{"id":8876,"date":"2015-01-22T00:00:00","date_gmt":"2015-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/eduso.net\/res\/articulo\/solidaridad-praxica-vinculo-entre-derechos-humanos-y-educacion-social\/"},"modified":"2021-01-23T12:48:15","modified_gmt":"2021-01-23T11:48:15","slug":"solidaridad-praxica-vinculo-entre-derechos-humanos-y-educacion-social","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/20\/el-tema-colaboraciones\/solidaridad-praxica-vinculo-entre-derechos-humanos-y-educacion-social","title":{"rendered":"Solidaridad pr\u00e1xica: v\u00ednculo entre derechos humanos y educaci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfAcaso la emergencia del siglo XXI nos ha encontrado fuera de lugar? Se mira el mundo y la perplejidad abruma. Se dirige la mirada al norte, al sur, al este o al oeste y el escenario es el mismo: un mundo polarizado que ha centralizado su desarrollo y bien-estar en la utilizaci\u00f3n irrestricta de la tecnolog\u00eda. La ilusi\u00f3n de la tecnolog\u00eda en el mundo posmoderno promete un estilo de vida que en el d\u00eda a d\u00eda denota la descomposici\u00f3n de la trama social desde la cual se gestan luchas sociales como expresi\u00f3n de la violaci\u00f3n a la dignidad humana, y del reclamo por la ausencia de instrumentos de equidad y justicia social.<\/p>\n<p>Han transcurrido miles de a\u00f1os para entender que la Humanidad se cohesiona a partir de la <em>diff\u00e9rance<\/em> derridiana, siglos para comprender que desde la alteridad del ser se construyen los fundamentos de la conciencia del yo (Tirapu-Ust\u00e1rroz <em>et al.<\/em>, 2003; De la Mata y Santamar\u00eda, 2010). Un yo que est\u00e1 en un mundo que es com\u00fan a todos, un mundo que se constituye en el mundo-de-su-vida, con el cual establecer\u00e1 relaciones del tipo yo-yo, yo-tu y yo-nosotros. Relaciones que se traducir\u00e1n a partir de la naturaleza dialogal del binomio hombre-mundo para articular las experiencias originarias del ser-ah\u00ed (<em>Dasein<\/em>) en t\u00e9rminos de su finitud y ling\u00fcisticidad, con los consensos derivados de actos comunicativos que devienen en el reconocimiento de s\u00ed mismo y del otro en el deseo de ser y existir.<\/p>\n<p>Deseo que trasciende los contextos hegem\u00f3nicos de las naciones-estado para situarse en la identidad del hombre de dos mundos posibilitando enfrentar la realidad \u00e9tica y pol\u00edtica del nuevo relato de la globalizaci\u00f3n. Globalizaci\u00f3n que se gesta en la virtualidad de la existencia, en la celeridad del tiempo y el v\u00e9rtigo del espacio; para reducirse a la Nada, al olvido del ser. Pero hay quien siempre est\u00e1 en el olvido. Y para \u00e9l, la transmodernidad le muestra un mundo envolvente, hiperreal, relativo, generado desde los sistemas-mundo de primer orden (Rodr\u00edguez, 2011).<\/p>\n<p>La existencia humana en el siglo XXI parece conducir al ser humano al borde del l\u00edmite de la vida; momentos en los que la muerte, la culpa o la angustia generada al tomar conciencia de la facticidad de la existencia generar\u00e1 una sensaci\u00f3n que se percibe como desconfianza al estar-en-el-mundo. Estas situaciones l\u00edmite dan contenido a las formas de existencia que se derivar\u00e1n en el aprendizaje del fracaso; como indica Karl Jaspers (1953).<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 la angustia de mirarse en el fracaso donde la educaci\u00f3n social encuentra el \u00e1mbito de su intervenci\u00f3n? \u00bfAcaso la Humanidad ha fracasado en su tarea esencial? \u00bfLa conciencia de una existencia situada en la deriva del fracaso gest\u00f3 la proclamaci\u00f3n de los Derechos Humanos? Jaspers (1967) puntualiza que para superar las situaciones l\u00edmite se requiere de procesos racionales sustentados en la comunicaci\u00f3n existencial establecida con el otro en comunidad. La comunicaci\u00f3n existencial es un di\u00e1logo donde la conciencia supera los l\u00edmites impuestos por los prejuicios y se sustenta en el respeto responsable y solidario.<\/p>\n<p>En este sentido, situaciones l\u00edmite como pobreza, violencia, enfermedad, marginaci\u00f3n, exclusi\u00f3n, segregaci\u00f3n, motivan el rechazo de la crueldad, la humillaci\u00f3n y el sufrimiento de alguien, posibilitan el surgimiento de identidad que dar\u00e1 sentido a la cohesi\u00f3n comunitaria, pero tambi\u00e9n a la compasi\u00f3n por el otro y la disposici\u00f3n a socorrerlo. Casos paradigm\u00e1ticos lo constituyen los periodos convulsos que han representado puntos de quiebre en la historia de la Humanidad; por ejemplo, la revoluci\u00f3n francesa en la que se proclaman los principios de libertad, igualdad y fraternidad; la guerra civil de los Estados Unidos que derivar\u00e1 en la abolici\u00f3n de la esclavitud; o la Segunda Guerra Mundial, en la que dada la crueldad y la intenci\u00f3n de exterminio del otro, har\u00e1 surgir la Declaraci\u00f3n de los Derechos Humanos.<\/p>\n<p>Las situaciones l\u00edmite surgen de la vida misma, de la existencia en con-vivencia-con el-otro, de estar-con el descamizado, el sin rostro; reconociendo que la agresi\u00f3n de la que es objeto quien est\u00e1 circunscrito a la exclusi\u00f3n social, es una agresi\u00f3n a uno mismo; sum\u00e1ndonos a la comunidad de v\u00edctimas en raz\u00f3n de la pertenencia a la Humanidad que somos todos y porque la dimensi\u00f3n \u00e9tica del reconocimiento, implica un afecto de la raz\u00f3n que se traduce en el respeto, (Gadamer, 2002b); en este caso, el respeto por el padecer ajeno.<\/p>\n<p>Los grandes problemas de la humanidad derivan del <em>ah\u00ed<\/em>, del estar-en-el-mundo-con, cuando se pierde el respeto por la circunstancia del postergado, se olvida el padecer del doliente y se guarda silencio ante la comunidad de sufrientes, donde el \u00bfsufres?, es la categor\u00eda antropol\u00f3gica, sociol\u00f3gica, teol\u00f3gica y metaf\u00edsica sobre la cual la Humanidad se cohesiona cultural y universalmente mediante la <em>\u201cidentificaci\u00f3n imaginativa con los detalles de las vidas de otros\u201d<\/em> (Rorty, 1991:208).<\/p>\n<p>En la identificaci\u00f3n con las situaciones l\u00edmite, se reconoce que el rostro del otro es mi propio rostro, el rostro de la Humanidad; un rostro que motiva, en el mejor de los casos, el deseo de que la facticidad del mundo sea diferente. Un deseo, que desde la postura heideggeriana, muestra al ser-para-las-posibilidades en el \u00e1mbito ontol\u00f3gico del cuidado (<em>Sorge<\/em>). (Heidegger, 2003) Sin embargo, en esta identificaci\u00f3n con las situaciones l\u00edmite que se muestran a la existencia, Gadamer destaca que <em>\u201cla diversidad de intereses y de situaciones vitales podr\u00eda dar pie a la tentaci\u00f3n de buscarse cada uno la vida y olvidar el bienestar ajeno\u201d<\/em> (Gadamer, 2002a:86).<\/p>\n<p>\u00bfRealmente existe el riesgo de olvidarnos del bienestar ajeno? Algunos lo han denominado <em>insolidaridad<\/em> (Sequeiros, 1997) y se traduce en la indiferencia hacia el otro, la negaci\u00f3n de la existencia y de la presencia del otro y de lo otro. Se expresa en casos extremos mediante actitudes ego\u00edstas, crueles, insensibles, falta de tacto y camarader\u00eda o desamor por la humanidad. Debido a que actualmente el tema es muy sensible, esta <em>insolidaridad<\/em> se viste de asistencialismo y de proclamaci\u00f3n de injusticias. \u00bfSer\u00e1 el ego\u00edsmo solidario el camino por el cual justifica la pluralidad conceptual de los Derechos Humanos, incluso la banalizaci\u00f3n que realizan los grupos en el poder al argumentar la defensa de sus propios derechos? \u00bfLa defensa de los Derechos Humanos se ha transformado en un debate sobre las libertades humanas y sus \u00e1mbitos respectivos de responsabilidad?<\/p>\n<p>Los Derechos Humanos han transitado por una historia que se ha escrito con la sangre de los que menos tienen. Auschwitz ser\u00e1 la figura ic\u00f3nica de la intolerancia, el inhumanismo, la xenofobia, que caracterizar\u00e1 la segunda mitad del siglo XX. Y desde este \u00edcono se reflejar\u00e1 la gradual y progresiva descomposici\u00f3n de la malla social. Dar\u00e1 motivo para que los Derechos Humanos se aproximen en oleadas a la comunidad de excluidos, marginados y segregados, iniciando por los derechos pol\u00edticos y civiles, continuando con los derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales, para llegar a los derechos de tercera generaci\u00f3n: derechos de los pueblos o de solidaridad, que se orientan a la protecci\u00f3n de la paz, el desarrollo y el medio ambiente como bienes intr\u00ednsecos a la existencia humana.<\/p>\n<p>En este escenario, \u00bfd\u00f3nde queda el derecho a la paz, al desarrollo, a la justicia social, en suma, a una vida digna? P\u00e9rez Serrano (2005) deja en claro que ser\u00e1 la educaci\u00f3n de los Derechos Humanos el instrumento por medio del cual se propiciar\u00e1 una educaci\u00f3n democr\u00e1tica y solidaria para una nueva sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 18.9091px; text-align: start;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/D\u00eda de los Derechos Humanos en la UEM_ Flickr(1) bis.