s tiempo con los hijos cumpliendo el rol de cuidadoras. Ello les otorga m\u00e1s responsabilidad en la educaci\u00f3n de sus hijos y con frecuencia se sienten culpables en las malas conductas realizadas por \u00e9stos, con lo cual pueden quedarse atrapadas en la relaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Las mujeres tienden a haber sufrido en su pasado m\u00e1s situaciones de abuso que los hombres.<\/li>\n<li>Existen a\u00fan prejuicios sociales en torno a la relaci\u00f3n de superioridad de un hombre sobre la mujer.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En s\u00edntesis, los sucesivos cambios en la estructura familiar y sobre todo en las din\u00e1micas relacionales entre progenitores e hijos, apuntan en un mayor incremento de agresiones intrafamiliares perpetradas por j\u00f3venes menores de edad. Tal y como se ha corroborado, los datos de las principales investigaciones internacionales y nacionales revelan que la principal v\u00edctima reside en la figura materna. En muchos casos se trata de una violencia bi-direccional en tanto en cuanto los estudios revelan que un estilo educativo negligente y\/o autoritario en la primera infancia puede ser un factor de riesgo para la producci\u00f3n de futuras agresiones filio-parentales.<\/p>\n<p>Igualmente revelador es la incoherencia a la hora de establecer normas, pautas y l\u00edmites en las din\u00e1micas relaciones entre progenitores e hijos as\u00ed como la elevada incidencia de casos de VFP en la figura de la madre cuando \u00e9sta es la principal cuidadora, o s\u00e9ase, la cabeza visible de la familia mono nuclear. Empero, no debemos obviar la transmisi\u00f3n de valores socioeducativos que engendren percepciones ancladas en el pasado desde una perspectiva de g\u00e9nero, que de forma fehaciente nos lleve a la conclusi\u00f3n de que la VFP es un subtipo de violencia de g\u00e9nero. Si bien no est\u00e1 probada la exposici\u00f3n de la violencia dom\u00e9stica como factor transmisor en la <em>futura <\/em>VFP, la naturalidad de las acciones machistas puede ser un efecto socializador de manera que nuestros j\u00f3venes naturalicen la violencia del hombre sobre la mujer tal y como reflejan los principales estudios sobre la VFP y que a su vez se reflejen de forma transversal en otros escenarios socializadores de nuestros j\u00f3venes como la relaci\u00f3n entre el grupo de iguales o desde el \u00e1mbito educativo.<\/p>\n<p>La complejidad para abordar la emergencia de la VFP en la actualidad requiere obligatoriamente un trabajo en red para prevenir esta tipolog\u00eda de maltrato intrafamiliar. Requiere adoptar la mayor de las perspectivas dado que, como se ha reflejado, existen m\u00faltiples variables (familiares, psicol\u00f3gicas, individuales etc) para reducir o paliar los efectos del fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n. Se sugiere por tanto, dotar al mismo de una respuesta multidisciplinar donde obtenga un ferviente protagonismo las intervenciones desde el \u00e1mbito de prevenci\u00f3n hacia madres y padres, mediante el incremento de factores de protecci\u00f3n y la dotaci\u00f3n de herramientas para un coherente ejercicio parental y educativo en el seno intrafamiliar.<\/p>\n<p>Ello permitir\u00eda a nuestro juicio reducir, a los casos m\u00e1s graves la intervenci\u00f3n jur\u00eddica-penal para tratar un fen\u00f3meno cuya ra\u00edz reside fundamentalmente, en la perversi\u00f3n del v\u00ednculo afectivo entre madres, padres e hijos, mediante el empoderamiento y la autoestima parental a fin de reducir la conflictividad de las \u2013siempre existentes- relaciones filio-parentales.<\/p>\n<div>\n<div id=\"ftn1\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[316,313,314,315],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/21\/el-tema-colaboraciones\/la-violencia-filio-parental-un-subtipo-de-violencia-de-genero-una-revision-bibliografica-de-la-figura-de-la-victima\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La violencia filio-parental. \u00bfUn subtipo de violencia de g\u00e9nero? 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