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>D\u00eda de los derechos Humanos en la UEM_Flickr<\/small><\/h6>\n<p>En los \u00faltimos diez a\u00f1os, la educaci\u00f3n en Derechos Humanos ha logrado ubicarse en el escenario curricular de planes y programas de estudio a diversos niveles, desde el pre-escolar hasta los estudios de posgrado concret\u00e1ndose en la resoluci\u00f3n 66\/137 del 19 de diciembre de 2011 en el que se expone la \u201cDeclaraci\u00f3n de las Naciones Unidas sobre educaci\u00f3n y formaci\u00f3n en materia de derechos humanos\u201d (ONU,2011); adem\u00e1s de consolidarse el programa mundial de educaci\u00f3n en derechos humanos promovido por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas a trav\u00e9s de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH, 2005).<\/p>\n<p>Paralelamente, la educaci\u00f3n social, en sus diferentes expresiones a nivel mundial, se ha configurado como una pr\u00e1ctica socioeducativa que conduce a la ciudadan\u00eda plena, al ser definida por la Asociaci\u00f3n Internacional de Educadores Sociales (AIEJI) en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u2026 la teor\u00eda de c\u00f3mo las condiciones psicol\u00f3gicas, sociales y materiales, y diferentes orientaciones en valores promueven o dificultan el desarrollo y el crecimiento, la calidad de vida y el bienestar del individuo o del grupo.\u201d (AIEJI, 2005:7).<\/p><\/blockquote>\n<p>En este contexto, pensar en una educaci\u00f3n solidaria remite a la interrogante \u00bfde qu\u00e9 solidaridad estamos hablando? La <em>praxis<\/em> socioeducativa se muestra en la relaci\u00f3n del tipo tu-yo y yo-nosotros en el que se expone un sentimiento de solidaridad, de cercan\u00eda con el sujeto en condiciones de marginalidad que no se reduce a ser simplemente el otro, sino que el educador social comprende que ese otro es un yo, un ser humano que tiene la posibilidad de ser y existir en con-vivencia con los otros.<\/p>\n<p>Las relaciones tu-yo y yo-nosotros se constituyen en el \u201cnosotros\u201d cuando ambos abren sus horizontes de comprensi\u00f3n y aceptan la diversidad psicol\u00f3gica, social, cultural, biol\u00f3gica, espiritual y emocional, que facilita la posibilidad de ayudarse a interaccionar con sus mundos de vida, a compartir sus cosmovisiones y acompa\u00f1arse en el largo camino para lograr ampliar las posibilidades de apropiarse de bienes culturales que hist\u00f3ricamente contribuyan a mejorar la calidad de su vida en el mundo y con ello estar en el disfrute de una vida plena y digna (Habib, 2013).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los riesgos de una educaci\u00f3n solidaria donde la acci\u00f3n social es unidireccional? El campo de acci\u00f3n de la educaci\u00f3n social se ampl\u00eda cuando el acompa\u00f1amiento para lograr una ciudadan\u00eda plena engarzada con una vida digna se sit\u00faa en el crecimiento personal desde el \u00e1mbito de la cultura y los valores en los que se circunscribe el mundo de la vida del sujeto en situaci\u00f3n de marginalidad; sin embargo, cuando la acci\u00f3n social se gesta de manera unidireccional se perpet\u00faa un v\u00ednculo de dominaci\u00f3n y dependencia que caracteriza el modelo del <em>Social Welfare State<\/em> (Hazlitt, 1970).<\/p>\n<p>En este tipo de modelo, construido desde el \u00e1mbito ideol\u00f3gico de una interpretaci\u00f3n neoliberal de los Derechos Humanos se desarrolla una solidaridad circunscrita al sentimiento por el cual se compadece al otro, dando la apariencia de que la solidaridad que se presenta en la relaci\u00f3n yo-nosotros es propia de la marginalidad, la exclusi\u00f3n y la segregaci\u00f3n sociocultural, donde el educador social tendr\u00e1 la obligaci\u00f3n moral de compadecer al sujeto en situaci\u00f3n de marginalidad, de acortar la distancia con \u00e9l, de dirigir su atenci\u00f3n hacia los aspectos negativos de la situaci\u00f3n l\u00edmite en la que se encuentra para resaltar las carencias de la vida. \u00bfEs la solidaridad un sentimiento que surge exclusivamente en la experiencia dolorosa de la vida? \u00bfSe funda solamente en compadecer al otro cuando se encuentra en una situaci\u00f3n l\u00edmite?<\/p>\n<p>Frente a un mundo dominado por la racionalidad t\u00e9cnica y donde la aplicaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico es el eje central del bienestar humano y de la felicidad del hombre, es f\u00e1cil aceptar la solidaridad como una adhesi\u00f3n circunstancial que se presenta seg\u00fan la causa, empresa u opini\u00f3n de otro; y permitir que regule la relaci\u00f3n del ser-en-el-mundo cuando est\u00e1 frente al otro en situaciones l\u00edmites (Rillo, 2008). Esta solidaridad exige cercan\u00eda con el otro, lo que implica una distancia, a partir de la cual se gesta el acercamiento o alejamiento en cuya magnitud nunca se sabe que tan cerca o que tan lejos se est\u00e1 del sujeto en situaci\u00f3n l\u00edmite que es otro, al que solo conocemos por su estado de malestar. Entonces la solidaridad se reduce a decir simplemente \u201cestoy contigo\u201d, sin trascender la simpat\u00eda por la opini\u00f3n del otro, ni mucho menos va m\u00e1s all\u00e1 de la cercan\u00eda con \u00e9l. La adhesi\u00f3n al otro como est\u00e1ndar para acortar distancias es producto del reconocimiento de un mundo aislado, fraccionado y carente de sentido donde el ego\u00edsmo, la competitividad, el consumismo, el neoliberalismo econ\u00f3mico y el individualismo son los puntos cardinales para su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el escenario de la acci\u00f3n social delimitado por los Derechos Humanos, \u00bfcu\u00e1l es el papel que desempe\u00f1an en los proceso de intervenci\u00f3n de la <em>praxis<\/em> de la educaci\u00f3n social?, \u00bfla actividad del educador social orientada a facilitar la integraci\u00f3n social del individuo, sea como sujeto o en comunidad, requiere una conciencia solidaria? Si esto es as\u00ed, \u00bfde qu\u00e9 tipo de solidaridad se est\u00e1 hablando? Para explorar esta interrogante se realiz\u00f3 el estudio con el prop\u00f3sito de analizar la relaci\u00f3n vinculante que establece la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> entre el universo \u00e9tico de los derechos humanos y la <em>praxis<\/em> de la educaci\u00f3n social.<\/p>\n<h2><strong>Punto de partida<\/strong><\/h2>\n<p>Para el desarrollo del estudio se transit\u00f3 por la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica de Hans-Georg Gadamer (2012), corriente del pensamiento contempor\u00e1neo que tiene por objeto la demostraci\u00f3n del car\u00e1cter universal y espec\u00edficamente hermen\u00e9utico de toda experiencia del mundo; posibilitando construir un horizonte metodol\u00f3gico a partir del paradigma interpretativo de la investigaci\u00f3n cualitativa (Gonz\u00e1lez, 2001) y sustentado en la movilidad del significado y la historicidad expresada en la tradici\u00f3n mediante la conciencia hist\u00f3rica en la b\u00fasqueda de diversos modos de comprensi\u00f3n mediante la dial\u00e9ctica de pregunta y respuesta (Gadamer, 2003).<\/p>\n<p>El horizonte metodol\u00f3gico construido posibilit\u00f3 argumentar en defensa de la hip\u00f3tesis enunciada en los siguientes t\u00e9rminos: el universo \u00e9tico de los derechos humanos estructura la <em>praxis<\/em> de la educaci\u00f3n social a trav\u00e9s de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em>. En este sentido, el dise\u00f1o del estudio se estructur\u00f3 en dos etapas (destructiva y constructiva) y cuatro fases (anal\u00edtica, comprensiva, reconstructiva y cr\u00edtica) (Bentolila, 2000).<\/p>\n<p>En la etapa destructiva, se devel\u00f3 el sentido de la solidaridad que subyace en la tradici\u00f3n occidental al situarla en el mundo de la vida y se reconstruy\u00f3 el horizonte de comprensi\u00f3n. Incluy\u00f3 dos fases: anal\u00edtica y comprensiva.<\/p>\n<p>Durante la fase anal\u00edtica se elabor\u00f3 un fichero y se definieron las siguientes categor\u00edas de an\u00e1lisis: la solidaridad como relaci\u00f3n epist\u00e9mica compleja, infinita y cambiante; <em>praxis<\/em> generadora de solidaridades; construcci\u00f3n social del sentido de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em>. El fichero se gener\u00f3 al consultar diferentes textos de Hans-Georg Gadamer, J\u00fcrgen Habermas, Edgar Morin y Adela Cortina.<\/p>\n<p>En la fase comprensiva se construyeron: esquemas, para delimitar las categor\u00edas al eje tem\u00e1tico de los Derechos Humanos y la educaci\u00f3n social; matrices de recuperaci\u00f3n, para confrontar ideas y establecer un di\u00e1logo mediante preguntas y respuestas entre los autores consultados; preguntas relevantes vinculadas a la trascendencia de las respuestas latentes en la tradici\u00f3n occidental contempor\u00e1nea; opciones de respuesta alternativa relacionadas con los contenidos conceptuales que permanecen latentes en la tradici\u00f3n en forma de prejuicios; adem\u00e1s se identificaron contenidos conceptuales que permanecen ocultos en la tradici\u00f3n y dan contenido a la conciencia hist\u00f3rica efectual del significado de la solidaridad.<\/p>\n<p>La etapa constructiva se orient\u00f3 hacia la articulaci\u00f3n de las categor\u00edas en estudio y posibilit\u00f3 comprender el modo en que se engarza la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> con la <em>praxis<\/em> socioeducativa de la acci\u00f3n social. Incluy\u00f3 la fase reconstructiva y la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Durante la fase reconstructiva, se recuperaron los elementos conceptuales que subyacen en la tradici\u00f3n respecto al quehacer de la educaci\u00f3n social delimitado por los Derechos Humanos para ser confrontados con el desarrollo anal\u00edtico de las categor\u00edas en estudio. Esta confrontaci\u00f3n posibilit\u00f3 tematizar los contenidos olvidados por las abstracciones metodol\u00f3gicas de la teor\u00eda \u00e9tica de naturaleza deontol\u00f3gica para lograr la fusi\u00f3n de horizontes y cumplir con las diferentes etapas de la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica (comprensi\u00f3n-interpretaci\u00f3n-aplicaci\u00f3n). En la fase cr\u00edtica, se integraron los resultados de la fase reconstructiva en una propuesta optativa para comprender la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> y, exponer las consecuencias de su aplicaci\u00f3n en la orientaci\u00f3n de nuevas \u00e1reas de investigaci\u00f3n hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>El camino hermen\u00e9utico del proceso de investigaci\u00f3n realizado requiere que los resultados obtenidos se presenten mediante una estructura l\u00f3gica de argumentaci\u00f3n que inicia con el horizonte de comprensi\u00f3n, transita por el desarrollo de las categor\u00edas de an\u00e1lisis, llegando a la fusi\u00f3n de horizontes. Este trayecto se esquematiza en la figura 1.<img class=\"aligncenter\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Solidaridad praxica Fig 1 (def) bis(1).jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Figura 1<em>: Representaci\u00f3n esquem\u00e1tica del camino transitado para argumentar que el universo \u00e9tico de los derechos humanos estructura la praxis de la educaci\u00f3n social a trav\u00e9s de la solidaridad pr\u00e1xica. <\/em>(elaboraci\u00f3n propia).<\/small><\/h6>\n<h2><strong>Horizonte de comprensi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El concepto de solidaridad est\u00e1 inscrito en un \u00e1mbito de m\u00faltiples significaciones circunscrito por el \u00e1rea o disciplina en la que se utiliza. Para comprender la polisemia actual del t\u00e9rmino de solidaridad requiere de una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica en la que se puedan establecer las conexiones y determinaciones contextuales desde sus or\u00edgenes etimol\u00f3gicos hasta el desarrollo de la \u00e9tica solidaria. En la tabla 1 se presenta en s\u00edntesis el tr\u00e1nsito de la solidaridad en diferentes momentos de la historia de la Humanidad; y para su an\u00e1lisis se revisan los aportes m\u00e1s significativos de intelectuales y corrientes del pensamiento humano (tablas 2 y 3), identific\u00e1ndose tres etapas sustantivas: la primera, relacionada con la concepci\u00f3n jur\u00eddico-teologal; la segunda, circunscrita a la g\u00e9nesis de la solidaridad como sustrato de la vida social adquiriendo dimensiones antropol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas que se concretaron en la cosmovisi\u00f3n jur\u00eddico-pol\u00edtica de la solidaridad; y la tercera, en la que se cohesiona la polisemia del concepto de solidaridad en una teor\u00eda circunscrita al \u00e1mbito de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"width: 500px;\" border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; width: 180px;\">\n<p><small><strong>Momento Hist\u00f3rico<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; width: 387px;\">\n<p><small><strong>Concepci\u00f3n prevalente de solidaridad<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 180px;\" rowspan=\"2\">\n<p><small>Sentido etimol\u00f3gico<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 387px;\">\n<p><small>Relacionado con la construcci\u00f3n: \u201c<em>in solidum<\/em>\u201d, implica cohesi\u00f3n, uni\u00f3n entre las diversas partes.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 387px;\">\n<p><small>Relacionado a la jurisprudencia: corresponsabilidad de los deudores frente a la obligaci\u00f3n contra\u00edda.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 180px;\">\n<p><small>Edad Media (Siglo V al Siglo XV)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 387px;\">\n<p><small>Virtud teologal, cualidad inherente al hombre, refleja el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, y se muestra a trav\u00e9s de la limosna, la caridad, el socorro, el servicio a los pobres y a los enfermos.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 180px;\">\n<p><small>Siglo XVII y XVIII<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 387px;\">\n<p><small>Se populariza el concepto en Francia consolidando el enfoque del socialismo que traduce la solidaridad en una propiedad humana, de base antropol\u00f3gica y de realizaci\u00f3n social. Se convierte en virtud y deber social.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 180px;\">\n<p><small>Siglo XIX<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 387px;\">\n<p><small>Surge el concepto de solidarismo y centra la solidaridad en una teor\u00eda filos\u00f3fica sobre el deber y las conductas sociales, incorporando el sentido del bien com\u00fan y los deberes de la humanidad reconciliada.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 180px;\">\n<p><small>Siglo XX<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 387px;\">\n<p><small>Se consolida como valor y pr\u00e1ctica pol\u00edtica.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><small>Tabla 1<em>:<\/em> <em>Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del concepto de solidaridad<\/em> (Amengual, 1993; Salguero, 2011).<\/small><\/h5>\n<p><em>Etapa jur\u00eddico-teol\u00f3gica<\/em><\/p>\n<p>El sentido originario se remonta a la cultura romana, ya sea en el \u00e1mbito de la construcci\u00f3n o del derecho; como lo constata Justiniano y transita, durante la Edad Media, como una virtud teologal (P\u00e9rez, 2014). El derecho romano y la teolog\u00eda cristiana aportar\u00e1n a la tradici\u00f3n occidental del concepto de solidaridad dos aspectos fundamentales: el v\u00ednculo y la uni\u00f3n entre las personas y la responsabilidad por los dem\u00e1s y por s\u00ed mismo (Amengual, 1993).<\/p>\n<p><em>Etapa jur\u00eddico-pol\u00edtica<\/em><\/p>\n<p>Dada la popularizaci\u00f3n del t\u00e9rmino en el pensamiento franc\u00e9s de los siglos XVII y XVIII, as\u00ed como del auge de la revoluci\u00f3n industrial, la polarizaci\u00f3n de la sociedad en la dualidad riqueza-pobreza a trav\u00e9s de los diferentes estratos sociales, se expres\u00f3 en acciones que capitalizaron las corrientes de pensamiento socialista. En este periodo, la concepci\u00f3n de la solidaridad fue adquiriendo im\u00e1genes representativas de visiones de mundo que estaban rehabilitando y resignificando la caridad, la benevolencia, la fraternidad, la filantrop\u00eda y el altruismo. Ser\u00e1 a trav\u00e9s del pensamiento socialista franc\u00e9s, que la tradici\u00f3n occidental incorpor\u00f3 a la solidaridad una visi\u00f3n sociol\u00f3gica, antropol\u00f3gica y filos\u00f3fica; iniciando con el aporte de Pierre Leroux, el primero en utilizar el concepto de solidaridad para explorar la din\u00e1mica de las relaciones sociales entre los hombres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"width: 500px;\" border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; width: 224px;\">\n<p><small><strong>Autor<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; width: 343px;\">\n<p><small><strong>Concepto aportado<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Justiniano (527-565)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Recopila leyes romanas compil\u00e1ndolas en el Digesto o Pandectas.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Pierre Leroux (1797-1871)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Lo introduce en el contexto del socialismo ut\u00f3pico, como una caracter\u00edstica antropol\u00f3gica y social sobre la se sustenta la vida humana en sociedad, destacando la uni\u00f3n entre los hombres.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Emanuel Kant (1724-1804)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Conceptualiza la paz perpetua a trav\u00e9s del apoyo y la cooperaci\u00f3n entre naciones.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Augusto Comte (1797-1871)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p style=\"margin-left: 35.4pt;\"><small>Vincula con el concepto de altruismo.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Emilio Durkheim (1858-1917)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Establece la diferencia entre solidaridad mec\u00e1nica y solidaridad org\u00e1nica.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>John Stuart Mill (1806-1873)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Desde el utilitarismo se relaciona con la atenci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados, sin olvidar procurar el mayor bienestar posible para el mayor n\u00famero posible de personas.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Federico Nietszche (1844-1900)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Es el amor como responsabilidad por el otro.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 224px;\">\n<p><small>Le\u00f3n Bourgeois (1851-1925)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 343px;\">\n<p><small>Sustenta la solidaridad como un derecho jur\u00eddicamente exigible.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><small>Tabla 2: <em>Concepto de solidaridad en el pensamiento humano, del siglo VI al XIX<\/em> (Fern\u00e1ndez, 2012).<\/small><\/h5>\n<p>En el pensamiento kantiano, la solidaridad se muestra como una alternativa de soluci\u00f3n a los conflictos b\u00e9licos entre naciones sustentando con ello la posibilidad de una paz perpetua; (Kant, 1984) en tanto que Condorcet sustentar\u00e1 el concepto jur\u00eddico-pol\u00edtico de solidaridad y que dar\u00e1 sentido a la reflexi\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica durante el siglo XIX.<\/p>\n<p>Comte y Durkheim asumen la postura de Leroux respecto a la solidaridad. El primero incorporar\u00e1 el concepto de altruismo y el segundo, la sit\u00faa como una categor\u00eda central en el an\u00e1lisis de la tipolog\u00eda social y de la divisi\u00f3n del trabajo social, del cual desprende sus conceptos de solidaridad mec\u00e1nica y solidaridad org\u00e1nica.<\/p>\n<p>El devenir en la historia de las ideas para la construcci\u00f3n social del concepto de solidaridad adquiri\u00f3 carta de naturalizaci\u00f3n en diferentes disciplinas durante el periodo comprendido del siglo XVII al siglo XIX. Se trascendi\u00f3 la concepci\u00f3n jur\u00eddica y adquiri\u00f3 la dimensi\u00f3n pol\u00edtica a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n social y de la instrumentaci\u00f3n de modelos econ\u00f3micos que voltearon a ver a los sujetos m\u00e1s desprotegidos de la sociedad. Surgir\u00e1 el solidarismo, el mutualismo, la beneficencia p\u00fablica, como representaciones de la cosmovisi\u00f3n que subyace en la solidaridad y su tipolog\u00eda.<\/p>\n<p>La herencia del pensamiento socialista, el positivismo y la modernidad aportar\u00e1n a la\u00a0 tradici\u00f3n occidental del concepto de solidaridad los siguientes aspectos: categor\u00eda antropol\u00f3gica fundamental para el estudio de la din\u00e1mica social, atenci\u00f3n al desprotegido, valor socialmente deseable como eje del humanismo y las teor\u00edas \u00e9ticas.<\/p>\n<p><em>Etapa de rehabilitaci\u00f3n de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica<\/em><\/p>\n<p>El siglo XX inicia con una historia convulsa, y de igual manera termina. Durante estos cien a\u00f1os, la Humanidad fue testigo de conflagraciones b\u00e9licas mundiales, transitando por dos guerras mundiales, la revoluci\u00f3n rusa que propici\u00f3 la emergencia del socialismo y el comunismo, m\u00faltiples revoluciones sociales en Am\u00e9rica Latina e independentistas en \u00c1frica, propiciando la transici\u00f3n del colonialismo hacia el imperialismo econ\u00f3mico. Adem\u00e1s aparecen guerras que se sustentan en la sin raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Se vivi\u00f3 desde el surgimiento y ca\u00edda de reg\u00edmenes dictatoriales hasta la emergencia del terrorismo internacional. Junto con la xenofobia se rehabilitan los fundamentalismos religiosos. El narcotr\u00e1fico y la delincuencia organizada adquiere dimensiones internacionales.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n fue un siglo donde se caracteriz\u00f3 por la b\u00fasqueda de libertades, y el crecimiento de la ciencia y la tecnolog\u00eda han contribuido a mejorar la calidad de vida de la poblaci\u00f3n mundial. Un siglo en el que despert\u00f3 prendiendo una bombilla el\u00e9ctrica, transit\u00f3 horroriz\u00e1ndose con la energ\u00eda at\u00f3mica y ha dormido meciendo en su regazo a la nanotecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"width: 500px;\" border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; width: 187px;\">\n<p><small><strong>Autor<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #c7eba7; width: 394px;\">\n<p><small><strong>Concepto aportado<\/strong><\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Le\u00f3n Deguit (1859-1928)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>Hecho social que posibilita la cohesi\u00f3n de los individuos al concurrir necesidades y prestaci\u00f3n de servicios que las atiendan, propiciando la regulaci\u00f3n del Estado.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Hans-Georg Gadamer (1900-2002)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>Resultado de la tarea de reconocer lo com\u00fan en otros. Asentimiento aconsejado por la amistad a trav\u00e9s del cual se est\u00e1 plenamente consciente del compromiso para con el otro.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Emmanuel L\u00e9vinas (1906-1995)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>La acci\u00f3n solidaria se resume en el amor, y surge cuando se llega a reconocer la necesidad de escuchar al otro.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Michel Foucault (1926-1984)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>Elemento libertador que se sustenta en las pr\u00e1cticas de s\u00ed mismo en su propia esfera.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Richard Rorty\u00a0 (1931-2007)<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>Sentido de compasi\u00f3n con aquellos que son como nosotros, y que se construye al reconocer al extra\u00f1o como compa\u00f1ero de sufrimiento.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>J\u00fcrgen Habermas<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>V\u00ednculo social que posibilita la capacidad de identificarse con el otro.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Edgar Morin<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>Acto moral de religaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, la comunidad, la sociedad y la especie humana, dirigido por la auto\u00e9tica y concret\u00e1ndose en el desarrollo del v\u00ednculo solidaridad-complejidad-libertad.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Adela Cortina<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>Acci\u00f3n para apoyar al d\u00e9bil para que alcance la mayor autonom\u00eda y desarrollo posibles.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #dbf2c6; width: 187px;\">\n<p><small>Enrique Dussel<\/small><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"background-color: #e8fad7; width: 394px;\">\n<p><small>La praxis liberadora (solidaridad) se origina desde el Otro como otro, de manera que liberar a los oprimidos, marginados, excluidos y segregados es la m\u00e1xima expresi\u00f3n de la solidaridad.<\/small><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><small>Tabla 3:\u00a0 <em>El concepto de solidaridad en el pensamiento humano durante el siglo XX\u00a0 <\/em>(elaboraci\u00f3n propia).<\/small><\/h5>\n<p>En estos escenarios, la solidaridad fue transitando por m\u00faltiples caminos, tanto en el \u00e1mbito sociol\u00f3gico, como econ\u00f3mico, antropol\u00f3gico, teol\u00f3gico, psicol\u00f3gico, filos\u00f3fico; llegando a un cruce donde empezaron a converger, dando sentido a la rehabilitaci\u00f3n de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica, desde la cual se entiende que la solidaridad no se reduce al concepto o una visi\u00f3n de mundo, sino que es material, es concreta, y se traduce necesariamente en una <em>praxis<\/em> que tiene dos dimensiones: la \u00e9tica y la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En este periodo destacaran las reflexiones de Le\u00f3n Deguit que adem\u00e1s de buscar la fundamentaci\u00f3n jur\u00eddica del derecho en la solidaridad, la ubica como el prop\u00f3sito teleol\u00f3gico de la actividad estatal (Aguilera y Espino, 2010). Estas reflexiones, sumadas al pensamiento sociol\u00f3gico de Durkheim en adici\u00f3n a los acontecimientos b\u00e9licos del siglo, propiciar\u00e1n la emergencia del reconocimiento de la vulnerabilidad del otro, al que L\u00e9vinas orienta su \u00e9tica de la alteridad. Un reconocimiento que no aspira a recortar distancias sino a comprender que la relaci\u00f3n con el otro es vinculante, que alude a dos posturas pragm\u00e1ticas y comunicativas diferentes, de manera que la solidaridad asume la responsabilidad por el otro cuando se est\u00e1 cara-a-cara siendo independiente de la autonom\u00eda del yo (Navarro, 2008).<\/p>\n<p>Sin duda la presencia del otro en la reflexi\u00f3n de la solidaridad propici\u00f3 que autores como Rorty expusieran la solidaridad desde el contexto de la vivencia, del sentimiento que motiva la acci\u00f3n solidaria con la pretensi\u00f3n de evitar el dolor y el sufrimiento del otro, a pesar de las diferencias en sus modos de ser y estar en el mundo (Truchero, 2008-2009).<\/p>\n<p>La herencia del debate relacionado a la solidaridad, aportaron a la tradici\u00f3n occidental, como parte constitutiva de la conciencia de la historia efectual de la solidaridad, el horizonte axiol\u00f3gico que da contenido a la <em>praxis<\/em> solidaria de car\u00e1cter emancipatoria, evitando perpetuar las situaciones l\u00edmite en que se desenvuelven los marginados, excluidos y segregados del mundo de la vida. Adem\u00e1s, circunscribir\u00e1 la solidaridad a la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica desde la que se redirige la solidaridad como actitud, comportamiento, virtud, o hecho social, hacia el ejercicio permanente de la libertad, la autonom\u00eda y la dignidad del ser humano.<\/p>\n<h2><strong>La solidaridad como relaci\u00f3n epist\u00e9mica compleja, infinita y cambiante<\/strong><\/h2>\n<p>Actualmente se reconoce que el ser humano es una unidad compleja, que est\u00e1 en un mundo que es complejo, y que las relaciones que establece en el mundo de la vida tambi\u00e9n son complejas. En este sentido, el trabajo de Edgar Morin sobre el pensamiento complejo ha conducido a mirar al ser humano en t\u00e9rminos de la continuidad bio-\u00e9tico-antropo-sociol\u00f3gico, arrojado al mundo que est\u00e1 estructurado sobre la din\u00e1mica eco-social-c\u00f3smica (Morin, 2001).<\/p>\n<p>Desde este \u00e1mbito de relaciones complejas, la acci\u00f3n socioeducativa se configura como un modo de actuar que deriva del reconocimiento del sufrimiento del otro tras la violaci\u00f3n de sus derechos fundamentales; lo que implica, no solamente la posibilidad de la reflexi\u00f3n de los derechos humanos desde la filosof\u00eda pr\u00e1ctica, sino desde el \u00e1mbito de la epistemol\u00f3gica de la complejidad.<\/p>\n<p>El conocimiento en la complejidad moriniana, es una construcci\u00f3n dial\u00f3gica entre lo externo-objetivo y lo interno-subjetivo, de manera que la aproximaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de la complejidad da cuenta, por un lado, de la unidualidad (ser natural-cultural, cerebro-esp\u00edritu) del sujeto humano en el acto de conocer y, por otro, de la reconstrucci\u00f3n de la realidad en el continuo cosmo-f\u00edsico-bio-antropo-sociol\u00f3gico. El conocimiento en la significaci\u00f3n bio-cultural del sujeto reconstruye el bucle del principio orden-desorden-organizaci\u00f3n en t\u00e9rminos de lo que se vive y experimenta como una reconstrucci\u00f3n del actuar en el mundo de la vida. Desde esta perspectiva, la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica se rehabilita para sustentar el deseo de realizaci\u00f3n de una vida buena con y para los otros.<\/p>\n<p>En la reconstrucci\u00f3n epistemol\u00f3gica del actuar humano desde la complejidad moriniana se distinguen varias vertientes que configuran la \u00e9tica de la complejidad: la eco\u00e9tica, la antropo\u00e9tica, la socio\u00e9tica y la auto\u00e9tica; articuladas todas al derivar de la triada compleja de la que emerge la conciencia: individuo\/sociedad\/especie.<\/p>\n<p>La eco\u00e9tica posibilita asumir la condici\u00f3n humana en su arribo a la \u00e9tica planetaria desde un humanismo planetario. La antropo\u00e9tica, es la \u00e9tica propiamente humana que asume la complejidad de la condici\u00f3n humana, formarnos en tanto humanidad que somos, y el destino humano; que dan sentido a la misi\u00f3n antropol\u00f3gica del milenio: humanizar la humanidad, obedecer y guiar la vida, realizar la unidad en la diversidad, respetar al pr\u00f3jimo en su diversidad e identidad, desarrollar la \u00e9tica de la solidaridad y la \u00e9tica de la comprensi\u00f3n, as\u00ed como desarrollar la antropo\u00e9tica del g\u00e9nero humano (Morin, 1999). La socio\u00e9tica, se constituye en una \u00e9tica c\u00edvica y de la comunidad, caracteriz\u00e1ndose porque la comunidad trasciende el concepto de sociedad y se muestra como la conjunci\u00f3n de sujetos que reunidos afectivamente por un sentido de hermandad y pertenencia, logrando la cohesi\u00f3n a partir de la fe, el respeto y la tolerancia (Morin, 2006).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n trinitaria individuo\/especie\/sociedad representa para Edgar Morin la complejidad del ser humano en su devenir situado y contextualizado en la Tierra Patria; de manera que el reencontrarse, religarse con el pr\u00f3jimo, sustentar\u00e1 el fundamento de una \u00e9tica solidaria al comprenderse como sujeto en el que se conjuga el egocentrismo y el altruismo para dar sentido al saber-vivir y el saber-amar, en tanto baremos que dan sentido a la auto\u00e9tica. \u00c9sta se ocupar\u00e1 de disciplinar el ego\u00edsmo y desarrollar el altruismo; con lo cual se encontrar\u00e1 el sujeto enlaz\u00e1ndose con la solidaridad que surge de la condici\u00f3n social, viviente, f\u00edsica y c\u00f3smica; de manera que se confiar\u00e1 la reforma de la vida al amor, la compasi\u00f3n, la fraternidad, al perd\u00f3n y a la redenci\u00f3n (Morin, 1999; 2006).<\/p>\n<p>En la auto\u00e9tica convergen: una \u00e9tica de la amistad, de la cordialidad (cortes\u00eda y civilidad), de la comprensi\u00f3n (apertura a la magnanimidad y el perd\u00f3n), y una \u00e9tica de s\u00ed a s\u00ed, desde la que adquiere relevancia el autoexamen, la autocr\u00edtica, el honor, la tolerancia, la resistencia al sacrificio del pr\u00f3jimo y un hacerse cargo de s\u00ed mismo y del pr\u00f3jimo responsablemente.<\/p>\n<p>En esta relaci\u00f3n epist\u00e9mica donde la solidaridad ser\u00e1 la experiencia que se vive al con-vivir en comunidad, y deriva del v\u00ednculo solidaridad-complejidad-libertad lo que posibilita, en el contexto de una sociedad de alta complejidad, la auto\u00e9tica que aparece como virtud intelectual y virtud social, haciendo de la solidaridad un acto moral de religaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, la comunidad, la sociedad y la especie humana en nueve aspectos fundamentales: identidad humana com\u00fan, comunidad de destino ligada a la del planeta y la vida cotidiana, educaci\u00f3n en la comprensi\u00f3n del otro, conciencia de la finitud humana, conciencia ecol\u00f3gica, pilotaje del planeta (consciente y ecoorganizador), conciencia c\u00edvica (responsabilidad y solidaridad), \u00e9tica de la responsabilidad y solidaridad proyectada al futuro, y conciencia de la Tierra Patria como comunidad\/destino\/perdici\u00f3n (Morin, 2006).<\/p>\n<p>La solidaridad que surge de la auto\u00e9tica moriniana es universal y puede sustentar una \u00e9tica de la responsabilidad solidaria como la que deriva de la \u00e9tica discursiva de Karl Otto-Apel y ampliamente difundida por Adela Cortina. El rizo solidaridad\/responsabilidad responde a la condici\u00f3n existencial en la que todo ser humano es susceptible de sufrir; pero acaso, \u00bfla solidaridad\/responsabilidad es un valor aplicable solamente a la comunidad de sufrientes?<\/p>\n<h2><strong><em>Praxis<\/em><\/strong><strong> generadora de solidaridades<\/strong><\/h2>\n<p>En el breve andar por el sendero de la solidaridad se ha mostrado que la autorreflexi\u00f3n y autocr\u00edtica de la experiencia de estar con otro circunscribe un sentimiento moral, es decir, una vivencia mediante la cual es posible aprehender los principios del comportamiento, su justificaci\u00f3n y sus fuentes. \u00bfQu\u00e9 vivencias hacen posible que el ser humano manifieste conductas solidarias? \u00bfC\u00f3mo y qu\u00e9 motiva la g\u00e9nesis de solidaridades que den sentido a la acci\u00f3n socioeducativa? \u00bfC\u00f3mo se posibilita la <em>praxis<\/em> del educador social desde la simetr\u00eda de los Derechos Humanos?<\/p>\n<p>El ser humano no es s\u00f3lo dolor y sufrimiento. Es mucho m\u00e1s que eso. Los marginados, los despose\u00eddos de sus derechos, los pobres, los descamisados de Evita Per\u00f3n, los individuos que no han tenido las posibilidades de acceder al desarrollo humano y social que mejore sus condiciones de vida en t\u00e9rminos de una vida digna, los que tienen hambre, los desempleados, los pacientes infectados con el virus de inmunodeficiencia humana, los pacientes enfermos de SIDA, pero tambi\u00e9n los pacientes con capacidades diferentes, los enfermos de c\u00e1ncer, los pacientes con enfermedades psiqui\u00e1tricas o los ni\u00f1os agobiados por los efectos de la desnutrici\u00f3n, y muchos m\u00e1s; para todos ellos, la moral social dice que son objeto de solidaridad.<img style=\"line-height: 18.9091px; text-align: start;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Si tu no estas aqu\u00ed 2.jpg\" alt=\"\" \/><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-15221 size-full\" src=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sillarur.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sillarur.jpg 750w, https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sillarur-300x300.jpg 300w, https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sillarur-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Si tu no est\u00e1s aqu\u00ed de Oiluj Samall en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/92799712@N04\/15526318970\/in\/photolist-jLSPxv-pE1rGE-bkkYv1-bkkXnw-bwknwV-bkm1bN-bkm9zw-bkm8UU-byg2xp-bkm7a3-bkm6EU-bkm5So-byfYkn-byfXkk-byfWiH-bkm2wW-byfVqr-byfUWg-bkkZN9-bkkZmu-bkkYUb-pQJgpb-q5YpJm-a1qaCK-a1t2nb-a1q9ot-a1t1dG-a1sZWq-a1q8iT-a1sZjW-a1q7C8-a1sYx1-a1sY3d-a1q69D-a1sX4N-a1sWNA-a1q5cg-a1q4TF-a1sVWS-a1q4qF-a1sVsf-a1q3DP-a1q3m2-a1q316-a1sTy9-a1q23g-a1sSXA-a1sSGQ-a1q158-a1pZPP\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"> Flick<\/a><\/small><\/h6>\n<p>El \u00e1mbito de desarrollo de la educaci\u00f3n social incluye y rebasa todas estas situaciones l\u00edmite. Ya sea en el \u00e1mbito de atenci\u00f3n e intervenci\u00f3n social (educaci\u00f3n de adultos, animaci\u00f3n social o educaci\u00f3n especializada), el individuo se encuentra en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, de incertidumbre ante un escenario social que se percibe amenazante a las posibilidades de ser y estar en el mundo. Esta vulnerabilidad e incertidumbre propicia modelos de intervenci\u00f3n socioeducativa que en sus ra\u00edces subyace el sentimiento de solidaridad, as\u00ed como el deseo de contribuir a que el mundo sea cada d\u00eda diferente.<\/p>\n<p>Estas acciones orientadas a transformar el microcosmos del ser humano, se traducen en la <em>praxis<\/em> que genera solidaridades, mediante el desarrollo de la estructura b\u00e1sica de la moral a partir del siguiente proceso: dejarse impresionar por la realidad, hacerse cargo de ella y cargar con ella; elecci\u00f3n ante un \u00e1mbito de posibilidades y la justificaci\u00f3n de esta elecci\u00f3n (Cortina, 1995). La diferencia en una acci\u00f3n de intervenci\u00f3n y una <em>praxis<\/em> generadora de solidaridades ser\u00e1 el \u00e1mbito de la justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a esta <em>praxis<\/em> que adem\u00e1s es sensible a la situaci\u00f3n en la que se encuentra el individuo respecto a la violaci\u00f3n o no de sus derechos, la justificaci\u00f3n derivar\u00e1 del di\u00e1logo que han tenido todos los afectados, siendo justificable cuando el acuerdo sea un\u00e1nime, sincero, de respeto a la autonom\u00eda del otro en el ejercicio de su propia libertad. As\u00ed, la justificaci\u00f3n propiciar\u00e1 la solidaridad de quien ha tomado conciencia de su humanidad, adem\u00e1s de reconocer que somos interlocutores v\u00e1lidos para establecer el di\u00e1logo de aquellas situaciones l\u00edmite que nos afectan y est\u00e1n dando sentido a nuestra vida social (Cortina, 2001), adem\u00e1s de saber <em>\u201cque es hombre y nada de lo humano puede resultarle ajeno\u201d <\/em>(Cortina, 1995:58).<\/p>\n<p>En este escenario, Adela Cortina nos ense\u00f1a que cuando se vive una vida solidaria, impregnada adem\u00e1s de valores como la autonom\u00eda, la igualdad y la justicia, se tiene el deseo de seguirla viviendo (Cortina, 1990; 2007). Para Adela Cortina, la solidaridad:<\/p>\n<blockquote class=\"citados\"><p>\u201c\u2026 consiste en una doble actitud: la actitud personal de potenciar la trama de relaciones que une a los miembros de una sociedad, pero no por af\u00e1n instrumental, sino por af\u00e1n de lograr un entendimiento con los restantes miembros de la sociedad, y tambi\u00e9n como actitud social dirigida a potenciar a los m\u00e1s d\u00e9biles, habida cuenta de que es preciso intentar una igualaci\u00f3n, si queremos realmente que todos puedan ejercer su libertad.\u201d (Cortina, s\/f:11-12).<\/p><\/blockquote>\n<p>El deseo de seguir viviendo una vida en solidaridad implica la vida en com\u00fan estando-con-el-otro en el mundo y en la vida; adem\u00e1s posibilita el desarrollo de la conciencia moral colectiva, dando contenido y sentido a la \u00e9tica civil, definida como el conjunto de valores que los ciudadanos de una sociedad pluralista ya comparten, a\u00fan cuando construyen el mundo de vida en su cotidianidad (Cortina, 1994).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img style=\"line-height: 18.9091px; text-align: start;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Caravana de ayuda de Felipe Ovalle en Flirckr bis.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Caravana de ayuda de Felipe Ovalle en <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/nkesmeping\/4403581687\/in\/photolist-busXQv-bjWsBG-kwjH2A-cCVNJA-7Hck4j-8nJH8o-a1pZAx-a1pZna-8nFMNn-k2atDe-8nGz82-8nGvqK-8nGtq4-8nKB37-8nFQtk-8nJW3h-9Wcv7w-8nKx5N-8nJWnY-8nFMnZ-8nJUcs-ejzSB8-7H8vHM-7H8vqc-7H8ph6-7Hcj6N-7HciFu-7H8nYt-7HchXU-7H8njM-7H8n2H-6S9e1-8nJHSY-8nJHPo-8nJHKb-8nFzRV-8nFzNt-8nJHzY-8nJHvf-8nFzAt-8nJHpU-8nFzvk-8nJHiL-8nJHed-8nJHbQ-8nJGZj-8nFz4a-8nFz1Z-8nJGL5-8nFyRi\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>El \u00e1mbito de la vida moral, social y pol\u00edtica circunscribe la posibilidad del ser-en-el-mundo a la intervenci\u00f3n en la situaci\u00f3n l\u00edmite para que \u00e9sta pueda ser de otra manera. La vida f\u00e1ctica del ser arrojado en el mundo de la vida adquiere su justa dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica en la que el ser humano se conduce y act\u00faa en solidaridad; de manera que la solidaridad es la condici\u00f3n decisiva y la base de toda raz\u00f3n social (Gadamer, 1998b) que conducir\u00e1 a una responsabilidad solidaria para con el otro (Cortina, 1985); y que da sentido a la amistad, el reconocimiento, la compasi\u00f3n y el cuidado; de tal manera que la solidaridad como <em>praxis<\/em> humana, se orienta al cuidado del otro (<em>F\u00fcrsorge<\/em>) y posibilita un encuentro con el pr\u00f3jimo del que surgir\u00e1n nuevas solidaridades y se consolidar\u00e1n las ya existentes.<\/p>\n<h2><strong>Construcci\u00f3n social del sentido de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Pero qu\u00e9 sucede con el amigo, el hermano, la madre, el padre, o aquel otro que no pertenece a la inmensa comunidad de sufrientes y dolientes, por no estar postergados en el devenir de la vida \u00bfno son objeto de solidaridad? Si esto es as\u00ed, \u00bfla persona que est\u00e1-bien podr\u00e1 solidarizarse con el aqu\u00e9l que no est\u00e1 en situaci\u00f3n l\u00edmite? Si la solidaridad es apoyo y acompa\u00f1amiento, \u00bfhay que abandonar entonces a las personas en desdicha cuando salen adelante y mejoran su calidad de vida y su bienestar? \u00bfEl acercamiento y el reconocimiento al otro cuando es feliz, no es solidaridad? \u00bfAcaso en la uni\u00f3n matrimonial, s\u00f3lo se pide estar con la pareja en las situaciones de pesar y vulnerabilidad social? \u00bfCompartir el \u00e9xito del otro, no es solidarizarnos con el otro?<\/p>\n<p>Si pensamos en la solidaridad como un sentimiento moral, intencionado, mediante el cual se compadece al otro por el sufrimiento que padece, la respuesta ser\u00e1 negativa. En ning\u00fan caso, cuando las cosas van bien, se expresar\u00e1 la solidaridad por y con el otro. Las acciones se reducir\u00e1n a conductas altruistas, benevolentes, compasivas y filantr\u00f3picas, as\u00ed como al ejercicio de la <em>l\u00e1stima<\/em> y la <em>limosna<\/em> para manifestar su solidaridad para con el otro durante su estado de vulnerabilidad y sufrimiento.<\/p>\n<p>O m\u00e1s bien, \u00bfser\u00e1 la solidaridad el principio de una \u00e9tica social y comunitaria que proporcione tranquilidad de conciencia a la comunidad de no sufrientes? Finalmente, \u00bfla comunidad de sufrientes son susceptibles de sentir y expresar solidaridad? Claro que s\u00ed, pero qui\u00e9n sufre m\u00e1s&#8230; t\u00fa o yo. Entonces, \u00bfqui\u00e9n se solidariza con qui\u00e9n?, \u00bft\u00fa conmigo o yo contigo? O bien, \u00bfser\u00e1 que los dos nos solidarizamos en nuestro padecer? \u00bfEs posible una solidaridad en ambas direcciones?<img style=\"line-height: 18.9091px; text-align: start;\" src=\"\/res\/wp-content\/uploads\/imgCK\/images\/Taller nomada de dise\u00f1o_ Flickr.jpg\" alt=\"\" \/><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-15222 size-full\" src=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/tallernomr.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"503\" srcset=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/tallernomr.jpg 750w, https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/tallernomr-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Taller N\u00f3mada de Dise\u00f1o de medialab Prado en <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/medialab-prado\/8275024459\/in\/photolist-dBeEtv-dBkf2s-dBk5NN-fkTHaa-ek3EKs-ejWVkB-ek3ETj-a5Adv8-a5AdqZ-a5AdzP-a5Adwt-a5D6yf-a5D6ws-a5Adp6-5xBU5r-a66xMr-gydXAh-gyf2Qg-7FyQjY-a66xNP-gyeqy6-gydWGJ-aVqEPk-aVqEMM-aVqEMv-aVqEPc-aVqENZ-bm4sTa-bm4shz-bm4tVP-bm4rJV-aVqENk-a632Xe-a632oF-dc9p4j-dc9o7i-dc9p6b-dc9p2Q-gyesF2-gydYwL-gyf1Ev-gyezcQ-gyeyCJ-gyetUe-gydWpu-dc9oY7-ceppdh-cepoVN-bX34nH-cepq5Q\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>Al iniciar la reflexi\u00f3n de estos cuestionamientos se retorna a la pregunta filos\u00f3fica: \u00bfc\u00f3mo es posible una solidaridad <em>pr\u00e1xica <\/em>desde la cual se engarce la praxis socioeducativa delimitada por la promoci\u00f3n y el respeto a los Derechos Humanos? Por lo expresado hasta el momento, la solidaridad como un sentimiento moral no la hace posible; pues en tanto acci\u00f3n humana deliberadamente asumida, se va construyendo desde la reflexi\u00f3n autocr\u00edtica de la estructura social prevalente en el mundo de vida del individuo. Acci\u00f3n que a trav\u00e9s de m\u00faltiples estructuras psicol\u00f3gicas, sociales y culturales coadyuvan en la transformaci\u00f3n de la exclusi\u00f3n en inclusi\u00f3n a partir de la con-vivencia entre sujetos que proceden de diferentes comunidades de vida (Mascare\u00f1o, 2007).<\/p>\n<p>Los v\u00ednculos que surgir\u00e1n de la con-vivencia se ver\u00e1n reflejados en la estructura de la moral post-convencional del sujeto, en la que se engarzar\u00e1n las acciones de colaboraci\u00f3n social con principios morales universales (como la justicia, la libertad y la autonom\u00eda) para establecer la adhesi\u00f3n racional de los sujetos durante la acci\u00f3n social (Habermas, 1998). Desde la postura habermasiana, la construcci\u00f3n social de la solidaridad en la moral post-convencional asumir\u00e1 la justicia y los Derechos Humanos como el referente desde el cual, la comunicaci\u00f3n intersubjetiva se propiciar\u00e1 al establecer el reconocimiento del otro como un interlocutor v\u00e1lido.<\/p>\n<p>En el pensamiento de Habermas, la solidaridad expresa la preocupaci\u00f3n por la integridad de la participaci\u00f3n en el mundo de la vida en la construcci\u00f3n del <em>ethos<\/em> humano, lo que incluye el inter\u00e9s de participar en la comunidad humana haci\u00e9ndolo part\u00edcipe de la felicidad, de manera que la solidaridad es el producto de la socializaci\u00f3n de los sujetos en comunidades de vida distintas que se asumen como formas de vida intersubjetiva. La con-vivencia mediante la cual se comparte el mundo de la vida a trav\u00e9s de las formas de vida intersubjetiva de los sujetos sociales, genera una conciencia deliberativa donde los cuestionamientos del tipo \u00bfqu\u00e9 puedo hacer? y \u00bfqu\u00e9 debo hacer?, est\u00e1n orientados por el respeto racional y\u00a0 consciente de los Derechos Humanos. En la acci\u00f3n comunicativa, en tanto interacci\u00f3n humana mediada por la comunicaci\u00f3n, la conciencia social que sustenta la solidaridad rehabilita la raz\u00f3n pr\u00e1ctica como el procedimiento a trav\u00e9s del cual el sujeto reflexiona, dialoga y act\u00faa (Habermas, 2000).<\/p>\n<p>Pero si consideramos que todo el dolor, el sufrimiento, el padecer as\u00ed como el \u00e9xito, la felicidad, el bien-estar, la calidad de vida, derivan de las relaciones que establece el ser humano con las cosas, consigo mismo y con los otros; relaciones que dan sentido a las formas de vida intersubjetivas, la solidaridad se sit\u00faa en el mundo de la vida, en el <em>ah\u00ed<\/em> del ser-en-el-mundo, develando el sentido ontol\u00f3gico de la solidaridad y diferenciando esferas de valor que propiciar\u00e1n la reflexi\u00f3n de la praxis del mundo de la vida en su mediaci\u00f3n con la teor\u00eda de la vida buena, as\u00ed, se podr\u00e1n diferenciar las cuestiones morales (en t\u00e9rminos de la justicia) de las cuestiones evaluativas (relativas a la vida buena) (Habermas, 1991).<\/p>\n<p>Por otra parte, la construcci\u00f3n de la solidaridad se asocia con la noci\u00f3n de autoridad, personalidad, subsidiaridad y bien com\u00fan en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda social. Comprender entonces este t\u00e9rmino requiere preguntarle a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica occidental y escuchar atentamente lo que dice e interpretar su horizonte en la b\u00fasqueda del sentido originario de la solidaridad. Esto implica situar la solidaridad en el ser-ah\u00ed (<em>Dasein<\/em>) como posibilidad de ser. El poder ser es, en efecto, el sentido mismo del concepto de existencia. As\u00ed, la solidaridad es una posibilidad de ser del hombre, un modo del ser-en-el-mundo, un existencial en tanto modo de encontrarse, de sentirse en relaci\u00f3n a la totalidad afectiva (Vattimo, 2002).<\/p>\n<h2><strong>Fusi\u00f3n de horizontes<\/strong><\/h2>\n<p>La solidaridad no surge exclusivamente frente a una comunidad de sufrientes, (B\u00e1rcena, 2004; Mardones, 2004) ni mediante el consenso sobre lo que es o no correcto, ni de la preocupaci\u00f3n por el otro en situaciones de sufrimiento y p\u00e9rdida, sino de la vida f\u00e1ctica en la que el ser humano est\u00e1 abierto a nuevos horizontes de comprensi\u00f3n desde los que se interpreta la experiencia humana. Aqu\u00ed, la solidaridad con y para los dem\u00e1s, es un modo de ser b\u00e1sico, originario y pr\u00e1ctico, del existir humano cuando est\u00e1-en-el-mundo-con el otro.<\/p>\n<p>El sujeto social, ese ser-en-el-mundo que est\u00e1 acompa\u00f1ado del otro, estableciendo relaciones comunicativas y dial\u00f3gicas con \u00e9l, al estar arrojado en el mundo de la vida f\u00e1ctica se abre a \u00e9l en su totalidad mediante la disposicionalidad; es decir, a trav\u00e9s del modo en el que se encuentra y la manera en que se siente inmerso en la totalidad afectiva que le rodea (Heidegger, 2003).<\/p>\n<p>La disposicionalidad posibilitar\u00e1 que el sujeto experimente la solidaridad y se dirija hacia el otro, dando sentido a su vida en el reconocimiento del conjunto de relaciones que configuran el mundo que lo rodea y donde la experiencia de experimentar la vivencia al disfrutar de los Derechos Humanos van dando forma a la estructura solidaria de su <em>praxis<\/em> en el mundo. Pero lo m\u00e1s importante ser\u00e1 que al reconocer las relaciones de solidaridad con el otro ir\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del sentimiento moral para llegar al reconocimiento de s\u00ed mismo como el otro del otro, como sujeto y objeto de los Derechos Humanos, vinculado estrechamente con el modo en que vive su <em>phatos<\/em>; de manera que la solidaridad ser\u00e1 (y se realizar\u00e1 hist\u00f3ricamente) en la medida en que el <em>Dasein<\/em> est\u00e9 familiarizado con la totalidad de significados del mundo que lo circunda y experimente el mundo y la realidad social conforme el cumplimiento del proyecto que es.<\/p>\n<p>La disposicionalidad abre el <em>Dasein<\/em> al mundo, le proporciona el sentido en el que est\u00e1 siendo y lo hace comparecer ante los dem\u00e1s. Esta pluralidad hace referencia al reconocimiento de la posibilidad de existencia de un conjunto de culturas y sistemas de valores que asume el ser humano al ir tomando conciencia de su estar-en-el-mundo, (Alcal\u00e1, 2002), de tal manera que a trav\u00e9s de la disposicionalidad, la solidaridad se devela como una solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em>.<\/p>\n<p>La solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> tiene por determinaciones b\u00e1sicas la historicidad y ling\u00fcisticidad del sujeto al participar en la construcci\u00f3n originaria y operaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la solidaridad (Gadamer, 2003). El sentido originario de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> se muestra cuando el <em>Dasein<\/em> est\u00e1 abierto al mundo. En este caso, Heidegger (2003) se\u00f1ala que este modo de ser (estar abierto al mundo del otro), cuando se est\u00e1-en-el-mundo-con, es anterior a la solidaridad. Estar abierto al mundo del otro se funda por el modo originario de encontrarse y sentirse en el mundo, lo que explica el por qu\u00e9 se encuentran reminiscencias de solidaridad, compasi\u00f3n y reconocimiento por el otro y para consigo mismo, cuando se toma conciencia del mundo de la vida dominado por la t\u00e9cnica, del control social de la vida, o la planificaci\u00f3n de la vida f\u00e1ctica por el pensamiento (Gadamer, 2002b).<\/p>\n<p>En este contexto, la solidaridad que surge del encuentro yo-yo de naturaleza dial\u00f3gica (relaci\u00f3n entre yo y el yo del otro), es una solidaridad de hombre a hombre, que se genera en sentido horizontal, de igual a igual, constitutiva del ser-en-el-mundo que asume conscientemente la existencia del rostro del otro que deviene de la alteridad en el reconocimiento de s\u00ed mismo y de la pluralidad del otro; donde el horizonte de sentido est\u00e1 delimitado por la amistad, el amor, el cuidado y la hospitalidad. Este horizonte posibilita pensar una \u00e9tica desde las v\u00edctimas y el sufrimiento de los inocentes, donde la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> consiste en un asentimiento aconsejado por la amistad de estar-ah\u00ed-con el otro acompa\u00f1\u00e1ndolo y posibilitando la elecci\u00f3n y decisi\u00f3n entre posibilidades para una vida buena. <img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-15224 size-full\" src=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/amistar.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"503\" srcset=\"https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/amistar.jpg 750w, https:\/\/eduso.net\/res\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/amistar-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><small>Amistad de Josu\u00e9 Goge en <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/jgoge123\/8698270530\/in\/photolist-efCUMy-ckb5cG-a8ontY-4UB9hD-f6WBPQ-Ppipg-6d9P6T-dG1sG-8SJ2Jq-7ePsaE-bugFT-2crNv-ecZXxs-iJvP8g-fFMSW2-eAH3UJ-c1C6ZN-eTmvb-iVApuj-ac66V4-3wy39p-4bXvU-9ct4U-q3ogev-4bVJW-4JHQGZ-Au2pQ-5pjeq4-cv3Z4E-6aRVz9-9qoX4h-qXP9WY-6WC4vZ-br1fna-jVQduq-2PgA2T-5uti4e-5por27-6xepkj-9toFjP-8BGjg7-5Kn4bT-5XGWHM-4bVJU-k1mBwo-7KULNH-67R1JR-8HNAWP-efBavS-onWNa\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Flickr<\/a><\/small><\/h6>\n<p>Desde la universalidad del lenguaje y de su comprensi\u00f3n, sustentada en la ontolog\u00eda del ser-en-el-mundo y la hermen\u00e9utica de la facticidad, Gadamer hace uso de la solidaridad como un constitutivo del ser humano, un existencial del <em>Dasein<\/em>, un modo de ser-en-el-mundo, por lo que escuchando al otro se abre el camino en el que se forma la solidaridad (Gadamer, 1998a). Camino que al recorrerlo ofrece la posibilidad de ampliar el horizonte de comprensi\u00f3n de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> y hace manifiesto dos dimensiones fundamentales que se complementan y vinculan en el mundo de la vida: la dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica y la dimensi\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> permite comprender el <em>ah\u00ed<\/em> del ser humano en su actuaci\u00f3n en la vida f\u00e1ctica que no se reduce a un mero sufrimiento, a puro dolor, sino que tambi\u00e9n se es solidario cuando las cosas van bien y entonces el ser humano se hermana con el otro y con los otros en y para la felicidad, en la realizaci\u00f3n del proyecto que es el <em>Dasein<\/em>. No hay felicidad sin solidaridad.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n \u00e9tica de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> incorpora en su sentido originario la responsabilidad como la conciencia que posee el ser humano en la construcci\u00f3n del bien de la comunidad, en tanto que la comunidad se orienta hacia el bien de cada uno de sus integrantes. La promoci\u00f3n y consecuci\u00f3n del bien com\u00fan a trav\u00e9s de la solidaridad fundan el estado moderno y la antigua ciudad-estado. Se trata de la <em>\u201csolidaridad natural de la que emanan decisiones comunes, que todos consideran v\u00e1lidas, s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la vida moral, social y pol\u00edtica\u201d<\/em> (Gadamer, 2000:115).<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>Situar la solidaridad en el mundo de la vida como posibilidad del <em>Dasein<\/em>, abre un horizonte de comprensi\u00f3n diferente al delineado por la tradici\u00f3n occidental. Este horizonte recupera la presencia silenciosa del otro e involucra al mundo como la condici\u00f3n necesaria y suficiente para que la solidaridad emerja desde la existencia del ser humano. Adem\u00e1s, frente a un mundo dominado por la racionalidad t\u00e9cnica y en el que la aplicaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico es el eje central del bienestar humano y de la felicidad del hombre, posibilita la b\u00fasqueda de la solidaridad que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la adhesi\u00f3n circunstancial a la causa, empresa u opini\u00f3n de otro.<\/p>\n<p>El breve recorrido hist\u00f3rico en la re-construcci\u00f3n del sentido de la solidaridad obliga a puntualizar de qu\u00e9 solidaridad no se est\u00e1 hablando. De la solidaridad como sentimiento y acci\u00f3n en b\u00fasqueda de acercamiento al otro para adherirse a \u00e9l y tomar por propias las cargas del otro y responsabilizarse junto con \u00e9ste de dichas cargas. Tampoco de la solidaridad limitada a decir \u201cestoy contigo\u201d a una comunidad de destino mortal y de finitud dolorosa en donde se incluye la pobreza, la violencia, la injusticia estructural, los medios de destrucci\u00f3n at\u00f3mica, la amenaza gen\u00e9tica o el ecocidio. Ni de aquella solidaridad sustentada en la sensibilidad para tomar conciencia de una realidad circunscrita por las amenazas y peligros que se ciernen sobre la vulnerabilidad de los seres humanos.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n socioeducativa se desarrolla en situaciones l\u00edmites desfavorables para el ser humano. El universo en el que incide es la comunidad de marginados, sufrientes y dolientes del mundo de la vida. Dar apertura al altruismo como expresi\u00f3n concreta del sentimiento de solidaridad que surge frente al sujeto en sufrimiento, al ser que se le margina y se acongoja, es negar la posibilidad de ser solidario frente a situaciones favorables donde el ser-en-el-mundo encuentra la posibilidad de realizar el proyecto que es; por tanto, la acepci\u00f3n de solidaridad como acercamiento y adhesi\u00f3n al otro en situaciones desfavorables es insuficiente para comprender un entorno social delimitado por los Derechos Humanos, e incompatible para constituir un <em>ethos<\/em> solidario que permita en el marginado, el excluido, el segregado, en suma, el sujeto en condiciones de vulnerabilidad social, comprender su posici\u00f3n en el mundo, reconocer su contribuci\u00f3n al configurar la realidad \u00e9tica donde se experimenta como proyecto al vivirse en el mundo de la vida; experiencia que lo conduce a reconocer el rostro del otro al momento de comprender c\u00f3mo est\u00e1 construyendo un <em>ethos <\/em>compartido mediante su deseo de ser y existir al reconocerse a s\u00ed mismo y al otro.<\/p>\n<p>Este doble reconocimiento facilita que la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> posibilite la participaci\u00f3n consensuada en la empresa com\u00fan de forjar un estilo de vida (<em>ethos<\/em>) cada vez m\u00e1s coherente con la dignidad humana y el respeto a los Derechos Humanos. As\u00ed, la solidaridad se constituye en un estar-ah\u00ed-con que no se puede hacer, ni se puede planear por medio del dominio objetivante de la ciencia, ni es capaz de introducirse mediante instituciones artificiales; pues la solidaridad existe previamente, en contraste con toda posible vigencia y acci\u00f3n de instituciones, ordenamientos econ\u00f3micos, ordenamientos jur\u00eddicos y costumbres sociales, y los sustenta y hace que sean posibles; sin olvidar que la solidaridad implica <em>synesis<\/em> o decisi\u00f3n de c\u00f3mo juzgar con otros, que depende de las virtudes aristot\u00e9licas y de la <em>phr\u00f3nesis<\/em>, porque no es un objeto que pueda aplicarse t\u00e9cnicamente, ni su cumplimiento se sigue de condiciones formales; sino que es algo que ocurre cuando discernimos y juzgamos con los otros para encontrar una realidad com\u00fan libremente compartida en ese estar-con en el mundo de la vida.<\/p>\n<p>La solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> ofrece la posibilidad de trascender el <em>pathos<\/em> de la vida humana y develar el cuidado de s\u00ed mismo y del otro, sea en t\u00e9rminos de bienestar o malestar, al constituirse como el deseo de ser y existir para realizarse como posibilidad que se es, en el mundo de la vida.\u00a0 Adem\u00e1s hace manifiesto que el ser humano est\u00e1 implicado en las relaciones que establece con el otro y los otros en el mundo de la vida, lo que significa que cada uno de los seres humanos que componen la sociedad est\u00e1n involucrados con el continuo cosmo-f\u00edsico-bio-antropo-sociol\u00f3gico que contribuye a configurar el mundo de la vida.<\/p>\n<p>Finalmente, tomar conciencia de la tradici\u00f3n occidental de la solidaridad que subyace en la acci\u00f3n socioeducativa remite a la promoci\u00f3n del desarrollo personal y grupal de una serie de valores que permite a los sujetos en situaciones de vulnerabilidad social, cultural y biol\u00f3gica, aproximarse a las praxis hist\u00f3ricas de las formas de vida y a situaciones humanas desfavorecidas con \u00e1nimo de ayudar a superarlas, de manera que se es solidario respecto a alg\u00fan problema o situaci\u00f3n l\u00edmite pero tambi\u00e9n en los momentos de felicidad y \u00e9xito. Estas acciones configuran un conjunto que delinea un camino de naturaleza hermen\u00e9utica que llevan a tomar decisiones personales y colectivas en las que se recupera, desde el \u00e1mbito de la \u00e9tica de los sufrientes, el sentido originario de la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em>.<\/p>\n<p>El camino hermen\u00e9utico conduce a pensar la solidaridad <em>pr\u00e1xica<\/em> como el horizonte de sentido del universo \u00e9tico de los derechos humanos que al engarzarse con la <em>praxis<\/em> de la educaci\u00f3n social, se ubica en el escenario la amistad y la \u00e9tica del sufriente con los siguientes baremos: compasi\u00f3n, saber hacer, confidencialidad, confianza, conciencia de s\u00ed mismo y del otro, tacto, escucha atenta y sol\u00edcita, y comprensi\u00f3n del otro.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","palabra_clave":[255,61,57,256,254],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eduso.net\/res\/revista\/20\/el-tema-colaboraciones\/solidaridad-praxica-vinculo-entre-derechos-humanos-y-educacion-social\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Solidaridad pr\u00e1xica: v\u00ednculo entre derechos humanos y educaci\u00f3n social - RES. 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